¿Cómo realizar un destete respetuoso en la práctica? Ésta es una de las preguntas que más veces me han hecho desde que inicié en 2017 mi andadura como Asesora de Lactancia. ¿Por qué se repite tanto? Porque antes o después todas pasaremos por este proceso con nuestros hijos. Sin embargo, el destete es mucho más de lo que nos han contado y, en realidad, empieza mucho antes de lo que pensamos.

Pero si te parece vamos por partes. Tienes el índice para moverte por el post y facilitar su lectura. En este artículo voy a combinar mis conocimientos de Asesora de Lactancia sobre el destete respetuoso con mi propia experiencia al llevar a cabo el destete de mi hijo. Y es que la teoría es fabulosa pero la experiencia, estaréis conmigo, es un grado.

¿Qué es el destete?

Podemos definirlo cómo el momento en que nuestro hijo deja de tomar lactancia materna de forma definitiva. En nuestra cultura pensamos inmediatamente en un destete dirigido por la madre, casi siempre forzado y que se lleva a cabo en un tiempo relativamente breve. Sin embargo, el destete es un término mucho más amplio, complejo.

En realidad, hemos traducido mal la palabra “weaning” del inglés y hemos hecho una interpretación inadecuada. Su significado real alude a acostumbrar a nuestros hijos a algo diferente, se sobreentiende que a otros alimentos que no sean la leche materna.

El destete respetuoso es un proceso

Así que lo primero que tenemos que tener claro es que el destete es un proceso que tiene un desarrollo en el tiempo. Se inicia cuando iniciamos la alimentación complementaria a partir de los seis meses de vida de nuestro bebé y se alarga hasta el último día que nuestros hijos toman teta. Si optamos por una lactancia prolongada en el tiempo, el proceso de destete de nuestros hijos habrá durado muchos meses o incluso años.

Voy a poner como ejemplo nuestro caso, mi hijo se destetó con tres y medio: No obstante, su destete lo iniciamos a los seis meses y medio cuando iniciamos la alimentación complementaria. Si hacemos números nuestra lactancia ha durado unos tres años y medio aproximadamente.

Tipos de destete

Aquí suele haber confusión, así que merece la pena detenerse. Se suele diferenciar entre el destete natural y el destete forzado. En el primer caso, el niño se desteta de forma natural, sin que la madre intervenga. Generalmente se da en niños de más mayores que un buen día dejan de tomar teta o que simplemente van espaciando las tomas hasta que desaparecen.

El destete forzado o forzoso suele confundirse con el destete dirigido por la madre o voluntario. No son lo mismo. En un destete forzado destetamos por circunstancias excepcionales como una enfermedad grave y repentina de la madre o del niño. Siempre es una situación de emergencia y hablamos de un destete rápido y generalmente brusco. No son situaciones que se den muy a menudo.

Debemos diferenciarlo de un destete dirigido por la madre o voluntario. En este caso la madre decide de forma unilateral que es el momento de dar por finalizada la lactancia y lo lleva a cabo de una forma paulatina. Se trata del tipo de destete más habitual en nuestra sociedad y en el que nos vamos a centrar en este post, ya que es más complejo de lo que parece e implica un proceso más largo de lo que pensamos.

¿Cuándo destetar?

Depende de la madre y de sus circunstancias personales. En cualquier caso, la decisión debe ser suya y de estar lo suficientemente meditada. No es lo mismo destetar a un bebé de 16 semanas de vida porque su madre se incorpora al que trabajo que destetar a un niño con 3 años. En el primer caso, las necesidades nutricionales de su hijo pueden verse comprometidas y será necesario suplementar con leche de fórmula.

Cuando las madres que acuden a mi me preguntan por esta cuestión siempre les preguntó ¿qué por qué quieren hacerlo? ¿Cuál es la razón que las impulsa a destetar? En muchas ocasiones es la reincorporación al trabajo la que determina que la lactancia debe llegar a su fin, cuando existen posibilidades para seguir lactando a su bebé, como sacarse leche en el trabajo, hacer un banco de leche o mantener algunas tomas.

¿Por qué destetar?

