por Rosa Martínez Marán | Oct 18, 2018 | Cabello sin tóxicos, Vida Sostenible
Hoy ingredientes a evitar en tu champú, en tu acondicionador o en tu mascarilla. En este post nos vamos a centrar en aquellos ingredientes que deberíamos conocer para poder huir de ellos cuando adquirimos un cosmético para nuestro cabello. Recomendación extensible a cualquier producto de cosmética que pensemos adquirir o que tengamos en nuestro armario del baño.
En anteriores entradas de Rosa Martínez Marán os he contado como desintoxique mi pelo de productos tóxicos y cuál es mi rutina capilar libre de tóxicos, si no has podido leer estos post te animo a ello porque encontrarás mucha información útil. Para llegar a ello he investigado mucho sobre los tóxicos en cosmética y he realizado un listado de ingredientes a evitar en el champú que hoy comparto contigo
Una oferta ilimitada para una misma fórmula
Si nos damos una vuelta por cualquier supermercado encontraremos champús para casi cualquier cosa: anticaspa, anticaída, antiencrespamiento, para pelo graso, para pelo fino, liso asiático, con proteínas de la seda (todavía me pregunto para qué), con keratina, para cabello quebradizo y un largo etcétera. Existen tantos tipos de pelo como productos susceptibles de ser vendidos.
Sobre nuestras cabezas planea como una sombra funesta la imagen en blanco y negro del pelo indomable, inmanejable e intratable, cualquiera diría que hablamos de pelo y no de un delincuente muy peligroso escapado de una cárcel de máxima seguridad.
Si visionamos un anuncio sobre champú en televisión o en una revista encontramos un común denominador: muchas promesas adornadas con imágenes en color sugerentes e idealizadas sobre lo que debe ser un cabello bonito o sano. Esos cabellos lisos, sueltos y tan brillantes como el sol.
Ese pelo sano que nos han hecho creer que se puede conseguir una y exclusivamente con los productos que nos vende la industria de la cosmética convencional. Por supuesto, estos vendedores de promesas no te van a hablar del INCI, ni de los efectos secundarios que tienen algunos de los productos que podemos adquirir a un módico precio.
En realidad, estos productos tan diferentes entre sí comparten más de lo que parece a simple vista. Aunque da la impresión de que hemos adquirido un producto exclusivo o con ingredientes novedosos la formulación es la misma de un bote a otro, o lo que es lo mismo, se repiten los mismos ingredientes tóxicos de una fórmula a la otra: derivados del petróleo, PEGS, parabenos, etc.
¿Cuál es tu grado de confianza en la industria de la cosmética?
La primera pregunta que deberíamos hacernos es si nos creemos las promesas de la industria. ¿Es verdad todo lo que nos venden? ¿Puede un champú detener el envejecimiento? ¿Evitar las canas? ¿Puede dejarme el pelo liso como en una tabla?
¿Creéis que es verdad todo lo que prometen por unos pocos euros? ¿Cumplen todo lo que prometen y sin efectos secundarios para la salud a medio-largo plazo?
Sí crees que puedes confiar en la industria, sin duda este no es tu post. No obstante, te animo a seguir leyendo porque es posible que el post te ayude a abrir los ojos o al menos te sirva para cuestionarte la realidad. Yo no estoy aquí para convencerte de nada, simplemente te expongo mi punto de vista basado en toda la información que he recogido y sobre la que he investigado desde hace años.
El secreto profesional y otras contradicciones
Este post es fruto de las reflexiones que me hicieron abandonar la cosmética convencional y cuestionar o investigar sobre la cosmética ecológica certificada porque no todo lo que nos venden es tal y como nos prometen a simple vista.
Una de las cuestiones que más me escandalizan es cómo es posible que cierta información sobre la composición de algunos productos no sea pública, que las marcas no estén obligadas a exponerla públicamente en la etiqueta.
La industria se esconde detrás del secreto profesional y dentro de ese secreto impenetrable los consumidores quedamos desamparados y sin información suficiente para poder elegir con libertad. Por ejemplo, un producto puede ser libre de Bisfenol A pero que el plástico en que se envasa el producto quede en tierra de nadie y sea imposible determinar si ese compuesto está o no en el producto final.
Hace años que dejé de confiar en la industria convencional y dejé de creerme todo lo que afirmaban las marcas ecológicas certificadas. Próximamente hablaremos de los sellos y certificadoras y de los ingredientes que se pueden utilizar o no. Desde luego si tengo que elegir entre un champú convencional y uno de certificación ecológica escogeré sin ninguna duda el segundo. Sin embargo, revisaré a conciencia el INCI porque que sea certificado y ecológico no significa que no me puedan colar una sustancia tóxica.
En mi camino de desintoxicación me encontré con muchas mentiras y con mucha letra pequeña que la mayoría de nosotros desconocemos cuando alegremente compramos el champú de oferta que vende el supermercado.
Deberíamos ejercitar nuestro espíritu crítico. Eso nos hará más conscientes y más libres para elegir lo que nos conviene o lo que no. Como consumidores debemos tomar consciencia y exigir a los fabricantes que no utilicen determinados compuestos sobre los que se tienen fundadas sospechas de que son cancerígenos, disruptores endocrinos o ambas cosas a la vez.
¿Por dónde entran los tóxicos?
Los tóxicos a los que nos vemos expuestos diariamente penetran en nuestro cuerpo por tres vías: por inhalación, es decir, los respiramos porque están en el ambiente; por ingesta, ya que los podemos encontrar en los productos alimentarios que consumimos como unas simples galletas o una lata de atún; por vía cutánea, es decir, por la piel, a través de los productos cosméticos que utilizamos diariamente para nuestra higiene personal.
Puesto que el post tiene como tema evitar los tóxicos en tu champú o producto por el cabello nos vamos a centrar solo en la vía cutánea. Una buena parte los ingredientes tóxicos que entran en nuestro cuerpo lo hacen a través de la piel. Durante mucho tiempo se ha creído que todo las sustancias químicas o la mayoría de ellas eran expulsadas a través del hígado.
Por supuesto que el hígado es un órgano que hace una labor imprescindible y necesaria, pero estamos expuestos a más de 100.000 sustancias aprobadas solo en Europa, lo que viene a significar que nuestro hígado, aunque funcione a pleno rendimiento y goce de una maravillosa salud no puede procesar todas esas sustancias y expulsarlas de nuestro cuerpo.
Muchas de las sustancias que podemos encontrar en un champú convencional son sustancias bioacumulativas y persistentes que tienden a perpetuarse en nuestro tejido graso. Más grasa más posibilidades de acumular tóxicos en nuestro cuerpo. Gran parte de estas sustancias son Disruptores Endocrinos de los que hablaremos a continuación.
¿Qué son los Disruptores Endocrinos?
El tema daría para más de un post, pero voy a tratar de ser breve. Para empezar los podemos encontrar nombrados como Disruptores Endocrinos y como Perturbadores Endocrinos. Estoy plenamente segura de que en los últimos meses has oído hablar de ellos en los medios de comunicación o en alguna revista. Cada vez existe más preocupación sobre los efectos nocivos que causan sobre la salud de las personas y de los animales.
El doctor Nicolás Olea Serrano Catedrático de la Universidad de Granada y una eminencia en el campo y estudio de los Disruptores Endocrinos los define así: sustancias químicas, de contaminantes ambientales, generalmente hechas por el hombre y la industria del hombre y que una vez dentro del organismo modifican el equilibrio de las hormonas.
El peligro de los Disruptores Endocrinos viene determinado por su interferencia en el sistema hormonal. En ocasiones bloquean la actividad de una u otra hormona, es decir, se comportan como esa hormona y el cuerpo no es capaz de distinguir entre la hormona real y la sustancia química que funciona como tal.
Tienen la capacidad de alterar el sistema hormonal ya sea porque disminuyen el efecto de una hormona, lo aumentan o simplemente la sustituyen. Mandan mensajes confusos al organismo y producen alteraciones que pueden ser muy graves: infertilidad, cáncer, trastornos del metabolismo, alteraciones y enfermedades neurológicas, entre otras patologías.
Ingredientes a evitar en tu champú
Esta es la pregunta del millón porque existen un gran número de ingredientes que deberíamos rechazar de plano cuando adquirimos un champú, un acondicionador o una mascarilla. En cualquier caso, vamos a poner el foco en aquellos ingredientes de los que se sabe o se sospecha de forma fundada que son cancerígenos y Disruptores Endocrinos. Se trata de productos sobre los que existe mucha bibliografía e información veraz y contrastada de sus efectos nocivos para la salud. No obstante, por razones de espacio me es imposible hacer referencia a los estudios publicados pero si alguien necesita ampliar información que me mande un correo.
La lista puede ser muy larga y en poco tiempo es probable que podemos añadir alguno más porque cada día se descubre el efecto perjudicial de alguna sustancia que hasta este momento se consideraba inofensiva. No obstante, nos vamos a centrar en 5 grupos de sustancias: los Parabenos, los Ftalatos, los PEGS, la DEA y sus derivados y el Sodium Lauryl Sulfate (SLS) y el Sodium Laureth Sulfate (SLES).
1.- Los Parabenos
Vamos a empezar por un ingrediente básico utilizado en muchos cosméticos: los Parabenos. Se cree que puedan estar todavía presentes en más de 13.000 productos de cosmética.
Hay mucha información en contra de los parabenos, sin embargo, la industria sigue recurriendo a ellos. Algunas marcas voluntariamente los están eliminado de sus productos y lo ponen en toda etiqueta viviente. El free paraben se ha convertido desde hace poco en un reclamo publicitario.
Los Parabenos son conservantes con carácter antibiótico, su función es evitar la proliferación de hongos, levaduras o microorganismos. Evitan los microbios y alargan el período de vida de un determinado producto.
¿Cuál es el problema de los Parabenos?
Pues que son Disruptores Endocrinos. Podemos encontrar muchos estudios que los relacionan directamente con el cáncer. Existe amplia bibliografía e investigación que confirma la presencia de Parabenos en tumores de mama en mujeres expuestas a dosis normales de Parabenos en su vida diaria.
A modo de ejemplo, voy a citar un estudio del CSIC(Consejos Superior de Investigaciones Científicas) realizado en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona en 2015. Los resultados de la investigación eran escalofriantes, ya que demostraban que en las mujeres embarazadas que habían participado en el estudio habían bioacumulado los Parabenos en su cuerpo y se los habían transmitido a través de la placenta a sus hijos.
¿Cómo podemos reconocer los parabenos?
Estas sustancias químicas las podemos reconocer muy fácilmente ya que suelen acabar en Paraben. Las nombres más utilizados son los siguientes:
– Metilparaben- methylparaben
– propilparaben-propylparaben
– Butilparaben-butylparaben
– Etilparaben-ethylparaben
-Isopropyl
– Isobutyl
El Isopropyl y el Isobutyl pueden aparecer formando una palabra compuesta con términos con Palmitate o Myristrate. También podemos identificarlos con la nomenclatura E. Debemos tener claro que desde el E-214 hasta el E-219 son Parabenos y debemos evitarlos.
2.- Los Ftalatos
Los Ftalatos constituyen un problema de salud pública de difícil solución. Los Ftalatos son contaminantes químicos presentes en nuestra vida cotidiana a nivel global. Se emplean como plastificadores, incrementando la flexibilidad de los plásticos y para producir cloruro de polivinilo. En cosmética se usan principalmente para fijar los olores, ese olor a limpio o floral que nos vende la industria como un bien deseado y apetecible.
¿Por qué son peligrosos los Ftalatos?
Para esta sustancia química se acumulan los porqués, pero voy a intentar resumir y ser breve. Son muy contaminantes para el medio ambiente y muy peligrosos para las personas. Se ha demostrado que son Disruptores Endocrinos y desde hace años se alerta de su potencial cancerígeno. Aunque la industria afirma que a pequeña escala no es peligroso, eso no está demostrado en ningún caso.
Muchos Ftalatos son tóxicos reproductivos y del desarrollo. Esto quiere decir que son especialmente peligrosos para mujeres en edad fértil que tenga planeado ser madres, embarazadas y niños pequeños. Estos colectivos son especialmente sensibles a los Ftalatos. Se han descubierto concentraciones de Ftalatos en niños pequeños superiores a las de los adultos.
Tipos de Ftalatos
Ftalato de Dietilo (DEP): presente en champús y espumas para el cabello.
Ftalato de Dibutilo (DBP): presente en lacas capilares.
Ftalato de dietilhexilo (DEHP): fragancias y perfumes añadidos al champu, acondicionador, etc.
¿Cómo identificar los Ftalatos?
Los Ftalatos traen un problema añadido de difícil solución y es que no aparecen directamente en la etiqueta del producto. En algunos productos del cabello no te vas a encontrar la palabra Ftalatos, pero eso no significa que no lo lleve. ¿Cómo puede ser esto? Por una laguna legal no es necesario especificarlos en el producto.
Suelen aparecer escondidos tras la palabra “inerte”, “otros” o “perfume”. Es decir que si en un producto en el INCI encontramos la palabra perfume con toda probabilidad ese producto lleva Ftalatos.
Cuando el Ftalato aparece especificado en el producto lo podemos reconocer fijándonos en las últimas palabras, el compuesto siempre acaba en Thalate, Falato. Pueden ser nombres compuestos como:
Diethyl phthalate-dietilftalato (DEP)
Isophthalate
Dibutylphtalate-dibutilftalato (DBP)
Dietilhexilftalate. (DEHP)
3.- Polietilenglicol (PEG)
Los PEGS que es como se los conoce en inglés están presentes en muchísimos champús, acondicionadores y un largo etcétera de productos cosméticos. Se trata de derivados del petróleo, en concreto del etileno. Se utilizan sobre todo como emolientes y emulgentes. Entre sus funciones está ayudar a los componentes a mezclarse y favorecen que el producto penetre mejor en la piel.
Se suelen utilizar como sustitutos de las siliconas y se emplean en muchas ocasiones para que el producto haga espuma. Parece que si un producto para el cabello no hace espuma no será efectivo o no limpiará lo suficiente, lo que es absolutamente falso. Los PEGS son muy baratos, una de las razones por las que se emplean de forma masiva en gran cantidad de productos de higiene personal.
