UN DUELO SILENCIADO

UN DUELO SILENCIADO

He tocado tus lágrimas con dedos invisibles para consolarte.

 

       Sé que piensas en mí a menudo, durante el día, durante la noche, en tus sueños, al entrar a un cuarto vacío, sabiendo que nunca estaré allí contigo.

 

Tú que sin ningún egoísmo me diste tanto de ti misma. En lo más íntimo de tu ser creaste un mundo especial para mí. Un mundo de alegría, de amor y también de tristeza y de dolor. Todo lo que una persona puede sentir lo compartiste conmigo.

 

 Y aunque nunca podré sentirme arrullado en tus brazos, ya sentí el latido de tu corazón como una canción de cuna y tu espíritu dándome un lugar seguro, protegiéndome y preparándome para lo que vendría después.

 

Pero a veces el viaje de la vida separa a las almas. Y es verdad, tuve que irme a otro lugar. Ojalá hubiera podido quedarme, ojalá hubiera sido una decisión que tú o yo hubiéramos podido tomar.

 

        Quiero que sepas que dónde estés, siempre estarás conmigo. Tu amor fue el primero para mí, la primera alegría, y también tu alma, la primera que por siempre conoceré.

 

        Tú me has dado el valor y el ánimo para continuar mi viaje. Espero poder hacer lo mismo por ti

 

        El latido de tu corazón siempre me lleva hacia ti.

Autor: anónimo.

Tengo el placer de presentaros a Nora Cairo. Una gran mujer y una gran profesional que hoy nos visita para compartir con nosotras sus conocimientos y experiencia tratando con mujeres que sufrieron la temprana muerte de sus hijos o antes de nacer o poco después del parto.

Gracias, Nora, por darle voz a tantas madres que aún sufren y por ayudarnos al entorno más cercano a apoyar a esas madres desoladas por la pérdida.

Nuestra invitada es psicóloga clínica, doctorada en relaciones de género. Toda su trayectoria profesional ha estado centrada en ayudar a las mujeres a conocerse mejor, a entenderse, cuidarse y legitimarse. Aunque actualmente su página está actualizándose, a través de este link puedes visitar su web.

Y ahora sí, os dejo con ella y con su sabiduría:

La muerte sigue siendo un tema tabú, por el miedo y la tristeza que nos produce, pero cuando se habla de la muerte de un hijo las emociones son devastadoras.

Vivir la pérdida de un bebé en las etapas finales del embarazo, durante el nacimiento o en las primeras horas de vida, hace que el vacío, el aislamiento y la desolación se hagan presentes.

Nos encontramos con una madre que está inmersa en un proceso de extrema sensibilización, la naturaleza la fue preparando para conectarse con un ser que se comunica de forma muy primaria.

La supervivencia del niño depende de la capacidad de la madre para entender sus necesidades.

Cuando sucede la pérdida del hijo, hay una mamá extremadamente sensibilizada, para quién el dolor es inmenso, y  un entorno que, por lo general, no le sostiene emocionalmente como ella necesita.

Muchas veces, lo que está presente es el “Acto Médico” que se ocupa de determinar el motivo de la muerte del niño y que pone el foco en que la madre se recupere físicamente.

Ocuparse del dolor emocional no está en los protocolos y por ello  queda silenciado

Así se van creando nuevas fuentes de dolor en lugar de aliviarlo:

Lo envolvieron y se lo llevaron, sin ni siquiera enseñármelo

Todos se fueron y me dejaron sola con la auxiliar de limpieza

“Hasta se llevaron a mi pareja para firmar unos papeles”

“Luego me llevaron nuevamente a Maternidad, junto con mujeres que sí habían tenido a sus hijos”.

“Escuchaba  llantos de bebés y veía la alegría de todos celebrando”

La sociedad tiende a hacer invisible este nacimiento.

No hay ningún lugar íntimo previsto para que los padres estén con su hijo todo el tiempo que necesiten, lloren y se despidan de él.

No pueden inscribir el nacimiento en el Libro de Familia

Se dan medicinas para cortar la leche para borrar lo más rápido posible todo vestigio del nacimiento.

Nadie les prepara para volver a su casa con los brazos vacíos.

Al entorno cercano también se le hace difícil enfrentar la pérdida de un niño al que nadie llegó a conocer y del cual no existe memoria.

¿Cómo despedirse de alguien a quién se le iba a dar la bienvenida?

Es un dolor por lo que iba a ser, por esa vida juntos soñada.

