Protectores solares Badger:  Kids, Baby y Sin perfume

Protectores solares Badger: Kids, Baby y Sin perfume

Por fin tenemos a los protectores solares Badger como protagonistas de protectores solares libres de tóxicos a examen. Digo por fin, porque aunque en varias ocasiones me habéis oído hablar de los solares Badger aún no había podido dedicarles un post por entero.

Los que me leéis y me preguntáis habitualmente sobre protectores solares en el blog, en redes sociales y por email sabéis que siempre recomiendo Badger. Lo hice en Cómo elegir un protector libre de tóxicos. No, no me llevo comisión, ni vendo Badger en ningún sitio, sabéis de sobra que no hago post patrocinados ni tengo ningún interés comercial en esta marca.

En Mamá y la Tribu nos gustan los solares Badger porque tras analizar muchos solares y sus INCIS,  Badger ofrece unos solares sin apenas ingredientes y todos ellos de origen natural. Son los mejores protectores solares que podemos encontramos en el mercado actualmente. Esto no significa que la formulación pueda cambiar en un futuro o que dentro de la misma marca sean más limpios unos solares que otros.

Precisamente de todo ello trata este post y también de mucho más. ¿Quién se esconde detrás de Badger Company? ¿Cuál es su origen? He incluido un índice para que puedas navegar por el post a tu gusto y vayas directamente a la información que más te interesa.

Origen de la marca

He tenido verdaderas dificultades para encontrar información sobre Badger Company en castellano o en inglés. La mayor parte de la información disponible sobre esta empresa es la que ellos mismos proporcionan en su página web, Badger Calm.

La empresa fue fundada en 1995 por Bill Whyte cuando trabajaba construyendo casas sostenibles en New Hampshire. En aquel tiempo algunos de sus empleados se quejaban de heridas en las manos a consecuencia del frío que tenían que soportar. Él mismo tenía unas terribles grietas en las manos que sangraban constantemente. Dentro de su relato de marca, Bill narra cómo tuvo un sueño en el que daba con un bálsamo para curar las manos. Y así fue como al día siguiente puso a hervir cera de abeja y aceite de oliva en una olla en la cocina y sanó sus manos. Tras el inesperado éxito, les dio a probar la fórmula a sus empleados, los cuales también se curaron rápidamente.

Este fue el origen de Badger, un bálsamo reparador que fue bautizado como Bear paw, pata de oso, porque consideraba que su loción era capaz de alisar la garra de un oso. Sin embargo, ya existía una marca registrada con ese nombre y tuvo que exprimirse el cerebro para dar con un nombre que mantuviese el espíritu de esa idea. Y así llegó al nombre de Badger, tejón en castellano. Con una inversión mínima inició el negocio con el apoyo de su familia en 1995. Hoy, 23 años después, la empresa está formada por más de 80 empleados, tienen en el mercado más de 100 productos y los exportan por todo el mundo.

Filosofía de la marca

Revisando los valores que ostenta Badger uno tiene la sensación de estar ante una empresa a la que le importa tanto el medio ambiente como la salud de las personas.  Antes de detenernos en la información que suministran sobre los ingredientes de sus productos voy a hacer referencia a algunas de las iniciativas de la empresa de lo más interesantes.

Todos los días ofrecen a sus empleados una comida orgánica gratis durante un descanso dentro de su jornada laboral. Los cocineros de la empresa ofrecen un menú 100% ecológico que se compone de alimentos producidos localmente. En verano los productos que se sirven provienen directamente de su huerta. Además el café orgánico, el té, la leche y los endulzantes (miel ecológica, azúcar de caña, etc) son gratis todos los días del año.

Además sus trabajadores cuentan con un seguro de salud, una cuenta médica con gastos flexibles y días de salud remunerados que podríamos interpretar como días para asuntos propios o para descansar. Si uno de sus empleados tiene problemas personales el Employee Assitance Plan se pone en marcha para dar asesoramiento completamente gratis y ayudarle a resolver sus problemas de la forma más discreta posible.

Badger y el apoyo a la maternidad y la crianza

Confieso que esto es lo que más me ha llamado la atención y más me ha llegado al corazoncito. En una sociedad como la Norteamericana en la que la sanidad es privada y en la que los nacimientos se producen previo pago en el hospital, que Badger ofrezca un permiso por maternidad a sus empleados es casi un milagro.

Badger ofrece a sus empleadas la posibilidad de tomarse un permiso remunerado antes y después de dar a luz para cuidar a su bebé. Pero no solo las madres tienen ese derecho sino que los padres también pueden acogerse al permiso por paternidad.

Cuando el permiso acaba o la madre decide volver a su puesto, la empresa le permite llevar a sus bebés a sus trabajo los primeros seis meses de vida o hasta que el niño comience a gatear, lo que se produzca primero. Esto facilita la conciliación y la lactancia materna. El programa se inició en 2008 y 15 familias se han  beneficiado ya de esta iniciativa.