La mayor parte de las veces es la presión externa la que las motiva a destetar y el desconocimiento de otras opciones para poder continuar con la lactancia. Muchas mujeres se sienten obligadas a abandonar la lactancia por el entorno, la pareja, presión laboral, etc. Antes de destetar deberíamos preguntarnos si es realmente lo que queremos y si no se trata de una exigencia ajena a nosotras que nos han impuesto desde fuera.

No es el primer caso de una mamá que desteta no estando convencida o sin desearlo realmente y luego se arrepiente. O hace un destete pensando que el niño dormirá mejor o se despertará menos por la noche y tras el destete  la situación sigue siendo la misma o va a peor y el niño ya no lacta. Esto suele generar sentimientos de frustración y nos hace sentirnos culpables por haber tomado una decisión rápida o no lo suficientemente reflexionada.

¿Influye la edad de nuestros hijos en el destete?

Es absolutamente determinante y deberíamos tenerlo siempre en cuenta. El destete es diferente y las pautas que podemos dar también lo son. Si el destete se produce en un bebé muy pequeño, de pocas semanas introducir el biberón y la leche de fórmula será bastante fácil, si hablamos de niños más grandes la situación puede ser más compleja de manejar y requiere de diferentes estrategias. Para aplicar todas ellas necesitaremos lo mismo, paciencia y empatía con nuestros pequeños.

Destete en bebés durante los primeros seis mes de vida

Los bebés muy pequeños no suelen tener dificultades para pasar de la teta a la leche de fórmula, aunque hay algunos niños que desde muy temprano rechazan la leche artificial y el biberón. Tiene sentido, no deja de ser un sustituto de lo que verdaderamente demandan y necesitan. Al final con paciencia el bebé adaptándose a la nueva situación.

No obstante, si hacemos un destete muy brusco podemos sufrir complicaciones en el pecho como una mastitis o una obstrucción mamaria. Debemos vigilar nuestro pecho e ir extrayendo leche cuando lo notemos hinchado o comience a gotear. Solo un poquito cada vez para que el pecho cada vez produzca menos

Destete en bebés que toman alimentación complementaria

En bebés a los que ya se les ha introducido la alimentación complementaria también será un factor relevante su edad, no es lo mismo un bebé de seis meses y medio que apenas se está iniciando con la comida que un bebé de 11 meses que probablemente ya haya probado la mayor parte de los alimentos.

Es muy importante que no olvidemos que hasta el año, la leche materna es el alimento principal del bebé por mucho de traten de convencernos de otra cosa. Se llama complementaria porque complementa a la leche materna, pero no la sustituye en ningún caso.

Si deseamos destetar en este momento debemos ser conscientes de que vamos a necesitar suplementar con leche artificial. Mi consejo es que ofrezcamos la leche en un vasito mejor que en un biberón. Aunque nos parezca que va a tomar menos leche o que es más incómodo a la larga es preferible decantarnos por esta opción. Le evitamos un nuevo destete futuro, el destete del biberón. Muchos niños que pasaron de la lactancia al biberón sufren mucho cuando deben abandonarlo, a veces, a edades de 5-6 años. Si podemos evitarlo mucho mejor.

Destete en niños a partir del año

En lactantes a partir del año el destete puede ser más difícil que en cualquier otra etapa. Por un lado, el niño se ha habituado a tomar teta todos los días y la pide directamente. Por otro lado, aún no tiene la madurez psicológica para entender que quieres dar por finalizada la lactancia.

Simplemente le estás arrebatando algo que para él es fundamental y que va más allá de ser un alimento. Por eso puede resultar más difícil y complejo porque el niño no se va a conformar sin más y vas a necesitar poner en marcha una serie de estrategias de las que hablaremos un poco más adelante.

Destete en niños mayores

En niños más mayores más allá de los 2-3 años el tiempo de destete va a depender del niño, de las tomas que siga haciendo diariamente y de lo apegado que se sienta a la lactancia. No obstante, es un momento en que los niños nos entienden mucho mejor si les explicamos que estamos cansadas y podemos pactar con más facilidad. Las herramientas que voy a proponer un poco más efectivas son más efectivas y aplicables que en edades tempranas.

