por Rosa Martínez Marán | Mar 9, 2017 | Maternidad y Crianza Sostenible
Por fin puedo compartir con vosotr@s la segunda parte del post. Os cuento el desenlace del ingreso en neonatos del peque y nuestra absoluta desesperación ante la concatenación de los acontecimientos.
Si te perdiste la primera parte, puedes leerla aquí. Tal y como os contaba en la anterior entrega, mi pequeño había dejado de respirar a los pocos minutos de nacer y se lo habían llevado a la unidad de neonatos. Desinformados y muy cansados nos fuimos a dormir a medianoche con la esperanza de recuperar pronto a nuestro pequeño.
PRIMEROS DÍAS
Al día siguiente volvimos a primera hora y sufrimos un nuevo sobresalto. Nuestro peque tenía una sonda gástrica conectada. Nuestro desanimo y desconcierto iba en aumento.
Volvimos a pedir información, ante una nuestra insistencia, una pediatra de guardia se tomó la molestia de leerse el expediente y sacarnos de la desinformación. Era domingo al mediodía, habían pasado 24 horas
Según el informe estaba allí por una hipoglucemia. Aunque había sido ingresado por la apnea, al revisar sus niveles de glucosa había descubierto que eran bastante bajos, así que habían puesto en marcha el protocolo para esta situación. El protocolo consistía en alimentarlo con leche de fórmula inmediatamente.
El problema era que el pequeño había vomitado parte de la leche, su cuerpo no la había tolerado bien. Por supuesto, eso había puesto en marcha otro protocolo nuevo. Era pertinente hacerle nuevas pruebas por si tenía algún problema digestivo que hubiese provocado la intolerancia. Todo esto suponía dejarle ingresado como mínimo un día más.
Llegados a este punto voy a explicar brevemente en qué consiste la hipoglucemia neonatal. Una hipoglucemia es un descenso de la cantidad de glucosa en sangre. Según un informe de la Asociación Nacional de Pediatría se produce cuando falla el proceso normal de adaptación metabólica después del nacimiento.
La incidencia de hipoglucemia en recién nacidos es mayor que en otros momentos de la vida de una persona, precisamente por ser un período crítico. Además si el bebé es prematuro o un CIR (como era nuestro caso) la incidencia es aún mayor. Se estima que tienen unos depósitos de glucógeno en el hígado deficientes, es decir, tiene pocas reservas para adaptarse a la vida fuera del útero.
Por supuesto, esto lo desconocíamos y tampoco nadie se tomo la molestia de contárnoslos.
Nos dejaron bastante preocupados, la salud de nuestro hijo se complicaba por momentos. Pregunté si podía ofrecerle el pecho y la respuesta fue afirmativa. Podía iniciar la lactancia cuando quisiera. Sin embargo, en esas 24 horas no había recibido ni una sola directriz: nadie me había dicho que si el bebé no estimulaba el pecho yo debería hacerlo con un sacaleches.
En mi ignorancia informada estaba convencida de que la leche subiría por sí sola. Y por supuesto, no subió (Mis dificultades con la lactancia las abordaré en otro post).
La sala de neonatos estaba muy llena ese domingo. Fue entonces cuando me percaté de que otras mamás se estimulaban el pecho con un sacaleches y yo también comencé a hacerlo. Nadie me dijo que tenía que hacer ni con que frecuencia. Simplemente me limite a imitar a las otras mamás que estaban en la unidad. Por supuesto, no salió nada. Ni una gota.
En teoría la unidad de neonatos estaba abierta las 24 horas del día, en la práctica no eras bienvenida a cualquiera hora. De hecho, nos informaron de los horarios puntualmente. Las horas venían marcadas por la obsoleta medida de las tres horas. Así es como se alimentaba en la unidad de neonatos: no a demanda. Molestabas si te quedabas más tiempo del que ellos consideran prudencial.
Las recomendaciones en la unidad eran constantes: “déjale descansar”, “ya habrá tiempo para cogerle”, “no le despiertes”, “no alargues la toma que se le junta con la otra” y un largo etcécera de atropellos. Siempre había una enfermera dispuesta a dar un consejo que no habías pedido. Nos trataban a las mamás como a niñas jugando con muñecas, como si nuestros hijos no nos perteneciesen y ellas tuviesen la capacidad de decidir.
Permanecíamos en la unidad de neonatos todo el tiempo que podíamos. Mi peque apenas lloraba y si lo hacía en cuanto escuchaba mi voz se callaba y entraba en un dulce sueño. Se dormía plácidamente y se acurrucaba en mi pecho cuando le tomaba en los brazos. Y yo le hablaba como hice siempre, le decía que le quería, que pronto nos iríamos a casa. Procuraba alargar el piel con piel pero cuando el resto de mamás se iban a mí también me invitaban a marcharme.
Cada mañana despertaba con la ilusión de tener a mi peque por fin a mi lado, pero de nuevo, nos llevábamos otra decepción. La distancia de apenas unos metros había frustrado nuestras ilusiones, nuestros planes. La imagen idílica de familia disfrutando de nuestros primeros días juntos se esfumó, se quedó solo en un deseo.
La realidad era muy distinta. No me despertaba mi bebé en la noche llorando, no podía abrir los ojos y verle, no siempre podía cambiarle el pañal si lo necesitaba, no podía besarle ni acariciarle cuando yo quisiera. NO. Estaba en una sala rodeado de otros bebés y lejos de nosotros, sus padres.
Nos sentíamos abatidos e impotentes aunque nos repetíamos que era por su bien. Yo apenas empezaba a tener calostro, habían pasado 48 horas. Por supuesto, lo que salían eran solo gotas, mi calostro no era suficiente para alimentar a mi bebé. Aunque yo le ponía al pecho, él era incapaz de engancharse. Así que tocaba suplementarlo con leche artificial. Estaba furiosa, era lo no queríamos de ninguna de las maneras.
La situación me generaba una gran frustración y un gran sentimiento de culpabilidad, ¿Por qué no era capaz de darle el pecho a mi pequeño? Por supuesto, nadie fue capaz de detectar lo que pasaba, pero consejos y manipulaciones innecesarias me llevé bastantes de propina.
El lunes fueron retirando cables. Aunque su alta no era inminente la mía si lo era. Sin embargo, al detectarme una anemia en un control rutinario decidieron dejarme ingresada un día más. Me alegré enormemente porque no quería irme a casa sin él. Además existía la posibilidad de que el peque recibiese también el alta entonces.
Sin embargo, cuando parecía que la hipoglucemia estaba solucionada empezaron a amenazar con dejarle más tiempo ingresado si subía la bilirrubina. Para entonces estábamos ya desesperados.
LA DESPEDIDA
El martes yo recibí el alta pero mi pequeño se quedó ingresado. La idea era tenerle un día más en la unidad y el miércoles darle el alta si todo iba bien. Me inquietaba enormemente escuchar ese “todo bien”, me había hartado de escucharlo los últimos días y el alta parecía que no llegaba.
Teníamos que irnos a casa y a mí se me rompía del corazón por tener que irme sin él. Todo el arrojo y la presencia de ánimo que había demostrado se esfumó. Una cosa era tener a mi hijo a solo unos metros ingresado y otra muy distinta poner 60 kilómetros de distancia entre él y yo.
Fuimos a despedirnos de él y me rompí. Ya no pude contener las lágrimas, lloraba sin consuelo.
Todavía hoy casi dos años después no puedo evitar llorar al recordarlo. Me rodearon las enfermeras, el personal de la unidad y mi pareja, no había forma humana de consolarme. Nada podía aliviar mi pena.
Cogí a mi hijo en brazos. Le besé, le abracé, le dijo que le quería, que le queríamos muchísimo y que al día siguiente estaríamos de nuevo allí junto a él, que nos iríamos a casa. Mi pareja tuvo que sacarme a rastras de allí, teníamos que irnos.
Nos fuimos con nuestra pena enorme, con el corazón roto pero con la esperanza del alta al día siguiente. De camino en el coche seguí llorando. El momento de llegar a casa fue uno de los más tristes. Había imaginado tantas veces ese momento: entraríamos en casa, nuestros gatitos se acercarían, les presentaríamos al nuevo miembro de la familia y empezaríamos nuestra nueva vida.
Sin embargo volvimos solos y derrotados, con las manos vacías. Aún se me llenan los ojos de lagrimas al recordarlo.
Sin embargo, había que mitigar la impotencia haciendo algo que no fuese llorar. Así al día siguiente fuimos al registro civil a primera hora aunque antes dejamos la poquita leche que había conseguido sacarme en el hospital.
La nota divertida la puso mi madre cuando me llamó a primera hora para aconsejarme que le pusiésemos al niño un nombre compuesto. Tema que le quitaba el sueño desde hacía meses. El nombre le daba igual, el nombre de mi padre, el de mi suegro o el de mi chico…Al final le dije de broma que le habíamos registrado como G de los desamparados.
EL DESENLACE
Y finalmente volvimos al hospital y nos dijeron aquello que deseábamos escuchar desde hacía cuatro días: podíamos irnos a casa.
No podíamos ser más felices. Y nos montamos en el coche y de camino no paraba de preguntarme, “¿y ahora qué?”
No había pasado un solo minuto con mi hijo a solas, apenas nos conocíamos, las dudas se acumulaban en mi cabeza, ¿podría darle el pecho? ¿Sabría atenderle? ¿Volvería a sufrir una apnea? ¿Sería una buena madre? (En adelante aborrecería ese concepto)
Fue entonces cuando fui consciente de mi nueva situación y me sentí por primera vez MAMÁ. Esta fue nuestra experiencia en neonatos aunque a esta historia aún le faltan algunos capítulos por escribir. ¿Me acompañas?
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por Rosa Martínez Marán | Mar 3, 2017 | Maternidad y Crianza Sostenible
Con motivo del día de la mujer que se celebra del 8 de marzo quiero invitaros a un evento de crianza y maternidad que tendrá lugar dentro de unos días en Valladolid. La organizadora de este evento es Sheyla Gómez, asesora maternal y madre de dos hijos. Conozco a Sheyla a través de las redes sociales y cuándo me comentó esta iniciativa estuve encantada de sumarme a ella y darle la mayor difusión posible. La verdad que el plantel de ponentes es espectacular. 🙂
En este post os voy a dar toda la información necesaria para que podáis uniros al evento. Además he incluido una breve entrevista en la que Sheyla nos dará más datos y nos aclarará algunas dudas sobre la jornada.
Cuándo: el domingo 12 de marzo de 2017. El horario es de 10-14 y de 16-20h. Habrá un descanso de dos horas para comer y reponer fuerzas.
Dónde se celebra: en Santovenia de Pisuerga, en la provincia de Valladolid. La localidad está a unas dos horas y media de Madrid y a unos 7 kilómetros de Valladolid.
Ya. Quizás te pilla un poco lejos. Por esa razón, por si no puedes estar de forma presencial, existe la posibilidad de seguirlo de forma online. De hecho, esa es la opción que yo he elegido porque me es imposible estar presente pero no quiero perderme el evento por nada del mundo.
Precio: son solo 10 euros.
Hasta cuándo puedo reservar mi plaza: está abierto el plazo hasta el viernes 10 de marzo a las 23:59.
Temática de las ponencias:
- El método hipopresivo: si has sido madre te interesa, ya que es posible que tu musculatura abdominal y tu periné no estén en su mejor momento.
- Charla Montessori de 0-6 años: si no conoces este método te va a abrir un mundo de posibilidades.
- La preparación al parto a través de la danza del vientre. Es una de las ponencias que más me atrae. Estoy deseando saber más.
- La maternidad y el duelo. Desgraciadamente sigue siendo un tema tabú en nuestra sociedad.
- La alimentación de los lactantes que ya no son bebés. Alude a la lactancia prolongada y como mantenerla con éxito.
- La educación sexual desde la infancia. Suele ser una cuestión incómoda que muchas veces los padres no saben cómo abordar.
- Las claves para una maternidad empoderada. Esta ponencia me fascina, la imparte una de las ponentes que más admiro: Irene García Perulero.
- Escuelas libres y Homeschooling. Una vertiente en auge en nuestro país que merece la pena conocer.
- El porteo en situaciones especiales y a partir del año. Otra de las ponencias que no pienso perderme, adoro portear.
¿Quienes son las ponentes?
El grupo incluye a una serie de mujeres que son una referencia en cada una de sus materias: Pilar Martínez, Irene García Perulero, Belén Chulio, Nuria Gallego, Cristina Núñez, Maite F. Lurbe, Beatriz Fernández, Montse Sánchez, Rosa Eva Rabanillo y Sheyla Gómez, ponente y organizadora de este evento.
Os dejo un enlace a su blog por si queréis conocer más a fondo el currículum de estas mujeres y el contenido más detallado de la charla de cada una de ellas. Pinchad aquí.