Durante el tiempo que el bebé acompaña a su madre o a su padre al trabajo las horas que este debe cumplir  semanalmente se flexibilizan. De las 30 horas que debe cumplir, 2 horas al días se deben dedicar al cuidado del niño. Supongo que es una estimación de las distracciones o momentos en que se alimenta al niño, se le duerme o se juega con él. También existe la opción de trabajar desde casa sino se cumplen las 30 horas semanales establecidas.

La escuela infantil Caléndula Garden

Una vez que el bebé supera la edad recomendada para estar con su madre en la oficina. El bebé puede pasar a la Escuela Infantil Caléndula Garden que ha impulsado la compañía para que los hijos de sus empleados puedan dejar a sus hijos durante su jornada laboral. De hecho, el éxito de la iniciativa es tal que se ha ampliado el acceso a la guardería a los niños de la comunidad aunque el número de plazas ofertadas es muy limitada ya que la escuela solo admite 12 niños de entre 6 meses y tres años de edad.

La escuela infantil se ubica en la antigua sede de Badger company, muy cerca de las instalaciones de la compañía, lo que facilita mucho los desplazamientos. La creación de la escuela fue impulsada por Katie Schwein coofundadora de Badger y su amiga Betsi McGuigan que había pertenecido a la Escuela Waldorf.

Buscaban crear un espacio saludable para los niños donde pudieran desarrollar todas sus capacidades. Una de las cosas que más me impactó es que existe un cuidador por cada dos bebés y 1 cuidador por cada 3 o 4 niños más mayores. Esto implica una atención 100% personalizada que ya querríamos muchos de nosotros en Europa.

Los premios de Badger Company

Badger Company ha sido premiada en su corta trayectoria en varias ocasiones por su productos y por su política de empresa.

Badger suele estar todos los años entre los mejores protectores solares del mercado por la organización independiente estadounidense Skin Deep Environmental Working Group (EWG) que coloca sus 12 protectores solares en la lista año tras año concediéndole a sus productos la calificación de seguros o de bajo riesgo.

En 2011 Badger se convierte en una B Corp, un sello de calidad que reconoce su compromiso con el medio ambiente y la ética social. Desde el año 2014 ha estado consecutivamente todos los años entre las mejores B corporation del mundo.

¿Qué es una B Corp?

Hasta que no comencé a investigar sobre Badger no tuve conocimiento de  que eran las B Corp y cuáles eran los compromisos que asumían las empresas adheridas al programa.

Se trata de un movimiento empresarial que prioriza el impacto social y medioambiental por encima de los beneficios económicos. Las empresas que forman parte de B Corp han demostrado que cumplen una serie de estándares sociales y medioambientales.

El movimiento se inició en 2006 con la organización sin ánimo de lucro e independiente B Lab que integra dentro la certificación B Corp. En Latinoamérica las B Corporation se han bautizado como sistema B

Los creadores de B Lab defienden que por encima de las ganancias económicas debe existir un compromiso social y ambiental y las empresas deben ser transparentes. El objetivo es caminar hacia una economía más inclusiva y sostenible que ayude a reducir la pobreza, proteger el medio ambiente y crear un impacto positivo en las comunidades de origen.

En apenas 12 años 2600 empresas en todo el planeta se han sumado a la propuesta, tienen presencia en 60 países y en España se cuentan más de una treintena. De hecho, en 2018 la empresa española Visualfi ha conseguido estar entre las mejores B Corp del mundo. La cifra de empresas que deciden sumarse a B Corp sigue subiendo cada día lo que significa que cada vez más empresas adquieren compromisos sociales y medioambientales.

Pero volvamos a los solares Badger que me emociono con estos temas.

¿Cómo es el óxido de Zinc qué utiliza Badger?

El ingrediente activo de todos los protectores solares Badger es el Óxido de Zinc. La empresa utiliza dos tipos de Óxido de Zinc en función del protector solar.

El Óxido de Zinc simple denominado no Nano no está recubierto y que se presenta en partículas de más de 100 nm.

El Óxido de Zinc transparente encapsulado denominado Uncoated Clear.

En su página web dan mucha información sobre el Óxido de Zinc que emplean y la polémica suscitada por las nanopartículas. Badger considera seguras ambas formulaciones, el Óxido de Zinc no Nano y el Óxido de Zinc transparente. No obstante, en la etiqueta del producto ellos han preferido especificarlo y diferenciar entre el Óxido de Zinc no Nano y el Óxido de Zinc Clear (el encapsulado).  Aunque ambos son considerados seguros yo escogería siempre la opción con óxido de Zinc no Nano sobre todo si el protector solar va dirigido a niños. 

Ingredientes no activos

En la página web de la compañía puedes encontrar un listado detallado de los ingredientes que utilizan en sus productos donde explican su origen y el procesamiento que se realiza con ellos.

Dentro del protector solar además del Óxido de Zinc que es el ingrediente activo encontramos otros ingredientes no activos que completan la formulación y que suelen ser certificied organic. Esto implica que en su cultivo no se han utilizado organismos modificados genéticamente, no se han empleado herbicidas, pesticidas o cualquier agente químico. Lo que en Europa llamamos de cultivo ecológico.

