María de Zayas, una feminista barroca es el titulo que he elegido para inaugurar esta nueva sección el blog, Mujeres y Madres Sostenibles.
Si prefieres escuchar en vez de leer aquí te dejo el Podcast del post 🙂
Mujeres y Madres sostenibles es el título que escogí cuando abrí mi grupo privado de Facebook. Tras darle muchas vueltas decidí que ese era el mejor nombre posible para explicar su finalidad y su propósito: unir a todas aquellas mujeres que siendo madres o no quisieran luchar por un mundo más justo y más sano. Mujeres fuertes y valientes que apostarán por la sostenibilidad y por otro modelo de mujer más consciente, comprometida y más humana.
El 8 de marzo un gran número de mujeres paramos para reivindicar nuestros derechos y salimos a la calle para manifestarnos pacíficamente en 170 países con un sentimiento mutuo de sonoridad y empatía. Todas compartimos un mismo deseo, vivir en una sociedad que no nos menosprecie por ser mujeres y en el que podemos desarrollarnos y crecer en libertad.
Fue así como nació la idea de crear esta sección en el blog para homenajear a todas aquellas mujeres que han luchado y que siguen luchando porque seamos más libres. Son todas ellas mujeres y madres sostenibles, ya que abrieron caminos impensables y creyeron contra todo pronóstico en sí mismas y en su mensaje.
Son mujeres que me inspiran, que merecen recuperar el espacio que el olvido les robó. Por ello, es momento de rescatar su memoria y de darles la voz que les negaron. La primera entrega tiene como protagonista a una escritora española prácticamente desconocida pero que fue una adelantada a su tiempo.
María de Zayas y Sotomayor, una feminista barroca
Descubrí a María de Zayas acabando mi Máster en Literatura y me emocioné con las mujeres valientes y decididas que aparecían retratadas en sus novelas. La elección de María de Zayas, por tanto, viene determinada por su condición de precursora por la igualdad entre hombres y mujeres en una época, el Siglo de Oro, en la que las mujeres no tienen voz en ningún espacio público y aún menos se dedican a la literatura que es un campo destinado al género masculino.
Aunque María de Zayas sea desconocida y no se estudie su obra en los libros de texto, fue mi famosa en su época, gozó de una gran popularidad comparable a la de sus compañeros del sexo masculino. Recibió numerosos elogios por parte de sus contemporáneos y logró algo inaudito, ver publicada su obra en vida firmada con su nombre de mujer. Además, las dos novelas que escribió se convirtieron en bestseller ya que fueron reeditadas constantemente y traducidas a diferentes idiomas. Ese clamoroso éxito contrasta con el olvido en que quedó sumida posteriormente.
La vida de María de Zayas
Los datos que poseemos sobre su vida son muy escasos, su trayectoria vital es casi un misterio. No sabemos si porque no se documentó en la época o porque la información se perdió intencionadamente. Se ha situado su nacimiento en torno a 1590 aunque algunos historiadores se inclinan por la década de los sesenta ya que se han encontrado documentos como una partida de nacimiento en la que aparece su nombre y apellidos. De todos modos, estos hallazgos tampoco resultan concluyentes porque su apellido y su nombre eran muy comunes en el siglo XVI.
Era hija del capitán Don Fernando de Zayas y Sotomayor, caballero del hábito de Santiago y María de Barasa. Su familia era acomodada por lo que es muy posible que contase con un preceptor que le instruyó en lo más elemental. En cualquier caso, su madre también era una mujer muy culta y se cree que contaba con una biblioteca muy amplia para la época. Es fácil imaginarnos a María leyendo durante horas en un diván absorta en una novela de caballerías. Quién sabe si ya entonces soñaba con ser escritora. Ella afirma en el prólogo de una de sus obras que su afición a la lectura la convirtió en autodidacta.
Su estado civil es una incógnita más sin resolver, aunque todo indica que lo más probable es que permaneciese soltera. Su buena posición económica posibilitó su independencia civil y su entrega a la actividad literaria que no parece muy compatible con el desempeño de la labor de abnegada esposa. De hecho, su protagonista, Lisis, decide al final de las novelas no optar por el matrimonio y entrar en un convento. Por supuesto, debemos entenderlo según la perspectiva vital de estas mujeres que tienen pocas o nulas opciones: o casarse o meterse a monja.
La primera opción era vivir sometida, la segunda escondía un cierto espacio para la libertad personal. En el caso de María su posición le permitía elegir una opción que estaba negada para la mayor parte de las féminas de su tiempo: ser una mujer independiente y libre. Aunque no tenemos más que su obra para conocer su pensamiento podemos observar como sus heroínas persiguen escapar del marco patriarcal y alcanzar la autonomía femenina.
Su vida pública
María de Zayas cultivó todos los géneros aunque alcanzó la fama como prosista. Se dio a conocer primero como poeta, concurriendo a las academias más prestigiosas de su tiempo y participando en justas poéticas entre 1621 y 1639. En 1632 ya era conocida como poeta y escritora, de hecho, Lope de Vega la ensalza en El Laurel de Apolo y Pérez de Montalbán en su obra Para todos.
Alonso de Castillo Solórzano en La garduña de Sevilla (1642) va más allá y la llama “Sibila de Madrid”. El escritor muestra tener un conocimiento importante de la actividad literaria de Zayas ya que elogia “sus admirables versos” y define sus novelas como “diez asombros”. Estos comentarios de sus contemporáneos masculinos nos hacen pensar que entre los círculos literarios fue aceptada como una más, que se hace un hueco en la esfera cultural y se gana el respeto y la admiración de sus colegas. También su pluma brillante y lúcida debió de granjearse bastantes enemigos, podemos encontrar comentarios despectivos hacía María como los del poeta Francesc Fontanella que la descalifica por su aspecto hombruno en uno de sus poemas.
En aquella época que una mujer se introdujera en el ámbito público era considerado inmoral y era duramente condenado por predicadores, tratadistas y escritores. Además solía provocar mofas y duras burlas contra su persona ya que se interpretaba como una amenaza al orden social. Una mujer que aspirase hacer pública su obra era una desvergonzada y una mujer sin honra. Una buena mujer era aquella que se refugiaba en el silencio, ya que el silencio representaba la castidad y el decoro. Sin embargo, María de Zayas y sus heroínas rompen con ese silencio impuesto y alzan su voz para expresar sus sentimientos, para cuestionar el trato que reciben por parte de la sociedad y para defender sus derechos.
Amistad con Ana Caro de Mallén
No es la única mujer con una presencia pública en el Siglo de Oro, igual de olvidadas están otras mujeres que también gozaron de un gran éxito como la dramaturga Ana Caro de Mallén que fue conocida en su tiempo como “la décima musa andaluza”. Ana caro de Mallén alcanzó una gran fama y consiguió el el favor y la protección del Conde Duque de Olivares y del cabildo sevillano. Con toda probabilidad cobró por la venta de alguna de sus obras, por lo que se la considera una de las primeras escritoras profesionales.
María de Zayas y Ana Caro de Mallén coincidieron en los mismos círculos intelectuales de Madrid y enseguida se hicieron amigas. Es muy posible que su condición de mujeres intelectuales favoreciese el acercamiento y la necesidad de apoyarse mutuamente en un espacio dominado por hombres donde ellas eran las intrusas.
Se cree que convivieron un tiempo en 1637, no sabemos si solo como amigas o si su amistad se convirtió en una relación sentimental. El estrecho vínculo que mantienen queda demostrado en los preliminares de la primera obra narrativa de María de Zayas, Novelas amorosas y ejemplares, ya que la obra se publica con unas décimas que Ana Caro de Mallén le dedica.
La obra
Con respecto a la producción de María de Zayas, está recogida en dos libros: Novelas amorosas y ejemplares. Honesto y entretenido sarao. (1637) y Desengaños amorosos. Parte segunda del sarao. (1647). La primera es más convencional, en ella se nota la enorme influencia de Cervantes en su obra, la segunda contiene una reivindicación femenina más directa y trata temas como la sexualidad femenina abiertamente. También escribió teatro posiblemente influida por su amistad de Ana Caro de Mallén que era dramaturga. Por desgracia, solo tenemos noticia de una de ellas, La traición en la amistad. Similar destino tuvieron sus poemas que se perdieron en su mayor parte, tan solo, podemos rescatar alguno de ellos en antologías.
Un olvido injusto
Perdemos la pista a María después de la publicación de la segunda parte de sus novelas ejemplares en 1647. No por falta de éxito precisamente ya que la obra se convierte en un bestseller inmediatamente después de su publicación. Sin embargo, aun siendo una mujer con una actividad pública y reconocida una espesa niebla cae sobre su figura. Desconocemos si siguió escribiendo o si murió de forma temprana truncándose su carrera literaria.
