¿PEQUEÑOS TIRANOS O PADRES PERDIDOS?

¿PEQUEÑOS TIRANOS O PADRES PERDIDOS?

Estaban desesperados porque su adorable hija se había convertido en una mocosa malcriada y exigente, no dejaban de preguntarse en que se habían equivocado. Era obvio que se habían relajado demasiado y con los niños nunca se puede bajar la guardia. La pequeña tirana ostentaba su poder de forma insultante. Lloraba nada más depositarla en la cuna y, la muy lista, solo se callaba cuando la cogían en brazos. Se agarraba al pecho a todas horas por puro vicio, y no les dejaba dormir porque se despertaba continuamente alterando su descanso nocturno. Se negaba a comerse los purés que su esclavizada madre preparaba, pero la maleducada enganchaba sin darnos cuenta cualquier cosa comestible que hubiese en la mesa, o lo que es peor, por el suelo. Demandaba atención constante, sin tener consideración por sus agotados padres que llegaban exhaustos del trabajo. Estas vicisitudes, relataban los padres primerizos acongojados.

– ¿Cree que es grave, doctor? ¿Podremos reeducarla?

Mientras, el bebé en el carrito lanzaba un S.O.S. desesperado.

– ¿Lo ve?, ya está llorando otra vez.

Aunque esta es una situación hipotética e hiperbólica representa cómo las expectativas que tenemos sobre nuestros bebés, en ocasiones, no se cumplen. Esto nos lleva a desesperarnos, clamar al cielo y decir aquello de este niño sale a ti.  ¿Y cuáles son las expectativas más comunes?

Expectativas románticas: se basan en una información errónea e idealizada. Los medios de comunicación contribuyen de forma especial a perpetuar estas ideas. En las películas los niños no hacen ruido, ni molestan, se quedan plácidamente dormidos en el moisés hasta la siguiente toma. Se asemejan más a un Nenuco que a un niño. Esto también incluye la felicidad ilimitada, sin ojeras, sin dos tallas más, sin depresión posparto y sin dos tetas como dos balones a punto de reventar.

No es como lo imaginábamos:  llora más de la cuenta o más de lo que nos gustaría, que siempre es mucho y a destiempo. A veces por imaginar, los independizamos a los seis meses y queremos que duerman solos, caminen antes de lo que les corresponde o coman dos platos completos más postre sin rechistar.

¿Tu vida? Ni está ni se la espera: la que pensase que volvería a dormir más de cuatro horas, y seguidas en una misma noche, ya se puede ir despidiendo de ello en un tiempo muuuuy largo. Tu vida ya no es tuya, no te pertenece y eso hay que aceptarlo de forma irracional e instintiva. Por suerte, las hormonas, los ojitos que nos pone nuestro peque y sus sonrisas ayudan a que nos olvidemos de que una vez existimos.

Mejorará nuestra relación de pareja: jajaja, ni de coña. Por muy buena que fuese vuestra relación antes de la llegada del peque discutiréis más que nunca. Los enfados se multiplican con la misma velocidad que las lombrices. Las discrepancias pueden venir por diferencias sobre la crianza del bebé, por interferencias de la familia, por cómo organizar las tareas en casa o por cualquier chorrada. El cansancio acumulado ejerce un efecto potenciador del mal rollo.

Los bebés no dan trabajo, duermen todo el día: Pues que me digan donde están esos bebés transgénicos y mejorados que hacen lo que queramos a voluntad. Porque el mío no para quieto, ni  tiene horario, ni se desconecta después de las diez.

Nos entenderemos a la perfección: pues complicado, porque ellos vienen sin libro de instrucciones y nosotras hemos desconectado de la maternidad hasta el parto. Resultado: qué hace una chica como yo en un sitio como este, o lo que es lo mismo, ¡Dios, dónde nos hemos metido! Por supuesto, nuestro entorno tiene consejos de todo tipo que a veces confunden más que ayudan. La poca sintonía entre madre e hijo también puede provocar situaciones como las del relato, en las que algunos pueden llegar a pensar que el niño llora o protesta para fastidiar a sus sacrificados padres. ¿Por qué llora ahora si acaba de comer y tiene el pañal limpio? Pues en muchos momentos imposible saberlo. En algunas ocasiones,  porque necesita estar contigo. Lo que nos lleva al punto siguiente.

