Influencia del tipo de parto en lactancia materna

Influencia del tipo de parto en lactancia materna

¿Influye el tipo de parto en la instauración de la lactancia materna? Hasta hace años no era común hacerse esta pregunta. Hoy, las últimas investigaciones demuestran que el tipo de parto tiene una enorme importancia para el desarrollo posterior de la lactancia materna.

En el primer post de esta serie hablábamos de por qué has decidido dar lactancia materna, en esta segunda entrega nos centraremos en el parto y la lactancia, dos realidades interrelacionadas pero que suelen ser abordadas desde perspectivas independientes.

 

1.- El parto: el principio de todo

Hemos decidido dar pecho, lo tenemos clarísimo. Hemos ido a las clases de preparación al parto, hemos leído bastante sobre el tema y creemos que estamos preparadas para dar el pecho una vez nazca nuestro hijo. Hasta que llega el gran día y nos enfrentamos al temido y desconocido parto. No importa como llegaste a él, porque todas y cada una de nosotras pasaremos por el parto para ser madres. El día P suele ser tan intenso como agotador.

Una vez hemos dado a luz pensamos que ha pasado lo peor y que lo demás vendrá rodado. Sin embargo, nuestro bebé no se engancha al pecho, se duerme mamando, llora desconsolado. Y nosotras nos sentimos absolutamente desconcertadas y en la mayoría de los casos, doloridas y cansadas. Sin embargo, es el mejor momento para iniciar algo tan importante y vital para la supervivencia de nuestros hijos: la lactancia.

Por supuesto, la mayor parte de nosotras no ha cogido a un bebé recién nacido en brazos jamás. La experiencia es tan nueva para nosotras que nos sentimos inseguras. Es una situación extraordinaria a la que no nos hemos enfrentado nunca. No obstante a nuestro alrededor parece que tenemos que saber instintivamente como amamantar a un bebé. ¡Como si lleváramos todo la vida viéndolo!

Y no, no tenemos ni idea. Nos sentimos culpables si la lactancia no se inicia correctamente, si el niño no se engancha. Pensamos que es nuestra culpa, que no somos hábiles, que no sabemos dar el pecho. ¡Parece tan fácil!

Sin embargo, nadie te cuenta que tu tipo de parto tiene una gran importancia en esa lactancia llena de dificultades. Las interferencias e intervenciones médicas tienen consecuencias nefastas en la lactancia pero eso nadie te lo cuenta y por supuesto nadie se responsabiliza de ello. Es mejor hacernos pensar a las madres que somos unas inútiles. Y convertir una responsabilidad colectiva en una responsabilidad individual.

2.- Tipos de intervenciones

A continuación vamos a mencionar una serie de intervenciones que irremediablemente van unidas al parto, a veces, se da una de ella, otras veces algunas, y en ocasiones van en cascada, una detrás de otra.

 

  • Uso de antibióticos

    Suelen ser suministrados para prevenir una posible infección. Investigaciones recientes han determinado que alteran la microbiotica intestinal del bebé. No obstante, la madre también se lleva su parte, ya que el uso de antibióticos provoca obstrucciones y mastitis por la alteración de la flora bacteriana del pecho.

 

  • Administración de suero intravenoso

    Se ha demostrado que el empleo de sueros intravenosos durante el parto son perjudiciales porque puede provocar ingurgitaciones mamarias a posteriori. Siguiendo las directrices de la OMS sería más adecuado ofrecer líquidos y sólidos a la madre durante el trabajo de parto.

 

  • Inyección de oxitocina sintética

    Diferentes estudios que se han realizado recientemente han concluido que esta hormona suministrada durante el parto se relaciona con la disminución del reflejo de succión del bebé, es decir, el lactante tiene dificultades para succionar desde el principio. Se ha observado en estos bebés mayores niveles de estrés y cansancio. Además influye negativamente en el vínculo que se establece entre madre e hijo.

 

  • Empleo de anestesia epidural

    Hasta hace poco parecía el gran invento para parir. Aunque tiene ventajas presenta inconvenientes de cara a la lactancia que merece la pena mencionar. La anestesia puede atravesar la placenta y llegar hasta el bebé sobre todo si el parto se alarga. El síntoma más claro es el de un bebé somnoliento y adormilado. Estando el bebé en estado de letargo la primera toma se retrasa demasiado, lo que tiene efectos negativos sobre la lactancia.

