PARIRÁS POR CESÁREA

PARIRÁS POR CESÁREA

-«Parirás por cesárea.»

– «Porque tú lo digas.» Eso fue lo que exclamé tras salir de la consulta de uno de nuestros hospitales públicos más renombrados tras una revisión del embarazo. La ginecóloga que me atendió quería programarme una cesárea en la semana veinte, algo con lo que yo no estaba nada de acuerdo.

Tal y como contaba en uno de los post, estoy operada de un Arnold Chiari de tipo 1. El neurocirujano que me operó me aseguró que no había ningún problema en que me quedase embarazada e intentase un parto natural. Lo único que habría que controlar es que no me aumentase la presión en la cabeza durante el expulsivo.

Esta información es importante que los médicos que me atienden la conozcan y así lo hice saber en un principio. Ellos mismos me remitieron a otro neurocirujano de su hospital para que realizase una nueva valoración. La opinión de este especialista fue, palabras textuales, la siguiente: puedes parir de forma natural, pero los ginecólogos no te van a dejar porque van a curarse en salud. Y me pregunto ¿Curarse en salud de qué? Pues de que no les denuncies si a ti te pasa algo.

Si dos neurocirujanos consideran que el peligro es nulo o insignificante, ¿por qué se desoye su opinión y se impone una sola posibilidad: parir por cesárea? Esta fue la pregunta que me hice ese día.

Pero volviendo a la situación que comentaba al principio, cuando la doctora leyó el informe del neurocirujano decidió unilateralmente que lo mejor era planificar una cesárea. Traté de explicarle la conversación que tuve con el neurocirujano, pero ella se limitó a leer lo que aparecía en su ordenador: puede ser parto vaginal pero para quedarnos más tranquilos se podría plantear una cesárea.

Para ella no había ninguna duda, la tranquilidad es lo primero.

Al ver mi disconformidad con la decisión que ella y sólo ella había tomado sin tener en cuenta al paciente, trató de convencerme con el argumento del miedo. Me llamó irresponsable por querer un parto vaginal, me sentí como si tuviese quince años y mi madre me estuviese sermoneando.

¿Por qué algunos profesionales de la salud se empeñan en tratar a las mujeres como menores de edad? El colmo llegó cuando dijo que era lo mejor para los dos.

¡Y una mierda! Es lo mejor para tu hospital porque os quitáis de complicaciones y podéis seguir asistiendo partos como churros. Por supuesto, esta doctora no pensaba ni en mí ni en mi hijo.

Llegados a este punto, más de una pensará que soy yo la que estoy equivocada y realmente esa doctora actuaba intentando minimizar riesgos. Sin embargo, una breve reunión de unos diez minutos entre las partes implicadas habría solucionado el problema, es decir, una conversación entre el neurocirujano, la ginecóloga y una matrona. ¿Por qué algo tan razonable como esto es imposible en la sanidad de este país?

El neurocirujano les habría explicado en qué consistió mi operación y cuál es mi estado actual. Porque otro de los inconvenientes es que esa doctora no había oído hablar de lo que era un Arnold Chiari, ni tenía idea de la intervención que yo había sufrido. Sin esa información creo que es muy difícil hacer una valoración de riesgos.

Me pregunto por qué no se me da la opción de negociar o al menos dejar la decisión en suspenso. ¿Por qué se impone una decisión unilateral sin la aprobación de la parte implicada más importante? Supongo que porque en el fondo algunos doctores tienen muy poco respeto por el paciente, creen que no tenemos ni voz ni voto y por supuesto venimos a complicarles la mañana. Afortunadamente son una minoría, me he encontrado en mi vida con médicos maravillosos que sí escuchan.

Añadiendo un capítulo más a esta historia, cuando le pedí una copia de la analítica que me había hecho se negó a dármela diciéndome que era política del hospital y digo yo, ¿Es que no tengo derecho a disponer de mis resultados? Le indiqué que como mi pareja no había podido acudir, quería que los viera. Y entonces me soltó:

– ¿Es tu pareja médico?

– No, claro que no.

– Entonces no sé para qué los quiere, no los va a entender.