Los niños se crían solos: pues no. No somos conscientes de lo mucho que nos necesitan los primeros años de su vida. Así de simple, o al menos, eso señalan autores que defienden la crianza con apego como Carlos González. Tu hijo necesita contacto físico las 24 horas del día, y a ser posible, que seas tú la que le lleves en brazos y le colmes de besos y caricias. Es a ti y solo a ti, a quien necesita, no un muñeco, ni un chupete ni la hamaca vibratoria último modelo.

Esto es parte de ser madre:

Olvidarte de tus expectativas y abrazar tu nueva y caótica vida.

Ese es tu hijo, su felicidad lo vale todo.

Y Recuerda que:

Nadie te mirará jamás con esos ojos con los que él te mira,

ni te sonreirá de esa manera,

ni te querrá de forma tan incondicional por ser tú.

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MI PARTO INDUCIDO:parte I

MI PARTO INDUCIDO:parte I

Aquí tenéis el post sobre mi parto inducido por ser un CIR tal y cómo os prometí. Me ha costado escribirlo, pero aquí está la primera parte.

No fue el parto que esperaba, ni el que soñaba cuando inicié este viaje, pero las cosas no siempre salen como queremos. Había salido huyendo de un hospital porque querían programarme una cesárea y sin darme cuenta ingresaba voluntariamente en otro para un parto inducido.

Tres días antes, en uno de los controles descubrieron que la placenta había dejado de funcionar correctamente, estábamos en la semana 36+2. La ginecóloga fue muy clara. había que provocar el parto cuanto antes. Mi bebé era considerado un  CIR y ya no crecía. Todavía recuerdo el sentimiento de vértigo. Por mi problema de salud, un Arnold Chiari de tipo 1, me indicaron que no insistirían en exceso en un parto vaginal, que si el parto no avanzaba me harían una cesárea. Algo que se quedó grabado y que la doctora repitió un par de veces fue lo siguiente: que ingreses el viernes no significa que tu hijo nazca el viernes. Me hubiera gustado que hubiese sido más clara porque no entendía muy bien qué quería decir. Más tarde lo entendí el parto sería muyyyyyyy largo. Y vaya si lo fue.

Recuerdo los siguientes días con cierta nebulosa. Había que organizar las últimas cosas para la llegada del bebé, revisar la bolsa que íbamos a llevar, preparar su ropita, montar la cuna, etc. Con la perspectiva del tiempo y sabiendo lo que sé ahora, no le hubiese dado tanta importancia a esos detalles. El día antes fuimos a monitores, todo estaba igual, al menos no había empeorado. Me dejaron volver a casa y me indicaron que debía ingresar por urgencias al día siguiente a las ocho de la mañana.

Me preocupaba que mi niño no estuviese bien, sin embargo, él se movía como de costumbre. Durante el embarazo le había hablado constantemente, así que no me costó trabajo explicarle con palabras lo que iba a pasar. Aunque no pudiese entenderme para mí era muy importante que lo supiese.

Con respecto al papá, no sé si estaba más aterrado que nervioso. Para alguien que se marea con la sangre plantearse estar en un parto es muy valiente. Habíamos hablado mucho sobre ello y aunque él en un principio era reticente pronto entendió que lo necesitaba a él y sólo a él a mi lado. El pobre se puso a ver partos por internet para prepararse para el momento porque decidió estar con nosotros en ese momento.

Pasé el resto del día intentando relajarme, me di un baño, revise las bolsas del hospital, la documentación e hice algunas llamadas. Una cuestión espinosa era si avisar o no a la familia. Decidí no hacerlo, no quería angustiar a mi madre y no deseaba tener a todo el mundo pendiente de mí. Una de mis hermanas fue mi cómplice, y eso porque me acompañó al hospital, si no tampoco la hubiese dicho nada. Debo reconocer que mi familia aún sigue enfadada, pero no me arrepiento.