Muchas veces la vivencia de la presencia del hijo es sólo para su madre.

Los demás saben del niño a través de ella, de su relato, de su cuerpo, de sus cambios emocionales.

Nadie sabe cómo consolar a esta madre y cuándo lo hacen tratan que ella niegue la realidad del dolor por la pérdida de su bebé:

Eres joven, ya tendrás otros”

“No te preocupes, no lo has conocido, pronto lo superarás “.

En estos momentos no hay que consolar, hay que acompañar.

Hay que permitirle a esta mamá llorar por la muerte de su bebé, necesita expresar su dolor, su ira, su desesperanza.

Hay que hacer un acompañamiento silencioso, no se necesitan palabras, se necesita presencia.

Perder a un hijo es una vivencia devastadora y es un duelo difícil de procesar.

Por ello ayudará mucho tener en cuenta lo siguiente:

La madre necesita ver a su hijo, tocarlo, tenerlo entre sus brazos, expresar todo su amor y su dolor.

Ella decidirá si necesita hacerlo sola o acompañada.

Ella determinará el tiempo que necesite para despedirse de él.

Solicitar siempre, si continúa en la clínica, que lo haga en un lugar alejado de la sala de maternidad.

Acompañarla de una manera tal, que pueda expresar lo que siente y también respetar su silencio.

Es importante llamar por su nombre al bebé.

Es necesario conservar objetos que le recuerden.

Ayuda mucho contactarse con grupos de padres y madres que han vivido esta experiencia.

En definitiva, visibilizar y procesar un momento vital extremadamente doloroso.

 

Honrar la memoria de los hijos ayuda a vivir con paz y equilibrio la vida de los padres y sus hermanos.

Ellos forman parte de la familia, de su historia y de sus vidas.

Si te ha gustado el post comparte, nos ayudas a crecer 🙂

Recuerda que puedes suscribirte al blog y recibir completamente gratis mi ebook, 3 Recetas para Vivir Sostenible. Y por supuesto, estás invitad@ a mi Comunidad de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles.

Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para la crianza que cambia el mundo?

EL PARTO DE LAS LOBAS

EL PARTO DE LAS LOBAS

El parto es nuestro, sin embargo,

 hace ya tanto tiempo que nos lo robaron,

que perdimos nuestra capacidad de recordarlo.

Parir hoy, en casi cualquier lugar del mundo, implica asumir una gran cantidad de protocolos impuestos.

Asumir que durante todo el proceso las mujeres seremos tratadas como niñas a las que hay que proteger.

Parir de forma natural en un mundo artificial resulta cuanto menos heroico y arriesgado.

Nuestra voz es silenciada, incluso por otras mujeres inmersas en el proceso, que consideran nuestros deseos como caprichos, o nuestras negativas a aceptar determinadas praxis, como irresponsables.

El parto es un momento vital en nuestra vida y en la de nuestro hijo.

Deberíamos poder elegir como queremos vivir ese instante.

El «deberíamos» se estrella contra la pared del como son: instrumentalizados, artificiales, y en ocasiones, forzados.

Entre 2011 y 2014 se rodó el documental Loba un fascinante viaje, por diferentes lugares como Barcelona o México, que reflexiona sobre el parto desde la perspectiva de sus protagonistas: las madres y sus hijos.

Te recomiendo verlo porque es un excelente documental que nos habla de cómo se afronta el parto en un mundo globalizado como el nuestro. Al final del post te dejo toda la información.

El proyecto nace impulsado por Catherine, una curandera y osteópata que trata a niños pequeños de diferentes patologías y que  un buen día decide recoger historias de parto. Son sus propias pacientes, que han sido madres, las que toman la voz.

Cada una de las entrevistas ofrece un punto de vista y supone un ejemplo desgarrador de como la violencia obstetricia es la norma. La mayoría de estas mujeres querían un parto lo más natural posible, sin embargo no fueron respetadas.

Hablamos de cesáreas programadas, partos inducidos o tiempos de dilatación no respetados.

Una vez que comienza la intervención es imparable, ya que una vez iniciada es imposible de detener, una cosa lleva a la otra.

Así encontramos aplicación del gel  de Prostaglandinas para dilatar el cuello del útero, oxitocina para acelerar el parto, la maniobra de Hamilton, rotura de bolsa, tactos constantes, monitores internos, maniobra de Kristeller, episiotomías, y un largo de acciones que se ejecutan con la tranquilidad de la cotidianeidad.