Lo que me pareció un insulto a la inteligencia, no hay que ser un erudito para comprender los datos que aparecen en una analítica. Lo que más me enfadó fue el desprecio y la soberbia con la que me trató. Desde luego de ninguna de las maneras quería volver a encontrarme con esta mujer y menos el día del parto. Así que según salí de allí decidí cambiarme de hospital.

Esa decisión me costó un enfado con parte de mi entorno que no entendía porqué me cambiaba a otro hospital pudiendo hacerlo en uno de los más prestigiosos. Eso no lo dudo, pero intervencionista es un rato. De hecho mi madre estuvo enfadada conmigo durante semanas. Por supuesto, tampoco comprendían mi empeño en parir por mí misma, pues si los médicos han dicho cesárea, pues tendrá que ser cesárea.

Sin embargo, el parto es nuestro y nada ni nadie puede imponer, que no sugerir, como debería ser. No sabía cómo sería mi parto, pero si sabía lo que no deseaba, que ya es mucho. Y yo quería por encima de todo, un parto lo menos instrumentalizado posible y por supuesto que no fuese una cesárea.

Si quieres saber como acaba esta historia pásate por el post Mi parto inducido.

Recuerda que puedes suscribirte al blog y recibir completamente gratis mi ebook, 3 Recetas para Vivir Sostenible. Y por supuesto, estás invitad@ a mi Comunidad de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles.

Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para la crianza que cambia el mundo?

NO PODRÁS TENER HIJOS DE FORMA NATURAL

NO PODRÁS TENER HIJOS DE FORMA NATURAL

¿Y quién puede hacer una afirmación tan categórica como esta? Pues aunque os sorprenda, casi todos los ginecólogos con los que me encontré en mi camino.

Por diversas razones pospuse la maternidad durante años. La principal razón: tenía miedo de que llegado ese momento no pudiera verdaderamente tenerlos. Porque durante mucho tiempo pensé que no podría. Supongo que todas las voces que escuché después no eran más que una proyección más de mi voz y de mis miedos. Claro que éstos tampoco eran infundados.

Explico por qué: en 2005 fui diagnóstica de un Arnold Chiari de tipo I. La enfermedad se presentó de repente dispuesta a quedarse y a limitar mi calidad de vida. Mi deterioro iba tan en aumento que fui operada en febrero de 2006. Fue un antes y un después porque pude ir recuperando poco a poco mi vida.

Sin embargo me quedaba dos dudas: si podría concebir un hijo sano que no tuviese la enfermedad y si podría parir, ya que no podía aumentarme la presión intracraneal debido a la patología. Así que dejé los propósitos de ser madre para el futuro. Pero el futuro llegó.

Cuando mi pareja y yo empezamos a plantearnos tener hijos surgió el inconveniente de que mis hormonas se hallaban un tanto alteradas. Primero fue la prolactina que subió sin razón aparente. Más tarde aparecieron dos quistes en el ovario izquierdo y un mioma en el útero, vamos aquello parecía una fiesta. Luego llegó la FSH en valores muy altos.

La ginecóloga que me estaba tratando por lo privado desde hace años me planteó la imposibilidad de tener hijos con estos parámetros. Su consejo fue directo: intentad entrar en el programa de fertilidad de la sanidad pública. De forma paralela, en la revisión anual de mi enfermedad plantee mis dudas a mi neurocirujano, el cual me tranquilizó en todos los sentidos: la patología no podía trasmitirse al niño. Sobre si podría dar o no a luz de forma natural tampoco encontraba ningún inconveniente. Fue un gran alivio, sólo nos quedaba esperar la ansiada cita.

Tras más de un año y medio de espera nos atendieron e hicieron las pruebas pertinentes. De nuevo el diagnóstico era preocupante, mis hormonas seguían alteradas y mi reserva ovárica estaba disminuida. Nos propusieron directamente fecundación in vitro. Y, palabras textuales de la ginecóloga que nos atendió: «ya veremos si cuaja«.

Vamos, que esperanzas ninguna. De hecho cuando fuimos a firmar el consentimiento en verano de 2014 el médico que nos atendió me recetó directamente anticonceptivos, que por cierto, nunca me tomé. He de decir en su defensa que yo le comenté que me dolían mucho los ovarios y supongo que pensó que como el embarazo era imposible para qué hacerme sufrir hasta que empezáramos el proceso. Se suponía que nos llamaban en, aproximadamente, seis meses.