Entrevista a Sheyla Gómez
Como estaba interesada en el evento me puse en contacto con Sheyla para pedirle un poco más de información. Tengo que agradecerle enormemente que accediese a concederme esta entrevista. Os dejo con ella.
- Sheyla, me gustaría que nos contases algunas cosas sobre ti para que te conozcan un poco mejor las lector@s del blog.
Soy mami de Alma y Abel de 4 y 13 años respectivamente. Empecé hace ya cuatro años a formarme, me inicié con un curso de asesora de lactancia. Me gustó tanto, que cree el grupo de apoyo de Tudela de Duero, el cual, sigue activo. Más tarde, me apunté a otra formación de lactancia, me uní al curso de Edulacta. Su programa me enamoró. Desde entonces formo parte del equipo de formación, ya que confiaron en mí. Posteriormente me formé con asesora de porteo, Baby bath support, PNL, gestión emocional y método naces, entre otras formaciones relacionadas con el mundo de la maternidad.
Siempre me ha interesado proponer actividades con las familias. Hemos hecho varios flash mob porteando y está funcionando el baby-cine teta en Valladolid desde abril de 2016. También tengo un blog. La web surgió hace tan solo un par de años. No soy todo lo activa que me gustaría por temas laborales pero suelo subir algún que otro post.
Si os apetece visitar su página aquí tenéis la dirección: el alma y la lactancia al descubierto.
- ¿Cómo surgió el evento? ¿De quién fue la idea?
El evento lo llevo yo directamente con apoyo de las ponentes y algunas amigas que me dan difusión. Llevo intentando organizarlo desde hace casi tres años. Siempre obtenía negativas por parte de diferentes ayuntamientos de la zona hasta que una mami que conozco de Santovenia lo comentó en la concejalía de su pueblo. A la concejala le encantó la idea ya que está a favor de la crianza respetuosa. Gracias a ello, por fin, este sueño que tenía desde hace años ve la luz.
- ¿Cuáles son los temas que se van a tratar? ¿Nos puedes dar un avance?
El programa es muy completo. Aún así me he quedado con ganas de traer a más ponentes pero era inviable. Se van a abordar temas de lactancia, AC, los hipopresivos, danza y movimiento, porteo, Montessori, educación, duelo maternal y la sexualidad en la infancia. Son unas ponentes muy prestigiosas y cañeras. Os va a encantar.
- ¿Cómo se pueden seguir las conferencias?
Las charlas pueden verse de modo presencial y online. De modo presencial se va a poder entrar y salir cuando se quiera. Por supuesto, se puede ir con peques. Además Noemí de Nim hará algunas cosillas para tener a los niños entretenidos esos ratos.
- Algunas amigas están interesadas en el evento pero no pueden trasladarse a Valladolid, ¿cómo va a ser la transmisión online? ¿Es en directo?
Lo sé. Hay mucha gente interesada en verlas pero que no pueden asistir por encontrarse en otras localidades o en otros países. Por suerte, el evento también ha llegado al otro lado del charco.
La transmisión online será en diferido ya que es inviable llevarlo a cabo en directo. Son ocho horas de conferencias seguidas.
- Entonces, ¿se van a grabar las ponencias y se podrán ver durante unos días?
Sí. Hemos decidido grabarlo, editarlo y enviar posteriormente el enlace de modo privado a esas personas que se apunten al evento online. La idea es que puedan ver las charlas con calma y las veces que quieran. Somos madres y padres con obligaciones y niños pequeños y no podemos estar enganchados ocho horas seguidas al ordenador para verlo.
- ¿Se puede comprar ya la entrada?
Sí. Entrando en este enlace podéis comprar la entrada online y presencial. Se paga por transferencia bancaria o por Paypal. Podéis comprar la entrada hasta el 10 de marzo a las 23:59 horas. ¡Aún estáis a tiempo!
La verdad es que me encantaría que viniese mucha gente de modo presencial para poder dar algún achuchón que otro a otras blogueras, amigas y profesionales de estos ámbitos a las que aprecio un montón.
Desde aquí te doy las gracias, Sheyla por la entrevista. Te deseo mucho éxito con esta jornada, estoy deseando que llegue el día.
Y vosotras, ¿qué me decís? ¿No me digáis que no promete? ¿Conocíais el evento? ¿Os unís a nosotras?
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por Rosa Martínez Marán | Feb 23, 2017 | Maternidad y Crianza Sostenible
El post de hoy es muy personal, tanto que he tardado casi dos años en publicarlo. El detonante ha sido una consulta que me llegó esta semana.
Una mamá me escribió porque necesitaba conocer mi experiencia, ya que su pequeña también era un CIR. Resultó que nuestras historias eran muy similares y ella necesitaba saber cómo había sido mi experiencia. Así que este post va con dedicatoria: para ti Paloma.
Relatar esta vivencia tan dolorosa ha sido muy difícil, os pido paciencia, he necesitado extenderme mucho así que el post está dividido en dos partes. Hoy os dejo la primera entrega. Se trata de remover algo que para mí tiene una gran carga emocional. Pero es el momento de dejar fluir y de compartir esta historia con la esperanza de ayudar a otras madres en ese trance tan difícil de pasar los primeros días de vida de su hijo separadas de él.
Mi parto fue un parto inducido en la semana 36+5. Las que habéis seguido mi historia sabéis que la inducción planeaba desde que diagnosticaron a mi bebé como un CIR. Si tenéis curiosidad por conocer cómo fue el parto os dejo las dos entradas donde lo cuento: Mi parte Inducido: parte 1. y Mi parto inducido: el desenlace.
Mi peque no crecía, había sido diagnosticado como un CIR de tercer trimestre. Para quien no sepa que es un CIR se trata de la disminución patológica del ritmo de crecimiento del feto mientras se desarrolla dentro del útero. En el post Mi peque, un CIR puedes encontrar más información.
Cuando te plantean una inducción al parto te mentalizas de ir preparada para todo. Sabes que el parto será largo y doloroso, que es muy posible que acabe en una cesárea o en una intervención de urgencia. Pilar, mi matrona, siempre dice que cuanto más tiempo en el hospital, más tiempo les das para que se les ocurran ideas. Y bueno, esas ideas suponen una intervención tras otra.
No era el parto que quería ni el que había soñado pero lo afronté de la mejor manera posible porque piensas que todo termina con tu hijo en brazos. Con el piel con piel soñado. Has visualizado esa imagen, está en tu mente. Eso te anima a sobrellevar el trabajo de parto. Solo es un rato y podrás disfrutar de tu tesoro. De ese ser que ha crecido dentro de ti y al que por fin pondrás cara, al que podrás abrazar. Empieza tu aventura como madre.
Tras casi treinta horas de parto mi hijo nació con fórceps, maniobra de Kristeller incluida en el pack de la inducción. Una de las cosas que recordaré siempre es que mi bebé no lloraba. Tardó unos segundos en respirar, segundos que para mí fueron interminables. El papá que estaba a mi lado trataba de tranquilizarme. Pero yo solo podía repetir: ¡no llora!, ¡no llora!.
Pasado el susto y una vez que comprobaron que todo estaba bien pude conocer a mi pequeño. El momento más importante de mi vida. Mi pareja me cuenta que me lo enseñaron nada más nacer pero yo no recuerdo esa imagen. No sé por qué no se grabó en mi mente, quizás porque estaba demasiado aturdida y cansada.
Una vez le tuve entre mis brazos enseguida le ofrecí el pecho y mi felicidad fue máxima. Por fin éramos una familia.
Nadie esperaba en la sala de espera porque yo había decidido no avisar a la familia de la inducción. Teníamos todo el tiempo del mundo para conocernos, o al menos, eso creía yo.
Si había tomado la decisión de no informar de la inducción era porque deseaba tranquilidad, no quería subir a planta y encontrarme la habitación llena de gente. Necesitábamos intimidad. Queríamos disfrutar de nuestras primeras horas juntos como familia. Era nuestra elección.
Pero el hombre propone y Dios dispone. La maravillosa estampa familiar se quebró pocos minutos después. Mi pequeño dejó de respirar. Literalmente, se puso azul. Habían pasado solo diez minutos.
Llamamos corriendo y la sala en un momento se llenó de médicos, y enfermeras mientras nos mirábamos llenos de angustia. Parecía que recuperaba la respiración. Uno de los enfermeros que me había asistido en el parto nos dio una posible explicación: era un signo de sufrimiento fetal. En vez de dentro del útero lo había sufrido fuera.
El expulsivo se había complicado mucho, el bebé no tenía fuerza para bajar por el canal del parto y empezaba a estar fatigado. Así que intervinieron de urgencia porque temían por su bienestar fetal
El enfermero también nos dijo que era frecuente que los bebés prematuros dejasen de respirar, era como si olvidasen hacerlo.
Debemos recordar que hasta el nacimiento el feto recibe el oxígeno a través de la sangre que le llega del cordón umbilical. No debe hacer ningún esfuerzo por respirar. Al nacer el bebé debe realizar una primera inspiración, pero algunos bebés ya sea por ser prematuros, por una inmadurez en los pulmones o por sufrimiento fetal no logran hacerla correctamente. Posiblemente por esa razón mi peque tardó tanto tiempo en respirar. El test apgar así lo confirma, pero eso nadie nos lo explicó. Lo leímos después en el informe del hospital.
Aunque parecía que se recuperaba decidieron subirlo a neonatos y hacerle una exploración más exhaustiva. Entre otros parámetros necesitaban medir su nivel de glucosa en sangre.
Entonces se lo llevaron.
El papá fue tras él, así lo acordamos, no quería que le perdiésemos de vista. Yo me quedé sola y recién parida en aquella habitación inmensa y fría, ajena a lo que estaba ocurriendo con mi bebé una planta más arriba. Estaba asustada, ¿y si dejaba otra vez de respirar?
Pero en esta vida siempre hay gente buena que aparece en los momentos más insospechados, como un ángel que te ilumina. Una auxiliar se quedó a mi lado, consolándome. Me ayudó a encontrar mi móvil, así al menos, estaba conectada con el papá. Trató de entretenerme, me dio conversación, fue amable. Es algo que no olvidaré nunca y de lo que le estaré toda la vida agradecida.
Los minutos pasaban y seguía sin tener noticias de mi pequeño, minutos en los que todo pasa por tu cabeza. En los que te pones en lo peor. Temí perder a mi bebé recién nacido, no quería pensarlo pero era inevitable. ¿Por qué nadie me decía nada?
Menos mal que al rato mi pareja me mandó una fotografía de mi peque. Estaba en observación en neonatos. Pude respirar más tranquila aunque solo deseaba estar con él. Tras un tiempo prudencial me subieron a planta aunque casi no podía moverme, la epidural me había hecho tanto efecto que no podía mover las piernas.
Una vez que estuve arriba el estrenado papá trató de explicarme lo que pasaba: aunque enseguida había vuelto a respirar creían que era mejor observarle, por si había algún problema respiratorio que no se hubiese detectado al nacer. Está ingresado en neonatos en observación. Si todo iba bien en un rato nos lo traerían a la habitación.
El rato se convirtió en cuatro interminables días. Aquello que no deseaba que pasase, pasó.
Meses antes me había cambiado de hospital porque me negaba a que me programasen una cesárea en la semana veinte. Una de las razones en las que basaba mi decisión era que no quería separarme de mi hijo durante el tiempo de reanimación. Quería hacer el piel con piel con mi bebé al nacer. Sabía que en ese hospital por protocolo no se permitía al bebé estar con la madre en la sala de reanimación.
¿Por qué era tan importante para mí?
Durante las dos primeras horas de vida se abre lo que se conoce como período sensitivo. El bebé es capaz de reconocer a su madre si está en contacto con su piel. Ese contacto ayuda a estabilizar la temperatura corporal del bebé, a establecer un vínculo afectivo con la madre y contribuye al desarrollo de la lactancia.
Uno de mis deseos era darle el pecho a mi pequeño y había leído que si el bebé se enganchaba al pecho durante esas primeras horas la lactancia tenía más posibilidades de instaurarse con éxito. Sin embargo, el piel con piel duró diez minutos. El poco tiempo que compartimos al nacer. Cuando me subieron a planta y pude volver a verle el período sensitivo ya había pasado.
Me había informado tanto que no estaba preparada para una situación que no encajase dentro de lo que había leído. En las maravillosas guías que había manejado no se contemplaba la posibilidad de que tu hijo fuese separado de ti sus cuatro primeros días de vida.
Toda la información que tenía fue inútil, sabía lo que tenía que hacer si todo iba bien. Sin embargo, no tenía información sobre qué hacer si las cosas van mal. ¿Qué hacer si la situación no es la que esperas? De eso nadie te habla, para eso nadie te prepara.
La bofetada te las llevas directamente sin miramientos y en frío.
En cuanto me encontré un poquito mejor fuimos a la sala de neonatos, yo aún iba en silla de ruedas, seguía sin poder mover las piernas. Era sábado por la tarde y allí no había nadie que pudiese informarnos de que pasaba. Tan solo nos dijeron que había sufrido una hipoglucemia. Por ello, debía quedarse hasta el día siguiente en la unidad.
Yo quería tomarlo en mis brazos, ofrecerle el pecho. Estaba ansiosa por iniciar la lactancia. Pero me dijeron que no, que debía descansar. Le habían dado leche de fórmula enseguida para corregir la hipoglucemia, y debíamos esperar.
Decisión tomada sin consultarnos. No voy a entrar en si la decisión era adecuado o no porque no soy médico. Pero al menos merecíamos ser informados de ello. Todo esto en un hospital supuestamente amigo de los niños según la OMS.
Nos acercamos a la cuna. Mi peque dormía plácidamente en una cunita diminuta, tan diminuta como lo era él. Deseaba abrazarlo, besarlo, estrecharle entre mis brazos y decirle lo mucho que lo quería. Pero apenas pude hacerlo, según las enfermeras había que dejarlo tranquilo. Velamos su sueño y al rato nos marchamos, estorbábamos allí.
Hoy vivo la escena y me indigno de nuevo. Me enfado conmigo misma por no haber opuesto resistencia. Por no haberme quedado allí a su lado, me costó meses perdonarme. Pero estaba muy cansada, débil, después de tantas horas de parto, me dolía todo el cuerpo y nos sentíamos perdidos ante aquel giro inesperado. No estábamos preparados para este escenario que en nada se parecía al que habíamos planeado.
Volvimos a la habitación por un rato, una habitación en la que todo estaba preparado para recibir un bebé que no estaba. Ver la cuna vacía fue demoledor. Se nos cayó el alma a los pies. Solo queríamos tener a nuestro peque con nosotros y empezaba a hacerse dura la espera.
Descansamos un rato y volvimos. Nos dimos un nuevo susto. Tenía una vía conectada a su bracito y una serie de monitores que chequeaban todo el tiempo sus constantes vitales. De nuevo no entendíamos nada.
Preguntamos de nuevo y no supieron decirnos el porqué. Me prohibieron la lactancia hasta el día siguiente, hasta determinar su evolución. La persona que dio esta orden manejaba información desactualizada, ya que desde hace algunos años se estima que la leche materna es lo mejor para alimentar a los bebés con niveles de glucosa bajos.
Pero en aquel momento eso no lo sabía y cumplí con las indicaciones médicas. Tomé a mi peque en brazos, lo besé, lo hablé como siempre había hecho pero no le ofrecí el pecho. Nos marchamos a medianoche con la esperanza de tenerle a nuestro lado al día siguiente.
Ese fue nuestro primer día en neonatos: sin piel con piel, sin lactancia y sin apenas presencia materna. Se me rompe el corazón al pensar que no pudimos estar juntos en sus primeros días de vida. Sufro al pensar lo desorientado que debió sentirse ante un mundo nuevo y desconocido sin el cálido regazo de su madre.
Este fue solo el primer día, nos esperaban otros tres días llenos de sobresaltos y sinsabores. Pero para eso habrá que esperar al próximo jueves.
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por Rosa Martínez Marán | Feb 9, 2017 | Maternidad y Crianza Sostenible
Ya eres madre, enhorabuena. Has conseguido tu más preciado deseo. Tienes a tu pequeño en brazos y te preguntas si puedes ser más feliz. Es muy probable que nada pueda ser comparable a esa experiencia.
Sin embargo, nadie te ha contado que ser madre es el trabajo más duro que vas a realizar nunca, que no tendrás vacaciones ni días de descanso ni podrás despedirte del cargo cuando las cosas se pongan feas. Que no vas a poder salir corriendo y que es un hecho irreversible.
Y lo más importante: te va a enfrentar a lo mejor y a lo peor de ti misma.
¿Estás preparada?
Si somos sinceras, la mayoría no lo estamos.
No somos conscientes de la enorme responsabilidad que supone traer un hijo al mundo. Si reflexionásemos más sobre esta cuestión, la tasa de natalidad sería aún más baja de lo que ya es en países como España.
Claro que tampoco es que tengamos muchas posibilidades de conciliar, pero ese tema, lo dejamos para otro post.
Podemos dedicar también este espacio para hablar de los egoístas y manipuladores que son los bebés. Criaturas tremendamente frágiles pero que tienen la capacidad innata de saber latín desde que asoman la cabeza (llamémoslo ironía).
Pero no, hoy vamos a hablar de ti. De cómo te sientes y de la ambivalencia de sentimientos que implica la maternidad. Vamos a viajar al corazón de las tinieblas.
Tener un hijo te coloca en el mundo. Y si no lo hizo tras nacer, lo hará en los próximos años. No conozco a nadie a quien la maternidad no le haya cambiado y no me refiero a su estilo de vida, que es lo evidente.
Ya te habrás dado cuenta de que ser madre no es de color de rosa. Hay tinieblas y claroscuros que se ocultan bajo nuestro disfraz de madres perfectas (¡Cómo odio esta etiqueta! Defíneme perfecto).
Antes que madres fuimos niñas, antes que niñas, bebes y antes que bebés, pequeños fetos en desarrollo en el vientre de nuestras madres. Pero esto nuestra memoria lo ha olvidado y nuestros recuerdos comienzan a partir de los tres o cuatro años de edad.
Nosotros tenemos la capacidad de olvidar, pero nuestro cerebro más primitivo no olvida. Esta impronta está en nosotros, aunque no podamos recordarlo. Presente en nuestro subconsciente y es una pieza más de quien somos.
Robert Bly afirmaba que todos llevamos a cuestas una mochila: primero nos dedicamos los primeros veinte años a llenarla de todo tipo de experiencias y vivencias, después nos dedicamos a vaciarla el resto de nuestra vida.
La vaciamos porque nos pesa, porque obstaculiza nuestro camino y no nos permite crecer. La maternidad te enfrenta directamente con esta mochila, que según nuestra experiencia vital será más pesada o más liviana.
Ser madre te enfrenta a la niña que fuiste. El recuerdo o la imagen que tenemos de aquella época, en ocasiones, no nos satisface o nos hace sentir mal. Hemos acumulado mucha culpa, mucho resentimiento, desamor, heridas que no dejamos curar y miedos profundos, que no nos atrevemos a confesar.
Laura Gutman lo denomina sombra.
A la sombra la llamo yo tinieblas. Porque dentro de nosotras mismas aún existe una niña que quizás no fue todo lo amada que merecía o no recibió toda la atención que precisaba. Mis padres hicieron un gran trabajo criando cuatro hijos pero se equivocaron muchas veces en su papel de padres. A veces no es suficiente con querer.
Nos criaron con unas directrices que ya fuera por aplicación o por omisión están ahí como unos pilares rígidos que influyen en la forma en que abordamos la crianza. Es parte de nuestra mochila. Lo mejor que podemos hacer es enfrentarla, mirarla de frente. Por nosotras, pero también por nuestro bebé.
Habrá quien piense que no trae mochila, que no debe cuestionarse nada. Lo fácil es seguir a la manada y continuar haciendo las cosas como se han hecho toda la vida. Pero otra posibilidad, es mirar hacia adentro y preguntarte si de verdad lo haces porque crees que es lo mejor para tu hijo o si actúas por inercia.
HABLEMOS DE TINIEBLAS
Nos acechan ya desde la gestación.
Cuando estaba embarazada nadie quería escuchar lo mal que me sentía. Era obligatorio estar contenta y feliz, aunque estuviese de muy mala leche la mayor parte del tiempo. Parecía de muy mala educación expresar que no me gustaba nada el embarazo, que me sentía invadida e incomodísima. Sentía que había perdido el control sobre mi cuerpo.
Sin embargo, tocaba sonreír, porque si estás embarazada debes ser dulce, adorable y frágil como una encantadora postal de otoño. Como si llevar un bebé dentro nos convirtiese en niñas de repente y estuviésemos encantadas de volver a jugar a las muñecas.
Cuando entramos en el tercer trimestre nos asaltan las dudas sobre si seremos buenas madres (¡por Dios, que dejen de definir este concepto!).
Nos mata la inseguridad, creemos que no podemos, que nos viene grande, que necesitamos que alguien nos guíe. Claro que los niños no vienen con manual de instrucciones pero, ¿nos prepararon para ser padres?
Sí, vale. Fuimos a la preparación al parto. Pero, ¿después del parto qué? Sí, es verdad nos contaron como cambiar un pañal o como curar el ombligo. Pero alguien, te preguntó ¿qué tipo de familia quieres? o ¿cómo vas a educar a tu pequeño?.
Lo fundamental queda minimizado por lo irrelevante: lo material.
Nadie te preguntará qué estilo de crianza vas a seguir pero seguro que te preguntarán, una gran cantidad de veces, si ya tienes la habitación del bebé preparada, la cuna y mil objetos inútiles. Se preocuparán por el color de las paredes y por el moisés, pero no se interesarán por cómo te sientes o si estás preparada para los cambios que se avecinan.
Y así llegamos al final de la gestación. Sin espacio para la reflexión y sin un minuto para sentarse a pensar. De repente nos vemos con un bebé en los brazos que demanda de nosotras lo que no sabemos si podemos darle. Para colmo según el tipo de parto que hayamos tenido nos sentiremos física y psicológicamente peor preparadas para afrontar tantos cambios de golpe.
La familia que debería ser un soporte para la madre se convierte, a veces, en un suplicio, visitas interminables, consejos no pedidos, interferencias en el modo de crianza. Porque, hablemos claro, una vez que el bebé ha nacido la madre pasa a un segundo plano. Nadie se preocupa por ella, por cómo se siente. En ocasiones la mamá se encuentra mal por no sentirse extasiada de felicidad.
Pero de estas tinieblas nadie te habla: de lo duro que es el posparto, de las ganas de llorar sin motivo, de que tu bebé al principio es un extraño con el que vas a empezar a construir el vínculo más importante de tu vida, de que te sentirás cansada, triste, agotada, malhumorada y harta en más de una ocasión, de que no reconocerás tu cuerpo y te sentirás como una extraña dentro de ti misma.
El color rosa, para las películas, bienvenida a un mundo de matices.
Al principio, porque la dependencia es absoluta, más tarde porque no comerá lo suficiente o se enfermará con demasiada frecuencia. Cuando eres madre cualquier situación es susceptible de provocarte dolor de cabeza, aunque tus hijos hayan cumplido ya la treintena.
Sin embargo, ser madre es una gran oportunidad para crecer, evolucionar y aprender. Para conectar con nuestro yo, o como dice mi gran amiga Cristina Oliva, para curar esa herida primaria que llevamos inscrita en nuestra piel.
Es el momento de perdonar si es que sentimos que nuestros padres están en deuda con nosotros. Perdonar sus errores y perdonarte a ti misma aquello que hiciste mal. Ahora más que nunca entenderás a tu madre, el enorme esfuerzo que hizo por criarte en este mundo de locos.
Perdonar es un ejercicio liberador que te permitirá criar a tu hijo desde la paz contigo misma. Se trata de aligerar el peso de tu mochila, de disipar tinieblas, de reconectar con nuestra esencia.
Desde mi experiencia puedo decirte que el principio no fue fácil. Que hubo que empoderarse en algunos momentos, que tuve que aprender a gestionar mis tinieblas de forma más sana, que aprendí a conectarme con el estado emocional de mi bebé a fuerza de instinto, lectura, escucha y sentido común.
Dentro de ti está la capacidad de ser la madre con letras mayúsculas de tus hijos. En medio de tanto ruido, escucha la voz de tu naturaleza, aquella que te conecta con tu “yo”. Yo la escuché y decidí emprender este camino. Liberándome del peso que traía, perdonando y perdonándome, en un acto de generosidad y de amor propio.
Solo aligerando tu mochila lograrás que la mochila de tus hijos sea más leve y más etérea de lo que fue la tuya.
Si te ha gustado el post comparte 🙂 Me ayudas a que mi mensaje llegue más lejos. Y tú, ¿te has preguntado que llevas en tu mochila? ¿Cuánto pesa? ¿Has empezado a liberar su peso?
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Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para la crianza que cambia el mundo?
por Rosa Martínez Marán | Dic 14, 2016 | Maternidad y Crianza Sostenible
Volvemos con la segunda parte de Cómo sobrevivir a los comentarios impertinentes, inadecuados, incómodos y en más de una ocasión malintencionados.
Hoy me acompañan otras mamás que nos dan su punto de vista y sus salidas más ingeniosas para salir de estas situaciones sin perder la sonrisa.
Ponte cómoda que empezamos:
MARIBEL MARTÍN de Maral Maternal