 

  • La instrumentalización

    La anestesia palia el dolor pero, en ocasiones, el parto se paraliza por completo. El alumbramiento puede alargarse más de lo previsto y pueden surgir complicaciones que hagan que el parto acabe con el uso de fórceps, ventosas y en la temida episiotomía. La instrumentación puede provocar en los bebés hematomas, marcas en la cara, etc. El bebé se halla dolorido y confuso, lo que también afecta negativamente a la lactancia.

 

  • La cesárea

    Durante mucho tiempo se creyó que era la intervención quirúrgica en sí lo que provocaba que las madres que daban a luz por cesárea diesen menos el pecho que aquellas que tenían un parto vaginal. Más tarde se demostró que son los rígidos protocolos impuestos en los hospitales los que provocan esta situación. Aún en muchos centros cuando se practica una cesárea se separa a la madre y al bebé durante horas. La primera toma se ve retrasada, privando a la madre y al bebé de un tiempo vital para establecer los primeros lazos de apego y la lactancia.

Por supuesto,  que mi papel no es juzgar o cuestionar determinadas prácticas hospitalarias como el uso de la epidural o la cesárea. Mi objetivo es poner el foco en aquello que interfiere o dificulta la lactancia para poder mininizar su impacto. Solo teniendo información y siendo sensibles a ella podremos ayudar a las futuras madres a lactar.

¿Estas intervenciones hacen imposible la lactancia? No, en ningún caso. Añaden un plus de dificultad que además no se da en todos los casos ni en todas las situaciones. Habrá madres que tengan un parto por cesárea y su lactancia sea perfecta desde el principio. Y madres que hayan tenido un parto vaginal sin apenas intervención y que tengan problemas con la lactancia por otros motivos.

3.- ¿Cómo puedo evitar este tipo de intervenciones?

Informándote y escogiendo un hospital donde se opte por un programa de parto respetado. La iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN) impulsada por la OMS y UNICEF ha conseguido sumar cada vez mas hospitales y profesionales que creen en la lactancia materna exclusiva y que protegen, apoyan y promueven la lactancia materna desde el nacimiento. En la página web de la IHAN puedes encontrar un hospital que siga estas directrices y decantarte por él si es tu deseo.

4.- ¿Cómo lo viven las  madres?

Cada parto es único y cada madre lo vive de forma diferente. Por esa razón he seleccionado algunos de los testimonios que he ido recopilando sobre las primeras sensaciones de las madres tras el parto y como afrontaron esos primeros momentos de la lactancia.

Desde el principio tenía claro que quería dar el pecho y durante el embarazo me informé muy bien sobre lactancia materna y elegí un hospital que la promovía y apoyaba. Cuando llegó el parto no tenía ninguna duda. Esa seguridad que llevaba, más el apoyo de las matronas lo hicieron mucho más fácil.

Los inicios fueron dificilillos. Mi peque nació agotada, después de un parto infinito y en el piel con piel no se enganchó al pecho porque se quedaba dormida. Me subieron a la habitación y seguía sin cogerlo y fueron pasando las horas sin que hubiera manera. Las matronas me daban indicaciones de cómo colocarme, como poner a la peque, pero sin éxito. Al día siguiente, encima, la habitación se llenó de gente y aquello parecía una feria. Así que  sin intimidad y sin poder relajarnos fueron pasando las horas sin que comiese nada.

 Las matronas se pasaban de vez en cuando a ver qué tal, le miraban la glucosa a la peque y todo iba «bien».  Cuando ya habían pasado como 16 horas del parto yo ya no podía más y eché lo más educadamente que supe a la gente de allí. A los cinco minutos, cuando estuvimos tranquilas y solas, se enganchó.  Tenía a la matrona al lado con una jeringuilla con mi calostro, porque ya no podían pasar más horas sin que comiese. Silvia Rosado Álvarez.

Cuando llegó el momento del parto fue todo muy difícil para mí. En el hospital que escogimos son muy prolactancia y el enganche fue inmediato y apenas pude pensar si era lo que quería realmente. El enganche fue uno de los dolores más horrorosos que recuerdo y con el paso de las horas no fue a mejor. A las 12 horas de nacer pedí un biberón de refuerzo para poder alimentar bien al peque y yo poder descansar. Entre la cesárea y la subida de la leche que llegó varias horas después todo el romanticismo del momento me cayó encima como un muro de realidad. Miriam A. M.

Mi inicio con la lactancia fue un poco complicado. El peque no cogía el pecho, se me dormía y tenía que estar dándole pellizquitos en los pies para que me hiciera caso. Yo escuché lo de que trepaba solito al pecho y se enganchaba y a mí eso no me pasó. Siba Rajjoub

Por desgracia, no todos los profesionales de la salud dan información actualizada y ofrecen una ayuda útil para la madre que acaba de dar a luz. A veces, la madre puede sentir que el apoyo que recibe es inútil o sentirse incomprendida y poco apoyada.

