Por fin, estamos de regreso después de unos cuantos meses de parón. Se trata de un nuevo comienzo por todo lo alto, ya que volvemos con un nuevo nombre, Rosa Martínez Marán, una nueva imagen y muchas novedades que poco a poco os iré contando. Como podéis ver nos hemos renovado por dentro y por fuera, pero lo que no ha cambiado son nuestras ganas y nuestro compromiso de ofrecerte contenido útil, honesto y de máxima calidad.

Siempre os he hecho participes, a vosotros mis lectores, de los cambios y novedades de mi proyecto, habéis sido testigos de mi evolución y de la transformación de mi web. Por lo tanto, me parece muy importante daros a conocer los porqués que se esconden detrás de la decisión de cambiar el nombre de mi web y como hemos llegado hasta aquí.

Gracias a mi anterior proyecto

Lo primero que me gustaría hacer es dar las gracias a mi anterior proyecto, sin Mamá y la Tribu yo no estaría aquí presentando este nuevo proyecto de marca personal. Mamá y la Tribu lo ha sido todo durante mucho tiempo, un motor para investigar, aprender y evolucionar.

Creé el blog con una motivación muy poderosa, dar a conocer mis experiencias con la maternidad y la crianza y sobre todo conectar y crear comunidad con otras mujeres que estuvieran en la misma situación personal. El balance no puede ser más satisfactorio, he conocido a mujeres maravillosas, he creado una comunidad, he escrito post de los que me siento muy orgullosa y que han tenido una excelente aceptación, he avanzado a nivel profesional formándome en cuestiones de maternidad y crianza y he abierto un camino que me ha llevado muy lejos.

Las razones del cambio de nombre

En el último post que escribí, en el que daba las gracias por los tres años de mi anterior blog, ya anticipaba este cambio y parte de las razones que me han llevado a ello. Es muchísimo lo que ha significado mi antiguo blog a nivel personal y profesional para mí, quizás por ello me ha costado tanto dejarlo marchar y abrazar esta nueva etapa.

No obstante, las personas evolucionan y se transforman y los proyectos también lo hacen. Yo he crecido a nivel personal y profesional con este proyecto que nació de una forma modesta y que me ha reconectado con quién soy y con lo que quiero hacer. Así que en este nuevo comienzo no partimos de cero sino de un aprendizaje de años blogueando y trabajando muy duro.  Por supuesto, en el camino he tenido que sortear obstáculos que han puesto a prueba mi paciencia y que me han hecho reconsiderar porque y para que escribo un blog.

Mamá y la Tribu y sus réplicas

Una de las razones para cambiar de nombre es la cantidad de blogs que han surgido mucho después que el mío con nombres prácticamente idénticos. Es algo que no podré entender nunca, porque cuando yo elegí el nombre del blog me aseguré por activa y por pasiva que ese nombre no existía y que no perjudicaba a nadie al escogerlo. De hecho, no fue mi primera opción sino la segunda porque la primera ya existía. Por respeto a esa persona que escribía esa página no utilice ese nombre y escogí otro.

Paradojas de la vida, me encontré un día con varias webs con un nombre casi idéntico al mío. Me enfadé muchísimo y registré la marca, pero seguía bloqueada con la cuestión del nombre y sus diferentes réplicas. He peleado durante años por defender una marca a la que tenía un enorme cariño por lo que significaba, pero que me ha hecho sufrir mucho a nivel personal. Cuando abrí mi blog con el nombre de Mamá y la Tribu no pensaba que años después otras personas lo replicarían de forma casi idéntica suscitando cierta confusión entre los lectores.

Cómo se gestó el cambio de nombre

Hasta que un día me di cuenta de que no merecía la pena seguir sufriendo por ello. Abandonar el nombre con el que empecé a bloguear ha supuesto un proceso de duelo. Una despedida y un dejar marchar algo que me ha traído muchas alegrías, pero también muchos sinsabores. En esta vida soltar es lo más difícil porque nos aferramos a las cosas, nos dan seguridad y calman nuestra ansiedad de lo desconocido. Ha sido duro porque implica dejar atrás algo que sientes como tuyo.  Y de hecho me pertenece, la marca está registrada por unos cuantos años más.

¿Por qué no seguir apostando por Mamá y la Tribu a pesar de las copias? Porque he llegado a la conclusión de que ya no me representa como antes. Hace unos meses hice la siguiente reflexión: me pregunté, al margen de toda esta historia de nombres, si sentía que el nombre del blog representaba mi proyecto en este momento vital y si sentía que me representaría en el futuro. Para mí sorpresa, la respuesta fue no. Ya no.

Mi proyecto empezó en 2015 como un blog de maternidad y crianza y por el camino se ha transformado en otro proyecto más ambicioso y bastante más amplio en temáticas y contenidos. Hoy soy consciente de lo que mucho que me apretaba la etiqueta y de lo que sentía que me limitaba el nombre. Era un hecho que habíamos evolucionado y crecido y que el nombre podía ser más un obstáculo que un beneficio en si mismo.

