por Rosa Martínez Marán | Jun 14, 2018 | Solares Sin Tóxicos
Por qué elegir un protector solar ecológico es una de las preguntas que más veces me han hecho por email o por redes sociales últimamente. En este post vamos a indagar en las razones que me han llevado a decantarme por este tipo de protectores solares en detrimento de los solares convencionales.
En el mercado tenemos una gama casi ilimitada de protectores solares, entre tanto oferta es fácil confundirse y dejarnos llevar por el marketing de las grandes firmas o por las nuevas formulaciones o posibilidades que ofrece la industria de la cosmética. Se trata de complacer al usuario a cualquier precio y ofreciendo productos atractivos y competitivos. Otra cuestión es si esos productos llevan ingredientes perjudiciales o no.
Una de mis objetivos es lograr un hogar libre de tóxicos en todos los sentidos. Desde hace años reviso el INCI de todos los productos que entran en casa y trato de consumir cosmética libre de tóxicos. En el tema de los solares no podía ser menos.
El verano pasado dediqué varios artículos a los protectores solares porque me parecía que es un tema muy relevante del que estamos muy desinformados: Por qué deberías proteger a los niños del sol, Descubre cómo tu protector solar daña el mar y uno de los post más importantes de mi blog y que más consultas me ha traído: Cómo elegir un protector solar libre de tóxicos.
No obstante, quedaron cuestiones por aclarar y más preguntas por resolver que me han llegado a través de emails, las redes sociales y comentarios en el blog. Así que iniciamos una nueva saga de post relacionados con los protectores solares que espero resuelvan todas las dudas y arrojen luz sobre esta cuestión tan controvertida.
Por qué escoger un protector ecológico
Te aseguras de que entre sus ingredientes no hay filtros químicos ni derivados del petróleo. La producción está más controlada y más limitada que la de las grandes multinacionales del sector de la cosmética. Además los productos ecológicos deben pasar un control más exhaustivo ya que las certificadoras no acreditan un producto si no se ha demostrado que cumple unos estándares ecológicos.
Desde 1 el de enero de 2017 existe un sello internacional de certificación denominado COSMOS ORGANIC que aplica unos controles muy rigurosos a los productos cosméticos ecológicos que se ponen en el mercado con su sello.
En España existen varias certificadoras, la Asociación de Cosmética Ecológica y Natural de España (ACENE) que sigue los mismos criterios de COSMOS y el sello BioVidaSana impulsado por la Asociación Vida Sana y otorgado por la certificadora ubicada en Suiza Bio.Inspecta. Estos sellos ya sea internacionales o nacionales tratan de darnos la seguridad de que los productos que adquirimos son ecológicos, están libres de tóxicos y los podemos utilizar con plena tranquilidad.
Además los protectores solares ecológicos suelen llevar ingredientes naturales en su composición como el aceite de almendras o el aceite de coco. Dependiendo del solar en cuestión el porcentaje de ingredientes naturales ecológicos será más alto o más pequeño. Teniendo en cuenta la presencia sistemática de pesticidas y herbicidas en la producción intensiva es preferible escoger un protector solar que tenga en su composición la mayoría de sus materias primas en ecológico.
¿Qué significa solares libres de tóxicos?
He insistido mucho en la importancia de adquirir solares libres de tóxicos o con los ingredientes más seguros posibles. Es una cuestión muy relevante a la que se le presta poca atención cuando alegremente compramos el solar que más se anuncia el televisión o el que vende el supermercado de turno. Aún no nos hemos convencido de lo importantísimo que es leer las etiquetas y tener identificadas las sustancias más dañinas para mi salud y para la de mi familia.
Cuando hablo de solares libres de tóxicos me estoy refiriendo a productos que no llevan entre sus ingredientes ni filtros químicos ni sustancias químicas catalogadas como nocivas para las salud o consideradas como alérgenos.
¿Cuáles son estas sustancias tóxicas?
La mayoría son filtros químicos que encontramos en los protectores solares convencionales o no ecológicos. Podemos distinguir dos tipos de filtros: los filtros Ultravioleta B (UVB) y los Filtros Ultravioleta A (UVA). Ambos engloban sustancias de las que ya existen estudios que alertan de su toxicidad para el ser humano, los océanos y los ríos. Los sorprendente es que son los filtros más vendidos y los más fáciles de adquirir en el mercado.
De entre los filtros ultravioleta B destacan los PABA y sus derivados, los cinamatos, los salicilatos, el octocrileno, el ensulizole y el 4-MBC. Algunos de ellos son más agresivos que otros pero lo más convenientes es evitarlos directamente. De todos modos, vamos a echarles un vistazo rápido.
Los PABA y sus derivados están casi en desuso pero se ha demostrado que funcionan como disruptores endocrinos e intensifican los radicales libres. Suelen aparecer como Octildimetil PABA o Padimato O y Ethylhexyl Triazone.
Los cinamatos son también muy peligrosos ya que se ha confirmado que funcionan como disruptores endocrinos, se absorben fácilmente por la piel y se acumulan en nuestro organismo. Tal es su poder que se ha descubierto su presencia en la leche materna de las madres que han usado externamente un producto que lo contenía. Además es muy tóxico para el medio ambiente, contamina el medio acuático. Lo encontramos como Octinoxate, Octyl methoxycinnnamate, OMC, Ethylhexyl Methoxycinnamate y EHMC.
Los salicilatos son considerados menos tóxicos pero no por ello deberíamos bajar la guardia. Son muy contaminantes y pueden aumentar la absorción de otras filtros solares químicos. Los más habituales son el Octisalato que podemos encontrarlo también como Ethylhexyl Salicilate, 2-Ethylhexyl 2-Hidroxybenzoate y el Homosalate que puede aparecer como 3 Trimethyl-Salicylate, Cyclohexanol, 3-Trimethylclohexyl 2-Hydroxybenzoate.
El Octocrileno es muy tóxico, bioacumulativo y persistente. Además es un importante alérgeno por lo que mejor evitarlo en cualquiera de sus versiones. Lo encontramos como 2-Cyano-3, Diphenyl Acrylic Acid, 2-Ethylhexyl 2-Cyano-3, 3-Dophenyl Acrylate.
El Ensulizole se ha demostrado que produce cáncer de piel además de radicales libres. Aparece en las fórmulas solares como 2-Pheny 1H-Benzimidazole 5-Sulfonic Acic y PBSA.
El MBC también conocido como 4-Methylbenzylidene Camphor es de los filtros ultravioleta B más dañinos: es disruptor endocrino, se cree que afecta al tiroides, se acumula en nuestro organismo y es muy persistente. Por supuesto, muy contaminante y peligroso para la vida bajo el agua. Lo podemos reconocer como 1 trimethyl-3 Y Bicyclo.
Los filtros ultravioleta A también son considerados nocivos para la salud. En este grupo están las Benzofenonas que han demostrado ser muy tóxicas para la salud.
Las Benzofenonas son filtros ultravioleta muy peligrosos ya que funcionan como disruptores endocrinos múltiples, es decir, afectan a diferentes hormonas del cuerpo humano. Por supuesto, se acumulan en nuestro organismo y son muy difíciles de eliminar. Están presentes en la leche materna de las madres expuestas a esta sustancia y está asociado con graves reacciones alérgicas al sol. No solo es nocivo para el ser humano sino que los mares también sufren sus efectos, ya que es muy contaminante.
Las Bezofenonas pueden aparecer con muchos nombres, estos son los más comunes: Benzophenone-3, Oxibenzona, Phenyl-methanone, Benzoyl-5-Methoxyphenol, 2-Hidroxy-4-Methoxybenzophenone, Phenylmethanone, 4-Methoxy-2-Hydroxybenzophenone y Benzophenone.
Por desgracia, las formulaciones de farmacia o muy comerciales siguen recurriendo a estos filtros químicos como la Benzofenona o los Cinamatos de los que acabamos de hablar. Es muy importante ser consciente de que muchos de ellos funcionan como disruptores endocrinos al simular el funcionamiento de nuestras hormonas lo que conlleva graves problemas de salud a medio-largo plazo.
Mi consejo es descartar los filtros químicos y optar por los filtros físicos que son los que encontraremos en la cosmética con sello ecológico.
¿Los solares ecológicos están libres de tóxicos?
Por desgracia, no del todo. Existen formulaciones más limpias o más respetuosas con nuestra piel y con el medio ambiente que otras y eso es importante saberlo y tenerlo en cuenta a la hora de escoger. Por otro lado, hay sustancias sobre las que no existen estudios concluyentes y de las que no tenemos la certeza de que no sean dañinas.
Ya he comentado en alguna ocasión en este blog que no se respeta el principio de precaución. La unión europea aprueba sustancias para uso comercial ya sean para cosmética o alimentación sin probar sus efectos secundarios y sus efectos a largo plazo.
Así que aunque un solar tenga un INCI que no entra dentro de lo peligroso no podemos afirmar al 100% que alguna de sus sustancias no sean declaradas en un futuro como posibles carcinógenos. No se trata de meternos el miedo en el cuerpo pero si de ser conscientes de la importancia de someter a examen los productos que utilizamos.
¿Los solares ecológicos llevan filtros químicos?
No, una de las premisas de los solares ecológicos es que los filtros que aparecen en el INCI son filtros físicos. Los filtros químicos no se admiten por las certificadoras.
Os recuerdo que los filtros físicos se caracterizan porque actúan como una pantalla y reflejan la luz por lo que no es necesario echarnos la crema media hora antes. En principio son inocuos pero hay que ser cuidadosos porque algunas de las formulaciones que hay en el mercado llevan nanoparticulas de dióxido de titanio y de oxido de zinc. Las nanoparticulas en ningún caso son recomendables y deberían evitarse ya que sí que penetran en la piel y se desconocen sus efectos a medio-largo plazo.
¿Es problemático el uso del dióxido de titanio?
Es una sustancia presente en la mayoría de los protectores solares de producción ecológica o que llevan en su composición filtros físicos.
El dióxido de titanio es una sustancia química denominada óxido natural de titanio. Se trata del noveno elemento más común en la tierra y se comercializa como un polvo blanco con infinitas posibilidades tanto en la industria de la cosmética como en la de la alimentación. Su presencia en un producto le da a este el pigmento blanco tan característico, por eso es habitual en cremas solares y en dentríficos, por ejemplo.
El dióxido de titanio se suele emplear en los protectores solares porque ofrece una buena absorción de la luz ultravioleta y se vuelve transparente con la luz. No obstante, es un ingrediente que continuamente es sometido a examen. Hay quienes lo consideran una sustancia inocua en pequeñas cantidades y quienes alertan de su posible peligrosidad. ¿Quién tiene razón?
Por desgracia, no es una cuestión de tener o no razón sino de decidir con la información disponible si voy optar por un protector que lleve dióxido de titanio o no.
¿De qué forma aparece el dióxido de titanio en los protectores solares?
Lo podemos encontrar como pigmento de dióxido de titanio y en nanopartículas. Dentro del protector puede presentarse como ingrediente principal o como colorante o conservante.
Si aparece como filtro solar aparece con su nombre directamente: Titanium Dioxyde. Si se presenta como colorante lo encontramos como CI77891 pero nadie te específica entre paréntesis de forma explícita que es dióxido de titanio. Se puede dar el caso, yo me lo he encontrado, que des con solar que te gusta por su INCI porque crees que no lleva dióxido de titanio y resulta que sí lo lleva. ¿Cuál es la trampa? Pues que aparece con su número, si no estás muy familiarizada con su nomenclatura, que es lo normal, te habrán vendido un protector solar con dióxido de titanio como colorante.
El principal problema del dióxido de titanio es cuando aparece micronizado o en nanopartículas que es su formulación más agresiva ya que puede producir alergias respiratorias, problemas cardiovasculares e incluso cáncer. Se considera que es una sustancia pro-inflamatoria y no se recomienda su uso.
¿Qué forma tiene que tener el dióxido de titanio para ser denominado nanopartícula?
Denominados nanopartículas a a las partículas de dióxido de titanio de menos de 100 nm o de entre 1 y 100 namómetros. En teoría si un cosmético lleva en su composición nanopartículas debería venir especificado en el INCI del producto con la etiqueta “nano”. Así lo podemos encontrar en productos como Nivea donde observamos en el listado Titanium Dioxide (nano)
¿Qué son las nanopartículas encapsuladas?