Siempre había tenido claro que quería dar teta aunque mis inicios fueron complicados. Estuve cinco días en el hospital sin poder levantarme de la cama. Se me hizo una pequeña herida sin importancia, pero ni enfermeras ni matronas vinieron a ver si necesitaba ayuda con el agarre o las posturas. Luego parecía que todo empezaba a ir bien. Meritxell Contero.

Tenía muy claro que quería dar el pecho y por eso pedí ayuda ya que la información y ayuda que te dan en el hospital es bastante poca o nula. Mayte Díez Cacho.

Como indicábamos unos párrafos más arriba, la cesárea y los protocolos que se aplican pueden retrasar la primera toma y provocar los primeros problemas con la lactancia.

Los inicios perfectos, pero no me subió la leche enseguida al ser cesárea. Mi pobre hija pasó hambre y no quisieron darle biberón de apoyo en el hospital.  Al mes, el pediatra particular me recomendó añadir biberón de apoyo. Mar Falcon.

Mis comienzos fueron difíciles ya que me hicieron cesárea y tardó en subir la leche. Yo tenía decidido no darle nada de biberón. Sin embargo, el niño con el poco calostro que tenía no se saciaba y le tuve que dar biberones. Fue duro porque no quería. Al final lo solucioné teniendo al bebé todo el día en la teta y cuando no, me estimulaba el pecho con sacaleches. La verdad es que fue muy rápido, a los cinco días tuve la subida de la leche y logramos la LME. Cristina Dalmau.

Cuando una mujer es madre por segunda vez suele sentirse empoderada de cara al parto y defender su derecho a tener un parto respetado. Esto suele repercutir positivamente en la lactancia.

Había leído algo sobre la lactancia materna y estaba decidida a darla para compensar la mala genética: mi asma, la diabetes de mi suegra, el colesterol, la obesidad mórbida, etc. Antes de quedarme embarazada ya hubo comentarios por parte de mi familia política. Decían que era muy difícil, que la mayoría de las madres lo intentan pero no lo consiguen. Además consideraban que no era necesario dar lactancia materna.

Mi embarazo fue perfecto, tanto que el día que salía de cuentas me fui al cine. Al día siguiente estuvimos en el mar y allí creo que rompí aguas, tan feliz, nadando. Cuando llegué al hospital tenía 3 centímetros de dilatación y buenas contracciones. Sin embargo, no llegamos en buen momento, era la madrugada de un fin de semana de agosto. El personal tenía mucha prisa por llegar a casa y con la excusa de no saber cuando había roto la bolsa me enchufaron oxitocina. Un parto que iba a pedir de boca de repente se para. Paramos de empujar porque hay que esperar al médico. Cuando éste llegó en chanclas de playa resulta que hay que sacar a mi hijo con fórceps y reanimarlo al grito de “Luis, no te vayas”.

Si no hubiera pasado todo esto a lo mejor no hubiese sacado tanta fuerza para dar lactancia materna. Justo en el momento en que veía a mi hijo en reanimación me prometí que le daría pecho hasta que él quisiera, pasara lo que pasara y contra viento y marea. Mi hijo nació a las 4:07 de la mañana, le pusieron sobre mí un solo minuto, en el que le vi completamente azul y se lo llevaron a neonatos.

Con mi segundo hijo la lactancia ha sido totalmente diferente. Su parto se retrasó 10 días pero ya yo estaba más preparada. Sabía que nadie me iba a enchufar oxitocina por la cara. Nació enseguida, a las tres horas de llegar a la clínica en tres empujones y sin episiotomía ya estaba fuera. Nació a las 00:45 y a la una ya estaba pegado al pecho. Ahora tiene ocho meses y ni una toma dolorosa, solo he tenido una pequeña perla de leche hace unos días que desapareció enseguida y que no me ha impedido darle el pecho.

Es impresionante lo mucho que influye el parto en el éxito de la lactancia. Es verdad que con mi primer hijo, tuve una lactancia preciosa pero costó sudor y lágrimas.  Con el pequeño la lactancia ha ido sobre ruedas. Mar.

¿Cómo fue tu parto? ¿Crees que influyó en cómo se desarrolló la lactancia? Me gustaría mucho saber cómo fue tu experiencia,  ya  que tu testimonio puede ayudar a otras madres. Recuerda que puedes dejarme un comentario en el post o mandarme un correo a mamaylatribu@gmail.com.

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