Hoy en el blog, 12 tips de autocuidado en la era COVID. EL propósito más importante para este año es cuidarme mucho más. Si algo nos ha enseñado la era COVID es que tenemos que estar bien física y anímicamente para abordar las situaciones difíciles que estamos viviendo y que están por vivir. Sin embargo, no siempre apostamos por nuestro autocuidado porque diferentes creencias nos impiden hacerlo.
En el último post que publiqué en 2020 abordaba esta cuestión, creencias que sabotean nuestro autocuidado. Solo detectándolas podemos minimizarlas y centrarnos en aquellas acciones que nos cuidan, que nos miman y que nos proporcionan bienestar. Si no tuviste oportunidad de leerlo, te he dejado el enlace más arriba.
¿Qué es el autocuidado?
Antes de empezar me gustaría definir lo que es el autocuidado para que entremos en materia sabiendo muy bien de lo que hablamos. Podemos definirlo como el acto de cuidarse a una misma a través de conductas que promueven nuestro bienestar y que cuidan nuestra salud física mental, emocional y espiritual.
En este artículo me gustaría que conectases con tu necesidad de autocuidado y que evalúes si te cuidas a ti misma lo suficiente. Generalmente pasamos la mayor parte del tiempo cuidando a los otros, sobre todo si eres madre y dedicamos un espacio muy pequeño a nuestro autocuidado. Y cuando hablo de autocuidado me refiere a todas las áreas que implican tanto el desarrollo personal como nuestro descanso o nuestra salud. ¿Cuántas veces te has puesto enferma últimamente? cuántas veces no nos permitimos parar ni en esta circunstancia. Si no nos cuidamos terminamos por enfermar.
La enfermedad se produce cuando nos desconectamos de nuestra esencia. No nos prestamos atención, nos dejamos siempre para el final, no nos dedicamos tiempo y al final eso nos enferma. No comprendemos que nuestro cuerpo físico es importante y que también es un reflejo de nuestro cuerpo emocional, mental y espiritual.
Asimismo, emociones tóxicas, emociones mal expresadas o reprimidas pueden dañar seriamente nuestra salud. Nuestro cuerpo es un todo conectado que se alimenta tanto de lo bueno como de lo malo. La propuesta es dejar de castigarlo y empezar a cuidarlo como se merece.
Así que hoy todo el todo el cariño y el afecto que le dedicamos a otras personas vamos a volcarlo en nosotras. Vamos a darnos amor sin darnos látigo, sin sentirnos culpables, sin sentirnos egoístas o caprichosas y sin sentir que abandonamos a los otros cuando nos dedicamos unos minutos a nosotras mismas.
12 TIPS de autocuidado en la era COVID
Los consejos de autocuidado van dirigidos a cubrir diferentes áreas que forman parte del cuidado personal. Abarcan nuestro cuerpo físico, nuestro cuerpo mental, nuestro cuerpo emocional y nuestro cuerpo espiritual. Todas ellas son importantes y necesarias para alcanzar el equilibrio vital que necesitamos para que tengamos una buena salud. También su finalidad es que nos hagan sentirnos mejor y nos haga sentirnos más felices y realizadas.
Por supuesto, puedes seguirlos todos o solo una parte. No obstante, todos a la vez no vas a poder llevarlos a cabo porque sería inabarcable y probablemente te sentirías abrumada. Precisamente por ello, me gustaría sugerirte que elijas un tips por mes y que te centres en integrarlo en tu rutina. Así dentro de 12 meses habrás apostado por tu autocuidado y tendrás mejor salud.
La idea es que vibres con estas propuestas y que apuestes por tu autocuidado.
1. Descansa, duerme lo suficiente
Si algo nos pasa a las mujeres es que nunca dormimos lo suficiente. La maternidad es una revolución en nuestras vidas que trastoca entre otras cosas el sueño. Es un hecho demostrado que apenas descansamos, solemos ser las primeras en levantarnos y las primeras en ponernos en pie. Sacrificamos horas de sueño constantemente y sobrevivimos a base de cafeína u algún otro estimulante. Por supuesto, podemos pasarnos días enteros sin sentarnos ni un minuto. En ocasiones, ni siquiera comemos sentadas. La falta de descanso es tan brutal que cuando nos acostamos estamos tan activadas que es imposible conciliar el sueño.
