Arsénico en el arroz: cómo reducirlo y minimizar su impacto en los niños

Arsénico en el arroz: cómo reducirlo y minimizar su impacto en los niños

El arsénico en el arroz se ha convertido en un problema de salud que inquieta a madres y embarazadas. Una las grandes preocupaciones es cómo minimizar su impacto en los niños y gestantes ya que el arsénico es potencialmente tóxico.

¿Por qué un inocente alimento de primera necesidad como el arroz se ha convertido en el malo de la película? ¿Está justificada la alarma? ¿Debemos dejar de consumirlo?

Yo, como madre y consumidora me he hecho estas preguntas muchas veces. Por fin me he decidido a investigar sobre la cuestión y en este artículo trataré de arrojar luz sobre un tema tan controvertido y que cada un@ saque sus propias conclusiones.

En este post que hemos preparado podéis encontrar información útil sobre el tema y además consejos  sobre cómo podemos minimizar su impacto sin tener que renunciar a este cereal. Por si estás buscando alguna pregunta en concreto o necesitas una guía de lectura he diseñado este índice.

En este post podrás leer

 

1.- Introducción: ¿cómo empezó todo?

La alarma salta en 2015 cuando la Unión Europea decide limitar la cantidad permitida de arsénico en el arroz a partir de enero de 2016. Casi todos los medios de comunicación nacionales se hacen eco de esta información, aunque estamos en pleno verano y la noticia pasa con más pena que gloria.

Sin embargo, no es la primera vez que se habla del arsénico, años antes una serie de estudios alertan de su toxicidad. Sin ir más lejos la FDA lleva haciendo pruebas para detectar los niveles de arsénico en una gran variedad de productos desde 1991, poniendo especial atención en los productos que los niños consumen de forma habitual como los zumos.

En una investigación posterior de 2013, la FDA analiza 1300 muestras de arroz  y encuentra niveles que oscilan entre el 0,1 y 7,2 microgramos de arsénico inorgánico por ración, este último resultado parece muy elevado. Pero en aquel momento la FDA no es capaz de interpretar si estos resultados pueden tener un efecto o no a largo plazo sobre la salud aun que sigue investigando su efecto.

La EFSA inicia su propia investigación a nivel europeo escuchando por fin las voces de aquellos que desde Bruselas reclaman una investigación exhaustiva sobre el tema. El estudio es ambicioso, analizan la exposición alimentaria al arsénico inorgánico en 17 países. Los resultados se publican el 6 de marzo de 2015 y no dejan lugar a dudas: son niveles demasiado altos

2.- ¿Qué es el arsénico?

La EFSA lo define como un metaloide presente tanto de forma natural como artificial en el medio ambiente. Es un elemento químico que puede presentarse de dos formas: inorgánica y orgánica. El arsénico inorgánico es el más dañino para la salud.

¿Dónde se encuentra? Por desgracia en todas partes: en el agua, la tierra, el aire y en los alimentos que consumimos. Al ser un elemento presente en la corteza terrestre es difícil escapar a su influjo.

¿Por qué hay arsénico en el arroz? Al estar de forma natural en la tierra pasa a las aguas subterráneas con bastante facilidad. El arroz se siembra en campos inundados de agua y si ese agua está contaminada el arroz lo absorbe también.

Existen zonas en el mundo donde se concentran los niveles más altos de arsénico en las aguas subterráneas: Argentina, Bangladesh, Chile, China, la India, México y EEUU. Como vemos Europa no está entre los lugares más afectados por el arsénico.

3.- ¿Por qué ahora es más preocupante que antes?

La razón está en que esta sustancia química presente de forma natural en procesos volcánicos, incendios forestales o en la erosión de rocas y minerales, también se encuentra ahora de forma artificial en la naturaleza debido al impacto agresivo del hombre sobre el medioambiente.

El porcentaje de arsénico sube preocupantemente debido a las emisiones industriales, la producción de energía a partir de combustibles fósiles y por el uso de fertilizantes y pesticidas entre otros motivos.

4.- ¿Por qué es malo el arsénico para la salud?