El caso es que María de Zayas fue olvidada injustamente. Varias circunstancias favorecen esta situación, por un lado, sus obras fueron prohibidas durante la Ilustración porque se consideraba que atentaban contra la moral imperante; por otro, la historia de la literatura está escrita por hombres por lo que es muy posible que el olvido sea más intencionado que casual. No volvemos a encontrar la obra de la autora publicada hasta 1847 ya que la censura manda su obra al cajón de los libros prohibidos. En esos doscientos años se califica su obra de inmoral y se rechaza su publicación por ser considerada libidinosa.
Emilia Pardo Bazán y el rescate del olvido
Será otra valiente mujer y escritora, Emilia Pardo Bazán, quién rescatará su obra del olvido. Cómo llegó Emilia Pardo Bazán hasta la obra de María de Zayas es un misterio. Es posible que leyese alguna copia prohibida y quedase fascinada. Emilia descubre una excelente escritora que se dirige directamente a las mujeres a las que incita a defender sus derechos y a no dejarse atropellar por el abuso de poder.
Existen enormes similitudes entre Emilia Pardo Bazán y María de Zayas ambas pertenecían a la nobleza y gozaban de una posición acomodada. Eran mujeres libres, sin marido y con una presencia pública en los círculos literarios. Emilia debió sentirse muy identificada con aquella mujer desconocida que había logrado ver publicada su obra en el barroco. Desde entonces, Pardo Bazán se toma como una cuestión personal la reedición de la obra de María de Zayas. Sin embargo, no puede publicar su obra en su totalidad. En los dos siglos transcurridos los editores han mutilado el texto con total impunidad, extirpando pasajes completos, prólogos y poemas.
No es hasta el siglo XX que se despierta el interés por María de Zayas y Sotomayor y su obra. El objetivo principal es recuperar su obra en su totalidad, sin amputaciones, hecho que se consigue a mediados del siglo XX tras una minuciosa investigación. Desde entonces su obra no ha dejado de analizarse y estudiarse desde diferentes perspectivas.
¿Es María de Zayas una feminista barroca?
Desde luego, no podemos interpretar el feminismo de María de Zayas tal y como lo entendemos hoy porque en su época no existía este término y resulta un anacronismo. Pero si podemos considerarla precursora del feminismo y de la igualdad. Se adelantó a su tiempo planteando los conflictos de género desde una perspectiva femenina algo absolutamente insólito en el Siglo de Oro.
La mayoría de los conflictos que plantea María de Zayas en sus obras se inician donde acaban los cuentos clásicos, en el matrimonio. El final feliz se convierte en el principio de una pesadilla para muchas de sus protagonistas que de pronto son conscientes del sometimiento y del abuso que se comete contra ellas por el hecho de ser mujeres.
Gerda Lener ofrece un punto de vista sobre el feminismo de María de Zayas centrado en su contexto sociohistórico. Una serie de criterios nos sirven para medir su conciencia feminista:
– Reconocer que se pertenece a un grupo subordinado.
– Sentir pertenencia a un grupo sometido o que sufre injusticias.
– Tener conciencia de que su condición subordinada no es algo natural sino que está socialmente determinada.
– Unirse a otras mujeres para remediar las injusticias.
– Ofrecer una alternativa de organización social.
Si tenemos en cuenta estos principios veremos como en María de Zayas se cumplen los tres primeros criterios pero no el resto. La falta de referentes femeninos hace que su feminismo solo pueda darse a nivel individual.
La educación de las mujeres
Para María de Zayas la clave está en la educación. Defiende que si las mujeres tuvieran acceso a la educación también podrían alcanzar un lugar destacado en la sociedad y que serían: “tan aptas para los puestos y para las cátedras” como los hombres. Su pensamiento choca frontalmente con un entramado social que considera que el fin de una mujer es el matrimonio y tener hijos. Ofrecer a las mujeres la posibilidad de adquirir cierta cultura suponía un peligro ya que la educación proporcionaba deseos de autonomía y libertad, algo que la sociedad no estaba dispuesta a permitirle.
En su obra encontramos numerosos ejemplos de rebeldía contra el statu quo, como cuando se pregunta, “¿Qué razón hay para que ellos sean sabios y presuman que nosotras no podemos serlo?” Al introducir el “nosotras” está tomando conciencia de su condición de mujer sometida y se está hermanando con todos aquellos seres que comparten su mismo sexo. Aboga por su género y revela que la desigualdad ha sido creada por los hombres para someter a las mujeres: “Esto no tiene, a mi parecer, más respuesta que su impiedad o tiranía en encerrarnos y no darnos maestros.”
El legado de María de Zayas
María de Zayas podría haber sido la maestra de la siguiente generación de mujeres pero la prohibición de su obra y la ausencia de féminas con una presencia pública en la sociedad de la Ilustración truncó cualquier atisbo de continuidad. Debemos esperar 200 años para encontrar de nuevo mujeres con una presencia pública y reconocida como Emilia Pardo Bazán.
El puritanismo de la sociedad del siglo XIX vuelve a situar a la obra de María de Zayas en la lista de las obras prohibidas. La censura alega que sus novelas son demasiados crudas y libertinas y que atentan contra los valores tradicionales. El hilo se resquebraja de nuevo. Aunque hay atisbos de recuperación de su obra a principios del siglo XX debemos esperar a la década de los 60 para que María de Zayas sea reivindicada por otras mujeres. La crítica feminista encuentra en María una brillante precursora de la igualdad de género.
Hoy podemos disfrutar leyendo a María de Zayas a pesar de la distancia temporal que no ideológica. Leer su obra nos permitirá descubrir los retos a los que se enfrentaban las mujeres hace 400 años. Podemos observar que no hay tantas diferencias entre ellas y nosotras.
La sociedad ha evolucionado pero todavía existe una desigualdad que se instaura desde la cuna y que muchas veces está determinada por nuestro lugar de nacimiento o por el entorno en el que hemos crecido. Por ello, es tan importante la educación en la igualdad desde la infancia.
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Cómo planifico mi estudio siendo madre, es una pregunta que me han hecho en más de una ocasión. Se trata de mujeres que intentaban retomar sus estudios o seguir con ellos después de haber sido madres. Siempre contesto que no hay soluciones mágicas pero que con mucho esfuerzo y planificación se consigue.
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Has tomado esa decisión que tanto habías postergado y ya te has matriculado. Has hecho un enorme esfuerzo para comprar el material que necesitas y estás esperando el momento de ponerte en marcha y retomar tus estudios.
Empiezas con mucha ilusión pero por el camino sientes que te desinflas o que te fallan las fuerzas. A la falta de hábito de estudio se unen el cansancio y los contratiempos que complican tu día a día.
Hoy no pudiste estudiar, un imprevisto echó por tierra tus planes. Tampoco ayer, ni la pasada semana. Los libros que compraste con tanta ilusión empiezan a acumular polvo en la estantería y día tras día te sientes más culpable de no haber empezado o de estar dedicándole muy poco tiempo.
Te repites a ti misma que mañana empiezas pero ese día se resiste a llegar. Revisas la programación del curso y eres consciente de que vas atrasada con la materia. Tu progresión está estancada, es posible que no hayas pasado del módulo 1 del primer tema.
CUANDO PIENSAS EN ABANDONAR
Entonces, empiezas a plantearte si tomaste la decisión adecuada o si tal vez te equivocaste y esto no es para ti. Comienzas a escuchar en tu cabeza a todos aquellos que te dijeron que no era una buena idea, que mejor no te matriculases, que ibas a tirar el dinero. Casi que estás a punto de darles la razón.
No obstante, tienes un deseo muy fuerte de conseguir mejores perspectivas laborales o de crecer a nivel personal. Sabes que el estudio a medio-largo plazo es una buena oportunidad pero sientes que no eres capaz o que te falta voluntad.
Piensas seriamente en abandonar, sin embargo, no quieres desistir, ni rendirte y no debes hacerlo bajo ningún concepto.
¿MATERNIDAD Y ESTUDIO SON INCOMPATIBLES?
Parece que ser madre y estudiar son términos incompatibles pero te puedo asegurar que no, mi experiencia personal es una prueba de ello.
Yo sigo estudiando y haciendo varias formaciones a la vez, no con la intensidad de una carrera pero sí a buen ritmo. Saqué mi plaza como funcionaria cuando mi peque tenía poco más de un año. La mayor parte de la oposición la estudié con él en la teta, acunándole en mis brazos o porteándole en una mochila. No es lo más cómodo del mundo pero si es necesario, se hace.
Así que vamos a cambiar el “yo no puedo” por el “vamos a hacerlo”.