El impacto emocional del destete en el niño

Debemos ser muy conscientes de la importancia que para el niño tiene la lactancia. Y de lo que significa para ellos. No para dejar de destetar si es lo que hemos decidido, pero si para llevarlo a cabo entendiendo sus sentimientos y tratando de minimizar el impacto que el destete deja en ellos.

El pecho, no me cansaré de decidirlo, es mucho más que alimento, es seguridad, es cercanía, es consuelo, es vínculo. Aunque nuestros hijos mamasen en vacío, sin extraer absolutamente nada, seguirían haciéndolo por el vínculo y la seguridad que mamá les proporciona.

Si nuestro hijo pide teta y se la negamos sin más, sin darle ninguna opción, sin explicarle porque lo hacemos, se puede sentir rechazado. Aunque pensemos que con un año y medio no nos entiende, deberíamos explicárselo de todos modos, porque transmitimos mucho con nuestro tono de voz, con la forma en que nos expresamos.

Probablemente no lo entienda todo y seguro que no quiere que se acabe la lactancia, pero si le ofreces tus brazos, si tratas de compensar la negativa con besos, con abrazos, con cosquillas, con algo que refuerce y fortalezca vuestra relación, será más fácil que el niño no se sienta desamparado y puede ir poco a poco aceptando la nueva situación.

Herramientas para facilitar el destete respetuoso

Con niños a partir de un año se pueden seguir varios métodos para el destete que ya son clásicos, vamos a repasar algunos de ellos. Son solo herramientas que podemos usar en un momento dado, no implica que las tengamos que poner en práctica todas. Con algunas estaremos más de acuerdo y nos resultarán más adecuadas y otras simplemente las descartaremos por nuestras circunstancias personales. En ningún caso hablamos de matemáticas, el destete no es una ciencia exacta:

No Negar, no Ofrecer

La técnica es sencilla, cuando el niño pide la teta no se la negamos ni ponemos pegas, le dejamos que se enganche al pecho. Sin embargo, cuando no se acuerda sencillamente no se lo ofrecemos. Es un método que funciona pero que no desteta a un niño de hoy para mañana.

Me ha pasado alguna vez en una consulta sobre destete que la madre ha insistido en que no le funcionaba esta alternativa. Indagando y preguntando la madre tenía en su cabeza que esta herramienta destetaba al niño en menos de una semana. No es que el método de no negar, no ofrecer, no funcione, es que tenemos una expectativa sobre la técnica que no está ajustada la realidad. Requiere de tiempo y de paciencia y, por supuesto, depende de cada niño porque unos tardan más y otros menos y no podemos tener como medida el tiempo que tardó en destetarse el niño de mi prima o el de la vecina del quinto.

Distraer o anticiparse

Otra herramienta que se suele proponer es distraer al niño con otra cosa cuando pide teta. A mí personalmente es una técnica que no me gusta y que no recomiendo. No niego que en algunos casos sea efectiva, pero tengo la sensación de que se manipula al niño o se le engaña con otra cosa. Me parece más útil anticiparnos a que nos puede pedir teta en determinadas situaciones y antes de que ocurra ofrecer una alternativa. En este caso no estás interfiriendo directamente en un deseo del niño sino que estás ofreciendo algo que en ese momento en que no se acuerda de mamar le puede resultar más atractivo.

Por otro lado, tratar de distraer a un niño de un año o de dos cuando está pidiendo teta directamente es agotador y muy estresante: ¿Qué ofrezco? ¿Qué me invento? ¿Qué actividad? ¿Qué juego? Probablemente en muchas ocasiones no sirva porque el niño tiene clarísimo lo que quiere y no quiere otra cosa que tomar teta.

Apoyo de otras personas

Otra opción es recurrir a otra persona para que nos ayude con el destete. Por supuesto, que es una buena idea tener ayuda más que nada por nuestra propia salud mental.  Sin embargo, un destete si no respetamos los tiempos y tratamos de hacerlo en el menor tiempo posible puede ser una buena fuente de estrés para el niño y su madre. Muchas veces la sensación de agobio viene de forzar la situación y de no respetar el tiempo del proceso.

El apoyo del padre, de una madre o un familiar cercano puede ser muy útil cuando nos sentimos muy estresadas o agobiadas con el tema. Cuando necesitamos aire y nuestro hijo no deja de demandarnos teta. No obstante, no soy de acuerdo con irnos un fin de semana de casa para que el niño se destete. Irnos no soluciona el problema, sino que lo agrava. Además, delegamos algo muy importante para madre e hijo en manos de una tercera persona.