Los ingredientes también cumplen con los estándares de la Fair Trade Certified, que es la certificación de comercio justo en EEUU y siguen el principio Demeter Biodinámico en algunos ingredientes.

Los ingredientes más comunes que podemos encontrar en los solares Badger son los siguientes:

El aceite de girasol de agricultura ecológica de primera presión en frío,

El aceite de oliva virgen extra ecológico de primera presión en frío.

cera de abejas ecológica.

El aceite de joyoba ecológico de primera presión en frío.

Vitamina E de aceite de girasol ecológico.

Existen más ingredientes que pueden aparecer pero dependen del solar en cuestión y como veremos algunos de ellos no se venden aún en España.

Solares libres de tóxicos y biodegradables

El hecho de que sus solares oscilen entre los ingredientes en un 98-100% de origen natural y ecológico los convierten en unos solares prácticamente 100% libres de tóxicos. Tienen la particularidad de ser biodegradables, lo que significa que no dejan una huella en el medio ambiente y por tanto, no contaminan el mar ni los corales. Ya explicaba en Descubre cómo tu protector solar contamina el mar que los protectores solares a base de filtros químicos son muy nocivos para el medio marino y en algunos lugares del mundo han sido prohibidos. 

Los envases que utilizan están libres de BPA y de Ftalatos, lo que siempre es una buena noticia. Conviene recordar que estos sustancias funcionan como potentes disruptores endocrinos que pueden alterar gravemente nuestro equilibrio corporal y dañar nuestra salud. Por último, los envases son de plástico reciclado en un 50%.

Ahora vamos a entrar de lleno en los protectores solares Badger que podemos encontrar en el mercado español. Para niños se comercializan dos solares: Badger Kids Sunscreen SPF 30 y Badger Baby Sunscreen SPF 30. Ambos solares ofrecen un SPF de 30 y ofrecen un factor solar de amplio espectro protegiendo de los rayos UVA, UVB.

Vamos a echar un vistazo al INCI de cada uno de ellos.

Badger Kids Sunscreen SPF 30

Este protector solar está recomendado para niños y se identifica por el color naranja del bote.

INCI:

Ingredientes activos:

Zinc Oxide no Nano en un 18.75%.

Ingredientes no activos:

Helianthus Annuus (Sunflower) Seed Oil (aceite de girasol) ecológico,  Cera Alba (Beeswax) (cera de abejas) ecológica, Citrus Aurantium Dulcis (Sweet Orange) Peel Oil (aceite de cascara de naranja dulce) ecológico, Citrus Tangerina (Tangerine) Peel Oil (aceite de mandarina) ecológico, Tocopherol (Sunflower Vitamin E) (Vitamina E de girasol), Hippophae Rhamnoides (Seabuckthorn) Fruit Extract  (Extracto de aceite de espino amarillo) ecológico y Vanilla Planifolia (Vanilla) Fruit Extract (extracto de vainilla) ecológica.

Los principales ingredientes junto con el óxido de Zinc son el aceite de girasol y la cera de abejas.

Badger Baby  Sunscreen SPF 30

Este protector solar está pensado para bebés siempre teniendo en cuenta la recomendación de no usar protector solar en bebés de menos de seis meses por cuestiones de seguridad. Se identifica el protector solar por el color turquesa del bote.

INCI

Ingredientes activos:

Zinc Oxide no nano en un 18.75%.

Ingredientes no activos:

Helianthus Annuus (Sunflower) Seed Oil (aceite de girasol) ecológico, Cera Alba (Beeswax) (cera de abejas) ecológica, Calendula Offilcinalis flower extract (extracto de flores de caléndula) ecológica, Anthemis Nobilis (Chamomile) flower oil (aceite de manzanilla) ecológica, Tocopherol (Sunflower Vitamin E) (Vitamina E de girasol) y Hippophae Rhamnoides (Seabuckthorn) Fruit Extract  (Extracto de aceite de espino amarillo) ecológico.

Diferencias y similitudes entre Badger Kids y Badger Baby

En muchas ocasiones me habéis preguntado cuál es la diferencia entre ambos protectores solares así que voy a intentar contestar de la forma más clara. En realidad, la diferencia es muy pequeña y depende de la elección personal de cada una porque ambos son protectores seguros y adecuados para niños.

La fórmula de Badger Kids incluye el aceite de cascara de naranja, el aceite de mandarina y el extracto de vainilla. A no ser que seamos alérgicos a alguno de estos ingredientes en concreto, son completamente seguros. El haber añadido a la formulación estos elementos le da a la crema un olor muy agradable y fresco. También aumenta el número de ingredientes en 2 elementos más con respecto a la Baby.

