María de Zayas, una feminista barroca

María de Zayas, una feminista barroca

María de Zayas, una feminista barroca es el titulo que he elegido para inaugurar esta nueva sección el blog, Mujeres y Madres Sostenibles.

Si prefieres escuchar en vez de leer aquí te dejo el Podcast del post 🙂

Mujeres y Madres sostenibles es el título que escogí cuando abrí mi grupo privado de Facebook. Tras darle muchas vueltas decidí que ese era el mejor nombre posible para explicar su finalidad y su propósito: unir a todas aquellas mujeres que siendo madres o no quisieran luchar por un mundo más justo y más sano. Mujeres fuertes y valientes que apostarán por la sostenibilidad y por otro modelo de mujer más consciente, comprometida y más humana.

El 8 de marzo un gran número de mujeres paramos para reivindicar nuestros derechos y salimos a la calle para manifestarnos pacíficamente en 170 países con un sentimiento mutuo de sonoridad y empatía. Todas compartimos un mismo deseo, vivir en una sociedad que no nos menosprecie por ser mujeres y en el que podemos desarrollarnos y crecer en libertad.

Fue así como nació la idea de crear esta sección en el blog para homenajear a todas aquellas mujeres que han luchado y que siguen luchando porque seamos más libres. Son todas ellas mujeres y madres sostenibles, ya que abrieron caminos impensables y creyeron contra todo pronóstico en sí mismas y en su mensaje.

Son mujeres que me inspiran, que merecen recuperar el espacio que el olvido les robó. Por ello, es momento de rescatar su memoria y de darles la voz que les negaron. La primera entrega tiene como protagonista a una escritora española prácticamente desconocida pero que fue una adelantada a su tiempo.

María de Zayas y Sotomayor, una feminista barroca

Descubrí a María de Zayas acabando mi Máster en Literatura y me emocioné con las mujeres valientes y decididas que aparecían retratadas en sus novelas. La elección de María de Zayas, por tanto, viene determinada por su condición de precursora por la igualdad entre hombres y mujeres en una época, el Siglo de Oro,  en la que las mujeres no tienen voz en ningún espacio público y aún menos se dedican a la literatura que es un campo destinado al género masculino.

Aunque María de Zayas sea desconocida y no se estudie su obra en los libros de texto, fue mi famosa en su época, gozó de una gran popularidad comparable a la de sus compañeros del sexo masculino. Recibió numerosos elogios por parte de sus contemporáneos y logró algo inaudito, ver publicada su obra en vida firmada con su nombre de mujer. Además, las dos novelas que escribió se convirtieron en bestseller ya que fueron reeditadas constantemente y traducidas a diferentes idiomas. Ese clamoroso éxito contrasta con el olvido en que quedó sumida posteriormente.

La  vida de María de Zayas

Los datos que poseemos sobre su vida son muy escasos, su trayectoria vital es casi un misterio. No sabemos si porque no se documentó en la época o porque la información se perdió intencionadamente. Se ha situado su nacimiento en torno a 1590 aunque algunos historiadores se inclinan por la década de los sesenta ya que se han encontrado documentos como una partida de nacimiento en la que aparece su nombre y apellidos. De todos modos, estos hallazgos tampoco resultan concluyentes porque su apellido y su nombre eran muy comunes en el siglo XVI.

Era hija del capitán Don Fernando de Zayas y Sotomayor, caballero del hábito de Santiago y María de Barasa. Su familia era acomodada por lo que es muy posible que contase con un preceptor que le instruyó en lo más elemental. En cualquier caso, su madre también era una mujer muy culta y se cree que contaba con una biblioteca muy amplia para la época. Es fácil imaginarnos a María leyendo durante horas en un diván absorta en una novela de caballerías. Quién sabe si ya entonces soñaba con ser escritora. Ella afirma en el prólogo de una de sus obras que su afición a la lectura la convirtió en autodidacta.

Su estado civil es una incógnita más sin resolver, aunque todo indica que lo más probable es que permaneciese soltera. Su buena posición económica posibilitó su independencia civil y su entrega a la actividad literaria que no parece muy compatible con el desempeño de la labor de abnegada esposa. De hecho, su protagonista, Lisis, decide al final de las novelas no optar por el matrimonio y entrar en un convento. Por supuesto, debemos entenderlo según la perspectiva vital de estas mujeres que tienen pocas o nulas opciones: o casarse o meterse a monja.

La primera opción era vivir sometida, la segunda escondía un cierto espacio para la libertad personal. En el caso de María su posición le permitía elegir una opción que estaba negada para la mayor parte de las féminas de su tiempo: ser una mujer independiente y libre. Aunque no tenemos más que su obra para conocer su pensamiento podemos observar como sus heroínas persiguen escapar del marco patriarcal y alcanzar la autonomía femenina.

