El cambio de año es un momento propicio para implementar cambios y formular propósitos para los próximos 12 meses.

Un nuevo ciclo comienza y con él se renuevan las ilusiones de mejorar nuestra calidad de vida: queremos apuntarnos al gimnasio, comer mejor, bajar de peso, dedicar más tiempo a nuestra familia, dedicarnos a un hobbie, reducir nuestro estrés…

La lista de deseos puede ser interminable.

El principal escollo es que en pocas semanas los propósitos se abandonan, se olvidan o simplemente se dejan para más tarde. Entonces aparecen los sentimientos de culpabilidad y nos sentimos fatal porque creemos que no tenemos voluntad.

Y no es cierto. ¿Has pensado que igual son los propósitos los que fallan?

En este post vamos a identificar a los enemigos de nuestros propósitos y, lo que es mejor, te voy a dar unas cuantas claves para que tus deseos lleguen a buen puerto.

¿QUIÉNES SON LOS ENEMIGOS A BATIR?

  1. Una lista interminable de propósitos

Seguro que has oído en más de una ocasión el dicho: quien mucho abarca poco aprieta. Es una forma popular de decir que si nos proponemos demasiadas cosas es muy posible que no hagamos ninguna.

El enorme listado nos agobia en su inmensidad y nos recuerda que es imposible. No pretendamos modificar en 365 días lo que nos ha llevado una vida.

2. Una lista muy rígida o poco flexible

Tan negativa es una lista muy larga como poco flexible. Hay quien dictamina que todos los días hará determinadas cosas como leer, caminar o meditar 20 minutos.

Somos madres y eso nos convierte en reinas de la improvisación y de los imprevistos. Establecer un horario de tareas u obligaciones que debemos cumplir, sí o sí, solo nos causará angustia, porque ni nuestros hijos llevan botón de apagado, ni se programan como un ordenador.

3. Establecer unas expectativas irreales

El 2 de enero te estás apuntando al gimnasio y pagando por todas sus prestaciones. Clases hasta los domingos por la tarde, pero no pisas un gimnasio desde el siglo pasado. Te prometes a ti misma que irás todos los días aunque sabes que en febrero ya no te ven el pelo hasta el próximo enero.

Esto es extrapolable a la dieta, te propones perder 20 kilos en dos meses, pero dos meses más tarde pesas incluso 4 kilos más, se llama efecto rebote. Pero para rebote el tuyo, que tiras la báscula por la ventana y pasas de dieta y de todo.

4. Deseos abstractos

La abstracción no es una buena amiga cuando se trata de delimitar objetivos. Decir voy a estresarme menos tiene la misma utilidad que decir: voy a volar por el cielo.

El efecto es el mismo: nulo. Antes de que te des cuenta has vuelto a esa costumbre que tanto odias. Si no concretamos lo que queremos conseguir no podremos saber cómo lograrlo.

5. Falta de focalización

Si no focalizamos nuestra energía en lo verdaderamente importante o prioritario, difícilmente lograremos lo que nos hemos propuesto. Intentar abarcarlo todo al mismo tiempo hará que te salgas de foco. Volver a situarte donde quieres y retomarlo te llevará un tiempo y un esfuerzo extra.

Si uno de tus propósitos de este año es pasar más tiempo con tu familia, comienza por buscar planes que podáis hacer todos juntos. Piensa, por ejemplo, una excursión para el próximo fin de semana.

6. Falta de planificación

Me he propuesto ir al gimnasio, apuntarme a clases de pintura, cocinar más y mejor, ser más ordenada. Sin embargo, no consigo llevar a cabo ninguna de estar tareas por falta de tiempo.

Es fundamental que sepa cuánto me ocupan a la semana estas actividades, cuándo voy a ejecutarlas y cuál es el tiempo real del que dispongo para llevarlas a cabo. Si esto no está claro, no lograrás conseguir ese propósito soñado o acabarás abandonando y sintiéndote frustrada.

