Hoy en el blog, cómo aliviar el dolor de espalda durante la lactancia de la mano de Marisa Burgos de la Clínica Fisiosanté Aravaca. No es la primera vez que me llega una consulta de este tipo ya sea desde redes sociales o desde el grupo de crianza. Cuando somos madres gran parte de nuestra atención se centra en la lactancia: si nuestro bebé se alimenta bien, si coge peso, si se engancha correctamente, si nos hace daño la succión, etc. De hecho yo tuve muchos problemas para que mi bebé se enganchase al pecho, en el post, Así logramos el enganche al pecho a las tres semanas de nacer, te lo cuento todo.
Sin embargo, como madres en período de puerperio nos olvidamos en muchos momentos de nosotras mismas con tal de que nuestro bebé mame lo suficiente. No nos preocupamos de si nuestra posición es la correcta amamantando o de si estamos incómodas en una determinada postura.
Por otra parte, nadie de nuestro entorno percibe estas malas posturas que un día tras otro vamos adoptando sin darnos cuenta. De pronto un día nos levantamos con un dolor de espalda horrible y le echamos la culpa a la lactancia o pensamos directamente en destetar porque nos sentimos literalmente dobladas. Así que sientes dolor de espalda al amamantar no estas sola, muchas de nosotras hemos pasado por este proceso.
No obstante, me parece fundamental que un profesional de la fisioterapia os hable de las mejores posturas para dar el pecho y de cómo ponerlas en práctica cuidando nuestra espalda como se merece. Precisamente por ello he invitado al blog a Marisa Burgos de la Clínica Fisiosanté para que os dé todas las pautas necesarias para tener una lactancia feliz y libre del incómodo dolor de espalda. Os dejo con ella.
Muchas gracias, Rosa. En efecto la lactancia no siempre es fácil al principio: el agarre al pezón del bebé, las grietas, la mastitis e incluso el rechazo al pecho del bebé. No siempre es sencillo solucionar estos problemas sin que tenga consecuencias para la postura de la madre. Sin embargo, a menudo es a través de una buena posición amamantando cuando los problemas de la madre y el bebé se resuelven por sí mismos. Vamos a echar un vistazo a las posturas que me parecen más acertadas para aliviar el dolor de espalda durante la lactancia.
¿Cuáles son las posiciones de lactancia a adoptar para evitar el dolor de espalda?
1# La posición clásica
La madre está sentada a 90º con el bebé acostado en su regazo.
¿Cuál es el error más habitual?
Agacharse por la mitad para, con una mano, sostener un poco la cabeza del bebé y, con la otra mano, llevar el pezón a la boca del bebé.
¿Por qué es un problema?
Porque tus dos manos no están relajadas y te vas a tensar si la postura dura mucha mucho tiempo. Asimismo, tu espalda está arqueada para acercarte al bebé. Por otro lado, cuando el bebé vaya creciendo tu brazo extendido sostendrás 5 o 6 kilos de peso, lo que es demasiado.
Aunque nuestro objetivo es mejor la postura de la madre, no debemos olvidar que cuando utilizamos erróneamente esta posición la cabeza del bebé queda solo sostenida por tu mano y ésta no envuelve completamente su cuello. Por lo tanto, también nuestro pequeño se contraerá, apretará la mandíbula y le costará succionar completamente del pezón.
¿Cómo adoptar una buena posición?
Lo ideal es colocar la parte baja de la espalda en una posición relajada, pero sin que quede encorvada. Puede ser con las piernas cruzadas o sentada contra una pared con un soporte duro para que no se hunda la espalda y con las piernas estiradas.
Puedes colocar una almohada de lactancia en tu regazo para que el cuerpo y la cabeza del bebé estén en la misma línea. Después desliza una pequeña almohada entre tus rodillas y la almohada de lactancia colócala a la altura de la cabeza del bebé para poder levantar ligeramente esta última.
El bebé debe estar lo suficientemente alto como para alcanzar el pecho por sí solo, sin que la mamá tenga que sujetarlo. Si no está lo bastante alto puedes agregar una manta o una almohada entre las rodillas y la almohada de lactancia. La mano que se corresponde con el pecho del que no está lactando el bebé se puede colocar suavemente sobre este para calmarlo.
2# La posición de descanso, acostada de lado
Esta es mi postura favorita, ya que no estamos tensos y podemos incluso aprovechar para realizar ejercicios de perineo. Además, mamá y bebé pueden mirarse a los ojos y es posible disfrutar de una postura de descanso. También se puede denominar a esta postura, posición de sirena.
Cómo colocarse correctamente en esta postura
Nos colocamos acostadas de lado, con la cabeza apoyada en el brazo flexionado. Se puede colocar un cojín entre el brazo y la cabeza si así estamos más cómodas. Las rodilla se flexionan para relajar la espalda.
Asimismo, el bebé está en una posición sencilla y fácil de mantener: se coloca de lado con la cabeza hacia el pecho de su madre. Su cuerpo debe estar pegado al de su progenitora, para que los dos vientres estén en contacto.
¿Cuál es el error más habitual?
El más frecuente se produce cuando el bebé está boca arriba con solo la cabeza vuelta hacia el pecho. Al igual que en la posición sentada, el bebé no puede relajarse. Esto suscita que sus mandíbulas se aprieten y que no pueda agarrar el pezón correctamente.
3# La posición del jugador de rugby
No es la postura más obvia, pero desde el punto de vista de la succión es perfecta. Es estupenda cuando hay grietas en el pezón y necesitamos alternar distintas posiciones de amamantamiento.
Cómo colocarse correctamente en la postura
La mamá se coloca sentada con las piernas cruzadas con un cojín grande o un apoyabrazos a su lado. El bebé descansa sobre el cojín apoyado de espaldas ajustando su cabeza a la altura del costado exterior del pecho. El brazo de la madre en el lado activo del pecho sostiene al bebé como una pelota de rugby durante un ataque. El brazo opuesto sostiene la cabeza del bebé para que su mueva hacia el pezón
Uno de los inconvenientes de esta posición es que debemos sostener la cabeza del bebé tanto como sea posible. Uno de los secretos de esta postura es tener un buen soporte que para que el brazo que sostiene el peso de la cabeza del bebé no colapse por completo. No te desanimes si al principio no te sale, todo es cuestión de práctica.
Hay muchas otras posiciones para amamantar, pero éstas son mis favoritas. El mejor consejo, que fisiosante puede darte es que cambies de posición con regularidad. Así estarás siempre cómoda durante la lactancia. Si te sientes tensa, tu bebé también lo estará.
Reitero mi agradecimiento a Marisa por todos los consejos que nos ha dado. Si quieres conocer un poquito más de cerca el trabajo que realizan desde la clínica de fisioterapia Fisiosante, pincha en www.fisiosante.com. Espero que todas estas recomendaciones te sean de ayuda. Si tienes alguna consulta o pregunta no dudes en escribirnos. Estaremos encantadas de contestarte.
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Hoy en el blog, Selección de libros para superar los miedos infantiles. En el anterior post hablábamos de los miedos infantiles y de cómo ayudarles a afrontarlos de forma respetuosa. A continuación, vamos a hacer un repaso a algunas lecturas que pueden ser de gran ayuda en momentos decisivos en la vida de nuestros hijos. Se trata de una pequeña selección ya que afortunadamente cada vez hay más material literario que aborda los temas más variopintos sobre los miedos infantiles y que aportan diferentes perspectivas o puntos de vista. No podemos abarcarlos todos, pero si podemos recomendaros los que nos han parecido más adecuados en función de la edad y la temática. Como veis los tenéis agrupados por temas y os adjunto un enlace dónde podéis adquirirlos.
Miedos a la hora de dormir
Esta es una de las cuestiones que más quebraderos de cabeza nos genera como padres. Hay muchos niños que tienen miedos nocturnos o que se resisten a dormir solos. Tienen miedos de monstruos, fantasmas o sencillamente necesitan la cercanía de otra persona para conciliar el sueño y se asustan si se despiertan y están solos en la habitación. Para ayudaros a afrontar este proceso a través de los cuentos os recomendamos algunos títulos que pueden ser de gran ayuda.
No puedo dormir
Escrito por Gracia Iglesias e ilustrado por Ximo Abadia. Editado por Flamboyant. Narra cómo un niño que no concilia el sueño comienza a contar del uno al diez imaginándose diferentes ovejas. El libro es una gozada tanto por las ilustraciones como el texto que nuestro hijo nos pedirá que le contemos una y otra vez. Lo tenéis en: https://www.casadellibro.com/libro-no-puedo-dormir/9788494681592/6335963
No puedo dormir-Flamboyant
Cuando los niños duermen
Escrito por Malika Doray e ilustrado por Annelore Parot. Editado por Cubilete. Este es gran libro para leer a nuestros hijos, pero sobre todo para disfrutar de sus ilustraciones. Un gran árbol cobija a una serie de niños pequeños que sueñan las cosas más variadas que van pareciendo por arte de magia página tras página. Aunque está pensado para niños de edades tempranas merece la pena disfrutarlo. Lo podéis encontrar en: https://www.brunolibros.es/libro/albumes/cuando-los-ninos-duermen/
¡Soy el lobo!
Escrito por André Bouchardy editado por Edelvives. Un libro divertido en el que verás al malvado lobo de los cuentos desde una perspectiva diferente. Un lobo intenta asustar a una niña que duerme, pero no tiene ningún éxito. De repente aparece un monstruo denominado Pesadilladelaabuelita que intenta ayudarle. Una de las cosas que más me gusta de este cuento es que desmitifica los cuentos infantiles y nos ofrece una visión nueva y más moderna de los monstruos que acechan en los cuentos que nos han contado. Mi hijo se reía a carcajadas. Reduce los miedos con sonrisas. Lo encontraréis en: https://www.edelvives.com/es/Catalogo/p/soy-el-lobo
¡Soy el Lobo!-Edelvives
¿Te da miedo la oscuridad? (Plip and Charly)
Escrito e ilustrado por Jonathan Farr y editado por Fondo de Cultura Económica de México. El autor nos sumerge en una nueva aventura de la mano de sus protagonistas Plip y Charly. En esta ocasión ninguno de los dos puede dormir porque oye ruidos. Así poco a poco van apareciendo una serie de personajes que a priori deberían darnos miedo, pero que están tan asustados cómo nosotros. Otra forma diferente y divertida de desmitificar el miedo a la oscuridad. Lo puedes adquirir en: https://www.casadellibro.com/libro-te-da-miedo-la-oscuridad-plip–charly/9786071600394/1613393
¿Te da miedo la oscuridad?-Fondo de Cultura Económica de México
Yo mataré monstruos por ti
Escrito por Santi Balmes e ilustrado por Lyona. Editado por Principal de los Libros. Martina tiene tanto miedo por las noches que no puede conciliar el sueño. Teme que debajo de su cama haya un mundo paralelo habitado por monstruos. Y la verdad no está tan desencaminada, porque un día ambos mundos conectan. Martina la humana y Anitram, la monstrua comparten los mismos miedos y juntas están dispuestas a superarlos. El libro es una preciosidad y la historia es está muy narrada. Es un cuento para narrar una y otra vez a nuestros hijos y sobre todo para poderles voz a esos miedos que todos tenemos y que no nos atrevemos a confesar. Lo podéis conseguir en: https://principaldeloslibros.com/index.php?id_product=94&controller=product
Yo mataré monstruos por ti- Principal de los Libros
Miedo a lo desconocido
El miedo a lo desconocido es uno de los miedos más comunes sobre todo en la infancia. Muchas veces, el miedo procede de nuestra ignorancia o de ideas preconcebidas. Ponerle nombre a este tipo de miedos y afrontarlos de forma adaptativa es la mejor herramienta para superarlos. Los cuentos que hemos seleccionado son ideales para estos momentos de incertidumbre.