Su vida pública

María de Zayas cultivó todos los géneros aunque alcanzó la fama como prosista. Se dio a conocer primero como poeta, concurriendo a las academias más prestigiosas de su tiempo y participando en justas poéticas entre 1621 y 1639. En 1632 ya era conocida como poeta y escritora, de hecho, Lope de Vega la ensalza en El Laurel de Apolo y Pérez de Montalbán en su obra Para todos.

Alonso de Castillo Solórzano en La garduña de Sevilla (1642) va más allá y la llama “Sibila de Madrid”. El escritor muestra tener un conocimiento importante de la actividad literaria de Zayas ya que elogia “sus admirables versos” y define sus novelas como “diez asombros”. Estos comentarios de sus contemporáneos masculinos nos hacen pensar que entre los círculos literarios fue aceptada como una más, que se hace un hueco en la esfera cultural y se gana el respeto y la admiración de sus colegas. También su pluma brillante y lúcida debió de granjearse bastantes enemigos, podemos encontrar comentarios despectivos hacía María como los del poeta Francesc Fontanella que la descalifica por su aspecto hombruno en uno de sus poemas.

En aquella época que una mujer se introdujera en el ámbito público era considerado inmoral y era duramente condenado por predicadores, tratadistas y escritores. Además solía provocar mofas y duras burlas contra su persona ya que se interpretaba como una amenaza al orden social. Una mujer que aspirase hacer pública su obra era una desvergonzada y una mujer sin honra. Una buena mujer era aquella que se refugiaba en el silencio, ya que el silencio representaba la castidad y el decoro. Sin embargo, María de Zayas y sus heroínas rompen con ese silencio impuesto y alzan su voz para expresar sus sentimientos, para cuestionar el trato que reciben por parte de la sociedad y para defender sus derechos.

Amistad con Ana Caro de Mallén

No es la única mujer con una presencia pública en el Siglo de Oro, igual de olvidadas están otras mujeres que también gozaron de un gran éxito como la dramaturga Ana Caro de Mallén que fue conocida en su tiempo como “la décima musa andaluza”. Ana caro de Mallén alcanzó una gran fama y consiguió el el favor y la protección del Conde Duque de Olivares y del cabildo sevillano. Con toda probabilidad cobró por la venta de alguna de sus obras, por lo que se la considera una de las primeras escritoras profesionales.

María de Zayas y Ana Caro de Mallén coincidieron en los mismos círculos intelectuales de Madrid y enseguida se hicieron amigas. Es muy posible que su condición de mujeres intelectuales favoreciese el acercamiento y la necesidad de apoyarse mutuamente en un espacio dominado por hombres donde ellas eran las intrusas.

Se cree que convivieron un tiempo en 1637, no sabemos si solo como amigas o si su amistad se convirtió en una relación sentimental. El estrecho vínculo que mantienen queda demostrado en los preliminares de la primera obra narrativa de María de Zayas, Novelas amorosas y ejemplares, ya que la obra se publica con unas décimas que Ana Caro de Mallén le dedica.

La obra

Con respecto a la producción de María de Zayas, está recogida en dos libros: Novelas amorosas y ejemplares. Honesto y entretenido sarao. (1637) y Desengaños amorosos. Parte segunda del sarao. (1647). La primera es más convencional, en ella se nota la enorme influencia de Cervantes en su obra, la segunda contiene una reivindicación femenina más directa y trata temas como la sexualidad femenina abiertamente. También escribió teatro posiblemente influida por su amistad de Ana Caro de Mallén que era dramaturga. Por desgracia, solo tenemos noticia de una de ellas, La traición en la amistad. Similar destino tuvieron sus poemas que se perdieron en su mayor parte, tan solo, podemos rescatar alguno de ellos en antologías.

Un olvido injusto

Perdemos la pista a María después de la publicación de la segunda parte de sus novelas ejemplares en 1647. No por falta de éxito precisamente ya que la obra se convierte en un bestseller inmediatamente después de su publicación. Sin embargo, aun siendo una mujer con una actividad pública y reconocida una espesa niebla cae sobre su figura. Desconocemos si siguió escribiendo o si murió de forma temprana truncándose su carrera literaria.

El caso es que María de Zayas fue olvidada injustamente. Varias circunstancias favorecen esta situación, por un lado, sus obras fueron prohibidas durante la Ilustración porque se consideraba que atentaban contra la moral imperante; por otro, la historia de la literatura está escrita por hombres por lo que es muy posible que el olvido sea más intencionado que casual. No volvemos a encontrar la obra de la autora publicada hasta 1847 ya que la censura manda su obra al cajón de los libros prohibidos. En esos doscientos años se califica su obra de inmoral y se rechaza su publicación por ser considerada libidinosa.

Emilia Pardo Bazán y el rescate del olvido

Será otra valiente mujer y escritora, Emilia Pardo Bazán, quién rescatará su obra del olvido. Cómo llegó Emilia Pardo Bazán hasta la obra de María de Zayas es un misterio. Es posible que leyese alguna copia prohibida y quedase fascinada. Emilia descubre una excelente escritora que se dirige directamente a las mujeres a las que incita a defender sus derechos y a no dejarse atropellar por el abuso de poder.