En ocasiones, las nanopartículas aparecen encapsuladas en otros componentes para minimizar sus riesgos potenciales de absorción a través de la piel. Se supone que dan lugar a un partícula más grande y estable que, en principio, no tiene porque deteriorarse o romperse dejando libre la nanopartícula
Generalmente, se encapsulan gracias a diferentes sustancias como el ácido estearico vegetal, los trigliceridos vegetales y el silicio. Se vende como más seguro para el consumidor y como una solución al uso de las nanopartículas, sin embargo, yo no he encontrado un solo estudio que hable sobre su uso y sus beneficios. Además no es necesario indicar en el etiquetado que las nanopartículas han sido encapsuladas por lo que puedo adquirir un protector solar con nanopartículas encapsuladas y desconocerlo por completo.
¿También es peligroso el dióxido de titanio si no aparece en nanopartículas?
No se ha probado que sea inocuo o inofensivo para la salud. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer lo considera un posible carcinogéno del grupo B2. Esto significa que posiblemente cause cáncer aunque aún no existen estudios concluyentes. En esta categoría se suelen colocar sustancias para las que no existen pruebas suficientes en humanos que confirmen su toxicidad pero si las hay de su carácter carcinogéno en animales.
Varias investigaciones en animales han advertido de sus efectos en ratas que inhalaron el compuesto y aumentaron su probabilidad de sufrir un cáncer. Asimismo, una investigación de la Universidad de Luxemburgo observó que es muy tóxico al exponerse a la radiación UV. Favorece los radicales libres y puede provocar efectos dañinos en la salud como graves quemaduras.
Si echamos un vistazo a la mayoría de los protectores solares para niños observaremos que incluso los de producción ecológica llevan en su composición dióxido de titanio. El empleo por parte de los fabricantes del dióxido de titanio en un producto destinado a niños es más que llamativo existiendo otras opciones sobre los que no existen dudas. Por supuesto, no se comercializan con ninguna advertencia o aclaración destinada a los padres.
Estos hallazgos resultan preocupantes. Aunque no tenemos una confirmación absoluta existe una sospecha más que fundada de que es muy posible que sea tóxico. Sin embargo, se sigue utilizando en cosmética con absoluta tranquilidad. Los que no nos creemos la inocuidad del dióxido de titanio debemos ser prudentes y respetar la presunción de inocencia del compuesto químico.
Me pregunto donde ha quedado el principio de precaución y si de verdad hay que demostrar que algo provoca cáncer directamente para que sea retirado del mercado o se alerte de su peligrosidad. ¿No sería más inteligente demostrar que no es dañino con estudios amplios y contrastados?
Con esta información que hemos expuesto es tu decisión personal utilizar un protector solar con dióxido de titanio o no.
¿Cuál es el filtro físico más seguro?
Actualmente el óxido de zinc es el filtro físico más seguro que podemos encontrar en el mercado y además tiene la ventaja de que es biodegradable lo que es más respetuoso con el medio ambiente.
Esto no significa que en un futuro no aparezca una investigación o un estudio que demuestre que tiene efectos nocivos para la salud por lo que conviene actualizar la información que manejamos. Por supuesto, siempre en partículas de más de 100 nm, ya que si aparece en nanopartículas puede ser absorbido por la piel y pasar al torrente sanguíneo como sucede con las nanopartículas de dióxido de titanio.
En principio huiría de los encapsulados y me decantaría con este filtro químico en partículas grandes. El problema con el óxido de Zinc es que es difícil encontrar un protector solar, ya sea ecológico o no ecológico, a base solo de Óxido de Zinc. Por lo general aparece acompañando a otros filtros físicos o en formulaciones que no superan el 25 SPF.
Espero haberte aclarado la cuestión y que ahora con la información en la mano decidas libremente si es mejor optar por un solar ecológico o por uno convencional. En la próxima entrega de esta serie de post examinaremos muy de cerca algunos solares con INCIS muy interesantes para ayudarte a escoger el protector solar que mejor se ajuste a tu familia.
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Post actualizado en agosto de 2019
por Rosa Martínez Marán | May 31, 2018 | Vida Sostenible
Hoy os contaremos nuestra experiencia en un grupo de consumo y cómo formar parte de uno de ellos, ya se uniéndote a uno de los que ya funcionan o creando el tuyo propio.
Ya en el post anterior os hablábamos de los beneficios para tu familia de pertenecer a un grupo de consumo, no obstante, más de una persona tendrá dudas con respecto a su funcionamiento o querrá conocer la experiencia de primera mano de otras familias.
Es un hecho que nos gusta saber cómo le ha ido a otro para plantearnos si puede ser una buena idea para nosotros. Así que he dividido el post en dos partes. En la primera, me centraré en contar mi experiencia dentro de un grupo de consumo; en la segunda, abordaremos cómo funcionan, cómo puedo unirme a un grupo y cómo crear uno.
Nuestra experiencia en un grupo de consumo
¿Por qué queríamos formar parte de un grupo de consumo?
Era una idea que rondaba por nuestras cabezas desde hacía tiempo. Principalmente queríamos consumir productos ecológicos a un precio asumible para nuestro bolsillo. Ya comentaba en el post alimenta a tus hijos con productos ecológicos las beneficios de los productos ecológicos y la importancia de optar por ellos para alimentar a nuestra familia.
Hasta ese momento parte de nuestro consumo lo hacíamos en ecológico pero no podíamos permitirnos comprarlo todo en herbolarios y tiendas especializadas. Ya por entonces teníamos en funcionamiento nuestro huerto ecológico e íbamos logrando un mínimo de autoconsumo pero solo nos cubría una parte.
Además de nuestro interés por consumir productos sin pesticidas ni herbicidas nos sentíamos comprometidos con el medio ambiente y queríamos dar un paso más allá. Aspirábamos a un consumo responsable y de proximidad. Ya por aquel entonces me negaba a comprar productos que hubiesen viajado miles de kilómetros para llegar a mi mesa. También me parecía absurdo comprar productos que se cultivan aquí traídos de lugares remotos. Me parecía una incongruencia que no iba con nuestros principios y con nuestros valores.
Lo he comentado en más de una ocasión, ser padres nos cambió la vida, nos situó en el mundo como nada lo había hecho antes. Tomamos decisiones importantes como que nos lanzaríamos por fin a ser vegetarianos después del nacimiento del peque o que buscaríamos un grupo de consumo para poder consumir ecológico y contribuir a proyectos sostenibles. Y ese fue el click para ponernos en marcha.
¿Cómo llegamos al grupo de consumo?
La primera vez que escuché hablar de los grupos de consumo fue en un programa de la 2. En el documental se contaba como un grupo de vecinos se habían unido para comprar directamente a los agricultores de su zona sin pasar por intermediarios. Algo que a simple vista era lo habitual hace 100 años, hoy nos parece de lo más novedoso o, a mí al menos, me lo parecía. Pensé que era una idea extraordinaria y me puse a investigar si nosotros podríamos unirnos a una iniciativa similar.
Una vez sembrada la semilla empezamos a buscar grupo de consumo pero donde estábamos viviendo en ese momento no había grupos de consumo cercanos. De todos modos, planeábamos cambiar de pueblo así que el tema se pospuso hasta que nos hubiéramos mudado. El embarazo y la mudanza llegaron de golpe, también mis molestias debidas a la gestación y el tema se quedó en el cajón de lo pendiente durante unos meses.
En el segundo trimestre, instalados en la nueva casa y ya más tranquilos, el tema volvió a ponerse sobre la mesa ¿Por qué no intentarlo? Para entonces estábamos en plena transformación, habíamos decidido apostar por consumir todo ecológico y por ser vegetarianos definitivamente.
Iniciamos una nueva búsqueda y para nuestra sorpresa descubrimos que en el pueblo donde vivíamos existía un grupo de consumo. Así que nos pusimos en contacto con ellos y concertamos una cita para conocerles y que nos contasen cómo era el funcionamiento del grupo.
Tantas eran nuestras ganas de empezar que nos citamos con ellos la víspera de mi ingreso en el hospital para dar a luz al Vikingo. Alguien me preguntó que cuándo salía de cuentas y se quedaron perplejos al saber que me ingresaban al día siguiente para inducirme el parto. No obstante, no queríamos demorarlo más, era lo que deseábamos.
Nuestro grupo de consumo
Al principio nos sentimos un poco sobrepasados por la situación. Principalmente nos estrenábamos como padres y además debíamos aprender el manejo del grupo en pocas semanas. Fue más fácil de lo que parecía a simple vista.
Quizás lo más complicado fue entender cómo se gestiona el pedido de principio a fin con cada uno de nuestros proveedores. Sin embargo, sobrevivimos, de esto han pasado ya más de tres años y seguimos 🙂
Nuestro grupo de consumo es un grupo pequeño formado por pocas familias así que la autogestión es de obligado cumplimiento. Implica estar muy comprometido con el grupo y con las funciones que cada familia escoge mensualmente. Cada mes asumimos una tarea y es la que gestionamos durante todo el proceso de pedido, entrega y pago al proveedor.
Funcionamos principalmente con un grupo de correo y Whatsapp que tenemos la obligación de revisar con frecuencia porque la comunicación y los avisos se producen por esta vía. La tarea es mensual pero se realiza cada quince días.
¿En que consisten las tareas? Principalmente en mandar la oferta si la hay, avisar a los miembros de cuando se cierra el pedido, hacerlo, ir a recogerlo o recibirlo en casa, repartirlo en cajas si es necesario, cobrarlo a los miembros y finalmente ingresarlo o pagarlo directamente al proveedor.
En nuestro grupo de consumo, la distribución y las reuniones se producen cada quince días en casa de uno de los miembros del grupo ya que no tenemos un local propio donde reunirnos. Generalmente, quién recibe la verdura es quién recibe en su hogar. Cuando llega el buen tiempo aprovechamos para tomarnos una cervecita y un tentempié todos juntos aunque el reparto sea entre semana.
Una experiencia muy positiva
Siempre que llega alguien nuevo a nuestro grupo lo comentamos, cuando empiezas a consumir ecológico ya no quieres volver a consumir de otra manera. Un tomate de supermercado ya no te parece un tomate y menos aún algo apetecible que llevarte a la boca. También te hace ser consciente de los alimentos que consumes y de cómo los consumes.
Nuestro balance es muy positivo. Consumimos productos frescos, que han sido cultivados en la zona o que al menos han viajado pocos kilómetros para llegar a nuestra mesa, sabemos de dónde vienen y quién los produce. Podemos visitar la huerta siempre que queramos y ver como crecen los tomates o las lechugas. Nos suministran productos de una calidad excelente que en nada se parecen ni en sabor ni en textura a los que te venden en el supermercado.
Sabemos que comen las gallinas de los huevos que consumimos y aunque no tienen sello ecológico no lo necesitamos porque hemos constatado que las gallinas viven en libertad y que no se alimentan con piensos transgénicos. Al igual que los lácteos de cabra de nuestros dos proveedores de lácteos, sabemos que los animales no son maltratados, que reciben un trato digno y que el proceso de elaboración de los productos es artesanal y ecológica.
Claro que el grupo de consumo da trabajo pero una vez incluido en tu rutina no supone un esfuerzo adicional. Se trata de planificarse y de estar atenta a cuando hay que realizar el pedido, cuando llega, recoger el dinero y pagar el proveedor en el plazo establecido. Algo que llevamos haciendo desde hace tres años ininterrumpidamente durante todo el año.
Además de comer ecológico a un precio razonable hemos hecho grandes amigos que siendo padres como nosotros o no, nos enriquecen con sus propuestas y sus experiencia vitales. Nos encanta tomarnos algo juntos en verano en casa distribuyendo el reparto e intercambiar vivencias o proyectos de futuro. En nuestro caso, se trata de integrarte en una pequeña familia en la que todos se conocen y en la que triunfa el buen rollo.
