por Rosa Martínez Marán | Abr 5, 2018 | Maternidad y Crianza Sostenible
¿Cómo mantener la lactancia si tienes que viajar por trabajo? O en otras palabras ¿Debo destetar si voy a ausentarme durante unos días? Estas eran preguntas que me asaltaban poco antes de marcharme de viaje de trabajo el pasado mes de marzo.
Reflexionando sobre la cuestión me di cuenta de que no soy la única madre trabajadora que se ve obligada a viajar por cuestiones de trabajo y que sigue dando pecho a su hijo. Seguro que otras madres se han visto en la misma situación y han dudado entre destetar definitivamente o intentar mantener la lactancia a pesar de la separación.
También puede ocurrir que tengamos algún problema de salud y sea necesaria una intervención quirúrgica y una hospitalización. En ese caso, la lactancia se verá también interrumpida aunque no queremos y nuestro peque, tenga la edad que tenga, tendrá que adaptarse a la nueva situación.
En el post de hoy os daremos todas las claves para mantener la lactancia si es tu deseo a pesar de que tengas que ausentarte unos días. Veremos varias situaciones a las que nos podemos enfrentar y las distintas opciones que tenemos.
La situación previa
Es muy importante saber en qué momento vital nos encontramos nosotras y la edad de nuestro pequeño. No será lo mismo si acabamos de incorporarnos después del permiso por maternidad que si nuestro hijo ya ha cumplido los dos años. Tampoco es lo mismo si damos lactancia materna exclusiva o mixta. Son cuestiones que nos pueden ayudar a delimitar la situación de partida.
En mi caso, mi Vikingo va camino de los tres años y nuestra lactancia sigue principalmente por las noches ya que por el día apenas pide ya. Seguimos practicando colecho y él se sirve a su gusto durante la madrugada. Es una situación que a mí personalmente no me incómoda. Claro que de vez en cuando tiene una noche mala pero por lo general duerme toda la noche de seguido o se despierta un par de veces se engancha y vuelve a dormirse.
Se ha acostumbrado a dormirse en brazos de mamá y con su tetita, es un ritual para nosotros que fortalece nuestro vínculo afectivo. A veces nos da una sorpresa y se duerme solo, lo que me recuerda que cada vez se hace más mayor y que en un futuro ya podrá dormirse solo.
¿Es imprescindible la separación?
Esta es una pregunta que deberemos hacernos. Si van a operarnos y debo permanecer hospitalizada 5 días estará más que justificada mi ausencia y es muy probable que no sea negociable un aplazamiento.
Si es un viaje de trabajo me puedo plantear no viajar, siempre y cuando, tenga muy claro qué consecuencias tiene para mí esa decisión.
En otras palabras, si viajar es imprescindible para el desempeño de mi trabajo, mi remuneración o mi puesto dependen de ello me veré obligada a hacerlo. Si tu bebé es muy pequeño puedes tratar de pactar con tu empresa y aplazar unos meses los viajes. Habrá empresas en que esto sea posible y otras en las que no.
En mi situación no era obligatorio viajar, se trataba de un viaje de estudios de una semana de duración con el grupo de alumnos del que soy tutora. En un principio, cuando me propusieron el viaje mi primer impulso fue decir que no. Me horrorizaba la idea de separarme de mi pequeño y me preocupaba que se destetase de forma forzosa.
Se lo comenté a Papá Idiota siendo consciente de que era una locura. Sin embargo, él me animó, lo veía como una buena oportunidad de viajar a un sitio espectacular. Estaba convencido de que iba a vivir una experiencia enriquecedora desde el punto de vista personal y profesional. Además creía que me vendría muy bien desconectar de la rutina y tomar aire en la crianza.
Al final tomé la decisión de irme y entonces llegó la culpa.
Minimizar la culpa
Lo sé. Este es un post de lactancia. Pero como madre lactante que eres te habrás sentido culpable en más de una ocasión, o aún peor, te habrán hecho sentir culpable más de una vez.
Yo me sentía culpable por desear ir a ese viaje y tener que separarme de mi hijo. De haber podido me lo habría llevado conmigo pero no existía esa posibilidad. Estuve reflexionando sobre mi ambivalencia de sentimientos y llegué a la conclusión de que la culpabilidad no conduce a nada. No era imprescindible viajar pero tampoco debía sentirme culpable si me apetecía hacerlo o el viaje me resultaba atractivo.
Mi hijo no se quedaba solo, y desde luego, no lo abandonaba porque en unos días estaría de vuelta y podríamos recuperar el tiempo perdido. Su padre que es una persona perfectamente capaz iba a estar a su lado y se iba a ocupar de él.