¿COMO PLANIFICO MI ESTUDIO SIENDO MADRE?
Tienes un problema de planificación. Nada que no se pueda resolver con enfoque, orden y metodología.
Sin planificación, enfoque y disciplina no hubiera ganado una plaza. Así que vamos a revisar una serie de cuestiones con el objetivo de alcanzar el enfoque que tanto necesitas.
Si te hiciste un horario de estudio antes de empezar o un listado con los contenidos que ibas a estudiar cada semana, descártalo. Olvídate del horario que te hiciste o de lo que estimaste que estudiarías, solo puede frustrarte en este momento.
¿DE CUÁNTAS HORAS DISPONES?
Empieza por determinar de cuantas horas dispones a la semana. Por favor, horas reales, no huecos imposibles o vaguedades. Cuando digo horas reales me refiero a momentos en los que de verdad puedas estudiar sin pareja, sin niños o sin visitas.
Igual de importante es establecer en qué momentos no puedes estudiar porque trabajas, porque estás sola con los niños o porque haces cualquier otra actividad que te lo impida. Hay que delimitar muy bien de qué horas disponemos realmente.
Insisto mucho en que deben ser reales. Por ejemplo, si a las once de la noche estoy rendida porque no puedo más de cansancio y me quedo todos los días dormida en el sofá, no es buena idea planificar que estudiaré de once a una. Sencillamente cuando tenga que pasar a la ejecución no lo haré y lo iré postergando porque me supone un gran esfuerzo.
PONIENDO UN HORARIO
Una vez establecidas qué horas son las que vas a estudiar toca identificar en qué horario estudiaremos. Las horas que delimitamos en el apartado anterior son estimadas porque cuando hagamos el horario veremos si son reales o no, si hay que aumentarlas o reducirlas.
¿Puedo sacar dos horas todos los días para estudiar? ¿Es una pretensión muy alta? Son preguntas que debemos hacernos. ¿Dos horas tres veces a la semana? ¿Puedo llegar a mi objetivo con este tiempo de estudio? probablemente no lo descubras hasta que comiences a estudiar.
El horario debe ser sensato, es decir, pretender que vas a estudiar en tu hora de comida teniendo solo una hora es poco realista. El trabajo desgasta y debemos emplear las pausas para airearnos o descansar. Si de todos modos quieres pautar un rato de estudio, puedes programar algo que no te suponga un gran desgaste intelectual como ver una charla online o leer un tema.
¿CÓMO EMPIEZO A ESTUDIAR?
Te aconsejo que empieces poco a poco y luego vayas incrementando el tiempo de estudio paulatinamente. Lo primero que vas a crear es un hábito de estudio y eso lleva tiempo. Al principio te sentarás delante del libro y tendrás la sensación de que no te cunden los minutos ni las horas. Eso es lo más normal.
Debes adquirir de nuevo un hábito que tenías olvidado y eso requiere un entrenamiento y mucha constancia. Por esta razón, es muy importante ser constantes al principio. En pocas semanas verás que empiezas a ver resultados, que ya no cuesta tanto y que los minutos empiezan a ser productivos de verdad.
Asimismo, si ya te encuentras más cómoda, puedes ir añadiendo alguna hora más de estudio o algún otro día, sobre todo si tienes exámenes con los que tienes que cumplir. Tener clara la meta es fundamental para saber cuando tenemos que apretar y planificar más tiempo de estudio de manera extraordinaria.
CÓMO ORGANIZO LA MATERIA
Deberías organizar la materia por orden de dificultad estimando cuánto tiempo necesitas para cada materia o para cada módulo a la semana. Dependiendo de lo que estés estudiando tendrás varias materias, módulos o temas.
Asimismo, la presentación del material es una cuestión primordial. Por ejemplo, si es un libro al uso del que debes extraer unos apuntes y estudiar sin más o es una formación audiovisual basada en vídeos de determinados minutos de los que debes extraer la información más importante.
Según sea el soporte a través del cual te llega la información debes planificar. Por ejemplo, si son clases grabadas de una hora, ten en cuenta que en ver la clase y en tomar apuntes no vas a tardar una hora sino mucho más. Y ese tiempo debes planificarlo. Porque no es un vídeo a la semana, hay que tener en cuenta el visionado, apuntes, revisión y eso lleva mucho trabajo que no se hace en una hora.
Otra cuestión relevante, es si tienes que presentar prácticas o trabajos y cuál es su fecha de entrega. Si es una formación online que hago a mi ritmo igual no es tan importante llevar las cosas al día. Ahora bien, si tengo que cumplir con un plazo, como no me organice bien es posible que no llegue a entregar a tiempo el trabajo o lo entregue de cualquier manera.
También debemos tener en cuenta si esas prácticas son imprescindibles para superar la materia o si son complementarias. Asimismo, debemos conocer la forma en que seremos evaluadas, ¿a través de un examen? ¿una memoria? ? ¿un trabajo final?.
Estas cuestiones condicionan nuestro tiempo de estudio y por tanto nuestra planificación y debemos tenerlas siempre muy presentes.
UNA CUESTIÓN DE EQUILIBRIO
Cuando planificamos debemos alcanzar un equilibrio entre nuestras responsabilidades inaludibles, nuestro descanso, el ocio y el estudio.
Un error muy común es restringir todo tipo de ocio para enfocarlo en el estudio, esto al final es contraproducente. Si vas una hora a la semana a Yoga y lo necesitas a nivel físico y mental no es buena idea castigarte sin ello con la esperanza de que estudiarás mucho más.
Asimismo, es importante que también dediquemos un tiempo a la familia. Nuestros hijos nos necesitan y además crecen tan rápido que no quieres perdértelo por nada del mundo. Es verdad, que en los momentos que escojas para estudiar los niños tendrán que desaparecer de la ecuación o estar muy entretenidos para poder concentrarte.
Equilibrar es dedicar el tiempo que corresponde a cada cosa en su momento indicado y, por supuesto, disfrutar de ello.
PLANIFICACIÓN POR EXCESO
Un error habitual es planificar por exceso, es decir, planificar como estudio cualquier hueco libre. Eso satura enseguida, nuestro cerebro necesita desconectar.
Por supuesto, si hace años que no estudias no puedes comenzar con sesiones de cuatro horas, por ejemplo, porque al quinto día cierras el libro y no lo abres jamás. Tampoco es muy sensato dedicar cada hueco a ello porque podemos llegar a obsesionarnos con el estudio y que se convierta en un suplicio y una lucha por alcanzar unos objetivos cada vez más exigentes.
¿QUÉ HAGO CON LOS IMPREVISTOS?
Eres madre, así que estás curtida de improvisación. Sí o sí tendrás que contar con ellos. Los contratiempos o los planes inesperados pueden echar al traste cualquier planificación que se precie, así que debemos tener claro si podemos relegar en otras personas o si nuestra presencia es imprescindible.
Por ejemplo, un cumpleaños al que te invitan con tu hijo pero coincide con la tarde que estudias. Es posible que el padre o la abuela puedan llevarle . Si te llevas bien con alguna mamá del cole y tenéis confianza es posible que puedas pedirle que le lleve. Luego tú puedes pasar a recogerlos, esto siempre y cuando, el niño tenga la edad adecuada para poder prescindir de tu presencia.
Puede ser que haya que llevar al niño al médico y prefieras llevarte tú, en ese caso, valora la posibilidad de recuperar esas horas o retomar el estudio cuando llegues aunque vayas a dedicar menos tiempo del que esperabas. Mejor eso que nada.
EL COMODÍN DEL ESTUDIO
Como tenemos claro que planificar teniendo hijos es difícil, podemos optar por delimitar un día comodín con el que puedas jugar a tu conveniencia.
Supone no perder un día de estudio y, al mismo tiempo, poder cumplir con imprevistos o compromisos. Lo que hacemos es intercambiar un día de estudio por nuestro día comodín. Puede ser que hayas pautado no estudiar los fines de semana o la tarde de los domingos. Ese puede ser tu comodín que te salve la semana cuando las cosas se tuercen y no hay manera de sentarse a estudiar.
SE FLEXIBLE
No nos ponemos un horario y delimitamos unas horas de estudio para castigarnos cuando no podemos cumplir con ellos. Lo hacemos para organizar y planificar nuestro día a día y poder llegar a nuestra meta.
Sin embargo, puede ser que me equivocase al planificar, que vaya más lenta de lo que esperaba, que lo que se me antoja fácil no lo sea tanto como yo pensaba o a la inversa, que lleve un ritmo de estudio estupendo.
Planificamos pero analizamos resultados semanalmente y reajustamos. A mes vencido nos paramos a revisar nuestro progreso y volvemos a reajustar lo que sea necesario, porque voy muy apurado y no llego, porque voy bastante rápido y puedo añadir más temas. Lo que sea.
