Lana Popovic: mi hija ha sido mi mejor medicina para superar el cáncer

Lana Popovic: mi hija ha sido mi mejor medicina para superar el cáncer

Hoy en Un café en la tribu tenemos una invitada muy especial, Lana Popovic Lana superó un coriocarcinoma, un cáncer raro relacionado con el embarazo, su historia es un ejemplo de lucha y de superación.

Conocí a Lana a través de las redes sociales, ella compartió su historia en un grupo de Facebook al que pertenezco y a mí me conmovió tanto su vivencia que me puse en contacto con ella para realizar esta entrevista. Antes de nada me gustaría darle las gracias por aceptar mi invitación y ser tan valiente para hablar de forma clara y directa sobre el cáncer, una palabra todavía tabú en nuestra sociedad.

Antes de entrar en la entrevista voy a realizar una pequeña introducción para hablar del cáncer que padeció Lana.

¿Qué es el coriocarcinoma?

Se trata de un cáncer que se sitúa en el útero de la mujer durante la gestación y se denomina enfermedad trofoblástica gestacional. En otras palabras, en la placenta empiezan a desarrollarse una serie de células anormales durante el embarazo.

Este tipo de cáncer se cataloga dentro de los tumores malignos altamente invasivos, ya que suelen estar muy vascularizados y ser metastáticos. Además suelen crecer a una velocidad vertiginosa por lo que detectarlos a tiempo es fundamental. Puede darse durante un embarazo normal, tras un aborto espontáneo o después de un embarazo ectópico.

Sin entrar mucho en consideraciones técnicas suele formarse una mola hidatiforme completa, es decir, una masa que se forma dentro del útero al comienzo del embarazo. Este tipo de tejido anormal puede seguir creciendo aunque se hay extirpado y puede convertirse en un cáncer. A este tipo de embarazos se les suele llamar embarazo molar. Dentro de éste encontramos dos tipos: embarazo molar completo y embarazo molar parcial.

El embarazo molar completo se forma es por un error genético durante la fecundación, el espermatozoide fecunda un óvulo vacío. Al realizar una prueba de embarazo la hormona HCG indica un positivo. Sin embargo, lo único que crece es la placenta y tras un examen ginecológico se puede observar que no existe un feto en crecimiento.

El embarazo molar parcial es más complejo ya que puede dar lugar a diferentes situaciones como que en el útero haya un feto en crecimiento junto a la masa anormal que también crece a buen ritmo. Puede ser que este bebé sufra graves anomalías incompatibles con la vida o que incluso pueda llegar a término completamente sano. Otra variante se da en casos de gemelos,  en donde uno de ellos se desarrolla de forma normal mientras el otro es un feto molar que no es viable.

También hay casos de coriocarcinoma que se presentan tras la gestación después de un embarazo absolutamente normal. La incidencia de este tipo de cáncer es bastante baja, en Europa y Norteamerica se estima en 3/100.000 gestaciones.

¿Cómo se detecta?

Su síntoma principal es el sangrado vaginal anormal o irregular de una mujer que ha tenido un embarazo molar o que ha dado a luz recientemente. Al tener una sintomatología tan inespecífica es posible que al principio no se detecte ya que tampoco es un cáncer común. Sin embargo, una simple analítica de sangre nos puede poner sobre aviso, ya que una presencia elevada de la hormona GCH en una mujer que no está gestando es un signo relevante de la enfermedad.

Una vez realizada esta introducción vamos con la entrevista.

ENTREVISTA A LANA POPOVIC

1.- Lana me gustaría que te presentaras

Mi nombre es Lana Popovic y tengo treinta y un años. Nací en Bosnia pero vivo en España desde los siete años. Cuando estalló el conflicto bélico en mi país pedimos asilo en España. A través de un convenio entre España y Bosnia fui acogida como refugiada junto a mi madre y mi hermano. Vinimos en el año 92 y hasta hoy. Soy ingeniera química superior, aunque he vivido muchos años en Castellón, actualmente vivo en Valencia junto a mi esposo y mi hija de 23 meses.