La OMS no tiene ninguna duda en calificarlo dentro de las 10 sustancias químicas más perjudiciales para la salud. Hoy se le considera un carcinógeno de categoría 1, es decir, se sabe que es una sustancia cancerígena para el hombre a partir de datos epidemiológicos.

Hay elementos suficientes que permiten establecer una relación de causa-efecto entre la exposición humana al arsénico y la aparición de cáncer. Numerosos datos muestran que puede causar cáncer de pulmón, de vejiga y de piel, entre otros. Parece una cuestión para tomársela muy en serio.

5.- ¿Qué dicen las autoridades sanitarias?

Podríamos decir que tienen colgado el cartel de “estamos investigando”, aunque algunos científicos advierten de que las medidas que se están tomando son insuficientes para proteger a la población.

Si revisamos el boletín oficial del estado, que señala las directrices a seguir desde la Unión Europea, observamos cómo según ha pasado el tiempo se ha ido rebajando la cifra de arsénico tolerable o inocua para la salud lo que nos da una pista de por dónde irán las cosas en el futuro.

Durante años se dictamina que la ingesta semanal tolerable de arsénico es de hasta 15  μg/kg del peso corporal. Sin embargo en 2009 se sitúa la cifra entre 0,3 y 8 μg/kg. Un año más tarde la OMS rebaja la cifra hasta un máximo de 7 μg/kg. En 2014 se lleva a cabo el estudio de la EFSA al que hacíamos referencia con anterioridad. La conclusión es clara: el arroz es el alimento que concentra la mayor parte del arsénico que se consume en la dieta.

En 2015 por fin Bruselas toma cartas en el asunto y rebaja la cantidad de arsénico a partir del año 2016. Sin embargo, esta limitación no zanja la cuestión. Los estados miembros se comprometen a recoger datos antes del 1 de enero de 2018 con el fin de revisar y reevaluar el límite máximo de arsénico inorgánico en el arroz y sus derivados.

6.- ¿Hay arsénico en otros alimentos?

Una de las principales fuentes de contaminación por arsénico es el agua que se usa para consumo alimentario y para la elaboración de comidas. Puede estar presente en frutas y verduras que hayan sido regadas por agua contaminada.

También se ha encontrado arsénico en algunos pescados, mariscos, carnes, aves de corral, otros cereales y algunos productos lácteos. En alguno de estos productos como en el marisco y el pescado el arsénico está presente en su forma orgánica, la forma menos tóxica.

7.- ¿Es mejor el arroz cultivado en la península ibérica?

Sin ninguna duda que sí. El arroz cultivado en España tiene unos niveles más bajos de arsénico que aquellos que son importados de otros lugares del mundo como Asia o EEUU. Sin embargo, esto no significa que el arroz nacional esté libre de arsénico. La distribución del arsénico en la península ibérica está estrechamente relacionada con la movilización de arsénico en zonas cercanas a minas, estén abiertas o cerradas.

El doctor Ángel Carbonell Barrachina, investigador de la Universidad Miguel Hernández en Alicante ha estudiado de forma minuciosa la contaminación por arsénico en nuestro arroz tomando muestras en diferentes lugares. Sus conclusiones arrojan datos por debajo de los 100 μg/kg, siendo en Extremadura, en Portugal y en Cataluña donde se han encontrado los índices más elevados (87 μg/kg y 80 μg/kg respectivamente) y hallándose los menos contaminados en Murcia y Andalucía (57 μg/kg y 54 μg/kg respectivamente).

El saber que nuestro arroz es apto para la salud y que tiene unos niveles bajos de arsénico es una buena noticia. Sin embargo, la realidad no es tan tranquilizadora, pues la normativa española no está obligada a especificar el lugar de origen de arroz que se envasa en España. Siendo más clara: puedo envasar arroz de otro lugar del mundo en nuestro país y venderlo como si fuese producido aquí. La omisión de información es parte de la estrategia de marketing. Si la marca es española el consumidor sobreentiende que el arroz también lo es.