La planificación es algo vivo que debe ajustarse a nosotras y a nuestras circunstancias como un guante, no somos nosotras las que nos adaptamos a ella.
En definitiva, la planificación es vital para conseguir nuestros objetivos y llegar a ellos. Debemos ser constantes y perseverar pero siempre sin perder el norte y sin quedarnos sin aliento porque no llegamos. Aprender es un proceso que a cada una de nosotras nos lleva un tiempo determinado y único. Es una gran decisión pero no está exenta de sacrificios, así que no te sientas mal por ir más lenta de lo que pensabas y disfruta el camino.
Si te ha gustado el post, comparte 🙂 Me gustaría saber cómo te planificas desde que volviste a estudiar y sobre todo cómo puedo ayudarte a conseguir tus metas.
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Queremos conocerte y que te unas a nosotr@s. ¿Estás preparada para la crianza que cambia el mundo?
Alimenta a tus hijos con productos ecológicos, en el post de hoy te explicamos por qué es una buena idea.
Si prefieres escuchar a leer aquí tienes el Podcast del post 😉
Llevamos más de tres años consumiendo ecológico y cada vez nos sentimos más felices de haber tomado esta decisión. Nuestra salud ha mejorado y nos sentimos mucho mejor a nivel vital y energético. Lo decidimos cuando estaba embarazada porque nos preocupaba enormemente la salud de nuestro futuro hijo.
No fue un cambio drástico sino que fuimos haciendo pequeños cambios de forma paulatina. Se trata de un proceso en el que cada día vas tomando más conciencia de los costes sociales y medioambientales que se ocultan detrás de nuestras decisiones de consumo.
Pero, ¿qué son las productos ecológicos?, ¿tienen tantas ventajas como se dice? ¿Son mejores que los convencionales?
¿Qué son los productos ecológicos?
Haciendo una definición simple podemos catalogarlo como un alimento proveniente de la agricultura o ganadería ecológica.
El Codex Alimentarius (código de alimentación), el más alto organismo internacional en materia de normas de alimentación regulado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la agricultura (FAO), ofrece la siguiente definición: “la agricultura ecológica es un sistema holístico de gestión de la producción que evita el uso de fertilizantes químicos, pesticidas y organismos genéticamente modificados, reduce al mínimo la polución del aire, suelo y agua y logra un nivel óptimo de salud y productividad de las comunidades interdependientes de plantas, animales, y seres humanos«.
Si por algo destacan los productos ecológicos es porque en su producción no se usan sustancias químicas de SÍNTESIS: pesticidas, fertilizantes, agroquímicos o medicamentos. En este sistema de producción se respeta el ritmo de crecimiento de plantas y animales sin interferir en su desarrollo.
Por supuesto, están elaborados sin añadir sustancias artificiales como aditivos, colorantes, saborizantes o aromas de síntesis.
¿Tienen tantas ventajas como se dice? Rotundamente sí, por varias razones.
No llevan productos tóxicos
Una de sus principales ventajas frente a los productos convencionales es que no llevan tóxicos en su composición. Por mucho de que traten de convencernos de que los pesticidas son inofensivos, no es cierto. Una parte de esos agroquímicos empleados en la fumigación de los campos se queda impregnado en las frutas y verduras que consumimos y pasan a nuestro cuerpo.
Los más persistentes y peligrosos son los organoclorados y los organofosforados a los que pertenecen sustancias como el DDT, el endusulfán o el pentaclorofenol. Aunque insisten en que las dosis con las que se rocían los campos donde crecen las verduras son inocuas para el ser humano no existe una dosis de seguridad.
Hay estudios que demuestran que los pesticidas pueden provocar cánceres como la leucemia, insuficiencias cardiacas y problemas de aprendizaje entre otros trastornos graves.
Son más seguros para los niños
Los productos ecológicos no llevan en su composición ningún pesticida o agroquímico. Esto es muy importante para salvaguardar la salud de nuestros hijos y su futuro desarrollo. La American Public Health Association advierte que las sustancias químicas presentes en frutas y verduras suponen un gran riesgo para la salud de los niños.
Debemos tener en cuenta que el cuerpo de un niño está en desarrollo, que su sistema nervioso es muy vulnerable a determinadas sustancias que pueden dejar su impronta en él. Los niños son sensibles a las sustancias químicas, precisamente por ello, no deberíamos exponerles a ellas.
Se estima que los niños que viven cerca de explotaciones agrícolas convencionales están sobrexpuestos a la contaminación del aire, el agua, el polvo e incluso a la ropa de trabajo de sus padres si trabajan en la agricultura convencional.
No contienen transgénicos
En la agricultura ecológica no están autorizados los organismos genéticamente modificados. Si utilizamos el principio de precaución deberíamos evitar consumir este tipo de productos. No se ha demostrado que sean inofensivos ni para el ser humano ni para el medio ambiente. Razón de más para no ofrecerles a nuestros hijos productos que los contengan.
¿Cuáles son esos posibles efectos de los transgénicos? Aparición de nuevas alergias como ocurrió con el maíz transgénico de Starlink en 2000. Otro problema asociado a los transgénicos son las resistencias a los antibióticos. Se ha establecido una peligrosa relación de resistencia de algunas bacterias a determinados antibióticos como, por ejemplo, la Amoxicilina. No tendría mucha importancia si no fuera porque alguna de estas bacterias hacen enfermar al ser humano.
No contienen antibióticos
Para las familias que consumen carne o lácteos habitualmente el uso de antibióticos en la producción ganadera es un problema a tener en cuenta. Se cree que el 75% de los antibióticos usados en la Unión Europea son administrados a animales de granja a través del pienso y el agua. Estos antibióticos no han desaparecido cuando compramos el kilo de filetes en la carnicería y se desconocen sus posibles efectos sobre la salud humana.
En la ganadería ecológica están prohibidos el uso de antibióticos, los tranquilizantes y los tratamientos hormonales, hecho que beneficia la salud de los animales y de los consumidores.
Son más saludables
No insistiré más en la cuestión de lo que no tienen, sino en lo que sí ofrecen. Cuando tú cultivas un alimento en un suelo equilibrado, que ha sido abonado con fertilizantes naturales y que se corresponde con una variedad no estándar o modificada genéticamente, obtienes un alimento más nutritivo. Un alimento que contiene más vitaminas, como la vitamina C, más minerales esenciales como el calcio, el magnesio o el hierro, más antioxidantes, proteínas e hidratos de carbono.
María Dolores Raigón, Catedrática de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y el Medio Natural de la Universidad Politécnica de Valencia y Presidenta de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica, lleva años investigando sobre la calidad nutritiva de los alimentos ecológicos.
Sus resultados son concluyentes: los productos ecológicos tienen menos agua, mayor composición mineral y una concentración mayor de vitaminas y antioxidantes que los productos de la agricultura convencional.
Una investigación internacional elaborada por el Dr Leifert de la Universidad de Newcastle confirmó también que los productos ecológicos son más ricos en antioxidantes y fitoquímicos. ¿Cuál es la razón? Las plantas sintetizan antioxidantes como los polifenoles para defenderse de insectos y posibles amenazas. Una planta de agricultura convencional no necesita desarrollar ninguna de estas habilidades ya que el uso de plaguicidas hace el trabajo por ella.
Respetan el bienestar animal
La ganadería ecológica evita la manipulación de los animales de granja, es decir, no se les administran antibióticos, ni hormonas, ni se les insemina artificialmente. Se promueve el bienestar animal respetando el crecimiento natural de los animales. Su alimentación está basada en pastos naturales y forrajes ecológicos en los que no hay rastro de transgénicos o pesticidas.
Se busca que crezcan en un hábitat digno y en semi libertad huyendo del hacinamiento. Uno de los objetivos es acabar con el estrés de los animales para que crezcan sanos y con mejor salud.
Tienen una mayor calidad
La calidad de un alimento ecológico viene determinado por sus características de producción. Si cuidamos la semilla desde la siembra, si fertilizamos de forma natural y si esperamos al punto máximo de maduración, estamos dando preferencia a la calidad del producto frente a la cantidad.
Otra cuestión importante es que los productos ecológicos están sujetos a un gran control desde el inicio de la cadena hasta su distribución. Pasan controles constantemente y cuando se detecta en un producto ecológico residuos de productos químicos no se permite su comercialización con la etiqueta de ecológico.
Cuidan el medio ambiente
El respeto por el medio ambiente es una premisa fundamental en la agricultura ecológica siempre y cuando favorezca el consumo local y sostenible. Una explotación agrícola ecológica promueve el equilibrio y la regeneración de la tierra. Apuesta por los policultivos, tal y cómo se cultivaba hace más de 100 años, lo que redunda en un aumento de la biodiversidad.