La mujer entonces deja de ser dueña de sus acciones y se ve dirigida o manipulada por un grupo de personas que establecen cómo y cuándo debe parir.

No se confía en la madre ni el bebé. ¿Cómo vas a saber más tú que los médicos?

Por supuesto, que los sentimientos o emociones que experimentamos en ese momento sagrado son obviadas en todo el proceso y posteriormente.

Expresar el desagrado parece de mal gusto, la frase más común es  no ha pasado nada, todo ha salido bien.

Sin embargo si pasa, porque lo que sentimos existe y nuestra impotencia, rabia o dolor es real.

Nuestros sentimientos si importan y debemos hacer porque sean respetados.

Como contrapunto se recogen otros testimonios de mujeres que eligieron como parir y que consiguieron conectar con su cuerpo y dar a luz sin intervenciones externas.

La cuestión no es si debemos parir o no en casa, porque esa es una elección personal, sino que podemos parir por nosotras mismas.

Que podemos recuperar la confianza y recuperar la conexión con la naturaleza, con nuestro ser más íntimo.

Esa es la gran revelación.

Las palabras de este documental calan hondo en mi ser y me recuerdan como fue mi parto. Lo siento como una herida que se abre y vuelve a sangrar para cicatrizar de nuevo.

Mi parto fue una concatenación de intervenciones y de violencia obstetricia disfrazada de normalidad. Narrarlo fue una liberación, una forma de verbalizar una experiencia en algunos momentos fue traumática.

Sin embargo, aprendí enormemente de ella, de cuáles son los límites de lo que no estoy dispuesta a permitir, de lo que quiero y lo que no.

No sé si tendré más hijos. Lo que sí sé, es que si ese momento llega, elegiré cómo y dónde parir. Soy un ser humano libre con sentimientos, anhelos y deseos.

Seguiré siendo adulta aunque me embarace por segunda vez.

Seguiré siendo adulta y libre para elegir.

Si quieres ver el trailer aquí te lo dejo:

En plataformas como Vimeo puedes alquilar o comprarlo por un precio que oscila entre los 5,95 y los 7,95 euros.

Si visitas la página de la película podrás encontrar información sobre como se gestó el documental, como se rodó y testimonios de otras mujeres. Además ofrece la posibilidad de organizar pases privados y proyecciones a través de Screenly.

Aquí os dejo la dirección: http://lobafilm.com/

 Y tú, ¿has visto el documental? ¿Te sientes identificada? ¿Cómo fue tu experiencia de parto?

Recuerda que puedes suscribirte al blog y recibir completamente gratis mi ebook, 3 Recetas para Vivir Sostenible. Y por supuesto, estás invitad@ a mi Comunidad de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles.

Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para la crianza que cambia el mundo?

EMPODÉRATE

EMPODÉRATE

Empodérate para vivir tu maternidad con libertad y consciencia.

Porque empoderarse es tomar las riendas de tu vida, tomar tus propias decisiones y mantenerte firme en aquello que crees sin que te importen las opiniones de otras personas.

Personas que, aunque sean muy cercanas, creen saber cómo debes educar o criar a tu hijo sin comprender que esa es tu labor y que la ejercerás con responsabilidad.

Reivindica el derecho que tienes de hacer las cosas como tú consideres mejor, que para eso eres la madre de esa criatura.

Ten confianza, la maternidad es un instinto muy arraigado en nuestra naturaleza.

Sabemos ser madres, pero queremos vivir ese rol a nuestra manera o desde nuestra filosofía de vida.

Porque tú y sólo tú conoces a tu hijo y sabes cuáles son sus necesidades.

Empoderarse para escuchar aquello que creas valioso y desechar aquello que consideres que no se ajusta a lo que quieres para vosotros. Porque aunque todas las opiniones son respetables, no todas tienen el mismo valor e incluso algunas vienen a minar tu confianza o a crearte incertidumbre.

Empoderarte para pegarle un corte a aquellas personas que se inmiscuyen en tu labor como madre y que creen que necesitas que te guíen:

Es que eres muy joven,

yo he criado tres hijos,

así se ha hecho toda la vida.

Pues no, no necesito opiniones gratuitas que no he pedido. Muchas gracias.

Empoderarte para hacer oídos sordos a los comentarios impertinentes que tratan de socavar tu confianza. Aquellas personas que siembran dudas con comentarios como:

No tienes suficiente leche,

Tu leche no alimenta,

El niño se queda con hambre,

¿Otra vez le vas a dar de comer?