Así que cuando compres arroz asegúrate que viene con denominación de origen protegida (DOP). En España actualmente contamos con tres arroces que entran dentro de esta categoría: el arroz del Delta del Ebro, El arroz de Valencia y el arroz de Calasparra. Por supuesto, su precio en nada se parece al del supermercado, es decir, es bastante más caro. Pregúntate también por qué.

Campos de arroz bañados de agua

Campos de arroz bañados de agua

8.- ¿Qué tipo de arroz contiene mayor concentración de arsénico?

Por desgracia el arroz integral, ya que es rico en numerosos nutrientes. En la investigación realizada por la FDA en 2012 fue esta variedad la que obtuvo el nivel más alto de los registrados. Esto es así porque el arroz integral mantiene la capa de salvado del grano original donde se concentra buena parte del arsénico.

Aunque el arroz integral es una opción más saludable que el arroz blanco, que ha pasado por un proceso de refinado, es preferible que los niños o mujeres embarazadas no lo consuman o lo eviten en la medida de lo posible si no se conoce el origen del arroz.

9.- ¿El arroz ecológico también lleva arsénico?

Sí, aunque presumiblemente en niveles bajos. La  FDA afirma no tener información que demuestre que existen diferencias reseñables entre el arroz ecológico y el convencional. Un estudio realizado por la Agencia Nacional Alimentaria de Suecia (NFA) no encontró diferencias significativas entre el arroz de cultivo ecológico y el que no lo es.

Lo que sí podemos afirmar es que en el cultivo de arroz ecológico no se emplean agroquímicos ni semillas transgénicas. Además de que se respeta el ecosistema y el medioambiente y se utilizan métodos naturales para combatir las plagas.

Algunos productores de arroz ecológico aseguran que su arroz está 100% libre de arsénico lo que resulta difícil de creer al completo ya que el arsénico está en la tierra y en el agua. Sin embargo, afirman tener una serie de proveedores que a través de analíticas de laboratorio les han confirmado que no hay rastro de arsénico en sus arroces. No entraré a valorar si es puro marketing o no, que cada cual saque sus propias conclusiones.

Lo que sí parece estar demostrado según el profesor Carbonell es que el suelo de Doñana, dentro de nuestro territorio, es el menos contaminado por arsénico y parece el más adecuado para el cultivo de este cereal. Haciendo este post descubrí que el arroz de producción ecológica que nosotros consumimos se cultiva precisamente en esa zona, en las marismas del río Guadiamar.

10.- ¿En qué forma consumimos el arroz?

Debemos ser conscientes de cuál es nuestro consumo real de este cereal. No es lo mismo consumir un plato de arroz dos veces por semana que además consumir leche de arroz en el desayuno o tomar tortitas de arroz como tentempié, esto sin contar los productos en los que el arroz pueda estar oculto. El consumo puede aumentar y mucho sin que apenas nos demos cuenta y por tanto, nuestra exposición al arsénico puede ser aún mayor de lo que pensamos.

Por otro lado, niveles altos de arsénico inorgánico se han hallado en numerosos productos elaborados con arroz como la leche de arroz, papillas para bebés de arroz, los cereales de desayuno a base de arroz, galletas de arroz, tortillas de arroz, harina de arroz, barritas de cereales o de muesli, que lo contienen en su composición, y jarabe de arroz integral que se emplea para endulzar en ocasiones en la repostería industrial.

La Agencia Nacional Alimentaria de Suecia (NFA) analizó un total de 102 productos elaborados a base de arroz entre 2011 y 2012. Sus conclusiones fueron claras: en las tortitas de arroz y en el arroz integral se encontraron los niveles más elevados de arsénico.

plato de arroz

plato de arroz

11.- ¿Es seguro que los niños y las mujeres embarazadas consuman arroz?

Después de recabar todos estos datos y ponerlos en su conjunto no creo que el arroz sea un producto que los niños y las embarazadas deben consumir habitualmente.

El daño que el arsénico puede causar a un niño es casi irreversible. La Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) señala en un informe que la exposición al arsénico de los lactantes y niños pequeños es de dos a tres veces superior a la de los adultos.