No nos concedemos ni un solo minuto de descanso, aunque estemos al borde del colapso. Esta activación y esta falta de descanso tiene importantes repercusiones a nivel físico, mental y emocional. Enfermamos más, perdemos más los nervios, estamos más irritadas, nos enfadamos más a menudo. Incluso nos sentimos deprimidas o tristes.
Y lo que no sucede es que no descansamos nunca, es falta de descanso. Mi propuesta de autocuidado es la siguiente: establece dos pausas al día en las que te vas a permitir parar y descansar. Pueden ser solo 5 minutos por la mañana y otros 5 minutos por la tarde. En ese tiempo dedícate a no hacer nada y no hacer nada significa no hacer nada. Esos minutos son tuyos y son únicamente para descansar.
2. Lleva una alimentación sana, viva y sin tóxicos
No te voy a decir que comer y cuanto comer porque esto es muy personal, varía de una cultura a otra y de zona geográfica. No obstante, si te voy a dar algunas recomendaciones que espero te resuenen y te sean útiles. Escoge principalmente alimentos vivos, me refiere principalmente a frutas y verduras. A ser posible que sean de temporada, locales, de colores vivos y ecológicos.
Tampoco te voy a decir que dejes de consumir proteína animal, aunque si sigues este blog desde hace tiempo sabrás que soy vegetariana. Actualmente ni siquiera consumo ya lácteos. Mi recomendación es que apuestes principalmente por una alimentación vegetal y rebajes el consumo de proteína animal. En caso de consumirla elige siempre proteína animal de la que sepas su origen y ecológica. No la consumas más de una o dos veces a la semana.
Asimismo, reduce todo lo que puedas tu consumo de azúcar refinado ya que es una sustancia altamente adictiva que promueve diferentes enfermedades como el cáncer o la diabetes. Si no puedes dejar el chocolate, un producto que suele llevar mucho azúcar, opta por el chocolate negro a partir de un 70% de cacao.
Huye de los alimentos procesados, ultraprocesados y de la comida basura. Este tipo de productos, que no alimentos, nos enferman y nos restan energía vital. Si no puedes prescindir de ellos consúmelos de forma muy ocasional.
3. Bebe agua suficiente. Agua y solo agua
No consumir agua suficiente causa deshidratación y cuando la percibimos ya llevamos mucho tiempo en este estado que si se mantiene puede provocar un desequilibrio en nuestro organismo.
Estamos tan inmersas en la rutina que muchas veces olvidamos beber agua, o lo que es peor la sustituimos por otro tipo de sustancias. Si lo queremos es estar más activas y despiertas recurrimos al café y abusamos muchas veces de él porque lo consumimos en exceso.
A veces no es café si no refrescos, zumos o cualquier bebida procesada que no nos aporta los beneficios del agua, sino que introduce en nuestro cuerpo azúcares o excitantes con sus correspondientes aditivos. En ocasiones el premio es tomar una copa de vino o una cerveza. No pasa nada si el consumo de estas bebidas es esporádico, pero si es un consumo diario nos puede causar problemas de salud.
En la medida de lo posible bebe solo agua. No te voy a decir cuanta cantidad porque cada persona necesita una cantidad diferente en función de peso corporal u otros factores. Tú conoces tu cuerpo y sabes cuánto es lo suficiente. Si no lo tenemos muy claro, echa un vistazo a tu piel o a tu pelo. Si tiendes a tener el cabello encrespado a tienes la piel seca es muy probable que sea porque bebes muy poca agua.
Así que en vez de buscar el producto que mejor me hidrate la piel, vamos a nutrir la piel desde dentro y vamos a beber agua. Barato, fácil y sencillo de llevar a cabo.
4. Muévete. El movimiento es vida
Tendemos a asociar el movimiento con macharse en un gimnasio o con correr por el campo o por la ciudad. Sin embargo, moverse y estar activa es mucho más que todo eso. Mi propuesta es aminarte a moverte. Me da igual si decides caminar, bailar, saltar o correr. La consigna es ponerse en movimiento unos minutos al día.