Deseaba tranquilidad, estar concentrada en lo importante, traer a mi hijo al mundo. No distraerme preocupándome de lo que pasase en la sala de espera. Otro motivo fundamental para mí era no tener la habitación llena de gente cuando subiese a planta. Todo el mundo tiene las mejores intenciones pero, seamos sinceras, no es lo que más apetece inmediatamente después de un parto. Además necesitaba calma para que mi bebé se agarrase al pecho e iniciar nuestra lactancia.

Había imaginado muchas veces ese momento, cuando los tres juntos ya en la habitación iniciásemos nuestra andadura como familia. Puedo seguir hablando de lo que imaginaba y no sucedió. Porque nada salió como habíamos planeado.

El viernes nos levantamos a las seis y poco antes de marcharnos me eché a llorar desconsoladamente. ¿Por qué lloraba? Aún no lo sé.  Supongo que era una forma de sacar la tensión acumulada y por qué no, de despedirme de mi embarazo. Fue curativo, porque me dio valor y fuerza para enfrentar lo que estaba por llegar. Iba a ser un parto instrumentalizado sí o sí, una inducción no suena muy natural y desde luego no lo fue.

Iba mentalizada para todo y el dolor era lo de menos porque lo compensaba el tener a mi peque en los brazos. Poco antes de las ocho estábamos allí ingresando por urgencias. Mi pareja se quedo fuera y a mí me trasladaron a una sala con monitores donde había otras embarazadas como yo. La primera matrona que me atendió fue un encanto. Era su primer día en ese hospital y yo su primera paciente. Da la casualidad de que venía del hospital del que yo me había cambiado. Estuvimos un rato hablando de ello y me explicó que una de sus razones para pedir el traslado era que allí los partos eran en su mayoría patológicos y estaban muy instrumentalizados.

Me explicó cuál era el plan: gel  de Prostaglandinas para dilatarme el cuello del útero y a esperar. Pregunté por la oxitocina y me dijo que lo más probable es que se me pautase al día siguiente. Agradecí sus aclaraciones porque en adelante nadie nos daría más explicaciones, a pesar de que mi pareja se hartó de preguntar según avanzaba el parto. Más tarde me trasladaron a una sala de dilatación, pasé la mayor parte del día en urgencias porque no había camas pero al menos mi chico pudo estar a mi lado.

Empezábamos el proceso con el cuello borrado en un 50% y un centímetro de dilatación, menos es nada. Aunque había traído alguna cosa para entretenerme, el tiempo se nos pasó volando y por la tarde nos mandaron a planta. Lamenté después no haber aprovechado ese tiempo para dormir, porque la noche que nos esperaba era movidita. Ya tenía contracciones y aunque no eran muy seguidas, sí eran dolorosas.

Me subieron la cena y creímos que no pasaría nada nuevo hasta el día siguiente. Pues no. Como a las once de la noche cuando mi chico me estaba ayudando a ducharme llamaron a la puerta. Teníamos que bajar a monitores. Pensamos que sería un rato y que enseguida volveríamos a la habitación. ¡Qué equivocados estábamos!

Próximamente el desenlace….

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SÓLO ES UN BEBÉ, NO UN ARMA DE DESTRUCCIÓN MASIVA

Me causa verdadera sorpresa comprobar como un gesto que debería ser normal, y que probablemente lo sea en otras partes del mundo, genera tanta controversia en un país que se cree civilizado como el nuestro. Una diputada lleva a su bebé de pocos meses al congreso, mientras se constituyen las cortes,  y no contenta con eso, se permite el lujo de amamantarlo. Un coro de voces airadas se levantan contra ella, reacción tan desproporcionada que una se pregunta si estamos hablando de  un niño en el congreso o de un arma de destrucción masiva a punto de explotar en el hemiciclo.

Todavía me causa más estupor que otras mujeres y madres desaprueben su conducta, teniendo en cuenta que somos madres y sabemos lo que es tener un bebé y sus necesidades. No neguemos lo evidente, un bebé necesita a su madre las 24 horas del día, otra cuestión es que podamos o nos dejen dedicárselas. Uno de los argumentos es que existe una guardería de pago en el congreso. Claro, y también las niñeras y los muñecos de felpa.

La diputada se defiende, reivindica su derecho de a criar a su hijo con apego. Algunos se remueven incómodos en sus sillones, ¿qué es la crianza con apego? Pues un invento de estos hippies de Podemos. Pues no, señores. ¿Será una moda como la dieta Dukan? Tampoco. Se trata de una elección personal, un estilo de crianza.