Aunque sean personas muy queridas de tu entorno, no tienen un  máster en lactancia y desconocen cómo funciona.

Empoderarte para hacer oídos sordos a aquellos que opinan, sin tener ni idea y sin que les hayas dado pie a ello, pero que te dirán con cierto aire mandón que estás malcriando a tu hijo:

No le cojas que se acostumbrará a los brazos,

Te tiene tomada la medida,

Está muy mal acostumbrado,

Es un egoísta.

Por favor, ¡hablamos de bebés!

Empoderarse para enfrentarse a profesionales que tienen muy poco tacto y que por no reconocer que han cometido un error te toman por tonta y tratan de convencerte de cualquier cosa.

Soy madre primeriza, no imbécil.

El mundo está lleno de malas determinaciones tomadas por terceras personas. Toma tus propias decisiones, que tus equivocaciones sean tuyas no de tu pediatra o de la enfermera de turno.

Empoderarse para no hacer caso de las críticas y que nos resbalen. Críticas por no hacer lo que la sociedad o tu entorno espera que hagas:

¡Cómo no le vas a dar puré al niño!,

No practiques colecho que es antinatural y le crearás un trauma,

No le lleves cargado que te harás polvo la espalda,

Pásalo a su habitación cuanto antes

y un largo etcétera de recomendaciones basadas en una crianza que tú no has elegido.

Empodérate y no admitas que te llamen vaga, en el caso de que hayas tenido la oportunidad de tomarte una excedencia. No tienes porqué justificar ante nadie que has optado por retrasar el momento de incorporarte al trabajo para poder dedicarle esos meses de exclusividad a tu hijo. Más de una persona te dirá:

Menudas vacaciones que te vas a pegar, Vaya excusa para no currar,

o comentarios a tu pareja del tipo: No se vaya a acostumbrar.

No lo permitas.

Desde luego, resulta muy ofensivo. Porque esa decisión la tomas pensando únicamente en tu hijo y en el vínculo que quieres establecer y mantener con él. Comprarte un coche nuevo o costearte unas vacaciones en el Caribe no suscita tanta controversia.

Empoderarte para no escuchar esos mensajes del pasado que han calado tan hondo que parecen ser dogma de fe:

El pecho se da cada tres horas y no más de diez minutos,

Los niños duermen a los seis meses del tirón,

Tiene que aprender a dormirse solo,

No le consueles cuando llora que te está manipulando,

Este niño tiene vicio con la teta,

y un suma y sigue de consejos que nunca pediste.

Empoderarte para no permitir que nadie deje llorar a tu hijo: Los niños necesitan llorar, les ayuda a ensanchar sus pulmones.

Pues no, no lo voy a tolerar. Nunca dejaré llorar a mi hijo.

Si los adultos necesitan consuelo cuando lloran no entiendo por qué debemos negárselo a un niño. Ten valor para enfrentarte a esos comentarios desafortunados y escucha lo que tu instinto de madre te dice.

Empoderarte con la finalidad de que tu pequeño o pequeña sea respetado como el ser humano que es.

Defiende sus derechos y no permitas que otras personas le obliguen a hacer lo que no quiere, como dar besos si no le apetece o comer algo que sabes que no le gusta.

Tu hijo es un ser humano libre y, no por ser niño, tiene amputada la voluntad.

Defiéndelo.

Empodérate y pide respeto por el estilo de familia que has elegido. Que nadie tiene por qué cuestionar o criticar. Hablar desde la ignorancia es deporte nacional y de niños, hasta el frutero parece saber más que tú.

Y desde luego, no puedes contentar a todo el mundo, no lo olvides.

Empoderarte para pensar por ti misma como quieres afrontar la educación de tu hijo, estar preparada para equivocarte, para rectificar si es necesario, para adaptarte a cada nueva situación y para aprender de tu pequeño, porque ellos nos dan verdaderas lecciones de vida.

En definitiva, empodérate y ponte el mundo por montera.

La maternidad no es fácil pero es tu camino y tú decides cómo transitarlo, si con un montón de ruido a tu alrededor o con la tranquilidad de hacer lo que tú y tu pareja habéis consensuado y decidido en cada momento.

Pero por encima de todo disfruta, disfruta y disfruta de ser madre, de cada instante porque el tiempo pasa muy rápido y antes de que te des cuenta tu pequeño habrá crecido.

Cada etapa pasada no vuelve.