No importa que actividad elijas, lo importante es moverse y crear una rutina que puedas mantener diariamente o un par de veces por semana. Puedes hacerlo sola, con tu pareja, con tus hijos o con una amiga. Muchas personas piensan que diez minutos al día de ejercicio no sirven para nada. Sin embargo, aunque solo sean unos minutos ya es beneficioso, al igual que si haces una sesión de ejercicio intenso una vez a la semana.
Yo te animo a buscar un espacio de tiempo para dedicarlo al movimiento. Diez minutos cada día, cada dos días o una vez a la semana una sesión más intensa. Tú eliges en qué momento lo integras en tu rutina, pero intégralo. Por ejemplo, puedes levantarte diez minutos antes e iniciar la mañana con una pequeña actividad física, o bajarte dos paradas antes del metro y hacer el camino andando.
Opta por movimientos que te permitan mover todas las articulaciones, que te permitan cambiar de postura o incluso explorar diferentes alturas. Observa como tu cuerpo responde al movimiento y recoge su necesidad de atención y de cuidado. Al final se trata de hacer una actividad que te guste y que te haga sentir bien. Si lo haces obligada no durarás mucho porque te cansarás o te costará mucho llevarla a cabo. Elige una actividad fácil de realizar, que se adapte bien a tu rutina y a tus obligaciones.
5. Dosifica la información que te llega de fuera
Vivimos sobreintoxicadas de información en ocasiones información sensacionalista y no contrastada que nos mantiene en un estado de tensión permanente. Por supuesto, desde que entramos en la era COVID esto se ha magnificado.
Las redes sociales amplifican esta sensación de ruido y de saturación por el constante goteo de mensajes y notificaciones. Desde luego que es importante estar informadas de lo que sucede en nuestro entorno, pero no todo el tiempo ni a todas horas. Así que mi propuesta de autocuidado es pasar menos tiempo enganchadas al móvil y a las noticias. Nuestra mente necesita desconectar del móvil, de las redes sociales y de los grupos de WhatsApp.
Nuestra mente necesita descanso y silencio. Vamos a cuidarnos apagando notificaciones y pautando en que momentos nos vamos a enganchar a la información y en qué momentos vamos a desconectar. Lo ideal sería que el tiempo de desconexión fuese más largo que el de conexión. Puedes conectarte un rato por la mañana y un rato por la noche.
Infórmate una vez al día y el resto de tiempo ocúpalo en cosas constructivas que te hagan sentir bien.
6. Ejercita el NO
Es una de las acciones que no solemos ejercitar y que está mal entendida en nuestra sociedad por el rol de género que hemos desempeñado durante tanto tiempo. ¿En qué consiste? En decir que no cuando no queremos hacer algo, participar en algo, hacer un favor a alguien, hacer algo que no nos apetece o que sencillamente nos incomoda o nos resulta desagradable.
Parece fácil, ¿verdad? ahora piensa, ¿Cuál fue la última persona a la que le dijiste que no y cuánto tiempo hace de eso? Si nos ponemos a pensar hay muchas razones por las que una mujer hace algo en contra de su voluntad para complacer a otros.
Ejercitar el NO implica no anteponer las necesidades de los demás a las nuestras. Hemos acostumbrado a las personas de nuestro entorno a que siempre vamos a decir que sí a que nunca nos vamos a negar a nada. Y al final, hacemos cosas que no queremos, asumimos cargas que nos corresponden y nos comemos marrones que no nos tocaban. Y solo por no saber decir que no.
Para ejercitar el NO necesitamos ser asertivas. Expresar nuestros deseos de una forma educada y sin agredir al otro. Y al mismo tiempo mostrarnos firmes en nuestra posición. Mi propuesta es que visualices el NO como un regalo que te haces a ti misma. Una herramienta que cuida de tu salud mental y emocional.
Practicar el NO es una forma muy saludable de autocuidado y una liberación personal. Me cuido, me quiero, me respeto, me protejo y por tanto elijo decir que no a esta persona o a esta situación.
7. Libérate de juicios y de críticas
Desde que somos niñas escuchamos constantemente juicios de valor que inconscientemente interiorizamos como propios. Cuando te conviertes en madre las criticas arrecían por todas partes, hagas lo que hagas y lo hagas como lo hagas, siempre hay alguien dispuesto a emitir un juicio o una crítica.
