Calidad y Cantidad: el tiempo con tu hijo es oro

Calidad y Cantidad: el tiempo con tu hijo es oro

Hoy quiero hablar del tiempo que invertimos y compartimos con nuestros hijos. Podemos pasar el día entero con ellos y no haber compartido ni disfrutado un solo minuto y podemos pasar un breve período de tiempo y haberlo exprimido al máximo con una sensación de plenitud absoluta.

No, este no es un post sobre lo bonito y lo importante que es que pasen más tiempo con sus hijos. A estas alturas de vida ya todos tendríamos que saber que lo es (si aún no ha llegado a ello, tiene demasiado camino que recorrer, vuelva a primer curso de padres).

Claro que hago un llamamiento para que todos pasemos el mayor tiempo posible con nuestros hijos, pero en lo que me gustaría ahondar en este caso es en la calidad, los minutos que de verdad aprovechamos cuando estamos con ellos, aquellos que nos hacen vivir, aprender, sentir, reír, llorar… es decir, esos momentos en los que de verdad uno se siente padre/hijo y que aportan lo que de verdad somos para nuestros pequeños.

1.- Vivimos en el siglo XXI y a ninguno nos sobra tiempo

Trabajo, obligaciones familiares de muchos tipos, hobbies y un largo etcétera de cosas que ocupan nuestros días. Cuando llega a casa y se sienta en el sofá solo quiere estar tranquilo. Y en ese momento llega un pequeño ser de indefinidas dimensiones (meses o años) y quiere que le preste toda su atención.

A lo largo de este post vamos a subrayar muchos matices y otros muchos que se me escaparán, pero el más importante sin duda es el que tiene que ver con la cantidad de tiempo disponible. Por eso he querido titularlo CALIDAD Y CANTIDAD.

La cantidad de tiempo que pasamos con nuestros hijos, por desgracia, no suele depender de nosotros mismos. Muchos hemos podido elegir entre un trabajo u otro, entre un horario u otro, entre un puesto u otro, pero lo cierto es que no es habitual y la realidad nos coloca en caminos que no son lo que nos gustaría o lo que hubiésemos elegido en otra situación, sobre todo a la hora de disfrutar de nuestros hijos. Vaya esto por delante.

Pero aclarado este punto, en lo que quiero hacer hincapié es en la calidad del tiempo que compartimos con ellos. No es lo mismo pasear un bebé en un carrito (necesario, claro que sí) que compartir con él risas y cosquillas, no es lo mismo llevar a tu hijo a la compra que guardar juntos lo comprado, no es lo mismo poner su serie favorita en la tele u ordenador que ver una peli juntos.

Espero que después de este primer y muy largo punto haya quedado claro qué es lo que busco con esta reflexión. Claro que le falta tiempo, claro que no tiene tiempo para usted. Y es necesario sacarlo de donde sea para uno mismo. Lo que defiendo es que el tiempo que pase con sus hijos sea tiempo compartido real, donde se interacciona y se aprende a partes iguales, donde se disfruta y se padece (llantos, enfados, etc). Pero eso es convivir con ellos.

2.- Lo más importante: ellos lo notan

Todos hemos vivido esa diferente interacción que presenta un hijo cuando le haces caso y cuando no. Todos hemos vivido la diferencia que hay entre recoger juguetes con papá o con mamá o tener que recogerlos él solo.

La mayoría de las veces tiene mucho que ver con la forma en que nos dirigimos a ellos, en definitiva el caso que le hacemos o el grado de ignorancia que le prestamos. Y claro, luego vienen los enfados (este niño nunca recoge solo sus cosas, no viene a comer, no se quiere poner el abrigo), cada uno a su manera, a su tiempo correspondiente, dependiendo del momento de desarrollo en que se encuentre.

Les propongo un ejercicio muy interesante. Da igual la edad que tenga su hijo. Si está en una fase en la que usted cree que debería de estar haciendo algo por sí solo y no lo hace (como los ejemplos de antes), acompáñele, vuelva atrás.

Ya sé que usted no quiere dar su brazo a torcer, que ya debería recoger él solo y es muy mayor para que le tenga que ayudar a realizar esa tarea tan sencilla. Pero quizá en algún momento de ese proceso algo se perdió, algo se rompió y no sigue el camino que usted cree que debería seguir. Retómelo, ayúdele, que se convierta en un momento compartido y no de disputa, que sea divertido y no conflictivo. Al menos, inténtelo.