Cuando optamos por un alimento ecológico ayudamos a disminuir la contaminación de la tierra, el agua y el aire ya que no se generan residuos contaminantes. Además preservamos semillas locales y distintas variedades que si no se protegen, por desgracia, desaparecerán irremediablemente.
Sí nos gustaría aclarar que no siempre estas condiciones se cumplen. Que un producto sea ecológico, aunque tenga el sello que lo califica como tal, no siempre significa que sea sostenible. En el post de Papá Idiota, Cómo no ser sostenible y los ideales, reflexionábamos sobre esta cuestión.
En ocasiones, ese alimento por muy ecológico que sea ha viajado miles de kilómetros o forma parte de una producción de monocultivos a gran escala en manos de multinacionales que se han sumado al carro de lo ecológico. Por lo tanto, debemos ser muy cuidadosos en la elección del producto y también tener en cuenta su huella de carbono o la contaminación que se ha generado en su producción. La mejor manera de controlar estos factores es recurriendo a agricultores o productores locales.
Una cuestión de compromiso
Esta es la razón más personal de todas. Para nosotros consumir productos ecológicos es más que una razón, es una cuestión de conciencia y de compromiso con el entorno y con nuestro estilo de vida.
Cada fertilizante o pesticida que no se vierte en la tierra es una ventana abierta a la esperanza y al futuro. Si envenenamos la tierra, el agua y el aire, más pronto que tarde enfermaremos.
Un mundo más ecológico es un mundo más limpio, más sano y más seguro para todos. Se trata de un beneficio que redunda en mi familia pero también en el mundo que heredarán mis hijos. También tiene consecuencias favorables en otras partes del mundo, la gran industria esquilma con total impunidad en otros lugares del planeta porque es más barato o porque no hay leyes que protejan a los trabajadores y el medio ambiente. Se trata, sencillamente, de un abuso del que no queremos formar parte.
¿Por qué los productos ecológicos son más caros?
¿Y por qué los productos convencionales son tan baratos? Esta es una pregunta que me he hecho muchas veces y a la que he buscado respuesta. Cuando compro un producto ecológico suelo pagar más que por un producto convencional. Una razón es la forma en que ha sido cultivado, no se trata de producción industrial sino de una producción controlada y limitada. Eso encarece el producto
Otra cuestión básica son los costes que no se suman. Cuando compro un kilo de tomates cultivados en china a un precio ridículo, no estoy pagando el coste medioambiental de producir ese tomate, ni los 1000 kilómetros que ha hecho hasta llegar a mi plato.
¿Quién lo paga? Lo pagamos todos a través de la contaminación y de fenómenos como el efecto invernadero. ¿Merece la pena? Rotundamente NO, pero como nos costó barato no nos importa que no sepa a tomate.
Ni tan baratos ni tan caros
Si consumes productos locales y de temporada no se encarece tanto lo lista de la compra. Por supuesto, cuanto más elaborado sea el producto ecológico más caro será, al igual que pasa con la producción convencional.
No tiene el mismo precio la carne picada en la carnicería que las hamburguesas preparadas, pues en ecológico pasa lo mismo. El tofu tiene un precio determinado, pero si compro un plato preparado que lleve tofu, el precio se encarece y mucho. ¿Merece la pena consumir productos precocinados? Supongo que te imaginas mi respuesta.
En realidad ni tan caros ni tan baratos. El invierno pasado el kilo de aguacates de agricultura convencional estaba en el supermercado de mi pueblo a 5,95 euros, se trataba de aguacates cultivados a miles de kilómetros, en concreto en Chile. En ese mismo momento nosotros estábamos pagando por un kilo de aguacates de producción ecológica cultivados en España unos 3 euros, exactamente la mitad de precio. Algo parecido nos ha sucedido con las naranjas, las hemos llegado a comprar al mismo precio que en el supermercado.
¿Dónde está el truco? En la distribución del producto, cuándo comprar y a quién. Pero si te parece lo dejamos para otro post que últimamente escribo post kilométricos.
En definitiva, es posible que no podamos consumir ecológico toda la familia por temas económicos, pero sería importante que priorizásemos el que nuestros hijos los consuman. Supone comprar, por ejemplo, la fruta de su merienda o las verduritas con las que harás una crema para su cena en ecológico.
Y si de ninguna manera me lo puedo permitir económicamente, puedes volver a la tierra y cultivar tus propias verduras, el proceso es más largo pero también tiene numerosos beneficios, no solo desde el punto de vista nutritivo también desde la perspectiva educativa y social.
Como afirma Vandana Shiva, “Trabajar con nuestras manos no es una degradación, es nuestra verdadera humanidad”.
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¿Cómo cambio de hábitos? Más de una vez nos hemos hecho esta pregunta.
Si deseas escuchar este pots en vez de leerlo solo tienes que pulsar en este enlace 🙂
Cada nuevo año es una oportunidad para reconsiderar nuestros hábitos. No soy la única que se reactiva en enero y se propone una serie de objetivos para el año que comienza. Nos gusta la sensación de perspectiva a año vista, con 12 meses por delante para avanzar y perseguir nuestros sueños.
Abrir un nuevo ciclo y con él empezar de cero. Sin embargo, muchos de esos cambios que nos proponemos cada 1 de enero acaban por no cumplirse. Ya os contaba en este post, acaba con los enemigos de tus propósitos porque fracasamos en ello.
No es que el cambio de año sea una buena excusa, es que todos los días es una oportunidad para mejorar nuestros hábitos y nuestra salud. En realidad, el cambio de año solo es un más aliciente para ponernos en marcha, igual que los lunes por la mañana o cada primero de mes.
¿Por qué quieres cambiar de hábitos?
Pregúntate por qué quieres cambiar de hábitos. ¿Cuál es la razón que te motiva? Cada uno tiene una razón por la que hace las cosas.
¿Es nuevo año y es una costumbre anual? ¿Me siento mal? ¿Estoy enferma? ¿Hay algo que no funciona? ¿No estás a gusto contigo misma?
Cada razón es única y viene determinada por quienes somos y por nuestras circunstancias.
Si eres fumadora, el deseo de dejar de fumar estará en tu lista anual. Si has cogido peso, adelgazar seguramente sea otro objetivo. Queremos modificar algunas costumbres pero pocas veces pasan de ser un deseo marcado en un papel. Al final nos autoconvencemos de que no fumamos tanto o de que los kilos no se notan.
¿Por qué deberías cambiar de hábitos?
Consideramos normal que nos duela la cabeza o ese cansancio permanente que nos acompaña durante toda la semana. Para combatirlo consumimos cantidades ingentes de cafeína. Algunos optan por el café y llegan a consumir más de cuatro tazas diarias, más de la cantidad diaria recomendada. No nos paramos a pensar si ese hábito tendrá o no consecuencias a medio o largo plazo.
Otros optan por el té porque el café no les gusta o simplemente les sienta mal como es mi caso. Algunos se decantan por consumir Coca-Cola en cantidades industriales y se olvidan incluso de tomar agua como bebida principal. En mi entorno conozco algún caso de personas que solo toman Coca-Cola y que han tenido problemas de salud serios como un principio de diabetes tipo II.
Igual lo más sensato sería adelantar la hora en la que nos vamos a la cama, sí, ya sé que cuando somos madres tenemos infinitas cosas que hacer y que en algún momento hay que hacerlas.
Pero descansar y dormir son necesidades básicas vitales para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo.
Posponemos consumir fruta porque es mucho más agradable consumir un postre, el envoltorio se quita más fácil y además no tenemos que hacer ningún esfuerzo en pelar absolutamente nada. “Por unas natillas no pasa nada, por un poco de helado tampoco”. Por supuesto, nuestros hijos toman nota y es muy probable que prefieran el postre dulce a la fruta.
Solo son algunos ejemplos, sabemos que son malos hábitos y que nos perjudican y eso debería ser razón suficiente para querer cambiarlos. Añado algo más para mí muy importante, el ejemplo que das a tus hijos.
Nuestros pequeños aprenden a través de nuestras acciones y no de nuestras palabras. Tus hábitos posiblemente sean sus hábitos del mañana. ¿Es lo que quieres?
Por hoy no pasa nada
Vivimos en el hoy, en el siguiente instante sin preguntarnos qué efectos tendrán sobre nuestra salud determinadas costumbres.
Queremos comer mejor pero como no tenemos un plan o una organización acabamos mal comiendo o recurriendo a la comida precocinada.
No es lo que queremos, pero por hoy no pasa nada.
Nuestro metabolismo se ralentiza con la edad y de forma paralela hacemos cada vez menos deporte. No te engañes, lavar los platos, tender la colada o barrer la casa no computan como deporte.