La presencia del padre es importante para facilitar el proceso. Puede ocuparse de acostarlo o de determinadas rutinas que se vinculaban a la lactancia. Eso va a ayudar y no va a suponer una interferencia en el desarrollo del destete. Por supuesto, esta tarea también la puede desempeñar una abuela u otra figura de apego para el niño.

Ofrecer otro alimento

Esto puede ser útil en algunos momentos puntuales. No obstante, le pongo una pega, tenemos que hallar un sustituto que sea sano y que sea atractivo para el niño. Una combinación muchas veces difícil de encontrar. La opción fácil sería ofrecer un dulce o una chuche, pero esa es una idea nefasta, ya que habituamos al niño a productos insanos, nutricionalmente huecos y llenos de calorías vacías. No merece la pena, cambiar un diamante por una baratija.

Tiempos de espera

Esta posibilidad funciona con niños mayores que tienen la madurez para entender que tienen que esperar un rato para tomar teta. Consiste en ir aplazando la toma. El niño pide y la mamá le dice que espere un poco porque ahora está ocupada y no puede. Pasados unos minutos si el niño se ha olvidado la toma no se habrá realizado y si el niño sigue queriendo tomar la teta, se le da.

Esta herramienta depende de la madre, del niño y de las circunstancias, no es de mis favoritas, pero quizás con algunos niños pueda funcionar. A mí me resulta algo estresante ir dilatando el momento de dar teta y depende mucho de la insistencia del niño. Hay pequeños que no van a rechistar y esperan sin más y otros que se van estresar muchísimo con el aplazamiento y van a pasarlo mal. Si tu hijo está en este último caso, yo me olvidaría de esta técnica y me centraría en otras menos estresantes para él.

Amor incondicional y expresar nuestros sentimientos

De todas las técnicas que hemos nombrado para mí esta es la más importante. Nuestro hijo tiene que saber y sentir que seguimos queriéndole, aunque la lactancia haya llegado a su fin. No hay teta, pero mamá sigue estando disponible y podemos abrazarnos y besarnos, todo lo que lo necesitemos para seguir fortaleciendo el vínculo.

Se trata de hacerle saber que el vínculo no se ha roto, al contrario, que va a seguir creciendo con el tiempo. Se trata de crear una nueva comunicación afectiva entre madre e hijo. Para ello es importante que les transmitamos como nos sentimos. Si es un niño más mayor podrá entender que mamá está cansada o que está triste. Podemos despedirnos juntos y en buena sintonía de la lactancia y esta herramienta nos puede ayudar mucho a cerrar etapa con alegría y agradecimiento. 

Hasta aquí la parte teórica del post, ahora voy a detenerme en cómo ha sido nuestro destete respetuoso.

Destete respetuoso en la práctica

Desteté de forma definitiva a mi peque con tres años y medio. Esta información es muy importante porque la edad de nuestro hijo es primordial para llevar un destete respetuoso. Incide en la forma en que lo llevamos a cabo y en el grado de entendimiento que tienen nuestros hijos sobre el proceso.

Destetarlo ha sido mucho más fácil de lo que me esperaba, siempre pensé que sería más difícil por lo apegado que estaba a su teta. También es verdad que el camino lo habíamos iniciado muchos meses antes. Cuando iniciamos el destete definitivo ya solo tomaba leche antes de dormir y durante la madrugada algunas noches. Además la succión casi siempre era de la mama izquierda y casi nunca de la derecha. Él solo había dejado de mamar por el día de una forma natural, ya no pedía ni demandaba teta, a no ser que se hubiera caído y se hubiera hecho daño, en ese caso si buscaba consuelo en mis brazos.

Mi cansancio

De haber seguido solo con lactancia durante el día no me hubiera planteado el destete definitivo. La realidad es que me sentía agotada y llevaba unos meses que ya no estaba disfrutando la lactancia como antes. Poco antes de cumplir los tres años había tenido oportunidad de destetarle con motivo de un viaje de trabajo pero no quise, en el post, cómo mantener la lactancia si tienes que viajar por trabajo, explicó con detalle como seguir con la lactancia tras una separación de unos días.