En la Badger Baby encontramos aceite de caléndula y aceite de manzanilla, estos dos ingredientes calmantes han sido los elegidos para la gama pensada para bebés. En la formulación ya no hallamos ni aceite de cascara de naranja, ni mandarina ni extracto de vainilla. La fórmula consta de solo seis ingredientes sin contar el óxido de Zinc. Menos ingredientes menos posibilidades de una reacción alérgica a uno de los componentes del protector solar.

Con respecto a la fórmula es la misma: óxido de Zinc en un 18,75 % no Nano, aceite de girasol ecológico, cera de abejas ecológica, vitamina E de girasol y extracto de aceite de espino amarillo.

Dependiendo de la edad de nuestro hijo podemos usar una u otra. Nosotros hemos usado las dos y ambas nos han gustado. El resultado en la piel es prácticamente el mismo y el olor es agradable tanto en una formulación como en la otra. Si me tengo que decantar por una de las dos me quedo con la Baby precisamente porque tiene dos ingredientes menos que la Kids. 

Badger sin perfume Unscended SFP 30

Os confieso que este es mi protector solar favorito de Badger, tanto que lo usamos toda la familia y siempre guardo un bote de reserva por si se acaba. Me gusta especialmente porque solo lleva cuatro ingredientes, lo que lo convierte en el solar más limpio y respetuoso con el medio ambiente que he encontrado. Se identifica por la etiqueta Unscended (sin perfume) y por el color marrón del envase.

INCI

Ingredientes activos:

Zinc Oxide no Nano en un 18, 75%.

Ingredientes no activos:

Helianthus Annuus (Sunflower) Seed Oil (aceite de girasol) ecológico, Cera Alba (Beeswax) (cera de abejas) ecológica, Tocopherol (Sunflower Vitamin E) (Vitamina E de girasol) y Hippophae Rhamnoides (Seabuckthorn) Fruit Extract  (Extracto de aceite de espino amarillo) ecológico.

De la fórmula se han eliminado los aceite de cascara de naranja, mandarina, vainilla, caléndula o manzanilla. Tan solo se presentan los ingredientes básicos de la fórmula. El resultado es un protector solar sin olor, con la mismas características que las cremas para niños pero con la ventaja de que no lleva nada que sea susceptible de provocar una alergia.

Bagder gama Sport

En la mayoría de las tiendas online donde se pueden encontrar los protectores solares Badger solo se comercializan estos tres productos a los que acabamos de hacer referencia. No obstante, en algunas tiendas online como Amazon podemos encontrar otro de sus protectores solares estrella denominado Badger Sport. La formulación es tan buena como la del protector solar sin perfume, tan solo cuatro ingredientes.

De este protector podemos encontrar dos versiones así que conviene leer muy bien la descripción para no equivocarnos. El INCI de ambos productos prácticamente es el mismo, lo único que cambia es el óxido de Zinc que en una versión es No Nano y en la otra es el Óxido de Zinc encapsulado denominado Clear Zinc. De todos modos viene especificado en el nombre y en la etiqueta del producto. 

  • Badger Clear Zinc Sport SPF 35

INCI

Ingredientes activos:

Zinc Oxide transparente (Clear Zinc) 22,5%.

Ingredientes no activos:

Helianthus Annuus (Sunflower) Seed Oil (aceite de girasol) ecológico, Cera Alba (Beeswax) (cera de abejas) ecológica, Simmondsia Chinensis (Jojoba) seed Oil (aceite de jojoba) ecológico y Tocopherol (Sunflower Vitamin E) (Vitamina E de girasol).

  • Badger Sport SPF 35

Ingredientes no activos:

Helianthus Annuus (Sunflower) Seed Oil (aceite de girasol) ecológico, Cera Alba (Beeswax) (cera de abejas) ecológica, Simmondsia Chinensis (Jojoba) seed Oil (aceite de jojoba) ecológico y Tocopherol (Sunflower Vitamin E) (Vitamina E de girasol). 

Ingredientes activos:

Zinc Oxide no Nano en un 22.75%.

Es muy fácil confundirse entre ambos y es muy posible que en España se comercialicen uno u otro indistintamente porque hay que hilar muy fino para dar con cuál de ellos lleva Óxido de Zinc en partículas grandes. En cualquier caso, ofrecen un poco más de protección que el resto de los solares de la gama, aunque si tenemos en cuenta que la diferencia entre un factor 30 y un factor 50 es de un 1%, posiblemente el extra de protección sea insignificante.

Protectores solares Badger que no se comercializan en España

En España aún no se comercializan todos los protectores solares que ofrece Badger aunque es muy probable que en un futuro podemos encontrarlos en el mercado. Para documentarme para este post estuve echando un vistazo al resto de solares que ofrece Badger en EEUU y voy a hacer brevemente una mención a aquellos que más me han llamado la atención.