La crianza con apego se basa en la teoría del apego del psicólogo británico Jhon Bowlby, que ya a mediados del siglo pasado, defendía que los niños permanecen en un estado de seguridad, ansiedad o temor en función de la accesibilidad y capacidad de respuesta de su principal figura de apego, la cual casi siempre es la madre. Cuanto más accesible y atenta es la madre más aceptado y protegido se siente el niño. Más tarde, en 1990 William Sears propone una serie de principios, que son las bases de la crianza con apego, como la lactancia materna, el contacto físico o atender a sus demandas, entre otras ideas.

Pero no sólo en el ámbito anglosajón se apoya a este modelo, uno de nuestros pediatras más reputados, Carlos González defiende este modelo de crianza. Afirma que en otros lugares del planeta las madres no se separan nunca de sus hijos y no está mal visto que acudan con él al trabajo o a su lugar de estudios. Considera palabras textuales que «es antinatural que los niños vayan a la guardería y sus padres los vean solo dos o tres horas al día«. ¿Exagera? La cuestión no es si los niños deben o no ir a la guardería, porque desgraciadamente muchas mujeres no tienen otra opción, ni siquiera las horas que pasan allí, que para una madre siempre serán demasiadas.

Sí, la teoría es estupenda y nos la sabemos. La cuestión es, ¿dónde están las ayudas qué nos permitan conciliar? ¿Se pueden llevar a cabo las recomendaciones de la crianza con apego en nuestra sociedad? Se puede, siempre y cuando no trabajes. Pero, ¿y trabajando? Pues muy difícil.

Seamos claros, vivimos en una sociedad en la que no se da visibilidad a las madres y a sus hijos, que aprueba que dejes a tu hijo en la guardería ocho horas al día, pero que observa con suspicacia que decidas tomarte una excedencia para cuidarlo. Y lo digo por experiencia propia.

Pero volviendo al congreso, encontramos diferentes opiniones: «es una acción con fines políticos», «partidista», «instrumentalizada», y un largo etc. Pues bienvenida sea, porque gracias a ella empezamos a debatir sobre problemas reales. Pero es que además, la propia diputada lo ha calificado así: «es un gesto simbólico por la reivindicación de todas las mujeres que tienen que poder conciliar vida familiar y personal y vida laboral y hoy día no pueden, que son muchas en nuestro país, millones de mujeres que se enfrentan solas a múltiples obstáculos».

Lejos de calmar la tormenta, sus palabras encienden aún más los ánimos y las redes arden con comentarios a favor o en contra. Y entonces me viene a la cabeza una expresión atribuida erróneamente a Cervantes, «Ladran, Sancho, señal que cabalgamos«

El presidente del Congreso califica la situación de anécdota y ahora soy yo la que me revuelvo en la silla. No señores, la conciliación no puede ser una anécdota, y menos en una sociedad en la que las mujeres se ven obligadas a dejar a sus hijos en una guardería a las 16 semanas de su nacimiento. No, no puede ser una anécdota, el hacer visible que compaginar la crianza con el trabajo es casi imposible.

En definitiva, podemos encarar este suceso de dos formas: con la pataleta del tipo esta señora es una privilegiada y patatán o celebrar que por un día las madres y sus bebés somos noticia.

P.D.: Aunque parezca increíble: debatir no está contraindicado por la OMS, no provoca cáncer, no sube el colesterol, ni es malo para la salud.

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RECETAS VEGETARIANAS FESTIVAS: ParteII: Tarta de verduras y Mousse

RECETAS VEGETARIANAS FESTIVAS: ParteII: Tarta de verduras y Mousse

Vamos a por la segunda parte.

Nos faltaba la tarta cremosa de verduras y la mousse de turrón. Con esta propuesta podemos deshacernos del excedente de turrón acumulado en la despensa. Eso sí, habrá que ir pensando algunas recetas que nos desintoxiquen de los excesos navideños.

TARTA CREMOSA DE VERDURAS

Podéis emplear también otras verduras que tengáis a mano y que necesitéis gastar en ese momento. Si no os gusta mucho el queso podéis echarle un poco menos.