Queremos hacer responsables a nuestros hijos muy rápido. Yo aún pienso que deben ser responsables de sus cosas y ayudar en casa, pero quizá el camino compartido es menos aburrido, menos árido que recorrerlo ellos solos.

El tiempo con tu hijo es oro

El tiempo con tu hijo es oro

3.- Que nada se interponga entre usted y él

Decir esto en el mundo que nos rodea es predicar en el desierto, luchar contra gigantes. Pero quizá merezca la pena pararnos un momento a reflexionar sobre ello.

Que usted comparta a la vez el tiempo con su hijo y con su móvil, su ordenador, su tablet, o incluso un libro (¿alguien se acuerda de ellos?)  NO ES COMPARTIR EL TIEMPO CON ELLOS.

Ahora llega el momento de quitarnos las caretas. Sí, este y no otro es el verdadero motivo de haber escrito este post. Quizá esté exagerando, pero es cierto que esta es la dificultad que más se repite hoy día, cada vez lo veo más y más claro. De compras, en el parque, paseando al bebé, en el transporte público, en el restaurante y, por supuesto, en el sofá de casa. A todos nos mandan divertidos mensajes que disfrutamos, debemos leer y debemos responder.

Pero no estoy hablando de eso, estoy hablando de esos progenitores que viven pegados a sus pantallas electrónicas y no escuchan lo que pasa a su alrededor, las demandas de su hijo, sus actitudes, aptitudes, preocupaciones, etc. Para ellos, tengo un mensaje al final del todo.

4.- También puede jugar solo

No se trata de no perder de vista al pequeño. De hecho, es interesante que disfrute del juego en soledad. Jugar solo ayuda a desarrollar la imaginación, se disparan los recursos y la inventiva. A veces solo necesita una palabra de aprobación, una frase de ánimo. Es lo que las viejas/nuevas pedagogías activas llaman acompañar.

Él debe disfrutar de sus propios descubrimientos, de sus propias iniciativas y de sus propias acciones, pero necesitan estar acompañados en un sentido amplio de la palabra, con todo el peso que implica que su padre o madre le apoyen, asientan, aprueben, etc.

5.- Pero lo que más necesita es a su padre o madre

 Ni siquiera quiero entrar en los súper juguetes que cantan y bailan solos y que los mantienen entretenidos (esto les encanta a los tíos y a las abuelas: pues tú no querías que le comprase el ordenador infantil, pero mira cómo se entretiene). Y como decíamos antes, pueden y deben pasar tiempo jugando solos.

Pero, repito, lo que necesitan es a su padre o a su madre. Aunque antes hemos enumerado unas cuantas cosas, siempre se habla de las actividades maravillosas: jugar, pintar, pasear, etc. Pero las cotidianas también son compartidas y lo podemos utilizar como truco para ir ganando tiempo a la vez que compartimos con ellos un tiempo maravilloso.

Al Vikingo le encanta guardar la compra, le entusiasma cocinar con papá (tiene su delantal de cocinero que reclama con entusiasmo cuando observa que papá se pone el suyo), disfruta preparando la arena de una nueva maceta, explora el mundo con sus manitas al sacar los guisantes de su vaina o se esfuerza en ayudar a montar una estantería (con el consabido lío de tornillos y herramientas que jamás acabo de encontrar).

Son momentos irrepetibles que, además de proporcionarnos ratos geniales y divertidos, le inculcan la necesidad del trabajo, responsabilidad y autonomía.

Algún día mirarán a sus hijos y verán que ya tiene X años. Y les entrará el pánico. Y verán que podrían haber hecho cientos de cosas juntos para las que jamás tuvieron tiempo. Por eso quiero llamar la atención sobre ustedes, para que aprovechen, compartan, disfruten y rían mucho junto a sus pequeños.

Para acabar, quiero reformular una conocida frase atribuida a John Lennon, que robaré y destrozaré para traerla a mi terreno, pero por favor, no dejen que ocurra: El crecimiento, la vida, el desarrollo de sus hijos es aquello que pasa mientras ustedes miran una pantalla luminosa.

Reflexionemos, si están leyendo esto, ya van por el mal camino.

Papá Idiota

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