Los lobos de la pared
Escrito por Neil Gaiman e ilustrado por Dave Mc Kean. Editado por Astiberri. Destaca por ser un cuento inquietante y muy bien narrado. La protagonista de esta historia, Lucy, escucha ruidos en las paredes, pero nadie parece escucharla hasta que ya es demasiado tarde. Aunque el argumento parece más de una película de terror, este cuento nos habla del miedo a lo desconocido y de cómo enfrentarlo. También nos hace reflexionar sobre la forma en que cada uno afrontamos una misma situación. Las ilustraciones y el texto pueden dar un poco de miedo en la primera infancia así que lo mejor es posponerlo a una etapa posterior. Puedes encontrarlo en: https://www.astiberri.com/products/los-lobos-de-la-pared
Los lobos de la pared-Astiberri
El perro negro
Escrito e ilustrado por Levi Pinfold para la editorial Nubeocho. Este es otro libro perfecto para ahondar y comprender una emoción básica como es el miedo. La trama es sencilla una familia que se niega a salir de casa porque fuera hay un perro horrible que les amenaza. Sin embargo, Chiqui, la más pequeña de la familia decide salir y enfrentarse al perro. Una excelente metáfora sobre nuestro miedo a lo desconocido y cómo nos bloquea. Tienes más información en: http://nubeocho.com/index.php/es/catalogo/128-el-perro-negro
Perro Negro-Nubeocho
Miedo a ir al dentista
Este es otro de los miedos más habituales en la infancia. El dentista les asusta mucho y les pone muy nervioso. A través de los cuentos podemos normalizar y minimizar el impacto en los más pequeños ante este especialista.
¡Aaaah! ¡El dentista no!
Escrito por Stephanie Blake y editado por Corimbo. Simón el simpático conejito creado por la autora nos es el protagonista de esta nueva aventura. Se trata de un libro perfecto cuando nuestros peques se enfrentan por primera vez al dentista. El protagonista, Simón, se ha hecho daño en una muela comiendo y le duele un montón. No queda más remedio que ir a l dentista, aunque Simón no quiere ir de ninguna de las maneras. Este es el sencillo planteamiento de este cuento que nos sumerge en lo cotidiano y que ahonda en uno de los miedos más habituales de nuestros hijos de una forma amena y positiva. Actualmente está descatalogado, pero puede encontrarse de segunda mano.
AAAAH-EL-DENTISTA-NO-Corimbo
Caperucita es dentista
Escrito e ilustrado por Angélica Muñoz Álvarez y editado por Mil y un cuentos. Nuestra querida Caperucita se ha hecho mayor y se ha convertido en dentista y además tiene un inesperado amigo: el lobo. Un día este precisa de sus servicios como dentista. Este es el divertido planteamiento de este cuento que desmitifica Caperucita Roja y que además nos habla de hábitos alimentarios y de higiene bucal. Cuesta encontrarlo porque en la mayoría de las tiendas está descatalogado, no obstante, se puede comprar directamente a la editorial. Lo podéis encontrar en: https://www.m1c.es/cuento/infantil/caperucita-es-dentista/
Caperucita es dentista-Mil 1 cuentos
Miedo a ir al colegio
El miedo a ir al colegio es también muy común especialmente cuando pasan de etapa o tienen que enfrentarse a un cambio de colegio. Verse reflejados en una historia adaptada a sus circunstancias les puede ayudar mucho a poner nombre a lo que sienten y a aceptar todos los cambios que nos trae la vida.
¡No quiero ir al cole!
Escrito e ilustrado por Stephanie Blake y editado por Penguin Random House. En esta nueva aventura, Simón debe enfrentarse a su primer día de colegio. Y la verdad es que no le apetece nada ir al cole y dice todo el tiempo: “¡No quiero!” Pero no tiene más remedio que ir a clase. A la salida está muy contento porque lo ha pasado fenomenal y ahora lo que quiere es irse a casa. Este es un libro muy útil en momentos de cambio de etapa o cuando nuestros hijos se incorporan a un nuevo centro escolar. Lo podéis adquirir en: https://www.casadellibro.com/libro-no-quiero-ir-al-cole-simon/9788448853396/9674809
¡No quiero ir al colegio!-Peguin Random House
Yo iré a la escuela por ti (Monstruos)
Escrito por Santi Balmes e ilustrado por Lyona. Editado por Principal de los Libros. Volvemos a encontrarnos con Martina y Anitram, protagonista de Yo mataré monstruos por ti que hemos recomendado más arriba. En este nuevo libro Martina intercambia las clases con Anitram y se adentra en una escuela de monstruos. Todo es posible gracias al árbol que comunica ambos mundos. Otra historia deliciosa y bien narrada que puede ayudar a nuestros hijos a mirar la escuela con otros ojos. Lo puedes encontrar en: https://principaldeloslibros.com/index.php?id_product=183&controller=product
Yo iré a la escuela por ti-Principal de los Libros
Miedos y preocupaciones
Todos los niños pasan por etapas en los que tienen muchos miedos y en los que incluso pueden llegar a preocuparse de forma obsesiva incluso por la cosa más inofensiva. Puede ser que les angustie que nos pase algo o que les preocupe perder su juguete favorito o que sus amigos no quieran jugar con él. Las preocupaciones pueden convertirse en un problema si nuestro peque se siente invadido por ellas o si interfieren directamente en su vida.
La preocupación de Lucía
Escrito e ilustrado por Tom Percival y editado por SM. Lucía, su protagonista era feliz hasta que una preocupación empezó a hacerse cada vez más grande, tanto que Lucía pierde su alegría. Un día descubre a otro niño también con una preocupación muy grande. Es un cuento que conecta muy bien con las preocupaciones de nuestros hijos y que les ayuda a ponerles nombre. Otro de sus aciertos son las ilustraciones, ver la pequeña Lucía acompañada de esa bola amarilla que no para de crecer es significativa de lo que nos pueden amargar la vida las preocupaciones. Se puede adquirir en: https://es.literaturasm.com/libro/preocupacion-de-lucia#gref
La preocupación de Lucía-SM
Ramón Preocupón
Escrito e ilustrado por Anthony Browne. Editado por Fondo de Cultura Económica. Ramón el protagonista es un niño angustiado por todo, por la lluvia, por los zapatos y por cualquier cuestión por anecdótica que sea. Un día su abuela le da un truco para dormir: contarle sus preocupaciones a unos muñecos llamados quitapesares. Estos singulares muñecos pertenecen a la tradición de Guatemala, aunque posiblemente su origen este en los mayas. A través de este acto Ramón puede desahogarse y encontrar la paz. Una forma terapéutica para que nuestros hijos confíen en nosotros y compartan sus miedos y temores. Asimismo, una buena técnica para rebajar su nivel de ansiedad. Podéis encontrarlo en: https://www.casadellibro.com/libro-ramon-preocupon/9789681680794/1129750
Ramón_preocupón-Fondo de Cultura Económica
Qué puedo hacer cuando me preocupo demasiado
Escrito por Dawn Huebner e ilustrado por Bonnie Matthews. Editado por TEA. Este es más que un cuento es un auténtico manual terapéutico para tratar las preocupaciones y para aprender a manejar la ansiedad. Al inicio contiene una pequeña guía para padres y educadores que nos puede ser de mucha ayuda para sacarle el mayor partido a este libro. A través de los diferentes capítulos va explicando de una forma cercana y fácil de entender para los niños que es la ansiedad y cómo podemos minimizarla. Lo aconsejable es leerlo poco a poco y junto a nuestro peque. También aconsejo aprovechar sus divertidas actividades de aprendizaje y reflexión sobre las preocupaciones. Lo puedes adquirir en: https://web.teaediciones.com/Que-puedo-hacer-cuando-ME-PREOCUPO-DEMASIADO.aspx
Qué puedo hacer cuando me preocupo demasiado-TEA
Miedo a perder a ser querido y miedo a la muerte
En ocasiones nuestros hijos a lo que tienen miedo es a perder a un ser querido o a que enfermemos. La enfermedad y la muerte es algo sobre lo que los niños preguntan constantemente y que les cuesta en ocasiones procesar y entender. Los cuentos son una fantástica forma de explicar lo inexplicable de la existencia humana y nuestra condición mortal de nacer para después morir.
Siempre
Escrito por Ana Galán e ilustrado por Marta Sedaño. Editado por Bruño. En este cuento se nos narra como un pequeño osito manifiesta el miedo a que su madre desaparezca. Sin embargo, allí esta mamá para recordarle que siempre estará a su lado. Un libro delicioso para ayudar a verbalizar y a poner nombre al miedo que nuestros peques sienten al separarse de sus padres. Lo encontrarás en: https://www.brunolibros.es/libro/albumes/siempre/
Siempre-Bruño
Más allá
Escrito por Silvia y David Fernández e ilustrado por Mercé López. Editado por Pastel de Luna. Una preciosidad de cuento que nos habla de la muerte a través de un grupo de artistas de la galaxia. Cada uno de ellos reflexiona sobre lo que le espera tras la muerte en función de sus creencias religiosas o laicas. La muerte deja de ser algo tétrico y negativo para convertirse en un interrogante lúdico y divertido. Un cuento ideal para cuando nuestros hijos se angustian pensando en la muerte y en lo que hay después de la vida. Nos ayuda a normalizar este tránsito vital y a entender también las diferentes visiones ante este hecho ineludible. Lo podéis adquirir en: https://www.pasteldeluna.com/masalla
Más allá- Pastel de Luna
Miedos de carácter social
Según nuestros hijos van creciendo aparecen diferentes inseguridades: miedo a hablar en público, a tartamudear, a no estar a la altura. La presión puede ser insoportable para ellos y muchas veces por vergüenza no nos dicen lo que les preocupa o lo que les aterra. A través de los cuentos se pueden trabajar estos sentimientos incomodos que muchas veces les hacen sentirse abochornados o impotentes.