Estos comentarios pueden dañar seriamente nuestra salud emocional ya que nos enfadan, nos entristecen o nos hieren profundamente. Por desgracia, les concedemos un grandísimo poder y ya va siendo hora de no permitirlo más.
Muchas personas suelen proyectar sus prejuicios, sus limitaciones o sus carencias en los otros. Ya lo decía Sartre, el infierno son los otros. Mi propuesta de autocuidado es que dejes de sintonizar con esa radio y que sintonices con la tuya. Si quieres cuidar de tu cuerpo mental y emocional escúchate más a ti misma y escucha un poco menos a los demás.
Y por supuesto, pon límites, agradece los comentarios y corta el tema de raíz. Después de unas cuantas contestaciones secas y contundentes con toda probabilidad esa persona dejará de hacer comentarios. Si es una persona muy cercana intenta conectar con sus necesidades y empatizar hasta donde puedas sin tomarte el comentario como algo personal.
No pierdas energía en discutir o en enfadarme. Esto nos resta y además no cuida tu cuerpo mental y emocional, protégete.
8. Canaliza y cuida tus emociones
Este consejo de autocuidado va muy ligado al anterior. Todas las emociones son válidas, lo que suele fallar es la forma en que las canalizamos. Nuestro cuerpo emocional es muy importante, pero generalmente no le prestamos la atención que se merece.
Pasamos la mayor parte del tiempo reprimiendo o negando emociones de rabia o tristeza porque culturalmente nos han enseñado que determinadas emociones no deben ser expresadas en público. Estas emociones reprimidas y no manifestadas enferman nuestro cuerpo físico a través de diferentes indisposiciones: malas digestiones, dolor de cabeza, cansancio, etc. Pero seguimos adelante poniendo un parche detrás de otro. No ocupamos de los síntomas, sin embargo, no atajamos la raíz del problema.
Mi propuesta de autocuidado es que empecemos a canalizar nuestras emociones realizando un trabajo de introspección. En muchas ocasiones, sentimos un enorme malestar o estamos irritadas, pero no sabemos por qué. No somos capaces de identificar la causa de nuestro malestar y tampoco nos sentamos a reflexionar. Sin embargo, necesitamos hacerlo. Necesitamos identificar nuestras emociones y sentimientos, saber que las ha provocado para poder sanar. Y digo emociones y sentimientos en plural, porque no siempre hay una sola emoción o sentimiento implicado, en ocasiones puede haber más de dos en juego.
Una vez identifico lo que estoy sintiendo, lo siguiente es aceptar estos sentimientos y emociones, aunque sean negativos. Aceptamos la tristeza, la ira o la frustración. Son parte de la vida y bien canalizadas nos pueden ser de gran ayuda. Pueden ser el resorte que nos haga salir de una situación de abuso o que nos impulsen a perseguir nuestras metas.
Ahora que ya sé lo que siento y lo acepto, me ofrezco autoempatía y busco alternativas que cuiden de mis necesidades y que no me dañen. Por ejemplo, esta situación me genera este sentimiento negativo, ¿qué tendría que hacer para no sentirme así? ¿Qué podría hacer para cuidar de mis necesidades? ¿Cómo tendría que abordar esta situación para sentirme bien?
9. Ejercita tu mente/cultiva un hobby
La mente es una estructura muy poderosa que necesita ser ejercitada y trabajada. Puede que tengamos una gran memoria, pero si no la ejercitamos a diario acabará por atrofiarse o por experimentar una merma de sus facultades. Asimismo, si no queremos sufrir enfermedades degenerativas como el Alzheimer en la vejez es primordial ejercitar la mente a diario. Se descubrió hace años que una actividad que active el cerebro en la edad adulta hace que sigamos generando neuronas en el hipocampo y promueven la plasticidad cerebral.
Una buena forma de ejercitar nuestra mente es cultivar un hobby que nos guste y que nos proporcione satisfacción o placer. Puede ser coser, si es que me gusta la costura, leer, escribir, cultivar un huerto, estudiar otra carrera, pintar. Hay un sinfín de posibilidades de ocio que nos pueden nutrir a nivel mental y que nos van a ayudar también a disminuir nuestro nivel de estrés.
