Nuestra experiencia en un grupo de consumo y cómo formar parte de uno de ellos

Nuestra experiencia en un grupo de consumo y cómo formar parte de uno de ellos

Hoy os contaremos nuestra experiencia en un grupo de consumo y cómo formar parte de uno de ellos, ya se uniéndote a uno de los que ya funcionan o creando el tuyo propio.

Ya en el post anterior os hablábamos de los beneficios para tu familia de pertenecer a un grupo de consumo, no obstante, más de una persona tendrá dudas con respecto a su funcionamiento o querrá conocer la experiencia de primera mano de otras familias.

Es un hecho que nos gusta saber cómo le ha ido a otro para plantearnos si puede ser una buena idea para nosotros. Así que he dividido el post en dos partes. En la primera, me centraré en contar mi experiencia dentro de un grupo de consumo; en la segunda, abordaremos cómo funcionan, cómo puedo unirme a un grupo y cómo crear uno.

Nuestra experiencia en un grupo de consumo

¿Por qué queríamos formar parte de un grupo de consumo?

Era una idea que rondaba por nuestras cabezas desde hacía tiempo. Principalmente queríamos consumir productos ecológicos a un precio asumible para nuestro bolsillo. Ya comentaba en el post alimenta a tus hijos con productos ecológicos las beneficios de los productos ecológicos y la importancia de optar por ellos para alimentar a nuestra familia.

Hasta ese momento parte de nuestro consumo lo hacíamos en ecológico pero no podíamos permitirnos comprarlo todo en herbolarios y tiendas especializadas. Ya por entonces teníamos en funcionamiento nuestro huerto ecológico e íbamos logrando un mínimo de autoconsumo pero solo nos cubría una parte.

Además de nuestro interés por consumir productos sin pesticidas ni herbicidas nos sentíamos comprometidos con el medio ambiente y queríamos dar un paso más allá. Aspirábamos a un consumo responsable y de proximidad. Ya por aquel entonces me negaba a comprar productos que hubiesen viajado miles de kilómetros para llegar a mi mesa. También me parecía absurdo comprar productos que se cultivan aquí traídos de lugares remotos. Me parecía una incongruencia que no iba con nuestros principios y con nuestros valores.

Lo he comentado en más de una ocasión, ser padres nos cambió la vida, nos situó en el mundo como nada lo había hecho antes. Tomamos decisiones importantes como que nos lanzaríamos por fin  a ser vegetarianos después del nacimiento del peque o que buscaríamos un grupo de consumo para poder consumir ecológico y contribuir a proyectos sostenibles. Y ese fue el click para ponernos en marcha.

¿Cómo llegamos al grupo de consumo?

La primera vez que escuché hablar de los grupos de consumo fue en un programa de la 2. En el documental se contaba como un grupo de vecinos se habían unido para comprar directamente a los agricultores de su zona sin pasar por intermediarios. Algo que a simple vista era lo habitual hace 100 años, hoy nos parece de lo más novedoso o, a mí al menos, me lo parecía. Pensé que era una idea extraordinaria y me puse a investigar si nosotros podríamos unirnos a una iniciativa similar.

Una vez sembrada la semilla empezamos a buscar grupo de consumo pero donde estábamos viviendo en ese momento no había grupos de consumo cercanos. De todos modos, planeábamos cambiar de pueblo así que el tema se pospuso hasta que nos hubiéramos mudado. El embarazo y la mudanza llegaron de golpe, también mis molestias debidas a la gestación y el tema se quedó en el cajón de lo pendiente durante unos meses.

En el segundo trimestre, instalados en la nueva casa  y ya más tranquilos, el tema volvió a ponerse sobre la mesa ¿Por qué no intentarlo? Para entonces estábamos en plena transformación, habíamos decidido apostar por consumir todo ecológico y por ser vegetarianos definitivamente.

Iniciamos una nueva búsqueda y para nuestra sorpresa descubrimos que en el pueblo donde vivíamos existía un grupo de consumo. Así que nos pusimos en contacto con ellos y concertamos una cita para conocerles y que nos contasen cómo era el funcionamiento del grupo.

Tantas eran nuestras ganas de empezar que nos citamos con ellos la víspera de mi ingreso en el hospital para dar a luz al Vikingo. Alguien me preguntó que cuándo salía de cuentas y se quedaron perplejos al saber que me ingresaban al día siguiente para inducirme el parto. No obstante, no queríamos demorarlo más, era lo que deseábamos.

