Practica la Crianza Sostenible

Practica la Crianza Sostenible

Practica la Crianza Sostenible, un objetivo simple y a la vez complejo que puede cambiar tu vida y la de tu familia. ¿Cómo? En este post te explicamos cómo puedes empezar a vivir bajo un nuevo paradigma desde hoy mismo.

Si prefieres escuchar a leer aquí tienes el Podcast del post 🙂

Posiblemente no hayas oído hablar de este término, se trata de un concepto nuevo con el que subtitulé mi blog al comenzar mi andadura como bloguera en 2015. En el post Por qué escribir un blog de Crianza Sostenible daba una serie de razones para practicar la crianza sostenible.

Me enorgullece observar como cada vez más proyectos llevan en su ADN una propuesta de crianza sostenible. Significa que cada vez estamos más concienciadas y que avanzamos en el camino de ser más conscientes de nuestro entorno y de los desafíos a los que nos enfrentamos.

¿Qué es la Crianza Sostenible?

Para nosotros es nuestra filosofía de vida, una forma de entender el mundo y una razón de ser para existir y vivir en este mundo caótico y cambiante.

Somos hijos de nuestro tiempo, de la época donde nos tocó vivir, eso nos condiciona pero no nos determina. Siempre existe un recodo donde se esconde nuestra libertad personal para elegir.

Porque de eso trata la crianza sostenible. De las elecciones que hacemos y del impacto que tienen sobre nuestro entorno y las personas que habitan en él. Hablemos de práctica y de cómo podemos darle la vuelta al paradigma convencional y vivir de forma más consciente y más comprometida con nuestra esencia y con quienes somos.

¿Cómo nace la Crianza Sostenible?

De una profunda reflexión en pareja y de una vivencia personal tan intensa como es la maternidad. El nacimiento de un hijo puede hacer que hasta los cimientos más fuertes se remuevan, es un cambio tan potente y tan brutal que puede hacer que nos replanteemos quiénes somos y qué podemos aportar a este mundo.

Hasta que no nació mi hijo no fui consciente de que además de recibir, por el hecho de vivir en la cara buena del mundo, también debía contribuir a mejorar el mundo que un día heredarán mis hijos y mis nietos. 

Así nació este blog, es una toma de conciencia pero también es una acción directa. Un proyecto vital y personal compartido y sostenido en pareja. Somos nosotros y la forma de vida que hemos elegido, cómo queremos vivirla y la forma en que educamos a nuestro hijo.

Nosotros no creemos que tengamos la verdad, partiendo de la base de que la verdad es relativa y depende de quién la evalúa. No obstante, ¿quién la tiene? Tan solo ofrecemos una alternativa, la nuestra, que puede ser extrapolable a otras personas que quieran vivir de forma más comprometida con su entorno.

Buscando los principios

Hoy mismo puedes ahondar en ti mism@ y buscar aquellos principios y valores que te representan a ti y a tu familia. Si eres lector habitual de este blog, es porque te sientes identificad@ con nosotros y nuestra forma de vida y eso nos hace muy felices porque significa que nuestro mensaje va calando en la sociedad.

Aún así mis valores no tienen por qué ser exactamente los mismos que los tuyos porque cada uno de nosotros es un ser único con unas vivencias, expectativas y deseos. Si vives en un entorno urbano hablarte de cultivar un huerto en el jardín quizás sea poco viable, pero sí es una oportunidad, por ejemplo, para que te intereses por propuestas como la de los huertos urbanos.

Podemos compartir un mismo punto de vista, un mensaje y una perspectiva que haga que luchemos y recuperemos espacios juntos. Pero para eso es necesaria una profunda reflexión sobre el mundo en el que vivimos.

¿Cuándo tendremos tiempo para la reflexión?

Admitámoslo vivimos demasiado rápido para que la reflexión pueda convertirse en un poderoso estimulo que nos haga avanzar hacia nuestros objetivos. La falta de reflexión y la poca consciencia van de la mano y nos escamotean la posibilidad de tomar decisiones y de practicar una crianza sostenible.

Horarios interminables de trabajo, numerosas obligaciones que no acaban nunca, compromisos a los que no podemos decir que no, las necesidades y demandas de nuestros hijos y una apariencia de felicidad ficticia para sostener tan delicado equilibrio que nos genera un enorme malestar.