Entramos en un bucle peligroso: te pones a dieta cada lunes pero el miércoles ya has abandonado y así vuelta a empezar. No solo no adelgazas sino que esta situación te produce aún más ansiedad. Al final decides pasar de la dieta y posponer el objetivo para otro momento en que te encuentres con más ánimo.
¿Es lo que te habías planteado? Por supuesto que no.
¿Qué dice la ciencia?
Una investigación de la Universidad de Duke situada en Carolina del Norte y publicada en la revista Neuron afirma que nuestros hábitos producen una marca duradera en nuestros circuitos neuronales.
El neurólogo Nicole Calakos especialista en plasticidad cerebral y Henry Yin experto en modelos de conducta en animales unieron sus esfuerzos para llevar a cabo un estudio en ratones. (Sí, lo sé. Yo tampoco estoy de acuerdo con los experimentos con animales).
El objetivo era llegar a comprender de forma científica determinados hábitos dañinos como fumar, comprar compulsivamente o consumir un exceso de azúcar. Un grupo de ratones fue acostumbrado al azúcar y otro no. Al final se compararon los resultados de ambos grupos y se observó como los ratones expuestos al azúcar se habían hecho adictos a él.
Descubrieron que los ganglios basales están implicados en los comportamientos compulsivos y como estos se graban en nuestro cerebro.
Actualmente esta investigación prosigue ya que se busca como trasladar estos resultados a los humanos sin que los ganglios basales se vean afectados. Se trata de una zona del cerebro muy compleja que está relacionada con funciones motoras, esto hace que sea difícil encontrar un fármaco que no modifique dichas funciones.
Un mundo de excusas
Alguna me diréis, ya tengo la excusa. Y posiblemente podremos aderezar ese pensamiento complaciente con evidencias como que el entorno no contribuye al cambio de hábitos. Está claro que conocer cómo funciona nuestro cerebro ayuda a entender por qué nos cuesta tanto cambiar de hábitos pero no implica que sea imposible.
Aceptamos que no todo es culpa nuestra. Pero es que además con la culpa no vamos a ninguna parte. No se trata de sentirse culpable sino de tomar las riendas.
También debemos tener en cuenta que estamos sobrexpuestos a las distracciones y a la comida 24 horas los 365 días del año. Es difícil resistirse a determinadas tentaciones culinarias y a determinados distractores que nos ayudan a sobrellevar el día a día pero que nos roban el tiempo que nos falta.
Nos quejamos de ser poco constantes, nos frustramos con nuestra falta de voluntad y queremos resultados inmediatos. Vivimos en la era de la inmediatez y todo lo queremos ya. Y el cuerpo y sus procesos son lentos y tienen su propio tempo.
Sin embargo, difícil no es imposible.
¿Por qué es tan difícil cambiar de hábitos?
El principal escollo es que no los interiorizamos, se quedan solo en la intención. Los hábitos dependen de la repetición y la constancia y para ello necesitamos tiempo y estar enfocadas.
Tenemos demasiadas cosas en la cabeza para no distraernos. Admitámoslo, vivimos más rápido de lo que podemos digerir. Así que nos encontramos con buenas intenciones que no llegan a nada.
Nuestros propósitos se diluyen en el día a día porque la rutina hace que los olvidemos y los pospongamos para mañana. Y mañana nunca llega. Sí, el próximo año con sus nuevos propósitos que son los mismos del año pasado.
El deseo jamás se convierte en ejecución y no ejecutamos porque nos falta un plan.
Unos minutos de reflexión
Regálate unos minutos de reflexión, sin duda, te los mereces.
¿Qué quieres cambiar? ¿Por qué?
Tenemos que escucharnos, entre tanto ruido de fondo, ¿Cuál es la voz que sobresale? ¿La tuya? ¿La de los demás? ¿Es tu madre? ¿Es tu pareja? ¿Son tus amigas? ¿Es la sociedad?
Escúchate y pregúntate si esos cambios los quieres tú o los quieren los demás.
Si los cambios que queremos no salen de nosotras sino que son propósitos para los que no estemos intrínsecamente motivadas difícilmente los alcanzaremos.
En otras palabras, si quiero dejar de fumar por los demás pero no por mí, no lo lograrás. La motivación tiene que salir de nosotras. Esa es la energía que nos va a mover a cambiar y a realizar el esfuerzo que supone cambiar de hábitos.
La sinceridad con uno mismo es fundamental para enfocarnos y conectar con nuestros propósitos. Si eres tú quién lo ha decidido y estás convencida tienes el 50% hecho.
¿Cómo encajamos el cambio de hábitos en nuestra vida diaria?
Esta es la parte que convierte nuestros deseos en hechos. Tenemos que elaborar un plan, que pasos vamos a seguir para conseguirlo.
No basta con decir voy a salir a caminar o cocinaré más. ¿Qué voy a cocinar y cuándo?
Por ejemplo, he decidido que voy a salir a andar. Perfecto. Ahora vamos a encajarlo en la rutina diaria. ¿Voy a salir a andar todos los días? ¿Puedo encajarlo en mi rutina o tengo obligaciones que me impiden cumplirlo? Entonces, mejor fijar unos días a la semana en la que tus compromisos u obligaciones no te lleven a saltártelo.
Fija una hora en la que sepas que vas a cumplir. No tendría mucho sentido establecer que voy a salir a andar todos los días a las ocho de la tarde si a esa hora estoy o preparando la cena o me da mucha pereza salir porque ya es de noche durante el invierno.
¿Cuánto tiempo voy a andar?
Es muy importante marcar el tiempo. Lo recomendable sería empezar poco a poco y luego ir aumentando progresivamente. Si me pongo como meta andar dos horas todos los días no lo voy a cumplir porque después de la primera semana estaré desfondada.
Este ejemplo es perfectamente extrapolable a otras metas siempre realizando los ajustes pertinentes y siendo realistas. Por supuesto, puedes reajustar semanalmente o mensualmente lo que te ayudará a no perder la perspectiva.
Y así con todos los cambios que nos propongamos. Un plan establecido, marcado y ajustable a nuestras necesidades y circunstancias personales.
¿Quieres cambiar de hábitos? Adelante. Hoy es un buen día para hacerlo. Pero hazlo por ti, toma una decisión consciente y motivada.
Y si crees que necesitas ayuda profesional para acabar con algún hábito nocivo que te resta salud, hazlo. Ganarás calidad de vida.
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Ya está aquí la Navidad de nuevo, cita anual con el gasto desmedido y la eterna sonrisa navideña de postal. Sin embargo, este año estoy dispuesta a disfrutar de la Navidad de verdad desde una perspectiva más amplia. Los que seguís este blog desde hace dos años sabéis que no me gusta la Navidad, siempre estoy con lo mismo. Parezco el Grinch navideño.
Mis sentimientos encontrados con respecto a estas fiestas son un tema recurrente para mí. Me producen un sentimiento agridulce. Por un lado, hay algunas cosas que me gustan como reunirnos para cenar todos juntos; por el otro, me producen una sensación de tristeza y desazón que no sé explicar.
Tanta felicidad artificial de supermercado me produce un gran rechazo. Esa imposición de paz y amor con calzador me incomoda, como si no pudiéramos ser felices en otra época del año o solamente la solidaridad y la cordialidad fuera patrimonio de las fiestas navideñas.
Por no hablar de la locura consumista, eso de ir a cualquier parte y que esté todo lleno a las 10 de la mañana. ¿Dónde está esta gente el resto del año?
¿Por qué tan pocas ganas de Navidad?
Tras mucho reflexionar sobre mis pocas ganas de Navidad me di cuenta de que era un tema de conciencia. No sé vosotros pero yo no sé vivir dando la espalda a lo que siento, me produce una enorme incomodidad. Comprendí que los hábitos adquiridos durante una vida a veces pueden pesar más que la coherencia.
Porque al final lo que subyace a este desagrado navideño es una mera cuestión de coherencia. Y sentía que estaba siendo incoherente.
Aunque crecí siendo educada en la religión católica, en un momento determinado perdí la fe, mi madre aún no se explica cómo pudo pasar. Tras una crisis existencial en la adolescencia dejé de creer. Me convertí en agnóstica.
Para quién no lo sepa un agnóstico es aquel que no niega la existencia de Dios, pero considera que el conocimiento de Dios es inaccesible al hombre. En otras palabras, no niega que exista un Dios pero tampoco lo afirma.
Por cuestiones del amor uní mi vida a una persona atea, aquel que sí niega la existencia de Dios y de cualquier tipo de divinidad. Mi agnosticismo y su ateísmo no eran un problema cuando no teníamos hijos.