¿Cuáles son los problemas de los PEGS?
Solo como aperitivo decir que los PEGS dejan la epidermis desprotegida y son culpables de irritaciones cutáneas, alergias, dermatitis y urticarias. Entre los trastornos que pueden ocasionar podemos encontrar problemas hepáticos y renales, ya que tienen la capacidad de alterar el sistema nervioso.
En cualquier caso, el problema más grave que suscitan los PEGS viene determinado por su proceso de fabricación. Para reducir su efecto irritante sobre la piel la sustancia es sometida a un proceso de etoxilación. Este proceso da lugar a varios compuestos, el óxido de etileno y el 1,4-dioxano. Ambos compuestos son muy cancerígenos, entre sus efectos nocivos para la salud encontramos cánceres como la leucemia.
Por otro lado, a partir de ese proceso de etoxilación se han encontrado metales pesados como el plomo, el arsénico, el cadmio o el hierro. Es imposible saber la concentración en los PEGS de óxido de etileno, de dioxano o de metales pesados en cualquiera de los productos que adquirimos en cosmética convencional.
Por tanto, si aplicamos el principio de precaución, deberíamos evitarlos por completo porque es inviable saber la exposición real que sufre nuestro organismo cuando utilizamos un determinado producto capilar que los contiene.
¿Cómo identificar los PEGS?
En primer lugar, aclarar que en cosmética ecológica certificada están prohibidos los PEGS. Así que si adquirimos un jabón sólido o un acondicionador eco no habrá PEGS entre sus ingredientes.
Los PEGS son fáciles de identificar ya que casi siempre aparece la palabra PEG y un número. El número en cuestión se identifica con el peso molecular de ese compuesto. Cuánto más grande más difícil que el PEG penetre en la piel y cuanto más bajo es más fácil que entre en nuestro organismo.
También los podemos encontrar en compañía de un largo listado de compuestos como el Disodium PEG-4 Codamido MIPA-sulfosuccinate o Methoxy PEG/PPG-7/3 Amonipropyl Dimethicone. La presencia de la palabra PEG ya nos indica que debemos descartar ese producto y decantarnos por otro en el que no aparezca el compuesto.
En ocasiones, no aparece la palabra PEG especificada directamente sino que aparece por las siglas PPG. Podemos identificarlo también por las palabras Polyehtylene, Ceteareth, Ceteth, hidroxypropyl y palabras terminadas en eth.
4.- Dea y sus derivados
La DEA es la abreviatura de la Dietanolamina y sus derivados químicos, la Codamina, Lauramida, Monoetalamina y la Trietanolamina entre otros compuestos de la misma familia. Se trata de compuestos químicos orgánicos que se emplean en disolventes, emulsionantes y detergentes, una de sus funciones es lograr una textura cremosa. Por supuesto, también esta presente en champús o acondicionadores del mercado convencional.
Todas estas sustancias son humectantes, es decir, que humedecen y suavizan la piel. También son espumantes, ayudan a crear espuma.
¿Cuál es el problema del Dea y sus derivados?
Son sustancias consideradas Disruptores Endocrinos y cancerígenas y son absorbidas directamente por la piel. La agencia internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) las ha clasificado en el grupo 2B. Esto implica que estas sustancias posiblemente sean cancerígenas para los seres humanos. En estudios realizados con animales si ha sido demostrado su efecto cancerígeno, aumenta exponencialmente la incidencia de cáncer de hígado y riñón en ratones.
¿Cómo identificar el DEA y sus derivados?
Lo podemos encontrar directamente por sus siglas DEA en un buen número de productos como la Oleamide DEA o el Linoleamide DEA. También formando parte de nombres compuestos larguísimos como DEA-Cetyl Phosphate o DEA-C8-18 perfluoroalkylethyl Phosphate.
Generalmente el ingrediente suele acabar en “mide” o “mida” y en “lamina” o “lamine” lo que es una pista importante cuando la palabra DEA no está explícita en el INCI.
Sus derivados también pueden acabar en los prefijos señalados anteriormente. Es posible que aparezcan por sus siglas o directamente por su nombre y pueden ir acompañados de las siglas DEA como la Cocamida/e DEA o la Lauramida/e DEA.
Otros derivados pueden aparecer por sus propias siglas como la Trietanolamina que la podemos identificar por TEA o la Monoetalamina que la reconocemos por las siglas MEA.
5.- Sodium Lauryl Sulfate (SLS) y el Sodium Laureth Sulfate (SLES)
Son otro clásico dentro de la cosmética convencional sobre todo cuando las siliconas se convirtieron en el enemigo a batir y tocó sustituirlas por otra cosa que hiciese el mismo efecto y fuese muy barata. Casi cualquier producto para el cabello lleva uno, el otro o ambos.
Los dos productos son detergentes también conocidos como sulfatos. Sirven como espesantes y para hacer espuma, son espumeantes. Lo que sucede es que son espumeantes muy baratos y asequibles por tanto se utilizan de forma masiva en champús y acondicionadores de bajo coste.
¿Cuál es el problema con el SLS y el SLES?
El primero, el Sodium Lauryl Sulfate (SLS) se sustituye a veces por el segundo, el Sodium Laureth Sulfate (SLES) porque se supone que es menos irritante, pero es más de lo mismo. El segundo parece menos abrasivo, pero también es nocivo para salud. Se relaciona a ambos con el cáncer y la infertilidad aunque no hay estudios concluyentes.
Uno de sus principales problemas es que son muy irritantes, tanto una sustancia como la otra. Una investigación de la Universidad de Georgia demostró que son sustancias que se absorben con mucha facilidad por el cuerpo y pasan muy rápido al torrente sanguíneo. Se pueden acumular en el corazón, el hígado y el cerebro, aunque la exposición a la sustancia haya sido breve.
Pueden también asociarse con otras sustancias químicas presentes en la fórmula, lo que hace que su efecto tóxico sea mayor. El terrible efecto cóctel del que nadie nos habla y del que la comunidad científica que estudia los contaminantes ambientales lleva alertando desde hace años.
¿Por qué son tóxicas las dos sustancias?
Con estas sustancias se cumple este dicho popular: “Es peor el remedio que la enfermedad”. Durante mucho tiempo se utilizó el Sodium Lauryl Sulfate (SLS) en cosmética, hasta que se empezó alertar de su gran efecto irritante para la piel, el cuero cabelludo y los ojos. Entonces se buscó el remedio y apareció el Sodium Laureth Sulfate (SLES).
Sin embargo, en esta vida no es todo de color de rosa y menos aún cuándo hablamos de compuestos químicos. Se formuló un producto menos agresivo para la piel y más suave. El problema es que la solución era aún peor que la enfermedad.
El SLES Comparte con los PEGS la posible contaminación por óxido de etileno y el 1,4 dioxano. Estas sustancias son fruto del proceso de fabricación del SLES por etoxilación. Tanto el óxido de etileno como el 1,4 dioxano han sido declarados carcinógenos humanos por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC). Todas estas poderosas razones para comprar productos libres de SLS y SLES.
¿Cómo identificar el SLS y SLES?
Hasta ahora cuando nos hemos referido a las sustancias tóxicas de este post hemos suspirado aliviadas pensando en que comprando cosmética ecológica certificada evitamos los tóxicos de plano. Sin embargo, cuando hablamos de SLS y SLES la cuestión no es tan sencilla ya que es un ingrediente que podemos encontrar como admitido en parte de la cosmética ecológica certificada. Unos sellos lo admiten y otros no, así que hay que mirar el INCI al detalle para no llevarnos este bonito souvenir en el champú.
Identificarlos es fácil aunque pueden disfrazarse en algunas etiquetas indicando que proceden del coco o de algún derivado de este producto vegetal. Siempre aparece por su nombre, por sus siglas, acompañado de un número o en nombre compuesto. Por ejemplo, Disodium Laureth Sulfosuccinate, Sodium Laureth 8-Sulfate o Sodium Laurylglucosides Hydroxypropyl Sulfonate.
Debemos fijarnos bien porque aparecerá la palabra Laureth o Lauryl casi al principio del término y finalizará con toda probabilidad con la palabra Sulfate o Sulfonate.
Por supuesto, que hay más sustancias que podemos encontrarnos en un champú, en un acondicionador o una mascarilla pero en un solo post es imposible analizarlas todas. Como se dice vulgarmente, no están todos los que son, pero si están todos los que son. Más adelante iré profundizando en algunos de estos ingredientes tóxicos, al igual, que actualizaré la información recogida en esta entrada.
Espero que te sea útil y sobre todo que te sirva para tomar conciencia y tomar decisiones con respecto a los ingredientes de los productos para el cabello que elijas consumir voluntariamente.
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por Rosa Martínez Marán | Oct 4, 2018 | Cabello sin tóxicos, Vida Sostenible
Hoy mi rutina capilar libre de tóxicos en Rosa Martínez Marán. Más de una mis seguidoras me habéis preguntado sobre cómo me cuido el pelo. La verdad es que le dedico menos tiempo del que me gustaría. Pero ya sabéis que cuando somos madres lo que precisamente escasea es el tiempo.
No sigo una rutina muy estricta, pero si trato de utilizar productos libres de tóxicos con pocos ingredientes y lo más naturales posibles. Ya conté en desintoxica tu pelo de productos tóxicos cómo me liberé de los productos tóxicos hace más de tres años. Desde entonces mi pelo es otro, tengo que cuidarlo mucho menos y tiene mucho mejor aspecto.
Mi rutina capilar libre de tóxicos
Me suelo lavar el pelo aproximadamente una o dos veces a la semana durante el curso. Si estamos en temporada estival y estoy en la playa o voy más a la piscina, mi frecuencia de lavados aumenta ya que considero imprescindible hacer desaparecer del pelo los restos de cloro y demás sustancias desinfectantes de las piscinas. En esas circunstancias suelo echar mano del bicarbonato de sodio más a menudo.
Como os decía en una semana normal suelo lavar el pelo una o dos veces porque mi pelo no necesita más lavados. Se ve limpio, suelto y sin engrasarse. Suelo lavarlo más si paso más tiempo cocinando o si he quedado con gente fumadora sobre todo porque no me gusta el olor que me deja en el pelo.
Si no se da ninguna de esas situaciones se me pasan los días y como el pelo se ve limpio ni me acuerdo de la última vez que lo lavé. Menos mal que tengo buena memoria y suelo llevar más o menos un control.
¿Con qué productos lavo mi cabello?
Mi rutina capilar libre de tóxicos ha sido la misma desde que dejé el bicarbonato de sodio y busqué un champú ecológico adecuado para mi pelo. Durante un par de años he he lavado el cabello con un champú ecológico pensado para cabello fino con cerveza y miel de la marca Logona Para cabellos como el mío, muy finos y con tendencia al encrespamiento va muy bien.
Es verdad que del todo no me quitaba el encrespamiento pero es que en la salud del pelo no solo influyen los productos que les echamos sino también la alimentación y el grado de hidratación de nuestro cuerpo. Suelo beber poca agua, es más puedo estar horas sin acordarme de beber. Eso al final hace que mi pelo este más seco y tampoco beneficia a mi tensión baja, pero esa es otra cuestión.
Mi rutina hasta hace pocos meses era lavarme el pelo con el champú de cerveza y miel y utilizar vinagre de manzana como acondicionador diluido en agua. La verdad es que estaba muy contenta con el resultado. Sin embargo, aún comprando un envase grande del champú de Logona se generaba mucho plástico y llevo tiempo intentando reducir mi consumo de plásticos al máximo. Así que me animé a probar el jabón sólido para el cabello.
Mi experiencia con el jabón sólido
Estuve mirando marcas buscando la opción más natural posible, sin químicos y a ser posible de agricultura ecológica. La mayoría de ellos no me convencían. Entonces me decidí a consultar los productos de una de mis marcas favoritas, Matarrania, y encontré lo que buscaba.
Creo que nunca os he hablado de esta marca y sinceramente creo que tendré que hacer un post más pronto que tarde porque he probado casi todos sus productos. Personalmente me encantan, ninguno de ellos me ha defraudado. En casa tengo más de seis productos de esta marca, creo que os hacéis una idea.
De entre sus jabones sólidos para el pelo había uno perfecto para mí: el Champú Bio Vital, un jabón sólido para cabello seco y fino. Intenté adquirirlo a través de algunas de las tiendas online donde compro habitualmente pero no lo tenían. Así que me animé a comprarlo directamente en la web de la marca y de paso comprobar como funcionan. El pedido lo hice un martes a las 7 de la mañana y al día siguiente lo tenía en casa. La verdad es que me sorprendió la rapidez con la que llegó. Todo perfectamente embalado y con una serie de muestras de otros de sus productos como regalo.
He probado durante unos meses el jabón y estoy muy contenta con el resultado. Me deja el pelo bastante bien y no tiene nada que envidiarle al champú que usaba hasta ahora. Quizás es más incómodo frotarse la cabeza con una pastilla de jabón, aunque es cuestión de acostumbrarse. El jabón sólido ha existido toda la vida, el champú lleva bastante menos tiempo en nuestras vidas así que es perfectamente prescindible.
Otros cuidados para mi pelo
Además de lavarme el pelo con champú o con jabón sólido y vinagre de manzana suelo realizarme algunos otros cuidados capilares de vez en cuando. Si te soy sincera recurro a ellos cuando noto el cabello más encrespado de lo normal o un poco seco.
Suele ser el fin de semana cuando aprovecho para hacerme una mascarilla natural o para hacer un enjuague capilar y no todos los fines de semana. Depende mucho de los planes que tengamos esos días. A veces, encadeno dos semanas seguidas y otras puede pasar incluso un mes. Soy muy de experimentar y hacer combinaciones ya que considero que es la mejor forma de conocer que productos le van bien a mi pelo y cuáles no.
Los productos con los que experimento son siempre productos naturales, algunos de uso habitual y que cualquiera de nosotras puede tener en casa como el huevo, el aguacate o el aceite de oliva virgen extra. Otros son más difíciles de encontrar en la despensa, pero fáciles de adquirir en el mercado. De entre ellos mis favoritos son el aceite de coco y el aceite de argán. Suelo utilizarlos sobre todo en mascarillas caseras, cuando necesito una hidratación extra para mi pelo y para hacer jabón casero, aunque siempre en poca proporción.