Al menos dos veces al año hacemos una campaña de captación para darnos a conocer y lograr nuevos miembros. Este año pasado ofrecimos una degustación de pan por cortesía de Sinuhé de la Panata, nuestro proveedor de pan ecológico. Yo impartí una charla en el pueblo sobre los productos ecológicos y los beneficios de pertenecer a un grupo de consumo. Además de pegar carteles por la zona, estuvimos en una de las ferias artesanales de nuestro grupo ofreciendo información a los visitantes.
¿Qué te parece? ¿Podría encajarte en tu vida? Nuestro grupo de consumo al ser pequeño exige que sus miembros estén muy activos pero no todos los grupos de consumo son como el nuestro, los hay de todo tipo y de eso hablaremos a continuación.
Cómo formar parte de un grupo de consumo o crear el tuyo propio
¿Cómo funcionan los grupos de consumo?
Hay tantas formas de funcionamiento como grupos de consumo existen. Lo normal es encontrar tres tipos diferentes de gestión con sus diferentes variantes:
- La Cooperativa unitaria: este tipo de grupos de consumo se caracterizan porque sus miembros pagan una cuota fija al mes y, a cambio, reciben una cesta con los productos de temporada que tiene el agricultor en ese momento en stock cada semana o cada quince días. Con la cuota mensual lo que se pretende es financiar la granja o el huerto proporcionando unos ingresos fijos al productor. Se trata de un sistema en el que los consumidores se asemejan a los socios de una cooperativa asumiendo también los riesgos de la producción agrícola. En las grandes ciudades podemos encontrar grupos que tienen esta dinámica implantada desde hace años. Muchas de estas cooperativas además de reunirse para comprar a precios más reducidos mantienen una intensa actividad que incluye diferentes proyectos sostenibles y acciones colectivas de reivindicación y protesta. El grado de implicación política o medioambiental depende de cada una de ellas y de sus miembros.
- La cesta fija: el agricultor ofrece cada semana una cesta con los productos de temporada que tiene disponible a los miembros del grupo de consumo. Se trata de una cesta cerrada , ya que los productos vienen sugeridos por el agricultor y no se pueden cambiar unos por otros. La cantidad y el precio se fijan previamente y pueden variar ligeramente en función de las cosechas.
- El pedido: el proveedor ofrece una serie de productos cada semana o quincenalmente de los que tiene en stock y cada miembro del grupo de consumo crea su propia cesta en función de sus necesidades o preferencias culinarias. Dependiendo de si el agricultor tiene una producción más grande o más pequeña la oferta de productos será más amplia o más limitada. En ocasiones, el proveedor tiene acuerdos con otros agricultores en la zona y puede ofrecer más productos de los que cultiva.
¿Qué implicaciones tiene en la práctica pertenecer a un grupo de consumo?
Voy a realizar una serie de matices sobre la cuestión ya que la teoría la tenemos bastante clara pero no tenemos muy claro que implicaciones o compromisos supone unirse a una iniciativa de este tipo.
- Los grupos de consumo no son un supermercado: su dinámica y su sentido vienen determinados por la necesidad eliminar intermediarios y ofrecer una alternativa de futuro a los pequeños agricultores o ganaderos.
- Una de sus bases es consumir productos locales y de temporada. No nos unimos en grupo para comprar aguacates que vienen de Chile o naranjas en agosto.
- Entrar en un grupo de consumo supone asumir un compromiso con las tareas o gestiones que sean establecidas para la buena marcha del grupo.
- Será necesario acudir a repartos o asambleas donde se tratan o se discuten los asuntos más relevantes sobre la organización.
- Es imprescindible asumir tareas ya sean semanales o periódicas.
- Es obligatorio cumplir con las tareas encomendadas ya que su incumplimiento repercute en todos los miembros del grupo.
Estas matizaciones son muy importantes, no es la primera vez que nos llega alguien al grupo de consumo que piensa que solo viene a comprar más barato y que piensa que somos una distribuidora de productos y no un grupo organizado con una normas o unas pautas. No es válido comprar y no asumir ninguna tarea o compromiso.
¿Supone un sacrificio? No si tienes la cosas claras y sabes a lo que vienes. Sí, si piensas que con comprar y pasarte a recoger tu producto es suficiente. La palabra compromiso lo resume todo: compromiso contigo y con tu salud; compromiso con los miembros del grupo y compromiso con nuestro entorno y con otro modelo productivo y de consumo.
¿Cómo encuentro el grupo de consumo más cercano?
Una vez has tomado la decisión lo siguiente es buscar el grupo de consumo más cercano a tu domicilio. Una vez localizado manda un correo o haz una llamada de teléfono para concertar una entrevista. Lo más habitual es que te contesten en pocos días y te inviten a pasarte por allí para explicarte en qué consiste el grupo y cómo es su funcionamiento general.
En esta primera reunión es fundamental que preguntes todas la dudas que tengas, ya que es importante que hagas una valoración personal de si es lo que estás buscando, si puedes comprometerte o si se ajusta tu estilo de vida u obligaciones. Nos puede apetecer mucho unirnos a un grupo de consumo pero si tenemos dudas de si vamos a poder ir o no, es mejor dejarlo para otro momento en que si podamos comprometernos.
En Ecoagricultor puedes encontrar un listado de grupos de consumo por provincias que puede facilitarte la búsqueda. No obstante, algunos grupos pequeños como el nuestro pueden no haber solicitado el alta. Un buen rastreo en internet o en redes sociales puede ser también muy útil. Nosotros encontramos a nuestro grupo de consumo precisamente así. Ellos gestionaban una Fanpage en Facebook y buscando llegamos a ella.
Puede suceder que en tu zona no haya grupo de consumo o te encuentres con que el acceso está cerrado porque el cupo de familias está cubierto. Esta es una situación que nos genera desasosiego porque ya no que nos hemos decidido queremos empezar ya. Una posible solución puede ser esperar a que haya una plaza disponible o buscar otro en otra zona, aunque los desplazamientos a la larga pueden hacerse muy cuesta arriba sobre todo en invierno. Otra alternativa es crear tu propio grupo de consumo.
¿Cómo crear un grupo de consumo?
Una vez nos hemos decidido por esta opción lo más relevante es encontrar otra personas en tu zona que quieran formar parte de un grupo de consumo. Puede ser que haya más familias en lista de espera para entrar en el grupo de consumo de tu barrio, contacta con ellas y hazles la propuesta. Lo ideal para empezar son entre 5 y 10 familias. También puedes tantear en redes sociales o poner algún cartel como se ha hecho toda la vida.
Aunque no es necesario que hagáis un contrato o un tratado de comercio si sería muy recomendable establecer unas normas o pautas generales de funcionamiento que queden por escrito. Podéis crear una cuenta de gmail y un grupo de gmail para distribuir la información a los miembros.
Google ofrece muchas herramientas gratuitas que pueden ser muy útiles para realizar esta labor. Por ejemplo, a través de una hoja de cálculo de Google podéis establecer unas listas por proveedores y productos para facilitar que los miembros realicen el pedido cómodamente. Luego la persona que realiza la tarea apunta el pedido de cada uno y lo gestiona.
Estableced cada cuanto tiempo os vais a reunir, la duración de las tareas y el horario. En ocasiones, el día de reunión vendrá determinado por el día de reparto de los proveedores, en otras, debéis delimitarlo vosotros en función de la disponibilidad de los miembros. Dejad todos estos detalles cerrados e insistid en que la asistencia a las reuniones es obligatoria. Asimismo dejad claro que para poder pedir es necesario asumir tareas semanal o quincenalmente.
Claro que para gestionar pedidos es necesario tener proveedores. Este paso es el que lleva más tiempo y es la decisión más relevante. Qué vas a comprar y a quién.
¿Cómo trabajan? ¿De dónde vienen los productos? ¿Están en la zona? ¿Se pueden visitar las instalaciones? ¿Qué descuentos ofrecen a grupos de consumo? ¿Cuál es el pedido mínimo? Tomaos todo el tiempo que necesitéis y recabad toda la información posible. Si podéis ir a visitarlos o reuniros con ellos aún mejor. Esto no significa que una vez elegido un proveedor no podamos cambiar pero es mejor escoger conociendo en profundidad lo que ofrecen y si se ajusta a lo que tu grupo de consumo necesita.
Una vez tenemos proveedores, debemos establecer el funcionamiento, cada cuánto tiempo pedimos, cómo hacemos el pedido, cuándo pagamos al proveedor, etc. Lo más útil es escoger proveedores que te permitan pagar una vez entregado el producto ya que adelantar dinero siempre supone un problema. Otra cuestión es dónde reunirse, lo más cómodo y fácil es gestionarlo en las casas de los miembros. Si en algún momento crecéis y os compensa alquilar un local también es buena idea.
Luego, según vaya evolucionando el grupo estableceréis más directrices generales o normas de funcionamiento que serán especificas para vuestro grupo y que facilitan su gestión. Parece mucho trabajo a priori pero es cuestión de ir diseñando el grupo con calma e ir aprendiendo sobre la marcha.
Debido al interés que suscitan los grupos de consumo desde hace tiempo han surgido plataformas que te ayudan a gestionar la creación de un grupo de consumo desde cero como Grupo A Grupo. Si andas muy pérdida o no tienes mucho tiempo pueden ser una buena opción para empezar, te ofrecen incluso la posibilidad de contactar con personas en tu zona.
¿Qué te ha parecido el post? ¿Te animas a unirte a un grupo de consumo? ¿Estás pensando en crear el tuyo propio? Espero que el post te haya sido útil y haya conseguido despejar los interrogantes en torno a esta cuestión. Si tienes cualquier duda sobre los grupos de consumo, su funcionamiento o como crear uno deja un comentario en el post y te contestaré en cuanto pueda. También puedes enviarme un email a rosamartinezmaran@gmail.com
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por Rosa Martínez Marán | May 17, 2018 | Vida Sostenible
En el post de hoy descubre cuáles son los beneficios de pertenecer a un grupo de consumo y cómo esta iniciativa beneficia a tu familia y al entorno en el que vives. La propuesta no solo tiene ventajas a nivel personal, sino que redunda en un beneficio colectivo, ya que los grupos de consumo promueven la sostenibilidad y el consumo responsable.
No sé si alguna vez has oído hablar de los grupos de consumo o si conoces a alguien que pertenezca a uno de ellos. Los grupos de consumo han proliferado en los últimos años como setas tanto en el ámbito urbano como rural, ya que cada vez hay más personas concienciadas y comprometidas con su entorno. Hoy hablaremos de su éxito y de las ventajas que tiene para ti unirte a uno de ellos.
¿Qué son los grupos de consumo?
Se trata de un grupo de familias o particulares que viven en una misma localidad o barrio que se unen para comprar productos ecológicos como la verdura, la fruta o los lácteos directamente al proveedor, sin intermediarios que encarezcan el producto. Se organizan semanal o quincenalmente para hacer el reparto y gestionar el pago a los proveedores seleccionados por ellos mismos.
¿En qué pilares se asientan los grupos de consumo?
- En la autogestión. Cada grupo se organiza de forma independiente según las necesidades de sus miembros y de su entorno. El grupo gestiona todo el proceso desde la selección del proveedor hasta que se sirve el producto y se paga el precio convenido.
- En el consumo de productos de cercanía, es decir, locales. El proveedor seleccionado no se encuentra alejado del grupo de consumo sino que en la medida de lo posible vive en el mismo entorno y ofrece los productos directamente cultivados o elaborados por él.
- En la relación de confianza que se establece entre el consumidor y el proveedor. En los grupos de consumo se suelen elegir los proveedores por la proximidad pero también por la relación de confianza que generas con ellos. En nuestro caso, podemos visitar la huerta de nuestro proveedor de frutas y verduras siempre que queremos hacerlo y se encuentra situada en el pueblo de al lado, a escasos kilómetros de donde vivimos. Es un consumo de kilómetro 0 y de máxima proximidad.
- En la compra de productos de temporada. Es básico si queremos mantener un consumo de calidad y responsable. Al ser productos cultivados o elaborados en el mismo entorno están sujetos a la estacionalidad y la temporalidad. Cada estación del año tiene sus productos estrella y se compran y se consumen en su momento de maduración. Por ejemplo, el consumo de fresas se limita a unos dos o tres meses al año dependiendo del excedente de fruta y de cómo haya ido su cultivo y recogida.
¿En que beneficia a mi familia pertenecer a un grupo de consumo?