Nuestro grupo de consumo

Al principio nos sentimos un poco sobrepasados por la situación. Principalmente nos estrenábamos como padres y además debíamos aprender el manejo del grupo en pocas semanas. Fue más fácil de lo que parecía a simple vista.

Quizás lo más complicado fue entender cómo se gestiona el pedido de principio a fin con cada uno de nuestros proveedores. Sin embargo, sobrevivimos, de esto han pasado ya más de tres años y seguimos 🙂 

Nuestro grupo de consumo es un grupo pequeño formado por pocas familias así que la autogestión es de obligado cumplimiento. Implica estar muy comprometido con el grupo y con las funciones que cada familia escoge mensualmente. Cada mes asumimos una tarea y es la que gestionamos durante todo el proceso de pedido, entrega y pago al proveedor.

Funcionamos principalmente con un grupo de correo y  Whatsapp que tenemos la obligación de revisar con frecuencia porque la comunicación y los avisos se producen por esta vía. La tarea es mensual pero se realiza cada quince días.

¿En que consisten las tareas? Principalmente en mandar la oferta si la hay, avisar a los miembros de cuando se cierra el pedido, hacerlo, ir a recogerlo o recibirlo en casa, repartirlo en cajas si es necesario, cobrarlo a los miembros y finalmente ingresarlo o pagarlo directamente al proveedor.

En nuestro grupo de consumo, la distribución y las reuniones se producen cada quince días en casa de uno de los miembros del grupo ya que no tenemos un local propio donde reunirnos. Generalmente, quién recibe la verdura es quién recibe en su hogar. Cuando llega el buen tiempo aprovechamos para tomarnos una cervecita y un tentempié todos juntos aunque el reparto sea entre semana.

Una experiencia muy positiva

Siempre que llega alguien nuevo a nuestro grupo lo comentamos, cuando empiezas a consumir ecológico ya no quieres volver a consumir de otra manera. Un tomate de supermercado ya no te parece un tomate y menos aún algo apetecible que llevarte a la boca. También te hace ser consciente de los alimentos que consumes y de cómo los consumes.

Nuestro balance es muy positivo. Consumimos productos frescos, que han sido cultivados en la zona o que al menos han viajado pocos kilómetros para llegar a nuestra mesa, sabemos de dónde vienen y quién los produce. Podemos visitar la huerta siempre que queramos y ver como crecen los tomates o las lechugas. Nos suministran productos de una calidad excelente que en nada se parecen ni en sabor ni en textura a los que te venden en el supermercado.

Sabemos que comen las gallinas de los huevos que consumimos y aunque no tienen sello ecológico no lo necesitamos porque hemos constatado que las gallinas viven en libertad y que no se alimentan con piensos transgénicos. Al igual que los lácteos de cabra de nuestros dos proveedores de lácteos, sabemos que los animales no son maltratados, que reciben un trato digno y que el proceso de elaboración de los productos es artesanal y ecológica.

Claro que el grupo de consumo da trabajo pero una vez incluido en tu rutina no supone un esfuerzo adicional. Se trata de planificarse y de estar atenta a cuando hay que realizar el pedido, cuando llega, recoger el dinero y pagar el proveedor en el plazo establecido. Algo que llevamos haciendo desde hace tres años ininterrumpidamente durante todo el año.

Además de comer ecológico a un precio razonable hemos hecho grandes amigos que siendo padres como nosotros o no, nos enriquecen con sus propuestas y sus experiencia vitales. Nos encanta tomarnos algo juntos en verano en casa distribuyendo el reparto e intercambiar vivencias o proyectos de futuro. En nuestro caso, se trata de integrarte en una pequeña familia en la que todos se conocen y en la que triunfa el buen rollo.

Al menos dos veces al año hacemos una campaña de captación para darnos a conocer y lograr nuevos miembros. Este año pasado ofrecimos una degustación  de pan por cortesía de Sinuhé de la Panata, nuestro proveedor de pan ecológico. Yo impartí una charla en el pueblo sobre los productos ecológicos y los beneficios de pertenecer a un grupo de consumo. Además de pegar carteles por la zona, estuvimos en una de las ferias artesanales de nuestro grupo ofreciendo información a los visitantes.

¿Qué te parece? ¿Podría encajarte en tu vida? Nuestro grupo de consumo al ser pequeño exige que sus miembros estén muy activos pero no todos los grupos de consumo son como el nuestro, los hay de todo tipo y de eso hablaremos a continuación.

Cómo formar parte de un grupo de consumo o crear el tuyo propio

¿Cómo funcionan los grupos de consumo?