Me pregunté si de haber sido hombre me habría hecho las mismas preguntas. ¿Me habría sentido culpable? ¿Me habría planteado no ir? Posiblemente no. Es más que probable que no se me hubiera pasado por la cabeza. Me habría ido sin preocuparme de nada convencido de que su madre cuidaría muy bien de él.
Así que si tienes que viajar que no te asalte la culpa. Eres un ser humano libre y estás ejerciendo tu liberad eso no te convierte en una mala madre o en una egoísta. En ocasiones, no es tu libertad es simplemente una obligación con la que debemos cumplir. La presión que las madres aguantamos en ocasiones puede ser insoportable, así que ánimo.
Cómo mantener la lactancia si tienes que viajar: antes del viaje
En función de los días que vayas a ausentarte y de la edad de tu pequeño tendrás diferentes opciones. Si tu bebé es muy pequeño y seguís con lactancia materna exclusiva es muy importante que prepares un banco de leche para él.
Para quién lo desconozca un banco de leche es una reserva de leche materna refrigerada con la finalidad de que a tu hijo no le falte alimento durante tu ausencia. Cuánto más pequeño sea el bebé o más tiempo estés fuera, más grande tendrá que ser el depósito.
Si sabes con antelación las fechas en las que vas a viajar o en las que vas a ser intervenida puedes planificar con antelación las extracciones y la cantidad estimada de leche materna que vas a depositar. Cuanto antes empieces a hacerte pequeñas extracciones y a crear tu propia reserva mucho mejor. Te dejo el enlace a un post de LactApp sobre cómo hacer un banco de leche casero por si necesitas algo más de información.
Otra cuestión importante es delimitar cómo le van a dar la leche materna a tu peque en tu ausencia. Si no quieres que utilicen biberón o él lo rechaza pueden intentar dársela en un vasito o incluso con jeringuilla si es muy bebé.
Yo valoré la posibilidad de crear o no un banco de leche y al final decidí no hacerlo. Tras más de dos años y medio mi producción es mínima, mi niño come absolutamente de todo y solo toma leche por las noches. Por supuesto, que me preocupaba que se destetase pero esa es una cuestión que abordaremos más tarde.
¿Meto el sacaleches en la maleta?
Pues depende del sacaleches y de tu relación con él.
Debido a los inicios que tuve con la lactancia, que ya relaté en el post Así logramos el enganche al pecho a las tres semanas de nacer, le he cogido bastante manía al sacaleches así que en ningún momento se me pasó por la cabeza llevármelo en la maleta.
Cuando aprendí a sacarme leche de forma manual ya no volví a utilizar más el sacaleches porque me parecía un engorro.Tenía pensado recurrir a la extracción manual si sentía que se hinchaban los pechos.
Ya cuando iba a la academia cuando preparaba las oposiciones lo hacía así. Me sacaba manualmente, lo refrigerábamos y se lo dábamos al día siguiente en biberón. Luego, cuando mi hijo ya no quiso más biberón el padre se lo daba en un vasito.
Ahora bien, si tu hijo es más pequeño o la teta es todavía su alimento principal, menos de 12 meses, si deberías llevar el sacaleches contigo de viaje. Si conoces la extracción manual y te va bien entonces no es necesario.
También es importante estar muy atenta a la evolución de tus pechos ya que podrías sufrir una obstrucción o una mastitis. No te asustes, simplemente cuando notes que tienes los pechos hinchados intenta vaciarlos. Recuerda que no solo es útil para evitar complicaciones también si necesitamos mantener la producción.
Si tienes pensado sacarte leche y tienes donde refrigerarla en el hotel es buena idea que lleves también bolsitas y un rotulador para etiquetarla con su fecha de extracción. La leche puedes llevarla en la maleta y facturarla pero no olvides ponerla dentro de una nevera para mantener la cadena de frío.
Si te gotean los pechos es buena idea seguir utilizando discos de lactancia. Yo los usé durante bastantes meses cuando volví a trabajar en otoño de 2016. La verdad es que pasé un poco de vergüenza el día que estaba en clase con primero de la ESO y noté como en la camisa se formaba un redondel alrededor de los pezones. Lo arreglé poniéndome encima una chaqueta que por suerte tenía a mano.