El aceite de coco
No suelo utilizarlo para cocinar porque en España que tenemos otras fuentes de grasa más cercanas y locales como el aceite de oliva virgen extra. Lo uso solo en cosmética de forma restringida ya que la huella ecológica del producto es muy alta.
El aceite de coco es un fruto que es el sustento de muchos pueblos desde hace siglos. Se cultiva muy lejos de nosotros, principalmente en Indonesia, Filipinas, la India y Brasil. Durante mucho tiempo fue rechazado como alimento por su cantidad de grasas saturadas, aunque hoy tiene mejor prensa que antaño. De hecho, el aceite de coco está de moda en occidente y esto ha hecho que su demanda aumente desorbitadamente poniendo en peligro el ecosistema y las comunidades autóctonas donde se cultiva.
Como con cualquier producto valioso, con la demanda crecen las posibilidades de especular y de hacer negocio con un bien de primera necesidad. Ya sé que este es un post de cuidado capilar pero no podemos cerrar los ojos y obviar la realidad que rodea los productos que adquirimos.
Cuando compramos un producto deberíamos informarnos de su lugar de origen y de las circunstancias en que ha sido elaborado o creado. Con esto no te digo que no consumas aceite de coco, de hecho, yo lo hago. Mi advertencia es que hagas un uso responsable, que elijas un aceite de coco de producción ecológica certificada, que lo utilices ocasionalmente y que no malgastes el producto.
Lo ideal es que sea ecológico y de primera presión en frío. Es habitual que cuando compramos un aceite nos traten de colar alguna otra cosa, así que revisa el INCI del producto y si no lleva única y exclusivamente aceite de coco no lo compres. Seguro existe una opción mucho mejor y menos procesada.
Usos del aceite de coco
Su alta proporción de ácidos grasos lo convierte en un aceite con una potente capacidad de hidratación. Además posee propiedades humectantes que favorecen la suavidad. Realmente es fantástico para hidratar tanto la piel como el pelo.
No recuerdo cuando lo compré por primera vez, no obstante, supongo que leí algo sobre él y me animé a probarlo. Siempre he utilizado un aceite de coco 100%. Si lo has comprado alguna vez habrás comprobado como en verano se convierte en líquido, algo que hay que tener en cuenta al utilizarlo porque se puede malgastar el producto con mucha facilidad. Sin embargo, en cuanto las temperaturas bajan por debajo de los 24 grados vuelve a solidificarse.
Me ha funcionado muy bien en el pelo pero en una porción muy pequeña y masajeando de medios a puntas. Lo he probado en la playa y me ha hidratado muy bien el cabello, ya que me ha ayudado a minimizar los efectos del cloro, la sal y del agua del grifo de la zona en la que me encontraba de vacaciones.
En casa lo utilizo más bien poco porque me engrasa mucho el cabello y es difícil de reabsorber. Así que si tienes el pelo graso yo no recurriría al aceite de coco. Para lo que sí lo utilizo mucho es para las mascarillas caseras en combinación con otros productos. También es estupendo para hacer jabón ya que ayuda a que haga espuma.
El aceite de argán
El aceite de argán, también conocido como Argania spinosa (su nombre en latín) es otro de mis productos favoritos. Proviene del árbol de Argán situado en el Magreb en Marruecos. Crece de forma salvaje en una zona desértica y soporta con estoicidad las sequías reteniendo el poco agua que le llega.
Desde hace muchas generaciones los bereberes han honrado sus propiedades tanto cosméticas como alimentarias. Para ellos el aceite de argán es denominado oro líquido y muchas familias viven de su recolección y procesamiento. La extracción del aceite de argán es un proceso artesanal con predominio femenino. Se extrae de las semillas del fruto y se prensa en frío.
En España hay mucho interés en el aceite de argán y desde hace aproximadamente seis años se ha intensificado su cultivo en determinadas zonas de la península, el objetivo es entrar en este mercado en alza. En cualquier caso, no es un producto que viaje tantos kilómetros como el aceite de coco aunque sigue viniendo de otro país vecino. Si el cultivo local y peninsular despega se convertirá en una excelente elección.
Usos y beneficios del aceite de argán
De entre los beneficios del aceite de argán destacaría los siguientes: se trata del aceite mas rico en Vitamina E del mundo, contiene una alta concentración de ácidos omega 6 y un elevado porcentaje de ácidos grasos insaturados.
Se puede utilizar directamente sobre la piel ya que es un potente protector de la epidermis, por ejemplo, es muy útil para prevenir estrías. Lo he utilizado en alguna ocasión como aceite para hacer masaje, sin embargo, para lo que más lo uso es para el cabello.
El aceite de argán fue un gran descubrimiento que estuvo durmiendo en el armario de mi baño durante años. Lo compré en Vejer de la Frontera el verano en que me quedé embarazada del Vikingo pero no me acordé de él hasta años después. Era aceite de argán puro de primera presión en frío con una etiqueta en árabe y en inglés. Cuando lo compré me pareció una idea estupenda pero luego no supe que hacer con él.
Un buen día ya en fase de experimentos con mi pelo me topé con él en el armario y decidí echarme una pequeña cantidad en el pelo y probar. Quedé entusiasmada con el resultado. Pelo más liso, más sedoso y más manejable. Por supuesto, al principio me pasé un poco con las cantidades hasta dar con la porción adecuada para mi pelo.
¿Cuándo uso el aceite de argán?
Cuando noto mi pelo seco o encrespado. Unas veces me echo una pequeña cantidad por todo el pelo y me voy a dormir. Aunque parezca mentira no deja ningún rastro en la almohada ya que es muy poquita cantidad. Al día siguiente me lavo el pelo y el resultado es espectacular. En otras ocasiones, un rato antes de irme a la ducha me reparto una pequeña cantidad por el pelo. Dejo actuar un rato unos minutos y después me lavo el pelo.
También lo suelo utilizar para hacer mascarillas, me es francamente útil combinado con determinados productos naturales como el yogur o el aguacate. Me encanta como deja el pelo ya que está manejable, brillante y sedoso.
Enjuagues capilares
Algo que he probado hace relativamente poco y que ha gustado mucho son los enjuagues capilares a base de hierbas. Según tu tipo de pelo te irán mejor unas u otras hierbas por lo que es imprescindible experimentar.
Tienen la ventaja de que eliminan los residuos que pueda tener el pelo fruto de la contaminación, por ejemplo, y al mismo, eliminan olores. Yo lo he probado de Cola de cabello y de romero y tengo que decir que ha reducido considerablemente el encrespamiento en momentos puntuales y además me ha dejado el pelo con un brillo extraordinario.
Hasta aquí el post sobre mi rutina capilar libre de tóxicos, en próximos post hablaremos sobre los tóxicos que deberíamos evitar en los productos para el cabello y sobre las mascarillas y enjuagues herbales que he probado y cual ha sido el resultado.
Antes de irme me gustaría contarte que hemos iniciado un Reto para desintoxicar el cabello el 24 de septiembre de 2018 y que durará hasta el próximo 24 de octubre. Aún estás a tiempo de unirte al reto, Desintoxica tu pelo en 30 días. Todo el reto se desarrolla dentro de mi grupo de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles.
Dentro del grupo hay mujeres increíbles compartiendo sus avances en la eliminación de los productos tóxicos de su cabello. Además de una comunidad activa y muy comprometida. Si quieres apuntarte pide paso al grupo hoy mismo.
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Recuerda que puedes suscribirte al blog y recibir completamente gratis mi ebook, 3 Recetas para Vivir Sostenible. Y por supuesto, estás invitad@ a mi Comunidad de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles.
Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para la crianza que cambia el mundo?
por Rosa Martínez Marán | Sep 6, 2018 | Cabello sin tóxicos, Vida Sostenible
Desintoxica tu pelo. Este es el título que he escogido para este post que nace por petición popular. A principios de agosto hice una publicación contando que estaba preparándome unas mascarillas caseras para el pelo en casa. Gran parte de mis seguidoras del blog y de mis redes sociales me preguntaron por ellas. Estaban muy interesadas en saber qué productos utilizaba para el cabello y cómo me lo cuidaba habitualmente. Fue tanto el interés suscitado que me animé a redactar este post sobre mi cuidado capilar y sobre cómo desintoxiqué mi pelo.
Hace ya años que abandoné los productos convencionales para el cabello y es el momento de contar el camino que seguí para volver a tener un cabello sano y libre de tóxicos.
Si has llegado al blog porque te interesa la vida sin tóxicos te recomiendo que le eches un vistazo también a toda la información sobre protectores solares libres de tóxicos que hemos publicado en Mamá y la Tribu, por ejemplo, al post Cómo elegir un protector solar libre de tóxicos.
Ahora sí, vamos con desintoxica tu pelo que es el tema de hoy.
Mi pelo antes del cambio
Mi pelo siempre ha sido muy fino y con tendencia al encrespamiento, pero según fueron pasando los años cada vez era más difícil manejarlo y que luciese bonito. Antes de mi gran cambio mi sensación era de estancamiento, me era muy complicado encontrar un champú que me dejase el pelo aceptable, no digo ni siquiera bien, digo aceptable sin más.
Tengo que remontarme a mi adolescencia para acordarme de que alguna vez había tenido el pelo suave y manejable. Casi no me acordaba de ello, pero rescatando algunas fotos se ve sano y resplandeciente. Paradójicamente por aquel entonces apenas utilizaba productos capilares específicos, ni mascarillas ni acondicionadores.
Según abandoné la adolescencia y me vi inmersa en la edad adulta mi pelo comenzó a deteriorarse aunque apenas fuese consciente de ello. Coincidió con la etapa en la que empecé a comprar productos concretos para el cabello y opté por teñirme el pelo.
Supongo que quien tiene el pelo rizado lo quiere liso y quién lo tiene liso añora un pelo rizado. Y quienes tenemos un pelo intermedio entre ambas opciones deseamos una cosa o la otra. Yo deseaba un pelo liso, aunque mi cabello era hermoso, al igual que deseaba llevar el pelo teñido y con 18 años me teñí el pelo por primera vez.
Soy consciente de que ese fue el inicio de mi pelo intratable aunque como llegué hasta ahí me es difícil de recordar. Si sé que durante años mi pelo se encrespaba con mucha facilidad y cada vez presentaba un aspecto más frágil. Ya siendo adulta dejé de teñirme el pelo y me di cuenta de que me encantaba mi pelo oscuro, que era parte de mí y de mi personalidad.
No sé si abandonar los tintes supuso algún cambio en positivo o no pero yo no lo noté.
Mi experiencia con los champús convencionales
Como os decía mi pelo tenía un aspecto horrible y además se encrespaba todo el tiempo. Yo iba probando un producto convencional tras otro buscando el Santo Grial que le diese a mi cabello un buen aspecto. Usé todo tipo de champús convencionales con casi todas las formulaciones del mercado, para cabello fino, antiencrespamiento, para cabello seco y un largo etcétera.
Por supuesto, en aquel entonces no era una experta en mirar etiquetas. De hecho me importaban bastante poco porque lo único que leía era la información publicitaria contenida en el bote. Me guiaba por la publicidad y me creía lo que la industria me vendía como reclamo.
Si el frasco decía aceite de Jojoba yo ingenuamente creía que el producto tenía ese ingrediente en un porcentaje relevante. Más tarde me daría cuenta que el aceite de JoJoba del champú era tan insignificante como un 1%. Nadie me había explicado que existía un mundo más allá de Garnier, Llongueras o Gliss por citar algunas de las marcas que probé.
Estos champús me funcionaban una temporada pero después mi cabello volvía a presentar un aspecto descuidado y encrespado. También notaba que se me engrasaba a menudo y tenía que lavarlo con más frecuencia. Por supuesto, probé el champú en seco pensando que era la panacea. Hoy sé que lo aerosoles son muy tóxicos pero por aquel entonces tampoco lo sabía. Nadie me había contado que podía inhalar esas sustancias y que es posible que fueran compuestos persistentes que se quedasen en mi organismo acompañándome durante años.
Con el suavizante y las mascarillas me pasaba lo mismo, después de algunos meses de uso necesitaba cambiar porque el producto no cumplía con mis expectativas. En verano era una auténtica pesadilla sobre todo si iba a la piscina o estaba en una zona de playa. Mi pelo se convertía en una maraña difícil de desentrañar y lucía espantoso a todas horas. Solo lograba controlarlo con los suavizantes líquidos sin aclarado y en cantidades industriales.
También solía utilizar la plancha del pelo o el secador para que se viese más manejable. No era un abuso constante pero solía utilizarlos con bastante asiduidad, sobre todo en verano. Siempre que iba a la peluquería me daban un sinfín de consejos para cuidar mi cabello que siempre consistían en gastar más dinero y en consumir más productos con la esperanza vana de tener un cabello con buen aspecto y sano. No conseguía ninguna de las dos cosas pero seguía cual Sísifo sin plantearme nada más. Resignada a tener un pelo intratable y desde luego, siendo presa fácil del marketing de la cosmética.
El cambio
Siempre he dicho que comprar una panificadora me cambió la vida. Se que suena un poco absurdo y banal pero fue así. Mi primera toma de conciencia fue darme cuenta de que el pan que nos venden se llama pan pero de pan no tiene absolutamente nada. Se trata de un sucedáneo o una mala copia del producto real. Estaba harta del pan de gasolinera y el pan de la única panadería que había en el pueblo donde vivíamos era un pan industrial incomible.
Esa fue mi primera reflexión importante. No quería comer más ese pan. Mi primera decepción fue llegar al supermercado y encontrarme con un montón de productos panificables. ¿Para qué he comprado entonces una panificadora? Me parecía un disparate.
¿Pero esto no era un post sobre cabello? ¿Qué tiene que ver el pan con todo esto? Más de lo que puedas pensar. El pan me llevó a abrir los ojos y a descubrir que existía un mundo más allá de mi propio horizonte. Piensa que me estoy remontando unos 7 años atrás. En los supermercados solo podías encontrar harina convencional de trigo refinado y preparados para panificadora.