Y recuerda, el pequeño de hoy será el adulto de mañana.

Cuídalo como el más preciado tesoro.

Y tú, ¿te sientes empoderada?

Recuerda que puedes suscribirte al blog y recibir completamente gratis mi ebook, 3 Recetas para Vivir Sostenible. Y por supuesto, estás invitad@ a mi Comunidad de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles.

Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para la crianza que cambia el mundo?

PAÑALES DE EMERGENCIA

PAÑALES DE EMERGENCIA

Pañales de emergencia, así llamamos en casa  a los pañales ecológicos de la marca Pingo. En mi anterior post os hablaba de lo que contamina los pañales desechables. No soy tan malvada como para dejaros sufriendo por el posible hundimiento del planeta a causa del peso de los pañales desechables. Aunque os parezca de ciencia-ficción, existen otras opciones. Y no, no las he inventado yo. Desde hace tiempo no hay blog que se precie en el que no se hable de pañales de tela.

Ah, vaya… ¿a eso te referías cuando hablabas de que el Vikingo usa pañales ecológicos?

Sí y no.

Usamos pañales de tela pero también tenemos pañales desechables ecológicos para emergencias. Los pañales de tela para mí son la mejor opción pero no todo el mundo puede o quiere utilizarlos. Así que hoy sólo hablaremos de pañales desechables ecológicos.

Cuando abrí los ojos y vi lo tóxicos que eran los pañales desechables busque inmediatamente una alternativa.

Me puse a investigar y descubrí que existen pañales ecológicos en el mercado que proclaman lo ecológicos que son, pero que si buscas algo más de información te das cuenta de que lo ecológico es solo una etiqueta. Si no dice que son 100% biodegradables, es que en verdad no lo son.

Aún encontrándolos biodegradables tampoco son la panacea, pueden tardar entre 1 y 6 años en descomponerse.

Como mi preocupación no es una rareza, pude encontrarme en la red con otras personas que habían hecho una comparativa sobre diferentes pañales ecológicos desechables. Os dejo este enlace por si queréis echarle un vistazo, me parece bastante completo, ya que habla de pañales y toallitas.

Busqué mucha información y ninguna de las opciones me convencía. Las marcas ecológicas hacen tanta publicidad como las tradicionales y todas defienden tener en el mercado el mejor pañal eco: el menos tóxico, el más barato, el que más absorbe, el que menos olor deja y un largo etc. Como podrás imaginar tampoco ofrecen toda la información. Al final fiarte o no de lo que dicen, es un acto de fe.

Y casualidades de la vida, en la tienda de productos ecológicos donde suelo comprar habitualmente me regalaron unas muestras cuando me vieron aparecer con el bebé. Y me encantaron porque era precisamente lo que estaba buscando.

Los pañales en cuestión se llaman Pingo. Antes de seguir haré una aclaración: no voy a comisión, no los vendo, ni me hacen descuento, ni organizo sorteos, ni tengo ninguna relación con la empresa que los importa en España.

Simplemente os voy a hablar de ellos porque son los que utilizamos de emergencia, del resto de los pañales ecológicos desechables no puedo hablar porque no los he utilizado.

Los podéis encontrar en las siguientes tallas

– Talla 1, Recién nacido: 2 a 5 kg.

– Talla 2: 3-6 kg

– Talla 3: 4-9 kg.

– Talla 4: 7-18 kg.

– Talla 5: 12-25 kg.

La publicidad de la marca te vende que:

–  Poseen tres sellos de calidad medioambiental.

–  No llevan cloro, ni PVC, ni perfumes.

– Absorben hasta un 25% más que los pañales que se venden en España.

– Poseen un diseño que se adapta al movimiento del bebé.

– Ofrecen protección contra rozaduras.

– Permiten que la piel transpire.

¿Es verdad todo lo que publicitan?

Pues esta es nuestra experiencia:

– Al tacto son mucho más suaves que los de otras marcas y no tienen ese olor tan característico de los pañales nuevos.

– Aguantan el pis durante bastantes horas, los hemos utilizado de noche y pasan la prueba con creces: no hemos tenido ni una sola fuga y el pañal estaba seco por dentro.  Sí debo admitir que al levantarnos, si ha hecho mucho pis, deja algo de olor.

– Con respecto a las cacas, más de lo mismo: ni un indiscreto escape

– No provocan escoceduras, rozaduras, ni nada similar. En 9 meses no hemos tenido ni un problema.