2.- ¿Cómo fue tu embarazo?

Absolutamente normal. Sí me dieron la baja médica muy pronto por mi trabajo ya que entonces trabajaba en un laboratorio, pero no porque hubiese ningún problema. Hacia el final del embarazo sí me tuvieron muy controlada porque el bebé venía muy grande y les preocupaba que tuviese el azúcar demasiado alto. De hecho, me hicieron la curva larga del azúcar y todo salió perfecto.

3.- ¿Cómo fue el parto, Lana? ¿Hubo alguna complicación?

No, de ningún tipo. Fue un parto totalmente normal. Me dijeron que era posible que me realizaran una cesárea pero en la semana 38+5 rompí aguas en casa y no fue necesario. Llegué al hospital con una dilatación de dos centímetros y me dejaron ingresada. Dilaté enseguida pero al ponerme la epidural el parto se paró y al final fue necesario sacar a la peque con ventosa. Pero todo bien. Di a luz un lunes y el miércoles estaba en casa.

4.- ¿Cuándo empezaron los problemas?

Los problemas comenzaron en el posparto. Me dijeron que tendría un sangrado durante unas semanas pero que luego desaparecería. El caso es que mi sangrado no paraba, pasó la cuarentena y yo seguía sangrando. Fui a visitar a la matrona pero ella no vio nada anormal. Me dijo que el sangrado dependía de cada mujer y que unas sangraban más tiempo que otras. De todos modos me mandó unas pastillas anticonceptivas y me dijo que me tomase una caja. En caso de seguir sangrando me recomendó acudir al médico de cabecera. Hice lo que ella me indicó pero el sangrado no cesó, así que fui al médico. Tampoco éste vio nada que se saliese de lo normal y me mandó a ginecología pero no lo puso como urgente. Así que me citaron un mes más tarde, sin embargo, yo estaba bastante tranquila disfrutando de mi niña. Me encontraba bien y aunque estar sangrando todo el tiempo era molesto no le di mayor importancia.

El ginecólogo me mandó varias pruebas, una citología, una biopsia y una analítica de sangre normal. Me hice todas las pruebas y cuando acudí a por los resultados me dijeron que la citología estaba perfecta y que se veía algo en la ecografía pero que pensaban que era un pólipo o un mioma. Se supone que este tipo de patologías también traen consigo sangrados, así que nada hacía sospechar que pudiese ser otra cosa. Para entonces habían pasado cuatro meses desde que había dado a luz y no había dejado de sangrar un solo día. Me citaron de forma rutinaria dos meses más tarde, el 4 de febrero, para quitarme el mioma.

En Nochevieja nos vamos los tres a Sevilla a pasarla con unos amigos y allí el 1 de enero tengo un sangrado tan fuerte que nos vamos de urgencias al hospital más cercano. Llego casi desangrada. Me hacen una ecografía de nuevo y me confirman que se ve algo pero que no pueden hacerme nada más porque no estoy en mi comunidad autónoma. Sí me dan unas pastillas para cortar el sangrado y me recomiendan que vuelva al médico cuando llegue a Valencia. Con las pastillas el sangrado se corta y yo me quedo tranquila porque pienso que lo que está pasando está dentro de la normalidad. Sin embargo, el 10 de enero me vuelvo a desangrar y vuelvo a urgencias.

Para entonces empiezo a estar nerviosa porque nosotros estamos solos en Valencia, no tenemos a nadie que nos pueda ayudar con la niña y mi hija es un bebé de meses que necesita a su madre. Le expongo la situación al ginecólogo y le pido que nos dé soluciones. Entonces el médico propone dejarme ingresada y hacerme un legrado. Acepto la intervención y me lo hacen ese mismo día. El doctor me dice que sangraré durante 10 días pero que luego el sangrado desaparecerá definitivamente. Y en efecto, 10 días después el sangrado ha desaparecido.