Los hobbies son una fuente de motivación y de desarrollo personal. Nos conectan con nuestra niña interior, con aquellas ilusiones y motivaciones que teníamos cuando éramos niñas o adolescentes, con aquello que más nos gusta hacer y nos llena. Tienen la capacidad de sanarnos y de fomentar nuestra autoestima.
Lo más complicado cuando somos madres es encontrar ese momento para ejercitar el hobby. Lo más probable es que utilices una de las excusas de las que hablamos en el post anterior. Así que lo mejor es buscar un espacio de tiempo donde vamos a dedicarnos a ese hobby. Y no posponerlo o sacrificarlo por otras personas. Es un rato que dedicamos a desconectar y hacer una actividad que nos supone un disfrute, así que es sagrada. Nos la merecemos y vamos a disfrutarla sin sentirnos culpables. Necesitamos ese espacio de desconexión, es vital para nuestro equilibrio mental y físico.
10. Medita/conecta con tu naturaleza espiritual
No te voy a decir que medites todos los días, mañana o tarde porque para algunas personas esto es imposible. Pero si te animo a meditar cuando puedas. No se necesitan nada más que unos minutos y es una actividad que nos nutre no solo a nivel espiritual sino también a nivel mental y emocional.
Son muchos los beneficios de la meditación, así que solo voy a resaltar alguno de ellos que contribuyen especialmente a nuestro autocuidado. Por un lado, nos permite conocernos mejor ya que nos ayuda a reconectar con nosotras mismas. Nos ayuda a tomar conciencia de nuestro cuerpo y de nuestra energía vital. Por otro lado, nos ayuda a reducir nuestro nivel de estrés y ansiedad. Solo el hecho de parar y de dedicar unos minutos a no hacer nada es altamente beneficioso.
Pero es que además la respiración consciente favorece que nuestro estrés se vaya reduciendo y que la activación disminuya. Esto se produce porque esta práctica produce cambios en nuestro cerebro al mejorar la densidad de la materia gris en el hipocampo y al reducir el tamaño de nuestra amígdala.
Ahora que ya sabes lo importante que es para nuestro autocuidado lo ideal es encontrar un momento para ponerlo en práctica.
Puedes escoger un momento por la mañana al levantarte, cinco minutos para conectar contigo y con tu energía. Te ayudará a afrontar el día mucho mejor. También lo puedes hacer justo antes de dormir, si tienes problemas de insomnio o dificultades para dormir te puede ayudar mucho. No te va a llevar más de 5-10 minutos y te va ayudar a clarificar tu mente y a sentirte mucho mejor.
El caso es dejar un espacio al día para conectarnos a través de la respiración con la divinidad. La conexión es fundamental para alcanzar la paz y restituir esa parte energética y espiritual que necesitamos recuperar.
11. Cuida y mima tus relaciones personales
El autocuidado también implica relacionarnos con personas que nos nutran y que nos hagan sentir bien. Personas que te valoren por lo que eres y no por lo que tienes. Personas que te valoren no por lo que haces o por el rol que desempeñas. Muchas veces mantenemos relaciones tóxicas porque esas personas han formado parte de nuestro entorno durante mucho tiempo, ya sea familia, amigos o incluso nuestra pareja.
Sin embargo, cuando estas personas se aprovechan de nuestra buena voluntad o abusan de nuestra confianza es momento de poner límites. No se trata de cortar lazos, pero sí de delimitar lo que estamos dispuestos a dar o no en esa relación.
Asimismo, prestamos poca atención a nuestras relaciones personales, no las cuidamos, no las protegemos del exterior. No cuidamos a nuestra pareja como se merece, no reforzamos los lazos con las personas que más queremos por falta de tiempo o porque estamos permanentemente estresadas y vamos en piloto automático.
Así que la propuesta es que empecemos a disfrutar de nuestras relaciones personales, ya sea dedicando un espacio para nuestra pareja, para hacer planes en familia, para quedar con una amiga o simplemente para conectar con personas que tienen intereses similares a los nuestros. Cuida a las personas que más quieres y déjate cuidar, que nos dejamos cuidar y mimar muy poco.