En ese momento yo no estaba preparada para el destete y él probablemente tampoco. Tras volver que retomase fue una alegría, me sentí muy agradecida. Si el destete definitivo se hubiera producido a mi regreso, hubiera sufrido mucho porque no quería que el viaje diera por finalizada la lactancia de una forma brusca. Para entonces él solo tomaba teta por las noches.

Ambivalencia de sentimientos

Como podéis ver, aunque tenía ganas de destetar me daba mucha pena hacerlo y lo iba posponiendo. Quería hacerlo de una forma que no le dañase y que él pudiera entender y gestionar emocionalmente.

Lo cierto es que llevaba meses durmiendo muy mal, tenía una contractura en la espalda desde hace muchísimo tiempo y sobre todo sentía que no descansaba. Por supuesto, sintomatología que también podemos achacar a seguir durmiendo todos juntos en una cama demasiado pequeña. Además, empezaba a notar que a veces me mordía un poco, sobre todo cuando estaba dormido y me despertaba.

También empezaba a sentir algo de rechazo porque me sentía un poco invadida en mi intimidad y no quería que ese malestar interfiriese en nuestra relación, que notase que me sentía incómoda . Ya no me apetecía darle teta como antes y admitirlo era parte del proceso de toma de decisión.

Como podéis ver, existe cierta ambivalencia de sentimientos con respecto a la lactancia. Eso absolutamente normal, somos humanas. Puede que queramos seguir dando teta por nuestras convicciones y porque sabemos que es un alimento único para nuestros hijos y sentirnos mal porque estamos cansadas y queremos cerrar esta etapa. Dar cabida a lo que sientes y recibirlo con empatía hacia ti misma es fundamental para entender el momento vital porque el que estáis pasando tu pequeño y tú.

La decisión

Fueron las circunstancias en mi caso las que me ayudaron a tomar la decisión. Mi peque se puso enfermo con un virus que le hizo tener fiebres muy altas. Para acabar de complicarlo le salieron llagas por toda la boca. Durante los días que duró la enfermedad le seguí ofreciendo teta pero él no quería. La tomaba pero enseguida se retiraba porque no podía mamar, las llagas no se lo permitían. Simplemente dejó de demandar antes de dormir y durante la noche, si lo intentaba se retiraba enseguida porque se sentía molesto. Esto duró aproximadamente unos 7-10 días. Como no le era agradable succionar, eligió voluntariamente no hacerlo.

Esos días que él estuvo sin tomar teta no note nada extraño en los pechos, no se hincharon ni tuve molestias. Pasó lo mismo que cuando estuve de viaje. Es muy probable  que estuviese ya succionando poco y mi leche estaba ya en retirada. Durante esos días nuestra rutina para dormir se vio alterada. Como no quería el pecho le abrazaba por las noches o le leía un cuento antes de dormir.

Prestar atención a las señales

Esos días reflexioné sobre la cuestión. ¿Era posible que se hubiese destetado solo sin hacer absolutamente nada? ¿Qué iba a hacer si quería volver a retomarlo? Tomé la decisión de destetar definitivamente, siempre supeditando la decisión a su reacción y a las señales emocionales que percibiese en él. También preparé lo que iba a decirle, cómo se lo iba a comunicar y me preparé para asumir su reacción fuese la que fuese.

Y aquí aprovecho para realizar un inciso, aunque hayamos decidido destetar y estamos en nuestro derecho de hacerlo debemos tener en cuenta el momento vital que atraviesa nuestro hijo. Hay momentos que simplemente son inadecuados como cuando inician el colegio o acaba de llegar un hermano o te acabas de separar de tu pareja.

En otras ocasiones pensamos que son momentos ideales pero la realidad nos demuestra que estamos equivocadas y no hay nada malo en admitirlo. Si queremos ser respetuosas debemos escuchar a nuestros hijos y valorar si realmente es el momento adecuado o no. Si tenemos dudas quizás es el momento de esperar un poco e intentarlo de nuevo más adelante. 

¿Cómo fue el proceso?