En esto llega la cita del 4 de febrero, como el tema parece solucionado le digo a mi marido que no hace falta que me acompañe. Que como la cita es a las dos de la tarde y él sale a esa hora que nos recoja y ya está. Hago un inciso para explicar que mi marido siempre me ha acompañado a todas las citas médicas durante el embarazo y después. De hecho, iba conmigo incluso a las clases de preparto.

El caso es que ese día me llaman del hospital y me dicen que vaya antes porque tienen que hacerme una analítica pero no me dan más explicaciones. Yo pienso que es algo rutinario y no le doy más importancia pero acudo antes con la niña y me la hago. Yo no sabía que cuando te hacen un legrado siempre cogen una muestra y la analizan. Sin embargo, ellos no me dijeron nada de que la fuesen a analizar y tampoco me llamaron antes para darme los resultados.

Así que yo no me esperaba lo que iba a pasar.

5.- ¿Es entonces cuando te dicen que tienes Cáncer?

Sí. Cuando entro en la consulta me encuentro con tres sanitarios que empiezan a hacerme preguntas personales que hasta ese momento nadie me había hecho nunca. Me preguntaron si había venido con algún acompañante y si mi marido podía venir. Yo no entendía nada. El caso es que me dicen directamente que tengo un cariocarcinema, un cáncer. Entré en shock. No recuerdo apenas nada de lo que me explicaron a continuación. En mi cabeza solo escuchaba la palabra cáncer. Mi marido venía de camino pero ellos tenían más citas y no podían esperarle así que nos citaron al día siguiente a los dos para explicárnoslo todo.

Al día siguiente volvemos al hospital y nos explican a los dos que es un cáncer muy raro, muy metastásico, pero curable en un 90%. Eso sí, me dicen que es un tipo de cáncer que va muy rápido por lo que hay que actuar con rapidez.

También nos informan de que un síntoma de la enfermedad es la alteración de la hormona HCG. Esta hormona es la hormona de embarazo y si no estás embarazada pero está alterada y da valores por encima de 5 es un síntoma muy claro de la enfermedad.

El caso es que a nadie se le había ocurrido medir este parámetro que se puede conocer tan solo con una analítica. En aquel momento mi HCG está en un  valor por encima de 12.000.

Nos explican cual es el proceso, dos ciclos de quimioterapia, radioterapia y si esto no funciona como última opción se vacía el útero. También nos comentan que es un cáncer muy poco común y que soy la primera paciente del hospital con esta enfermedad.

Como hay que actuar con rapidez me citan enseguida para unas pruebas y programan la quimioterapia para la siguiente semana. Mi hija estaba tomando lactancia materna, acababa de cumplir los seis meses.  Los médicos me dicen entonces que tengo que destetar a mi hija el fin de semana. En apenas unos días tengo que procesar que tengo cáncer, prepararme para un tratamiento de quimioterapia y destetar a mi hija de forma brusca. Fue muy duro.

Habitualmente solíamos ir a Castellón el fin de semana a ver a mi madre pero le llamé y le dije que no podíamos ir. Aprovechamos esos dos días para destetar a mi pequeña.

El lunes por la mañana vuelvo a desangrarme y tenemos que volver de urgencias al hospital, estoy tan mal que me hacen una transfusión de dos bolsas de sangre y me ingresan, me hacen nuevas pruebas y me indican que no hay metástasis. Entonces sí avisó a mi madre y a mi hermano y les cuento lo que está pasando. Mi madre viene inmediatamente para estar conmigo. Paso los siguientes diez días ingresada. Para entonces me facilitan que mi hija pueda estar conmigo durante el ingreso. Antes nunca nos habíamos separado y yo necesitaba estar con ella. Me pusieron en la planta de maternidad en una habitación individual y me proporcionaron una cuna. En ese sentido estoy muy agradecida al Hospital de Manises.

El caso es que aunque la hormona bajó con la quimio enseguida volvió a subir. Yo notaba que ellos no tenían experiencia con esta patología, que no sabían muy bien de lo que estaban hablando y que iban dando palos de ciego. De hecho, una de las ginecólogas determinó que la quimio no había funcionado y decidió de forma unilateral que había que vaciar el útero. Es verdad que en una de las últimas pruebas habían visto metástasis en un ovario.