Volví a un sitio que no pisaba desde hacía algunos años: el herbolario. Leyendo, preguntando e investigando descubrí que existían otras variedades de trigo como la espelta y el Kamut y otras harinas como la de maíz. Ese fue mi primer acercamiento al mundo ecológico. Comencé a probar diferentes recetas y a dejarme caer cada poco tiempo por el herbolario. No sé tú, pero yo soy una persona curiosa y siempre que iba me daba una vuelta por él y acabé aficionándome a comprar algunos productos en ecológico.
Mi siguiente toma de conciencia fue con respecto a la alimentación. Ya consumíamos de vez en cuando verduras en ecológico como algo excepcional pero queríamos hacer un consumo ecológico a un 100%.
Mi embarazo
Estoy convencida de que mi hijo ha sido y es un maestro de vida para mí en todos los sentidos. Si no fuera madre es muy posible que no me hubiera interesado por estas cuestiones o que mi cambio hubiese sido mucho más tarde. El caso es que me quedé embarazada contra todo pronóstico y en lista de espera para una fecundación in vitro. A veces la naturaleza obra verdaderos milagros.
Ya consumíamos productos en ecológico pero yo seguía utilizando la misma cosmética inútil de siempre. Un buen día me pregunté que llevaban ese tipo de productos que compraba alegremente y que usaba prácticamente a diario. Y me llevé un terrible sorpresa.
Me di cuenta de que había vivido engañada, de que tenía en mi baño un montón de productos industriales de los que no sabía su procedencia, su composición o sus efectos secundarios. Sin embargo, los utilizaba con total tranquilidad, sin hacerme preguntas.
Cuando empecé a darme cuenta de la gran cantidad de productos químicos a los que nos enfrentamos a diario comprendí que había llegado el momento de prescindir de todos ellos. Y empezar de cero. Tenía una poderosa razón: mi futuro hijo que estaba gestando en aquel momento. Estaba en marcha la operación: desintoxica tu pelo.
Desintoxica tu pelo: primeros pasos
Mi primera acción fue escoger un gel de ducha y un champú ecológicos que prescindiesen de los parabenos y los PEG. Luego, mis esfuerzos se dirigieron a tratar de desintoxicar mi cabello de aquel cóctel de productos que llevaba poniendo en mi pelo desde hacía años.
Y entonces me topé con páginas en las que se hablaba abiertamente de no lavarse el pelo durante meses y años. Lo primero que pensé es que era una idea peregrina e inviable. ¿Cómo no te vas a lavar el pelo?
Antes de proseguir, me gustaría que reflexionásemos un momento. ¿qué entendemos por lavar el pelo? ¿Lavarlo con champú? ¿Limpiarlo solo con agua? Hasta entonces solo concebía lavarme el pelo con champú, mi imaginación no daba más de sí. Entonces comprendí que hay un mundo más allá.
En mi ignorancia y en mi ceguera pensaba que los productos para el cabello no solo eran una elección sino que era imprescindibles. Seguí leyendo e investigando sin ponerme en marcha y mi embarazo llegó a su fin en forma de inducción. Ya con mi bebé en brazos volví a planteármelo y esta vez decidí que sí, que lo iba a hacer.
Era principio de verano, estaba de permiso por maternidad y reducir mi tiempo bajo la ducha era una buena idea teniendo en cuenta que tenía un bebé prematuro y estaba relactando a mi bebé.
¿Cómo me lavaba el pelo?
De todo lo que había leído me decanté por la opción más radical. Usar dos productos de uso cotidiano, fácil de conseguir en cualquier supermercado y baratos: el bicarbonato de sodio y el vinagre de manzana. Había quién utilizaba uno solo, quién utilizaba los dos y quién los combinaba con otros productos naturales.
Adquirí dos botellas de plástico de las que se suele utilizar para rellenar de mayonesa o Ketchup. Las típicas que tienen un pitorro más estrecho. En la primera botella echaba un par de cucharadas de bicarbonato que disolvía en el agua y luego llenaba la botella hasta arriba.
En la segunda botella echaba un chorro de vinagre de manzana y rellenaba de agua hasta arriba. Podemos decir que la primera botella la del bicarbonato simulaba al champú y la segunda botella, el vinagre de manzana, al acondicionador.
En la ducha me mojaba el cabello y a continuación me iba echando por el cuero cabelludo el bicarbonato de sodio e iba masajeando como si estuviera lavando el pelo. Luego, aclaraba con agua tibia para que el bicarbonato se disolviese totalmente.
Con el vinagre de manzana el procedimiento era similar, solo que antes del aclarado aprovechaba para lavarme el cuerpo y luego me aclaraba del todo. Empecé lavándome el pelo cada dos o tres día pero a los meses espacie los lavados porque el pelo se veía limpio, sin engrasamiento, suelto y brillante. Hacía años que no lo tenía así.
¿Por qué Bicarbonato de sodio y Vinagre de manzana?
Tengo que decir que ambos productos los utilizo hoy en día casi a diario para diferentes usos pero por aquel entonces no se me hubiera ocurrido que sirvieran para algo más que para uso culinario. El bicarbonato de sodio es un compuesto que se extrae de la tierra en forma de mineral que tras un proceso de refinamiento se convierte en el polvo blanco que todos conocemos. Tiene importantes beneficios y ningún riesgo para la salud.
El bicarbonato de sodio es un potente antibacteriano que limpia en profundidad, en principio debería ser este el objetivo al utilizar cualquier jabón o champú. Su capacidad de limpieza lo convierte en perfecto para eliminar el exceso de productos químicos por lo que es una excelente elección para una desintoxicación profunda.
No deja ningún olor, algo que yo personalmente agradezco enormemente porque me molestan muchísimo los olores fuertes. Acaba con el exceso de grasa en el pelo, lo afirmo con conocimiento de causa, ya que lo he experimentado, mi pelo no ha vuelto a engrasarse.
Con respecto al vinagre de manzana también tiene interesantes beneficios. Ayuda a equilibrar el PH del cabello, lo que lo convierte en un excelente aliado del bicarbonato que tiende a ser alcalino. Evita que las puntas se abran y puedo dar fe de ello.
Para mí su principal beneficio es que funciona como el mejor de los acondicionadores: ayuda a mi pelo a desenredarse y lo deja brillante y sedoso. No lo he comentado antes pero mi pelo tenía mucha tendencia a enredarse conforme mi melena iba creciendo. No he vuelto a tener este problema. Y desde luego, nunca he tenido el pelo más bonito y brillante.
El resultado
Más de una persona pensará que debía parecer una ensalada andante pero no fue así. La mezcla no dejaba ningún olor y para mi sorpresa mi cabello se veía limpio. Durante las primeras semanas, que fue el tiempo que mi pelo tardó aproximadamente en desintoxicarse de las siliconas y de los productos químicos a los que lo había sometido, mi pelo lucía algo fosco y poco manejable. No obstante, no lo tenía peor de lo que lo que había tenido usando productos convencionales y para mi sorpresa el pelo se veía muy brillante, algo que ya apenas recordaba.
Desde mi experiencia y partiendo de un pelo fino, seco y encrespado tras un período en el que mi pelo era difícil de manejar, no más difícil que en la etapa previa, llegó un momento en que mi pelo recuperó la salud y volvió a ser el que un día fue.
Se volvió manejable por lo que ya no era necesario usar ni secador ni plancha para el pelo. Por supuesto, no es liso pero es que mi pelo no lo era originalmente. Puedo peinarme sin necesidad de echarme nada químico en el pelo y para mi satisfacción ya no se me enreda el pelo como antes. Claro que tengo algún enredo de de vez en cuando pero puedo peinarlo fácilmente sin necesidad de echarme un producto en el pelo y dejarlo actuar.
Mi pelo se ve radiante y brilla como nunca antes lo había hecho.
¿Sigues sin lavarte el pelo?
No, pero con matices.
Estuve lavando mi pelo solo con bicarbonato y vinagre de manzana aproximadamente un año. Un buen día me animé a echar un vistazo al mercado de los champús ecológicos. Ya sabiendo leer etiquetas y discriminando los ingredientes tóxicos de los que no lo son. Al final opté por un champú con miel y cerveza para cabello fino con una formulación muy limpia y con muy pocos ingredientes. Este champú es el que llevo utilizando desde entonces. No obstante, últimamente estoy probando el jabón sólido con el objetivo de minimizar mi consumo de plástico. Pero de esto ya os hablaré con más calma en otro post.
Con respecto al suavizante lo he eliminado de mi vida por completo. Con el vinagre de manzana no es necesario utilizarlo. No he probado nada que me deje mejor el cabello, así que para que cambiar algo que me funciona a la perfección.
Suelo lavarme una vez al mes el pelo con bicarbonato de sodio para eliminar impurezas y realizar una limpieza profunda. Si es verano y estoy en la playa o en la piscina suelo sustituir algún lavado más para evitar que el pelo sufra. Habitualmente me lavo el pelo cada 3 o 4 días pero en verano podemos estar haciéndolo a diario y esa práctica no es nada beneficiosa para el cabello. Sin embargo, el bicarbonato de sodio limpia las impurezas del mar o los productos químicos de las piscinas y es absolutamente inocuo.
Consejos si decides desintoxicar tu pelo
Te voy a dar algunos consejos si algún día te animas a desintoxicar tu pelo de productos químicos. Sea por la razón que sea te aseguro que tu cabello te lo va a agradecer seguro.
No esperes resultados milagrosos inmediatamente o en cuestión de días, cada pelo es un mundo y el grado de intoxicación o exposición a sustancias químicas es diferente en cada persona. El pelo tiene que eliminar todos esos productos indeseables y debe adaptarse a la nueva situación, concedámosle el tiempo que necesite.
Online puedes encontrar información que afirma que se puede desintoxicar el pelo de parabenos y demás sustancias químicas con un solo lavado con bicarbonato. No es cierto, no hay nada que limpie los tóxicos del pelo o de nuestro cuerpo con esa rapidez. Se trata de un proceso que lleva tiempo. Así que si te animas a llevarlo a cabo mentalízate de estar una temporada lavándote el pelo solo con estos dos ingredientes.
Tu tipo de pelo también es relevante, según como sea; fino, grueso o con tendencia a engrasarse, tu período de desintoxicación será más largo o más corto. Recuerda que no hablamos de matemáticas.
Las cantidades de bicarbonato de sodio y de vinagre de manzana que yo expongo en este post son orientativas. Saber si necesitas una cucharada de bicarbonato de sodio, dos o tres depende de tu pelo y deberás ir probando hasta dar con la cantidad adecuada para tu cabello. Con respecto al vinagre de manzana no suele dejar ningún olor pero también puedes jugar con las cantidades y ajustarlas a tus necesidades.
Otra opción un poco menos radical es al menos un día a la semana lavar el cabello con bicarbonato de sodio y vinagre de manzana. No es una desintoxicación radical pero al menos te aseguras de una limpieza profunda sin tóxicos una vez a la semana.
En próximos post te desvelaré cual es mi rutina actual para cuidar mi cabello y cuáles son las mascarillas naturales que suelo utilizar habitualmente. Espero que este post te haya sido muy útil y haya resuelto todas tus dudas. No obstante, si lo necesitas deja un comentario en el post.
Antes de irme me gustaría contarte que iniciamos un Reto para desintoxicar el cabello el próximo 24 de septiembre. El Reto, Desintoxica tu pelo en 30 días, se va a desarrollar en mi grupo de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles. Te adelanto que nos lo vamos a pasar de miedo y además vamos a eliminar los productos tóxicos de nuestro cabello. Si quieres apuntarte pide paso al grupo. ¿Te unes a nosotras?
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Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para la crianza que cambia el mundo?
por Rosa Martínez Marán | May 31, 2018 | Vida Sostenible
Hoy os contaremos nuestra experiencia en un grupo de consumo y cómo formar parte de uno de ellos, ya se uniéndote a uno de los que ya funcionan o creando el tuyo propio.
Ya en el post anterior os hablábamos de los beneficios para tu familia de pertenecer a un grupo de consumo, no obstante, más de una persona tendrá dudas con respecto a su funcionamiento o querrá conocer la experiencia de primera mano de otras familias.
Es un hecho que nos gusta saber cómo le ha ido a otro para plantearnos si puede ser una buena idea para nosotros. Así que he dividido el post en dos partes. En la primera, me centraré en contar mi experiencia dentro de un grupo de consumo; en la segunda, abordaremos cómo funcionan, cómo puedo unirme a un grupo y cómo crear uno.
Nuestra experiencia en un grupo de consumo
¿Por qué queríamos formar parte de un grupo de consumo?
Era una idea que rondaba por nuestras cabezas desde hacía tiempo. Principalmente queríamos consumir productos ecológicos a un precio asumible para nuestro bolsillo. Ya comentaba en el post alimenta a tus hijos con productos ecológicos las beneficios de los productos ecológicos y la importancia de optar por ellos para alimentar a nuestra familia.
Hasta ese momento parte de nuestro consumo lo hacíamos en ecológico pero no podíamos permitirnos comprarlo todo en herbolarios y tiendas especializadas. Ya por entonces teníamos en funcionamiento nuestro huerto ecológico e íbamos logrando un mínimo de autoconsumo pero solo nos cubría una parte.
Además de nuestro interés por consumir productos sin pesticidas ni herbicidas nos sentíamos comprometidos con el medio ambiente y queríamos dar un paso más allá. Aspirábamos a un consumo responsable y de proximidad. Ya por aquel entonces me negaba a comprar productos que hubiesen viajado miles de kilómetros para llegar a mi mesa. También me parecía absurdo comprar productos que se cultivan aquí traídos de lugares remotos. Me parecía una incongruencia que no iba con nuestros principios y con nuestros valores.
Lo he comentado en más de una ocasión, ser padres nos cambió la vida, nos situó en el mundo como nada lo había hecho antes. Tomamos decisiones importantes como que nos lanzaríamos por fin a ser vegetarianos después del nacimiento del peque o que buscaríamos un grupo de consumo para poder consumir ecológico y contribuir a proyectos sostenibles. Y ese fue el click para ponernos en marcha.
¿Cómo llegamos al grupo de consumo?
La primera vez que escuché hablar de los grupos de consumo fue en un programa de la 2. En el documental se contaba como un grupo de vecinos se habían unido para comprar directamente a los agricultores de su zona sin pasar por intermediarios. Algo que a simple vista era lo habitual hace 100 años, hoy nos parece de lo más novedoso o, a mí al menos, me lo parecía. Pensé que era una idea extraordinaria y me puse a investigar si nosotros podríamos unirnos a una iniciativa similar.