Hay tantas formas de funcionamiento como grupos de consumo existen. Lo normal es encontrar tres tipos diferentes de gestión con sus diferentes variantes:

  • La Cooperativa unitaria: este tipo de grupos de consumo se caracterizan porque sus miembros pagan una cuota fija al mes y, a cambio, reciben una cesta con los productos de temporada que tiene el agricultor en ese momento en stock cada semana o cada quince días. Con la cuota mensual lo que se pretende es financiar la granja o el huerto proporcionando unos ingresos fijos al productor. Se trata de un sistema en el que los consumidores se asemejan a los socios de una cooperativa asumiendo también los riesgos de la producción agrícola. En las grandes ciudades podemos encontrar grupos que tienen esta dinámica implantada desde hace años. Muchas de estas cooperativas además de reunirse para comprar a precios más reducidos mantienen una intensa actividad que incluye diferentes proyectos sostenibles y acciones colectivas de reivindicación y protesta. El grado de implicación política o medioambiental depende de  cada una de ellas y de sus miembros.
  • La cesta fija: el agricultor ofrece cada semana una cesta con los productos de temporada que tiene disponible a los miembros del grupo de consumo. Se trata de una cesta cerrada , ya que los productos vienen sugeridos por el agricultor y no se pueden cambiar unos por otros. La cantidad y el precio se fijan previamente y pueden variar ligeramente en función de las cosechas.
  • El pedido: el proveedor ofrece una serie de productos cada semana o quincenalmente de los que tiene en stock y cada miembro del grupo de consumo crea su propia cesta en función de sus necesidades o preferencias culinarias. Dependiendo de si el agricultor tiene una producción más grande o más pequeña la oferta de productos será más amplia o más limitada. En ocasiones, el proveedor tiene acuerdos con otros agricultores en la zona y puede ofrecer más productos de los que cultiva.

¿Qué implicaciones tiene en la práctica pertenecer a un grupo de consumo?

Voy a realizar una serie de matices sobre la cuestión ya que la teoría la tenemos bastante clara pero no tenemos muy claro que implicaciones o compromisos supone unirse a una iniciativa de este tipo.

  • Los grupos de consumo no son un supermercado: su dinámica y su sentido vienen determinados por la necesidad eliminar intermediarios y ofrecer una alternativa de futuro a los pequeños agricultores o ganaderos.
  • Una de sus bases es consumir productos locales y de temporada. No nos unimos en grupo para comprar aguacates que vienen de Chile o naranjas en agosto.
  • Entrar en un grupo de consumo supone asumir un compromiso con las tareas o gestiones que sean establecidas para la buena marcha del grupo.
  • Será necesario acudir a repartos o asambleas donde se tratan o se discuten los asuntos más relevantes sobre la organización.
  • Es imprescindible asumir tareas ya sean semanales o periódicas.
  • Es obligatorio cumplir con las tareas encomendadas ya que su incumplimiento repercute en todos los miembros del grupo.

Estas matizaciones son muy importantes, no es la primera vez que nos llega alguien al grupo de consumo que piensa que solo viene a comprar más barato y que piensa que somos una distribuidora de productos y no un grupo organizado con una normas o unas pautas. No es válido comprar y no asumir ninguna tarea o compromiso.

¿Supone un sacrificio? No si tienes la cosas claras y sabes a lo que vienes. Sí, si piensas que con comprar y pasarte a recoger tu producto es suficiente. La palabra compromiso lo resume todo: compromiso contigo y con tu salud; compromiso con los miembros del grupo y compromiso con nuestro entorno y con otro modelo productivo y de consumo.

¿Cómo encuentro el grupo de consumo más cercano?

Una vez has tomado la decisión lo siguiente es buscar el grupo de consumo más cercano a tu domicilio. Una vez localizado manda un correo o haz una llamada de teléfono para concertar una entrevista. Lo más habitual es que te contesten en pocos días y te inviten a pasarte por allí para explicarte en qué consiste el grupo y cómo es su funcionamiento general.

En esta primera reunión es fundamental que preguntes todas la dudas que tengas, ya que es importante que hagas una valoración personal de si es lo que estás buscando, si puedes comprometerte o si se ajusta  tu estilo de vida u obligaciones. Nos puede apetecer mucho unirnos a un grupo de consumo pero si tenemos dudas de si vamos a poder ir o no, es mejor dejarlo para otro momento en que si podamos comprometernos.