Sin embargo, en septiembre tuve una falta, la prueba de embarazo no arrojaba ninguna duda. Contra todo pronóstico y las estadísticas: estábamos embarazados.

Recuerda que puedes suscribirte al blog y recibir completamente gratis mi ebook, 3 Recetas para Vivir Sostenible. Y por supuesto, estás invitad@ a mi Comunidad de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles.

Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para la crianza que cambia el mundo?

LA IMPORTANCIA DE LA TRIBU

LA IMPORTANCIA DE LA TRIBU

Como dice un antiguo proverbio africano, para criar a un niño hace falta la tribu entera. Sin embargo, en este mundo nuestro nos sentimos huérfanos de tribu. Nuestra orfandad nos lleva muchas veces a sentirnos muy solas en la difícil tarea de criar un hijo. Por eso es tan importante resucitarla.

Nosotras podemos crear nuestra propia tribu, una tribu muy extensa pero también muy diversa. En la que compartamos el profundo amor por nuestros hijos y la necesidad de sentirnos acompañadas. Cada una de nosotras representa un tipo de familia, con unos valores, unas tradiciones o unas creencias. Sin embargo, esta variedad nos enriquece y nos ayuda a abrir nuevas perspectivas. En muchas ocasiones nos veremos reflejadas en otras madres y reconoceremos los mismos problemas a los que nos enfrentamos diariamente.

Muchas son las situaciones que se repiten, aunque la forma de abordarlas puede ser muy distinta de una mamá a otra. Pero es que nuestros peques también son únicos, cada uno con su carácter, su forma de expresar lo que siente o de adaptarse al mundo.

Habrá momentos en que nos sintamos sobrepasadas: ser madre no es fácil. Y otros en los que nos sintamos tan felices que queramos compartir con todo el mundo nuestra alegría. Para esto está la tribu. Para compartir nuestras vivencias, para sentir que al otro lado hay alguien que nos escucha, para verbalizar lo que sentimos, desahogarnos cuando es necesario y, por qué no, quejarnos cuando toque. Ayudarnos entre nosotras, aprendiendo las unas de las otras, descubriendo que nuestros problemas, por insalvables que nos parezcan, no lo son. Esa es la tribu, la que siempre está ahí, pase lo que pase.

Iniciativas para la tribu

¿Pero cómo podemos crearla? Aquí van una serie de iniciativas:

– Busca en tu barrio, tu pueblo o cerca de donde vivas un grupo de lactancia que pueda ayudarte con esta complicada tarea. Esas reuniones pueden servirte para resolver dudas y mantenerte informada. Entre estos grupos destaca la Liga de la leche, Multilacta o Alba Lactancia.

En esta página: http://www.ihan.es/grupos-apoyo/, puedes hallar el grupo más cercano a tu lugar de residencia.

– Además de grupos de lactancia también existen grupos de mamás que se reúnen para intercambiar experiencias y compartir su día a día. Una mamá que conozco ha creado un grupo en su barrio con este objetivo, así que es cuestión de buscar el grupo más cercano o incluso plantearte crearlo si no existe.

– Si en la localidad donde vives tienes la oportunidad de acudir a clases de posparto en tu centro de salud, no te lo pienses. Podrás seguir disfrutando de los consejos de tu matrona y recibir una serie de charlas muy útiles. En mi caso sigo, acudiendo siempre que puedo a las clases y siempre me aportan cosas interesantes.

– Crea un grupo de whatsapp con otras mamás que conozcas. Mi matrona lo propone cada vez que se inicia un nuevo grupo de posparto. De hecho, formo parte de un grupo de este tipo y no os podéis imaginar lo mucho que me ha ayudado. Preguntas dudas, debates cuestiones, te desahogas y sobre todo, te sientes acompañada.

– Haz piña con tu grupo de amigas que son o han sido mamás. Simple, barato y desde luego no te obliga a conocer gente nueva.

– Relaciónate con las mamás de la guardería o del colegio. Toma café de vez en cuando con ellas, únete para preparar fiestas escolares, en cumpleaños de los peques o simplemente charla a la entrada o a la salida del cole. Seguro que compartís más de lo que te imaginas.