12. Quiérete más que nadie
De nada sirven todos estos consejos de autocuidado u otros si no nos queremos a nosotras mismas y si no sentimos que nos los merecemos. El autocuidado empieza por el amor propio, por sentirnos a gusto en nuestra piel. Implica celebrar nuestros éxitos, relativizar nuestros errores y darnos autoempatía y comprensión cuando la necesitamos. Las personas van y vienen en nuestras vidas, pero el único ser con el que tienes que convivir toda tu existencia es contigo misma.
Así que quiérete. Rebaja tu nivel de exigencia, agradece cada día lo que la vida te ha dado y acepta lo que esté por venir como un desafío y como un aprendizaje. Somos todos lo que hemos vivido, nuestras experiencias, nuestros errores, nuestros aciertos, todo ello conforma nuestro ser y no hay dos personas iguales. Por tanto no tienes que parecerte a nadie ni ser de otra manera. Tú eres tú con tus cosas buenas, malas y regulares. Acéptate, quiérete, equivócate y relativiza. Y sobre todo sonríe y ponle humor a la vida.
Hasta aquí los consejos de autocuidado. Espero que te hayan gustado y lo más importante que te resuenen y que te hagan hacer un clic en tu cabeza. Empieza hoy a autocuidarte, te lo mereces.
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Hola! Qué importantes son este tipo de posts hoy en día. Por lo que he leído nos das consejos que pertenecen a llevar una vida saludable. La pandemia nos ha hecho ver la importancia de nuestros hábitos de vida. Por otro lado, estoy totalmente de acuerdo con no sobrecargarnos de información. Hay que ser selectivos con este tema. Lo que nos jugamos en este aspecto es nuestra propia salud mental.
Holaa
Te felicito por que es de los post para afrontar el covid más coherentes que he leído. No hay fórmulas milagrosas y el autocuidado es la clave para sobrellevar nuestro día a día. Yo te haré caso en todos los tips. Quizás me está fallando el hacer más ejercicio en casa. Es marcarme una rutina lo antes posible.
Un mega besazo
Hola! Me han gustado mucho tus consejos de autocuidado, es cierto que debemos cuidarnos siempre pero ahora con el tema covid y con la situación tan difícil que estamos viviendo estoy de acuerdo contigo en que debemos cuidarnos más. Yo me suelo cuidar todo lo que puedo pero en lo que fallo es que no desconecto y tengo exceso de información que al final me tensiona y me estresa por lo que voy hacer caso de tu consejo y voy a intentar desconectar de las redes sociales. Un saludo.
Hola guapa
son unos consejos que nos pueden venir muy bien, y más ahora que estamos viviendo mucho estres y cada vez hay mas casos de ansiedad
Algunas cosas como descansar si que las hago, pero tengo que volver a moverme y beber agua como antes
otras, como quererme mas y aprender a decir no, me cuestan mucho!
un besazo
¡Hola!
La verdad es que los tips me parecen estupendos, pero ya no solo ahora que estamos en la situación que estamos, sino creo que deberíamos aplicarlos siempre que podamos, aunque vivamos de nuevo, en «esa normalidad» que tanto hemos idealizado ya.
Lo que sí destacaría en tiempos de covid, lo de vigilar con la sobre información o información a secas, y como no, saber hacer un buen filtro de la misma, porque anda que no he llegado a leer o escuchar auténticas barbaridades.
Besotes
Me ha gustado tu artículo, ofreces una información muy valiosa e interesante. En estos tiempos es muy importante cuidar nuestra salud pero, también, cuidar nuestra salud mental por todo lo que estamos sufriendo y hay que autocuidarse mucho más.
Seguiré tus consejos ^^
Creo que los tips que nos propones no deben acotarse solo a la época que estamos viviendo, son útiles para cualquier momento de nuestra vida. Estar sanos por dentro y por fuera, no creernos todo lo que nos dicen, cuidar de los nuestros,…Igual veo un poco difícil lo de meditar, que no es para todo el mundo, pero por lo demás una lista perfecta,bss!
Importante sentirse seguros durante estas épocas, además de alimentarse bien y no cometer excesos. Durante esta época Covid, es importante sentirse bien en todo momento y conocerte bien. Además, cuando sales al exterior, tienes que prevenirte con desinfectante siempre a mano y, cuando llegues a tu hogar, desinfectar productos como el móvil, cartera y llaves.