De momento estamos muy contentos con ellos. Son nuestra salvación cuando no hay ningún pañal de tela limpio o si tenemos que estar muchas horas fuera de casa y no nos viene bien llevar los pañales de tela.

De momento la única pega que les pongo es el precio, que es un poco elevado, aunque compensa a nivel medioambiental. El precio del pañal está entre 0,34 y 0,40 dependiendo de donde lo compres.

En su página web hay un listado de tiendas online donde adquirirlos y un mapa donde aparecen los sitios en donde se venden en cada comunidad, os dejo también el link. Además en su página web puedes comprar muestras por si quieres probarlos.

Cuando necesito comprar lo que hago es darme una vuelta por el listado de tiendas online y comprar donde los veo más baratos. Aunque debo reconocer que el precio es muy similar en casi todas las páginas.

Espero que la información os haya sido útil. Para mí lo ideal sería no tener que recurrir a ellos, pero en ocasiones es inevitable.

¿Los conocíais? ¿Os animáis a probarlos? Ya me contáis.

Recuerda que puedes suscribirte al blog y recibir completamente gratis mi ebook, 3 Recetas para Vivir Sostenible. Y por supuesto, estás invitad@ a mi Comunidad de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles.

Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para la crianza que cambia el mundo?

 

MAMÁ, QUIERO IR AL TEATRO

MAMÁ, QUIERO IR AL TEATRO

Aún no lo dice porque no puede. Nano todavía no habla, pero estoy segura de que lo dirá. Sí, hoy vengo a proponeros una visita al teatro. Se trata de una actividad divertida,  muy entretenida y relativamente barata, ya que estos espectáculos son más asequibles que los de los adultos. El precio habitual suele ser entre 5 y 8 euros por persona.

El teatro es parte de mi vida, fue lo que estudié y ha sido mi gran pasión durante años. He dado clases de teatro a niños y a adultos y todavía me sorprende la magia que se puede crear con muy poco, por no hablar de su capacidad para sustraernos a otros mundos imaginados e indagar en nuestras emociones y las ajenas. Como teatrera que soy, me hace especial ilusión aficionar a Nano al teatro desde muy pequeño.

Hace años era imposible encontrar en la cartelera un espectáculo pensado para niños o para bebés. El teatro era un espacio vetado para los más pequeños. Afortunadamente, han ido surgiendo compañías teatrales que han apostado por crear una serie de espectáculos pensados para ellos. Poco a poco, se ha ido creado un público fiel que demanda este tipo de productos y que los considera una forma de ocio para disfrutar en familia.

Ahora, ya podéis manifestar las pegas más comunes: es buena idea para cuando sea más grande; tan pequeño no se entera de nada, es tirar el dinero; no aguantará la función entera

Pues os equivocáis.

Cuando Nano fue al teatro por primera vez, tenía menos de seis meses y estuvo atento la mayor parte del tiempo. En un momento determinado quiso pecho y se lo di, pero se soltaba a cada rato para mirar. Estaba fascinado. Volvimos a repetir hace unas semanas y le encantó. No paro de reírse, mover sus manitas al son de la música y ni siquiera se acordó de comer.

Mi niño no es una excepción. Estos espectáculos están diseñados para ellos. Existe un gran trabajo detrás y mucha ilusión.

¿Pero en qué se diferencian de un espectáculo al uso?

– Suelen durar una media hora, un niño tan pequeño no aguanta más tiempo.

– La trama de la obra suele ser muy sencilla, adaptada a lo que los bebés pueden entender.

– Las situaciones que se presentan son repetitivas, aunque siempre con alguna pequeña variación.

– Suele ser interpretada por un actor o dos, los peques se despistan con muchos personajes en escena.

– El actor suele estar acompañado por muñecos que suscitan el interés de los más pequeños y con los que interactúa como si fueran un personaje más.

– La obra tiene poco diálogo que tiende a repetirse, lo que facilita el seguimiento por parte del niño.

– Se busca feedback con los peques, por eso a veces se plantean preguntas al patio de butacas, se recurre a la apelación, o se pide colaboración directa.

– La música es un elemento fundamental, ya sea como acompañamiento a alguna acción, la creación de un ambiente o a modo de canciones fáciles de aprender.

– La danza también forma parte de algunos espectáculos, los peques se quedan fascinados mirando e incluso se les anima a bailar.

– La interpretación gestual es otra de sus mejores bazas, ya  que la expresividad conecta con las emociones de los bebés.