La búsqueda de nombres

La siguiente etapa fue buscar un nombre que me representase a mí y al proyecto. Después de lo sucedido quería ser aún más cauta y escoger un nombre que no fuese fácilmente replicable. Esto ha sido francamente muy difícil, hemos barajado muchos nombres, sin embargo, algunos no me convencían y otros ya existían como tal o con variantes. A estas alturas en Internet está todo inventado, replicado o copiado directamente.

Estuve un tiempo dándole vueltas a la cuestión hasta que un día un amigo me sugirió optar por la marca personal. No lo había contemplado como posibilidad real y bastó una consulta con la almohada para darme cuenta de que era una buena idea ya que resolvía el problema del nombre de una forma contundente y clara. Además, no me limitaba, ni me constreñía a ninguna temática en concreto. La web con mi nombre me daba la oportunidad de explorar mis diferentes facetas e inquietudes sin necesidad de explicar nada más. El proyecto soy yo y todo lo que gira a mi alrededor, y eso incluye también a mis colaboradores, Papá Idiota y mi pequeño. Por supuesto, mi pareja estuvo completamente de acuerdo.

El nuevo nombre, Rosa Martínez Marán

Y así surgió el nuevo nombre del proyecto, Rosa Martínez Marán. Este cambio de nombre no significa que vaya a abandonar temas como la maternidad, la crianza sostenible o la lactancia. De hecho, con el nuevo proyecto se vienen todos los post que escribí en Mamá y la Tribu. Son temáticas que siguen teniendo cabida en mi blog y a las que aún tengo mucho que aportar, así que voy a seguir escribiendo sobre ellas.

Lo que se fortalece en este nuevo proyecto es la preferencia por abordar temas de sostenibilidad en todas sus facetas, la vida sostenible en toda su extensión.

¿Por qué has tardado tanto en volver?

Cuando proyectas algo en tu mente no siempre tiene una correspondencia inmediata en la realidad. Idear como sería Rosa Martínez Marán y ponerlo en marcha ha requerido de tiempo de reflexión y de ejecución. Seguir publicando en el anterior blog y crear el nuevo era inviable, ya que mi tiempo real es muy limitado, así que opté por dejar de publicar y centrarme en el nuevo proyecto.

Crear un proyecto de cero lleva muchísimo trabajo y requiere de una toma de decisiones que resultan vitales para su desarrollo. No quiero aburriros con estos detalles, pero creedme cuando os digo que pensar en el enfoque, las secciones, las categorías, el contenido o las imágenes lleva mucho tiempo.

El resultado que hoy ves es fruto de un arduo trabajo y de mucha reflexión personal. Ha habido momentos en los que sentía que daba dos pasos adelante y uno atrás. Ha sido agotador en muchos momentos, no obstante, me siento muy feliz porque la web tiene la imagen que yo quería. Por fin, tengo una página que siento que nos representa y que transmite nuestros principios y nuestros valores.

Por ejemplo, el logo, es de las cosas de las que más orgullosa me siento. Lo pensé mucho antes que el nuevo nombre, ya que hace bastante tiempo lo tenía en mi cabeza. Mi pareja, Papá Idiota, me ayudó a perfilarlo y a darle sentido y luego, Celia Espada, la persona que ha dado forma a mi nueva web, le dio su identidad y forma como logo. Siento que encaja a la perfección con quienes somos y con el mensaje que queremos transmitir.

Un nuevo principio

Por supuesto, en medio de este cambio online nos han pasado una infinidad de cosas, algunas buenas y otras muy malas para que no negarlo. No obstante, la vida está llena de contrastes y claroscuros, como tal lo acepto y me reconcilio con ello.

Me gusta el mundo online, sin embargo, hay momentos en los que la vida offline, la real, no nos olvidemos nunca, se impone con rotundidad y te reclama tus cinco sentidos. Me vais a permitir que hoy no entré en estas vivencias personales, ya os iré contando en futuros post aquellas experiencias que considero que pueden ser de valor y de utilidad para mis lectores.

Soy consciente de que empezar de nuevo puede ser difícil sobre todo volver a conectar con tus lectores, que te reconozcan en esta nueva etapa y que quieran seguir leyéndote como antes. No obstante, seguimos siendo los mismos, la esencia sigue siendo la misma, con el mismo compromiso, con las mismas ganas y con la misma ilusión por seguir divulgando y transmitiendo conocimientos.

Espero que la nueva web te guste tanto como a nosotros y que nos hayáis echado de menos durante este tiempo. No os imagináis las ganas que teníamos de volver a publicar y la lista de post pendientes que tenemos por escribir y por rematar.

Por hoy ya me despido dándote las gracias por haber seguido leyendo hasta el final. Por supuesto, estoy deseando conocer tus impresiones, ¿qué te ha parecido? ¿Te alegras de nuestro regreso? Me encantaría saber que piensas, así que si te apetece déjanos un comentario y nos cuentas.

Recuerda que puedes suscribirte al blog y recibir completamente gratis mi ebook, 3 Recetas para Vivir Sostenible. Y por supuesto, estás invitad@ a mi Comunidad de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles.

Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para la crianza que cambia el mundo?

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