Concierto de piano
Escrito e ilustrado por Akiko Miyakoshi y Editado en Ekaré. La trama es sencilla, la pequeña Momo va a dar su primer concierto de piano y está muy nerviosa. Ella se repite así misma que todo saldrá bien, pero está asustada. Sin embargo, recibe una inesperada invitación de una ratoncita que le muestra una divertida función protagonizada por ratones. No todos lo hacen correctamente, pero lo que si es seguro es que lo disfrutan. Un cuento perfecto para perder el miedo a hacer el ridículo y a disfrutar de la vida. Lo puedes comprar en: https://www.casadellibro.com/libro-concierto-de-piano/9788494124785/2236184
Concierto de Piano-Ekaré
Hablo como el río
Escrito por Jordan Scott e ilustrado por Sidney Smith. Editado por Libros del Zorro Rojo. En este espléndido cuento se aborda una de las cuestiones que más avergüenzan a niños y a mayores: la tartamudez. De una forma poética se nos presenta un niño que siente que las palabras no le responden. En el colegio se siente bloqueado y solo quiere irse a casa. Entonces su padre le lleva al río para que se sienta menos solo. Y la metáfora del habla y del río cobra vida. Una forma preciosa de expresar los sentimientos de una persona con tartamudez. Podéis encontrarlo en: https://librosdelzorrorojo.com/catalogo/hablo-como-el-rio/
Hablo como el río_Libros del Zorro Rojo
Espero que os haya gustado la selección de libros para superar los miedos infantiles que hemos escogido para vosotros. No están todos los que son porque cada vez hay más libros que abordan estos temas, pero estoy convencida de que son todos los que están. Si conoces algún otro libro que trate los miedos infantiles o tienes alguna sugerencia déjanos un comentario.
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Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para cambiar el mundo?
Hoy en el blog hablaremos de cómo afrontar los miedos infantiles de forma respetuosa. Últimamente he tenido algunas consultas sobre este tema, especialmente sobre miedo a la oscuridad y otros miedos nocturnos. Precisamente por ello me he animado a abordar esta temática en este post, ya que estoy segura que puede ayudar a otras familias.
¿Por qué surgen los miedos infantiles?
Los miedos infantiles tienen un componente adaptativo y de supervivencia. Debemos tener muy presente que el miedo es una emoción natural que todos experimentamos a lo largo de nuestra vida y que no desaparece con la edad tan solo evoluciona. No solo los niños tienen miedos también los adultos. Me gustaría preguntarte si tú no tienes miedos, porque yo sí los tengo. Tengo miedo a muchas cosas, entre ellas a conducir por autopistas. La cuestión es que cómo adultos tenemos más herramientas para afrontarlos y minimizarlos.
El miedo es la forma en que nos enfrentamos a una amenaza potencial, nos permiten afrontar una situación peligrosa de forma adecuada. Nos ayudan a dar una respuesta adaptativa ante una amenaza real que pone en peligro nuestra supervivencia. Así que aunque los miedos les compliquen la vida a nuestros hijos son necesarios. Si no se activase el miedo cuando corresponde, nuestros hijos podrían tener conductas que pudieran poner en peligro su vida como por ejemplo irse de la mano de un extraño o lanzarse desde una gran altura.
¿Qué constituye una amenaza para un niño?
Casi cualquier cosa susceptible de provocarle miedo. Los niños pueden tener miedo a la oscuridad, a dormir solos, a los fantasmas, a los monstruos, a los animales o que nos pase algo, a quedarse solo, a no tener amigos. La lista puede ser interminable. En ocasiones los miedos de nuestros hijos nos pueden parecer irrelevantes o anecdóticos. Sin embargo, para el niño el miedo es absolutamente real y por mucho que le digamos que no tiene que tener miedo o que no es real no nos escuchará. Tendremos que utilizar alguna de las estrategias cómo las que propongo en este post.
Factores que agudizan el miedo
En ocasiones, cambios familiares, situaciones conflictivas en el entorno familiar, como una separación, la muerte de un familiar pueden suscitar miedos irracionales. Una situación de estrés mantenida en el tiempo puede agudizar diferentes miedos, asimismo, una experiencia traumática en la infancia también puede provocar miedos en nuestros hijos.
Asimismo, muchas veces los miedos aparecen porque exponemos a los niños a una información que no es adecuada para su edad. Por ejemplo, todas las noticias relacionadas con la pandemia han exacerbado los miedos infantiles. Otras veces los niños ven contenido en televisión o en plataformas de streaming que no son adecuadas para su edad por su contenido violento o no recomendado. Debemos ser muy cuidadosos con la calificación por edades y respetarla. Si el niño tiene miedo a un contenido audiovisual, aunque sea para su edad no deberíamos exponerle a él.
Si se da alguna de estas circunstancias estaría bien indagar sobre estos miedos y procurar que el entorno sea lo más tranquilo, seguro y estable posible.
¿Mi hijo tendrá siempre los mismos miedos?
No, no tiene porque ser así. De hecho, evolutivamente hay una serie de miedos que son más habituales a unas edades que a otras. Mientras que según vamos creciendo algunos miedos desaparecen o son muy residuales aparecen otros miedos nuevos que irrumpen con la misma fuerza o sustituyen a miedos antiguos. Desde un punto de vista evolutivo tiene sentido, ya que según crecemos y evolucionamos nuestros miedos van adaptándose a nuestro estadio biológico, psicológico y social.
Los miedos que tengo de adulta se parecen poco a los miedos que tenía de niña, asimismo, los miedos de un bebé pequeño no son los mismos que los de un niño de 10 años.
Miedos más comunes por etapas
A continuación, vamos a hacer un breve repaso por los miedos más habituales por edades.
Primer y el segundo año de vida: aparecen miedos a los ruidos fuertes, a la oscuridad, a personas que no conocen y a separarse de sus progenitores.
Entre los tres y los cuatro años: desaparecen algunos miedos como el miedo a los extraños. Otros miedos siguen muy presentes como el miedo a la oscuridad. En esta etapa pueden aparecer miedos a fenómenos atmosféricos como a las tormentas y miedos a algunos animales como a las serpientes. Es una edad en la que se desarrolla de forma increíble la imaginación lo que trae consigo miedos a fantasmas o monstruos personajes de cuento. También es común el miedo a ir al colegio o a los médicos sobre todo si les han puesto una vacuna o les han hecho una analítica recientemente.
A partir de los cinco y hasta los ocho: los miedos más comunes son a la oscuridad y a algunos animales. Puede ser que nuestro hijo hasta este momento no haya tenido miedo a determinados animales y de repente tenga un miedo atroz a los perros o a las arañas. Aparecen de forma muy potente ciertos miedos a la enfermedad, a hacerse daño, a qué les pase algo a sus padres, a los accidentes y a la muerte. Hay niños que llegan a obsesionarse con la muerte sobre todo si ha muerto recientemente un familiar o persona muy cercana a la familia. Si necesitas ampliar información sobre este tema, te dejo este post: cómo ayudar a nuestros hijos a afrontar el duelo
De los nueve a los doce años: los miedos van evolucionado en otra dirección. Aunque siguen presentes los miedos a la enfermedad o la muerte aparecen otros miedos más relacionados con los social. Aparecen miedos a hablar en público, la timidez extrema o los miedo a lo que piensen los demás.
A partir de los doce años y en adelante: los miedos son principalmente sociales y afectan a la autoestima. Junto con el miedo a hablar en público aparece el miedo al rechazo, el miedo a hacer el ridículo, a la soledad, a no tener amigos, etc.
Como podemos observar los miedos evolucionan, no obstante, es importante resaltar que esta información es orientativa. En algunos niños ciertos miedos aparecerán antes o después y tendrán una duración diferente según sea el carácter del niño y sus circunstancias personales.
Cómo afrontar los miedos infantiles de forma respetuosa
Cuando el miedo aparece
Que los niños desarrollen miedos nocturnos es relativamente normal. En muchas ocasiones el niño que hasta ahora no había sido miedoso y dormía solo en su habitación de repente desarrolla miedo a la oscuridad o a dormir solo. No debemos vivirlo como un retroceso en su desarrollo, todo lo contrario, es un miedo evolutivo. De hecho, el miedo a la oscuridad es el miedo más común en la infancia.
Lo que NO deberíamos hacer
No deberíamos minimizar el miedo o restarle importancia. Si optamos por esta alternativa no solo el miedo no desaparecerá, sino que es posible que se haga mucho más grande. Además, nuestro hijo puede sentirse frustrado o incomprendido por nuestra reacción. Así que no deberíamos decir “Es una tontería”, “Son ideas tontas”, “no es nada”, o “no pasa nada”. Porque si está pasando algo que para el niño es relevante.
Asimismo, no es buena idea enfadarnos con él o recriminarle por tener miedo. No deberíamos hacer comentarios ofensivos del tipo, “ya eres mayor para tener miedo”, “El miedo es de niños pequeños”.
Tampoco deberíamos apelar a su valentía ya que podemos dañar su autoestima diciéndole que tiene que ser valiente para afrontarlos, ya que de forma encubierta le estamos llamando cobarde. Por último, no deberíamos darles una importancia excesiva, ya que entonces generaríamos en el niño aún más estrés.
Estrategia 1: dialogar sobre lo que nos causa miedo
Lo ideal sería escoger un ratito en que estemos relajados o que el ambiente este distendido para tratar el tema. Le podemos preguntar a qué tiene miedo o que nos cuente que le asusta tanto. Si se cierra en banda y no quiere hablar, respetamos su deseo y no insistimos. Igual podemos buscar otro momento más oportuno. Podemos aprovechar ratos en que estamos haciendo algo con él, por ejemplo, cuando estamos cocinando juntos, pintando o haciendo una actividad en la que esté entretenido y que haga que esté más abierto a hablar de lo que siente.
Si se anima a contárnoslo aprovechamos para indagar. Es muy importante que no emitamos juicios de valor, que no juzguemos lo que nos está diciendo. Puesto que ha tenido la confianza de compartirlo con nosotros vamos a corresponder con nuestro acompañamiento, nuestro cariño y buenas dosis de empatía. Vamos a ser empáticos y a conectar con lo que están experimentando. Podemos preguntarles cómo se sienten, qué emociones les suscita, cómo creen que pueden actuar ante esa posible amenaza. Les podemos decir que entendemos que tenga miedo o que esté asustado.