No metí en la maleta ni sacaleches, ni discos de lactancia. Si compré una botella de agua en el aeropuerto que pensaba reutilizar para sacarme leche si fuera necesario. No lo fue. No noté absolutamente nada. Ni se me hincharon los pechos, ni sentí la necesidad de sacarme leche en ningún momento. Ni molestias, ni pinchazos, ni nada parecido.
Cómo fortalecer el vínculo con mi pequeño
Por supuesto, que las cuestiones prácticas son importantes pero a mí me preocupaba especialmente fortalecer el vínculo con mi pequeño antes de la separación y minimizar su sufrimiento.
Sabía que me echaría de menos porque nunca nos hemos separado y el vínculo que hemos establecido es muy poderoso. Teníamos un reto muy potente por delante, estar separados físicamente pero al mismo tiempo mantener el vínculo a pesar de la distancia. ¿Lo entendería? ¿Sería capaz de estar separada de él tanto tiempo?
Desde que mi hijo nació e incluso desde antes siempre le he explicado las cosas. Le he contado lo que pasaba y le anticipado los acontecimientos que he considerado que eran importantes para él. En esta ocasión era imprescindible hacerlo también.
Unos días antes del viaje allanamos el camino. Empezamos a contarle que mamá se marchaba por unos días, que mamá no iba a estar. Inmediatamente mi pequeño preguntaba, «¿Y Guille?», «No, Guille se queda con papá». La conversación se repitió varias veces, supongo que él no acababa de entender eso de que me iba. Por supuesto, un niño tan pequeño no tiene noción del tiempo, así que hablarle de una semana, unos días o de mañana era difícil que lo entendiese.
Esos días previos a mi viaje no dejé de repetirle lo mucho que le quería a pesar de que no fuese a estar físicamente. Le decía que podríamos hablar por teléfono todos los días y que mamá se iba a acordar mucho de él.
Aunque tu bebé sea muy pequeño o creas que tu hijo es pequeño para entenderte no solo comunicamos con palabras, también con nuestro gesto, nuestra actitud o nuestro tono de voz. Así que cuéntaselo, hazle participe de la situación. Aunque no pueda comprenderlo todo, la comunicación no verbal es más del 70% de la comunicación.
El día del viaje
Aunque sientas mucha pena por tener que separarte de tu pequeño intenta aparentar cierta normalidad. Si no despedimos del niño llorando le estaremos transmitiendo nuestra inseguridad y nuestros miedos.
Es mucho más efectiva una despedida afectuosa en la que le recordemos el reencuentro en unos días. Por supuesto, que puedes besarlo, abrazarlo o ambas cosas pero siempre manteniendo la calma. Yo le dije muchas veces que le quería y le di muchísimos besos aunque en más de una ocasión tuve que contener las lagrimas.
La logística familiar
En tu ausencia habrá alguien que se ocupe de tu pequeño cuando no está en la guardería o en el colegio. Ya sea el padre, los abuelos o una tía los que se ocupen del niño es básico que mantengas una buena relación con ellos y que la comunicación sea fluida. Así te aseguras que todo está en correcta sintonía.
Para facilitar la logística en casa, ya que no disponemos de ninguna ayuda contamos con el apoyo de la hermana de Papá Idiota que se tomó vacaciones para venirse a casa durante mi viaje de trabajo. (Muchas gracias, Carmen 🙂 )Que ella pudiera recoger a Guille de la guardería y estar con él hasta que llegará su padre nos solucionaba mucho. Además tía y sobrino se adoran así que la ausencia de mamá también se hacía más llevadera.
Llegados a este punto tengo que decir que la confianza en Papá Idiota es absoluta. Si no hubiera estado convencida al 100% de ello no me hubiese marchado. Es un gran padre, perfectamente capacitado para cuidar del Vikingo y responder de todas su necesidades. Además padre e hijo mantienen una excelente relación desde siempre. Así que me fui muy tranquila y confiada.
El sistema de papá
Si tu peque es aún muy bebé está parte quizás no te sirva de mucho ahora pero sí en el futuro si necesitas volver a viajar.
Papá Idiota que es un genio ideó un sistema para que el Vikingo fuese más consciente del paso del tiempo y pudiese ir minimizando su ansiedad.
En un calendario que tenemos en la habitación señaló los días que mamá estaría fuera y el día de regreso. Se lo fuimos contando los días previos como una cuenta atrás. «Mamá se va esté día y vuelve este otro«. No teníamos muy claro si lo entendía o no pero lo miraba atentamente y lo repetía ante nuestras miradas. Papá Idiota había hecho dibujos y había pintado los días de colores para hacerlo más llamativo. El día de mi regreso se destacaba por encima de los otros con mayor colorido y un dibujo especial.