Cuando caes rendida en el sofá a las doce de la noche estás tan cansada que no es momento para replantearse nada, solo quieres evadirte un rato viendo la televisión o leyendo un libro. Es comprensible, a todos nos pasa, necesitamos descansar y desconectar.

El problema es que acabamos desconectándonos de quiénes somos y de qué queremos. Nos supera el día a día y su inmediatez.

Y esto es lo preocupante. Queremos cambiar hábitos y vivir con conciencia pero la conciencia hay que desarrollarla y para eso necesitamos una buena dosis de cuestionamiento y de reflexión. Aprovechemos este post para ello.

Preguntas sobre crianza sostenible

Vamos a empezar por algo sencillo, por hacernos una serie de preguntas que posiblemente te hayas hecho en algún momento de tu trayectoria personal, sobre todo si has sido madre.

¿Qué mundo quiero para mis hijos?

¿Qué ejemplo le doy a mis hijos?

¿En qué entorno quiero que crezcan?

¿En una ciudad sin espacios verdes o parques?

¿En un mundo enfermo y contaminado?

¿O quiero que vivan en un mundo, limpio, seguro y sano?

¿Y bien? ¿Cuáles son tus respuestas?

El 100% de las madres me dirán que quieren vivir en la última opción. En un mundo limpio, seguro y sano. ¿Es el mundo en qué vivimos hoy así? No, la verdad es que no. La contaminación, los tóxicos cotidianos, la alimentación llena de pesticidas, la destrucción de la biodiversidad. No, rotundamente no.

Y lo sabemos. Pero nos cuesta movernos y plantearnos cambios a medio y largo plazo.

David contra Goliat

Nos sentimos como David contra Goliat, luchando contra gigantes que nos superan en número y en poder, olvidando que David consiguió su objetivo pese a todo.

Malcolm Gladwell en La clave del éxito da la vuelta a esta historia bíblica ofreciendo un punto de vista nuevo. David ya no aparece como una víctima desvalida que gana al gigante por un golpe inesperado de suerte. David vence porque es más inteligente y astuto, es capaz de descubrir las debilidades ocultas de su adversario y atacarlas con firmeza.

Esta novedosa lectura de este mito puede ayudarnos a entender por qué no deberíamos rendirnos y dar la batalla por perdida. Porque no siempre el más grande o poderoso gana, y esa es una potente ventana a la esperanza que debemos utilizar a nuestro favor.

Vivimos inmersos en un sistema y una ideología que nos han impuesto desde fuera, de la que no nos hemos cuestionado nada hasta ahora. Quizás creíamos que alguien velaba por nosotros, pero eso es un cuento para niños en el que ya no creemos. Hemos aceptado que solo existía un único modelo viable o que no había más posibilidades. Y no es cierto, hay alternativas.

Somos una pequeña gota en el océano pero muchas gotas juntas forman una ola gigantesca que puede ser el revulsivo que cambie el statu quo. Sí, lo que te propongo es una revolución, sensata y sostenible. Como decía Eduardo Galeano: «Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo».

Si todas aquellas personas que crearon e impulsaron cambios extraordinarios hubiesen pensado que Goliat era invencible se hubiesen retirado de la lucha y posiblemente seguiría existiendo la esclavitud o a el absolutismo. Pero creyeron en sí mismos y en el mensaje que tenían que transmitir a otros para impulsar los cambios que la sociedad demandaba.

Llámame idealista, pero estoy firmemente convencida de que pequeños gestos sumados suponen grandes avances hacia un mundo menos contaminado, más sano y más feliz. Eso sí, requiere de compromiso.

El compromiso también es justicia

Te estoy pidiendo un compromiso, claro y directo. En primer lugar, contigo misma y con tus valores. Un compromiso con el ejemplo que quieres transmitirles a tus hijos y que deseas dejar como legado al futuro.

Reconozcámoslo, el compromiso da miedo, un miedo atroz. Tenemos miedo a que nos llamen radicales, a distanciarnos de otras personas que no comparten nuestra forma de vida, a ser criticados y una larga lista de excusas. Porque son solo excusas para posponer y no actuar.