– La escenografía se caracteriza por ser sencilla y colorida, aparecen pocos objetos pero bastante llamativos que serán utilizados durante la función.

– Algunos espectáculos se ven desde el patio de butacas, en otros se acondiciona el escenario para que los espectadores y los bebés pueden ver la función muy de cerca. Reconozco que me gusta más esta opción.

¿Y cuáles son sus beneficios?

De entre sus beneficios podemos destacar:

-Aumenta su concentración.

–  Les ayuda  a desarrollar sus capacidades sensoriales.

– Fomenta el desarrollo del lenguaje.

– Favorece el aprendizaje de las diferentes emociones.

Como veis, todo son ventajas.

¿Dónde podemos encontrar estas funciones?

En la mayoría de las capitales grandes de provincia empieza a existir una oferta interesante, aunque las que se encuentran a la cabeza son Barcelona y Madrid, que tienen una cartelera consolidada que se renueva cada poco tiempo. Nosotros nos centraremos en Madrid que es donde vivimos. Os vamos a recomendar una serie de espectáculos y teatros que merece la pena visitar con los pequeños.

http://www.madrid.org/clas_artes/red/lanadeluna.html

La obra se llama, Lana de Luna, fue la primera que vimos con Nano y le entusiasmó. Es un espectáculo muy al estilo Waldorf.

https://entradas.teatrosluchana.es/teatrosluchana/es_ES/tickets

Los Teatros Luchana tienen un buen surtido de obras para niños de entre 0 y 5 años y espectáculos de magia. Nosotros vimos Milonga bajo el mar y nos encantó.

http://microteatromadrid.es/infantil/

Se trata de una sala teatral muy versátil. Destacan  por ofrecer obras de duración inferior a los 15 minutos, estando el público integrado dentro de la sala. Tienen hasta cuatro espectáculos para niños simultáneamente.

http://www.teatrocircoprice.es/web/

El Teatro Price es un clásico en Madrid en lo que se refiere a talleres y espectáculos en los que el circo y la magia son sus principales reclamos.

http://teatrodelarte.org/infantil/

Teatro del arte es una sala alternativa en el corazón de Lavapiés que también ofrece espectáculos para pequeños los fines de semana.

No tenéis excusa para no llevarlos, creerme que será toda una experiencia que recordaréis y no precisamente porque vuestro peque se aburra. Incluso para niños muy movidos y que no paran es una excelente opción.

¿Qué, os animáis a llevar a los peques al teatro? No os lo penséis, les va a entusiasmar. Yo ya estoy planeando la próxima salida al teatro.

Recuerda que puedes suscribirte al blog y recibir completamente gratis mi ebook, 3 Recetas para Vivir Sostenible. Y por supuesto, estás invitad@ a mi Comunidad de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles.

Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para la crianza que cambia el mundo?

MI PARTO INDUCIDO : el desenlace

MI PARTO INDUCIDO : el desenlace

Aquí tenéis la continuación sobre mi parto inducido: parte I

La madrugada fue… cómo decirlo suave: terrorífica. Entre los tactos vaginales cada hora, a cada cual más doloroso, una muchacha de parto que no dejaba de gritar a todo pulmón, un dolor insoportable en los riñones y unas contracciones cada vez más fuertes y seguidas, apenas pegamos ojo. Por supuesto, nadie nos explicaba nada, ni porque teníamos que estar allí, ni hasta cuándo.

Cerca de las 7 de la mañana, mi chico se marchó a la habitación para darse una ducha y desayunar. Cinco minutos más tarde rompí la bolsa. La sensación fue la de un globo que se desinfla en tu interior. Me levanté de un salto de la cama y avisé a las enfermeras que me confirmaron lo que yo ya sabía: había roto aguas. Al menos nadie me rompería la bolsa.

A partir de ese momento el parto se aceleró. Empecé a tener contracciones cada vez más seguidas, tanto, que apenas podía descansar entre una y otra. Me concentré en la respiración, menos mal que la había practicado mucho en casa. Cuando mi chico llegó veinte minutos más tarde no podía hablar, una contracción seguía a la otra. Como pude le expliqué lo que había pasado. Afortunadamente para quedarse más tranquilo después de ducharse bajó directamente a la sala de dilatación. Nunca me he alegrado más de verle, eso sí, el pobre se quedó sin desayunar.