Ingredientes

1 puerro grande

1 calabacín

1 berenjena

1 pimiento verde

1 plancha redonda de hojaldre

1 huevo

250 gramos de requesón o ricotta.

50 ml de aceite de oliva virgen

Una pizca de orégano

Un pizca de cúrcuma

Un puñadito de semillas de sésamo.

Una pizca de sal

Con Thermomix

Pelamos y cortamos en rodajas finas el puerro y el pimiento verde. Añadimos al vaso con 50 ml de aceite de oliva virgen extra. Programamos 8 minutos, 100º, giro a la izquierda y velocidad cuchara.

Mientras troceamos el calabacín y la berenjena. Lo  unimos al vaso, programamos 10 minutos, temperatura Varoma, giro a la izquierda y velocidad cuchara. Cuando termine si quieres trocearlo un poco más, debes esperar que baje la temperatura a 60º y trocear 20 segundos a velocidad 4.

Lo sacas del vaso y lo colocas en un bol. Sin lavar el vaso, introduces el requesón, un huevo y aprovechas para condimentar con orégano, cúrcuma y semillas de sésamo. Programamos 20 segundos y velocidad 5. Añadimos las verduras y mezclamos 10 segundos, giro a la izquierda y velocidad 3.

Sacamos de la nevera la lámina de hojaldre y extendemos en un  molde de 24 cms, en el que previamente hemos puesto un papel de horno para que sea más fácil desmoldar. Nos aseguramos que toma la forma del molde. Añadimos el relleno. Precalentamos el horno a 180º e introducimos en la bandeja del medio. Horneamos durante 25-30 minutos.

Sin Thermomix

Pelamos y cortamos en rodajas finas el puerro y el pimiento verde. Pochamos en una sartén con aceite de oliva. Mientras se va haciendo, troceamos el calabacín y la berenjena en dados pequeños. Añadimos y salpimentamos. Dejamos que se cocine a fuego suave. Ve añadiendo agua según vaya siendo necesario. Cuando este hecho lo quitamos del fuego y lo dejamos enfriar.

En un bol mezclas el requesón y el huevo, después añades el relleno y mezclas de nuevo. Sacamos de la nevera la lámina de hojaldre y extendemos en un  molde de 24 cms, en el que previamente hemos puesto un papel de horno para que sea más fácil desmoldar.

Nos aseguramos que toma la forma del molde. Añadimos el relleno. Precalentamos el horno a 180º e introducimos en la bandeja del medio. Horneamos durante 25-30 minutos.

MOUSSE DE TURRÓN

Como podéis ver, entre los ingredientes no aparece ningún endulzante porque ya el turrón y la nata tienen suficiente azúcar y el postre queda dulce sin necesidad de añadirle más.

Si queréis que tenga mayor textura de mousse podéis añadir dos hojas de gelatina. Yo decidí no hacerlo porque le tengo declarada la guerra a la gelatina. Se crea a través del tejido conjuntivo de los animales, es decir, lo peor: piel, tendones, cartílagos y huesos. No es precisamente un producto vegetariano y me da bastante asco, así que si puedo evitar utilizarlo lo hago. Existe una alternativa a la gelatina de origen animal, se crea a través del alga agar-agar, en otro entrada os hablaré de ella.

Ingredientes

Media tableta de turrón blando

1/2 litro de de nata líquida

2 huevos

1 cucharada y media de mascarpone

Con Thermomix

Lo primero es montar las claras, ponemos las dos claras de huevo en el vaso y programamos dos minutos, uno por cada clara, velocidad 3,5 y 37º. Si están a temperatura ambiente, no es necesario poner temperatura. Sacamos del vaso y reservamos.

A continuación vamos con el turrón, lo troceamos. Lo metemos en el vaso, 3 minutos. 60º grados y velocidad 4. Añadimos las yemas y la mitad de la nata. Ponemos la mariposa en la Thermomix y  Programamos 3 minutos a velocidad 3,5.

Sacamos y en un bol mezclamos con las claras de huevo montadas que están reservadas. Mezclamos con movimientos envolventes de abajo arriba. Montamos el resto de la nata líquida con una cucharada y media de queso mascarpone. Los dos ingredientes tienen que estar muy fríos. Programamos dos minutos a velocidad 3,5.