Una vez sembrada la semilla empezamos a buscar grupo de consumo pero donde estábamos viviendo en ese momento no había grupos de consumo cercanos. De todos modos, planeábamos cambiar de pueblo así que el tema se pospuso hasta que nos hubiéramos mudado. El embarazo y la mudanza llegaron de golpe, también mis molestias debidas a la gestación y el tema se quedó en el cajón de lo pendiente durante unos meses.
En el segundo trimestre, instalados en la nueva casa y ya más tranquilos, el tema volvió a ponerse sobre la mesa ¿Por qué no intentarlo? Para entonces estábamos en plena transformación, habíamos decidido apostar por consumir todo ecológico y por ser vegetarianos definitivamente.
Iniciamos una nueva búsqueda y para nuestra sorpresa descubrimos que en el pueblo donde vivíamos existía un grupo de consumo. Así que nos pusimos en contacto con ellos y concertamos una cita para conocerles y que nos contasen cómo era el funcionamiento del grupo.
Tantas eran nuestras ganas de empezar que nos citamos con ellos la víspera de mi ingreso en el hospital para dar a luz al Vikingo. Alguien me preguntó que cuándo salía de cuentas y se quedaron perplejos al saber que me ingresaban al día siguiente para inducirme el parto. No obstante, no queríamos demorarlo más, era lo que deseábamos.
Nuestro grupo de consumo
Al principio nos sentimos un poco sobrepasados por la situación. Principalmente nos estrenábamos como padres y además debíamos aprender el manejo del grupo en pocas semanas. Fue más fácil de lo que parecía a simple vista.
Quizás lo más complicado fue entender cómo se gestiona el pedido de principio a fin con cada uno de nuestros proveedores. Sin embargo, sobrevivimos, de esto han pasado ya más de tres años y seguimos 🙂
Nuestro grupo de consumo es un grupo pequeño formado por pocas familias así que la autogestión es de obligado cumplimiento. Implica estar muy comprometido con el grupo y con las funciones que cada familia escoge mensualmente. Cada mes asumimos una tarea y es la que gestionamos durante todo el proceso de pedido, entrega y pago al proveedor.
Funcionamos principalmente con un grupo de correo y Whatsapp que tenemos la obligación de revisar con frecuencia porque la comunicación y los avisos se producen por esta vía. La tarea es mensual pero se realiza cada quince días.
¿En que consisten las tareas? Principalmente en mandar la oferta si la hay, avisar a los miembros de cuando se cierra el pedido, hacerlo, ir a recogerlo o recibirlo en casa, repartirlo en cajas si es necesario, cobrarlo a los miembros y finalmente ingresarlo o pagarlo directamente al proveedor.
En nuestro grupo de consumo, la distribución y las reuniones se producen cada quince días en casa de uno de los miembros del grupo ya que no tenemos un local propio donde reunirnos. Generalmente, quién recibe la verdura es quién recibe en su hogar. Cuando llega el buen tiempo aprovechamos para tomarnos una cervecita y un tentempié todos juntos aunque el reparto sea entre semana.
Una experiencia muy positiva
Siempre que llega alguien nuevo a nuestro grupo lo comentamos, cuando empiezas a consumir ecológico ya no quieres volver a consumir de otra manera. Un tomate de supermercado ya no te parece un tomate y menos aún algo apetecible que llevarte a la boca. También te hace ser consciente de los alimentos que consumes y de cómo los consumes.
Nuestro balance es muy positivo. Consumimos productos frescos, que han sido cultivados en la zona o que al menos han viajado pocos kilómetros para llegar a nuestra mesa, sabemos de dónde vienen y quién los produce. Podemos visitar la huerta siempre que queramos y ver como crecen los tomates o las lechugas. Nos suministran productos de una calidad excelente que en nada se parecen ni en sabor ni en textura a los que te venden en el supermercado.
Sabemos que comen las gallinas de los huevos que consumimos y aunque no tienen sello ecológico no lo necesitamos porque hemos constatado que las gallinas viven en libertad y que no se alimentan con piensos transgénicos. Al igual que los lácteos de cabra de nuestros dos proveedores de lácteos, sabemos que los animales no son maltratados, que reciben un trato digno y que el proceso de elaboración de los productos es artesanal y ecológica.
Claro que el grupo de consumo da trabajo pero una vez incluido en tu rutina no supone un esfuerzo adicional. Se trata de planificarse y de estar atenta a cuando hay que realizar el pedido, cuando llega, recoger el dinero y pagar el proveedor en el plazo establecido. Algo que llevamos haciendo desde hace tres años ininterrumpidamente durante todo el año.
Además de comer ecológico a un precio razonable hemos hecho grandes amigos que siendo padres como nosotros o no, nos enriquecen con sus propuestas y sus experiencia vitales. Nos encanta tomarnos algo juntos en verano en casa distribuyendo el reparto e intercambiar vivencias o proyectos de futuro. En nuestro caso, se trata de integrarte en una pequeña familia en la que todos se conocen y en la que triunfa el buen rollo.
Al menos dos veces al año hacemos una campaña de captación para darnos a conocer y lograr nuevos miembros. Este año pasado ofrecimos una degustación de pan por cortesía de Sinuhé de la Panata, nuestro proveedor de pan ecológico. Yo impartí una charla en el pueblo sobre los productos ecológicos y los beneficios de pertenecer a un grupo de consumo. Además de pegar carteles por la zona, estuvimos en una de las ferias artesanales de nuestro grupo ofreciendo información a los visitantes.
¿Qué te parece? ¿Podría encajarte en tu vida? Nuestro grupo de consumo al ser pequeño exige que sus miembros estén muy activos pero no todos los grupos de consumo son como el nuestro, los hay de todo tipo y de eso hablaremos a continuación.
Cómo formar parte de un grupo de consumo o crear el tuyo propio
¿Cómo funcionan los grupos de consumo?
Hay tantas formas de funcionamiento como grupos de consumo existen. Lo normal es encontrar tres tipos diferentes de gestión con sus diferentes variantes:
- La Cooperativa unitaria: este tipo de grupos de consumo se caracterizan porque sus miembros pagan una cuota fija al mes y, a cambio, reciben una cesta con los productos de temporada que tiene el agricultor en ese momento en stock cada semana o cada quince días. Con la cuota mensual lo que se pretende es financiar la granja o el huerto proporcionando unos ingresos fijos al productor. Se trata de un sistema en el que los consumidores se asemejan a los socios de una cooperativa asumiendo también los riesgos de la producción agrícola. En las grandes ciudades podemos encontrar grupos que tienen esta dinámica implantada desde hace años. Muchas de estas cooperativas además de reunirse para comprar a precios más reducidos mantienen una intensa actividad que incluye diferentes proyectos sostenibles y acciones colectivas de reivindicación y protesta. El grado de implicación política o medioambiental depende de cada una de ellas y de sus miembros.
- La cesta fija: el agricultor ofrece cada semana una cesta con los productos de temporada que tiene disponible a los miembros del grupo de consumo. Se trata de una cesta cerrada , ya que los productos vienen sugeridos por el agricultor y no se pueden cambiar unos por otros. La cantidad y el precio se fijan previamente y pueden variar ligeramente en función de las cosechas.
- El pedido: el proveedor ofrece una serie de productos cada semana o quincenalmente de los que tiene en stock y cada miembro del grupo de consumo crea su propia cesta en función de sus necesidades o preferencias culinarias. Dependiendo de si el agricultor tiene una producción más grande o más pequeña la oferta de productos será más amplia o más limitada. En ocasiones, el proveedor tiene acuerdos con otros agricultores en la zona y puede ofrecer más productos de los que cultiva.
¿Qué implicaciones tiene en la práctica pertenecer a un grupo de consumo?
Voy a realizar una serie de matices sobre la cuestión ya que la teoría la tenemos bastante clara pero no tenemos muy claro que implicaciones o compromisos supone unirse a una iniciativa de este tipo.
- Los grupos de consumo no son un supermercado: su dinámica y su sentido vienen determinados por la necesidad eliminar intermediarios y ofrecer una alternativa de futuro a los pequeños agricultores o ganaderos.
- Una de sus bases es consumir productos locales y de temporada. No nos unimos en grupo para comprar aguacates que vienen de Chile o naranjas en agosto.
- Entrar en un grupo de consumo supone asumir un compromiso con las tareas o gestiones que sean establecidas para la buena marcha del grupo.
- Será necesario acudir a repartos o asambleas donde se tratan o se discuten los asuntos más relevantes sobre la organización.
- Es imprescindible asumir tareas ya sean semanales o periódicas.
- Es obligatorio cumplir con las tareas encomendadas ya que su incumplimiento repercute en todos los miembros del grupo.
Estas matizaciones son muy importantes, no es la primera vez que nos llega alguien al grupo de consumo que piensa que solo viene a comprar más barato y que piensa que somos una distribuidora de productos y no un grupo organizado con una normas o unas pautas. No es válido comprar y no asumir ninguna tarea o compromiso.
¿Supone un sacrificio? No si tienes la cosas claras y sabes a lo que vienes. Sí, si piensas que con comprar y pasarte a recoger tu producto es suficiente. La palabra compromiso lo resume todo: compromiso contigo y con tu salud; compromiso con los miembros del grupo y compromiso con nuestro entorno y con otro modelo productivo y de consumo.
¿Cómo encuentro el grupo de consumo más cercano?
Una vez has tomado la decisión lo siguiente es buscar el grupo de consumo más cercano a tu domicilio. Una vez localizado manda un correo o haz una llamada de teléfono para concertar una entrevista. Lo más habitual es que te contesten en pocos días y te inviten a pasarte por allí para explicarte en qué consiste el grupo y cómo es su funcionamiento general.
En esta primera reunión es fundamental que preguntes todas la dudas que tengas, ya que es importante que hagas una valoración personal de si es lo que estás buscando, si puedes comprometerte o si se ajusta tu estilo de vida u obligaciones. Nos puede apetecer mucho unirnos a un grupo de consumo pero si tenemos dudas de si vamos a poder ir o no, es mejor dejarlo para otro momento en que si podamos comprometernos.
En Ecoagricultor puedes encontrar un listado de grupos de consumo por provincias que puede facilitarte la búsqueda. No obstante, algunos grupos pequeños como el nuestro pueden no haber solicitado el alta. Un buen rastreo en internet o en redes sociales puede ser también muy útil. Nosotros encontramos a nuestro grupo de consumo precisamente así. Ellos gestionaban una Fanpage en Facebook y buscando llegamos a ella.
Puede suceder que en tu zona no haya grupo de consumo o te encuentres con que el acceso está cerrado porque el cupo de familias está cubierto. Esta es una situación que nos genera desasosiego porque ya no que nos hemos decidido queremos empezar ya. Una posible solución puede ser esperar a que haya una plaza disponible o buscar otro en otra zona, aunque los desplazamientos a la larga pueden hacerse muy cuesta arriba sobre todo en invierno. Otra alternativa es crear tu propio grupo de consumo.
¿Cómo crear un grupo de consumo?
Una vez nos hemos decidido por esta opción lo más relevante es encontrar otra personas en tu zona que quieran formar parte de un grupo de consumo. Puede ser que haya más familias en lista de espera para entrar en el grupo de consumo de tu barrio, contacta con ellas y hazles la propuesta. Lo ideal para empezar son entre 5 y 10 familias. También puedes tantear en redes sociales o poner algún cartel como se ha hecho toda la vida.
Aunque no es necesario que hagáis un contrato o un tratado de comercio si sería muy recomendable establecer unas normas o pautas generales de funcionamiento que queden por escrito. Podéis crear una cuenta de gmail y un grupo de gmail para distribuir la información a los miembros.
Google ofrece muchas herramientas gratuitas que pueden ser muy útiles para realizar esta labor. Por ejemplo, a través de una hoja de cálculo de Google podéis establecer unas listas por proveedores y productos para facilitar que los miembros realicen el pedido cómodamente. Luego la persona que realiza la tarea apunta el pedido de cada uno y lo gestiona.
Estableced cada cuanto tiempo os vais a reunir, la duración de las tareas y el horario. En ocasiones, el día de reunión vendrá determinado por el día de reparto de los proveedores, en otras, debéis delimitarlo vosotros en función de la disponibilidad de los miembros. Dejad todos estos detalles cerrados e insistid en que la asistencia a las reuniones es obligatoria. Asimismo dejad claro que para poder pedir es necesario asumir tareas semanal o quincenalmente.
Claro que para gestionar pedidos es necesario tener proveedores. Este paso es el que lleva más tiempo y es la decisión más relevante. Qué vas a comprar y a quién.
¿Cómo trabajan? ¿De dónde vienen los productos? ¿Están en la zona? ¿Se pueden visitar las instalaciones? ¿Qué descuentos ofrecen a grupos de consumo? ¿Cuál es el pedido mínimo? Tomaos todo el tiempo que necesitéis y recabad toda la información posible. Si podéis ir a visitarlos o reuniros con ellos aún mejor. Esto no significa que una vez elegido un proveedor no podamos cambiar pero es mejor escoger conociendo en profundidad lo que ofrecen y si se ajusta a lo que tu grupo de consumo necesita.
Una vez tenemos proveedores, debemos establecer el funcionamiento, cada cuánto tiempo pedimos, cómo hacemos el pedido, cuándo pagamos al proveedor, etc. Lo más útil es escoger proveedores que te permitan pagar una vez entregado el producto ya que adelantar dinero siempre supone un problema. Otra cuestión es dónde reunirse, lo más cómodo y fácil es gestionarlo en las casas de los miembros. Si en algún momento crecéis y os compensa alquilar un local también es buena idea.
Luego, según vaya evolucionando el grupo estableceréis más directrices generales o normas de funcionamiento que serán especificas para vuestro grupo y que facilitan su gestión. Parece mucho trabajo a priori pero es cuestión de ir diseñando el grupo con calma e ir aprendiendo sobre la marcha.