Somos seres sociales por naturaleza, necesitamos comunicar y compartir. Y no dejamos de hacerlo aunque en ocasiones lo que trasmitamos sea contradictorio. Cuando defendemos una cosa y hacemos lo contrario, lo queramos o no, estamos enviando un mensaje.

El mensaje más directo va a nuestros hijos, ya que somos el espejo en el que ellos se reflejan. Si ofrecemos un mensaje firme, motivado y coherente no solo estaremos educando a nuestros pequeños, también ofreceremos una alternativa a quién cree que no existe o que no es posible.

El compromiso es coherencia, respeto y justicia.

Es coherencia puesto que tratamos de minimizar nuestras contradicciones o al menos conocerlas para poder más pronto que tarde acabar con ellas; es respeto, puesto que defender una crianza sostenible supone respetar el entorno en el que vivimos pero también a las personas que habitan en él aunque a veces no estemos de acuerdo con su ideología o con sus decisiones; y es justicia, puesto que aboga por un cambio de paradigma que construya una sociedad más justa e igualitaria para todos donde el interés económico no sea lo más importante o el impulso que mueve la sociedad.

Defender una crianza sostenible es ponerse en acción y salir de nuestra zona de confort aunque nos de miedo, aunque nos sintamos bichos raros y aunque creamos que estos cambios son insignificantes para el planeta. No lo son, acuérdate del mensaje y del ejemplo. 

¿Por dónde empiezo la crianza sostenible?

Primero de todo tomando conciencia y revisando tus decisiones que por banales e intrascendentes que te parezcan tienen una enorme importancia. Pregúntate qué enseñanza das a tus hijos cuando llevas a cabo determinados comportamientos o tomas determinadas decisiones.

Posiblemente, ese sea el principio. Si trato de inculcarle a mis hijos que ser consumista no es un valor para nosotros, estaré contradiciendo mis palabras si nos pasamos los fines de semana metidos dentro de un centro comercial. Los niños se quedan con los hechos, no con las palabras.

Tú tienes la llave del cambio como millones de madres que pueden elegir o que deberían elegir con conciencia y compromiso. Tenemos un gran poder como consumidoras y debemos reivindicar nuestro papel en este complejo sistema.

Mi poder está en que puedo elegir de entre todas las opciones la más justa o al menos la menos mala. Por lo general, aquello que no daña el entorno, beneficia a tu familia. Tú y solo tú sabes cuales son las decisiones que debes tomar para alcanzar este objetivo.

Practica la crianza sostenible

Para terminar te voy a dejar un ejercicio que recoge las ideas expuestas en este post y que te puede servir de guía para llevar a cabo una crianza sostenible.

  1. Busca tus valores, aquellos que crees que te representan a ti y a tu familia y ponlos por escrito. Recuerda que son únicos y personales.
  2. Reflexiona sobre el mundo en el que vives, ¿te gusta? ¿Cómo te gustaría que fuese?
  3. Toma consciencia de quién eres y de qué es lo que quieres.
  4. ¿Estás comprometida? Sin compromiso, los deseos nunca llegarán a la ejecución.
  5. ¿Qué puedo hacer por mejorar mi entorno?

Te animo a realizar este ejercicio de reflexión, posiblemente descubras cosas que no imaginabas.

Si has llegado hasta aquí, es porque la semilla del cambio está germinando en ti. Me gustaría decirte que no estás sola en este camino, que hay muchas madres concienciadas que buscan mejorar la vida de su familia y contribuir de forma positiva en su entorno. En Mamá y la Tribu estaremos encantadas de conocerte y de acompañarte en este proceso de cambio.

Si es así deja un comentario en este post o si lo prefieres manda un correo a mamaylatribu@gmail.com y me cuentas en que punto estás y qué es lo que necesitas. Nada me haría más feliz que ser agente de esa transformación.

Si te ha gustado el post, comparte, nos ayudas a crecer y a divulgar la Crianza Sostenible 🙂

Recuerda que puedes suscribirte al blog y recibir completamente gratis mi ebook, Guía de Crianza Sostenible: 12 consejos para mejorar tu vida. Y por supuesto, estás invitad@ a mi Comunidad de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles.

Queremos conocerte y que te unas a nosotr@s. ¿Estás preparada para la crianza que cambia el mundo?

 

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