Podemos aprovechar para explicarles que nosotros a veces también tenemos miedo y cómo lo enfrentamos. Probablemente cuando sea capaz de expresar su miedo y ponerle nombre se sienta más aliviado y parte de ese miedo desaparezca o se haga más pequeño.
Estrategia 2: actividades artísticas para afrontar el miedo
El arte es muy positivo para enfrentar cualquier conflicto o malestar. Una actividad artística les puede ayudar a enfrentar sus miedos y a minimizarlos. Mi primera propuesta es que dibujen a sus monstruos, ¿Cómo son? ¿Qué aspecto tienen? ¿Por qué dan miedo? ¿Qué vamos a hacer para enfrentarlos? Una vez que lo tenga dibujado qué no explique todo sobre él.
La segunda propuesta es que escribamos un cuento en el que el monstruo sea el protagonista o un personaje secundario. Podemos reunir a diferentes monstruos o fantasmas recurrentes y escribir un relato sobre ellos. La idea es sacarlos de contexto y darles una nueva identidad que le reste esa parte aterradora. Puede ser que el cuento tenga una parte humorística.
La tercera propuesta es leer cuentos todas las noches antes de dormir. Los cuentos les relajan y también les conectan con sus emociones y les ayudan a ponerles nombre. También sirve como una distracción al miedo que les sobreviene justo antes de dormir.
¿Qué hago si quiere dormir conmigo?
Permitírselo. Y ahora voy a explicar en qué me baso para apoyar esta idea. En diferentes sitios podemos leer que no es buena idea dormir con nuestros hijos y que es contraproducente. La mayor parte de estas afirmaciones se basan en modelos psicológicos basados en el conductismo.
Es un hecho constatado que a los niños les encanta dormir con sus padres. Si hiciéramos una estadística nos sorprendería saber que los niños acuden al cuarto de sus padres en busca de consuelo, afecto o protección un día sí y otro también.
La teoría está muy bien y puede ser muy ilustrativa, pero la realidad es que los niños suelen ir a la habitación de sus padres durante la noche por diferentes motivos. Aunque nos empeñemos en que los niños duerman en su habitación y nos neguemos a que el niño duerma con nosotros volverá a intentarlo. Generalmente no se suele comentar o se tiende a minimizar este hecho porque solemos tener miedo a escuchar comentarios o juicios de valor sobre esta situación. Parece que si decimos que nuestro hijo viene a nuestra cama buscando protección cuando tiene miedo estamos haciendo algo malo o somos unos padres consentidores. Y no es así. Me gustaría preguntarte si cuándo eras niña no fuiste alguna vez a la cama de tus padres porque tuviste una pesadilla o te despertaste en medio de la noche asustada.
Debemos recordar que estamos cubriendo una necesidad puntual de nuestros hijos y atendiendo a sus necesidades. Si bien es cierto, es posible que el día que el niño venga a nuestra cama durmamos peor por cuestiones de espacio o porque nos desvelemos, pero esa ya es otra cuestión.
¿Desde cuándo duermen los niños solos?
Desde una época relativamente reciente. El ser humano ha dormido siempre acompañado durante miles de años. Durante todo ese tiempo dormimos todos juntos en la misma habitación. Hasta hace muy poco las familias eran muy grandes y los hermanos solían dormir juntos. Sin embargo, hoy las familias se han reducido de tamaño y aunque haya varios hijos cada uno suele tener su habitación independiente.
¿Había antes menos miedos infantiles nocturnos?
Es muy probable porque siempre dormías acompañado. Por ejemplo, yo compartí habitación con dos hermanas y dormí en la misma cama de una de ellas durante parte de mi infancia. Cuando una se desvelaba o tenía una pesadilla la otra la consolaba o la ofrecía protección. No necesitaba recurrir a mis padres porque mis hermanas siempre estaban ahí. Hoy un niño solo en su habitación no tiene el apoyo ni la presencia de otra persona. Si está asustado va a ir a buscar a sus padres.
¿Se lo prohibimos o no?
Antes de nada dejar claro que cada uno en su casa fija sus normas y tiene su propio estilo de crianza. Ahora bien, desde mi punto de vista yo no se lo prohibiría. No está haciendo nada malo, no te está tratando de manipular, no quiere llamar tu atención. El hecho de que duerma contigo no le hace dependiente, inseguro e inmaduro. La inmadurez es tener una necesidad no cubierta y no saber expresarla. Simplemente te necesita en este momento.
Aunque te digan que el niño se acostumbrara y que ya no querrá dormir solo nunca más, recuerda que no hay adultos que sigan durmiendo con sus padres. Es una etapa de su vida y cómo tal tenemos que aceptarla. Al final el niño irá madurando, será más seguro y se volverá más autónomo.
¿Cómo le ayudamos a afrontar el miedo nocturno?
Si el niño tiene miedo y acude a nuestra habitación si le ayudamos a encauzar ese miedo con toda probabilidad el niño volverá a dormir en su habitación. Si tiene hermanos mayores podemos pedirles a estos que duerman con él una temporada hasta que el miedo esté más superado. Si tiene un hermano pequeño con el que estáis haciendo colecho, podéis aprovechar el momento en que pase a su habitación para que duerman los dos juntos.
Si esto no es posible porque no tiene hermanos o el hermano en cuestión no está por la labor podemos ir a su habitación y dormir con él allí en una cama supletoria.
Cómo lograr que vuelva a dormir en su habitación
Si estamos durmiendo con él porque ha tenido una etapa con muchos miedos y vemos que van remitiendo vamos pactando el momento en que nos vamos a ir de la habitación y va a volver a dormir solo. En ningún caso nos marchamos a traición, ya que puede despertarse en mitad de la noche y asustarse si no estamos junto a él. Lo ideal es ir avisando poco a poco y pactar el día en que vamos a volver a dormir en nuestra habitación. No obstante, le recordamos que estamos en la habitación de al lado por si nos necesita.
Es muy importante que sienta que estamos junto a él y que puede contar con nuestro apoyo en todo momento. Este es un proceso que lleva su tiempo y en el que no hay que precipitarse porque pueden surgir inconvenientes e incluso podemos tener la sensación en algún momento de que se revierte todo lo que hemos logrado.
Cuando esto esté conseguido podemos intentar que se duerma él solo. Siempre recordando que estamos en el salón o en la habitación de al lado por si nos necesita. Habrá ocasiones en las que nos llamara y otras en las que directamente se quedara dormido él solo. Otra estrategia efectiva es dejar una luz tenue en la habitación que le de cierta seguridad. Actualmente hay luces que sea alimentan con luz solar y apenas consumen. Incluso hay luces que van bajando su intensidad durante la noche.
Si tiene miedo a la oscuridad podemos recurrir a diferentes juegos que implique apagar la luz. La idea es que se vaya acostumbrando a la oscuridad. Por ejemplo, podéis jugar a la gallinita ciega o las sombras. Si el niño se acostumbra a estar a oscuras en otros contextos que le den seguridad su miedo a dormir con la luz apagada disminuirá.
Qué hacer si el miedo es excesivo
Si el niño muestra un miedo excesivo o muy persistente y éste repercute directamente en su vida afectiva y personal es momento de buscar ayuda profesional. Un psicólogo le puede ayudar a afrontar estos miedos de forma adaptativa. Muchos miedos que no se tratan en la infancia pueden convertirse en patológicos en la edad adulta y en la adolescencia por lo que es fundamental que observemos a nuestros hijos y si detectamos que su miedo le paraliza o no le permite hacer una vida normal lo más sensato es ponernos en manos de un psicólogo.
Por último, me gustaría incidir en que debemos tener mucha paciencia y entender que este es un proceso lento que no debe hacerse con prisas. Asimismo, debemos ofrecer a nuestros hijos una buena base afectiva de seguridad y cariño para afrontar los miedos. Todo es cuestión de paciencia, amor y empatía.
Hasta aquí el post de hoy, ha sido muy largo, pero espero que os haya ayudado. En el próximo post haremos un repaso por algunos libros que hablan de los miedos y que nos pueden ayudar a afrontarlos y a superarlos.
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Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para cambiar el mundo?
Hoy en el blog, ¿puedo llevar leche materna a la escuela infantil? ¿Pueden prohibírmelo? Esta es una duda frecuente que me llega cada cierto tiempo, ya sea desde redes sociales o a través de una consulta personal. Desde que llegó la COVID-19 y alteró por completo nuestro mundo está pregunta cada vez surge con más frecuencia. ¿Puedo o no puedo llevar leche materna? ¿Me lo pueden negar?
En el post de hoy damos respuesta a ésta y otras preguntas relacionadas. Si prefieres escuchar o verme directamente te comparto el vídeo que subí para el canal.
La leche materna, un alimento fundamental
Antes de entrar en materia debemos recordar que la lactancia materna es exclusiva hasta los seis meses momento en que iniciamos la alimentación complementaria. Y se denomina complementaria por un motivo: la leche materna es el alimento principal en la dieta de un lactante hasta el año.Más allá del año sigue siendo un alimento fundamental en su dieta. Hechas las aclaraciones y teniendo en cuenta esto, debemos tener muy claro que nadie debería interferir en nuestra decisión de dar leche materna. En ningún caso tenemos que renunciar a la lactancia materna porque tengamos que llevar a nuestro hijo a la escuela infantil o porque nos incorporemos al trabajo.
La escuela infantil debe ser una aliada
En principio en las escuelas infantiles deberían facilitar la lactancia materna y no poner pegas o trabas a que tu hijo siga tomando leche materna. En concreto debería colaborar facilitando la continuación de la lactancia materna de diferentes formas. Por un lado, permitiéndonos darle el pecho antes de entrar en la guardería cuando lleguemos por la mañana o cuando pasamos a recoger al peque. Por ejemplo, habilitando un espacio para amamantar en el que la mamá y el bebé puedan estar tranquilos.
Dar el pecho a nuestro bebé allí puede ser muy beneficioso para la adaptación de nuestro hijo al centro escolar. Reduce su nivel de estrés y le ayuda a relajarse. Por nuestra parte nosotras nos vamos al trabajo mucho más tranquilas.
Otra opción es acercarnos al centro para amamantar en algún descanso durante nuestra jornada laboral. Si la escuela infantil está cerca de nuestro lugar de trabajo podemos desplazarnos hasta allí, darle el pecho y regresar. Es una muy buena opción si disfrutamos del permiso de lactancia. Por si alguien no recuerda se puede disfrutar de él hasta que nuestro bebé cumpla un año. En esta situación la escuela infantil debería facilitarnos un espacio específico donde podamos amamantar con tranquilidad.