Debido al interés que suscitan los grupos de consumo desde hace tiempo han surgido plataformas que te ayudan a gestionar la creación de un grupo de consumo desde cero como Grupo A Grupo. Si andas muy pérdida o no tienes mucho tiempo pueden ser una buena opción para empezar, te ofrecen incluso la posibilidad de contactar con personas en tu zona.
¿Qué te ha parecido el post? ¿Te animas a unirte a un grupo de consumo? ¿Estás pensando en crear el tuyo propio? Espero que el post te haya sido útil y haya conseguido despejar los interrogantes en torno a esta cuestión. Si tienes cualquier duda sobre los grupos de consumo, su funcionamiento o como crear uno deja un comentario en el post y te contestaré en cuanto pueda. También puedes enviarme un email a rosamartinezmaran@gmail.com
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Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para la crianza que cambia el mundo?
por Rosa Martínez Marán | May 17, 2018 | Vida Sostenible
En el post de hoy descubre cuáles son los beneficios de pertenecer a un grupo de consumo y cómo esta iniciativa beneficia a tu familia y al entorno en el que vives. La propuesta no solo tiene ventajas a nivel personal, sino que redunda en un beneficio colectivo, ya que los grupos de consumo promueven la sostenibilidad y el consumo responsable.
No sé si alguna vez has oído hablar de los grupos de consumo o si conoces a alguien que pertenezca a uno de ellos. Los grupos de consumo han proliferado en los últimos años como setas tanto en el ámbito urbano como rural, ya que cada vez hay más personas concienciadas y comprometidas con su entorno. Hoy hablaremos de su éxito y de las ventajas que tiene para ti unirte a uno de ellos.
¿Qué son los grupos de consumo?
Se trata de un grupo de familias o particulares que viven en una misma localidad o barrio que se unen para comprar productos ecológicos como la verdura, la fruta o los lácteos directamente al proveedor, sin intermediarios que encarezcan el producto. Se organizan semanal o quincenalmente para hacer el reparto y gestionar el pago a los proveedores seleccionados por ellos mismos.
¿En qué pilares se asientan los grupos de consumo?
- En la autogestión. Cada grupo se organiza de forma independiente según las necesidades de sus miembros y de su entorno. El grupo gestiona todo el proceso desde la selección del proveedor hasta que se sirve el producto y se paga el precio convenido.
- En el consumo de productos de cercanía, es decir, locales. El proveedor seleccionado no se encuentra alejado del grupo de consumo sino que en la medida de lo posible vive en el mismo entorno y ofrece los productos directamente cultivados o elaborados por él.
- En la relación de confianza que se establece entre el consumidor y el proveedor. En los grupos de consumo se suelen elegir los proveedores por la proximidad pero también por la relación de confianza que generas con ellos. En nuestro caso, podemos visitar la huerta de nuestro proveedor de frutas y verduras siempre que queremos hacerlo y se encuentra situada en el pueblo de al lado, a escasos kilómetros de donde vivimos. Es un consumo de kilómetro 0 y de máxima proximidad.
- En la compra de productos de temporada. Es básico si queremos mantener un consumo de calidad y responsable. Al ser productos cultivados o elaborados en el mismo entorno están sujetos a la estacionalidad y la temporalidad. Cada estación del año tiene sus productos estrella y se compran y se consumen en su momento de maduración. Por ejemplo, el consumo de fresas se limita a unos dos o tres meses al año dependiendo del excedente de fruta y de cómo haya ido su cultivo y recogida.
¿En que beneficia a mi familia pertenecer a un grupo de consumo?
Es un hecho que queremos lo mejor para nuestros hijos, que deseamos que estén sanos y que estén bien alimentados. Formar parte de un grupo de consumo puede cumplir este objetivo y otros de índole medioambiental. Vamos a echar un vistazo a los beneficios.
1. Accederás a una mayor variedad de productos
Supongo que más de una os habréis quedado perplejas ante esta afirmación. ¿Cómo puede ser si en el supermercado tengo de todo? ¿No será lo contrario?
Si lo miramos desde el punto de vista comercial es una obviedad que en el supermercado tengo una oferta casi ilimitada de productos. El marketing de la industria alimentaria es extraordinariamente potente, son capaces de convertir un ladrillo en un manjar apetecible.
Desde el punto de vista nutricional y desde el punto de vista del que desea consumir comida y no publicidad envasada, en un supermercado encontrará muy poco de comida y sí mucho de marketing. Gracias al famoso «marketing», occidente tiene unas tasas de obesidad disparadas y preocupantes sobre todo entre la población infantil que es uno de sus mercados más suculentos, basta con echar un vistazo a la publicidad infantil.
La libertad del comprador de supermercado
Queremos comer bien y alimentarnos con productos de calidad pero no nos planteamos como una cuestión primordial que nos llevamos a la boca y seguimos comprando en los supermercados por inercia.
Aunque cada vez hay más personas que revisan y analizan las etiquetas la mayor parte de las familias echan en la cesta los productos sin mirar sus ingredientes. Sin ser conscientes de que muchos de ellos llevan aditivos, conservantes y un sinfín de sustancias de dudosa procedencia.
La vida estresada y rápida que tenemos nos “obliga” a consumir productos que tu abuela no reconocería como comida. La industria alimentaria es muy poderosa y ofrece unos productos atractivos a la vista y al paladar que tienen la apariencia de comida pero que no lo son.
Compramos en el supermercado porque nos han convencido de que allí encontraremos una gran variedad de productos donde elegir, la realidad es que nuestro margen de libertad se limita a la elección entre una marca de margarina u otra. Cuando el quid de la cuestión es que no deberíamos consumir margarina de ningún tipo ya que es un producto procesado e industrial que hace 100 no existía y que lleva en su composición una buena dosis de grasas trans nada beneficiosas para nuestra salud.
Solo es un ejemplo de lo que podemos encontrar hoy en día en un supermercado. Si nos damos una vuelta por allí encontraremos pocos productos frescos y sí muchos procesados. ¿Nos hemos preguntado que productos nos gustaría encontrar? ¿Compramos lo que queremos comprar o compramos lo que hay?
Nuestro poder de elección es una enorme falacia.
Compramos lo que el supermercado decide vendernos
Compramos lo que el supermercado quiere que compremos, en otras palabras, adquirimos los productos que el supermercado elige vender en detrimento de otros que no considera competitivos comercialmente. Es más, compramos los productos en oferta que a la gran superficie le interesa quitarse de encima lo antes posible.
Por ejemplo, la harina de algarroba que tiene un sabor muy similar al del cacao hoy es imposible encontrarla en un supermercado. Sin embargo, la algarroba fue durante muchos años parte importante de la alimentación española aunque su uso se fue perdiendo en beneficio del cacao o del chocolate.
La paradoja es que somos uno de los primeros productores de algarroba del mundo, es decir, la cultivamos y la procesamos aquí. Por el contrario el cacao no se cultiva en España sino que ha sido cultivado y procesado en un lugar muy alejado de donde vivimos ¿No tendría más sentido consumir algarroba en vez de cacao? Desde luego, sería más sostenible y más sensato teniendo en cuenta que el sabor de ambos productos es muy parecido.
¿Cuál es el problema? Que la mayoría de las personas no han oído hablar de la algarroba jamás, que además es muy difícil de encontrar en un supermercado. y que tengo una oferta casi ilimitada de productos con cacao o con chocolate.
Este ejemplo es extrapolable a productos como los tomates o las naranjas, ya que existen muchas variedades que desconocemos porque solo se nos ofrece una variedad estándar que es la que se cultiva de forma intensiva.
¿Ofrecen más variedad los grupos de consumo?
Diría que es parte de su encanto poder probar diferentes variedades de berenjenas o de lechugas, por ejemplo. Una de las reivindicaciones de los agricultores ecológicos es la recuperación de variedades locales que se han ido perdiendo o que han quedado olvidadas. Semillas adaptadas al hábitat en el que vives desde hace más de mil años, nada que ver con una semilla creada directamente en un laboratorio.
Además de probar diferentes variedades de hortalizas que ya conocíamos podemos descubrir otro tipo de verduras de las que no sabíamos nada y que pueden enriquecer nuestra despensa y nuestros platos.
A modo de ejemplo, puedo citar el colinabo, una hortaliza de la que apenas sabía nada hasta que nuestro proveedor del grupo de consumo nos la ofreciese como un producto de temporada. Nos animamos a probarla y fue un gran descubrimiento culinario ya que tiene un sabor que la hace muy especial y es muy versátil en la cocina.
2. Conoces de donde vienen los alimentos
Hace ya tiempo que perdimos la relación entre el agricultor o el ganadero que nos suministra los alimentos que comemos. Es una realidad que no sabemos nada de los alimentos que compramos y consumimos. ¿Dónde fueron cultivados? ¿Cómo? ¿Se han utilizado pesticidas para controlar las plagas? ¿Se les han administrado antibióticos a las vacas? ¿Los animales han recibido un trato digno? ¿Han sido explotados sus recolectores? ¿Sus condiciones de trabajo son humanas?
¿Te planteas estas cuestiones cuándo vas al supermercado? Posiblemente no. En caso de preguntar por estas cuestiones, ¿podrías obtener esta información? No. Rotundamente no. Es imposible obtener estos datos en la agricultura y la ganadería intensiva.
Desconocemos por completo el origen de lo que comemos pero lo hacemos con la misma confianza con la que nuestros ancestros comían las hortalizas de la huerta del vecino. Si nuestros antepasados pudieran vernos se escandalizarían con la facilidad con la que consumimos productos de los que no sabemos absolutamente nada, que han sido procesados no se sabe dónde y que han pasado por un proceso de producción que los hace irreconocibles.
Cuando te unes a un grupo de consumo y comienzas a consumir productos locales una de las ventajas es poder visitar y conocer de primera mano cómo trabajan tus proveedores. Es habitual que las puertas estén abiertas para recibirte y que veas cómo se cultivan las verduras o cómo se elabora el queso. Que te permitan visitar el lugar donde pastan las vacas y observes el pienso con el que sea alimentan. La cercanía permite este tipo de relaciones que incluso pueden acabar en una amistad duradera con el tiempo.
Si vives en una ciudad y tu proveedor vive en un entorno rural es muy posible que también te permita visitar la cooperativa o la explotación y que veas con tus ojos como es el proceso.
Para mí es fundamental conocer el desarrollo del producto desde el principio hasta que llega a mi mesa. Saber que las gallinas de los huevos que comemos viven en libertad, que no están estresadas ni sometidas a una cadena de producción, que tienen una vida digna.
3. Promueves el desarrollo de proyectos sostenibles
Esta es una cuestión vital si queremos cambiar un modelo productivo que explota a los animales y que agota la tierra. Es un hecho que los recursos de este planeta son finitos y limitados aunque nos vendan el desarrollo sin fin como un bien necesario e imprescindible.
Desde diferentes estudios se afirma que la agricultura ecológica es más eficiente y más productiva que la agricultura convencional. Además favorece la soberanía alimentaria especialmente en lugares del mundo donde viven los más pobres.
Existen movimientos como el decrecimiento que abogan por un cambio de modelo más sostenible y racional en el que no se exploten los recursos sino que se utilicen de una forma equilibrada y sensata. El crecimiento ilimitado ha demostrado ser un disparate que nos ha llevado a diferentes crisis en nuestra historia reciente. Podemos cambiar el modelo y debemos apostar por ello.
Desde diferentes proyectos ecológicos se apoya al medio rural y un cambio de modelo que devuelve la soberanía alimentaria a quien verdaderamente le pertenece: a los campesinos, a los agricultores y a los pequeños productores. Tú puedes formar parte de ese movimiento y poner tu granito de arena simplemente apoyando estos proyectos con tu consumo.
4. Proteges el medio ambiente
Esta es una cuestión muy importante. Este mundo tal como es será la herencia que dejaremos a nuestros hijos y nietos. De momento es un mundo muy contaminado debido a nuestra dependencia de los combustibles fósiles y de un modelo productivo en el que los costes medioambientales han sido eliminados del precio final de consumo.
Si te das una vuelta por el supermercado podrás encontrar aguacates de Chile, tomates de Noruega, guisantes de china y un sinfín de despropósitos que llenan las cámaras frigoríficas de los supermercados. ¿No cultivamos aguacates en España? ¿Y guisantes? ¿Tiene sentido que viajen 10.000 kilómetros? ¿Y la huella ecológica de ese producto?
La globalización ha permitido que consumamos productos que han viajado más de lo que nosotros viajaremos en nuestra vida. El libre comercio ha permitido que podemos comprar a un precio más reducido un producto cultivado a 2000 kilómetros que un producto cultivado en apenas 50 kilómetros. Por ejemplo, una lata de espárragos cultivados en China es más barata que una lata de espárragos cultivados en Navarra. La diferencia de precio es brutal.
¿Dónde está la trampa? En la huella ecológica de este producto. Si sumásemos a esos espárragos chinos su coste medioambiental no costarían dos euros sino diez. Y esta información debería constar en la caja y ser accesible al consumidor, algo que aún no ha sucedido.
Si te unes a un grupo de consumo proteges el medio ambiente ya que ahorras gran parte de los costes medioambientales al consumir productos ecológicos y de proximidad. Además favoreces el cuidado y la protección de tu entorno. Esto redunda en un beneficio común para todos los habitantes de una zona o de un núcleo urbano.
Nuestra dependencia de los plásticos y envoltorios
Este es un tema que tengo pendiente desde hace tiempo y al que más pronto que tarde dedicaré un post. Nuestra dependencia de los plásticos es sencillamente brutal. Por desgracia, se ha localizado un nuevo continente en el Pacífico, un continente de basura plástica y tóxica. ¿Cómo hemos llegado ahí? Tenemos un problema tremendo con el plástico y, sin embargo, ahora se envuelven en el supermercado hasta las naranjas (la estupidez humana no tiene límites ni fronteras).
La cuestión es tan urgente que tenemos posicionarnos y tomar conciencia de que el abuso de los plásticos nos puede llevar al desastre. Además debemos ser conscientes de que el plástico no se degradada y nos sobrevivirá a nosotros y a las próximas generaciones.
En un grupo de consumo los plásticos y los envoltorios superfluos no son necesarios. Generalmente, el producto se suministra en cajas de cartón reciclables y reutilizables. Además no se suele envolver los productos ni en papel ni en cajas de cartón que luego no tienen ninguna vida útil.