www.maralmaternal.com
Me llamo Maribel Martín, soy mamá de Diego, y matrona. Soy la fundadora del proyecto Maral maternal, un espacio donde apoyar y acompañar a las madres durante su proceso de maternidad. Mi objetivo fundamental es que todas las madres y padres disfruten al máximo de la maternidad y la paternidad de una forma consciente.
- ¿Cuál es el comentario más impertinente que has recibido desde que eres madre sobre el estilo de crianza que has elegido para tus hijos?
Me cuesta decir sólo uno, porque en realidad considero impertinentes los comentarios que se meten en la crianza de mi hijo y el funcionamiento de mi familia. Nosotros seguimos con lactancia materna (llamada prolongada, aunque este término no es lo más adecuado), y cada vez que le he dado el pecho a mi hijo, siendo mayor de año y medio, he recibido multitud de comentarios. Un día una señora que no conocía de nada, se acercó y le dijo a mi hijo que dejara la teta, que “ya no tenía edad”. Me parece increíble que alguien se tome esas confianzas sin conocernos de nada. ¿Os imagináis entrar en un bar y decirle a una persona “Oiga no se coma ese sándwich mixto que usted tiene edad de un bocadillo de patatas”?
2. ¿Cómo sueles contestar a esos comentarios que están fuera de lugar? ¿Cómo encaras las preguntas incómodas (también denominadas preguntas mamporreras)?
Pues antes intentaba no darles demasiada importancia, y simplemente no les hacía caso. Desde hace un tiempo ya respondo, de forma educada, pero le indico a la persona que la forma de alimentar, dormir, vestir,…a mi hijo, solo nos incumbe a sus padres; así que amablemente les digo que seguiremos así y que sus opiniones no influirán en nuestros actos. Aunque debo reconocer que hay días y situaciones que mantener la compostura y ser amable es complicado, pero me sereno y lo consigo. Me parece importante el mensaje que le doy a mi hijo: “si creo que algo está bien lo debo hacer, y las opiniones de los demás, aunque se respetan, no deben marcar mis actos”.
3. ¿Qué consejos darías a madres primerizas ante comentarios desafortunados y consejos peregrinos? ¿Cómo pueden protegerse de ellos?
Lo primero que les diría a las madres primerizas es que intenten hacer oídos sordos a los comentarios desafortunados, a los consejos no pedidos…Que hagan caso a su instinto, que es el que mejor les va a indicar si todo va bien. Luego un truco que funciona muy bien es el de: “Me lo ha dicho el pediatra”, esta frase es mágica. Si la dices, la respuesta que obtienes es: “Ah, si lo ha dicho el pediatra, estará bien”, y así de esta forma, ya no te van a volver a decir nada más al respecto.
AGUA de ¿Quién dijo dieta?