Si la opción de acercarnos al centro durante diferentes pausas no es posible, que será así en la mayoría de los casos podemos extraer la leche materna en casa y llevarla al centro. Aquí tendremos que seguir una serie de recomendaciones básicas, pero muy sencillas para que la leche llegue en correcto estado.
Cómo extraer y envasar la leche materna
Podemos extraernos la leche ya sea con un sacaleches o de forma manual. Si tenemos mucha producción con que empecemos días antes es suficiente. Sin embargo, si nuestra producción es más escasa lo ideal es comenzar semanas antes a hacer un banco de leche.
Recuerda lavarte muy bien las manos antes de realizar la extracción y que los envases estén limpios y desinfectados. Es fundamental envasar bien la leche y etiquetarla adecuadamente con el nombre completo del niño y la fecha de la extracción. También debemos envasarla siempre en envases destinados para uso alimentario.
Si nos estamos sacando leche hoy para mañana la podemos almacenar en la nevera. Si la extracción es para dentro de unos días lo mejor es congelarla. Puede ser que al principio nos saquemos muy poca cantidad, ya sea porque no estamos acostumbradas al sacaleches o porque tengamos menos producción. En ese caso, podemos hacer diferentes extracciones y guardarlas en la nevera. Una vez que todas ellas están a la misma temperatura procedemos a juntarlas en un mismo envase.
En la medida de lo posible procura no colocarla en la puerta porque puede haber variaciones de temperatura que afecten a la leche. En el frigorífico a una temperatura de entre 0º y 4º puede aguantar sin estropearse hasta 8 días.
Cómo transportamos leche materna
La leche la vamos a llevar al centro en una nevera portátil. Cuando la leche sea del día anterior podemos llevarla en el recipiente o biberón en el que se le va a administrar al bebé. Si tenemos que llevar varias tomas podemos utilizar diferentes biberones y así solo tienen que calentarlo cuando llegue el momento. Si la leche está congelada la trasportamos intentando no romper la cadena de frío.
De todos modos, es recomendable hablar con la escuela infantil y que nos indiquen como suelen funcionar en estos casos. Puede ser que te pidan un biberón por toma o que te pidan solo un recipiente con todas las extracciones y ellos deciden cómo lo suministran.
¿Qué hacemos si la escuela infantil nos prohíbe llevar leche materna?
Uno de los problemas que nos podemos encontrar es que nos pongan pegas en la escuela infantil a que llevemos nuestra propia leche. Ya sea por el COVID y consideren que no pueden cumplir con esta medida o porque no tengan costumbre de funcionar así. Si me ponen pegas en la escuela infantil y me dicen que hay una norma que impide llevar alimentos por parte de la familia debemos tener en cuenta que tenemos cierta legislación y recomendaciones a nivel autonómico y estatal que nos apoyan y que debemos dar a conocer al centro.
Puede ser que desconozcan estas directrices o que simplemente no hayan necesitado aplicarlas. En cualquier caso, debemos pelearlo porque es un derecho de nuestro bebé.
La ley nos ampara y protege nuestros derechos
La asociación española de pediatría (AEPED) establece que las escuelas infantiles deben facilitar la lactancia materna, ya sea creando un espacio donde la madre pueda dar el pecho como administrando la leche que la madre se ha extraído previamente.
En algunas comunidades autónomas también se facilita la alimentación de los niños lactante. En Madrid en concreto existe un protocolo a seguir y un anexo que deben cumplimentar los padres que se acojan a ella. La norma es de cumplimento obligatorio así que no te lo pueden negar. En el caso de que no exista un protocolo o una legislación a la que agarrarnos siempre podemos apoyarnos en asociaciones locales y nacionales de lactancia materna que nos ayudarán y asesorarán para hacer valer nuestros derechos.
Sin embargo, si tras exponer el caso y aportar documentación que nos avala seguimos recibiendo una negativa debemos reunirnos con la dirección del centro y en última instancia poner una reclamación en la Consejería de Educación.
¿Si mi hijo no puede tomar leche materna se destetará antes de tiempo?
Esta es una preocupación muy habitual cuando nos vemos en la obligación de dejar a nuestro hijo en la escuela infantil o guardería. Aún en el caso de que no pudiésemos conseguir que nuestro derecho fuera respetado y que no existiese la opción de buscar otro centro podemos continuar con la lactancia. Si nuestro hijo no puede tomar nuestra leche durante el tiempo que permanece en la escuela infantil tratará de compensarlo mamando más durante el tiempo que pasa junto a ti.
Esto puede ser muy cansado al principio porque te va a demandar mucho, pero en pocas semanas la situación se regularizará y no será tan demandante como al principio. Una posibilidad es darle pecho justo antes de entrar en la escuela infantil y justo al salir siempre y cuándo tus circunstancias te lo permitan. Si tienes dudas sobre el destete te dejo este post donde aclaro muchas dudas y explico cómo hacerlo de forma respetuosa: como realizar un destete respetuoso en la práctica
¿La leche materna puede contagiar la COVID-19?
No, rotundamente no. Esta es una excusa que han utilizado algunos centros para denegar a las madres la posibilidad de llevar su leche materna. De hecho, recientemente me llegó una consulta de este tipo. Si en una escuela nos prohíben llevar nuestra leche por la COVID-19 están saltándose la ley. No hay ninguna normativa ni ley que niegue a las madres en tiempos de pandemia llevar su propia leche. Así que si nos dicen que se pueden contagiar de COVID manipulando nuestra leche están defendiendo un argumento que no tiene ninguna base científica y que podemos rebatir.
Por otro lado, no consta en ningún estudio que la leche materna contagie el virus. Por supuesto, si la mamá ha pasado el COVID es posible que el bebé tenga anticuerpos contra la COVID-19. Pero eso no contagia ni al bebé ni a las personas que manipulan la leche materna.
Espero que después de leer este post te empoderes y defiendas tus derechos y los de tu hijo. Y hasta aquí el post de hoy, si tienes cualquier pregunta, comentario o experiencia no dudes en dejarnos un comentario. Si te ha gustado el post comparte, nos ayudas a crecer y a seguir invirtiendo tiempo y energía en esta página.
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Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para cambiar el mundo?
Hoy en el blog hablaremos de cómo prevenir la toxoplasmosis en el embarazo y seguir conviviendo con nuestros queridos felinos. Este era un post que estaba en el cajón de lo pendiente desde hace tiempo, por unas razones u otras he ido posponiendo.
En mi grupo de crianza ha salido este tema alguna vez y recientemente una conocida que estaba embarazada volvió a preguntarme por el mismo porque su ginecóloga le había metido mucho miedo. Esta fue una de las razones por las que decidí abordar esta cuestión en mi canal de Youtube en la sección de maternidad y crianza y en alguna de las charlas que he dado recientemente. Si quieres indagar un poco más, te dejo por aquí el enlace a mi sección de charlas, ponencias y canal de Youtube.
Durante mucho tiempo se pensó que los gatos eran peligrosos para las embarazadas porque eran susceptibles de transmitirles diferentes enfermedades, entre ellas la temida toxoplasmosis ¿Es esto cierto? No, claro que no.
Mi historia
No sé si alguna vez hemos hablado de mascotas, pero es probable que en algún momento os haya comentado de lo muchísimo que quiero a mis gatos. Actualmente tenemos cuatro y no tengo más porque no me dejan en casa.
El caso es que cuando me quedé embarazada de mi peque ya teníamos tres gatos. En una de las primeras visitas a mi ginecóloga surgió el tema de la toxoplasmosis. Cuando le dije que tenía tres gatos me dijo: «¿Puedes dejarlos con alguien el tiempo que dure el embarazo?» Me quedé pasmada. Me explicó aquello que seguro has oído en más de una ocasión, que los gatos son porteadores de la toxoplasmosis y que si te contagian estando embarazada puede ser nefasto para el bebé.
Salimos muy preocupados de la consulta, pero decididos buscar más información sobre la cuestión. Por nada del mundo quería desprenderme de mis gatos, pero tampoco quería que le sucediese nada a mi futuro bebé. Así que buscamos otra opinión que nos tranquilizó y empecé a investigar sobre la cuestión. Estábamos a finales de 2014.
Te cuento esto porque es muy posible que a ti te haya pasado lo mismo si has acudido a un médico que no está actualizado con respecto a esta cuestión.
Toxoplamosis y embarazo
Ahora sí vamos a entrar de lleno en el tema. Si prefieres escuchar a leer, te dejo el vídeo que grabé en el consultorio de maternidad y crianza sobre toxoplasmosis y embarazo, prevención y consejos para prevenir la enfermedad.
¿Qué es la toxoplasmosis?
Es una enfermedad provocada por el parásito Toxoplasma gondii uno de los parásitos más comunes. La infección se puede producir por diferentes causas: consumo de carne contaminada o poco cocinada, verduras no lavadas, el agua, las heces infectadas de un gato.
Como vemos el contagio por toxoplasmosis puede producirse por otras vías, no tiene porque ser necesariamente tu gato el que te contagie.
¿Por qué es tan peligrosa la toxoplasmosis en mujeres embarazadas?
Una mujer embarazada puede transmitirlo directamente al feto y que esté también se contagie. En el cuerpo humano el parásito no puede madurar y convertirse en adulto como en los gatos que son sus hospedadores habituales, pero si puede dañar gravemente al feto si estamos embarazadas ya que el virus puede atravesar la placenta.
De hecho, el momento en que se produce la infección tiene diferentes consecuencias. Si se produce en el primer trimestre las consecuencias pueden ser más graves que si se produce al final de la gestación. Si la infección es temprana puede producirse un aborto espontáneo o muerte fetal.
Con respecto al riesgo de contraer la enfermedad que tiene el bebé, es más probable que se contagie en el tercer trimestre. Si es así, hay más riesgo de parto prematuro.
¿Qué es la toxoplasmosis congénita?
Se produce cuando el bebé se contagia por toxoplasmosis en el vientre materno. Si hay contagio el feto puede sufrir diferentes patologías como:
Convulsiones
Agrandamiento del hígado o del bazo.
Daños en el sistema nervioso: infecciones graves en los ojos, daños en la piel y los oídos como hipoacusia.
También puede sufrir de ictericia (piel amarillenta debido al aumento de la bilirrubina)
Sin embargo, solo un grupo pequeño de bebés tiene síntomas de la enfermedad al nacer. En muchos de ellos las secuelas aparecen años más tarde, incluso en la adolescencia.
¿Qué síntomas tendré si me contagio de toxoplasmosis?
En general, la enfermedad suele ser asintomática en la mayoría de las mujeres que la contraen sea en el embarazo o no. No obstante, en ocasiones aparecen síntomas muy difusos y perfectamente confundibles con otra patología como malestar generalizado, fiebre dolor de cabeza o fatiga. En casos graves incluso pueden inflamarse los ganglios linfáticos.