– Interviene activamente en foros o blogs. Ya desde mi embarazo me aficione a leer blog y foros buscando las dudas que a mí me asaltaban y me di cuenta de que mis preocupaciones eran de lo más normales. Cuando al principio tuve dificultades con mi lactancia, la red fue también de gran ayuda.

– Crea tu propio blog. Si tienes ganas de expresarte y tienes cosas que decir, es el momento de lanzarte a la aventura como yo misma he hecho.

-Y por último, pero no por ello menos importante, involucra en la crianza a todos los miembros de tu familia. Los abuelos, si pueden y están cerca, los tíos, primos y demás parentela. También tus hijos mayores, si los tienes e incluso tus mascotas. Y desde luego haz tribu con su padre, es fundamental estar unidos y caminar en la misma dirección en este largo viaje, apoyaros el uno en el otro y nunca perdáis la sonrisa.

Seguro que existe una tribu que se ajusta a tu estilo de vida, sólo es cuestión de encontrarla.

¿Y tú? ¿Me cuentas cuál es la tuya?

Recuerda que puedes suscribirte al blog y recibir completamente gratis mi ebook, 3 Recetas para Vivir Sostenible. Y por supuesto, estás invitad@ a mi Comunidad de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles.

Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para la crianza que cambia el mundo?

PORQUÉ ESCRIBIR UN BLOG SOBRE CRIANZA SOSTENIBLE

PORQUÉ ESCRIBIR UN BLOG SOBRE CRIANZA SOSTENIBLE

Por qué escribir un blog de Crianza Sostenible o, lo que es lo mismo, por qué reivindicar una forma diferente de crianza más conectada con nuestra esencia y con nuestra naturaleza.

Al otro lado del mundo, una milenaria cultura afirma que vivir es crear. Y nosotras que somos madres, hemos creado vida.

Esta ciencia tan lejana pero antigua nos enseña la importancia del cambio, la necesidad de cambiar para crecer. Desde luego no hay mayor cambio que la maternidad. Se trata de un viaje interior que culmina tras nueve meses de espera en una pequeña persona que trastoca todo tu mundo. El terremoto es tal que ya no vuelves a ser la misma, porque tus prioridades son otras y para siempre.

Pero solo es el principio de una aventura apasionante que dura toda una vida. Por supuesto que surgen muchas dudas fruto de la inexperiencia y de un cúmulo de ideas erróneas que hemos aceptado como verdaderas. Es el momento de cuestionarse verdades hasta hace poco absolutas y reflexionar sobre cómo queremos que sea nuestra familia y qué valores queremos transmitirles a nuestros hijos.

Un blog de Crianza Sostenible

Mi finalidad es compartir mi propia experiencia como madre, mis conocimientos adquiridos a través de múltiples lecturas y mis reflexiones sobre maternidad u otras cuestiones. Indagar, por qué no, en aquellas zonas de incertidumbre o en aquellas preguntas para las que aún hoy no tenemos respuestas.

En definitiva, crear mi propia TRIBU VIRTUAL.

No estamos solas en este viaje, antes que nosotras lo iniciaron nuestras madres o nuestras abuelas, criando a sus hijos o nietos a base de intuición, instinto e infinito amor. Y todo esto está grabado en nuestros genes desde hace muchas generaciones, tan solo tenemos que confiar en nosotras mismas.

¿Y qué es la crianza sostenible? Se trata de conjugar la maternidad con el respeto al medio ambiente. Nuestros hijos merecen un mundo más justo, limpio, seguro y sano. Porque se puede y de hecho podemos luchar por un mundo mejor.

Ya lo decía José Joaquín Goytisolo en Palabras para Julia, el hermoso poema que le dedicó a su hija: «este mundo tal como es, será todo tu patrimonio«. Cuidemos de él.

Recuerda que puedes suscribirte al blog y recibir completamente gratis mi ebook, 3 Recetas para Vivir Sostenible. Y por supuesto, estás invitad@ a mi Comunidad de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles.

Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para la crianza que cambia el mundo?

Copy Protected by Chetan's WP-Copyprotect.

Pin It on Pinterest