No obstante, al ser padres la cuestión cambia totalmente. Debes decidir cómo vas a educar a tu hijo. Desde el principio tuvimos claro que le daríamos una educación laica. ¿Qué hacemos entonces con la Navidad que es una festividad religiosa?
¿Cómo llegamos a la Navidad Laica?
Desde el pensamiento más ateo alguien me dirá que directamente dejemos de celebrar esta fiesta y se acabó. Sin embargo, no es tan fácil tomar esa decisión y tampoco siento que esté acorde con nuestros deseos. ¿De verdad esta fiesta es religiosa? ¿Lo fue siempre?
Nuestro hijo tiene ya dos años y medio y empieza a enterarse de qué va todo este asunto aunque todavía sea pronto para explicaciones largas y detalladas. ¿Qué hacer entonces?
¿Obviamos la Navidad y no celebramos nada o tratamos de integrarla en nuestro estilo de vida? Tras mucho darle vueltas decidimos optar por la segunda opción.
Los dos vivimos la Navidad muy intensamente cuando éramos niños y no queríamos que nuestro pequeño perdiera esa magia. También hay otra cuestión importante y es que en nuestro entorno familiar la Navidad sigue celebrándose. Para mi madre y mis hermanas la Navidad sigue siendo un tiempo muy especial en el que compartir y disfrutar. Por nada del mundo quisiera hacerles sentir mal con mis dudas y mis malestares.
Pero tampoco quiero vivir de espaldas a mis sentimientos, así que tras mucho hablar y debatir tomamos la decisión de celebrar una Navidad laica. Aunque el concepto suena horrible, también para mí, quiere decir que podemos celebrar la Navidad sin ser creyentes y disfrutarla. ¿Cómo llegar a eso sin entrar en conflicto con nuestras creencias?
Entendiendo que la Navidad es cultura de nuestro país y que es patrimonio de occidente al igual que lo es Anfiteatro de Mérida. Implica vivir la Navidad desde una perspectiva más amplia y conectada con la historia, las costumbres y la tradición.
Así que hice lo que más me gusta, ponerme a investigar. Me puse a buscar información sobre los orígenes de la Navidad y lo que representa, y un enorme abanico de perspectivas se abrió ante mis ojos. Algunas cosas ya las sabía otras las fui aprendiendo por el camino.
Soy una apasionada del mundo grecolatino y de las grandes civilizaciones de la antigüedad. Me fascinan por completo. Es una parte de la historia de la que sabemos muy poco pero que me resulta apasionante sobre todo porque estoy convencida de que no eran tan distintos a nosotros.
En la antigüedad clásica ya existía la Navidad, tan solo que entonces no se llamaba como ahora. En la Europa de antes de Cristo se celebraba el solsticio de invierno, que daba lugar, dependiendo del lugar de origen, a una celebración o a otra.
¿Qué es el solsticio de invierno?
Marca el día más corto del año o lo que es lo mismo, el día con menos horas de luz anual en el hemisferio norte. La tierra se encuentra más inclinada con respecto al astro rey y recibe menos luz solar. El solsticio suele estar situado el 21 de diciembre que también indica el comienzo del invierno.
Y digo suele porque es entre el 21 de diciembre y el 23 de diciembre cuando tiene lugar la noche más larga del año. A partir de entonces empezaremos a recuperar muy lentamente minutos de sol cada día. En el hemisferio sur se produce precisamente lo contrario, esta fecha anuncia la llegada del verano y la noche más corta del año.
Las Saturnalias
El solsticio marcaba el inicio de numerosas fiestas paganas por todo el planeta. Una de las más famosas y origen de nuestra Navidad judeocristiana son las Saturnalias romanas. Tenían lugar entre el 17 de diciembre y el 23 de diciembre y honraban al Dios Saturno.
Eran unas fiestas en las que probablemente se conmemorase el fin de los trabajo en el campo y de la siembra. Cabe pensar que era el momento propicio para sacrificar a los animales ya que alimentarlos durante el invierno constituía un esfuerzo extra que la economía familiar no podía sostener.
Era por tanto, un tiempo de descanso y de ocio muy propicia a la fiesta y a la veneración de los dioses. Se cerraban los comercios, las escuelas, la vida pública se paralizaba para dar lugar a la fiesta. Incluso los esclavos tenían días libres y podían disfrutar de una libertad que les estaba vetada el resto del año.
Los habitantes del imperio también se hacían pequeños regalos como sacos llenos de nueces, velas o muñecos de arcilla. Que marcaba una época más distendida lo demuestra el que a veces, se hiciesen regalos de broma que suscitaban la burla de sus más allegados.
El culto al Dios Invictus
Sin embargo, la romana era una sociedad politeísta en la que creían en diferentes dioses, por ello no es extraño que a finales del siglo I d.C adopten un nuevo Dios, Mitra. El culto a este Dios de origen persa tenía una antigüedad en aquel momento de más de mil años.
La festividad tenía lugar entre el 24 y el 25 de diciembre, se celebraba el dies natalis invicti solis que se traduce al castellano como día del nacimiento del sol invencible.
El sol triunfa sobre las tinieblas, ya que a partir de ese momento el astro rey comienza a ganar minutos a la oscuridad. Mitra se convirtió en una de las religiones más importantes de Roma, sobre todo entre los soldados.
En Mitra se hallan concentradas algunas características similares a las que encontramos en el cristianismo: Mitra estaba situado entre el bien y el mal y funcionaba como un mediador que procuraba mantener la armonía del mundo; había venido al mundo para redimir a los hombres de sus pecados; había nacido de una madre virgen, en una cueva y había sido adorado por magos y pastores; Tras ser perseguido y asesinado había resucitado al tercer día;
No me negaréis que existen muchas semejanzas entre sí.
¿Cuándo el solsticio de invierno se convierte en Navidad?
El emperador Constantino, el Grande sube al trono en el año 306, siete años más tarde convierte el Cristianismo en la religión oficial del Imperio.
Cabe pensar que el emperador fuese seguidor de los cristianos desde antes, sin embargo, como jefe militar que era, rendía culto a Mitra. Se convierte al cristianismo tras una visión en la que se le aparece una cruz y una voz que le dice “con este signo vencerás”. Y no se equivocó porque venció.
Fuese la visión verdadera o no, le interesaba convertir al cristianismo en religión oficial del imperio ya que sus seguidores eran mayoría dentro del estado. No obstante aún no se prohíben el resto de cultos, para ello tenemos que esperar al año 391.
Poco antes de su muerte el emperador en colaboración con el Papa Julio I sustituye las fiestas paganas por celebraciones cristianas. Así en el año 336 aparece por primera vez la Navidad el 25 de diciembre como festividad romana.
Debemos tener en cuenta que los cultos paganos llevaban celebrándose durante siglos y eran costumbres muy arraigadas dentro del Imperio. La prohibición o tratar de acabar con ellas por la fuerza era muy posible que no surtiese efecto. Por tanto, se procede a la adaptación al cristianismo de todas aquellas fiestas de origen pagano, como la fiesta de Mitra o las saturnales que pasan a convertirse en los carnavales.
A día de hoy esta sustitución que llevó a cabo el Imperio Romano es pública, en 2009 el papa Benedicto XVI afirmó lo siguiente: “La navidad asumió una forma definitiva en el siglo IV cuando tomó el lugar de la fiesta romana del Sol invictus”.
¿Entonces Jesús no nació el 24 de diciembre?
Es muy posible que no. Es más, muchas investigaciones indican que tampoco nació en el año cero de nuestra era. Pero vamos por partes.
En los evangelios no aparece el 24 de diciembre como fecha de nacimiento de Cristo. Ciertos datos que aparecen en las escrituras indican que es muy posible que naciese entre mayo y octubre, en época seca.
Poco antes de su nacimiento, César Augusto obliga a sus habitantes a censarse en su ciudad de origen, eso implicaba viajar desde las aldeas a los núcleos urbanos más grandes para cumplir el mandato. Era imposible que en época invernal la gente iniciase ese largo viaje ya que los inviernos eran especialmente crudos, con nevadas y temperaturas por debajo de los cero grados. Tiene sentido pensar que el censo se realizase en una época con un clima más propicio.
En la Biblia también se hace referencia a los rebaños de ovejas que pastaban en el campo. Era imposible que el 24 de diciembre el ganado estuviese suelto por los prados, ya que la época de pasto tenía lugar entre finales de marzo y mediados de noviembre.
¿Nació Jesús de Nazareth en el año cero?
Parece ser que no.
Antes de adoptar el calendario cristiano nuestro calendario era el romano que comenzaba con la fundación de Roma. Será Dionisio, el Exiguo, quien romperá con este calendario y propondrá un calendario nuevo basado en el nacimiento de Cristo.