Es un hecho que queremos lo mejor para nuestros hijos, que deseamos que estén sanos y que estén bien alimentados. Formar parte de un grupo de consumo puede cumplir este objetivo y otros de índole medioambiental. Vamos a echar un vistazo a los beneficios.
1. Accederás a una mayor variedad de productos
Supongo que más de una os habréis quedado perplejas ante esta afirmación. ¿Cómo puede ser si en el supermercado tengo de todo? ¿No será lo contrario?
Si lo miramos desde el punto de vista comercial es una obviedad que en el supermercado tengo una oferta casi ilimitada de productos. El marketing de la industria alimentaria es extraordinariamente potente, son capaces de convertir un ladrillo en un manjar apetecible.
Desde el punto de vista nutricional y desde el punto de vista del que desea consumir comida y no publicidad envasada, en un supermercado encontrará muy poco de comida y sí mucho de marketing. Gracias al famoso «marketing», occidente tiene unas tasas de obesidad disparadas y preocupantes sobre todo entre la población infantil que es uno de sus mercados más suculentos, basta con echar un vistazo a la publicidad infantil.
La libertad del comprador de supermercado
Queremos comer bien y alimentarnos con productos de calidad pero no nos planteamos como una cuestión primordial que nos llevamos a la boca y seguimos comprando en los supermercados por inercia.
Aunque cada vez hay más personas que revisan y analizan las etiquetas la mayor parte de las familias echan en la cesta los productos sin mirar sus ingredientes. Sin ser conscientes de que muchos de ellos llevan aditivos, conservantes y un sinfín de sustancias de dudosa procedencia.
La vida estresada y rápida que tenemos nos “obliga” a consumir productos que tu abuela no reconocería como comida. La industria alimentaria es muy poderosa y ofrece unos productos atractivos a la vista y al paladar que tienen la apariencia de comida pero que no lo son.
Compramos en el supermercado porque nos han convencido de que allí encontraremos una gran variedad de productos donde elegir, la realidad es que nuestro margen de libertad se limita a la elección entre una marca de margarina u otra. Cuando el quid de la cuestión es que no deberíamos consumir margarina de ningún tipo ya que es un producto procesado e industrial que hace 100 no existía y que lleva en su composición una buena dosis de grasas trans nada beneficiosas para nuestra salud.
Solo es un ejemplo de lo que podemos encontrar hoy en día en un supermercado. Si nos damos una vuelta por allí encontraremos pocos productos frescos y sí muchos procesados. ¿Nos hemos preguntado que productos nos gustaría encontrar? ¿Compramos lo que queremos comprar o compramos lo que hay?
Nuestro poder de elección es una enorme falacia.
Compramos lo que el supermercado decide vendernos
Compramos lo que el supermercado quiere que compremos, en otras palabras, adquirimos los productos que el supermercado elige vender en detrimento de otros que no considera competitivos comercialmente. Es más, compramos los productos en oferta que a la gran superficie le interesa quitarse de encima lo antes posible.
Por ejemplo, la harina de algarroba que tiene un sabor muy similar al del cacao hoy es imposible encontrarla en un supermercado. Sin embargo, la algarroba fue durante muchos años parte importante de la alimentación española aunque su uso se fue perdiendo en beneficio del cacao o del chocolate.
La paradoja es que somos uno de los primeros productores de algarroba del mundo, es decir, la cultivamos y la procesamos aquí. Por el contrario el cacao no se cultiva en España sino que ha sido cultivado y procesado en un lugar muy alejado de donde vivimos ¿No tendría más sentido consumir algarroba en vez de cacao? Desde luego, sería más sostenible y más sensato teniendo en cuenta que el sabor de ambos productos es muy parecido.
¿Cuál es el problema? Que la mayoría de las personas no han oído hablar de la algarroba jamás, que además es muy difícil de encontrar en un supermercado. y que tengo una oferta casi ilimitada de productos con cacao o con chocolate.
Este ejemplo es extrapolable a productos como los tomates o las naranjas, ya que existen muchas variedades que desconocemos porque solo se nos ofrece una variedad estándar que es la que se cultiva de forma intensiva.
¿Ofrecen más variedad los grupos de consumo?
Diría que es parte de su encanto poder probar diferentes variedades de berenjenas o de lechugas, por ejemplo. Una de las reivindicaciones de los agricultores ecológicos es la recuperación de variedades locales que se han ido perdiendo o que han quedado olvidadas. Semillas adaptadas al hábitat en el que vives desde hace más de mil años, nada que ver con una semilla creada directamente en un laboratorio.
Además de probar diferentes variedades de hortalizas que ya conocíamos podemos descubrir otro tipo de verduras de las que no sabíamos nada y que pueden enriquecer nuestra despensa y nuestros platos.
A modo de ejemplo, puedo citar el colinabo, una hortaliza de la que apenas sabía nada hasta que nuestro proveedor del grupo de consumo nos la ofreciese como un producto de temporada. Nos animamos a probarla y fue un gran descubrimiento culinario ya que tiene un sabor que la hace muy especial y es muy versátil en la cocina.
2. Conoces de donde vienen los alimentos
Hace ya tiempo que perdimos la relación entre el agricultor o el ganadero que nos suministra los alimentos que comemos. Es una realidad que no sabemos nada de los alimentos que compramos y consumimos. ¿Dónde fueron cultivados? ¿Cómo? ¿Se han utilizado pesticidas para controlar las plagas? ¿Se les han administrado antibióticos a las vacas? ¿Los animales han recibido un trato digno? ¿Han sido explotados sus recolectores? ¿Sus condiciones de trabajo son humanas?
¿Te planteas estas cuestiones cuándo vas al supermercado? Posiblemente no. En caso de preguntar por estas cuestiones, ¿podrías obtener esta información? No. Rotundamente no. Es imposible obtener estos datos en la agricultura y la ganadería intensiva.
Desconocemos por completo el origen de lo que comemos pero lo hacemos con la misma confianza con la que nuestros ancestros comían las hortalizas de la huerta del vecino. Si nuestros antepasados pudieran vernos se escandalizarían con la facilidad con la que consumimos productos de los que no sabemos absolutamente nada, que han sido procesados no se sabe dónde y que han pasado por un proceso de producción que los hace irreconocibles.
Cuando te unes a un grupo de consumo y comienzas a consumir productos locales una de las ventajas es poder visitar y conocer de primera mano cómo trabajan tus proveedores. Es habitual que las puertas estén abiertas para recibirte y que veas cómo se cultivan las verduras o cómo se elabora el queso. Que te permitan visitar el lugar donde pastan las vacas y observes el pienso con el que sea alimentan. La cercanía permite este tipo de relaciones que incluso pueden acabar en una amistad duradera con el tiempo.
Si vives en una ciudad y tu proveedor vive en un entorno rural es muy posible que también te permita visitar la cooperativa o la explotación y que veas con tus ojos como es el proceso.
Para mí es fundamental conocer el desarrollo del producto desde el principio hasta que llega a mi mesa. Saber que las gallinas de los huevos que comemos viven en libertad, que no están estresadas ni sometidas a una cadena de producción, que tienen una vida digna.
3. Promueves el desarrollo de proyectos sostenibles
Esta es una cuestión vital si queremos cambiar un modelo productivo que explota a los animales y que agota la tierra. Es un hecho que los recursos de este planeta son finitos y limitados aunque nos vendan el desarrollo sin fin como un bien necesario e imprescindible.
Desde diferentes estudios se afirma que la agricultura ecológica es más eficiente y más productiva que la agricultura convencional. Además favorece la soberanía alimentaria especialmente en lugares del mundo donde viven los más pobres.
Existen movimientos como el decrecimiento que abogan por un cambio de modelo más sostenible y racional en el que no se exploten los recursos sino que se utilicen de una forma equilibrada y sensata. El crecimiento ilimitado ha demostrado ser un disparate que nos ha llevado a diferentes crisis en nuestra historia reciente. Podemos cambiar el modelo y debemos apostar por ello.
Desde diferentes proyectos ecológicos se apoya al medio rural y un cambio de modelo que devuelve la soberanía alimentaria a quien verdaderamente le pertenece: a los campesinos, a los agricultores y a los pequeños productores. Tú puedes formar parte de ese movimiento y poner tu granito de arena simplemente apoyando estos proyectos con tu consumo.
4. Proteges el medio ambiente
Esta es una cuestión muy importante. Este mundo tal como es será la herencia que dejaremos a nuestros hijos y nietos. De momento es un mundo muy contaminado debido a nuestra dependencia de los combustibles fósiles y de un modelo productivo en el que los costes medioambientales han sido eliminados del precio final de consumo.
Si te das una vuelta por el supermercado podrás encontrar aguacates de Chile, tomates de Noruega, guisantes de china y un sinfín de despropósitos que llenan las cámaras frigoríficas de los supermercados. ¿No cultivamos aguacates en España? ¿Y guisantes? ¿Tiene sentido que viajen 10.000 kilómetros? ¿Y la huella ecológica de ese producto?
La globalización ha permitido que consumamos productos que han viajado más de lo que nosotros viajaremos en nuestra vida. El libre comercio ha permitido que podemos comprar a un precio más reducido un producto cultivado a 2000 kilómetros que un producto cultivado en apenas 50 kilómetros. Por ejemplo, una lata de espárragos cultivados en China es más barata que una lata de espárragos cultivados en Navarra. La diferencia de precio es brutal.
¿Dónde está la trampa? En la huella ecológica de este producto. Si sumásemos a esos espárragos chinos su coste medioambiental no costarían dos euros sino diez. Y esta información debería constar en la caja y ser accesible al consumidor, algo que aún no ha sucedido.
Si te unes a un grupo de consumo proteges el medio ambiente ya que ahorras gran parte de los costes medioambientales al consumir productos ecológicos y de proximidad. Además favoreces el cuidado y la protección de tu entorno. Esto redunda en un beneficio común para todos los habitantes de una zona o de un núcleo urbano.
Nuestra dependencia de los plásticos y envoltorios
Este es un tema que tengo pendiente desde hace tiempo y al que más pronto que tarde dedicaré un post. Nuestra dependencia de los plásticos es sencillamente brutal. Por desgracia, se ha localizado un nuevo continente en el Pacífico, un continente de basura plástica y tóxica. ¿Cómo hemos llegado ahí? Tenemos un problema tremendo con el plástico y, sin embargo, ahora se envuelven en el supermercado hasta las naranjas (la estupidez humana no tiene límites ni fronteras).
La cuestión es tan urgente que tenemos posicionarnos y tomar conciencia de que el abuso de los plásticos nos puede llevar al desastre. Además debemos ser conscientes de que el plástico no se degradada y nos sobrevivirá a nosotros y a las próximas generaciones.
En un grupo de consumo los plásticos y los envoltorios superfluos no son necesarios. Generalmente, el producto se suministra en cajas de cartón reciclables y reutilizables. Además no se suele envolver los productos ni en papel ni en cajas de cartón que luego no tienen ninguna vida útil.
Aquellos productos que exigen un envasado suelen envasarse salvo excepciones en recipientes de vidrios que suelen volver a utilizarse. Nosotros, por ejemplo, los empleamos para guardar comida congelada y no tener que recurrir a los táper.
5. Haces nuevas amistades
De entre los beneficios de pertenecer a un grupo de consumo me gustaría resaltar la posibilidad de crear nuevas amistades. Las personas que forman parte de un grupo de consumo generalmente suelen compartir unos valores y unas perspectivas vitales similares como el cuidado por el medio ambiente o la conciencia social. Es una oportunidad para encontrar personas idelógicamente afines a ti.
Algunas de los miembros de nuestro grupo de consumo son familias como nosotros con las que no solo compartimos nuestra visión de la alimentación sino que también los principios de la crianza respetuosa. Esto crea una lazos muy potentes que con el tiempo se han convertido en una sólida amistad. Además nuestros hijos son amigos y juegan juntos.
Otros miembros del grupo están en otro proceso vital y eso no supone un impedimento para desarrollar una amistad duradera. Todos disfrutamos de pasar un rato juntos y de poder conversar sobre temas de sostenibilidad o de decrecimiento. El intercambio resulta muy enriquecedor.