Sin embargo, se veía que tenían muchas dudas y poca experiencia y eso no nos daba ninguna tranquilidad. No sabían cómo tratarme ni cómo aplicar el tratamiento. Andaban perdidos, o al menos, era la sensación que teníamos.  Así que decidimos buscar otra opinión. Vaciar el útero era algo demasiado serio como para llevarlo a cabo con tantas dudas. Eso sí, me hacen todas las pruebas y me citan para la semana siguiente para la intervención.

Entonces nosotros nos ponemos en contacto con el Instituto Valenciano de Oncología (IVO). Allí nos citan y el oncólogo que nos ve nos indica que hay que repetir todas las pruebas. El resultado es demoledor, tenía metástasis en el pulmón y dos nódulos en el útero. No obstante, el oncólogo me tranquiliza y me dice que van a estudiar mi caso de forma individualizada y que el equipo lo componen 14 médicos. El oncólogo que me trata, Andrés Poveda, me da mucha seguridad, más tarde descubro que es un eminencia dentro de la oncología. No me asegura que pueda salvar el útero pero al menos me dan alguna opción. Entonces decido tratarme en el  IVO.

6.- ¿Cómo has vivido todo el proceso?

 Ha sido un proceso duro. Empiezan a tratarme en el IVO pero yo sufro todavía  algunos episodios en los que estoy a punto de desangrarme, de hecho me hacen varias transfusiones. También es verdad que cuando inicio el tratamiento con ellos son fiestas en Valencia y enseguida viene la semana santa. Son días festivos pero mi cáncer sigue avanzando muy rápido. De hecho me ingresan por un sangrado y estoy bastante tiempo ingresada porque tengo una recaída tras otra.

Al final me hacen un raspado y el sangrado desaparece. Me dicen que el cáncer estaba muy vascularizado y que se alimentaba de mi sangre, eso era lo que me provocaba los sangrados. No obstante el oncólogo consigue cerrar la vía por la que se alimentaba el cáncer.

Ellos también me dicen que soy la primera paciente que tratan con este tipo de cáncer pero que están conectados a nivel mundial con otros hospitales. Tras estudiar mi caso, me ponen una quimio que se llama EMACO, en España no se suministra, solo en EEUU. Así que tuvimos que esperar que la trajeran por lo que el tratamiento se atrasó un poco. Se trata de una quimio semanal. La primera semana ingreso dos días y la siguiente solo voy un día al hospital de día. Esta quimio fue una quimio en todos los sentidos, se me cayó el pelo y con todos sus efectos secundarios que fueron durísimos.

Pero en dos ciclos, es decir, cuatro semanas, la hormona HGC vuelve a parámetros normales. No obstante deciden hacerme 3 ciclos más de consolidación.

Lana Popovic: superé un coriocarcinoma

Lana Popovic: superé un coriocarcinoma

7.- ¿Cómo te enfrentas al cáncer con una hija tan pequeña?

Con miedo y con angustia sobre todo por tener que separarme de mi hija. Lo más duro fue tener que destetarla de pronto y la separación. Mientras estuve ingresada mi madre se ocupó de ella, me la traían siempre que podían pero ya no estábamos juntas 24 horas. Además a la peque le costó habituarse al biberón. Yo quería hacer BLW pero en mis circunstancias era complicado, así que lo hacía cuando estaba en casa con ella.

El oncólogo me dijo que tenía que ser muy fuerte si quería salir de esto. Yo intentaba mantener la sonrisa y estar entretenida cuando estábamos allí, mi marido y yo hacíamos concursos de sudokus, nos vimos juntos dos temporadas de Pekin Express, que es un concurso que me encanta. El oncólogo era encantador y siempre estábamos bromeando e intentaba estar de buen humor.

Pero sin duda, mi hija ha sido mi mejor medicina para superar el cáncer. Sin ella no hubiese sido igual, no sé si hubiese luchado de la misma forma. Cuando me ponían la quimio volvía a casa del hospital sin haber dormido, pero en cuanto llegaba la cogía y nos íbamos a dar una vuelta. El poco rato que tenía y las fuerzas que me quedaban era para estar con ella, para disfrutar de mi hija.