Mezclamos todo en el bol dejando reservada una parte de la nata. Servimos en los vasos y por encima colocamos la nata reservada. Podemos decorarlos por encima con virutas de chocolate o crocanti de almendras. Metemos en la nevera los vasos al menos durante cuatro horas y lo servimos muy frío.

Sin Thermomix

Monta las claras con la las varillas manuales, echa una pizca de sal para que te sea más fácil. Pon la media tableta de turrón en un cazo con la mitad de la nata con el fuego al mínimo y ve removiendo mientras se deshace.

Una vez deshecho mezcla bien en un bol, añade las yemas y sigue mezclando. Monta la nata. Añade las claras al punto de nieve y la nata y mezcla despacio y con movimientos envolventes. No olvides reservar una parte de la nata.

Servimos en los vasos y por encima colocamos la nata reservada. Podemos decorarlos por encima con virutas de chocolate o crocanti de almendras. Metemos en la nevera los vasos al menos durante cuatro horas y lo servimos muy frío.

Espero que os haya gustado y que me contéis que tal os han salido las recetas.

Gracias por leerme, si te gusta comparte.

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RECETAS VEGETARIANAS FESTIVAS Parte I: Entrantes.

RECETAS VEGETARIANAS FESTIVAS Parte I: Entrantes.

Como ya adelanté en el post Una Navidad diferente y sostenible, diseñamos un menú vegetariano para fin de año y me gustaría compartirlo con vosotras.

Tanto si sois vegetarianas como si no, animaos a realizar las recetas. Se emplean ingredientes sencillos, son fáciles de preparar y no requieren mucho tiempo, que de eso andamos justitas. Vamos, que todo son ventajas. Como me voy a alargar mucho, lo voy a dividir en dos post.

Empecemos por el menú.

Entrantes

– Rulo de cabra templado con cebolla caramelizada

– Croquetas de boletus

– Pate de tomate seco y nueces o sobrasada vegana

–  Paté cremoso de berenjenas y cebolla caramelizada

– Chips de verduras

Plato principal

– Tarta cremosa de verduras

Postre

– Mousse de turrón

La verdad es que nos sobró comida que hemos estado rebañando estos últimos días y parte de los patés los hemos congelado.

Ahora sí, vamos con las recetas. Por cierto, no busquéis la receta de las croquetas de boletus porque no las encontraréis. Se trata de una receta secreta de mi pareja que ni bajo amenaza de muerte se anima a revelar. Una última cosa, os pongo las recetas con y sin Thermomix.

Comenzamos:

SOBRASADA VEGANA

Está muy buena, pero su sabor es muy intenso. Si preferís sabores más suaves añade menos tomate y más nueces. No le eches sal, potencia el sabor. El tomate seco lo podéis encontrar en cualquier gran superficie en la sección de las especias.

Ingredientes

60 gramos de tomate seco

100 gramos de nueces

30 ml de aceite de oliva virgen extra ecológico (con que sea aceite de oliva virgen extra vale)

El zumo de 1 limón

Agua tibia

Con Thermomix

Dejamos el tomate seco hidratándose en aceite de oliva virgen toda la noche. Ese aceite nos servirá para aromatizar nuestras ensaladas, ya que sólo vamos a emplear 30 ml. Colocamos en el vaso el tomate seco, el zumo de limón, el aceite de oliva y un vaso de agua tibia. Programamos 30 segundos, velocidad 7.

Añadimos las nueces y programamos 30 segundos, velocidad progresiva, 6-8.  Si está muy espeso añadimos más agua y volvemos a mezclar 10 segundos a velocidad 7.

Sin thermomix

Para que sea más fácil triturar los tomates, los sacamos del aceite de oliva en que estuvieron macerando toda la noche y dejamos los tomates 20 minutos en agua caliente. Pasado ese tiempo, ponemos en una batidora el tomate, el zumo de limón y el aceite de oliva y trituramos.

Una vez esté bien triturado, vamos añadiendo progresivamente las nueces y seguimos triturando. Si queda muy espeso, añadimos un poco de agua tibia y volvemos a triturar, así hasta que tenga una consistencia de paté.