También te permite entrar en contacto con personas muy diferentes que tienen una visión personal sobre la realidad y que pueden ofrecerte nuevas perspectivas sobre el mundo en el que vives o simplemente mostrarte otra forma de vivir o de entender el mundo.
6. Aprendes a consumir de forma responsable
¿Tiene sentido consumir naranjas en agosto o fresas en diciembre? Debemos ser conscientes de que consumir productos fuera de temporada significa consumir un producto que ha sido cultivado en un lugar muy alejado de nuestro hogar y que ha viajado miles de kilómetros para llegar a mi mesa.
¿Merece la pena? ¿Se trata de un consumo responsable? No, y todos los sabemos. No es un consumo responsable ni es un modelo sostenible a medio-largo plazo.
La forma en que consumimos y la forma en que decidimos alimentarnos no es una cuestión banal e intrascendente. No solo repercute en mi entorno sino que también hipoteca nuestro futuro como especie.
Aprender a consumir de forma responsable implica tener en cuenta los costes mediambientales, sociales y políticos que tienen nuestras elecciones personales. Si decido que solo voy a consumir productos de temporada y me acostumbro a ello, pasaré de largo cuando me ofrezcan naranjas argentinas en agosto. Cuando no se vendan quizás el supermercado se cuestiona la necesidad de traerlas desde tan lejos.
Naranjas que por cierto deberían quedarse en su entorno y ser consumidas por personas que viven en ese lugar y que están adaptadas a ese medio.
Un consumo responsable significa comprar solo lo que necesito y abandonar la dependencia por los productos procesados. La racionalidad y el sentido común deben sentarse a la mesa. Mejor que comprar una crema de calabaza elaborada gracias a un proceso de producción puedo elaborarla en casa con los ingredientes que yo elija y hacer las variantes que yo considere oportunas. Puedo mirar en mi despensa y con esos productos elaborar recetas nuevas o directamente hacer una cocina de aprovechamiento. Las posibilidades son ilimitadas.
Es un hecho que en España tiramos muchísima comida que caduca o en los supermercados o en nuestra nevera. ¿Es necesario todo ese despilfarro? ¿Necesitamos nachos de jamón y queso para vivir o pizza de barbacoa? Se trata de aprender a conocer los productos tal y como crecen en la naturaleza y aprovecharlos gracias al ingenio y a la imaginación.
En un grupo de consumo aprendes a consumir los productos que hay cada temporada y a aprovecharlos. Nosotros hemos hecho mermelada de frutas cuando hemos tenido un excedente de producto, hemos introducido hortalizas nuevas en nuestros platos y hemos dado un nuevo toque a nuestra comida. Hay miles de posibilidades que nos da la tierra y que podemos aprovechar.
7. Compras a un precio razonable
Si como para nosotros una de tus prioridades es consumir productos ecológicos a un precio razonable un grupo de consumo es perfecto para cubrir esta demanda sin arruinarte. Ya comentaba en profundidad en el post, Alimenta a tus hijos con productos ecológicos los beneficios que puedes obtener si te pasas al consumo ecológico, por ejemplo, ventajas en tu salud y ventajas medioambientales.
La clave para pagar un precio ajustadoo está en la eliminación de intermediarios que suelen encarecer el precio y en la distribución que suele ser cercana, lo que supone una reducción importante en gastos de transporte. En ocasiones, alguno proveedor decide para abaratar costes distribuir el producto solo una vez al mes. En ese caso, compras una mayor cantidad de producto y lo conservas en un lugar adecuado en el que no se dañen sus propiedades. Así funciona, por ejemplo, nuestro proveedor de cítricos y aguacates.
Comprar en grupo es más barato que comprar en soledad, esto también ayuda a ajustar precios que pueden ir por tramos o por kilos. Los productos de temporada debido a su estacionalidad suelen venderse a un precio más barato. Otra forma de abaratar la lista de la compra es adquirir cesta cerrada con los productos que tu proveedor necesita vender. Puede salir entre un 10 y un 20% más barato que escoger los productos directamente de un listado.
En definitiva creemos que un cambio de modelo de consumo trae consigo un cambio de mentalidad y una oportunidad para el futuro. Los grupos de consumo promueven estas iniciativas e impulsan la creación de cooperativas o proyectos sostenibles que promueven la recuperación del medio rural que durante tanto tiempo ha estado olvidado.
Cuando eliges pertenecer a un grupo de consumo lo haces con el convencimiento de que vas a ayudar a mejorar el mundo o al menos vas a ayudar a reducir tu huella de carbono y la de tu familia.
¿Qué te han parecido estas razones? ¿Te animas a probar con un grupo de consumo? ¿No sabes por dónde empezar?
En el próximo post te cuento mi experiencia formando parte de un grupo de consumo y cómo puedes formar parte de uno o crear el tuyo propio.
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por Rosa Martínez Marán | May 3, 2018 | Maternidad y Crianza Sostenible
Bienvenida al club de las madres quemadas o que sufren el síndrome de burnout aunque nunca en su vida hayan oído hablar de él.
En el post de hoy vamos a delimitar que es el síndrome de burnout y porque se asocia a las madres agotadas mental y físicamente o también denominadas madres quemadas. Se trata de un problema que cada vez aqueja a más madres debido al ritmo desorbitado de vida que llevamos y a la exigencia desmedida a las que nos vemos expuestas.
¿Qué es el el síndrome de las madres quemadas?
En 1974 el psicólogo Herbert Freudenberger formula su teoría sobre el síndrome de Burnout. La palabra de origen anglosajón es “burn-out” que traducido al castellano significa consumirse o agotarse. En un principio se elabora pensando en un entorno meramente laboral, sin embargo, más adelante, el término se amplía a otros entornos como el familiar.
El síndrome de burnout se aplica desde hace tiempo a madres cansadas aunque también puede utilizarse para referirse a la situación de cansancio del padre. Este síndrome también ha sido denominado síndrome de la madre quemada, en este post utilizaremos indistintamente ambos conceptos como sinónimos.
De igual modo, cuando hablemos de la persona que sufre el síndrome nos centraremos en la figura maternal lo que no quiere decir que lo que se afirma no sea igualmente válido para referirnos al padre que presenta un cuadro de agotamiento extremo similar.
¿En qué consiste? Principalmente en un progresivo agotamiento físico y mental de la madre que lleva a un estrés que se convierte en crónico.
Buscando bibliografía sobre la cuestión no encontré ningún artículo científico que se hubiera detenido a analizar los niveles de estrés de las madres y la incidencia del síndrome de Burnout en este colectivo. La mayor parte de artículos disponibles se centran en entornos laborales relacionados con profesiones relacionadas con el cuidado de terceros.
¿Entonces no existe el síndrome de las madres quemadas?
Sería muy injusto afirmar esto. Ya que cada vez más mujeres afirman sentirse sobrepasadas y estresadas a diario. Aunque el problema sea invisible para gran parte de la sociedad no significa que no exista. Las mujeres siguen llevando el peso de la vida familiar, asumiendo una carga que en muchos momentos se puede tornar insoportable.
Otra cuestión es si alguien en algún momento se tomará la molestia de recabar estos datos y hacer un estudio que demuestre que las madres soportan unos niveles de estrés muy altos y que necesitan de una red de apoyo físico y emocional.
Los síntomas del síndrome de las madres quemadas
Repasemos los síntomas y veamos si compartimos alguno de ellos. Podemos encontrar síntomas a nivel emocional y a nivel físico. Comenzaremos haciendo un repaso por los síntomas emocionales.
Síntomas emocionales del síndrome de las madres quemadas
Uno de los síntomas emocionales más representativos es la irritabilidad y el mal humor generalizado. Todo nos molesta y el más mínimo contratiempo nos genera un enorme enfado o malestar. Nuestra reacción ante determinadas situaciones de la vida es de agobio continuo ya que nuestra resistencia al estrés cada día está más mermada.
Otro síntoma visible es la falta de energía. Parece que la más mínima cosa cuesta un gran esfuerzo, como bañar al niño, ir con él a la compra o sentarnos a la mesa a comer todos juntos. Interrelacionado con este síntoma está la desmotivación, la madre no tiene ilusión por nada y empieza a no disfrutar de pasar tiempo con sus hijos, al contrario, se convierten en una pesada carga. Esto se adereza con buenas dosis de culpa.
A nivel mental notamos un gran agotamiento que está relacionado con un deterioro cognitivo que se ha puesto en marcha y que nos puede provocar confusión, pérdida de memoria, falta de concentración y despistes varios que agravan la situación y nos hacen sentirnos inútiles.
Un síntoma muy significativo es el insomnio. Estamos agotadas pero nos metemos en la cama y somos incapaces de conciliar el sueño. De pronto, todas nuestras preocupaciones rondan por nuestra cabeza y nos generan una gran angustia. También puede ser que nos durmamos y nos despertemos a mitad de la noche con palpitaciones o en alerta y luego no podemos coger el sueño de nuevo. Al día siguiente estamos agotadas pero cuando llega la noche la situación se repite.
Uno de los síntomas menos visibles y más preocupantes son los estados depresivos que pueden pasar desapercibidos por el entorno porque la madre finge una aparente normalidad.
Posiblemente ni siquiera sea consciente de que ha entrado en estado depresivo. Puede sentirse invadida por la tristeza y por sentimientos negativos que, en ocasiones, no se atreve ni a confesar a su pareja.
Síntomas físicos del síndrome de las madres quemadas
Los síntomas físicos pueden confundirse con alguna enfermedad ya que el estrés al que nos vemos sometidas altera el equilibrio de nuestro cuerpo.
Es muy habitual tener problemas gastrointestinales de forma continuada, parece que nada nos sienta bien o que no se nos asienta el estómago. Podemos incluso perder peso porque el estrés nos cierra la boca del estómago y nada nos entra, o por el contrario, comer de forma desaforada y sin control, como una forma de acallar nuestro malestar.
Se puede ver afectado nuestro aparato cardiovascular por un incremento de la tasa cardíaca y podemos sufrir arritmias cardíacas. Nuestro sistema inmunológico se deprime y estamos más expuestas a virus y nos enfrentamos con menor fuerza a ellos, por lo que tendemos a enfermar más a menudo.
Los dolores de cabeza son continuos, es muy común sufrir la típica cefalea tensional que puede incluso incapacitarnos y llevarnos a la cama. Son esas migrañas que nos impiden incluso pensar. También se asocian al burnout los problemas musculares, contracturas y dolores articulares que podemos notar al despertar o al poco de meternos en la cama.
¿Soy una madre quemada?
¿Te has sentido identificada con alguno de estos síntomas? ¿Significa que sufro este síndrome?
Ante todo deberíamos ser prudentes y saber delimitar entre un estrés puntual motivado por una situación concreta y una situación de estrés sostenida en el tiempo.
Lo que sí es cierto es que en más de una ocasión nosotras nos hemos sentido quemadas o hemos tenido cerca de nosotras a una madre con unos niveles de estrés muy elevados. Madres a las que cualquier contratiempo las saca de sus casillas.
Es habitual en los grupos de madres encontrarnos con mujeres que muestran su descontento o se sienten desbordadas por la crianza de sus hijos. En ocasiones se sienten juzgadas por otras madres por sentirse mal o por tener pensamientos negativos. Lo que agrava la sensación de incomprensión. Ya explicaba en el post, la maternidad juzgada: aprendiendo a no juzgar, lo importante que es no juzgar a otras madres sino sostenernos y acompañarnos en la crianza, la importancia de la tribu.
¿Cómo reacciona nuestro cuerpo ante el estrés?
Me parece vital detenernos en esta cuestión porque sabemos que es el estrés pero desconocemos como se activa y que efectos tiene sobre nuestro cuerpo.
La supervivencia activa una serie de mecanismos cerebrales relacionados con la lucha/huida. La amígdala que es el centro de nuestra memoria emocional cumple un papel muy relevante ya es la estructura encargada de evaluar si el estímulo es positivo o negativo. Para entendernos, ella decide si debemos dar la voz de alarma o debemos permanecer relajadas.
Si la alarma se produce, la amígdala activa al hipotálamo que nos prepara para dar una respuesta al estrés. El hipotálamo pide ayuda a sus amigas, las glándulas suprarrenales, situadas en los riñones que cuentan con muchas otras amigas dispuestas a responder inmediatamente.