Lo más normal es que hayamos pasado la enfermedad sin enterarnos de nada en algún momento de nuestra vida o que sencillamente no nos hayamos infectado nunca.
¿Cómo puede saber si estoy inmunizada de la toxoplasmosis?
A todas las mujeres embarazadas en España se les suele hacer la prueba de la toxoplasmosis en el primer trimestre de embarazo a través de una analítica rutinaria. Solo un porcentaje pequeño de mujeres embarazadas han pasado la enfermedad. Eso se detecta por la presencia de anticuerpos en sangre. Estos anticuerpos nos dan información sobre si la infección es reciente o tuvo lugar en el pasado.
Si la infección es pasada, no hay problema ya que en principio estás inmunizada contra ella. Si el resultado no es muy claro es posible que te repitan la prueba. Si hay sospecha de que la hayas pasado durante el embarazo o la estés pasando en este momento te pondrán un tratamiento para combatir el parásito y vigilarán si tu bebé se ha infectado o si hay riesgo de que lo haga. Actualmente hay pruebas médicas que pueden detectar si se ha producido el contagio al bebé.
No obstante, para tu tranquilidad, el contagio por toxoplasmosis no es muy común ya que hablamos de un 1,9% de las mujeres embarazadas.
Recomendaciones para prevenir la toxoplasmosis
Con estas recomendaciones minimizarás la posibilidad de contagio.
No comas carne cruda o poco cocinada. Intenta que la carne se cocine al menos a 70º. Esto incluye el jamón serrano una carne muy consumida en España. El problema con este producto es que la carne no se cocina sino que se cura lo que es susceptible de contaminarse con este parásito. No lo consumas durante el embarazo.
Evita también los embutidos, los ahumados o los alimentos en salazón
Tampoco consumas pescado crudo como el sushi.
Si sales a comer fuera de casa asegúrate de que el restaurante es de confianza y que la carne esté bien cocinada.
No bebas agua que no esté tratada o de la que no sepas su origen o procedencia. Puedes beber sin problema el agua del grifo, pero no de fuentes o manantiales de los que no tengas constancia de su pureza.
No comas frutas y verduras que no hayan sido lavadas previamente. Si son frutas con piel quítala directamente. No solo reduces el riesgo de toxoplasmosis sino que también eliminas posibles restos de pesticidas y herbícidas. Otra posibilidad es tomar las verduras hervidas.
No consumas lácteos sin pasteurizar, ya que también pueden contener el parásito.
Mantén una escrupulosa limpieza en la cocina. Procura lavarte bien las manos antes y después de cocinar. Por otro lado, procura que las superficies y los utensilios de cocina estén bien limpios antes de manipular alimentos crudos. Asimismo procura limpiar minuciosamente las superficies y los utensilios de cocina al terminar.
Evita trabajar en el jardín o en el huerto sin guantes. Lávate las manos antes y después y emplea siempre guantes al manipular la tierra.
Recomendaciones básicas si estás embarazada y tienes gatos
Esta parte del post te interesa especialmente si convives con esos adorables felinos. Si prefieres ver el vídeo que grabé sobre esta cuestión, aquí te lo dejo también.
Ya comentaba al principio que no es necesario deshacernos de nuestros gatos durante el embarazo, solo seguir una serie de recomendaciones. No obstante, vamos a contestar algunas preguntas que me han hecho sobre este tema.
¿Todos los gatos están contagiados de toxoplasmosis?
No, claro que no. Los gatos suele ser sus hospedadores habituales. En el cuerpo del gato suelen alojarse en los intestinos y sus huevos se expulsan a través de las heces del gato. Ahora bien, para que un gato pueda transmitirte la toxoplasmosis tiene que haberse infectado por el parásito recientemente.
La infección además no dura meses sino unas pocas semanas. Si tu gato se infectase hoy por comer un pájaro salvaje y este le transmitiese la toxoplasmosis tendría un período de incubación de la enfermedad y posteriormente en unos pocos días empezaría a expulsar los huevos del parasito a través de sus heces durante unas pocas semanas. Una vez pasado este período crítico es imposible que tu gato pueda transmitirte el parasito, aunque este permanezca dentro de su cuerpo.
Como ves es bastante complicado que el contagio por toxoplasmosis se dé porque deben cumplirse varias condiciones: que el gato se acabe de infectar y esté expulsando en este momento los huevos del parásito, que las heces permanezcan más de un día en el arenero y que las manipulemos con las manos y nos las llevemos a la boca. A priori es algo bastante improbable.
¿Y si mi gato sale de casa?
Si tu gato es de los que salen de casa y merodean por el vecindario tiene más posibilidades de contraer toxoplasmosis porque pueden contagiarse al entrar en contacto con las heces de gatos que han contraído la enfermedad o al ingerir animales pequeños como roedores.
Además, no siempre hará las cacas en el arenero de casa, puede que deje sus restos en algún lugar del jardín por lo que una recomendación que debemos seguir si tenemos huerto y nos gusta trabajar en él es usar siempre guantes que nos protejan de un posible contagio. Asimismo, lávate bien las manos antes y después de trabajar con la tierra, aunque te hayas puesto guantes.
Recomendaciones básicas si convivimos con gatos
En la medida de lo posible recoge las heces de tu gato diariamente, aunque estuviese contagiado por el parásito no podría transmitírtelo si sigues esta recomendación a rajatabla. Asimismo, mantén una limpieza minuciosa del arenero de tu gato
Usa siempre guantes, tanto para recoger las heces como para limpiar el arenero. Por supuesto, lávate bien las manos antes y después de limpiar el arenero o de recoger las heces.
Si tienes pareja o convives con otra persona, también puedes delegar esta tarea en ella y que sea ésta quién se ocupe de limpiar las cacas y de mantener la higiene del arenero. Así no hay posibilidad de estar en contacto con las heces.
¿Tiene beneficios convivir con un gato durante el embarazo?
Sí, absolutamente. No solo no deberías deshacerte de tu gato por el miedo a la toxoplasmosis sino que además vas a encontrar un excelente compañero y amigo durante tu embarazo.
Los gatos perciben la gestación y se van a convertir en pequeños guardianes de tu futuro bebé ya que se va a poner en marcha su instinto protector. Va a ser muy habitual que se tumbe encima de tu barriga o que te amasen la tripa lo que te va a ayudar a relajarte y rebajar tu nivel de estrés. Además el ronroneo de los gatos es muy relajante. Van a contribuir a tu bienestar con sus cuidados y con sus atenciones. De hecho, durante el embarazo de mi hijo mis gatos estaban especialmente receptivos y cariñosos. En especial, la gata que suele ser más bien arisca no se separaba de mí en ningún momento. Créeme que te vas a sentir muy acompañada.
Asimismo, diferentes investigaciones hablan de los beneficios de convivir con gatos durante el embarazo. Por ejemplo, una investigación de la Universidad de Alberta descubrió que la convivencia con gatos durante el embarazo reduce el riesgo de alergia, de asma y de obesidad en niños. Se cree que es debido al desarrollo de una serie de bacterias beneficiosas para nuestra salud.
Así que si estás embarazada, enhorabuena. Si sigues estas sencillas recomendaciones no hay peligro de contagio. Disfruta con tranquilidad de tus gatos y de tu embarazo.
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Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para cambiar el mundo?
¿Cómo realizar un destete respetuoso en la práctica? Ésta es una de las preguntas que más veces me han hecho desde que inicié en 2017 mi andadura como Asesora de Lactancia. ¿Por qué se repite tanto? Porque antes o después todas pasaremos por este proceso con nuestros hijos. Sin embargo, el destete es mucho más de lo que nos han contado y, en realidad, empieza mucho antes de lo que pensamos.
Pero si te parece vamos por partes. Tienes el índice para moverte por el post y facilitar su lectura. En este artículo voy a combinar mis conocimientos de Asesora de Lactancia sobre el destete respetuoso con mi propia experiencia al llevar a cabo el destete de mi hijo. Y es que la teoría es fabulosa pero la experiencia, estaréis conmigo, es un grado.
¿Qué es el destete?
Podemos definirlo cómo el momento en que nuestro hijo deja de tomar lactancia materna de forma definitiva. En nuestra cultura pensamos inmediatamente en un destete dirigido por la madre, casi siempre forzado y que se lleva a cabo en un tiempo relativamente breve. Sin embargo, el destete es un término mucho más amplio, complejo.
En realidad, hemos traducido mal la palabra “weaning” del inglés y hemos hecho una interpretación inadecuada. Su significado real alude a acostumbrar a nuestros hijos a algo diferente, se sobreentiende que a otros alimentos que no sean la leche materna.
El destete respetuoso es un proceso
Así que lo primero que tenemos que tener claro es que el destete es un proceso que tiene un desarrollo en el tiempo. Se inicia cuando iniciamos la alimentación complementaria a partir de los seis meses de vida de nuestro bebé y se alarga hasta el último día que nuestros hijos toman teta. Si optamos por una lactancia prolongada en el tiempo, el proceso de destete de nuestros hijos habrá durado muchos meses o incluso años.
Voy a poner como ejemplo nuestro caso, mi hijo se destetó con tres y medio: No obstante, su destete lo iniciamos a los seis meses y medio cuando iniciamos la alimentación complementaria. Si hacemos números nuestra lactancia ha durado unos tres años y medio aproximadamente.
Tipos de destete
Aquí suele haber confusión, así que merece la pena detenerse. Se suele diferenciar entre el destete natural y el destete forzado. En el primer caso, el niño se desteta de forma natural, sin que la madre intervenga. Generalmente se da en niños de más mayores que un buen día dejan de tomar teta o que simplemente van espaciando las tomas hasta que desaparecen.
El destete forzado o forzoso suele confundirse con el destete dirigido por la madre o voluntario. No son lo mismo. En un destete forzado destetamos por circunstancias excepcionales como una enfermedad grave y repentina de la madre o del niño. Siempre es una situación de emergencia y hablamos de un destete rápido y generalmente brusco. No son situaciones que se den muy a menudo.
Debemos diferenciarlo de un destete dirigido por la madre o voluntario. En este caso la madre decide de forma unilateral que es el momento de dar por finalizada la lactancia y lo lleva a cabo de una forma paulatina. Se trata del tipo de destete más habitual en nuestra sociedad y en el que nos vamos a centrar en este post, ya que es más complejo de lo que parece e implica un proceso más largo de lo que pensamos.
¿Cuándo destetar?
Depende de la madre y de sus circunstancias personales.En cualquier caso, la decisión debe ser suya y de estar lo suficientemente meditada. No es lo mismo destetar a un bebé de 16 semanas de vida porque su madre se incorpora al que trabajo que destetar a un niño con 3 años. En el primer caso, las necesidades nutricionales de su hijo pueden verse comprometidas y será necesario suplementar con leche de fórmula.
