Hoy en el blog hablaremos de cómo prevenir la toxoplasmosis en el embarazo y seguir conviviendo con nuestros queridos felinos. Este era un post que estaba en el cajón de lo pendiente desde hace tiempo, por unas razones u otras he ido posponiendo.

En mi grupo de crianza ha salido este tema alguna vez y recientemente una conocida que estaba embarazada volvió a preguntarme por el mismo porque su ginecóloga le había metido mucho miedo. Esta fue una de las razones por las que decidí abordar esta cuestión en mi canal de Youtube en la sección de maternidad y crianza y en alguna de las charlas que he dado recientemente. Si quieres indagar un poco más, te dejo por aquí el enlace a mi sección de charlas, ponencias y canal de Youtube.

Durante mucho tiempo se pensó que los gatos eran peligrosos para las embarazadas porque eran susceptibles de transmitirles diferentes enfermedades, entre ellas la temida toxoplasmosis ¿Es esto cierto? No, claro que no.

Mi historia

No sé si alguna vez hemos hablado de mascotas, pero es probable que en algún momento os haya comentado de lo muchísimo que quiero a mis gatos. Actualmente tenemos cuatro y no tengo más porque no me dejan en casa.

El caso es que cuando me quedé embarazada de mi peque ya teníamos tres gatos. En una de las primeras visitas a mi ginecóloga surgió el tema de la toxoplasmosis. Cuando le dije que tenía tres gatos me dijo: «¿Puedes dejarlos con alguien el tiempo que dure el embarazo?» Me quedé pasmada. Me explicó aquello que seguro has oído en más de una ocasión, que los gatos son porteadores de la toxoplasmosis y que si te contagian estando embarazada puede ser nefasto para el bebé.

Salimos muy preocupados de la consulta, pero decididos buscar más información sobre la cuestión. Por nada del mundo quería desprenderme de mis gatos, pero tampoco quería que le sucediese nada a mi futuro bebé. Así que buscamos otra opinión que nos tranquilizó y empecé a investigar sobre la cuestión. Estábamos a finales de 2014.

Te cuento esto porque es muy posible que a ti te haya pasado lo mismo si has acudido a un médico que no está actualizado con respecto a esta cuestión.

 

Toxoplamosis y embarazo

 

Ahora sí vamos a entrar de lleno en el tema. Si prefieres escuchar a leer, te dejo el vídeo que grabé en el consultorio de maternidad y crianza sobre toxoplasmosis y embarazo, prevención y consejos para prevenir la enfermedad. 

¿Qué es la toxoplasmosis?

Es una enfermedad provocada por el parásito Toxoplasma gondii uno de los parásitos más comunes. La infección se puede producir por diferentes causas: consumo de carne contaminada o poco cocinada, verduras no lavadas, el agua, las heces infectadas de un gato.

Como vemos el contagio por toxoplasmosis puede producirse por otras vías, no tiene porque ser necesariamente tu gato el que te contagie.

¿Por qué es tan peligrosa la toxoplasmosis en mujeres embarazadas?

Una mujer embarazada puede transmitirlo directamente al feto y que esté también se contagie. En el cuerpo humano el parásito no puede madurar y convertirse en adulto como en los gatos que son sus hospedadores habituales, pero si puede dañar gravemente al feto si estamos embarazadas ya que el virus puede atravesar la placenta.

De hecho, el momento en que se produce la infección tiene diferentes consecuencias. Si se produce en el primer trimestre las consecuencias pueden ser más graves que si se produce al final de la gestación. Si la infección es temprana puede producirse un aborto espontáneo o muerte fetal.

Con respecto al riesgo de contraer la enfermedad que tiene el bebé, es más probable que se contagie en el tercer trimestre. Si es así, hay más riesgo de parto prematuro.

¿Qué es la toxoplasmosis congénita?