El primer día que volvió a pedir teta al ir a dormir le expliqué que ya no había leche en la tetita, que no iba a salir más. Entonces le dije que podía tocarlas, besarlas, abrazarlas, lo que necesitase. También le dije que si lo necesitaba mucho podía volver a mamar, aunque probablemente ya no saliese nada. Por supuesto, no dejé de reiterarle lo mucho que le quería y lo importante que era para mí. 

Para mi sorpresa, lo entendió. No puso ninguna pega, no se enfadó, ni lloró ni nada por el estilo. Puso una cara triste y se abrazó a ellas. Las besó, las abrazó, trató de succionar, se apartó y se durmió sin su teta. Sentí una enorme tristeza pero también alivio porque pensaba que iba ser más difícil.

El proceso se repitió durante unos cuantos días, no porque él pidiese la teta, generalmente, porque yo le recordaba cuál era la situación y lo que podía hacer para soportar el sentimiento de frustración que podía generarle no tomar más teta. Fácilmente sustituimos la teta de dormir, por besos, por abrazos y por cuentos narrados en voz alta.

En ocasiones, era él quién me repetía que no había más tetita y lo que podíamos hacer para soportar el sentimiento de frustración. Repetía las palabras que yo le decía todas las noches. Por supuesto, la teta no acabó ese día. Se cayó un par de veces y se hizo daño. En esos momentos instintivamente buscó consuelo en su teta y yo no le impedí que se enganchase al pecho. Eran ratos muy breves que al le proporcionaban seguridad y protección.

Muchas noches durante unos cuantos meses volvió a despertarse de madrugada y por instinto volvió a succionar de su teta. Nunca le retiré el pecho ni se lo negué. Poco a poco fue pidiendo menos de madrugada o despertándose menos, esos momentos de enganche nocturno fueron espaciándose en el tiempo hasta que desaparecieron meses después.

Después del destete definitivo

Por supuesto, siguió acordándose de su teta durante mucho tiempo, todavía se acuerda y sonríe. Cuando estamos en el Grupo de Crianza que coordino y ve a un niño tomando pecho siempre me recuerda que´él también tomaba teta cuando era más pequeño. O veces juega a que es un bebé y se engancha al pecho. Afortunadamente el destete se completó de una forma respetuosa para él.

Con respecto a mí, me sentí muy triste durante mucho tiempo. Mi ambivalencia de sentimientos me acompañó durante muchos meses. No porque me haya arrepentido, sino por todo lo que la lactancia ha significado para nosotros. Mi lactancia fue una lactancia muy luchada desde el principio y muy deseada. En el post así logramos el enganche al pecho a las tres semanas de nacer, cuento como fueron nuestros inicios y todas las dificultades que tuvimos que superar para lograr una lactancia materna exclusiva.

Agradecida a mi lactancia

Fui superando mi tristeza y mi ambivalencia de emociones validando mis sentimientos y aplicando la autoempatía. Tras el destete es muy común pasar por un período de duelo, ya que has perdido algo que te vinculaba a tu hijo de una forma muy poderosa. No obstante, con el paso del tiempo todo se va situando en su sitio y vas adaptándote a la nueva situación.

Hoy un año después recuerdo nuestra lactancia como un período maravilloso y muy feliz. Me siento muy agradecida porque pude darle a mi hijo lo mejor que tenía para ofrecerle y fortalecimos a través de la lactancia un vínculo muy fuerte y poderoso que hoy perdura en el tiempo.  Doy las gracias por ese tiempo compartido y porque fuese, posible ya que tuvimos muchísimos problemas al principio y los superamos gracias al tesón y la perseverancia.

Cerramos etapa de una forma progresiva, consciente y respetuosa con los sentimientos de ambos, que fue lo que siempre quise para nosotros.

Si has llegado hasta aquí te felicito. Antes de irme me gustaría darte un consejo si estás pensando en destetar a tu hijo por el motivo que sea. Te recomiendo en todos los casos que te pongas en contacto con una asesora de lactancia para que te oriente. Te va a ayudar a clarificar tus sentimientos y te va a acompañar en el proceso.

¿Estás en proceso de destete? ¿Cómo fue el destete de tu hijo? Si tienes cualquier duda o  quieres compartir tu experiencia deja un comentario. Si necesitas ayuda para el destete escríbeme 🙂

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