Hoy quiero expresar mi opinión sobre lo que NO es ser sostenible y los ideales. Lo eco, lo verde, lo sostenible está de moda. Y podrán encontrar en Internet y en revistas más o menos especializadas mil y una recomendaciones sobre cómo ser sostenible. Pues bien, voy a contar lo que para mí es incompatible con ello.

Primero quiero hacer una pequeña aclaración sobre los ideales. La palabra ideal está triste. Se la desprecia, se la infravalora, se la utiliza con frivolidad y vacuidad también en los medios y en la calle (no digamos en Internet). En este uso coloquial del concepto es sinónimo de perfección, de que algo encaja con otra cosa o incluso de que está de moda. Pero ésta es una utilización del término muy pobre, cuando en realidad es una palabra que tiene mucha fuerza.

Ideal proviene de idea (¿recuerdan el Instituto? Griegos, Platón, ideas, eidos). En este sentido no es solo perfección, es algo tan perfecto que está más allá y que no puede alcanzarse. Su perfección es tal que jamás podremos llegar a ella, no podremos formar parte de un ideal, tan solo buscarlo.

Pues bien, para mí eso es la sostenibilidad. Algo que por mucho que busquemos y trabajemos, no alcanzaremos jamás. ¿Quiere esto decir que debemos abandonarlo?

Para nada, este es el principal motivo por el que hay que buscarlo. Ya en el siglo XX, Herbert Marcusse defendía en El hombre unidimensional la necesidad de ideales. La sociedad capitalista industrializada acaba con el ideal, pues es el principio de la superación, es la opción para que todo pueda ser puesto en duda.

Solo con la imaginación y los ideales seremos capaces de superar las barreras impuestas desde fuera, cuestionando y criticando aquello que se nos presenta como un hecho y como una verdad absoluta.

Si la sostenibilidad es un ideal, actuemos en torno a ella como tal. Como un bien inalcanzable pero en torno al cual van a girar nuestras acciones del día a día, aún sabiendo que no llegaremos a su perfección jamás.

Si aún has seguido leyendo (dudo que sea así, después de hablar de filósofos en el siglo XXI, ¡qué locura!), ahora voy a enumerar lo que yo creo que son LAS 7 PAUTAS PRINCIPALES para quien se quiera replantear algunas cosas si de verdad quieren llevar una vida sostenible (y sin salir de casa):

1. Comprar comida ecológica de lejos.

La conciencia ecológica es muy recomendable. Pero no es una moda ni un interés propio, es una mentalidad.

Comer ecológico es muy recomendable, para mí, es necesario, pero comerte unos aguacates ecológicos de vienen de Perú y compras en el supermercado, es comida ecológica pero no sostenible. La huella que generan la gran producción (no vamos a comprar aguacates al pequeño productor peruano, eso es imposible), el transporte y la distribución causan más daño al planeta en el que ustedes viven que comer los aguacates llenos de plaguicidas que venden en la esquina.

Por favor, ecológico sí, pero de temporada y de cercanía.

2. Comprar comida ecológica o no ecológica y tirarla.

Este punto va de la mano con el anterior. Ser ecológico y sano son dos pilares sobre los que se mueven las tendencias más cursis de este momento.

Pero comprar para tirar es tan absurdo como poco sostenible.

Se cree que en Europa tiramos la mitad de la comida que compramos. A los agricultores se les piden grandes cantidades de producción que tienen que abonar y cuidar con productos de síntesis química terribles para nuestra salud. Y después lo tiramos a la basura.

¿No es esto un desastre poco sostenible? Intentemos no participar en ello.

cómo no ser sostenible

Cómo no ser sostenible

3. Dejarse las luces encendidas

Tan sencillo como eso. Ni de bajo consumo ni nada, apaguemos las luces innecesarias.

No sirve de nada tener una casa inteligente y luego desperdiciar energía. Si pagásemos realmente lo que cuesta la energía eléctrica más lo que le cuesta al planeta, no podríamos pagar la factura. Nos sirve también para electrodomésticos, tecnología, energía térmica, etc. Esta reflexión no tiene nada que ver con las compañías eléctricas, que hacen su guerra de otra forma.