Se produce cuando el bebé se contagia por toxoplasmosis en el vientre materno. Si hay contagio el feto puede sufrir diferentes patologías como:

      • Convulsiones
      • Agrandamiento del hígado o del bazo.
      • Daños en el sistema nervioso: infecciones graves en los ojos, daños en la piel y los oídos como hipoacusia.
      • También puede sufrir de ictericia (piel amarillenta debido al aumento de la bilirrubina)

Sin embargo, solo un grupo pequeño de bebés tiene síntomas de la enfermedad al nacer. En muchos de ellos las secuelas aparecen años más tarde, incluso en la adolescencia.

¿Qué síntomas tendré si me contagio de toxoplasmosis?

En general, la enfermedad suele ser asintomática en la mayoría de las mujeres que la contraen sea en el embarazo o no. No obstante, en ocasiones aparecen síntomas muy difusos y perfectamente confundibles con otra patología como malestar generalizado, fiebre dolor de cabeza o fatiga. En casos graves incluso pueden inflamarse los ganglios linfáticos.

Lo más normal es que hayamos pasado la enfermedad sin enterarnos de nada en algún momento de nuestra vida o que sencillamente no nos hayamos infectado nunca.

¿Cómo puede saber si estoy inmunizada de la toxoplasmosis?

A todas las mujeres embarazadas en España se les suele hacer la prueba de la toxoplasmosis en el primer trimestre de embarazo a través de una analítica rutinaria. Solo un porcentaje pequeño de mujeres embarazadas han pasado la enfermedad. Eso se detecta por la presencia de anticuerpos en sangre. Estos anticuerpos nos dan información sobre si la infección es reciente o tuvo lugar en el pasado.

Si la infección es pasada, no hay problema ya que en principio estás inmunizada contra ella. Si el resultado no es muy claro es posible que te repitan la prueba. Si hay sospecha de que la hayas pasado durante el embarazo o la estés pasando en este momento te pondrán un tratamiento para combatir el parásito y vigilarán si tu bebé se ha infectado o si hay riesgo de que lo haga. Actualmente hay pruebas médicas que pueden detectar si se ha producido el contagio al bebé.

No obstante, para tu tranquilidad, el contagio por toxoplasmosis no es muy común ya que hablamos de un 1,9% de las mujeres embarazadas.

Recomendaciones para prevenir la toxoplasmosis

Con estas recomendaciones minimizarás la posibilidad de contagio.

    1. No comas carne cruda o poco cocinada. Intenta que la carne se cocine al menos a 70º. Esto incluye el jamón serrano una carne muy consumida en España. El problema con este producto es que la carne no se cocina sino que se cura lo que es susceptible de contaminarse con este parásito. No lo consumas durante el embarazo.
    2. Evita también los embutidos, los ahumados o los alimentos en salazón
    3. Tampoco consumas pescado crudo como el sushi.
    4. Si sales a comer fuera de casa asegúrate de que el restaurante es de confianza y que la carne esté bien cocinada.
    5. No bebas agua que no esté tratada o de la que no sepas su origen o procedencia. Puedes beber sin problema el agua del grifo, pero no de fuentes o manantiales de los que no tengas constancia de su pureza.
    6. No comas frutas y verduras que no hayan sido lavadas previamente. Si son frutas con piel quítala directamente. No solo reduces el riesgo de toxoplasmosis sino que también eliminas posibles restos de pesticidas y herbícidas. Otra posibilidad es tomar las verduras hervidas.
    7. No consumas lácteos sin pasteurizar, ya que también pueden contener el parásito.
    8. Mantén una escrupulosa limpieza en la cocina. Procura lavarte bien las manos antes y después de cocinar. Por otro lado, procura que las superficies y los utensilios de cocina estén bien limpios antes de manipular alimentos crudos. Asimismo procura limpiar minuciosamente las superficies y los utensilios de cocina al terminar.
    9. Evita trabajar en el jardín o en el huerto sin guantes. Lávate las manos antes y después y emplea siempre guantes al manipular la tierra.

 

Recomendaciones básicas si estás embarazada y tienes gatos

Esta parte del post te interesa especialmente si convives con esos adorables felinos. Si prefieres ver el vídeo que grabé sobre esta cuestión, aquí te lo dejo también.

 

Ya comentaba al principio que no es necesario deshacernos de nuestros gatos durante el embarazo, solo seguir una serie de recomendaciones. No obstante, vamos a contestar algunas preguntas que me han hecho sobre este tema.