Aquellos productos que exigen un envasado suelen envasarse salvo excepciones en recipientes de vidrios que suelen volver a utilizarse. Nosotros, por ejemplo, los empleamos para guardar comida congelada y no tener que recurrir a los táper.
5. Haces nuevas amistades
De entre los beneficios de pertenecer a un grupo de consumo me gustaría resaltar la posibilidad de crear nuevas amistades. Las personas que forman parte de un grupo de consumo generalmente suelen compartir unos valores y unas perspectivas vitales similares como el cuidado por el medio ambiente o la conciencia social. Es una oportunidad para encontrar personas idelógicamente afines a ti.
Algunas de los miembros de nuestro grupo de consumo son familias como nosotros con las que no solo compartimos nuestra visión de la alimentación sino que también los principios de la crianza respetuosa. Esto crea una lazos muy potentes que con el tiempo se han convertido en una sólida amistad. Además nuestros hijos son amigos y juegan juntos.
Otros miembros del grupo están en otro proceso vital y eso no supone un impedimento para desarrollar una amistad duradera. Todos disfrutamos de pasar un rato juntos y de poder conversar sobre temas de sostenibilidad o de decrecimiento. El intercambio resulta muy enriquecedor.
También te permite entrar en contacto con personas muy diferentes que tienen una visión personal sobre la realidad y que pueden ofrecerte nuevas perspectivas sobre el mundo en el que vives o simplemente mostrarte otra forma de vivir o de entender el mundo.
6. Aprendes a consumir de forma responsable
¿Tiene sentido consumir naranjas en agosto o fresas en diciembre? Debemos ser conscientes de que consumir productos fuera de temporada significa consumir un producto que ha sido cultivado en un lugar muy alejado de nuestro hogar y que ha viajado miles de kilómetros para llegar a mi mesa.
¿Merece la pena? ¿Se trata de un consumo responsable? No, y todos los sabemos. No es un consumo responsable ni es un modelo sostenible a medio-largo plazo.
La forma en que consumimos y la forma en que decidimos alimentarnos no es una cuestión banal e intrascendente. No solo repercute en mi entorno sino que también hipoteca nuestro futuro como especie.
Aprender a consumir de forma responsable implica tener en cuenta los costes mediambientales, sociales y políticos que tienen nuestras elecciones personales. Si decido que solo voy a consumir productos de temporada y me acostumbro a ello, pasaré de largo cuando me ofrezcan naranjas argentinas en agosto. Cuando no se vendan quizás el supermercado se cuestiona la necesidad de traerlas desde tan lejos.
Naranjas que por cierto deberían quedarse en su entorno y ser consumidas por personas que viven en ese lugar y que están adaptadas a ese medio.
Un consumo responsable significa comprar solo lo que necesito y abandonar la dependencia por los productos procesados. La racionalidad y el sentido común deben sentarse a la mesa. Mejor que comprar una crema de calabaza elaborada gracias a un proceso de producción puedo elaborarla en casa con los ingredientes que yo elija y hacer las variantes que yo considere oportunas. Puedo mirar en mi despensa y con esos productos elaborar recetas nuevas o directamente hacer una cocina de aprovechamiento. Las posibilidades son ilimitadas.
Es un hecho que en España tiramos muchísima comida que caduca o en los supermercados o en nuestra nevera. ¿Es necesario todo ese despilfarro? ¿Necesitamos nachos de jamón y queso para vivir o pizza de barbacoa? Se trata de aprender a conocer los productos tal y como crecen en la naturaleza y aprovecharlos gracias al ingenio y a la imaginación.
En un grupo de consumo aprendes a consumir los productos que hay cada temporada y a aprovecharlos. Nosotros hemos hecho mermelada de frutas cuando hemos tenido un excedente de producto, hemos introducido hortalizas nuevas en nuestros platos y hemos dado un nuevo toque a nuestra comida. Hay miles de posibilidades que nos da la tierra y que podemos aprovechar.
7. Compras a un precio razonable
Si como para nosotros una de tus prioridades es consumir productos ecológicos a un precio razonable un grupo de consumo es perfecto para cubrir esta demanda sin arruinarte. Ya comentaba en profundidad en el post, Alimenta a tus hijos con productos ecológicos los beneficios que puedes obtener si te pasas al consumo ecológico, por ejemplo, ventajas en tu salud y ventajas medioambientales.
La clave para pagar un precio ajustadoo está en la eliminación de intermediarios que suelen encarecer el precio y en la distribución que suele ser cercana, lo que supone una reducción importante en gastos de transporte. En ocasiones, alguno proveedor decide para abaratar costes distribuir el producto solo una vez al mes. En ese caso, compras una mayor cantidad de producto y lo conservas en un lugar adecuado en el que no se dañen sus propiedades. Así funciona, por ejemplo, nuestro proveedor de cítricos y aguacates.
Comprar en grupo es más barato que comprar en soledad, esto también ayuda a ajustar precios que pueden ir por tramos o por kilos. Los productos de temporada debido a su estacionalidad suelen venderse a un precio más barato. Otra forma de abaratar la lista de la compra es adquirir cesta cerrada con los productos que tu proveedor necesita vender. Puede salir entre un 10 y un 20% más barato que escoger los productos directamente de un listado.
En definitiva creemos que un cambio de modelo de consumo trae consigo un cambio de mentalidad y una oportunidad para el futuro. Los grupos de consumo promueven estas iniciativas e impulsan la creación de cooperativas o proyectos sostenibles que promueven la recuperación del medio rural que durante tanto tiempo ha estado olvidado.
Cuando eliges pertenecer a un grupo de consumo lo haces con el convencimiento de que vas a ayudar a mejorar el mundo o al menos vas a ayudar a reducir tu huella de carbono y la de tu familia.
¿Qué te han parecido estas razones? ¿Te animas a probar con un grupo de consumo? ¿No sabes por dónde empezar?
En el próximo post te cuento mi experiencia formando parte de un grupo de consumo y cómo puedes formar parte de uno o crear el tuyo propio.
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por Rosa Martínez Marán | Abr 19, 2018 | Vida Sostenible
Descubre las terapias naturales para la mujer con Muriel Santana en el post de esta semana. Tuve el enorme placer de charlar con Muriel en noviembre en un Un café en la Tribu y os debía la transcripción completa de la entrevista.
Nosotras disfrutamos mucho de este encuentro. Yo aprendí muchísimo sobre este tipo de terapias y cómo podemos aplicarlas a nuestro día a día. Te aconsejo que te prepares un té, te pongas cómoda y disfrutes de la lectura.
¿Quién es Muriel Santana?
Antes de entrar en materia me gustaría que conocieráis a Muriel un poquito más. Mi invitada vive en uno de los lugares que más bonitos de España y con el que tengo una especial conexión emocional, Las Islas Canarias, en concreto en Fuerteventura.

Muriel Santana, Cerezas
Muriel Santana es doula, asesora de lactancia, asesora de porteo y asesora en duelo perinatal. Ella ofrece servicios de acompañamiento y asesoramiento a familias en su centro ubicado en Fuerteventura. Además es experta en terapias naturales que es el tema por el que yo la invité a Un café en la tribu aunque podríamos haber charlado sobre otros muchos temas que ella conoce muy bien.
También es madre de dos niños, una de las razones por las que decidió lanzar su proyecto online, Cerezas. Una web donde ella ofrece todos sus servicios de acompañamiento a mujeres durante todo su ciclo vital.
Descubre la terapias naturales para la mujer con Muriel Santana
Como siempre hemos incluido un indice un poco más arriba para facilitar la lectura de la entrevista. Puedes leerla completa o buscar aquellas preguntas que más te interesen sobre alguna de las terapias en particular de las que hablamos en nuestra charla.
Ahora sí, pasamos a la entrevista.
1.- ¿Qué son las terapias naturales?
Podemos englobar dentro de la carpeta de terapias naturales y alternativas a todas aquellas medicinas tradicionales que se basan en el conocimiento de la naturaleza a través de las plantas, de su vibración y que no entran dentro de lo que se denomina medicina alopática o medicina tradicional. Incluye la medicina tradicional china, la fitoterapia, las flores de Bach y la terapias manuales entre otras.
2.- ¿Qué ventajas tienen en general?
Depende de lo que se persiga con la terapia. Uno de los principios en los que se basan las terapias naturales es en la capacidad de restablecer nuestro propio equilibrio. En un momento de desequilibrio podemos notar como baja nuestro sistema inmune o tener algún problema en el aparato digestivo.
La finalidad de la terapia es facilitar de nuevo el equilibrio, ya que en nosotros está la capacidad de autocuración. Todas las terapias naturales parten de que nuestro cuerpo es capaz de autoregularse, de que tenemos esa capacidad dentro de nosotros.
3.- ¿Qué beneficios tienen para las mujeres en edad fértil?
Cuando una mujer está en edad fértil las terapias naturales le pueden ayudar a conocer cómo funciona su ciclo mentrual y que pueda regularlo. Si mantenemos una buena conexión con nuestro cuerpo podremos ir a favor de nuestro ciclo, de nuestra vibración y podremos fluir. Esto se traduce en menstruaciones menos dolorosas, más placenteras y armoniosas.
Nos pueden servir también para controlar en qué momento podemos quedar embarazadas y a dar respuesta a diferentes complicaciones que puedan surgir en esta etapa de nuestra vida.
Estamos muy desconectadas a través de la mente de lo que nuestro cuerpo necesita. La sociedad nos marca un ritmo tan rápido de vida que a veces no va acompasado con lo que nuestro cuerpo realmente nos pide y eso al final nos pasa factura.
4.- ¿Y para mujeres en la menopausia?
La menopausia es la etapa en la ya no menstruamos, es decir, no hay un sangrado real. Para mí es una etapa bonita para la mujer porque es una etapa de mujer sabia, de mujer madura. Es el momento de revertir todo lo que hemos dado a los demás hacia nosotras mismas. Es el momento de experimentar y de saborear todo el conocimiento que hemos adquirido durante todos estos años.
También es cierto que hay un momento en la menopausia en el que entramos en ese pequeño conflicto entre quiero que se me vaya porque es una molestia y quiero seguir teniéndola porque esto me hace sentir mujer. Es un error pensar que no tener la menstruación nos hace menos mujer. Además a nivel físico podemos sufrir algunos desajustes hormonales molestos.
Por eso es muy importante tomar conciencia y responsabilizarnos de esta etapa vital, eso nos va a ayudar a fluir y a lograr la armonía y el equilibrio. Entonces empiezas a vivirlo de forma más placentera.
De forma natural podemos recurrir a algunas plantas que nos pueden acompañar en este proceso como la draga, la borraja, o la cúrcuma. De forma individual habría que valorar que planta es más adecuada para cada mujer o que es lo que le funciona mejor en el momento personal en el que se encuentra.
5.- ¿Pueden ser perjudiciales o están contraindicadas en alguna etapa de la vida?
En principio no. Lo que si tenemos que tener en cuenta es que si estamos en tratamiento farmacológico y queremos complementar con plantas medicinales debemos informarnos bien porque puede ser que no sea compatible la combinación. Hay algunas sustancias como el triptófano que no deberíamos tomar con ciertas plantas.
Por supuesto, todas estas terapias precisan de un grado de responsabilidad propia. La persona debe tomar conciencia de la situación personal en la que se encuentra. La solución no está tanto en las cosas naturales sino en nosotros mismos y en nuestra capacidad para restablecer nuestra salud.
6.- ¿Pueden ayudar a aumentar la fertilidad?
He tenido varias consultas sobre este tema. Hace meses una pareja vino a la consulta porque llevaban buscando un embarazo durante meses y no lo conseguían. La mujer venía con un nivel alto de estrés y lo primero que hicimos fue reducir ese estrés.
El objetivo en este tipo de tratamientos es restablecer el equilibrio y fortalecer el aparato reproductor de la mujer a través de diferentes minerales. Los hombres pueden tomar complementos alimenticios como la maca o las bayas de goji. El ginseng y la jalea real también ayudan a que los espermatozoides sean óptimos para fecundar.
Esto en cuanto a complementos naturales porque existen terapias como la técnica metamórfica que nos pueden ayudar en este proceso de conectar con el momento presente y favorecen que nuestro cuerpo se abra a recibir la vida.
7.- ¿Qué es el Reiki? ¿Para qué sirve?
El Reiki es una terapia incluida dentro de las terapias naturales o alternativas y se trata de una terapia energética. El universo es energía, partiendo de esta premisa, las personas iniciadas en Reiki canalizan esa energía y son capaces de transmitirla a través de las manos con el objetivo de restablecer el equilibrio psicoemocional de quién recibe el tratamiento.
Mikao Usui, de origen japonés, fue el creador del Reiki. Usui escribió el primer manual, creó toda su simbología y fundó la primera escuela oficial donde trataba a diferentes pacientes y formaba a otros maestros. Hoy en día existe una gran variedad de Reiki ya que se han creado diferentes vertientes y escuelas.
8.- ¿Puede recibir Reiki cualquier persona?
Esta energía universal canalizada a través de las manos siempre es positiva. El Reiki no te va a transmitir nada negativo, nada que tu cuerpo no pueda asimilar.
El Reiki se puede realizar a las personas, las animales e incluso a las plantas. Cualquier persona aunque no esté iniciada pude mover esta energía universal aunque es cierto que si estás iniciada la transmisión será más intensa y efectiva.
9.- ¿La terapia de Reiki es necesario que sea física o puede hacerse online?
El reiki es una terapia física pero también puede realizarse a distancia. Al ser energía universal uno la pueda llevar a donde quiera.
Si estamos en la consulta en una sesión presencial yo pondré mis manos y tú las notarás. Si estamos separadas haremos una meditación y una relajación y yo te enviaré el Reiki y tú lo recibirás a pesar de que físicamente no estemos juntas.
También puede suceder que no podamos quedar a una hora para conectarnos online, entonces podemos pactar una hora en la que la paciente esté relajada y tranquila y el facilitador de Reiki pueda enviar la energía en ese momento.
10.- ¿Es beneficioso el Reiki durante el embarazo? ¿Por qué?
Sí, por supuesto que es positivo y beneficioso. A nivel anímico pasamos por diferentes fases y además todo nuestro cuerpo está concentrado en nutrir a la nueva vida que crece en nuestro interior.