www.quiendijodieta.com
Mi nombre es Agua, y en ¿Quién dijo dieta?, ayudo a las personas con sobrepeso y obesidad, o con un largo historial de dietas a sus espaldas, a normalizar su alimentación y llegar a su peso ideal de un modo simple y duradero, que se adapte a la vida familiar, laboral y social de mis clientes. Además, en el blog comparto gratuitamente muchos consejos para perder peso sin perder la alegría.
- ¿Cuál es el comentario más impertinente que has recibido desde que eres madre sobre el estilo de crianza que has elegido para tus hijos?
Por suerte, mi familia cercana me apoya en el modo en que he decidido criar a mi hija, y los comentarios impertinentes llegan desde conocidos cuya opinión me afecta menos. En general, evito los temas “peliagudos”, porque no es asunto de nadie el modo en que crío a mi hija, pero si me preguntan abiertamente tampoco miento. Por ejemplo, hablando en mi trabajo de que practicamos colecho, hubo algún comentario impertinente diciendo que “¡Uy, pues cuando te la quieras sacar de la cama te va a costar horrores!”. En algunos entornos, si comento que aún doy el pecho a mi hija de dos años, noto abierta desaprobación, aunque suelen ser lo suficientemente prudentes como para no decirme nada.
2. ¿Cómo sueles contestar a esos comentarios que están fuera de lugar? ¿Cómo encaras las preguntas incómodas (también denominadas preguntas mamporreras)?
Pues como me gusta evitar el conflicto, suelo darles la razón para que se queden contentos, y luego en mi casa hago lo que me da la gana, y crío a mi hija según mi instinto, no según la opinión de los demás.
3. ¿Qué consejos darías a madres primerizas ante comentarios desafortunados y consejos peregrinos? ¿Cómo pueden protegerse de ellos?
Que no dejen que les afecte y críen a sus hijos como les parezca. Nadie tiene derecho a decidir ni dar opiniones no solicitadas sobre cómo quieres tú criar a tus hijos. Y tómatelo con filosofía, porque hagas lo que hagas, siempre habrá quien te critique, así que sea al menos por hacer lo que tú quieres 😉
CARO MARSO de Cool and Mun
http://coolandmum.com/
Soy Carolina, la mamá, escritora y editora detrás de Cool & Mum. Tengo dos niños de 6 años y 21 meses, y como ellos son mi prioridad número uno y con los que más disfruto mi día a día, no dudé en crear este espacio hace un año y medio sobre LIFESTYLE Y CRIANZA.
- ¿Cuál es el comentario más impertinente que has recibido desde que eres madre sobre el estilo de crianza que has elegido para tus hijos?
Una vez me llamaron RACISTA en un comentario y me dejó a cuadros literalmente. Era una entrada que había escrito ya hacía tiempo, de hecho era mi tercera entrada en el blog, sobre cómo tramitar el pasaporte para los bebés recién nacidos en Inglaterra. Creo que la persona lo sacó todo de contexto y le llevó a llamarme racista. ¡Así sin más!
2. ¿Cómo sueles contestar a esos comentarios que están fuera de lugar? ¿Cómo encaras las preguntas incómodas (también denominadas preguntas mamporreras)?
Si son comentarios muy ofensivos no contesto, incluso bloqueo. Solo contesto cuando veo que la persona aún preguntando cosas incómodas no tiene maldad y lo hace con buena educación y respeto, entonces así, no me importa entrar en una «discusión» o intercambio de opiniones.
3. ¿Qué consejos darías a madres primerizas ante comentarios desafortunados y consejos peregrinos? ¿Cómo pueden protegerse de ellos?
Oídos sordos, creo que es lo mejor que se puede hacer como madre primeriza. Todo el mundo te va a contar historias de su parto, de cómo debes criar, de cómo se murió el bebé de su vecina del pueblo, etc. La gente no mide sus palabras, ni piensa que esa futura mamá está asustada y que con este tipo de comentarios solo empeoran las cosas. Por eso, no hay que hacer ni caso al no ser que sea un profesional del tema.
MO QUERALT de Educavida