¿Todos los gatos están contagiados de toxoplasmosis?

No, claro que no. Los gatos suele ser sus hospedadores habituales. En el cuerpo del gato suelen alojarse en los intestinos y sus huevos se expulsan a través de las heces del gato. Ahora bien, para que un gato pueda transmitirte la toxoplasmosis tiene que haberse infectado por el parásito recientemente.

La infección además no dura meses sino unas pocas semanas. Si tu gato se infectase hoy por comer un pájaro salvaje y este le transmitiese la toxoplasmosis tendría un período de incubación de la enfermedad y posteriormente en unos pocos días empezaría a expulsar los huevos del parasito a través de sus heces durante unas pocas semanas. Una vez pasado este período crítico es imposible que tu gato pueda transmitirte el parasito, aunque este permanezca dentro de su cuerpo.

Como ves es bastante complicado que el contagio por toxoplasmosis se dé porque deben cumplirse varias condiciones: que el gato se acabe de infectar y esté expulsando en este momento los huevos del parásito, que las heces permanezcan más de un día en el arenero y que las manipulemos con las manos y nos las llevemos a la boca. A priori es algo bastante improbable.

¿Y si mi gato sale de casa?

Si tu gato es de los que salen de casa y merodean por el vecindario tiene más posibilidades de contraer toxoplasmosis porque pueden contagiarse al entrar en contacto con las heces de gatos que han contraído la enfermedad o al ingerir animales pequeños como roedores.

Además, no siempre hará las cacas en el arenero de casa, puede que deje sus restos en algún lugar del jardín por lo que una recomendación que debemos seguir si tenemos huerto y nos gusta trabajar en él es usar siempre guantes que nos protejan de un posible contagio. Asimismo, lávate bien las manos antes y después de trabajar con la tierra, aunque te hayas puesto guantes.

Recomendaciones básicas si convivimos con gatos

En la medida de lo posible recoge las heces de tu gato diariamente, aunque estuviese contagiado por el parásito no podría transmitírtelo si sigues esta recomendación a rajatabla. Asimismo, mantén una limpieza minuciosa del arenero de tu gato

Usa siempre guantes, tanto para recoger las heces como para limpiar el arenero. Por supuesto, lávate bien las manos antes y después de limpiar el arenero o de recoger las heces.

Si tienes pareja o convives con otra persona, también puedes delegar esta tarea en ella y que sea ésta quién se ocupe de limpiar las cacas y de mantener la higiene del arenero. Así no hay posibilidad de estar en contacto con las heces.

¿Tiene beneficios convivir con un gato durante el embarazo?

Sí, absolutamente. No solo no deberías deshacerte de tu gato por el miedo a la toxoplasmosis sino que además vas a encontrar un excelente compañero y amigo durante tu embarazo.

Los gatos perciben la gestación y se van a convertir en pequeños guardianes de tu futuro bebé ya que se va a poner en marcha su instinto protector. Va a ser muy habitual que se tumbe encima de tu barriga o que te amasen la tripa lo que te va a ayudar a relajarte y rebajar tu nivel de estrés. Además el ronroneo de los gatos es muy relajante. Van a contribuir a tu bienestar con sus cuidados y con sus atenciones. De hecho, durante el embarazo de mi hijo mis gatos estaban especialmente receptivos y cariñosos. En especial, la gata que suele ser más bien arisca no se separaba de mí en ningún momento. Créeme que te vas a sentir muy acompañada.

Asimismo, diferentes investigaciones hablan de los beneficios de convivir con gatos durante el embarazo. Por ejemplo, una investigación de la Universidad de Alberta descubrió que la convivencia con gatos durante el embarazo reduce el riesgo de alergia, de asma y de obesidad en niños. Se cree que es debido al desarrollo de una serie de bacterias beneficiosas para nuestra salud.

Así que si estás embarazada, enhorabuena. Si sigues estas sencillas recomendaciones no hay peligro de contagio. Disfruta con tranquilidad de tus gatos y de tu embarazo.

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