¿Cómo lo hacen las glándulas suprarrenales? Regulando la secreción de distintos tipos de hormonas como los corticosteroides y las catecolominas. Dentro del grupo de la catecolominas nos encontramos con tres sustancias importantes: la adrenalina, la noradrenalina y la dopamina.
Estas tres amigas en momentos de estrés se introducen en el torrente sanguíneo de forma masiva. Tiene sentido, su objetivo es dar una respuesta inmediata y contundente.
¿Entonces el estrés es el malo?
Ni bueno ni malo. Cuando cumple su función adaptativa podemos considerarlo un estrés positivo que nos permite afrontar una situación puntual y dar una respuesta adaptativa.
Por ejemplo, mi hijo echa a correr hacia la carretera. Automáticamente mi amígdala y mi hipotálamo se ponen en marcha y en cuestión de segundos las catecolominas se han vertido de forma vertiginosa en mi torrente sanguíneo y me han activado. De pronto, estoy corriendo más rápido que él para alcanzarlo e impedirlo. Y por supuesto, consigo mi objetivo, detenerlo antes de que ponga un pie en la carretera.
¿Cuál es el problema con el estrés mantenido en el tiempo? El principal inconveniente es que este estrés no es adaptativo. Nuestro cuerpo está preparado para afrontar un estrés puntual no para enfrentarnos a un estrés sostenido. Sencillamente no podemos mantener la respuesta con la catecolominas, ya que duran poco tiempo en nuestro torrente sanguíneo.
Necesitamos refuerzos y entonces nos unimos a otra glándula endocrina, la hipófisis y se forma el eje del mal, como yo lo denomino, comúnmente llamado eje hipotalámico-hipofisario. Y además contratamos a un guardia de seguridad que trabaja durante más tiempo, el cortisol que se libera de forma más lenta en nuestro organismo y sus efectos son más duraderos. El problema es que se mantiene durante bastante tiempo en nuestro cuerpo aunque la amenaza ya no exista.
Cuando sientes que solo sobrevives
Por desgracia, si el cortisol se mantiene durante mucho tiempo podemos decir que hemos entrado en un estado de estrés crónico o mantenido, también denominado estrés negativo o distrés.
Cuando llegas a esta situación de desbordamiento o de agotamiento extremo solo piensas en sobrevivir y empiezas a funcionar en piloto automático, cumples con tus obligaciones como una autómata.Querrías llorar pero ni siquiera tienes tiempo para eso. Y ni se te ocurra quejarte que cualquiera aprovechará para darte unas cuantas lecciones de crianza gratuitas o te dirá que eres una niñata egoísta e inmadura.
¿Son conscientes nuestros hijos de que nos sentimos quemadas?
Por supuesto, tus hijos lo notan, lo perciben y lo absorben como esponjas. Y también su comportamiento puede verse alterado por la situación porque el entorno calmado es ahora un entorno tenso y el niño no entiende que ha pasado ni por qué.
En modo madre quemada pueden darse diferentes situaciones: que la madre dejé de prestar atención al niño y esté haga lo imposible por llamar la atención de mamá, a veces, haciendo lo que precisamente más nos molesta;
Que el niño perciba la tensión y se contagie de ella poniéndose insoportable o expresando su incomodidad con el llanto algo que puede provocar en la madre aún más desasosiego y malestar.
Que la madre esté tan tensa que cualquier reacción del niño provoque una reacción desproporcionada e incluso violenta. La madre no para de regañar, de enfadarse por todo. A veces ni siquiera puede controlar su ira.
¿Es culpa de tu hijo que tú te sientas sobrepasada?
No, en absoluto. Y lo sabes. No deberíamos echarle la culpa de nuestro enfado o de nuestra falta de autocontrol. Estamos proyectando en ellos nuestra propia frustración y eso es profundamente injusto.
No es la primera vez que una madre me consulta porque cree que su hijo tiene un comportamiento inadecuado o molesto e indagando en la cuestión descubro que el problema no es del niño sino del adulto. La madre está quemada por un montón de cuestiones que revisaremos más adelante pero pone el foco en su hijo, en lo que hace, en lo que no hace, todo es motivo de crispación. Sin embargo, no es consciente de cómo se comporta con él, de cómo le habla, de cómo se establece el intercambio comunicativo.
Nuestros hijos son un espejo de nosotros, así que está bien que revisemos lo que reflejamos.
Nosotras somos las adultas, las personas encargadas de su bienestar y de crear un ambiente seguro y relajado, no deberíamos olvidarlo nunca.
Pero no estamos relajadas y no somos felices. El malestar no está en ellos sino en nosotras y tenemos que ser consciente de ello. Tampoco deberíamos fustigarnos y sentirnos culpables por no reaccionar de una forma calmada y serena. Somos madres y somos humanas y podemos equivocarnos, nunca me cansaré de repetirlo. Tomar consciencia y racionalizar el problema es un gran paso.
El punto de inflexión
Siempre hay un punto de inflexión que nos hace replantearnos que estamos haciendo. Generalmente suele ser una situación de crisis o un acontecimiento inesperado que mueve nuestros cimientos por completo y nos sitúa de frente ante un problema que hasta ahora hemos ignorado, hemos normalizado o hemos relegado para más tarde.
Puede ser que hayamos enfermado nosotras o uno de nuestros hijos, que nuestra relación de pareja se haya deteriorado con la misma rapidez que tu paciencia. No importa lo que te ha colocado ahí y lo que te ha abierto los ojos.
Pero hoy de repente eres consciente de que no quieres vivir así. No quieres sentirte quemada, no quieres sentirte cansada, sobrepasada, harta. Ansias disfrutar de tu maternidad y de la crianza de tu hijo.
Respira
Sí, respira. Coge aire y suéltalo lentamente. No estás loca, no eres una mala madre, ni un ser monstruoso. Eres una mujer sobrepasada por las responsabilidades y muy cansada. No estás sola. Somos muchas mujeres las que nos hemos podido sentir agotadas, quemadas y desbordadas en algún momento o durante una temporada.
Y estamos aquí para comprenderte y apoyarte en este proceso de cambio y de consciencia.
¿Cómo hemos llegado ahí?
Imagínate tratando de subir el Everest en deportivas, ¿sería fácil? Si eres Kilian Jornet seguro que está a tu alcance está proeza, pero el común de los mortales necesita ir equipado para subir esta montaña. Es más, seguramente, la mayor parte de las personas no subirían el Everest en soledad sino acompañados.
¿Por qué encaramos la maternidad y la crianza en soledad entonces?
Hay muchos motivos que nos han podido llevar a convertirnos en una madre quemada, una de los motivos más importantes es la soledad. Una madre que cría sola, que no tiene apoyos cerca y que siente que no puede desahogarse, acaba por sentirse desamparada e incomprendida.
Nunca me cansaré de insistir en lo importante que es tener una tribu que te proteja, que te comprenda y que te arrope cuando lo necesites. Del enorme valor que tiene un abrazo o una palmada de ánimo cuando estamos bloqueadas y sólo queremos salir corriendo.
Síndrome de burnout laboral
Como ya comentaba al inicio el síndrome de burnout comenzó siendo aplicado a los entornos laborales. Muchas de nosotras además de madres también somos mujeres trabajadoras y podemos vernos afectadas por él.Nuestro entorno laboral y el nivel de exigencia que nos impone nuestro empleo puede ser determinante para sufrir un estrés crónico.
Una madre estresada en su trabajo o con una gran carga de responsabilidad laboral, tiene más posibilidades de convertirse en una madre quemada.
Por no hablar de las presiones laborales para que no opte por una reducción de jornada para cuidar de sus hijos. Es un secreto a voces que a las mujeres que son madres se les exige más en su puesto de trabajo. Se considera injustamente que se ausentará más que un hombre cuando sus hijos se pongan enfermos o necesiten ir al médico. De nuevo la responsabilidad del cuidado de los hijos recae única y exclusivamente en las mujeres.
Las madres quemadas y la falta de descanso
Otra causa fundamental para que se desarrolle el síndrome la madre quemada es el cansancio acumulado.
Cuando nuestro hijo es un recién nacido apenas dormimos pero vivimos con la esperanza de que la situación se revertirá más pronto que tarde. Más adelante descubres que el dormir ya no volverá a ser lo que era. Yo era una persona que necesitaba dormir entre 8 y 10 horas para levantarme descansada, desde que soy madre duermo de media unas seis horas con su posibles despertares nocturnos incluidos.
No dormimos bien y no paramos en todo el día por lo que acabamos sintiéndonos agotadas la mayor parte del tiempo. Llegas a las 10 de la noche fundida y si tu hijo es como el mío que se reactiva por los noches todavía te queda un rato por delante antes de dormir. Sean cuales sean tus circunstancias familiares no parar tiene un precio.
El cansancio es acumulativo por lo que existe una potente razón por la que te sientes tan cansada. Y esto genera una serie de efectos en nuestra salud que se relacionan con el síndrome de la madre quemada como la irritabilidad, la depresión o la ansiedad.
¿Qué puedo hacer si sufro el síndrome de las madres quemadas?
En primer lugar, delimitar si estamos pasando por un período de cambio que nos esté provocando un pico de estrés. Puede ser que hayamos sido madres recientemente y todavía estemos reajustándonos con nuestro bebé y nuestra nueva vida. Que hayamos cambiado de trabajo y nos estemos adaptando a las responsabilidades y deberes de mi nuevo empleo. Tal vez nos hemos mudado a otro sitio y estamos habituándonos a nuestro nuevo entorno.
Los cambios aunque sean deseados y queridos pueden provocarnos un gran estrés y malestar. Incluso nos podemos plantear si nos hemos equivocado tomando la decisión de adoptarlos.
Puede ser que no se haya producido un cambio pero que me sienta muy cansada, debido a lo que comentaba antes, el cansancio acumulativo. Y esto me genera un sentimiento de agotamiento mental y físico.
Consejos prácticos para superar el síndrome de burnout maternal
Las razones que me han llevado a sentirme quemada pueden ser muy variadas lo que importa es como me enfrento a esta situación y que hago para revertirla a mi favor. Vamos a ofrecerte una serie de consejos prácticos para ayudarte a superarlo.
Busca apoyos en tu entorno
Deberíamos buscar apoyos en nuestro entorno para rebajar nuestro nivel de estrés. La primera persona en la que pensamos es nuestra pareja, es la persona con la que convivimos y el padre de nuestros hijos. Si él puede durante una temporada estar más presente y ofrecerte ese apoyo que necesitas sería perfecto.
Puede ser que él también se sienta quemado o estresado y no pueda responder a esa demanda. Entonces buscaremos en el entorno a alguien que pueda echarnos una mano una temporada, ya sean los abuelos o una amiga.
Tira de tu tribu de amigas. La tribu es fundamental para arroparte pero también para ayudarte cuando lo necesitas. Si tengo un grupo de madres de apoyo es mucho más fácil delegar o pactar momentos en soledad para poder recuperar el equilibrio perdido.
También tenerlas a tu lado es fantástico para desahogarte, el mero hecho de expresar lo que sentimos supone un alivio inmediato. Pero además vas a encontrar un lugar donde te vas a sentir comprendida y escuchada.
Rebaja tu nivel de exigencia
Te encuentras en un momento de desbordamiento emocional así que la plancha puede esperar al igual que cualquier tarea doméstica que no sea prioritaria. Por supuesto, trata de no ponerte tareas imposibles que debes cumplir sí o sí todos los días. Vivir no es una gymcana. Céntrate en lo prioritario e imprescindible y pospon todo lo demás para cuando te sientas más fuerte.
Haz las cosas con calma y sin prisas. No estamos corriendo una maratón y de todos modos llegaremos aunque sea unos minutos más tarde. Si el tiempo es lo que te abruma, sal con mucho tiempo de antelación de casa. Y acepta que nuestros hijos tienen sus propios ritmos.
Recupera tu espacio
Uno de los problemas del síndrome de la madre quemada es que nos hemos relegado al último lugar. Nos hemos olvidado de nosotras y de nuestras necesidades. De nuestra necesidad de darnos una ducha tranquilas, de sentarnos a leer unos minutos o de no hacer absolutamente nada.