Pero no solo existe exposición al arsénico en los niños, también en los futuros bebés, ya que las gestantes también se ven afectadas por la presencia de arsénico en los productos que consumen.

En una investigación realizada por el Instituto Tecnológico de Massachusetts en EEUU y el Instituto de Investigación de Toxicología Ambiental de Tailandia se descubrió que la exposición al arsénico en el embarazo afecta a la salud de los bebés. Los investigadores llegaron a la conclusión de que se produce una alteración genética asociada a la inflamación y la respuesta inmune, lo cual, puede aumentar el riesgo de que estos niños desarrollen un cáncer.

La Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades también señala evidencias que relacionan la exposición al arsénico en el útero y durante la infancia con una mayor tasa de mortalidad en la edad adulta.

Además diversos estudios indican que inhalar o ingerir arsénico durante el embarazo puede ser dañino tanto para la madre como para el feto, aunque estos estudios no son concluyentes. Sí está demostrado en estudios en animales, donde se ha observado que dosis altas de arsénico son nocivas para las hembras preñadas provocando bajo peso al nacer, defectos de nacimiento y muerte en las crías.

12.- ¿Debemos eliminar el arroz de nuestra dieta y de la de nuestros hijos?

Es una decisión personal que cada familia debe tomar después de recabar información suficiente sobre la cuestión. Lo que es un hecho, es la postura de la EFSA que no deja lugar a dudas y recomienda lo siguiente: alimentar a los bebés y niños pequeños con una variedad de granos como parte de una dieta balanceada.

A esta recomendación también deben unirse las mujeres embarazadas. Cuando habla de variedad de granos se refiere al consumo de otros tipos de cereales o pseudocereales menos habituales en nuestra dieta como el mijo, el centeno, la quinoa, la cebeda, la avena o el maíz.

Tradicionalmente se ha iniciado la alimentación complementaria con papillas a base de arroz porque se ha considerado que los niños lo procesaban muy bien y era un alimento muy completo. No se trata de dejar de consumir arroz si no se quiere, pero la recomendación es muy directa: combínalo con otros cereales y no abuses de él.

Los hallazgos  más preocupantes relacionados con la presencia de arsénico en productos elaborados a base de arroz los encontramos en leches de fórmula hidrogenadas a base de arroz para lactantes y papillas a base de arroz para bebés a partir de 6 meses.

En la medida de lo posible deberían evitarse y rotundamente no deberían venderse por el principio de precaución. Desgraciadamente se venden en cualquier supermercado y no hay ninguna etiqueta que nos advierta de la posible presencia de arsénico en dichos productos pensados para bebés.

Un problema que puede surgir en algunas familias con bebés con reflujo esofásico o con intolerancia a la lactosa que no se alimentan con leche materna o que ya no toman pecho, es que muchas veces se recomiendan leches de fórmula a base de arroz. La FDA sugiere buscar otro tipo de leche elaborada con otros cereales que sea compatible con el problema de salud.

Hay productos a base de arroz que una serie de organismos han determinado que son perjudiciales para los niños más pequeños. Así La Agencia Nacional Alimentaria de Suecia (NFA) recomendó en 2015 que los niños menores de 6 años no tomen tortitas de arroz y La Sociedad Europea de Gastroenterologia, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) aconseja que los lactantes y niños pequeños no consuman bebidas de arroz.

Tanto las tortitas de arroz como las bebidas de arroz son perfectamente prescindibles, por lo que en la medida de lo posible evita que tus hijos las consuman y si tú eres un fan de dichos productos intenta incluirlos en tu dieta solo de forma ocasional.

13.- ¿Cómo debemos consumir el arroz para minimizar sus niveles de arsénico?