Badger Clear Zinc SPF 30

El INCI es el mismo que la Badger sin perfume en lo que respecta a los ingredientes no activos. Lo que cambia es el óxido de Zinc que es encapsulado y aparece como Clear Zinc. Es de suponer que este solar nace de la demanda de protectores solares transparentes que apenas dejen rastro en la piel

Badger tinted SPF 30

Se trata de una versión de la Badger sin perfume con maquillaje. En la formulación se incluyen el Óxido de hierro con pigmento orgánico con las nomenclaturas: CI 77492 y CI 77499. Estos óxidos de hierro precisamente son los que dan el color a la crema.

– Badger Lavanda SPF 30

Posee la misma formulación básica del resto de los protectores solares Badger con la diferencia de que a este producto se le añade aceite de flores de lavanda ecológico.

– Badger anti-insectos

Además de protector solar ofrece una cobertura como repelente anti-insectos. La formulación de base cambia completamente y se añaden una serie de ingredientes como la citronella, el aceite de ricino y extracto de geranio. Por cierto, algunos de estos ingredientes son considerados alérgenos. No lo compraría aunque lo comercializasen en España porque evito por sistema este tipo de productos. En cualquier caso, estoy convencida de que los componentes son mucho más seguros que los que ofrecen otras cremas anti-insectos.

– Badger facial Rose y facial rose tinted

Badger ofrece también una gama de protectores solares faciales con y sin maquillaje. El porcentaje de Óxido de Zinc bajo de un 18 a un 14% y el número de ingredientes aumenta considerablemente lo que para mí sería un potente motivo para no adquirirla.

En el caso de que alguno de estos solares se comercialicen en España en un futuro actualizaré el post para dar toda la información sobre los mismos.

Nuestra experiencia con los protectores solares Badger

Llevamos utilizando los solares Badger desde que los descubrimos en 2015 y aunque hemos probado otros solares siempre vuelvo a ellos porque los considero los más seguros y los más respetuosos con el medio ambiente y con las personas.

Ya he comentado que lo que más me gusta de ellos es que solo llevan como filtro físico Óxido de Zin no Nano en partículas grandes, usan pocos ingredientes, la mayoría de agricultura ecológica y son biodegradables, por lo que no contaminan el mar ni dejan una huella en los ecosistemas.

Una de la críticas que se le suele hacer a Badger es que es denso y difícil de aplicar. No estoy del todo de acuerdo, es cuestión de cambiar nuestras mentalidad y comenzar a pensar de otra forma no colocando la cuestión estética por delante de la salud. La crema es densa pero si nos preocupamos de extenderla bien no nos queda la piel blanquecina. Además eso nos asegura que no gastamos más producto del que necesitamos.

Las tres Badger, Kids, Baby y Sin perfume las hemos probado en la playa, en la piscina, en la montaña, en la nieve y en todas las situaciones posibles y no nos hemos quemado nunca. Ni siquiera mi Papá Idiota que tiene la piel muy blanca y se quemaba con mucha facilidad con los protectores solares convencionales.

También la he probado después de un año, conservándola en un lugar fresco y seco no ha perdido sus facultades en ningún caso. De todos modos, aprovecho para recordar que los protectores solares de filtros físicos no caducan de un año para otro. Me han durado bastante siempre teniendo en cuenta que vienen un botes más bien pequeños, algo que sería interesante que la empresa reconsiderara, ya que nosotros adquiríamos el frasco más grande.

La única pega que le pongo a Badger es la huella de carbono, ya que la empresa y su producción están en EEUU. Cada vez que compro un protector solar Badger pienso en la huella de carbono generada y en que eso no es nada sostenible. Al menos trato de hacer un pedido grande y pedir cada mucho tiempo. Ojalá en un futuro esta empresa tan preocupada por el medio ambiente tenga en cuenta estos factores y pongan una filial en Europa.

En conclusión, seguiremos usando los protectores solares Badger por mucho tiempo porque sus formulaciones nos parecen las mejores del mercado y es una de las mejores opciones hoy en día. Seguiremos observando muy atentamente la evolución de Badger Company y sus protectores solares, y por supuesto, seguiremos informándote desde Rosa Martínez Marán.

Y tú, ¿Conocías los protectores solares Badger? ¿Habías oído hablar de ellos? ¿Cuál ha sido tu experiencia?

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Post actualizado en agosto de 2019

Lactancia materna un principio de vida justo

Lactancia materna un principio de vida justo

Lactancia materna un principio de vida justo es el titulo que he decidido elegir para este post que trata sobre la lactancia materna desde un punto vista cultural y biológico. Estamos en plena semana mundial de la lactancia (se celebra entre los días 1 y 7 de agosto) y como otros años Rosa Martínez Marán se une a esta festividad en el blog y en redes sociales.

Esta edición tiene como lema la lactancia materna como pilar de la vida. Un titulo de lo más sugerente para enmarcar la lactancia materna como un bien común que hay que fomentar y que hay que proteger. Cada uno desde su trinchera y con las armas que tiene a su disposición, en mi caso la palabra y la acción.

Un comienzo de vida justo

La lactancia materna está estrechamente ligada a la la nutrición, a la seguridad alimentaria y a la reducción de la pobreza y así lo defienden los organismos internacionales que promueven esta festividad. Se trata de reivindicar la lactancia materna como un agente de salud no solo para los bebés sino también para sus madres.