Recibir Reiki durante el embarazo en primer lugar, va a fortalecer el vínculo con el bebé que crece dentro de nosotras; en segundo lugar, nos va ayudar a nivel emocional dándonos positividad para enfrentarnos a los altibajos emocionales; en tercer y último lugar, a nivel físico no solo reduce el estrés sino que favorece que el resto de sistemas del cuerpo humano estén en equilibrio.
Por ejemplo, facilita nuestro ritmo cardiaco y a su vez el sistema circulatorio. Ns vamos a encontrar mucho mejor en el tercer trimestre cuando ya nos sentimos agotadas por el peso.
11.- Una embarazada, ¿Cuántas sesiones de Reiki debería recibir al mes?
Depende de cómo se sienta esta futura madre. Hay madres que van a reiki dos veces por semana, otras vienen una vez en semana, otras lo prueban, se sienten bien pero no quieren continuarlo. Es una decisión muy personal y debes ser tú quien marque las pautas.
Nosotros solemos recomendar a las embarazadas en el último trimestre tres sesiones en tres semanas consecutivas. El objetivo es crear un patrón que permita que la energía fluya y no se desequilibre nuestra vibración interna.
Muchas veces recurrimos a este tipo de terapias cuando ya estamos desesperadas o agotadas, cuando ya no sabemos qué hacer. Si supiéramos que existen y que me puedo beneficiar de ellas antes sería todo más fácil.
12.- ¿Puede ayudar el Reiki a tener un buen parto?
Claro que sí. Uno de los beneficios de mantener el equilibrio espiritual y físico constante es que nos sentimos con más confianza en nosotras mismas, empoderadas y en conexión con nuestro cuerpo. A través de las sesiones de Reiki hemos fortalecido nuestro sistema inmune y nuestro aparato circulatorio está en perfecto estado.
El equilibrio propicia que el parto fluya de una forma natural y sea más armonioso. Luego, será más largo o más corto dependiendo de la circunstancias de cada una, pero nosotras nos sentiremos más fuertes y conectadas para afrontarlo.
13.- ¿Se recomienda también durante el postparto y la lactancia?
Mi experiencia personal me dice que sí es positivo tanto para la madre como para el bebé. El tipo de parto que hayamos tenido repercute o afecta a nuestro estado anímico, físico y hormonal. Situaciones como un parto muy intervenido, una separación madre e hijo y cualquier otra circunstancia adversa pueden afectar a nuestro equilibrio.
Por otro lado, las hormonas se hallan alteradas durante el puerperio y a veces no sabemos cómo manejar los sentimientos encontrados, por ejemplo, de felicidad y tristeza. El Reiki nos ayuda a restablecernos y a recuperar la armonía.
Con respecto a la lactancia, los primeros días pueden ser complicados y estresantes por la subida de la leche o si surgen problemas de enganche del bebé. El Reiki puede facilitar que la lactancia fluya mejor. Yo tuve un principio de mastitis con mi primer hijo y me di Reiki a mí misma. Cuando me daba las sesiones notaba alivio casi al instante y la mastitis no fue a más.
14.- ¿Es beneficioso para los niños? ¿Desde recién nacidos?
Sí, sin ninguna duda. Hay bebés que nacen con un nivel de estrés muy alto debido al parto, ya sea porque ha sido una cesárea de urgencia o han utilizado fórceps u otro tipo de instrumental. Los partos muy instrumentalizados provocan un gran estrés en los bebés. También puede ser que haya una separación forzosa entre madre e hijo durante las primeras horas y eso puede provocar en el bebé una subida del cortisol y un gran desasosiego.
Este tipo de niños tienen un comportamiento muy característico, suelen ser bebés muy difíciles de calmar, que necesitan mucho contacto físico y que cuando duermen parecen que sueñan con su llegada al mundo.
El Reiki puede ayudar muchísimo a estos pequeños rebajando su nivel de estrés. Es sorprendente ver como durante la sesión de Reiki el bebé se relaja muchísimo y va soltando la tensión. Para los bebés igual que para los niños las sesiones son más cortas que para los adultos, también ellos necesitan menos tiempo de sesión.
15.- ¿Qué es el masaje metamórfico?
Me gusta más denominarlo técnica metamórfica que masaje metamórfico. Se basa en la reflexología y fue creada por el doctor Robert St Jhon que era reflexólogo. Este señor pasaba consulta y descubrió tratando a sus pacientes que tocando unos puntos concretos, denominados reflejos espinales, que se encuentran en los pies, las manos y la cabeza, sus clientes mejoraban su estado de salud. Sus pacientes llegaban a una relajación profunda que favorecía la autosanación.
El masaje metamórfico nos conecta con nosotras mismas. Tras una sesión sales muy relajada y en sintonía con la naturaleza. Hay personas que afirman que sienten que se les aclaran las ideas o que un bloqueo se deshace. En otras ocasiones, las sensaciones son más sutiles y la persona puede experimentar como poco a poco recobra la confianza en sí misma o aumenta su positividad.
El masaje metamórfico nos produce un gran bienestar a nivel físico y psíquico.
16.- ¿Se recomienda la técnica metamórfica durante el embarazo?
Sí, por supuesto. Es de las terapias que más recomiendo durante sobre todo cuando nos queremos quedar embarazadas o estamos en un proceso de fertilidad. Durante el embarazo es muy aconsejable porque nos ayuda a conectar con la situación y con nuestro bebé de una forma mágica.
También es muy útil para liberarnos de preocupaciones que pueden amargarnos esta etapa. Cuando llega el momento del parto facilita que nos enfrentemos a él de forma consciente y con una fuerza interior brutal.
17.- ¿Es recomendable el técnica metamórfico para los bebés?
En recién nacidos o bebés muy pequeñitos es preferible seguir haciendo la terapia a la mamá.
Piensa que los bebés llegan al mundo sin ningún tipo de estructura externa que les pueda afectar en su camino, lo máximo que tienen como referencia es sus padres. La técnica metamórfica mueve mucha energía y no es necesario moverla cuando aún son tan pequeños.
A partir de los 3 o 4 años si podrían recibir la terapia sin problemas. Por otro lado, niños con síndrome de Down o con trastorno del espectro autista (TEA) entre otros trastornos pueden beneficiarse en especial de esta terapia. Estos niños a través de las sesiones de metamórfico conectan con su ser, con su esencia y mejora mucho su calidad de vida.
18.- ¿Qué es la terapia floral?
Se trata de la terapia a través de las flores del doctor Bach. La terapia se basa en 38 remedios, 38 esencias básicas, que él creo en vida a través de las cuales se trabajan distintos aspectos psicoemocionales de las personas.
Hoy en día existen muchos tipos de terapias florales y se ha ampliado el abanico de esencias pero yo solo trabajo con los 38 remedios que ideó este doctor. Edward Bach era médico alópata y tenía una consulta donde atendía a sus pacientes, fue allí donde se dio cuenta de que a través de las plantas sus clientes mejoraban. Entonces empezó a elaborar sus esencias en un pequeño laboratorio con las plantas de que disponía en su entorno y que él conocía.
19.- ¿Cómo funciona la terapia floral?
La terapia floral conecta con nuestra energía y nuestra vibración reequilibrando nuestra verdadera dimensión.
Se puede utilizar para tratar gripes y resfriado pero sobre todo se emplea en momentos de crisis o de cambio emocional. Debemos partir de la idea de que las crisis no son algo negativo sino oportunidades de cambio.
El distingue varios grupos: el grupo del miedo, de la confianza, de la valoración de uno mismo, de la autoexigencia, de la ansiedad y el estrés. Por ejemplo dentro de la categoría del miedo encontramos cinco miedos diferentes. Cada uno de nosotros tiene miedo a distintas circunstancias o situaciones.
Por ejemplo, no es lo mismo temer al momento del parto que temer a lo que pasará cuando seas madre. El primer miedo, el del parto, es un miedo concreto, a una situación concreta; el segundo miedo es más abstracto, es un miedo de incertidumbre. Cada uno de estos miedos debe tratarse de forma diferente porque son miedos distintos y no deben tratarse con las mismas plantas.
20.- ¿Por qué recomiendas las flores de Bach?
Las flores de Bach tienen como función que sintonices con las emociones negativas que estás experimentando y que las transformes en positivas.
Esta terapia es una de mis favoritas porque es aplicable desde 0 años hasta los 99. No tiene contraindicación con nada ni con medicación ni con patologías. Es perfectamente compatible con todo. Las flores de Bach las puedes tomar como complemento a una medicación o por sí solas.
Yo las he utilizado cuando las he necesitado en algunos momentos de mi vida, por ejemplo, cuando me cambié de residencia y también cuando he cambiado de trabajo. Han sido momentos en los que yo me he sentido superada y la terapia floral me ha ayudado a transformar los sentimientos y pensamientos negativos en positivos.
21.- ¿Cuántas veces deben tomarse al día?
La indicación más frecuente cuando empezamos un tratamiento con flores de Bach es tomarlas a diario tres veces al día. Si estamos en un momento muy crítico como por ejemplo con una ansiedad muy grande es posible que necesitemos tomarlas un poquito más. Se pueden tomar directamente desde el gotero poniéndolas bajo la lengua o podemos administrarlas con un poquito de agua.
Se pueden tomar durante toda la vida aunque esto no significa que desarrollemos una dependencia a las flores de Bach. Al contrario, la terapia floral nos puede acompañar en cada etapa vital ayudándonos a restablecer el equilibrio.
22.- ¿Son adecuadas durante el embarazo y el parto?
Sí, así es. Cuando pensé en que regalo hacer a mis suscriptores pensé inmediatamente en la terapia floral. Todas las personas que se suscriben a mi web reciben como regalo una guía de flores de Bach en el embarazo y en el parto. Aparecen los 38 remedios del doctor Bach pero aplicados a esta etapa vital.En la guía podemos consultar que planta es más adecuada en función de la emoción que estamos experimentando. Fue muy laborioso crearla pero me siento muy orgullosa del resultado.
Es una terapia estupenda que hace cambios realmente importantes en nosotras y es necesario darla a conocer. Me parecía que era un buen regalo para ofrecer.
23.- ¿Y durante el posparto y la lactancia?
Claro, por supuesto. Durante el puerperio las hormonas se alteran y nos podemos encontrar con diferentes altibajos que van desde la euforia descontrolada al miedo y la incertidumbre.
La terapia floral nos ayuda a canalizar nuestras emociones, a darles su sitio y fluir de manera armoniosa con lo que estamos viviendo.
24.- ¿En niños también es adecuada la terapia de Bach?
En niños es más que recomendable. No les podemos medicar pero podemos acompañarles en muchos procesos. Hay cambios como al comenzar la guardería o cuando dejan el pañal que les cuesta gestionar por sí mismos porque no tienen las herramientas o los recursos necesarios para ello.
Por eso es tan importante que nosotros como adultos validemos sus sentimientos y nos apoyemos en las flores de Bach si lo consideramos oportuno. Para mí casi siempre es la primera opción y después ya veremos si podemos complementar con otra cosa.
25.- ¿Cómo debo elegir al profesional en terapias naturales?
La elección de terapeuta es una cuestión compleja. En muchos herbolarios el personal que nos atiende puede no estar formado en naturopatía o no tener una formación que respalde sus conocimientos.
Yo aconsejo escoger un terapeuta que nos trasmita buen feeling, que nos inspire confianza y que pueda demostrar unos conocimientos. Por ejemplo, si necesito recurrir a la terapia floral es imprescindible que busque un terapeuta especialista en los 38 remedios.
26.- ¿Suelen estar colegiados?
Dentro de España no existe esta posibilidad. Hay escuelas a nivel nacional que tienen más reconocimiento que otras ya sea porque están respaldadas por sus años de experiencia o por los profesionales que han salido de sus aulas pero no existe un reconocimiento oficial.
Hasta hace poco la homeopatía estaba reconocida dentro de la universidad pero hace unos meses dejó de estarlo. Lo que prima en nuestro sector es la honestidad propia y la profesionalidad de cada uno que se transmite a través de los clientes que tenemos y del boca a boca.
27.- ¿Hay algún directorio dónde encontrar a los profesionales?
Hay directorios por escuelas y escuelas que tienen directorios de profesionales pero no están colegiados tal y como lo estaría un médico o un psicólogo.
Este gremio ha crecido exponencialmente mucho y de forma muy rápida en los últimos años y cada profesional viene de una escuela distinta. Hay que hacer una labor de criba hasta dar con el profesional que nos resulte más adecuado.
28.- Si quiero iniciarme en estas terapias, ¿Cómo debo hacerlo?
Yo comenzaría poco a poco escogiendo la terapia que más me interese y formándome en ella. En mi caso, yo comencé por el Reiki porque mi madre es maestra de Reiki y se despertó mi interés precisamente por influencia suya.
Normalmente nos aparecen los maestros cuando realmente estamos preparados para recibirlos.
Cuando alguien me pregunta que dónde pueden formarse yo les remito siempre a la fuente original. Todas las terapias tienen un fundador o una escuela y es a ella a la que deberíamos dirigirnos para formarnos a nivel profesional.
29.- ¿Qué podemos encontrar en el espacio físico de Cerezas?
El centro está en la isla de Fuerteventura y está gestionado por mi madre y por mí. El proyecto nace hace seis años porque mi madre es terapeuta emocional y natural. Yo decido formarme en esta dirección y es entonces cuando me sumo a ella.
Lo que hago es integrar todas las herramientas que he ido adquiriendo durante todos estos años para dar un acompañamiento personalizado y acorde a cada etapa y a cada mujer. Además yo añado la parte online para poder ofrecer un servicio a distancia a las madres y a las familias que necesiten de nuestro acompañamiento y no pueden visitar nuestro espacio físico.
Hasta aquí llegó nuestro encuentro que fue muy intenso. Podríamos haber seguido charlando durante bastante más rato porque el tema da para mucho. Espero que te haya gustado o, al menos, te haya parecido interesante conocer otro tipo de terapias alternativas a la medicina convencional.
Si tienes alguna duda o quieres hacernos llegar alguna pregunta puedes dejar un comentario en el post o mandarme un correo a mamaylatribu@gmail.com. Te contestaremos encantadas.
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