www.educavida.com
Me llamo Mo y trabajo para los niños. Soy especialista en Pedagogía Terapéutica y me dedico al coaching y orientación familiar. En una sociedad llena de condicionamientos, estereotipos y prejuicios entorno a la crianza, debemos despertar el sentido común y el instinto para educar utilizando los recursos y herramientas que funcionen mejor para cada familia, tratando de ayudar a los niños a través de los padres.
- ¿Cuál es el comentario más impertinente que has recibido desde que eres madre sobre el estilo de crianza que has elegido para tus hijos?
¡Uf! Demasiados, jajaja. ¡Además teniendo en cuenta que la mayoría de ellos saben a qué me dedico! Pues siguen pensando que tienen derecho a darme lecciones personas que no tienen ni hijos. Por poner un ejemplo, una vez, en pleno colapso emocional (rabieta) de mi hija, una prima me dijo que se lo tendría que parar de golpe con una buena ducha fría.
2. ¿Cómo sueles contestar a esos comentarios que están fuera de lugar? ¿Cómo encaras las preguntas incómodas (también denominadas preguntas mamporreras)?
Les digo lo que pienso, sin tapujos, y además les invito a informarse más. Cuando me hacen según que preguntas les respondo con otra pregunta: “¿Quién te ha dicho eso o donde lo has oído o leído?”. Todas las fuentes que nombran no se agarran por ningún sitio.
3. ¿Qué consejos darías a madres primerizas ante comentarios desafortunados y consejos peregrinos? ¿Cómo pueden protegerse de ellos?
Que no sigan ningún consejo. Que se los apunten todos y los consulten primero. Que lean los pros y contras y decidan el camino que mejor les vaya a ellos como padres y a sus hijos.
LUISA GONZÁLEZ de Mundo Mamá Crea

http://mundomamacrea.blogpost.com
Soy Luisa González, docente de educación preescolar, mamá de dos uno de 14 y otra de 6 años; tengo un blog dirigido a madres, donde cuento mi experiencia y ayudo con tips de crianza, educación, alimentación y hazlo tú misma.
- ¿Cuál es el comentario más impertinente que has recibido desde que eres madre sobre el estilo de crianza que has elegido para tus hijos?
Cuando escogí dar lactancia exclusiva a mi hijo hasta los seis meses de edad; me decían de todo, que no lo alimenta, que le daba sed, que no lo podían cuidar porque estaba muy mal acostumbrado con esa teta. Con mi segunda hija fue lo mismo, muchos comentarios que le ponen la cabeza gigante a uno, aunque sabes como madre que haces lo mejor por tus pequeños.
2. ¿Cómo sueles contestar a esos comentarios que están fuera de lugar? ¿Cómo encaras las preguntas incómodas (también denominadas preguntas mamporreras)?
Trato al máximo de ignorar lo que no va con mis valores y creencias, soy una mamá que lee y trata de buscar la mejor alternativa para llevar adelante a sus hijos; es por eso que si el comentario está fuera de contexto, ignorarlo es la mejor opción.
3. ¿Qué consejos darías a madres primerizas ante comentarios desafortunados y consejos peregrinos? ¿Cómo pueden protegerse de ellos?
Informase es la mejor arma, leer sobre el proceso evolutivo y la alimentación para cada etapa de su bebe; para protegerte solo existe tú intuición de madre, es la que te lleva por el mejor camino.
LÉDIF TORRES de Soy un Cerezo