En muy poco tiempo había dilatado 6 centímetros, estaba que me retorcía de dolor. Fue entonces cuando vino el anestesista y me puso la epidural. No me negué, tenía demasiado dolor para cuestionarlo, aunque hoy pienso que fue contraproducente. La epidural me dio un respiro pero me paró el parto. Antes de las diez de la mañana ya había dilatado del todo, sin embargo la fase de expulsivo se complicó. Por un lado, el bebé no descendía lo suficiente por el canal de parto. Era muy pequeño y no tenía fuerza para bajar. Por otro, no notaba ya las contracciones y no sabía cuando tenía que empujar. Además estaba muy fatigada. Menos mal que mi pareja estaba a mi lado, cogiéndome la mano, acariciándome la cara y prodigándome todos los mimitos que necesitaba.

Cada poco tiempo pasaban a ver como estaba pero el parto no progresaba, el bebé bajaba pero muy despacio. Cuando ya llevábamos cuatro horas de expulsivo vino una matrona decidida a dar por terminado el parto. Teníamos que sacar al bebé ¡YA!, había riesgo de sufrimiento fetal. La verdad es que fue un poco brusca y poco comprensiva. Yo había practicado la respiración de una forma pero ella insistía en hacerlo a su manera. Tras unos cuantos empujones inútiles, decidió llamar al séptimo de caballería y en un momento la sala de dilatación se llenó de médicos. Para entonces yo sólo quería que Nano naciese sano y que mi chico no se desmayase, o peor,  no echase a correr. Pero ahí estuvo como un valiente viendo nacer a su hijo.

Todo lo que sucedió a continuación lo recuerdo a toda velocidad. Valoraron a toda prisa utilizar unos forceps, para entonces yo ya sabía que me iba a tocar la tan temida episiotomía. Mi único miedo en aquel momento era que lastimasen a mi bebé.

Y aquí entra aquella parte en la que te olvidas de lo que dijiste que no permitirías que te hicieran por nada del mundo. Porque yo había jurado y perjurado que jamás me dejaría hacer la maniobra de Kristeller. Sin embargo, cuando aquella ginecóloga me explicó apresuradamente que se iba a apoyar con las dos manos en mi vientre y empujar hacia abajo, no pude ni supe negarme. Debo decir a su favor que me explicó lo que me iba a hacer y que la maniobra no me resultó dolorosa. Pero no olvido que no es una práctica recomendada y que tiene importantes contraindicaciones de las que hablaré en otro momento.

No puedo valorar si fue efectiva o no, pero en dos empujones nació mi pequeño. Recuerdo vagamente que me lo mostraron… era tan diminuto. El papá lo recuerda mejor que yo. Lo que  no olvidaré nunca es no oírle llorar y como, muy nerviosa, se lo decía a mi pareja: no llora, no llora, y como el papá trataba de tranquilizarme. Hasta que oí su llanto por primera vez y me relajé. Más tarde nos enteramos por el informe de que había estado 45 segundos en parada cardiorespiratoria, pero eso nadie nos lo contó.

Mi bebé pesó 2,220 kg, más que un bebé parecía un gatito. Estaba un poco amoratado, apenas tenía pelo, era más bien delgadito y tenía los labios muy rojos, ¡era tan hermoso!… Tras la primera exploración me lo trajeron y pude estrecharle entre mis brazos, fue el momento más feliz de mi vida. Enseguida me lo coloque al pecho, estaba ansiosa por iniciar nuestra lactancia, su padre sacó el móvil para sacarle una foto.

Y de pronto, toda nuestra felicidad se tornó en desdicha, porque nuestro peque dejó de respirar y empezó a ponerse azul. Avisamos corriendo y la sala volvió a llenarse de médicos. Rápidamente se lo llevaron a neonatos y su padre fue tras él. Y yo me quedé sola y aterrada. Pero en todas partes hay personas buenas y una de las auxiliares se quedó a mi lado consolándome. La estaré eternamente agradecida por su apoyo y sus palabras.

Y aquí acaba mi parto inducido, y empieza nuestra historia en neonatos… Hechos que narraré próximamente en un nuevo post.

Si te ha gustado la entrada, deja un comentario, siempre serán bienvenidos y ayudan a saber que hay alguien al otro lado.

Recuerda que puedes suscribirte al blog y recibir completamente gratis mi ebook, 3 Recetas para Vivir Sostenible. Y por supuesto, estás invitad@ a mi Comunidad de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles.

Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para la crianza que cambia el mundo?

Copy Protected by Chetan's WP-Copyprotect.

Pin It on Pinterest