Tanto Unicef como la OMS defienden que todos los niños deberían tener un comienzo de vida justo, independientemente del lugar en el que nazcan y del nivel económico de sus padres. ¿Qué significa la justicia en un mundo tan desigual y tan globalizado como el nuestro?

Hasta al lugar más escondido del mundo han llegado las multinacionales de la nutrición infantil con su producto estrella, la leche de fórmula, socavando la confianza de aquellas mujeres que dan el pecho por cultura y también por cuestiones económicas. Todavía colea el escándalo de Nestlé en África aunque hayan pasado décadas desde ese atropello y esa infamia contra la soberanía alimentaria de los pueblos.

Si hablamos de lactancia materna hablamos precisamente de salud y de prevención de la mortalidad infantil. Pero no solo en el tercer mundo sino también en nuestro mundo perfecto e industrializado donde la leche de fórmula puede adquirirse en cualquier parte y a cualquier hora.

En un mundo menos globalizado y donde no hubiésemos perdido la capacidad de amamantar de forma instintiva y cultural no sería necesario defender la lactancia de ningún otro estímulo externo. La leche de fórmula no sería un problema, sería una opción minoritaria e irrelevante.

El marketing de la industria y sus consecuencias

Si nos ponemos a hablar de beneficios de lactancia materna más de una madre desconectará aburrida de escuchar el mismo discurso siempre. Parece que los que apoyamos la lactancia defendiésemos siempre las mismas ideas contra viento y marea. Si a esto le sumamos la enorme presión que sentimos las mujeres por amamantar o por no hacerlo, nos quedamos tan solo en lo cultural y nos olvidamos de la explicación biológica y fisiológica. Por qué y para qué amamantamos a nuestros hijos.

Todavía hay quién equipara la lactancia materna con la leche de fórmula sobre todo si hablamos de mujeres que tuvieron hijos entre la década de los 70 y los 80. Yo misma tengo amigas que no fueron amamantadas por sus madres sino que tomaron biberón desde el principio.

El marketing hizo un gran trabajo para convencer a todas aquellas madres de que su pecho no alimentaba y que lo mejor era un suplemento, una leche diseñada en un laboratorio. Una leche que saciaba a sus bebé y que les permitía ausentarse para ir a trabajar o para cumplir con otras obligaciones no remuneradas.

Todavía puedo escuchar a mi madre decir que en los setenta había una leche buenísima que traían de Alemania. Mis padres tuvieron cuatro hijos y a excepción de mi hermano que lactó hasta los dos años, nosotras tomamos leche materna aproximadamente unos seis meses. Después esa «maravillosa leche de fórmula» diseñada en un país más civilizado que el nuestro se convirtió en la leche adecuada para nosotras.

La lactancia materna y el conflicto generacional

Hoy mi madre es abuela, al igual que otras mujeres que tuvieron hijos durante esos años. Estas abuelas se sienten en ocasiones en evidencia cuando sus hijas optan por amamantar a sus hijos. Algunas sencillamente no lo entienden, con «lo fácil y seguro que es un dar un biberón«. Cuando aparece la primera dificultad son las que recomiendan con total tranquilidad y convencimiento que lo mejor es suplementar o abandonar el pecho directamente.

Pero muchas de nosotras no queremos renunciar al pecho aunque el camino pueda ser a veces difícil o complicado. El mundo no se ha hecho para las madres lactantes ni para sus bebés: jornadas de trabajo maratonianas, cero conciliación, soledad, obligaciones sin fin, y un largo etcétera. 

Se abre una brecha generacional que muchas veces genera tensión e incomprensión entre madres e hijas. La madre se siente atacada porque no dio el pecho en su día y siente que su hija se lo reprocha con su deseo de lactar. La hija se siente presionada a abandonar la lactancia por su madre que parece no entender lo importante y vital que puede ser para ella.

La disputa teta-biberón siempre es cultural

La disputa teta-biberón siempre es cultural, depende del lugar en el que vives y de las mujeres que forman tu entorno más cercano. En el tiempo que llevo acompañando a mamás como Asesora de Lactancia (ya más de un año) me he encontrado con muchas mujeres que no han visto amamantar jamás porque nadie en su familia ha dado el pecho a sus hijos. Esto rompe de raíz con un comportamiento biológico que llevamos practicando durante millones de años. Nunca antes habíamos alimentado a nuestros bebés con la leche de otro mamífero. 

La ausencia de mujeres lactantes en el entorno genera una enorme inseguridad en la madre primeriza que no tiene ningún referente al que consultar o en el que buscar apoyo. Las que nos dedicamos a promover la lactancia sabemos que las madres que dan el pecho necesitan una potente red de apoyo a su alrededor para sacar adelante sus lactancias. Nunca deberíamos infravalorar el enorme valor que tiene el apoyo y la tribu de mujeres para cualquier madre.