Cuando las madres que acuden a mi me preguntan por esta cuestión siempre les preguntó ¿qué por qué quieren hacerlo? ¿Cuál es la razón que las impulsa a destetar? En muchas ocasiones es la reincorporación al trabajo la que determina que la lactancia debe llegar a su fin, cuando existen posibilidades para seguir lactando a su bebé, como sacarse leche en el trabajo, hacer un banco de leche o mantener algunas tomas.
¿Por qué destetar?
La mayor parte de las veces es la presión externa la que las motiva a destetar y el desconocimiento de otras opciones para poder continuar con la lactancia. Muchas mujeres se sienten obligadas a abandonar la lactancia por el entorno, la pareja, presión laboral, etc. Antes de destetar deberíamos preguntarnos si es realmente lo que queremos y si no se trata de una exigencia ajena a nosotras que nos han impuesto desde fuera.
No es el primer caso de una mamá que desteta no estando convencida o sin desearlo realmente y luego se arrepiente. O hace un destete pensando que el niño dormirá mejor o se despertará menos por la noche y tras el destete la situación sigue siendo la misma o va a peor y el niño ya no lacta. Esto suele generar sentimientos de frustración y nos hace sentirnos culpables por haber tomado una decisión rápida o no lo suficientemente reflexionada.
¿Influye la edad de nuestros hijos en el destete?
Es absolutamente determinante y deberíamos tenerlo siempre en cuenta. El destete es diferente y las pautas que podemos dar también lo son. Si el destete se produce en un bebé muy pequeño, de pocas semanas introducir el biberón y la leche de fórmula será bastante fácil, si hablamos de niños más grandes la situación puede ser más compleja de manejar y requiere de diferentes estrategias. Para aplicar todas ellas necesitaremos lo mismo, paciencia y empatía con nuestros pequeños.
Destete en bebés durante los primeros seis mes de vida
Los bebés muy pequeños no suelen tener dificultades para pasar de la teta a la leche de fórmula, aunque hay algunos niños que desde muy temprano rechazan la leche artificial y el biberón. Tiene sentido, no deja de ser un sustituto de lo que verdaderamente demandan y necesitan. Al final con paciencia el bebé adaptándose a la nueva situación.
No obstante, si hacemos un destete muy brusco podemos sufrir complicaciones en el pecho como una mastitis o una obstrucción mamaria. Debemos vigilar nuestro pecho e ir extrayendo leche cuando lo notemos hinchado o comience a gotear. Solo un poquito cada vez para que el pecho cada vez produzca menos
Destete en bebés que toman alimentación complementaria
En bebés a los que ya se les ha introducido la alimentación complementaria también será un factor relevante su edad, no es lo mismo un bebé de seis meses y medio que apenas se está iniciando con la comida que un bebé de 11 meses que probablemente ya haya probado la mayor parte de los alimentos.
Es muy importante que no olvidemos que hasta el año, la leche materna es el alimento principal del bebé por mucho de traten de convencernos de otra cosa. Se llama complementaria porque complementa a la leche materna, pero no la sustituye en ningún caso.
Si deseamos destetar en este momento debemos ser conscientes de que vamos a necesitar suplementar con leche artificial. Mi consejo es que ofrezcamos la leche en un vasito mejor que en un biberón. Aunque nos parezca que va a tomar menos leche o que es más incómodo a la larga es preferible decantarnos por esta opción. Le evitamos un nuevo destete futuro, el destete del biberón. Muchos niños que pasaron de la lactancia al biberón sufren mucho cuando deben abandonarlo, a veces, a edades de 5-6 años. Si podemos evitarlo mucho mejor.
Destete en niños a partir del año
En lactantes a partir del año el destete puede ser más difícil que en cualquier otra etapa. Por un lado, el niño se ha habituado a tomar teta todos los días y la pide directamente. Por otro lado, aún no tiene la madurez psicológica para entender que quieres dar por finalizada la lactancia.
Simplemente le estás arrebatando algo que para él es fundamental y que va más allá de ser un alimento. Por eso puede resultar más difícil y complejo porque el niño no se va a conformar sin más y vas a necesitar poner en marcha una serie de estrategias de las que hablaremos un poco más adelante.
Destete en niños mayores
En niños más mayores más allá de los 2-3 años el tiempo de destete va a depender del niño, de las tomas que siga haciendo diariamente y de lo apegado que se sienta a la lactancia. No obstante, es un momento en que los niños nos entienden mucho mejor si les explicamos que estamos cansadas y podemos pactar con más facilidad. Las herramientas que voy a proponer un poco más efectivas son más efectivas y aplicables que en edades tempranas.
El impacto emocional del destete en el niño
Debemos ser muy conscientes de la importancia que para el niño tiene la lactancia. Y de lo que significa para ellos. No para dejar de destetar si es lo que hemos decidido, pero si para llevarlo a cabo entendiendo sus sentimientos y tratando de minimizar el impacto que el destete deja en ellos.
El pecho, no me cansaré de decidirlo, es mucho más que alimento, es seguridad, es cercanía, es consuelo, es vínculo. Aunque nuestros hijos mamasen en vacío, sin extraer absolutamente nada, seguirían haciéndolo por el vínculo y la seguridad que mamá les proporciona.
Si nuestro hijo pide teta y se la negamos sin más, sin darle ninguna opción, sin explicarle porque lo hacemos, se puede sentir rechazado. Aunque pensemos que con un año y medio no nos entiende, deberíamos explicárselo de todos modos, porque transmitimos mucho con nuestro tono de voz, con la forma en que nos expresamos.
Probablemente no lo entienda todo y seguro que no quiere que se acabe la lactancia, pero si le ofreces tus brazos, si tratas de compensar la negativa con besos, con abrazos, con cosquillas, con algo que refuerce y fortalezca vuestra relación, será más fácil que el niño no se sienta desamparado y puede ir poco a poco aceptando la nueva situación.
Herramientas para facilitar el destete respetuoso
Con niños a partir de un año se pueden seguir varios métodos para el destete que ya son clásicos, vamos a repasar algunos de ellos. Son solo herramientas que podemos usar en un momento dado, no implica que las tengamos que poner en práctica todas. Con algunas estaremos más de acuerdo y nos resultarán más adecuadas y otras simplemente las descartaremos por nuestras circunstancias personales. En ningún caso hablamos de matemáticas, el destete no es una ciencia exacta:
No Negar, no Ofrecer
La técnica es sencilla, cuando el niño pide la teta no se la negamos ni ponemos pegas, le dejamos que se enganche al pecho. Sin embargo, cuando no se acuerda sencillamente no se lo ofrecemos. Es un método que funciona pero que no desteta a un niño de hoy para mañana.
Me ha pasado alguna vez en una consulta sobre destete que la madre ha insistido en que no le funcionaba esta alternativa. Indagando y preguntando la madre tenía en su cabeza que esta herramienta destetaba al niño en menos de una semana. No es que el método de no negar, no ofrecer, no funcione, es que tenemos una expectativa sobre la técnica que no está ajustada la realidad. Requiere de tiempo y de paciencia y, por supuesto, depende de cada niño porque unos tardan más y otros menos y no podemos tener como medida el tiempo que tardó en destetarse el niño de mi prima o el de la vecina del quinto.
Distraer o anticiparse
Otra herramienta que se suele proponer es distraer al niño con otra cosa cuando pide teta.A mí personalmente es una técnica que no me gusta y que no recomiendo. No niego que en algunos casos sea efectiva, pero tengo la sensación de que se manipula al niño o se le engaña con otra cosa. Me parece más útil anticiparnos a que nos puede pedir teta en determinadas situaciones y antes de que ocurra ofrecer una alternativa. En este caso no estás interfiriendo directamente en un deseo del niño sino que estás ofreciendo algo que en ese momento en que no se acuerda de mamar le puede resultar más atractivo.
Por otro lado, tratar de distraer a un niño de un año o de dos cuando está pidiendo teta directamente es agotador y muy estresante: ¿Qué ofrezco? ¿Qué me invento? ¿Qué actividad? ¿Qué juego? Probablemente en muchas ocasiones no sirva porque el niño tiene clarísimo lo que quiere y no quiere otra cosa que tomar teta.
Apoyo de otras personas
Otra opción es recurrir a otra persona para que nos ayude con el destete. Por supuesto, que es una buena idea tener ayuda más que nada por nuestra propia salud mental. Sin embargo, un destete si no respetamos los tiempos y tratamos de hacerlo en el menor tiempo posible puede ser una buena fuente de estrés para el niño y su madre. Muchas veces la sensación de agobio viene de forzar la situación y de no respetar el tiempo del proceso.
El apoyo del padre, de una madre o un familiar cercano puede ser muy útil cuando nos sentimos muy estresadas o agobiadas con el tema. Cuando necesitamos aire y nuestro hijo no deja de demandarnos teta. No obstante, no soy de acuerdo con irnos un fin de semana de casa para que el niño se destete. Irnos no soluciona el problema, sino que lo agrava. Además, delegamos algo muy importante para madre e hijo en manos de una tercera persona.
La presencia del padre es importante para facilitar el proceso. Puede ocuparse de acostarlo o de determinadas rutinas que se vinculaban a la lactancia. Eso va a ayudar y no va a suponer una interferencia en el desarrollo del destete. Por supuesto, esta tarea también la puede desempeñar una abuela u otra figura de apego para el niño.
Ofrecer otro alimento
Esto puede ser útil en algunos momentos puntuales. No obstante, le pongo una pega, tenemos que hallar un sustituto que sea sano y que sea atractivo para el niño. Una combinación muchas veces difícil de encontrar. La opción fácil sería ofrecer un dulce o una chuche, pero esa es una idea nefasta, ya que habituamos al niño a productos insanos, nutricionalmente huecos y llenos de calorías vacías. No merece la pena, cambiar un diamante por una baratija.
Tiempos de espera
Esta posibilidad funciona con niños mayores que tienen la madurez para entender que tienen que esperar un rato para tomar teta. Consiste en ir aplazando la toma. El niño pide y la mamá le dice que espere un poco porque ahora está ocupada y no puede. Pasados unos minutos si el niño se ha olvidado la toma no se habrá realizado y si el niño sigue queriendo tomar la teta, se le da.
Esta herramienta depende de la madre, del niño y de las circunstancias, no es de mis favoritas, pero quizás con algunos niños pueda funcionar. A mí me resulta algo estresante ir dilatando el momento de dar teta y depende mucho de la insistencia del niño. Hay pequeños que no van a rechistar y esperan sin más y otros que se van estresar muchísimo con el aplazamiento y van a pasarlo mal. Si tu hijo está en este último caso, yo me olvidaría de esta técnica y me centraría en otras menos estresantes para él.