8.- ¿Has tenido el apoyo de tu familia?

Absolutamente. Mi madre y mi pareja han sido mi sostén. Me han ayudado muchísimo y siempre han estado ahí. Mi marido cambió todos los turnos de trabajo para trabajar solo el fin de semana y estar conmigo de lunes a viernes. El fin de semana era mi madre la que venía desde Castellón para estar con nosotras, entre semana era imposible porque trabajaba. Por mi enfermedad yo no podía estar sola, no era tanto por mí sino por la peque. La quimio me dejaba muy mal y apenas podía ocuparme de la niña por las noches. Había veces que también me encontraba muy mal por el día y alguien tenía que ocuparse de ella. Como madre, que mi hija estuviese atendida era lo más importante. Como madre que eres entenderás que nosotras pasamos a un segundo plano, lo que más me importaba era que ella estuviese bien. El resto de la familia también nos ha ayudado en lo que ha podido. Mis suegros viven en Valencia y contábamos con su ayuda, pero mi suegra aún trabaja y además cuidan de una sobrina 3 meses mayor que mi hija.  También mi hermano nos ha ayudado dentro de sus posibilidades. No me puedo quejar porque me he sentido muy arropada por todos.

9.- ¿En qué ha afectado el cáncer en tu relación de pareja?

Mi pareja es la persona que más ha sufrido conmigo todo este proceso. Sin embargo, esta situación que hemos vivido nos ha unido mucho más. Mi marido me ha demostrado que mi hija y yo somos lo más importante. Me he sentido muy arropada porque él siempre ha estado a mi lado.

10.- ¿Conoces a otras mujeres que hayan sufrido también este cáncer?

Este cáncer es muy poco común y además mi coriocarcinoma  es más raro aún porque aparece después del parto. Tuve la suerte de que fue lento teniendo en cuenta que es muy agresivo. Gracias a Facebook he conocido a otras mujeres en otros lugares del mundo que han sufrido lo mismo. En Hispanoamérica hay doce chicas, en España otras dos. De hecho, hemos formado un grupo de Whatsapp para estar conectadas y apoyarnos.

Tres de estas chicas tuvieron un embarazo a término como el mío. Una de las cosas que más me preocupaban es que mi hija se hubiese visto afectada por mi cáncer. El oncólogo me tranquilizó y me dijo que a ella no le afectaba de ningún modo, la niña está sana y estupenda. Si algo he aprendido es que cada caso es completamente diferente, a algunas de ellas las han vaciado y a otras no. Todas compartimos la falta de información sobre el coriocarcinoma. Una cosa muy importante es que los oncólogos están conectados a nivel mundial y se ayudan entre sí. Es fundamental para ellos estar conectados para poder combatir la enfermedad.

11.-  ¿Tienes ya el alta?

No, aún. Hasta que no pasen dos años en total no me darán el alta. Una vez que determinaron que estaba curada empezaron las revisiones, los primeros meses semanalmente, luego mensuales y ahora son trimestrales. Todo va muy bien, han desaparecido todos los nódulos, incluso el del pulmón.

Estoy muy contenta porque estoy curada pero me siento peor psicológicamente. Cuando estás inmersa en el proceso solo piensas en curarte, es tu único objetivo. Después, empiezan las revisiones y al principio estás muy controlada pero luego empiezan a espaciarse en el tiempo. Eso me genera mucha ansiedad. En cuanto me duele algo enseguida pienso que puedo volver a estar enferma. Tengo miedo de volver a tener cáncer, de hecho, se lo dije al oncólogo en la última revisión. Me dijo que era normal que hay personas que lo pasan peor después porque te sientes insegura al no estar tan controlada.