En primer lugar fija la posible fecha de nacimiento en los últimos días del año 753 del calendario romano. Y fija como primer día de la era cristiana el año 754. Sin embargo, hierra en sus cálculos ya que Herodes el grande muere en el año 750. Por tanto, y siempre dando como verdadero el infanticio de los niños ordenado por él, cuando nace Jesús, Herodes ya estaba muerto desde hacía años.
El monje no fue consciente del error y entregó sus cálculos al Papa Julio I que se encargó de difundirlos. No fue el único error cometido, se olvidó también del año 0. En su calendario se pasaba del año -1 al +1 sin más preámbulos.
En realidad no fue un error sino una falta de conocimientos que le impedían corregir este cálculo. Por aquel entonces el concepto de cero matemático no existía como tal. Este concepto no llegaría a Europa hasta 200 años después procedente de la India y a través de los árabes.
El calendario se implantó prácticamente enseguida en Italia, aunque en Europa lo fue haciendo paulatinamente. Uno de los estados que más tardó en adoptar este calendario fue España que lo hizo en el siglo XIV.
¿En qué año nació entonces?
Es imposible saberlo con exactitud. En el siglo XX los investigadores fueron conscientes de estas equivocaciones y trataron de delimitar la fecha exacta del nacimiento de Cristo.
No obstante, se trata de un objetivo complejo que no permite hacer una datación exacta. Se cree que el nacimiento se dio entre el año 8 A.C y el año 4 A.C. Con más probabilidad entre el año 7 A.C y el 5 A.C.
Pero imposible precisar más con los datos que tiene la ciencia hoy. Es muy posible que en el futuro consigamos resolver este enigma.
Podría seguir porque, aunque agnóstica, me fascinan la Biblia y las civilizaciones antiguas pero me parece suficiente información para este post que ya supera las 2000 palabras.
En conclusión, la Navidad lleva celebrándose con este nombre u otro desde hace miles de años. Por lo tanto, creyente o no merece la pena seguir festejándola. Esto no significa que vaya a festejar al Dios Mitra o el solsticio de invierno, aunque os confieso que tendría su gracia.
Significa que voy a deshacerme de todo lo que me incomoda de estas fechas y voy a disfrutar sintiéndome libre de interpretar y vivir la Navidad a mi manera. Porque creo que cada uno de nosotr@s encierra una Navidad especial y mágica en lo más adentro.
Así que como estoy en plena reconciliación con el espíritu de la Navidad no puedo acabar este post sin desearos, ¡Felices fiestas!
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Aquí tenéis el Sorteo 2º Aniversario blog. ¡No puedo estar más contenta! Espero que os guste tanto como a mí lo que os tengo preparado.
Empezamos.
¿QUÉ SORTEAMOS?
Sorteamos una SELECCIÓN DE NUESTRAS MEJORESSEMILLAS, unaCAJA DE PAÑALES de la marca PINGO, y dosASESORÍAS DE CRIANZA SOSTENIBLE online.
Como tengo tanto seguidores de España como de otros lugares del planeta he decidido hacer dos sorteos: uno para la gente que reside en España y otro para los que viven fuera.
Sorteo residentes en España
Sorteamos una Selección de Nuestras Mejores Semillas y una caja de pañales Pingo.
¿Por qué Nuestras Semillas Ecológicas?
En nuestro proyecto vital el cultivo de nuestro huerto es una pieza clave y fundamental. Nos gusta cultivar nuestras propias verduras y que nuestro hijo sea participe de todo el proceso. Creemos que a través de la agricultura se transmiten grandes valores.
En estos años hemos ido adquiriendo por diferentes vías numerosas semillas ecológicas que conservamos como tesoros ya que muchas de ellas son variedades tradicionales que se habían perdido o que ya no se cultivaban. Para nosotros también es muy importante la recuperación de variedades locales porque la diversidad de cultivos es fundamental para el equilibrio de los ecosistemas.
Estas semillas tan valiosas y que tienen tanto significado para nosotros y para nuestro proyecto vital son el mayor regalo que podríamos haceros.
Habíamos pensado poner un precio de valoración, pero en realidad es una selección que no tiene precio a nivel emocional y medioambiental.
Nada nos haría más feliz que verlas crecer en cualquier jardín o terraza de nuestros seguidores.
¿Por qué pañales Pingo?
Cuando nació el Vikingo nos decantamos por los pañales de tela pero necesitábamos escoger unos pañales desechables para compaginarlos en momentos puntuales en los que no tuviéramos disponibles los de tela.
Estuve buscando y encontré la marca por internet, luego además me regalaron unas muestras y pude probarlos. Desde el primer momento me encantaron. Eran lo que estaba buscando: pañales sin tóxicos, sin cloro, sin blanqueantes y sin todas las porquerías químicas que llevan los pañales convencionales. Y además eran de una gran calidad. Si queréis saber más sobre los Pañales Pingo tenéis el post Pañales de emergencia, donde hablo de ellos.
En noviembre de 2015 conocí en Biocultura a Sebastien Favier, su distribuidor en España. Estuvimos charlando un buen rato y nos contó entre otras cosas que hacía poco que habían introducido la marca en nuestro país y que estaba funcionando muy bien.
Al año siguiente volvimos a encontrarnos en nuestra cita anual en la feria, de nuevo fue un placer compartir un rato con Sebastien. Le conté que tenía un blog y además nos propuso grabar un vídeo para su canal en Youtube contando nuestra experiencia a lo que accedimos enseguida.
Aquí os dejo el vídeo por si queréis verlo.
Este año al volver a Biocultura pasé por su stand en la feria para saludarle. En cuanto le dije que iba a lanzar un sorteo para celebrar el segundo aniversario del blog me propuso que sorteásemos una caja de pañales de su marca.
Nos pareció una idea fantástica ya que es un producto que conocemos muy bien y que seguimos usando. Desde aquí te doy las gracias de nuevo, Sebastien, por confiar en nosotros.
Sorteo residentes fuera de España
Sorteamosdos Asesorías de Crianza Sosteniblevaloradas cada una de ellas en 60 dólares (53,74 euros).
Sé que me sigue mucha gente de fuera de España y no quería de ninguna de las maneras que mis seguidores que no residen en España se quedasen sin un regalo. Así que me rompí la cabeza pensando qué podía ofrecerles.
Fueron dos grandes amigas las que me sugirieron que ofreciese una asesoría online y tras meditarlo me pareció que era una excelente idea. Se trata de un servicio que aún no ofrezco de forma online pero que sí he implementado a nivel local con éxito.
¿En qué consiste la asesoría de Crianza Sostenible?
Voy a explicar de forma lo más clara posible su funcionamiento:
Nos reuniremos por Skype o a través de la plataforma Zoom a la hora que hayamos convenido previamente.
La reunión durará unos 45 minutos aproximadamente.
En este tiempo analizaremos juntas tus hábitos de vida a través de un sencillo formulario que nos indicará las áreas de mejora.
Juntas trazaremos el plan que mejor se adapte a tu familia y a tus circunstancias.
Después de la reunión podrás implementar cambios prácticos en la senda de la Crianza Sostenible.
¿CÓMO PARTICIPAR?
En tres sencillos pasos que voy a detallar a continuación:-
– Rellena el siguiente Formulario para poder adjuntarte a una lista u otra: seguidores dentro de España o fuera de España. Imprescindible indicar tu lugar de residencia.
– Suscribirse al blog. Este es un requisito obligatorio. Si ya eres suscriptor nuestro no hace falta que vuelvas a cumplir con este paso 🙂
Suscribirse implica cumplir todo el proceso, es decir, confirmar la suscripción.
¡Ojo, aunque en el Formulario se recoge el correo electrónico eso no significa que el usuario quede suscrito al blog! Suscribirse implica rellenar el cajetín que encontráis en el blog y confirmar la suscripción.
– Compartir la entrada en Facebook. En el formulario sería conveniente que adjuntarais el perfil con el que vais a participar para que sea más fácil verificar que la entrada ha sido compartida.
¿CUÁNTO DURA EL SORTEO?
El sorteo comienza el lunes 27 de noviembre a las 14:00 y finaliza el 11 de diciembre a las 23:59. Estas horas indican el horario de la España peninsular.
Si participas desde otro lugar del mundo, revisa cuál es tu hora real a mis 23:59 del 11 de diciembre para evitar malentendidos.
¿CUÁNDO SABREMOS EL GANADOR ?
El miércoles 13 de diciembre a las 17:00 anunciaremos los ganadores en la Fanpage de Mamá y la Tribu.
Muy importante: las personas ganadoras contarán con 48 horas para ponerse en contacto con nosotros. En el caso de no hacerlo en el plazo establecido procederemos a repetir el sorteo.
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