Quién es Rosa Martínez Marán

¡Bienvenid@!

Mi nombre es Rosa Martínez Marán aunque es posible que me conozcas de mi anterior etapa como creadora del proyecto, Mamá y la Tribu, una web de Crianza Sostenible.

Mi evolución personal y profesional me ha encaminado a crear este espacio en el que
quiero que te sientas como en casa.

Mi propósito es ayudarte a vivir sostenible ofreciéndote información veraz y contrastada.

Me encantaría darte una alternativa sostenible firme y viable. Estos son mis valores y mi compromiso contigo.

Quién está detrás del proyecto

Si me lo permites te voy a contar algunas cosas sobre Nosotros, para que sepas quién está detrás de este proyecto. Yo soy la cara más visible, el principal motor.

Sin embargo, en el camino me acompañan dos importantes colaboradores: uno es mi hijo de 3 años y medio, que me inspira y me motiva todos los días a seguir luchando por un mundo más justo, seguro y sano.

Con él empezó todo, él fue el punto de inflexión que nos llevó a convertir la sostenibilidad en una forma de vida.

“Heredarás la tierra y te dejaremos un legado”

Mi segundo colaborador es mi pareja, seguro que algunos ya le conocéis de la anterior etapa cómo Papá Idiota. Es mi alma gemela y alguien me conoce tan bien como yo misma.

Juntos hemos hecho el camino hacia la sostenibilidad, aunque ya antes de ser pareja estábamos concienciados con el cuidado del medio ambiente.

Compartimos una misma visión del mundo, unos ideales cada uno desde la parcela que ha elegido: yo como divulgadora y educadora de la vida sostenible y libre de tóxicos; él con la agricultura y la apicultura ecológica.

Hace muchos años alguien me preguntó que cuál era mi aspiración en la vida. Estábamos tomando un café en un entorno íntimo y distendido una tarde de invierno en una céntrica cafetería de Madrid.

Mi respuesta espontánea fue: «transcender”. Mi interlocutor se quedo callado. Entonces me dijo que le había dejado sin palabras y me pidió que fuese más precisa, que explicase mejor que era lo que había querido decir.

Entonces le expliqué que desde niña me inquietaba nuestro paso por el mundo, crecer, envejecer y tener la sensación de no haber hecho nada relevante. Le conté que para mí era muy importante dejar una huella positiva en este mundo, ofrecer algo valioso y ser un instrumento de cambio.

Me contestó que era lo último que esperaba escuchar de alguien de mi edad y de mi
experiencia vital. Esperaba una respuesta cómo tener un buen trabajo o tener un chalet con piscina. Entonces me eché a reír y le dije que eso me importaba más bien poco, que en lo material no estaba la felicidad.

Por aquel entonces estudiaba Arte Dramático en la RESAD y mi vida giraba en torno al teatro y en cómo podíamos agitar conciencias y aportar algo novedoso desde la escena. Este aprendizaje no me llevó a dedicarme a ello de forma profesional, pero si me fue muy útil cuando decidí por vocación dedicarme a la enseñanza secundaria en 2008.

En 2016 siendo madre un niño de poco más de un año saqué mi plaza como funcionaria en la especialidad de Lengua Castellana y Literatura. Para entonces ya tenía una trayectoria en la enseñanza que me había devuelto la ilusión y me había reconciliado con mi espíritu más idealista y comprometido.

Desde mi estrado no solo trato de enseñar una materia, mi objetivo último es educar para la vida. Trato de crear conciencia, y al mismo tiempo, de ser un modelo y una referencia para mis alumnos.

Mi inesperado embarazo en 2014

Y llegamos al punto culminante, la razón principal por la que estoy aquí contándote
todo esto: mi inesperado embarazo en 2014. Y digo inesperado porque nos dijeron que era imposible que me quedase embarazada, en aquel momento estábamos en lista de espera para una Fecundación In Vitro.