Una de las cosas que hago para calmar la ansiedad es hacerme una prueba de embarazo de los de tira. Simplemente con este test puedo saber si la hormona está alterada o dentro de la normalidad. Así que cuando me levanto alguna mañana con cierta paranoia me hago un test y me quedo más tranquila. La cabeza es difícil de controlar así que intento refugiarme en mi niña. Un cáncer te cambia la vida pero un hijo mucho más.

12.- ¿Se puede prevenir este cáncer?

Por desgracia no. Lo que los médicos nos dijeron fue que un óvulo o un espermatozoide sin carga genética es lo que lo provoca. Es algo muy difícil de controlar. El oncólogo me ha dicho que porque me haya pasado esto con este embarazo no significa que tenga que volver a repetirse. En el caso de quedarme embarazada otra vez sería un embarazo de alto riesgo y me tendrían muy controlada, me harían controles constantes de la hormona. De todos modos estoy muy cerrada a la posibilidad de tener otro hijo. De momento hay que esperar a que se cumplan los dos años y después nos lo podremos plantear.

13.- ¿Qué palabras de aliento le darías a otras madres que estén pasando por lo mismo?

Pues que mucho ánimo, que la vida sigue y que se sale de esta situación. Es fundamental que busquen una motivación que les dé ganas de vivir. En mi caso, mi marido y mi hija han sido mi mayor apoyo, los que me han dado fuerzas para seguir adelante. Mi hija era mi mayor motivación para seguir viviendo, era el motor para luchar. Luego el tiempo que pasaba con ella lo disfrutaba tanto que no me daba tiempo ni para pensar.

No te voy a mentir, no es fácil superar esto. He sufrido mucho por la pérdida del pelo, me veía enferma en el espejo y me daban ganas de llorar. Sin embargo, por mi carácter no lo hacía, me considero una persona muy fuerte. Pensaba en mi madre, ella siempre ha sido mi mayor ejemplo. Ella salió de Bosnia sin nada, no sabía el idioma, no sabía adónde iba y nos sacó adelante, nos dio a mi hermano y a mí una carrera universitaria. Tener una madre así, te hace más fuerte. Además ella me animaba mucho y me daba mucha fuerza. Nunca quise que me viese sin peluca porque no quería que sufriese más.

El entorno también es fundamental, sentirte apoyada por tu círculo más íntimo. Yo se lo conté a mis amigos más cercanos, no me he escondido nunca, eso te facilita mucho las cosas. Luego ves como las personas que te quieren sufren y eso también es muy duro. Por ejemplo, cuando estaba nerviosa mi hija enseguida lo notaba y ella también se tensaba. Así que hice todo lo posible por mantener la calma. Tienes que estar tranquila por ti y por ellos. Y confiar en el equipo que te está tratando. Mi oncólogo me llama extraterreste porque siempre estoy con una sonrisa, así que la actitud es vital para superar el cáncer.

Si te ha gustado la entrevista, comparte 🙂

Recuerda que puedes suscribirte al blog y recibir completamente gratis mi ebook, 3 Recetas para Vivir Sostenible. Y por supuesto, estás invitad@ a mi Comunidad de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles. Queremos conocerte y que unas a nosotr@s. ¿Estás preparada para cambiar el mundo?

Calidad y cantidad: el tiempo con tu hijo es oro

Calidad y cantidad: el tiempo con tu hijo es oro

Hoy quiero hablar del tiempo que invertimos y compartimos con nuestros hijos. Podemos pasar el día entero con ellos y no haber compartido ni disfrutado un solo minuto y podemos pasar un breve período de tiempo y haberlo exprimido al máximo con una sensación de plenitud absoluta.

No, este no es un post sobre lo bonito y lo importante que es que pasen más tiempo con sus hijos. A estas alturas de vida ya todos tendríamos que saber que lo es (si aún no ha llegado a ello, tiene demasiado camino que recorrer, vuelva a primer curso de padres).

Claro que hago un llamamiento para que todos pasemos el mayor tiempo posible con nuestros hijos, pero en lo que me gustaría ahondar en este caso es en la calidad, los minutos que de verdad aprovechamos cuando estamos con ellos, aquellos que nos hacen vivir, aprender, sentir, reír, llorar… es decir, esos momentos en los que de verdad uno se siente padre/hijo y que aportan lo que de verdad somos para nuestros pequeños.