Amor incondicional y expresar nuestros sentimientos
De todas las técnicas que hemos nombrado para mí esta es la más importante. Nuestro hijo tiene que saber y sentir que seguimos queriéndole, aunque la lactancia haya llegado a su fin. No hay teta, pero mamá sigue estando disponible y podemos abrazarnos y besarnos, todo lo que lo necesitemos para seguir fortaleciendo el vínculo.
Se trata de hacerle saber que el vínculo no se ha roto, al contrario, que va a seguir creciendo con el tiempo. Se trata de crear una nueva comunicación afectiva entre madre e hijo. Para ello es importante que les transmitamos como nos sentimos. Si es un niño más mayor podrá entender que mamá está cansada o que está triste. Podemos despedirnos juntos y en buena sintonía de la lactancia y esta herramienta nos puede ayudar mucho a cerrar etapa con alegría y agradecimiento.
Hasta aquí la parte teórica del post, ahora voy a detenerme en cómo ha sido nuestro destete respetuoso.
Destete respetuoso en la práctica
Desteté de forma definitiva a mi peque con tres años y medio. Esta información es muy importante porque la edad de nuestro hijo es primordial para llevar un destete respetuoso. Incide en la forma en que lo llevamos a cabo y en el grado de entendimiento que tienen nuestros hijos sobre el proceso.
Destetarlo ha sido mucho más fácil de lo que me esperaba, siempre pensé que sería más difícil por lo apegado que estaba a su teta. También es verdad que el camino lo habíamos iniciado muchos meses antes. Cuando iniciamos el destete definitivo ya solo tomaba leche antes de dormir y durante la madrugada algunas noches. Además la succión casi siempre era de la mama izquierda y casi nunca de la derecha. Él solo había dejado de mamar por el día de una forma natural, ya no pedía ni demandaba teta, a no ser que se hubiera caído y se hubiera hecho daño, en ese caso si buscaba consuelo en mis brazos.
Mi cansancio
De haber seguido solo con lactancia durante el día no me hubiera planteado el destete definitivo. La realidad es que me sentía agotada y llevaba unos meses que ya no estaba disfrutando la lactancia como antes. Poco antes de cumplir los tres años había tenido oportunidad de destetarle con motivo de un viaje de trabajo pero no quise, en el post, cómo mantener la lactancia si tienes que viajar por trabajo, explicó con detalle como seguir con la lactancia tras una separación de unos días.
En ese momento yo no estaba preparada para el destete y él probablemente tampoco. Tras volver que retomase fue una alegría, me sentí muy agradecida. Si el destete definitivo se hubiera producido a mi regreso, hubiera sufrido mucho porque no quería que el viaje diera por finalizada la lactancia de una forma brusca. Para entonces él solo tomaba teta por las noches.
Ambivalencia de sentimientos
Como podéis ver, aunque tenía ganas de destetar me daba mucha pena hacerlo y lo iba posponiendo. Quería hacerlo de una forma que no le dañase y que él pudiera entender y gestionar emocionalmente.
Lo cierto es que llevaba meses durmiendo muy mal, tenía una contractura en la espalda desde hace muchísimo tiempo y sobre todo sentía que no descansaba. Por supuesto, sintomatología que también podemos achacar a seguir durmiendo todos juntos en una cama demasiado pequeña. Además, empezaba a notar que a veces me mordía un poco, sobre todo cuando estaba dormido y me despertaba.
También empezaba a sentir algo de rechazo porque me sentía un poco invadida en mi intimidad y no quería que ese malestar interfiriese en nuestra relación, que notase que me sentía incómoda . Ya no me apetecía darle teta como antes y admitirlo era parte del proceso de toma de decisión.
Como podéis ver, existe cierta ambivalencia de sentimientos con respecto a la lactancia. Eso absolutamente normal, somos humanas. Puede que queramos seguir dando teta por nuestras convicciones y porque sabemos que es un alimento único para nuestros hijos y sentirnos mal porque estamos cansadas y queremos cerrar esta etapa.Dar cabida a lo que sientes y recibirlo con empatía hacia ti misma es fundamental para entender el momento vital porque el que estáis pasando tu pequeño y tú.
La decisión
Fueron las circunstancias en mi caso las que me ayudaron a tomar la decisión. Mi peque se puso enfermo con un virus que le hizo tener fiebres muy altas. Para acabar de complicarlo le salieron llagas por toda la boca. Durante los días que duró la enfermedad le seguí ofreciendo teta pero él no quería. La tomaba pero enseguida se retiraba porque no podía mamar, las llagas no se lo permitían. Simplemente dejó de demandar antes de dormir y durante la noche, si lo intentaba se retiraba enseguida porque se sentía molesto. Esto duró aproximadamente unos 7-10 días. Como no le era agradable succionar, eligió voluntariamente no hacerlo.
Esos días que él estuvo sin tomar teta no note nada extraño en los pechos, no se hincharon ni tuve molestias. Pasó lo mismo que cuando estuve de viaje. Es muy probable que estuviese ya succionando poco y mi leche estaba ya en retirada. Durante esos días nuestra rutina para dormir se vio alterada. Como no quería el pecho le abrazaba por las noches o le leía un cuento antes de dormir.
Prestar atención a las señales
Esos días reflexioné sobre la cuestión. ¿Era posible que se hubiese destetado solo sin hacer absolutamente nada? ¿Qué iba a hacer si quería volver a retomarlo? Tomé la decisión de destetar definitivamente, siempre supeditando la decisión a su reacción y a las señales emocionales que percibiese en él. También preparé lo que iba a decirle, cómo se lo iba a comunicar y me preparé para asumir su reacción fuese la que fuese.
Y aquí aprovecho para realizar un inciso, aunque hayamos decidido destetar y estamos en nuestro derecho de hacerlo debemos tener en cuenta el momento vital que atraviesa nuestro hijo.Hay momentos que simplemente son inadecuados como cuando inician el colegio o acaba de llegar un hermano o te acabas de separar de tu pareja.
En otras ocasiones pensamos que son momentos ideales pero la realidad nos demuestra que estamos equivocadas y no hay nada malo en admitirlo. Si queremos ser respetuosas debemos escuchar a nuestros hijos y valorar si realmente es el momento adecuado o no. Si tenemos dudas quizás es el momento de esperar un poco e intentarlo de nuevo más adelante.
¿Cómo fue el proceso?
El primer día que volvió a pedir teta al ir a dormir le expliqué que ya no había leche en la tetita, que no iba a salir más.Entonces le dije que podía tocarlas, besarlas, abrazarlas, lo que necesitase. También le dije que si lo necesitaba mucho podía volver a mamar, aunque probablemente ya no saliese nada. Por supuesto, no dejé de reiterarle lo mucho que le quería y lo importante que era para mí.
Para mi sorpresa, lo entendió. No puso ninguna pega, no se enfadó, ni lloró ni nada por el estilo. Puso una cara triste y se abrazó a ellas. Las besó, las abrazó, trató de succionar, se apartó y se durmió sin su teta. Sentí una enorme tristeza pero también alivio porque pensaba que iba ser más difícil.
El proceso se repitió durante unos cuantos días, no porque él pidiese la teta, generalmente, porque yo le recordaba cuál era la situación y lo que podía hacer para soportar el sentimiento de frustración que podía generarle no tomar más teta. Fácilmente sustituimos la teta de dormir, por besos, por abrazos y por cuentos narrados en voz alta.
En ocasiones, era él quién me repetía que no había más tetita y lo que podíamos hacer para soportar el sentimiento de frustración. Repetía las palabras que yo le decía todas las noches. Por supuesto, la teta no acabó ese día. Se cayó un par de veces y se hizo daño. En esos momentos instintivamente buscó consuelo en su teta y yo no le impedí que se enganchase al pecho. Eran ratos muy breves que al le proporcionaban seguridad y protección.
Muchas noches durante unos cuantos meses volvió a despertarse de madrugada y por instinto volvió a succionar de su teta. Nunca le retiré el pecho ni se lo negué. Poco a poco fue pidiendo menos de madrugada o despertándose menos, esos momentos de enganche nocturno fueron espaciándose en el tiempo hasta que desaparecieron meses después.
Después del destete definitivo
Por supuesto, siguió acordándose de su teta durante mucho tiempo, todavía se acuerda y sonríe. Cuando estamos en el Grupo de Crianza que coordino y ve a un niño tomando pecho siempre me recuerda que´él también tomaba teta cuando era más pequeño. O veces juega a que es un bebé y se engancha al pecho. Afortunadamente el destete se completó de una forma respetuosa para él.
Con respecto a mí, me sentí muy triste durante mucho tiempo. Mi ambivalencia de sentimientos me acompañó durante muchos meses. No porque me haya arrepentido, sino por todo lo que la lactancia ha significado para nosotros. Mi lactancia fue una lactancia muy luchada desde el principio y muy deseada. En el post así logramos el enganche al pecho a las tres semanas de nacer, cuento como fueron nuestros inicios y todas las dificultades que tuvimos que superar para lograr una lactancia materna exclusiva.
Agradecida a mi lactancia
Fui superando mi tristeza y mi ambivalencia de emociones validando mis sentimientos y aplicando la autoempatía. Tras el destete es muy común pasar por un período de duelo, ya que has perdido algo que te vinculaba a tu hijo de una forma muy poderosa. No obstante, con el paso del tiempo todo se va situando en su sitio y vas adaptándote a la nueva situación.
Hoy un año después recuerdo nuestra lactancia como un período maravilloso y muy feliz. Me siento muy agradecida porque pude darle a mi hijo lo mejor que tenía para ofrecerle y fortalecimos a través de la lactancia un vínculo muy fuerte y poderoso que hoy perdura en el tiempo. Doy las gracias por ese tiempo compartido y porque fuese, posible ya que tuvimos muchísimos problemas al principio y los superamos gracias al tesón y la perseverancia.
Cerramos etapa de una forma progresiva, consciente y respetuosa con los sentimientos de ambos, que fue lo que siempre quise para nosotros.
Si has llegado hasta aquí te felicito. Antes de irme me gustaría darte un consejo si estás pensando en destetar a tu hijo por el motivo que sea. Te recomiendo en todos los casos que te pongas en contacto con una asesora de lactancia para que te oriente. Te va a ayudar a clarificar tus sentimientos y te va a acompañar en el proceso.
¿Estás en proceso de destete? ¿Cómo fue el destete de tu hijo? Si tienes cualquier duda o quieres compartir tu experiencia deja un comentario. Si necesitas ayuda para el destete escríbeme 🙂
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