www.soyuncerezo.com
Soy Lédif Torres, mujer venezolana, mamá de Valentina y de Grecia, ingeniero electrónica de profesión, especialista y consejera de lactancia materna, con experiencia propia de 49 meses amamantando de los cuales 17 han sido en tándem.
Soy promotora de crianza respetuosa, en caminos de convertirme en consultora. Lo que hago es acompañar a las nuevas madres durante el establecimiento de la lactancia, abordando sus dudas desde su historia real y sus necesidades afectivas.
- ¿Cuál es el comentario más impertinente que has recibido desde que eres madre sobre el estilo de crianza que has elegido para tus hijos?
Una vez, estando en casa de un familiar cercano, habían recibido unas visitas y como era de esperar, intentaron hacerle unas bromas a Valentina, pero ella no estaba de ganas para jugar con desconocidas, así que las miró muy seria, se dio la vuelta y se fue a jugar aparte.La reacción de ellas fue levantar la voz diciéndome que “esa niña es una malcriada, ella tiene que ser educada con los adultos cuando le hablan. Vas a tener que darle unas nalgadas para que aprenda a comportarse”Lo peor de todo fue que mi cuñada y mi suegra se empezaron a reír, celebrando el comentario de la visita. Y ese día no me pude contener. Las puse a cada una en su sitio y aunque eso me generó un problema gigante, fue un buen punto para marcar límites entre ellas y nosotras.Y otro comentario que se repite mucho desde hace 4 años es que le quite ya el pecho porque eso de estar amamantando después de los 6 meses, sólo les va a generar problemas y aberraciones a mis hijas.
Es una de las cosas más estúpidas que me dicen. Al principio me ponía roja de la ira pero después de practicar algunos ejercicios mentales, lo que empecé a hacer fue dar clases de lactancia, contando desde sus beneficios hasta el comportamiento de la leche. ¡Es increíble, pero funciona! Con esta actitud, la gente me ha dejado en paz.
2. ¿Cómo sueles contestar a eso3s comentarios que están fuera de lugar? ¿Cómo encaras las preguntas incómodas (también denominadas preguntas mamporreras)?
¡Respirando! He dedicado muchas horas y esfuerzo para aprender que cuando una persona me regala un comentario hiriente, si no lo recibo, ella se queda con él.Y por supuesto, en cuanto tengo la oportunidad, me aparto de su lado. Esto es algo que siempre hago. No suelo caer en discusiones tratando de explicar mi forma de vida y mucho menos queriendo convencer a alguien que piensa de forma tan diferente a mí.3.
3. ¿Qué consejos darías a madres primerizas ante comentarios desafortunados y consejos peregrinos? ¿Cómo pueden protegerse de ellos?
Lo primero es hablarles y contarles mis propias experiencias antes que tengan a sus bebés, para mí es clave la preparación prenatal, porque aunque en ese momento la información no sea entendida, cuando llegue el momento, se activará el recuerdo de lo que habíamos conversado.Pero sabemos que en la realidad, la mayoría de las situaciones se van atendiendo en el mismo momento que pasan, entonces, si puedo las abrazo y las invito a que dediquen tiempo para entrenar su mente porque este tipo de situaciones se va a repetir constantemente y es algo que no podemos controlar. Que sepan que con palabras y reclamos no vamos a lograr hacer cambiar las actitudes de los demás, pero sí podemos encargarnos de cambiar nuestra propia manera de reaccionar y de gestionar este tipo de situaciones.
CRISTINA OLIVA de El Tiempo de los Intentos

www.eltiempodelosintentos.com
Soy Cristina Oliva, periodista, educadora y Doula en formación y divulgo información y reflexión sobre crianza respetuosa y maternidad consciente porque creo firmemente en la transformación personal y social que suponen.
Acompaño y sostengo a madres que desean aceptarse, crecer y criar desde el amor, el respeto y el instinto, mientras recorro yo misma el camino. Lo hago a través de talleres de escritura liberadora y también de manera presencial.
- ¿Cuál es el comentario más impertinente que has recibido desde que eres madre sobre el estilo de crianza que has elegido para tus hijos?
He vivido y he sido testigo de muchos, aunque tengo la suerte de que mi entorno ha sido bastante respetuoso con nuestra manera de criar, pese a constatar a menudo la duda o la incomprensión en sus ojos.Así, pensando me vienen tres tipos de comentario impertinente e hiriente: uno dirigido a mí y dos dirigidos a mi hijo, todos provenientes de gente desconocida.A mí los que más me indignan son los que me infantilizan como madre, diciéndome que lo paso yo peor que él, que soy una exagerada, que para qué me preocupo tanto o le doy vueltas a un tema, o comentarios de personal sanitario tipo “Ay, esta mamá, que todavía no sabe que….”A mi hijo le preguntaron en dos ocasiones, cuando tenía año y medio largo, si no le daba vergüenza seguir tomando teta tan mayor. Y demasiadas veces ha tenido que oír eso de “¡pero si ese juego/prenda/vehículo/libreta es de niña!”.
2. ¿Cómo sueles contestar a esos comentarios que están fuera de lugar? ¿Cómo encaras las preguntas incómodas (también denominadas preguntas mamporreras)?
Depende de la ocasión decido si la batalla vale la pena o no, si mi hijo lo va a pasar peor en medio de un enfrentamiento o si, por el contrario, debo marcar límites por mí y por él.En general, trato con mis palabras, correctas pero firmes, dejar claro lo que pienso y que no voy a entrar a debatirlo con cada persona que me cruzo en la vida. Sobre la teta era muy clara y no permitía que nadie hiciera sentir mal a mi hijo por lactar y tener ese vínculo especial con su madre que finalizó, de manera natural, cuando llegó el momento.
3. ¿Qué consejos darías a madres primerizas ante comentarios desafortunados y consejos peregrinos? ¿Cómo pueden protegerse de ellos?
Respirar… y valorar si vale la pena responder o no. Si es que sí, hacerlo con calma y de manera contundente y pasar rápidamente a otra cosa para no dar opción a continuar con el tema. Sobre todo, si el comentario es dirigido a un niño pequeño y tiene el potencial de hacerlo sentir mal, yo considero que es bueno intervenir pues son muchos los mandatos sociales que salen por la boca de la gente sin casi darse cuenta. Lo diferente choca y, aunque cada vez somos más, seguimos educando a contracorriente. Y así, nuestros hijos oyen nuestras palabras y entienden, cada vez más, que no tienen por qué sentirse culpables de aquello que se les reprocha y que en nuestra familia nos regimos por el principio del respeto mutuo.
Seguro que tú también tienes más de una historia sobre comentarios impertinentes. Cuéntanoslos. Estamos deseando que los compartas con nosotras. ¿Te animas?
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Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para la crianza que cambia el mundo?
por Rosa Martínez Marán | Dic 7, 2016 | Maternidad y Crianza Sostenible
O mejor dicho, cómo sobrevivir a los comentarios bienintencionados y a las preguntas impertinentes o también denominadas preguntas mamporreras.
Desde que te conviertes en madre todo el mundo tiene un consejo que darte. Cualquiera tiene algo que decir sobre cómo has decidido criar a tu hijo, qué come, cómo lo come, cómo se comporta y un largo etcétera de cuestionamientos que a lo largo del día acaban con la paciencia de la madre más diplomática del mundo.
Lo más curioso de todo es que algunas de estas personas no han tenido hijos y apenas han tratado con ellos, pero parecen tener un máster en educación infantil.
Ante ese aluvión de comentarios no deseados, a veces, nos sentimos abrumadas. Pero no te preocupes, que hoy en Mamá y la Tribu nos visitan una serie de mamás que además son blogueras que nos van a contar como sobreviven a las preguntas y comentarios impertinentes.
Y tanto éxito ha tenido esta iniciativa que he dividido el post en dos partes. Aquí tienes la primera entrega.
¿Quieres saber lo que han contestado?
Ponte cómoda y toma nota.
Empezamos.
JULIA BERNAL de Crianza y Contacto Emocional