Es, otra vez, huella ecológica que dejamos a nuestro paso.

4. Gastar papel

Se parece mucho al punto anterior, pero aquí quiero introducir un matiz. Somos muchos los que tenemos nuestra cocina como una planta de reciclaje, dividida en secciones, de colores o no, apartados para el papel, etc. Pero lo siento, vuelvo a ser mensajero de malas noticias. Su mente de occidental consumista no podrá dormir tranquila aún.

Porque además de reciclar, debe dejar de consumir tanto papel.

Notas en papel blanco, folios y folios para que el niño haga garabatos, apuntes, cuadernos sin terminar…No se trata solo de reciclar sino, una vez más, de malgastar. Los expertos en reciclaje hablan siempre de que es más importante reutilizar que reciclar. Evitamos procesos intermedios necesarios para volver a utilizar esos desechos reciclados que vuelven a ser poco sostenibles.

Claro que es bueno reciclar, pero mejor es reutilizar.

5. Gastar sin medida

Hay una relación directa entre el dinero del que disponemos y lo que gastamos.

Nos han hecho creer que esto es así, que somos incapaces de pensar de otra forma. Parece imposible que una persona con grandes ingresos no gaste grandes cantidades de dinero. Claro que todos queremos tener mucho dinero y vivir mejor pero, ¿de verdad es necesario? Gastar dinero significa consumir, producir, tirar, desperdiciar. Y todos, aún con pocos ingresos, lo hacemos.

No necesitas tantas cosas, disfruta de lo que tienes, reutiliza, piensa en dar una segunda vida a las cosas, que además de sostenible, es divertido.

6. Sobre compras para bebés

No hay seres más tontos sobre la tierra que unos futuros padres a punto de tener a su primer hijo.

En ese momento te pueden vender hasta un saco de arena en el desierto si te dicen que es para el bien de tu hijo, que así se criará más sano, que así será el más listo de la clase o que tendrá un desarrollo cognitivo puntero.

NO COMPREN.

Cuando un bebé nace solo necesita la teta de su mamá y un papá que dé apoyo logístico (sí, hablo de familias tradicionales, háganlo extrapolable a lo que quieran). Cuna, carrito, habitación Montessori, sonajero de Peppa Pig, la máquina desinfectante de los biberones último modelo y el aparatito para controlar las pulsaciones del bebé pueden esperar (algunas eternamente).

Nosotros (que aunque no lo parezca somos humanos) también picamos en algunas cosas, pero en general hemos esperado a echar de menos algo para comprarlo.

Comprar por necesidad SÍ es sostenible, por capricho o porque lo diga la abuela NO:

«¿cómo vas a ir al hospital sin haber comprado ya pijamas, sábanas para la cuna, juego entero de baño, paquetes de pañales, manoplas y patuquitos?» Algunas cosas jamás se las pones.

7. Bajar el ritmo

Sí, esto también es sostenible.

Tengo un amigo que dice que con una cerveza a la sombra de un pino, se le olvida si es rico o pobre.

Igual no necesitamos nada más y seremos mucho más felices contemplando lo que nos rodea. Lo demás es estrés, consumo, preocupaciones y crearnos más necesidades de las que ya tenemos.

Ábranse una cerveza (una sin alcohol también vale) y miren alrededor, verán como son más ricos de lo que pensaban.

Una cerveza y los ideales

Una cerveza y los ideales

Y de regalo, retomando la importancia de los ideales, unos breves versos del gran Eduardo Galeano:

Ella está en el horizonte.
Me acerco dos pasos,
ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte
se corre diez pasos más para allá.
Por mucho que camine,
nunca la alcanzaré.
¿Para qué sirve la Utopía?
Para eso sirve: para caminar.

Papá Idiota 

¿ Y tú que opinas? ¿Añadirías algún punto más a la lista?

Recuerda que puedes suscribirte al blog y recibir mi ebook gratuito 3 Recetas para Vivir Sostenible. Y por supuesto, estás invitad@ a mi Comunidad Mujeres y Madres Sostenibles. Queremos conocerte y que te unas a nosotras. ¿Estás preparada para cambiar el mundo? 🙂

Copy Protected by Chetan's WP-Copyprotect.

Pin It on Pinterest

Share This