Este es un post agridulce, supone un parón o un cese de actividad, empleando un eufemismo. A continuación, y a la manera clásica, en una amplificatio explicaré los motivos de esta meditada decisión.

Pero eso sí, volveré. No lo dudéis, esto es sólo un hasta pronto.

Decidí abrir el blog porque necesitaba expresarme, fue una necesidad visceral de poner por escrito un montón de ideas y sentimientos que rondaban por mi cabeza. Le di muchas vueltas y aún con la certeza de saber  que no era el momento adecuado me lancé a la aventura.

Debo confesar que me ha sorprendido gratamente la acogida del blog, hoy tengo más de cien seguidores, lo que es para mí una enorme alegría. Sin embargo, mis circunstancias personales me llevan a tener que hacer un parón de unos meses.

Tomé este año de excedencia con dos objetivos: no perderme nada del primer año de vida de mi pequeño y preparar las oposiciones. Por el camino surgió la idea del blog, esos caminos por los que yo siempre me pierdo.

Me examino a finales de junio, lo que implica que me quedan unas 14 semanas. Siento decir que no me da la vida para todo y tengo que elegir: o estudiar la oposición o seguir escribiendo el blog. He intentado compaginar las dos actividades pero es casi imposible.

Cuando estoy liada con el blog siento que no estoy cumpliendo con mis responsabilidades y me siento muy culpable por no estar estudiando todo lo que debo, necesito, me exijo y un largo etc. Tengo tanto que estudiar que no me cunden los días. La materia se multiplica por semanas al igual que las tareas pendientes.

Os confieso que tengo dos grandes defectos: no sé hacer las cosas a medias y no sé hacer dos cosas a la vez. Si estoy a una cosa, estoy al 100% y no queda espacio para nada más. Si intento estar a dos, acabo no estando en ninguna. ¿Me entendéis?

Antes que bloguera soy profesora, me entusiasma mi trabajo, los chicos me dan la vida. Motivo más que suficiente para pelear por ganar una plaza o por seguir trabajando de interina como hasta ahora.

Esto requiere dedicación y concentración absoluta, no concibo otra forma de encarar un desafío.

Y yo tengo que salir a ganar una plaza de profesora de secundaria con los cinco sentidos, y al 100%, no quiero ni puedo exigirme menos. Otra cosa es el resultado, que dependerá de muchos factores, entre ellos la suerte. Aunque pienso que ésta tiene que encontrarte siempre en movimiento.

Tomada la decisión, queda la siguiente cuestión: ¿Qué hago con el blog?

Mi primera reacción fue pensar en cerrarlo. Yo soy así, radical. Echo el cierre y a estudiar.

Pero luego pensé que no era necesario. Sólo serán unos meses y volveré a retomarlo con las mismas ganas e ilusiones con las que decidí abrirlo.

Entonces, me dije: haz un parón. No publiques más contenido. Tómalo con calma, publica de vez en cuando si te apetece. Desahógate si lo necesitas. Sigue leyendo en tus ratos libres a la gente que sigues. Mantén vivo el blog con el Miércoles Mudo  Sólo son cuatro meses. Un intervalo muy breve si hablamos de una vida, aunque muy largo si hablamos de mundo 2.0.

No quiero acabar esta entrada, sin dar las gracias.

Cuando empecé esta aventura no pensé que esto me engancharía ni me absorbería de esa manera, no creí que pudiera recibir tantas satisfacciones y conocer a tanta gente interesante. Gracias a todas las personas que me habéis seguido, me habéis dejado comentarios y me habéis leído  (la parte más valiosa de todas).

Mil gracias de corazón porque habéis hecho este blog muy grande.

En definitiva, voy a estar ausente. Esto no es una despedida, solo un hasta pronto.

Queda mucha tribu por vivir y mucha mamá por descubrir.

Un abrazo muy grande

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