Sin embargo, la naturaleza a veces obra verdaderos milagros. La perspectiva de ser padres fue el detonante para que Papá Idiota y yo decidiéramos dar un salto definitivo a la vida sostenible.

Mucho antes ya habíamos puesto una panificadora en nuestras vidas, teníamos un huerto ecológico en el jardín, consumíamos ocasionalmente en ecológico y estábamos pensando en seguir definitivamente una dieta vegetariana.

La perspectiva de traer una nueva vida al mundo transformó nuestro pequeño hogar en un motor para el cambio.

Reactivó nuestra parte más transcendente y esencial y nos hizo hacernos muchas preguntas y buscar alternativas más sanas para todos.

Entendimos que hay algo más que el yo, hay un nosotros y un entorno que hay que cuidar y proteger.

Durante la gestación empecé a informarme sobre los productos que compraba y me horroricé al descubrir que había estado expuesta y estaba expuesta a sustancias tóxicas que yo creía que eran inocuas como los Parabenos, los Ftalatos o el Bisfenol A.

Fue un terrible descubrimiento que me hizo abrir los ojos y darme cuenta de lo engañados que estábamos confiando en que si se vende, es porque es inofensivo.

Me hubiera gustado salir a la calle y gritarlo, no cabía en mí de la indignación. No obstante, me propuse desde ese momento convertirme un agente del cambio, en una divulgadora de la vida libre de tóxicos.

Ahí inicié un camino de desintoxicación que ha durado años porque hay hábitos muy poderosos e invasivos que parece que llevamos inscritos en el ADN, que hemos realizado durante años y que parecen inamovibles.

Y porque además ser sostenible es más que teoría, supone un trabajo extra que yo he abrazado con absoluto entusiasmo: leer, investigar, contrastar, revisar, y un largo etc de verbos que indican una acción sostenida en el tiempo.

Sin embargo, reconozco que disfruto enormemente investigando y descubriendo cosas nuevas que me permiten formular hipótesis o confirmar mis sospechas con respecto a algunas cuestiones.

Cuando mi peque tenía apenas unos meses decidí que iba a abrir un blog para compartir con otras madres mi experiencia vital, lo necesitaba y estaba convencida de que podía ayudar a otras mujeres que pasarán por lo mismo.

No me equivoqué, en los tres años que ha funcionado Mamá y la Tribu he recibido infinidad de correos pidiéndome consulta, consejos u orientación.

Mi pasión es la divulgación sobre crianza sostenible, maternidad consciente, crianza respetuosa y vida sin tóxicos, entre otros temas, desde noviembre de 2015 en que inicie mi actividad como bloguera.

Ha sido una etapa fascinante en la que he aprendido muchísimo y se ha convertido en el germen de este proyecto.

Mi Realidad

En los últimos dos años mi desarrollo profesional en la maternidad y la crianza se ha convertido en una realidad. Desde 2017 soy Asesora de Lactancia formada por Edulacta. En 2018 obtuve mis títulos como Asesora de BLW por la Escuela de BLW y como Educadora de Porteo con la Escuela Kangurearte.

Asimismo, finalicé recientemente la formación Maternidad Consciente y Crianza Respetuosa de la mano de Mónica Serrano. En 2018 he retomado el Grado de Psicología que pospuse para estudiar oposiciones hace años.

Siento que estamos en el momento perfecto para aportar ese conocimiento adquirido en los últimos años. Con nuestra forma rigurosa y profunda de abordar los temas que es una de nuestras señas de identidad.

No obstante, más allá del conocimiento esta el compromiso con nosotros mismos y con quiénes somos.

El compromiso de respetar nuestro entorno y comprender que cada uno de nosotros también es un ecosistema interconectado con la tierra.

Si ella enferma también, enfermaremos nosotros.

Poco después de estar juntos, le hice la misma pregunta a Papá Idiota un día que
paseábamos por la montaña:

¿Cuál es tu aspiración en la vida?

Dejar un planeta mejor del que heredamos”.

 

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