PATÉ CREMOSO DE BERENJENAS  Y CEBOLLA CARAMELIZADA

Se cocina cada acompañamiento por su lado. Puedes servirlo junto con unas tostadas o por separado, y que cada uno se sirva la cantidad que quiera de ambas cosas, nosotros lo hicimos así. Este paté tiene un sabor más suave que el anterior, así que le podéis añadir una pizca de sal (si es yodada mejor), yo no lo hice porque no suelo cocinar con sal.

Pate de berenjenas

Ingredientes

1 berenjena de aproximadamente 250-300 gramos

100 gramos de cebolla

1 cucharada de miel

30 ml de aceite de oliva virgen extra ecológico

200 gramos de requesón o riccota

2 cucharadas de pan rallado

1 cucharadita de orégano

1 cucharadita de cúrcuma

Con Thermomix

Pelamos y cortamos la cebolla en cuartos y la colocamos en el vaso con el aceite de oliva. Troceamos 10 minutos a velocidad 4.

Añadimos la miel  y programamos 8 minutos, velocidad cuchara y giro a la izquierda. Mientras se hace pelamos y troceamos la berenjena en láminas.Añadimos la berenjena y las especias. Programamos 12 minutos, 100º, velocidad cuchara y giro a la izquierda.

Dejamos que baje la temperatura a 60º y añadimos el requesón y trituramos 30 segundos a velocidad progresiva 5-8.Como nos habrá quedado una consistencia líquida añadimos el pan rallado. Bajamos los restos que se hayan quedado en el vaso y volvemos a triturar 10 segundos, velocidad 6-8.

Sin Thermomix

Pelamos y cortamos la cebolla en juliana y pochamos con aceite de oliva. Mientras se hace, pelamos y troceamos la berenjena en láminas y la introducimos en el horno. Hornea a 200º durante 30 minutos, comprueba que todas las laminas estén tiernas, si ves que no lo están déjalas un poco más.

En la batidora añade la cebolla, la miel y tritura. A continuación añade la berenjena y las especias y repite la operación.

Cuando esté bien triturado añade el requesón y vuelve a triturar. Dependiendo de lo espeso o líquido que haya quedado añadimos 1 o 2 cucharadas de pan rallado. Tritura de nuevo y deja enfriar.

Cebolla caramelizada

Con respecto al sirope de agave, podéis utilizar otro endulzante como la miel o el azúcar. Suelo emplearlo porque su índice glucémico es muy bajo. Pero tened en cuenta que es muy dulce. Si utilizáis azúcar tendréis que añadir el doble, es decir, si en mi receta son 25 ml de sirope de agave, tendréis que poner 50 ml de azúcar. La receta también se puede hacer añadiendo 50 ml de licor, como brandy o coñac. Aunque el alcohol se evapora, descarté esa opción por estar en período de lactancia.

Ingredientes

2 cebollas medianas.

50 ml de aceite de oliva virgen extra ecológico.

25 ml de sirope de agave.

Una pizca de sal.

Con Thermomix

Ponemos las cebollas cortadas en cuartos en el vaso y troceamos 20 segundos a velocidad 4. Añadimos el resto de ingredientes y mezclamos 10 segundos a velocidad 4.

Por último, programamos 40 minutos, Varoma, giro a la izquierda y velocidad cuchara. Cuando acabe,  veréis que se ha producido la caramelización, ya que se habrá formado una salsita y todo habrá adquirido un color marrón. Dejamos enfriar y servimos.

Sin Thermomix

Pelamos y cortamos las cebollas en juliana. A continuación ponemos un poco de aceite de oliva en la sartén y pochamos la cebolla a fuego medio.

Cuando este más blandita añadimos el sirope de agave y dejamos que se cocine a fuego medio-suave.Tras unos minutos veremos que se ha producido el fenómeno de la caramelización, es el momento de retirarla del fuego.

Pues esto es todo de momento, en breve subiré el post sobre el plato principal y el postre.

Espero que te haya gustado y muchas gracias por leerme.

Si además me dejas un comentario ya será la bomba y sólo te llevará unos minutos. Así me cuentas que te parecen las recetas o si te has animado a probarlas.

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