Es vital que si te sientes estresada hagas algo que te haga sentir mejor y te de un chute de energía. El bienestar personal es fundamental para mantener nuestro equilibrio mental y físico. Si nosotras estamos bien, nuestros hijos estarán bien. Nosotros somos el motor y el corazón de nuestras familias.
¿Cuándo deberías buscar ayuda profesional?
Esto es algo muy personal y depende de la persona y de la valoración que haga de su situación. Sin embargo, deberíamos tener en cuenta que pedir ayuda a un profesional es algo positivo y nos puede ser muy útil para afrontar el síndrome de la madre quemada.
Un especialista conoce el síndrome de Burnout y cómo afrontarlo de la mejor manera posible según tus rasgos de personalidad y tus circunstancias. Si sientes que ya no puedes más y que la situación te sobrepasa es el momento de buscar ayuda. Es más, no deberíamos esperar a sentirnos desesperadas. Si hoy siento que soy infeliz y que no puede manejar la situación, es buena idea al menos planteármelo.
Espero que este post te haya sido útil para entender que es el síndrome de la madre quemada y cómo podemos afrontarlo. Por supuesto, nuestra personalidad, nuestros éxitos y nuestra capacidad de resolución de problemas son básicos para la superación de esta situación de estrés extremo.
Recuerda no obstante que no estás sola, ya sea en mi tribu presencial o en mi tribu online siempre serás bienvenida. Quizás no podamos solucionar el síndrome pero podemos escucharte, arroparte y comprenderte. Y además sacarte la mejor de las sonrisas.
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por Rosa Martínez Marán | Abr 19, 2018 | Vida Sostenible
Descubre las terapias naturales para la mujer con Muriel Santana en el post de esta semana. Tuve el enorme placer de charlar con Muriel en noviembre en un Un café en la Tribu y os debía la transcripción completa de la entrevista.
Nosotras disfrutamos mucho de este encuentro. Yo aprendí muchísimo sobre este tipo de terapias y cómo podemos aplicarlas a nuestro día a día. Te aconsejo que te prepares un té, te pongas cómoda y disfrutes de la lectura.
¿Quién es Muriel Santana?
Antes de entrar en materia me gustaría que conocieráis a Muriel un poquito más. Mi invitada vive en uno de los lugares que más bonitos de España y con el que tengo una especial conexión emocional, Las Islas Canarias, en concreto en Fuerteventura.

Muriel Santana, Cerezas
Muriel Santana es doula, asesora de lactancia, asesora de porteo y asesora en duelo perinatal. Ella ofrece servicios de acompañamiento y asesoramiento a familias en su centro ubicado en Fuerteventura. Además es experta en terapias naturales que es el tema por el que yo la invité a Un café en la tribu aunque podríamos haber charlado sobre otros muchos temas que ella conoce muy bien.
También es madre de dos niños, una de las razones por las que decidió lanzar su proyecto online, Cerezas. Una web donde ella ofrece todos sus servicios de acompañamiento a mujeres durante todo su ciclo vital.
Descubre la terapias naturales para la mujer con Muriel Santana
Como siempre hemos incluido un indice un poco más arriba para facilitar la lectura de la entrevista. Puedes leerla completa o buscar aquellas preguntas que más te interesen sobre alguna de las terapias en particular de las que hablamos en nuestra charla.
Ahora sí, pasamos a la entrevista.
1.- ¿Qué son las terapias naturales?
Podemos englobar dentro de la carpeta de terapias naturales y alternativas a todas aquellas medicinas tradicionales que se basan en el conocimiento de la naturaleza a través de las plantas, de su vibración y que no entran dentro de lo que se denomina medicina alopática o medicina tradicional. Incluye la medicina tradicional china, la fitoterapia, las flores de Bach y la terapias manuales entre otras.
2.- ¿Qué ventajas tienen en general?
Depende de lo que se persiga con la terapia. Uno de los principios en los que se basan las terapias naturales es en la capacidad de restablecer nuestro propio equilibrio. En un momento de desequilibrio podemos notar como baja nuestro sistema inmune o tener algún problema en el aparato digestivo.
La finalidad de la terapia es facilitar de nuevo el equilibrio, ya que en nosotros está la capacidad de autocuración. Todas las terapias naturales parten de que nuestro cuerpo es capaz de autoregularse, de que tenemos esa capacidad dentro de nosotros.
3.- ¿Qué beneficios tienen para las mujeres en edad fértil?
Cuando una mujer está en edad fértil las terapias naturales le pueden ayudar a conocer cómo funciona su ciclo mentrual y que pueda regularlo. Si mantenemos una buena conexión con nuestro cuerpo podremos ir a favor de nuestro ciclo, de nuestra vibración y podremos fluir. Esto se traduce en menstruaciones menos dolorosas, más placenteras y armoniosas.
Nos pueden servir también para controlar en qué momento podemos quedar embarazadas y a dar respuesta a diferentes complicaciones que puedan surgir en esta etapa de nuestra vida.
Estamos muy desconectadas a través de la mente de lo que nuestro cuerpo necesita. La sociedad nos marca un ritmo tan rápido de vida que a veces no va acompasado con lo que nuestro cuerpo realmente nos pide y eso al final nos pasa factura.
4.- ¿Y para mujeres en la menopausia?
La menopausia es la etapa en la ya no menstruamos, es decir, no hay un sangrado real. Para mí es una etapa bonita para la mujer porque es una etapa de mujer sabia, de mujer madura. Es el momento de revertir todo lo que hemos dado a los demás hacia nosotras mismas. Es el momento de experimentar y de saborear todo el conocimiento que hemos adquirido durante todos estos años.
También es cierto que hay un momento en la menopausia en el que entramos en ese pequeño conflicto entre quiero que se me vaya porque es una molestia y quiero seguir teniéndola porque esto me hace sentir mujer. Es un error pensar que no tener la menstruación nos hace menos mujer. Además a nivel físico podemos sufrir algunos desajustes hormonales molestos.
Por eso es muy importante tomar conciencia y responsabilizarnos de esta etapa vital, eso nos va a ayudar a fluir y a lograr la armonía y el equilibrio. Entonces empiezas a vivirlo de forma más placentera.
De forma natural podemos recurrir a algunas plantas que nos pueden acompañar en este proceso como la draga, la borraja, o la cúrcuma. De forma individual habría que valorar que planta es más adecuada para cada mujer o que es lo que le funciona mejor en el momento personal en el que se encuentra.
5.- ¿Pueden ser perjudiciales o están contraindicadas en alguna etapa de la vida?
En principio no. Lo que si tenemos que tener en cuenta es que si estamos en tratamiento farmacológico y queremos complementar con plantas medicinales debemos informarnos bien porque puede ser que no sea compatible la combinación. Hay algunas sustancias como el triptófano que no deberíamos tomar con ciertas plantas.
Por supuesto, todas estas terapias precisan de un grado de responsabilidad propia. La persona debe tomar conciencia de la situación personal en la que se encuentra. La solución no está tanto en las cosas naturales sino en nosotros mismos y en nuestra capacidad para restablecer nuestra salud.
6.- ¿Pueden ayudar a aumentar la fertilidad?
He tenido varias consultas sobre este tema. Hace meses una pareja vino a la consulta porque llevaban buscando un embarazo durante meses y no lo conseguían. La mujer venía con un nivel alto de estrés y lo primero que hicimos fue reducir ese estrés.
El objetivo en este tipo de tratamientos es restablecer el equilibrio y fortalecer el aparato reproductor de la mujer a través de diferentes minerales. Los hombres pueden tomar complementos alimenticios como la maca o las bayas de goji. El ginseng y la jalea real también ayudan a que los espermatozoides sean óptimos para fecundar.
Esto en cuanto a complementos naturales porque existen terapias como la técnica metamórfica que nos pueden ayudar en este proceso de conectar con el momento presente y favorecen que nuestro cuerpo se abra a recibir la vida.
7.- ¿Qué es el Reiki? ¿Para qué sirve?
El Reiki es una terapia incluida dentro de las terapias naturales o alternativas y se trata de una terapia energética. El universo es energía, partiendo de esta premisa, las personas iniciadas en Reiki canalizan esa energía y son capaces de transmitirla a través de las manos con el objetivo de restablecer el equilibrio psicoemocional de quién recibe el tratamiento.
Mikao Usui, de origen japonés, fue el creador del Reiki. Usui escribió el primer manual, creó toda su simbología y fundó la primera escuela oficial donde trataba a diferentes pacientes y formaba a otros maestros. Hoy en día existe una gran variedad de Reiki ya que se han creado diferentes vertientes y escuelas.
8.- ¿Puede recibir Reiki cualquier persona?
Esta energía universal canalizada a través de las manos siempre es positiva. El Reiki no te va a transmitir nada negativo, nada que tu cuerpo no pueda asimilar.
El Reiki se puede realizar a las personas, las animales e incluso a las plantas. Cualquier persona aunque no esté iniciada pude mover esta energía universal aunque es cierto que si estás iniciada la transmisión será más intensa y efectiva.
9.- ¿La terapia de Reiki es necesario que sea física o puede hacerse online?
El reiki es una terapia física pero también puede realizarse a distancia. Al ser energía universal uno la pueda llevar a donde quiera.
Si estamos en la consulta en una sesión presencial yo pondré mis manos y tú las notarás. Si estamos separadas haremos una meditación y una relajación y yo te enviaré el Reiki y tú lo recibirás a pesar de que físicamente no estemos juntas.
También puede suceder que no podamos quedar a una hora para conectarnos online, entonces podemos pactar una hora en la que la paciente esté relajada y tranquila y el facilitador de Reiki pueda enviar la energía en ese momento.
10.- ¿Es beneficioso el Reiki durante el embarazo? ¿Por qué?
Sí, por supuesto que es positivo y beneficioso. A nivel anímico pasamos por diferentes fases y además todo nuestro cuerpo está concentrado en nutrir a la nueva vida que crece en nuestro interior.
Recibir Reiki durante el embarazo en primer lugar, va a fortalecer el vínculo con el bebé que crece dentro de nosotras; en segundo lugar, nos va ayudar a nivel emocional dándonos positividad para enfrentarnos a los altibajos emocionales; en tercer y último lugar, a nivel físico no solo reduce el estrés sino que favorece que el resto de sistemas del cuerpo humano estén en equilibrio.
Por ejemplo, facilita nuestro ritmo cardiaco y a su vez el sistema circulatorio. Ns vamos a encontrar mucho mejor en el tercer trimestre cuando ya nos sentimos agotadas por el peso.
11.- Una embarazada, ¿Cuántas sesiones de Reiki debería recibir al mes?
Depende de cómo se sienta esta futura madre. Hay madres que van a reiki dos veces por semana, otras vienen una vez en semana, otras lo prueban, se sienten bien pero no quieren continuarlo. Es una decisión muy personal y debes ser tú quien marque las pautas.
Nosotros solemos recomendar a las embarazadas en el último trimestre tres sesiones en tres semanas consecutivas. El objetivo es crear un patrón que permita que la energía fluya y no se desequilibre nuestra vibración interna.
Muchas veces recurrimos a este tipo de terapias cuando ya estamos desesperadas o agotadas, cuando ya no sabemos qué hacer. Si supiéramos que existen y que me puedo beneficiar de ellas antes sería todo más fácil.
12.- ¿Puede ayudar el Reiki a tener un buen parto?
Claro que sí. Uno de los beneficios de mantener el equilibrio espiritual y físico constante es que nos sentimos con más confianza en nosotras mismas, empoderadas y en conexión con nuestro cuerpo. A través de las sesiones de Reiki hemos fortalecido nuestro sistema inmune y nuestro aparato circulatorio está en perfecto estado.
El equilibrio propicia que el parto fluya de una forma natural y sea más armonioso. Luego, será más largo o más corto dependiendo de la circunstancias de cada una, pero nosotras nos sentiremos más fuertes y conectadas para afrontarlo.
13.- ¿Se recomienda también durante el postparto y la lactancia?
Mi experiencia personal me dice que sí es positivo tanto para la madre como para el bebé. El tipo de parto que hayamos tenido repercute o afecta a nuestro estado anímico, físico y hormonal. Situaciones como un parto muy intervenido, una separación madre e hijo y cualquier otra circunstancia adversa pueden afectar a nuestro equilibrio.