En Ecoagricultor puedes encontrar un listado de grupos de consumo por provincias que puede facilitarte la búsqueda. No obstante, algunos grupos pequeños como el nuestro pueden no haber solicitado el alta. Un buen rastreo en internet o en redes sociales puede ser también muy útil. Nosotros encontramos a nuestro grupo de consumo precisamente así. Ellos gestionaban una Fanpage en Facebook y buscando llegamos a ella.

Puede suceder que en tu zona no haya grupo de consumo o te encuentres con que el acceso está cerrado porque el cupo de familias está cubierto. Esta es una situación que nos genera desasosiego porque ya no que nos hemos decidido queremos empezar ya. Una posible solución puede ser esperar a que haya una plaza disponible o buscar otro en otra zona, aunque los desplazamientos a la larga pueden hacerse muy cuesta arriba sobre todo en invierno. Otra alternativa es crear tu propio grupo de consumo.

¿Cómo crear un grupo de consumo?

Una vez nos hemos decidido por esta opción lo más relevante es encontrar otra personas en tu zona que quieran formar parte de un grupo de consumo. Puede ser que haya más familias en lista de espera para entrar en el grupo de consumo de tu barrio, contacta con ellas y hazles la propuesta. Lo ideal para empezar son entre 5 y 10 familias. También puedes tantear en redes sociales o poner algún cartel como se ha hecho toda la vida.

Aunque no es necesario que hagáis un contrato o un tratado de comercio si sería muy recomendable establecer unas normas o pautas generales de funcionamiento que queden por escrito. Podéis crear una cuenta de gmail y un grupo de gmail para distribuir la información a los miembros.

Google ofrece muchas herramientas gratuitas que pueden ser muy útiles para realizar esta labor. Por ejemplo, a través de una hoja de cálculo de Google podéis establecer unas listas por proveedores y productos para facilitar que los miembros realicen el pedido cómodamente. Luego la persona que realiza la tarea apunta el pedido de cada uno y lo gestiona.

Estableced cada cuanto tiempo os vais a reunir, la duración de las tareas y el horario. En ocasiones, el día de reunión vendrá determinado por el día de reparto de los proveedores, en otras, debéis delimitarlo vosotros en función de la disponibilidad de los miembros. Dejad todos estos detalles cerrados e insistid en que la asistencia a las reuniones es obligatoria. Asimismo dejad claro que para poder pedir es necesario asumir tareas semanal o quincenalmente.

Claro que para gestionar pedidos es necesario tener proveedores. Este paso es el que lleva más tiempo y es la decisión más relevante. Qué vas a comprar y a quién.

¿Cómo trabajan? ¿De dónde vienen los productos? ¿Están en la zona? ¿Se pueden visitar las instalaciones? ¿Qué descuentos ofrecen a grupos de consumo? ¿Cuál es el pedido mínimo? Tomaos todo el tiempo que necesitéis y recabad toda la información posible. Si podéis ir a visitarlos o reuniros con ellos aún mejor. Esto no significa que una vez elegido un proveedor no podamos cambiar pero es mejor escoger conociendo en profundidad lo que ofrecen y si se ajusta a lo que tu grupo de consumo necesita.

Una vez tenemos proveedores, debemos establecer el funcionamiento, cada cuánto tiempo pedimos, cómo hacemos el pedido, cuándo pagamos al proveedor, etc. Lo más útil es escoger proveedores que te permitan pagar una vez entregado el producto ya que adelantar dinero siempre supone un problema. Otra cuestión es dónde reunirse, lo más cómodo y fácil es gestionarlo en las casas de los miembros. Si en algún momento crecéis y os compensa alquilar un local también es buena idea.

Luego, según vaya evolucionando el grupo estableceréis más directrices generales o normas de funcionamiento que serán especificas para vuestro grupo y que facilitan su gestión. Parece mucho trabajo a priori pero es cuestión de ir diseñando el grupo con calma e ir aprendiendo sobre la marcha.

Debido al interés que suscitan los grupos de consumo desde hace tiempo han surgido plataformas que te ayudan a gestionar la creación de un grupo de consumo desde cero como Grupo A Grupo. Si andas muy pérdida o no tienes mucho tiempo pueden ser una buena opción para empezar, te ofrecen incluso la posibilidad de contactar con personas en tu zona.

¿Qué te ha parecido el post? ¿Te animas a unirte a un grupo de consumo? ¿Estás pensando en crear el tuyo propio? Espero que el post te haya sido útil y haya conseguido despejar los interrogantes en torno a esta cuestión. Si tienes cualquier duda sobre los grupos de consumo, su funcionamiento o como crear uno deja un comentario en el post y te contestaré en cuanto pueda. También puedes enviarme un email a mamaylatribu@gmail.com

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