1.- Vivimos en el siglo XXI y a ninguno nos sobra tiempo

Trabajo, obligaciones familiares de muchos tipos, hobbies y un largo etcétera de cosas que ocupan nuestros días. Cuando llega a casa y se sienta en el sofá solo quiere estar tranquilo. Y en ese momento llega un pequeño ser de indefinidas dimensiones (meses o años) y quiere que le preste toda su atención.

A lo largo de este post vamos a subrayar muchos matices y otros muchos que se me escaparán, pero el más importante sin duda es el que tiene que ver con la cantidad de tiempo disponible. Por eso he querido titularlo CALIDAD Y CANTIDAD.

La cantidad de tiempo que pasamos con nuestros hijos, por desgracia, no suele depender de nosotros mismos. Muchos hemos podido elegir entre un trabajo u otro, entre un horario u otro, entre un puesto u otro, pero lo cierto es que no es habitual y la realidad nos coloca en caminos que no son lo que nos gustaría o lo que hubiésemos elegido en otra situación, sobre todo a la hora de disfrutar de nuestros hijos. Vaya esto por delante.

Pero aclarado este punto, en lo que quiero hacer hincapié es en la calidad del tiempo que compartimos con ellos. No es lo mismo pasear un bebé en un carrito (necesario, claro que sí) que compartir con él risas y cosquillas, no es lo mismo llevar a tu hijo a la compra que guardar juntos lo comprado, no es lo mismo poner su serie favorita en la tele u ordenador que ver una peli juntos.

Espero que después de este primer y muy largo punto haya quedado claro qué es lo que busco con esta reflexión. Claro que le falta tiempo, claro que no tiene tiempo para usted. Y es necesario sacarlo de donde sea para uno mismo. Lo que defiendo es que el tiempo que pase con sus hijos sea tiempo compartido real, donde se interacciona y se aprende a partes iguales, donde se disfruta y se padece (llantos, enfados, etc). Pero eso es convivir con ellos.

2.- Lo más importante: ellos lo notan

Todos hemos vivido esa diferente interacción que presenta un hijo cuando le haces caso y cuando no. Todos hemos vivido la diferencia que hay entre recoger juguetes con papá o con mamá o tener que recogerlos él solo.

La mayoría de las veces tiene mucho que ver con la forma en que nos dirigimos a ellos, en definitiva el caso que le hacemos o el grado de ignorancia que le prestamos. Y claro, luego vienen los enfados (este niño nunca recoge solo sus cosas, no viene a comer, no se quiere poner el abrigo), cada uno a su manera, a su tiempo correspondiente, dependiendo del momento de desarrollo en que se encuentre.

Les propongo un ejercicio muy interesante. Da igual la edad que tenga su hijo. Si está en una fase en la que usted cree que debería de estar haciendo algo por sí solo y no lo hace (como los ejemplos de antes), acompáñele, vuelva atrás.

Ya sé que usted no quiere dar su brazo a torcer, que ya debería recoger él solo y es muy mayor para que le tenga que ayudar a realizar esa tarea tan sencilla. Pero quizá en algún momento de ese proceso algo se perdió, algo se rompió y no sigue el camino que usted cree que debería seguir. Retómelo, ayúdele, que se convierta en un momento compartido y no de disputa, que sea divertido y no conflictivo. Al menos, inténtelo.

Queremos hacer responsables a nuestros hijos muy rápido. Yo aún pienso que deben ser responsables de sus cosas y ayudar en casa, pero quizá el camino compartido es menos aburrido, menos árido que recorrerlo ellos solos.

El tiempo con tu hijo es oro

El tiempo con tu hijo es oro

3.- Que nada se interponga entre usted y él

Decir esto en el mundo que nos rodea es predicar en el desierto, luchar contra gigantes. Pero quizá merezca la pena pararnos un momento a reflexionar sobre ello.