http://crianzaycontactoemocional.com
Soy Julia Bernal, la persona que está detrás de Crianza y Contacto Emocional. Formada como Técnico en cuidados auxiliares de enfermería, Asesora Stillbirth Support, Instructora de porteo y Asesora de lactancia entre otras formaciones. Sigo en constante formación y actualización en temas referentes a la maternidad.
1.- ¿Cuál es el comentario más impertinente que has recibido desde que eres madre sobre el estilo de crianza que has elegido para tus hijos?
Pues mira uno que me viene a la cabeza fue porteando a mi peque en la espalda con una bandolera. Estaba parada con mi madre en un semáforo y detrás de mí había una chica con un carrito con otra persona a su lado y dijo en tono despectivo: “Mira solo le falta el turbante para estar en África, desde luego vaya modas” En ese caso ni le contesté porque para mí era un orgullo portear a mi hijo y sinceramente pienso que tenemos mucho que aprender de otras culturas en cuanto al estilo de crianza. Precisamente, en África no hay tantos problemas de llanto, cólico del lactante y los bebés son más tranquilos. Da la casualidad de que son porteados, allí no existen los carritos… Ahí lo dejo para que cada una reflexione.
Y otro con la lactancia materna, una vecina (sin preguntar yo, algo muy típico durante la maternidad) me dijo que ya era mayor para tomar teta con 4 años más o menos y me preguntó hasta cuando pensaba darle el pecho porque ya era agua, no le alimentaba y eso ya era vicio. Como ya estaba cansada de comentarios similares fui un poco borde y le dije: “pues mira, he pensado que hasta que tenga novia, así pasa de una teta a otra” y ya nunca más me volvió a preguntar sobre la lactancia 🙂
2.- ¿Cómo sueles contestar a esos comentarios que están fuera de lugar? ¿Cómo encaras las preguntas incómodas (también denominadas preguntas mamporreras)?
Pues la verdad al principio no contestaba porque tenía inseguridad, encima todo nuevo, me tomaba muchas cosas mal, porque me hervía la sangre de que todo el mundo me dijera, sin yo preguntar la mayoría de las veces o me cuestionaran si lo hacía bien o no…
Pero con el tiempo, vas empoderándote y teniendo confianza en ti, en la forma de crianza que has elegido y te das cuenta de que la gran mayoría de comentarios vienen de personas que no tienen otra cosa que hacer que opinar y decir de la vida de los demás. Por tanto al final yo decidí o bien no hacer caso, al fin y al cabo era gente de la calle, o usar comentarios bordes como en la pregunta anterior y así ya no me preguntarían más.
3.- ¿Qué consejos darías a madres primerizas ante comentarios desafortunados y consejos peregrinos? ¿Cómo pueden protegerse de ellos?
Aquí mi CONSEJO así con mayúsculas es, que se compren unos tapones para no oír toda esa serie de comentarios. Bueno, en realidad es cuestión de tener claro como quieren criar y dejar que el instinto les guíe, sin dudar de su capacidad como madre, que es lo que al final ocurre cuando nos dejamos llevar por comentarios de unos y de otros y probando mil cosas aunque a veces no estamos de acuerdo.
La persona que mejor conoce a tu hijo eres tú por muchos miedos e inseguridades que tengas.
Por tanto, oídos sordos. Intentar cuando pidan consejo que realmente sea a alguien que les aporte y no les cree inseguridad, filtrar la información que les llega o más bien les invade y quedarse solamente con aquello que cuadre con su forma de ver y vivir la maternidad y desechar el resto.
Los bebés crecen volando y hay que disfrutarlos al máximo y como padres equivocarnos nos equivocamos, eso es lo que nos ayuda a desaprender y aprender para poder acompañar a nuestros hijos.
LIDIA TIRADO de Mamá Busca Trabajo

http://www.mamabuscatrabajo.com/
Soy Lidia. Profe de infantil hasta que me despidieron por quedarme embarazada y me di de bruces con la realidad. Además de ser el momento más dulce y feliz de mi vida, era un momento de impotencia y rabia, ya que parece que, para esta sociedad, eres menos válida cuando te conviertes en madre. Desde Mamá busca trabajo intento dar voz a todos esos pensamientos negativos que nos invaden y dar herramientas y recursos para volver al mundo laboral.
1.- ¿Cuál es el comentario más impertinente que has recibido desde que eres madre sobre el estilo de crianza que has elegido para tus hijos?
Me cuesta mucho decantarme por uno sólo, ya que a diario estamos expuestas a comentarios que están, totalmente, fuera de lugar y no sólo de personas que conocemos y queremos, sino también de completos desconocidos…
Personalmente, el que más me chirriaba era un comentario relacionado con la lactancia: “Te va a dejar seca, yo creo que ya está bien de teta”, pero en general los temas son de los más variados. “Está enmadradado, déjale con la abuela y vete de fiesta, que por una noche no pasa nada”, “¿Durmiendo contigo todavía? A éste ya no le sacas de ahí”
2.- ¿Cómo sueles contestar a esos comentarios que están fuera de lugar? ¿Cómo encaras las preguntas incómodas (también denominadas preguntas mamporreras)?
Antes de ser madre creía que tenía paciencia. Me he dado cuenta que, ¡no tenía ni idea de lo que significaba tener paciencia hasta ahora! Si tengo mucha confianza con la persona en cuestión, explico claramente mi postura sin oportunidad de rebatir. Con el tema teta, por ejemplo, explico que estoy informada y que no me hace falta ningún juicio de valor, por lo que seguiré dando teta mientras queramos mi hijo y yo (únicos implicados en el tema).
3.- ¿Qué consejos darías a madres primerizas ante comentarios desafortunados y consejos peregrinos? ¿Cómo pueden protegerse de ellos?
Yo aconsejaría que trabajen la seguridad en sí mismas. Aunque tengamos las cosas clarísimas, hay comentarios que nos hacen dudar de nuestros actos o convicciones por miedo a que no le hagamos bien a nuestros hijos. En la era de la sobreinformación, debemos, más que nunca, creer en nuestro instinto. Además, que piensen que hagan lo que hagan van a ser criticadas y juzgadas (es una verdadera pena), así que deberían hacer lo que crean que es lo mejor para ella y su hijo y armarse de mucha paciencia. No es fácil, pero se consigue: llega un día que aprendes a llevar este tipo de comentarios y vas cogiendo las tablas necesarias para contestar. ¡Ánimo, que lo estáis haciendo genial!
MIR de Lo más Chulo que Tengo

https://lomaschuloquetengoyo.blogspot.com.es/
Soy Mir, Un alma en proceso de autorealización. En mi blog comunico mi «storie» y comparto prácticas para llevar una vida sencilla. Mi misión es brindar recursos documentales, prácticos y simples para una vida con menos complicaciones.
1.- ¿Cuál es el comentario más impertinente que has recibido desde que eres madre sobre el estilo de crianza que has elegido para tus hijos?
“¡Todavía le das el pecho! ¿Ya es muy mayor, no?”
2.- ¿Cómo sueles contestar a esos comentarios que están fuera de lugar? ¿Cómo encaras las preguntas incómodas (también denominadas preguntas mamporreras)?
Me limito a contestar que es mi decisión y lo que considero mejor para mi hijo. En general, las preguntas incómodas en mi caso vienen de gente ignorante, así que contesto diciendo que existe información científica al respecto y que esa apreciación es equivocada.
3.- ¿Qué consejos darías a madres primerizas ante comentarios desafortunados y consejos peregrinos? ¿Cómo pueden protegerse de ellos?
Primero que se informen correctamente acudiendo a fuentes fiables, una vez informadas tomar una decisión y entonces sentirse convencidas de esa elección. ¿Cómo pueden protegerse de ellos? Estando convencidas de sí mismas y de que no tienen que convencer a nadie más, simplemente estar satisfechas con su elección y pedir respeto por eso.
HELGA de Vida Salvaje

http://www.vidasalvaje.net/
En mi blog Vida Salvaje ayudo a mamas con bebes/hijos a planificar y organizar sus viajes para disfrutar más del tiempo que pasan en familia.
Te enseño a que aprendas, te relajes y disfrutes de los viajes y de la naturaleza en familia.
1.- ¿Cuál es el comentario más impertinente que has recibido desde que eres madre sobre el estilo de crianza que has elegido para tus hijos?
Uno de los comentarios que más me hicieron al principio era sobre el tema de los viajes. Siempre he viajado mucho y mucha gente cercana me decía que ahora ya no podría viajar, que tendría que esperar a que Lucía fuera mayor, etc.
Llevo viajando con Lucia desde que tiene dos meses.
Es verdad que a la hora de planificar y organizar los viajes he cambiado mucho; ahora busco otro tipo de alojamientos, rutas adaptadas, busco restaurantes con tronas y actividades infantiles.
2.- ¿Cómo sueles contestar a esos comentarios que están fuera de lugar? ¿Cómo encaras las preguntas incómodas (también denominadas preguntas mamporreras)?
Muchas veces sonrío y otras contesto de forma educada. Se pueden hacer muchas cosas con un bebé (y viajar entra dentro de ellas). Hay que modificar algunas cosas y adaptarse a la nueva situación.
Intento no tomármelo como un ataque personal.
3.- ¿Qué consejos darías a madres primerizas ante comentarios desafortunados y consejos peregrinos? ¿Cómo pueden protegerse de ellos?
Cada uno intenta educar a su hijo de la mejor manera posible. Hay que saber escuchar y sabes contestar de forma educada. No debemos dejar que los comentarios nos hagan sentir mal. Debemos actuar con sentido común y dejar que nuestro instinto maternal nos guíe.
Se trata de ensayo-error; lo que a uno le funciona puede que a otro no. Por eso es importante escuchar, leer, dejarse ayudar y también luego tomar nosotros la decisión que creamos mejor para nosotros y nuestro hijo/a.
Si nos equivocamos o salimos airosos de una situación será responsabilidad nuestra; todo nos ayudará a mejorar y a avanzar en esta nueva etapa de nuestra vida.
ANA de Engumama