La evidencia científica sobre la lactancia materna

Hoy existe evidencia científica y demostrada de que la leche de fórmula no puede equiparse a la leche materna. Esto es independiente del hecho de poder o no amamantar y de los sentimientos encontrados que esto provoque en nosotras.

No obstante, la lactancia no es solo un fenómeno cultural sino también biológico algo que solemos olvidar con facilidad. Biológicamente nuestro bebé es un mamífero y se comporta como tal. Ser mamífero significa ser poseedor o portador de mamas capaces de alimentar a los cachorros con la leche segregada de sus glándulas mamarias. Pero de esto no se acuerda la publicidad cuando los pechos de las mujeres son un reclamo publicitario y sexualizado para vender un coche o anunciar un frasco de perfume.

La leche materna es el alimento pensado y diseñado biológicamente para alimentar al cachorro humano, por tanto, ninguna leche de fórmula puede igualarla. Ninguna leche artificial puede suministrar al bebé los inmunomodulares que su sistema inmunitario precisa. En otras palabras, la leche materna es la vacuna más potente que existe y no puede ser replicada en un laboratorio por mucho que la ciencia avance o por mucho que se enriquezca la leche materna con lo que sea. Todo lo demás es tapar el sol con un dedo.

Lo que espera el bebé biológicamente

No solo la leche materna es el alimento perfecto para el bebé es que además el niño espera ser amamantado por su progenitora, está programado para ello. Nace con la impronta de succionar, otra cuestión es que las interferencias, los partos prematuros y demás inconvenientes impidan que el bebé lo haga en la ventana de oportunidad que se abre inmediatamente después del nacimiento.

Debemos tener en cuenta que todos nosotros somos parientes de un antepasado común que vivió hace 3500 millones de años y que amamantaba a sus crías. Por tanto, no somos tan diferentes del gatito recién nacido que busca el pecho de su madre al nacer o del bebé canguro.

Nosotros somos una especie altricial, nacemos inmaduros y indefensos. Esto implica que necesitamos del cuidado de nuestra madre o de una figura de apego las 24 horas del día para sobrevivir. La supervivencia del recién nacido depende del cuidado de su madre durante años, hasta que el niño puede valerse por sí mismo y aún así seguirá necesitándola en el transcurso de su vida.

Tener un buen vínculo con mamá, que sea sólido y poderoso, se consolida en esos primeros meses en los que la madre e hijo comienzan a conocerse y la lactancia refuerza ese vínculo de forma extraordinaria.

La lactancia materna un legado ancestral

Durante millones de años las madres parían sin necesidad de acudir al hospital ni de recurrir a instrumental de última generación. Existe la evidencia de que de no ser así nos habríamos extinguido como especie. Las madres parían y amamantaban a sus hijos con el apoyo de la tribu, las mujeres de la familia.

Una niña veía amamantar a menudo a su madre, a sus hermanas, a sus tías y cuando pasaba por un parto y recibía en sus brazos a su hijo recién nacido sabía perfectamente lo que tenía que hacer porque lo había visto cientos de veces. Esta madre no dudaba, no se comía la cabeza por si su hijo subía de peso o no lo hacía, tan solo daba acceso al pecho al bebé mientras ella se ocupaba de sus obligaciones dentro de su comunidad.

La lactancia no era una opción, era la única opción. Cuando los niños no podían alimentarse del pecho de su madre porque está moría en el parto o enfermaba de gravedad otra mujer de su entorno asumía el rol de amamantar y lo amamantaba hasta que era necesario. Posiblemente era la abuela, una hermana o una mujer de la comunidad que estuviese dando el pecho a su bebé en ese momento.

Las investigaciones en Atapuerca han demostrado que las mujeres prehistóricas daban el pecho a sus niños hasta los 3 o 4 años, se cree que para prevenir el raquitismo aunque ellos desconocieran por completo que era esta enfermedad. En el yacimiento se han estudiado con detenimiento los esqueletos de los niños enterrados allí y se ha determinado que algunos de ellos sufrían esta patología.

¿Cómo pudieron adivinar entonces que el raquitismo se podía revertir con la lactancia materna? Posiblemente con el método más antiguo, el del ensayo y error. La mera observación y la comparación eran los únicos métodos disponibles para determinarlo. Ya en la prehistoria se tenía constancia de que la lactancia materna protegía al bebé de las enfermedades más comunes.

¿Cuándo la lactancia materna se convirtió en un negocio?

Por desgracia, muy temprano. La lactancia dejó de ser algo biológico para ser cultural y comenzó la alejamiento entre madre e hijo.

Nos tenemos que remontar a la Babilonia del año 1800 A.C para encontrar las primeras regulaciones por escrito sobre las amas de cría que amamantaban a bebés por dinero. En el Código de Hammurabi se establece que las nodrizas deben amamantar mínimo dos años y hasta un máximo de 4 años a estos bebés y recibir una compensación económica por este trabajo. Lo más llamativo de la regulación de trabajo no es la regulación en sí misma, sino la normalización de una práctica que debía llevar produciéndose durante muchos siglos. El Código tan solo regulariza una situación ya existente, no la crea.