Que usted comparta a la vez el tiempo con su hijo y con su móvil, su ordenador, su tablet, o incluso un libro (¿alguien se acuerda de ellos?)  NO ES COMPARTIR EL TIEMPO CON ELLOS.

Ahora llega el momento de quitarnos las caretas. Sí, este y no otro es el verdadero motivo de haber escrito este post. Quizá esté exagerando, pero es cierto que esta es la dificultad que más se repite hoy día, cada vez lo veo más y más claro. De compras, en el parque, paseando al bebé, en el transporte público, en el restaurante y, por supuesto, en el sofá de casa. A todos nos mandan divertidos mensajes que disfrutamos, debemos leer y debemos responder.

Pero no estoy hablando de eso, estoy hablando de esos progenitores que viven pegados a sus pantallas electrónicas y no escuchan lo que pasa a su alrededor, las demandas de su hijo, sus actitudes, aptitudes, preocupaciones, etc. Para ellos, tengo un mensaje al final del todo.

4.- También puede jugar solo

No se trata de no perder de vista al pequeño. De hecho, es interesante que disfrute del juego en soledad. Jugar solo ayuda a desarrollar la imaginación, se disparan los recursos y la inventiva. A veces solo necesita una palabra de aprobación, una frase de ánimo. Es lo que las viejas/nuevas pedagogías activas llaman acompañar.

Él debe disfrutar de sus propios descubrimientos, de sus propias iniciativas y de sus propias acciones, pero necesitan estar acompañados en un sentido amplio de la palabra, con todo el peso que implica que su padre o madre le apoyen, asientan, aprueben, etc.

5.- Pero lo que más necesita es a su padre o madre

 Ni siquiera quiero entrar en los súper juguetes que cantan y bailan solos y que los mantienen entretenidos (esto les encanta a los tíos y a las abuelas: pues tú no querías que le comprase el ordenador infantil, pero mira cómo se entretiene). Y como decíamos antes, pueden y deben pasar tiempo jugando solos.

Pero, repito, lo que necesitan es a su padre o a su madre. Aunque antes hemos enumerado unas cuantas cosas, siempre se habla de las actividades maravillosas: jugar, pintar, pasear, etc. Pero las cotidianas también son compartidas y lo podemos utilizar como truco para ir ganando tiempo a la vez que compartimos con ellos un tiempo maravilloso.

Al Vikingo le encanta guardar la compra, le entusiasma cocinar con papá (tiene su delantal de cocinero que reclama con entusiasmo cuando observa que papá se pone el suyo), disfruta preparando la arena de una nueva maceta, explora el mundo con sus manitas al sacar los guisantes de su vaina o se esfuerza en ayudar a montar una estantería (con el consabido lío de tornillos y herramientas que jamás acabo de encontrar).

Son momentos irrepetibles que, además de proporcionarnos ratos geniales y divertidos, le inculcan la necesidad del trabajo, responsabilidad y autonomía.

Algún día mirarán a sus hijos y verán que ya tiene X años. Y les entrará el pánico. Y verán que podrían haber hecho cientos de cosas juntos para las que jamás tuvieron tiempo. Por eso quiero llamar la atención sobre ustedes, para que aprovechen, compartan, disfruten y rían mucho junto a sus pequeños.

Para acabar, quiero reformular una conocida frase atribuida a John Lennon, que robaré y destrozaré para traerla a mi terreno, pero por favor, no dejen que ocurra: El crecimiento, la vida, el desarrollo de sus hijos es aquello que pasa mientras ustedes miran una pantalla luminosa.

Reflexionemos, si están leyendo esto, ya van por el mal camino.

Papá Idiota

Si te ha gustado la entrada comparte, nos hace muy felices 🙂

Recuerda que puedes suscribirte al blog y recibir completamente gratis mi ebook, 3 Recetas para Vivir Sostenible. Y por supuesto, estás invitad@ a mi Comunidad de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles.

Queremos conocerte y que unas a nosotr@s. ¿Estás preparada para cambiar el mundo?

Copy Protected by Chetan's WP-Copyprotect.

Pin It on Pinterest