  • Consume arroz nacional del que conozcas su procedencia real.
  • Revisa las etiquetas. En más de una ocasión nos cuelan en productos procesados el arroz. Ya sea la presencia de jarabe de arroz en repostería, arroz inflado en unos cereales de desayuno o harina de arroz en un pan sin gluten.
  • Evita otros productos a base de arroz como las tortitas, las bebidas vegetales o las barritas energéticas que sepas que llevan este cereal.
  • Abre tu cocina a otros cereales o pseudocereales que te sorprenderán gratamente y que harán que tu dependencia del arroz disminuya.
  • Evita comer arroz cuando salgas fuera de casa: desconoces la procedencia del arroz y la forma en que ha sido cocinado.
  • Limita el consumo de arroz a una ración semanal en niños y a dos raciones semanales en adultos.
  • Por mucho que te guste la paella es un plato que puede concentrar niveles elevados de arsénico por su manera de cocinarse. Consúmelo de forma ocasional.

Cocina el arroz de forma diferente a como lo has hecho hasta ahora y que explicamos en el siguiente punto.

cómo cocinamos el arroz

cómo cocinamos el arroz

14.- ¿Cómo lo cocinamos?

Tradicionalmente hemos cocinado el arroz con dos partes de agua por una de arroz. Sin embargo, este método deja en el cereal prácticamente todo el arsénico. El profesor de ciencias biológicas Andy Meharg de la Universidad de Queens en Belfast así lo ha constatado. Realizó recientemente un experimento para la BBC. Se trataba de cocinar el arroz de diferentes formas con el objetivo de hallar aquella que redujese en mayor medida el nivel de arsénico del arroz. Llegó a la conclusión de que cocinando el arroz de forma tradicional la mayor parte del arsénico permanece en el plato.

Diferentes estudios están de acuerdo en las siguientes recomendaciones para cocinar el arroz:

  • Déjalo en remojo toda la noche o en la medida de lo posible mínimo 8 horas.
  • Lávalo y enjuágalo antes y después de ponerlo en remojo.
  • Lava el arroz hasta que el agua salga limpia.
  • Cuécelo con un mínimo de 5 partes de agua por 1 de arroz.
  • Desecha el agua donde lo has hervido.
  • Lava por última vez el arroz hervido.

El experimento al que hacíamos referencia unas líneas más arriba determinó que el método más seguro para cocinar el arroz era dejarlo en remojo toda la noche, lavarlo abundantemente y cocerlo con una proporción mayor de agua.

15.- Conclusiones finales

El consumo o no de arroz es algo que cada familia debe delimitar ajustándose a sus costumbres y su interpretación de la información que aquí se recoge. Como en todo, cada persona decide donde están los límites y lo que considera que es una alerta o un motivo de preocupación y qué no lo es.

Por esta razón os voy dar mi opinión y a contaros como lo hacemos nosotros. Desde que saltó la alarma por el arsénico en el arroz y comencé a leer sobre la cuestión, reduje el porcentaje de productos con arroz que entraban en casa. Si antes consumíamos de vez en cuando leche de arroz ahora ya no lo hacemos. Las tortitas de arroz también las hemos eliminado y hemos optado por tortitas de maíz ecológico o de quinoa.

Cuando el Vikingo comenzó con la alimentación complementaria dejamos las papillas para ofrecerlas en el desayuno de forma ocasional. Evitamos comprar papillas a base de arroz y optamos por papillas ecológicas elaboradas a base de granos enteros de cereales como el mijo o el trigo sarraceno. Como sabemos que en la guardería el Vikingo toma arroz una vez a la semana evitamos darle arroz en casa para que su consumo semanal se reduzca a solo una ración.

De vez en cuando nos gusta comer arroz pero tratamos de que sea de forma ocasional y cocinándolo siguiendo las recomendaciones comentadas anteriormente. Y si nos morimos por una paella intentamos elaborarla nosotros o comerla en un sitio que conozcamos y sea de confianza.

El poco arroz que consumimos es arroz ecológico semiintegral que se cultiva en la zona de Doñana y que sabemos que proviene de uno de los suelos más puros de España. Aún así nuestro consumo de arroz es bastante reducido.

Espero que el post te haya sido útil, si te ha gustado y crees que a otras personas les puede interesar comparte 🙂

¿Sabías todo esto sobre el arroz? ¿Te ha sorprendido? Comenta, estoy deseando saber tu opinión.

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