Existen enormes similitudes entre Emilia Pardo Bazán y María de Zayas ambas pertenecían a la nobleza y gozaban de una posición acomodada.  Eran mujeres libres, sin marido y con una presencia pública en los círculos literarios. Emilia debió sentirse muy identificada con aquella mujer desconocida que había logrado ver publicada su obra en el barroco. Desde entonces, Pardo Bazán se toma como una cuestión personal la reedición de la obra de María de Zayas. Sin embargo, no puede publicar su obra en su totalidad. En los dos siglos transcurridos los editores han mutilado el texto con total impunidad, extirpando pasajes completos, prólogos y poemas.

No es hasta el siglo XX que se despierta el interés por María de Zayas y Sotomayor y su obra. El objetivo principal es recuperar su obra en su totalidad, sin amputaciones, hecho que se consigue a mediados del siglo XX tras una minuciosa investigación.  Desde entonces su obra no ha dejado de analizarse y estudiarse desde diferentes perspectivas.

¿Es María de Zayas una feminista barroca?

Desde luego, no podemos interpretar el feminismo de María de Zayas tal y como lo entendemos hoy porque en su época no existía este término y resulta un anacronismo. Pero si podemos considerarla precursora del feminismo y de la igualdad. Se adelantó a su tiempo planteando los conflictos de género desde una perspectiva femenina algo absolutamente insólito en el Siglo de Oro.

La mayoría de los conflictos que plantea María de Zayas en sus obras se inician donde acaban los cuentos clásicos, en el matrimonio. El final feliz se convierte en el principio de una pesadilla para muchas de sus protagonistas que de pronto  son conscientes del sometimiento y del abuso que se comete contra ellas por el hecho de ser mujeres.

Gerda Lener ofrece un punto de vista sobre el feminismo de María de Zayas centrado en su contexto sociohistórico. Una serie de criterios nos sirven para medir su conciencia feminista:

– Reconocer que se pertenece a un grupo subordinado.

– Sentir pertenencia a un grupo sometido o que sufre injusticias.

– Tener conciencia de que su condición subordinada no es algo natural sino que está socialmente determinada.

– Unirse a otras mujeres para remediar las injusticias.

–  Ofrecer una alternativa de organización social.

Si tenemos en cuenta estos principios veremos como en María de Zayas se cumplen los tres primeros criterios pero no el resto. La falta de referentes femeninos hace que su feminismo solo pueda darse a nivel individual.

La educación de las mujeres

Para María de Zayas la clave está en la educación. Defiende que si las mujeres tuvieran acceso a la educación también podrían alcanzar un lugar destacado en la sociedad y que serían: “tan aptas para los puestos y para las cátedras” como los hombres. Su pensamiento choca frontalmente con un entramado social que considera que el fin de una mujer es el matrimonio y tener hijos. Ofrecer a las mujeres la posibilidad de adquirir cierta cultura suponía un peligro ya que la educación proporcionaba deseos de autonomía y libertad, algo que la sociedad no estaba dispuesta a permitirle.

En su obra encontramos numerosos ejemplos de rebeldía contra el statu quo, como cuando se pregunta, “¿Qué razón hay para que ellos sean sabios y presuman que nosotras no podemos serlo?” Al introducir el “nosotras” está tomando conciencia de su condición de mujer sometida y se está hermanando con todos aquellos seres que comparten su mismo sexo. Aboga por su género y revela que la desigualdad ha sido creada por los hombres para someter a las mujeres: “Esto no tiene, a mi parecer, más respuesta que su impiedad o tiranía en encerrarnos y no darnos maestros.”

El legado de María de Zayas

María de Zayas podría haber sido la maestra de la siguiente generación de mujeres pero la prohibición de su obra y la ausencia de féminas con una presencia pública en la sociedad de la Ilustración truncó cualquier atisbo de continuidad. Debemos esperar 200 años para encontrar de nuevo mujeres con una presencia pública y reconocida como Emilia Pardo Bazán.

El puritanismo de la sociedad del siglo XIX vuelve a situar a la obra de María de Zayas en la lista de las obras prohibidas. La censura alega que sus novelas son demasiados crudas y libertinas y que atentan contra los valores tradicionales. El hilo se resquebraja de nuevo. Aunque hay atisbos de recuperación de su obra a principios del siglo XX debemos esperar a la década de los 60 para que María de Zayas sea reivindicada por otras mujeres. La crítica feminista encuentra en María una brillante precursora de la igualdad de género.

Hoy podemos disfrutar leyendo a María de Zayas a pesar de la distancia temporal que no ideológica. Leer su obra nos permitirá descubrir los retos a los que se enfrentaban las mujeres hace 400 años. Podemos observar que no hay tantas diferencias entre ellas y nosotras.

La sociedad ha evolucionado pero todavía existe una desigualdad que se instaura desde la cuna y que muchas veces está determinada por nuestro lugar de nacimiento o por el entorno en el que hemos crecido. Por ello, es tan importante la educación en la igualdad desde la infancia.

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