Por otro lado, las hormonas se hallan alteradas durante el puerperio y a veces no sabemos cómo manejar los sentimientos encontrados, por ejemplo, de felicidad y tristeza. El Reiki nos ayuda a restablecernos y a recuperar la armonía.
Con respecto a la lactancia, los primeros días pueden ser complicados y estresantes por la subida de la leche o si surgen problemas de enganche del bebé. El Reiki puede facilitar que la lactancia fluya mejor. Yo tuve un principio de mastitis con mi primer hijo y me di Reiki a mí misma. Cuando me daba las sesiones notaba alivio casi al instante y la mastitis no fue a más.
14.- ¿Es beneficioso para los niños? ¿Desde recién nacidos?
Sí, sin ninguna duda. Hay bebés que nacen con un nivel de estrés muy alto debido al parto, ya sea porque ha sido una cesárea de urgencia o han utilizado fórceps u otro tipo de instrumental. Los partos muy instrumentalizados provocan un gran estrés en los bebés. También puede ser que haya una separación forzosa entre madre e hijo durante las primeras horas y eso puede provocar en el bebé una subida del cortisol y un gran desasosiego.
Este tipo de niños tienen un comportamiento muy característico, suelen ser bebés muy difíciles de calmar, que necesitan mucho contacto físico y que cuando duermen parecen que sueñan con su llegada al mundo.
El Reiki puede ayudar muchísimo a estos pequeños rebajando su nivel de estrés. Es sorprendente ver como durante la sesión de Reiki el bebé se relaja muchísimo y va soltando la tensión. Para los bebés igual que para los niños las sesiones son más cortas que para los adultos, también ellos necesitan menos tiempo de sesión.
15.- ¿Qué es el masaje metamórfico?
Me gusta más denominarlo técnica metamórfica que masaje metamórfico. Se basa en la reflexología y fue creada por el doctor Robert St Jhon que era reflexólogo. Este señor pasaba consulta y descubrió tratando a sus pacientes que tocando unos puntos concretos, denominados reflejos espinales, que se encuentran en los pies, las manos y la cabeza, sus clientes mejoraban su estado de salud. Sus pacientes llegaban a una relajación profunda que favorecía la autosanación.
El masaje metamórfico nos conecta con nosotras mismas. Tras una sesión sales muy relajada y en sintonía con la naturaleza. Hay personas que afirman que sienten que se les aclaran las ideas o que un bloqueo se deshace. En otras ocasiones, las sensaciones son más sutiles y la persona puede experimentar como poco a poco recobra la confianza en sí misma o aumenta su positividad.
El masaje metamórfico nos produce un gran bienestar a nivel físico y psíquico.
16.- ¿Se recomienda la técnica metamórfica durante el embarazo?
Sí, por supuesto. Es de las terapias que más recomiendo durante sobre todo cuando nos queremos quedar embarazadas o estamos en un proceso de fertilidad. Durante el embarazo es muy aconsejable porque nos ayuda a conectar con la situación y con nuestro bebé de una forma mágica.
También es muy útil para liberarnos de preocupaciones que pueden amargarnos esta etapa. Cuando llega el momento del parto facilita que nos enfrentemos a él de forma consciente y con una fuerza interior brutal.
17.- ¿Es recomendable el técnica metamórfico para los bebés?
En recién nacidos o bebés muy pequeñitos es preferible seguir haciendo la terapia a la mamá.
Piensa que los bebés llegan al mundo sin ningún tipo de estructura externa que les pueda afectar en su camino, lo máximo que tienen como referencia es sus padres. La técnica metamórfica mueve mucha energía y no es necesario moverla cuando aún son tan pequeños.
A partir de los 3 o 4 años si podrían recibir la terapia sin problemas. Por otro lado, niños con síndrome de Down o con trastorno del espectro autista (TEA) entre otros trastornos pueden beneficiarse en especial de esta terapia. Estos niños a través de las sesiones de metamórfico conectan con su ser, con su esencia y mejora mucho su calidad de vida.
18.- ¿Qué es la terapia floral?
Se trata de la terapia a través de las flores del doctor Bach. La terapia se basa en 38 remedios, 38 esencias básicas, que él creo en vida a través de las cuales se trabajan distintos aspectos psicoemocionales de las personas.
Hoy en día existen muchos tipos de terapias florales y se ha ampliado el abanico de esencias pero yo solo trabajo con los 38 remedios que ideó este doctor. Edward Bach era médico alópata y tenía una consulta donde atendía a sus pacientes, fue allí donde se dio cuenta de que a través de las plantas sus clientes mejoraban. Entonces empezó a elaborar sus esencias en un pequeño laboratorio con las plantas de que disponía en su entorno y que él conocía.
19.- ¿Cómo funciona la terapia floral?
La terapia floral conecta con nuestra energía y nuestra vibración reequilibrando nuestra verdadera dimensión.
Se puede utilizar para tratar gripes y resfriado pero sobre todo se emplea en momentos de crisis o de cambio emocional. Debemos partir de la idea de que las crisis no son algo negativo sino oportunidades de cambio.
El distingue varios grupos: el grupo del miedo, de la confianza, de la valoración de uno mismo, de la autoexigencia, de la ansiedad y el estrés. Por ejemplo dentro de la categoría del miedo encontramos cinco miedos diferentes. Cada uno de nosotros tiene miedo a distintas circunstancias o situaciones.
Por ejemplo, no es lo mismo temer al momento del parto que temer a lo que pasará cuando seas madre. El primer miedo, el del parto, es un miedo concreto, a una situación concreta; el segundo miedo es más abstracto, es un miedo de incertidumbre. Cada uno de estos miedos debe tratarse de forma diferente porque son miedos distintos y no deben tratarse con las mismas plantas.
20.- ¿Por qué recomiendas las flores de Bach?
Las flores de Bach tienen como función que sintonices con las emociones negativas que estás experimentando y que las transformes en positivas.
Esta terapia es una de mis favoritas porque es aplicable desde 0 años hasta los 99. No tiene contraindicación con nada ni con medicación ni con patologías. Es perfectamente compatible con todo. Las flores de Bach las puedes tomar como complemento a una medicación o por sí solas.
Yo las he utilizado cuando las he necesitado en algunos momentos de mi vida, por ejemplo, cuando me cambié de residencia y también cuando he cambiado de trabajo. Han sido momentos en los que yo me he sentido superada y la terapia floral me ha ayudado a transformar los sentimientos y pensamientos negativos en positivos.
21.- ¿Cuántas veces deben tomarse al día?
La indicación más frecuente cuando empezamos un tratamiento con flores de Bach es tomarlas a diario tres veces al día. Si estamos en un momento muy crítico como por ejemplo con una ansiedad muy grande es posible que necesitemos tomarlas un poquito más. Se pueden tomar directamente desde el gotero poniéndolas bajo la lengua o podemos administrarlas con un poquito de agua.
Se pueden tomar durante toda la vida aunque esto no significa que desarrollemos una dependencia a las flores de Bach. Al contrario, la terapia floral nos puede acompañar en cada etapa vital ayudándonos a restablecer el equilibrio.
22.- ¿Son adecuadas durante el embarazo y el parto?
Sí, así es. Cuando pensé en que regalo hacer a mis suscriptores pensé inmediatamente en la terapia floral. Todas las personas que se suscriben a mi web reciben como regalo una guía de flores de Bach en el embarazo y en el parto. Aparecen los 38 remedios del doctor Bach pero aplicados a esta etapa vital.En la guía podemos consultar que planta es más adecuada en función de la emoción que estamos experimentando. Fue muy laborioso crearla pero me siento muy orgullosa del resultado.
Es una terapia estupenda que hace cambios realmente importantes en nosotras y es necesario darla a conocer. Me parecía que era un buen regalo para ofrecer.
23.- ¿Y durante el posparto y la lactancia?
Claro, por supuesto. Durante el puerperio las hormonas se alteran y nos podemos encontrar con diferentes altibajos que van desde la euforia descontrolada al miedo y la incertidumbre.
La terapia floral nos ayuda a canalizar nuestras emociones, a darles su sitio y fluir de manera armoniosa con lo que estamos viviendo.
24.- ¿En niños también es adecuada la terapia de Bach?
En niños es más que recomendable. No les podemos medicar pero podemos acompañarles en muchos procesos. Hay cambios como al comenzar la guardería o cuando dejan el pañal que les cuesta gestionar por sí mismos porque no tienen las herramientas o los recursos necesarios para ello.
Por eso es tan importante que nosotros como adultos validemos sus sentimientos y nos apoyemos en las flores de Bach si lo consideramos oportuno. Para mí casi siempre es la primera opción y después ya veremos si podemos complementar con otra cosa.
25.- ¿Cómo debo elegir al profesional en terapias naturales?
La elección de terapeuta es una cuestión compleja. En muchos herbolarios el personal que nos atiende puede no estar formado en naturopatía o no tener una formación que respalde sus conocimientos.
Yo aconsejo escoger un terapeuta que nos trasmita buen feeling, que nos inspire confianza y que pueda demostrar unos conocimientos. Por ejemplo, si necesito recurrir a la terapia floral es imprescindible que busque un terapeuta especialista en los 38 remedios.
26.- ¿Suelen estar colegiados?
Dentro de España no existe esta posibilidad. Hay escuelas a nivel nacional que tienen más reconocimiento que otras ya sea porque están respaldadas por sus años de experiencia o por los profesionales que han salido de sus aulas pero no existe un reconocimiento oficial.
Hasta hace poco la homeopatía estaba reconocida dentro de la universidad pero hace unos meses dejó de estarlo. Lo que prima en nuestro sector es la honestidad propia y la profesionalidad de cada uno que se transmite a través de los clientes que tenemos y del boca a boca.
27.- ¿Hay algún directorio dónde encontrar a los profesionales?
Hay directorios por escuelas y escuelas que tienen directorios de profesionales pero no están colegiados tal y como lo estaría un médico o un psicólogo.
Este gremio ha crecido exponencialmente mucho y de forma muy rápida en los últimos años y cada profesional viene de una escuela distinta. Hay que hacer una labor de criba hasta dar con el profesional que nos resulte más adecuado.
28.- Si quiero iniciarme en estas terapias, ¿Cómo debo hacerlo?
Yo comenzaría poco a poco escogiendo la terapia que más me interese y formándome en ella. En mi caso, yo comencé por el Reiki porque mi madre es maestra de Reiki y se despertó mi interés precisamente por influencia suya.
Normalmente nos aparecen los maestros cuando realmente estamos preparados para recibirlos.
Cuando alguien me pregunta que dónde pueden formarse yo les remito siempre a la fuente original. Todas las terapias tienen un fundador o una escuela y es a ella a la que deberíamos dirigirnos para formarnos a nivel profesional.
29.- ¿Qué podemos encontrar en el espacio físico de Cerezas?
El centro está en la isla de Fuerteventura y está gestionado por mi madre y por mí. El proyecto nace hace seis años porque mi madre es terapeuta emocional y natural. Yo decido formarme en esta dirección y es entonces cuando me sumo a ella.
Lo que hago es integrar todas las herramientas que he ido adquiriendo durante todos estos años para dar un acompañamiento personalizado y acorde a cada etapa y a cada mujer. Además yo añado la parte online para poder ofrecer un servicio a distancia a las madres y a las familias que necesiten de nuestro acompañamiento y no pueden visitar nuestro espacio físico.
Hasta aquí llegó nuestro encuentro que fue muy intenso. Podríamos haber seguido charlando durante bastante más rato porque el tema da para mucho. Espero que te haya gustado o, al menos, te haya parecido interesante conocer otro tipo de terapias alternativas a la medicina convencional.
Si tienes alguna duda o quieres hacernos llegar alguna pregunta puedes dejar un comentario en el post o mandarme un correo a mamaylatribu@gmail.com. Te contestaremos encantadas.
Si te ha gustado el post, comparte, nos ayudas a crecer 🙂
Recuerda que puedes suscribirte al blog y recibir completamente gratis mi ebook, 3 Recetas para Vivir Sostenible. Y por supuesto, estás invitad@ a mi Comunidad de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles.
Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para la crianza que cambia el mundo?