7. Poca motivación

Si yo no estoy convencida de que debo cambiar mis hábitos, no los cambiaré. La motivación es primordial para cualquier propósito que tengamos en la vida.

Si no estoy plenamente convencida de que deseo dejar de fumar, mi intento de desengancharme del tabaco durará como mucho unos meses. Si juro y perjuro que jamás volveré a darle bollería industrial al niño, pero caigo rendida ante un donut de chocolate en su presencia, estaré saboteando mis deseos.

8. Propósitos de otros

A veces nuestros propósitos no son nuestros, no han salido de nosotros sino del entorno. Nos marcamos como objetivo que el niño deje el pañal este año, pero no somos conscientes de que es un proceso fisiológico que no depende de nosotras.

Otro ejemplo, la presión a la que nos someten a las mujeres por entrar en una determinada talla. Por mucho que lo repita la publicidad, no serás más feliz por entrar en una 38.

Serás la misma mujer pero con más hambre.

9. Aspirar no es hacer

Pasamos más tiempo en la aspiración y en el deseo que en la acción. Cuando toca ejecutar no encontramos el momento, ya que una de las dificultades de establecer cambios es introducirlos en nuestra rutina diaria. Como no sabemos donde colocarlos, ahí siguen en el cajón del «más adelante».

Ahora que ya conocemos a los enemigos de nuestros propósitos, aquellos que minan nuestra confianza, vamos a dar unas cuantas claves para que nuestros deseos lleguen a buen puerto.

CLAVES PARA LOGRAR NUESTROS PROPÓSITOS

1. Rehaz el listado

No puedo ser más directa. Seguro que te has dado cuenta leyendo el post de que tus propósitos adolecen de alguno de estos puntos.

2. Elige pequeñas metas 

Deben suponer pequeños cambios en tu día a día. Igual no puedes dejar el coche en el garaje todos los días pero si puedes hacerlo un par de veces por semana. Si el problema es la cocina, empieza por preparar platos sencillos hasta que cojas confianza.

3. Focalízate

Si te has propuesto un cambio de hábitos no pretendas modificarlo todo a la vez. Elige uno solo, en función del mayor beneficio que tenga para tu familia. Si eres fumadora y tienes niños pequeños o estás buscando un embarazo es un buen momento para dejar de fumar.

4. Se realista

No, los días de las madres trabajadoras no duran 48 horas. Las matemáticas no engañan. Si crees que puedes llegar a todo sin despeinarte, sin perder los nervios y sin que te cueste la salud, estás muy equivocada.

Tus pretensiones deben ajustarse a tus circunstancias. No te lamentes porque no puedes hacer ejercicio y sal a pasear con tus hijos.

5. Se sincera

En vez de gastar en la aspiración invierte en ser sincera contigo misma. Es infinitamente más útil sentarse y delimitar que es lo que quieres cambiar o mejorar, que seguir huyendo hacia adelante gastando el dinero en matriculas de gimnasio, cursos interminables, terapias y un largo etc.

6. Integra los cambios en tu rutina

Si lo que te has propuesto no aparece en tu día a día es un propósito que se esfumará, antes de lo que imaginas lo habrás olvidado.

7. Relativiza

Es fantástico tener motivaciones y aspiraciones en la vida, querer ser mejor y ambicionar el bienestar de tu familia. Sin embargo, también es muy importante relativizar. Si este año no corres una maratón no pasa nada, tampoco si sigues sin perder esos kilos que te preocupan.

Y por último, si ese propósito no lo has alcanzado este año es porque no era vital.

Si ese objetivo por el camino se convierte en una losa, deséchalo, la vida está para vivirla, no para sufrir.

Disfruta de tus propósitos:

celebra tus aciertos y ríete de tus errores,

equivocarse es parte del camino. 

Y sobre todo, te propongas lo que te propongas, hazlo con una sonrisa. 

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Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para la crianza que cambia el mundo?

Post actualizado en agosto de 2019

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