En la Antigua Grecia y Roma las nodrizas amamantaban a los hijos de los clases pudientes por un sueldo que cobraba el marido de estas mujeres para compensar las molestias que este hecho pudiese causar en su matrimonio. Ser ama de cría aumentaba considerablemente los ingresos de una familia y podía ser la fuente de sustento de la misma.

La lactancia materna es cosa de pobres

Según avanzan los siglos las amas de cría siguen estando presentes aunque se alternan épocas en las que las madres amamantan a sus bebés con otras en las que los niños pasan directamente al cuidado de la nodriza. Se podía dar la paradoja de que una ama de cría amamantase a los hijos de una familia poderosa y tuviese que dejar a su bebé lactante a cargo de otra persona porque necesitaba trabajar para mantener económicamente a su familia.

En caso de enfermedad o de epidemia su hijo biológico tenía más papeletas para enfermar de gravedad o morir que el niño al que amamantaba día y noche. Cabe preguntarse cuál era la salud mental de estas mujeres que podían amamantar durante muchos años niños ajenos. ¿Sufrirían agitación?

Dentro de las clases altas estaba mal visto amamantar, para eso estaban las nodrizas. Todavía hoy en algunas culturas o comunidades existe aún esta creencia de que solo las mujeres pobres amamantan a sus hijos. Prejuicios que la era moderna ha conseguido perpetuar con sus campañas de marketing, sus leches enriquecidas con todo lo posible e imaginable y con el beneplácito de los gobiernos que no han puesto coto a este abuso y a esta mentira.

Cuando las mujeres inmigrantes llegan a Europa muchas de ellas adoptan un estilo de vida occidental y dentro de este nuevo estilo de vida se opta  por la leche artificial. Se considera que dar el pecho es algo innecesario o algo atrasado y que lo moderno y lo europeo es no amamantar a nuestros hijos. Cabe preguntarse qué información se suministra a estas madres y cómo se combaten determinadas creencias.

La premisa inicial: un principio justo para todos los bebés 

Volvemos a la premisa inicial, un comienzo de vida justo independientemente del lugar en el que se nazca y del nivel económico de sus padres. Unas aspiraciones idílicas en un mundo donde los conflictos armados impiden que los bebés tengan un comienzo de vida justo y donde las madres cuanto más bajo es su nivel educativo más posibilidades tienen de ser engañadas por la industria alimentaria.

Cabe preguntarse si es una falta de compromiso o una omisión de los gobiernos no apoyar la lactancia materna y que conflictos de intereses están en juego. La industria de la alimentación infantil es muy poderosa, sus tentáculos se extienden por todo el mundo y no tienen ningún pudor en regalar sus productos en comunidades empobrecidas para hacer a estas madres dependientes de ellos. Por supuesto, este tipo de prácticas tienen un coste en vidas humanas, en niños que no llegan a cumplir su primer año de vida o que enferman de gravedad. La lactancia materna también plantea un problema ético aunque nosotros en Europa tengamos la sensación de que esto no nos afecta.

Otra cuestión es tener toda la información disponible y que una madre desde su libertad personal decida no dar el pecho y optar por la leche de fórmula. Es su decisión y debe ser respetada. Por supuesto, la distancia entre dar el pecho y dar leche artificial es un largo camino lleno de grises y vivencias personales que muestran las dificultades a las que nos enfrentamos las mujeres en el siglo XXI.

Yo misma tuve problemas para dar el pecho a mi bebé desde un principio y había leído todo lo posible sobre la lactancia materna. Creía llegar con información suficiente al parto y me encontré con una situación que no esperaba. Por supuesto, pedí ayuda y finalmente conseguí dar lactancia materna a mi bebé, en el post, Así logramos el enganche al pecho a las tres semanas de nacer, cuento con detalle como fueron mis difíciles inicios con la lactancia y como logramos superarlos.

Así que mira a tu alrededor, en tu centro de salud, en tu pueblo, en tu lugar de trabajo o en cualquier lugar  cercano a donde vives hay una madre desinformada que ha elegido la lactancia artificial por desconocimiento de su capacidad de amamantar o porque no ha encontrado a nadie que la ayude con las dificultades que puedan derivarse de la lactancia y aquí es donde tiene que llegar nuestra ayuda.

La lactancia materna es el pilar de la vida, es el único pilar capaz de proporcionar en sí mismo todo los nutrientes y las necesidades de afecto y seguridad que un recién nacido necesita. 

Y desde Rosa Martínez Marán seguiremos defendiendo la lactancia materna, seguiremos contribuyendo y apoyando a toda madre que decida dar el pecho ya sea con suplemento, sin él o en diferido. Ofreciendo información veraz y contrastada. Promoviendo una red de apoyo que te sostenga, porque queremos que nunca más te sientas sola.

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Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para la crianza que cambia el mundo?

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