http://www.engumama.com/
Hola soy Ana Isa, de Engumama. Soy educadora social, psicopedagoga y me he especializado en Crianza Consciente. Pero por encima de todo, soy mamá desde 2015.
Engumama es un proyecto de acompañamiento en la maternidad y crianza, en la etapa de 0 a 3 años. Uniendo mi formación en crianza y educación y mi experiencia como madre, quiero ayudar para que no haya ni una sola mamá que se enfrente sola y de manera desinformada a su maternidad. Quiero compartir mis conocimientos y mi experiencia.
1.- ¿Cuál es el comentario más impertinente que has recibido desde que eres madre sobre el estilo de crianza que has elegido para tus hijos?
Es difícil quedarse con un solo comentario. Quizás los que más me hieren son los que proceden de personas de mi entorno, a las que aprecio. Son los comentarios que más inseguridad te hacen sentir. Porque lo que te diga la vecina del 5º, por un oído te entra y por otro te sale. Pero lo que te diga tu madre, tu padre, tu suegra, tu amiga… hacen tambalear todo tus esquemas. Quizás lo que más me molesta de todo es que me culpen y atribuyan a la crianza que estamos llevando, el que mi bebé no quiera cuna, ni carro, prefiera estar en brazos, duerma con nosotros. Cuando son cosas naturales, que el bebé tiene que hacer, para garantizar su supervivencia, para asegurarse el afecto, satisfacer sus necesidades emocionales… Es natural que necesite el contacto, la cercanía, que busque seguridad, que prefiera a mamá o a papá. Me molesta mucho también cuando tratan de compararla con otros bebés que no se comportan del mismo modo y son “bebes buenos” a ojos de la sociedad.
2.- ¿Cómo sueles contestar a esos comentarios que están fuera de lugar? ¿Cómo encaras las preguntas incómodas (también denominadas preguntas mamporreras)?
Pues al principio trataba de explicar porqué hacía las cosas. Daba información de las características del bebé y les decía el motivo de su comportamiento, les hablaba la fase del desarrollo en la que se encontraba, de sus necesidades… pero llegó un momento en el que me cansé de dar explicaciones, porque no servía de nada. Todo lo contrario, muchas veces suponían un conflicto porque removía cosas sobre la forma en la que nosotras mismas hemos sido criadas. Últimamente opto por hacer oídos sordos y hacer lo que siento que tengo que hacer, al margen de opiniones y comentarios. Porque al final, no dejan de ser solo eso, opiniones. Hay que basarse en la evidencia científica y en lo que por naturaleza necesita nuestro bebé.
3.- ¿Qué consejos darías a madres primerizas ante comentarios desafortunados y consejos peregrinos? ¿Cómo pueden protegerse de ellos?
Es difícil protegerse de ellos, puesto que desde que nos convertimos en madres, somos el blanco de consejos, críticas y comentarios. Yo diría que lo que hay que hacer es escuchar y responder asertivamente cuando no estemos de acuerdo en algo, simplemente con un “agradezco tu consejo, pero yo prefiero hacerlo así”. Quedarnos con aquello que verdaderamente nos sirva y nos ayude. Afortunadamente también he recibido consejos muy buenos que han ayudado a empoderarme y a confiar en mí y en mi bebé. Con esos son con los que nos tenemos que quedar. Por mi experiencia, solo daría un consejo y es que te escuches a ti misma y escuches las señales de tu bebé. Y cuando no sepas que hacer, simplemente haz aquello que os haga estar bien a los dos. Camina hacia aquello que os haga felices a los dos y os permita disfrutar del momento.
NOE de Cucumama

http://www.cucumama.com/
¿Quién es Cucu Mama? Me llamo Noe.
Soy una mamá a tiempo a completo, mamá en prácticas, bloguera, emprendedora y aficionada al crochet. Anteriormente trabajé en turismo (animación infantil) y aprendí muchísimo sobre costumbres educativas fuera de España.
En mi blog hablo sobre una maternidad diferente, la educación Montessori, y entretenimiento low cost.
1.- ¿Cuál es el comentario más impertinente que has recibido desde que eres madre sobre el estilo de crianza que has elegido para tus hijos?
Me dijeron que llevara a mi hijo a la guardería que no pasaba nada. Así se inmuniza y si enferma le das un chute de Apiretal y listo.
Otro comentario que me dijeron fue que “¿Cuándo iba a empezar a trabajar?” en un plan como si ya era hora de que empezara a hacer algo productivo, como si criar un hijo no lo fuera. Mi hijo solo tenía 6 meses y en casa ya habíamos hablado este tema y ya teníamos nuestras propias decisiones. Tanto al papá como a mí nos molestó mucho esa pregunta porque eso es algo que no le atañe a nadie.
2.- ¿Cómo sueles contestar a esos comentarios que están fuera de lugar? ¿Cómo encaras las preguntas incómodas (también denominadas preguntas mamporreras)?
Sinceramente contesto dependiendo como me pillen, hay veces que una mirada y el silencio lo dicen todo. Simplemente cambio de tema como si no hubiera oído el comentario. Si alguna vez me da por contestar, contesto con cosas que no se esperan. Por ejemplo: “¿Por qué sigo dando teta? Porque son tan bonitas que me encanta enseñarlas y me quedo tan ancha, jeje.” O como cuando me dijeron que le diera un chute de apiretal y listo yo contesté diciendo “¿Y no será mejor la marihuana? Al menos es natural”. Creo que captaron la indirecta de que lo que decían era una locura como la que estaba diciendo yo.
3.- ¿Qué consejos darías a madres primerizas ante comentarios desafortunados y consejos peregrinos? ¿Cómo pueden protegerse de ellos?
No se puede huir de los comentarios o consejos mal dados. La gente opina y a veces lo hacen sin darse cuenta, creen que están ayudando cuando no es así. Lo mejor es tomárselo con humor y contestar con alguna locura. De verdad que funciona. La gente deja de meterse en tu crianza porque saben que no vas a responder nada coherente. Al menos de esta forma te ahorras pasar un mal rato y te lo pasas bien.
ELISABETH REYES de Mamá puedo hacerlo

www.mamapuedohacerlo.com
Soy Elisabeth Reyes, madre de una hermosa niña de 3 años que se llama Leonor. Actualmente me quedo en casa y soy madre bloguera.
En el blog Mamá ¡Puedo Hacerlo! comparto ideas fáciles de manualidades, DIY, recetas y actividades para hacer con niños pequeños. Con pocas cosas podemos crear hermosos recuerdos con nuestros niños, a la vez les brindamos la oportunidad de hacer actividades que les permiten desarrollar diversas habilidades importantes en su desarrollo y fomentar su autonomía.
1.- ¿Cuál es el comentario más impertinente que has recibido desde que eres madre sobre el estilo de crianza que has elegido para tus hijos?
Mi hija hasta los 3 años se quedó en casa conmigo y muchas de las críticas han sido enfocadas en este tema. En una ocasión alguien me dijo “¿No están preocupados por la educación de tu hija? “ ¿En serio? Estabamos hablando de una niña de 2 años en ese momento, jeje.
2.- ¿Cómo sueles contestar a esos comentarios que están fuera de lugar? ¿Cómo encaras las preguntas incómodas (también denominadas preguntas mamporreras)?
Depende de quién realice la pregunta o en que momento. Normalmente trato de no dar importancia e ignorar el comentario.
3.- ¿Qué consejos darías a madres primerizas ante comentarios desafortunados y consejos peregrinos? ¿Cómo pueden protegerse de ellos?
A las mamitas primerizas les recomiendo, si es posible, escuchar los consejos y simplemente dar las gracias. Luego, “Tomar y dejar”.
En cuanto a los comentarios impertinentes, ignorarlos, no vale la pena gastar energía en eso, aunque hay cada caso.
Y por último, os dejo mis respuestas a las preguntas.

1.- ¿Cuál es el comentario más impertinente que has recibido desde que eres madre sobre el estilo de crianza que has elegido para tus hijos?
La mayoría de los comentarios han venido de personas que no pertenecen a mi círculo más íntimo. Mi familia y amigos me conocen muy bien y saben medir sus palabras, aunque no estén de acuerdo con las decisiones que tomo con respecto a la crianza de mi hijo.
Uno de los comentarios que más me crispa es el “¿Por qué no dejas llorar al niño?, no le pasa nada” Todavía hay gente de las cavernas que cree que lo mejor para un niño es dejarle llorar. Ese para mí es el comentario más impertinente y cruel que he recibido.
Otro de los comentarios más habituales tienen que ver con el porteo y la lactancia: es muy mayor para ser porteado y para tomar teta. Según algunos debería independizarse a los 18 meses, que es una edad estupenda para ser un espíritu libre.
2.- ¿Cómo sueles contestar a esos comentarios que están fuera de lugar? ¿Cómo encaras las preguntas incómodas (también denominadas preguntas mamporreras)?
Depende de quién los haga. Si son personas desconocidas no pierdo el tiempo en discutir, sencillamente ignoro el comentario y sigo mi camino.
Si son personas con las que trato habitualmente contesto con una ironía o con una pregunta. “¿Tú no lloras nunca? Lo digo porque el día que te dé por llorar te gustaría que alguien te consolase, ¿o no?”
La mayor parte de la gente lo entiende a la primera.
Otras veces, me limito a citar bibliografía sobre el tema o recurrir a organismos de reconocido prestigio. “La OMS dice…”. Y automáticamente se callan. No hay nada como un argumento de autoridad.
3.- ¿Qué consejos darías a madres primerizas ante comentarios desafortunados y consejos peregrinos? ¿Cómo pueden protegerse de ellos?
Confía en ti misma y no dejes quede ningún comentario te mine la moral. Opinar es deporte nacional, así que lo mejor es poner una radiante sonrisa e ignorar los consejos peregrinos.
Por supuesto, empoderarte y contestar a los opinólogos cuando lo consideres oportuno. No pierdas demasiada energía en ello, el movimiento se demuestra andando y criar de forma respetuosa aún es novedad en algunos sectores de la sociedad.
Limítate a ser tú misma y a hacer las cosas como mejor creas, sin que te des cuentas, estarás dando ejemplo a otras madres. No somos Juana de Arco ninguna de nosotras pero sí mujeres decididas y valientes que toman sus decisiones de forma consciente y empoderada.
Y hasta aquí por hoy. En unos días publicaré la segunda parte
Y tú, ¿te animas a participar?
Déjame tus respuestas en comentarios y los comentamos juntas.
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Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para la crianza que cambia el mundo?