Durante mi viaje su padre todas las noches le ponía delante del calendario. Le hablaba de los días que faltaban para que volviese mamá y tachaban el día en el calendario. Él enseguida empezó a repetir “Mamá vuelve en unos días” y a pedir revisar el almanaque todos las noches. Papá le hacía dibujos, como el avión en el que volvería mamá o el volcán que mamá iba a visitar.
Desde el primer día señaló el día en que volvía mamá y lo repetía antes de irse a dormir, supongo que era la información que más le interesaba. Creemos que este método fue básico para reducir su ansiedad ya que la información estaba ordenada y era lo bastante clara para que él la entendiese.
De hecho, hoy seguimos tachando días en el calendario y anticipando lo que sucederá al día siguiente porque él nos lo ha pedido. Este es el sistema que nosotros hemos seguido y nos ha ido muy bien. Tan solo es un ejemplo, si encuentras otro método que sea también adecuado para tu peque perfecto.
Cómo gestionar las noches
Lo principal mucha paciencia y empatía por parte de la persona que cuide de tu hijo en tu ausencia. Aunque regreses en unos días tu hijo es muy posible que no lo entienda. Cuánto más pequeño sea será más difícil que lo pueda llegar a comprender. Si empatizamos con su sentimiento será más fácil poder consolarle.
Nada sustituye a mamá pero su padre puede abrazarle, cantarle e intentar calmarle de la mejor forma que se le ocurra. Por supuesto que un niño llorando desconsolado crispa los nervios de cualquiera, por eso es el momento de respirar hondo y de ejercitar la paciencia.
La función del cuidador en ese momento es validar los sentimientos de vuestro peque, sostenerlo y acompañarlo en su malestar.
Te confieso que esta era la parte más difícil para nosotros porque, tal y como he comentado, mi peque siempre se ha dormido con mamá. Sabíamos que era un importante escollo que tanto Papá Idiota como yo temíamos. No nos equivocamos, por el día parecía estar entretenido con su padre y la tía pero al llegar la hora de dormir llamaba a mamá y a su tetita.
La primera noche fue la peor. Le costó dormirse sin su teta y se despertó a las dos de la mañana llorando y llamando a mamá. Estuvo un buen rato llorando en brazos de papá que con mucha paciencia le explicó que mamá volvería en unos días. El pobre señalaba el día de mi vuelta y decía llorando “Yo quiero esté”.
La situación se volvió a repetir un par de días más aunque ya de forma más suave. Siempre se despertaba a la misma hora y cada vez tardaba un poquito menos en volver a dormirse. Hasta que llegamos al día en que durmió toda la noche del tirón. No me lo podía creer cuando me lo contó Papá Idiota al día siguiente.
La comunicación con tu peque
¿Cuántas veces debería comunicarme con mi hijo al día? Pues depende. Me parece una cuestión muy personal que cada madre debería meditar o simplemente decidir en función de sus impulsos o necesidades. Habrá madres que necesitarán llamar a sus hijos cada dos horas y otras que preferirán no hacerlo para no desestabilizar a su pequeño.
Depende también de la edad de tu hijo, si es muy pequeño no será posible establecer un diálogo y si escucharte le produce un llanto inconsolable quizás pienses que es mejor no llamar. En cualquier caso, depende de ti, de la reacción de tu hijo y de las sensaciones que experimentes.
En mi caso, decidí muy a mi pesar solo comunicarme con él una vez al día y opté por no mandarle ni fotos ni vídeos. Si hubiera pensado en lo que yo necesitaba le hubiera llamado cada hora para preguntarle cómo estaba o solo por escuchar su voz.
Tomé esta decisión tras cierta reflexión y pensando en el bienestar del Vikingo. Me parecía innecesario y angustioso estar creándole una expectativa constante de que mamá está y no está al mismo tiempo. Su paz y su tranquilidad eran lo más importante, así que lo mejor para los dos fue destinar un rato todas las tardes para comunicarme con él.
Aprovechaba el regreso de las excursiones del día para llamar y charlar un ratito con él. Todos los días se puso al teléfono muy contento de escucharme y de hablar con mamá. Me contaba cosas y yo se las contaba a él. Aprovechaba ese rato para decirle que le quería y que mamá volvería en unos días. Me mandaba muchos besos y se volvía a jugar con sus coches como si nada. La verdad es que colgaba el teléfono de lo más tranquila.
Prepararlo para tu regreso
Tan importante como facilitar las cosas en tu ausencia es preparar a tu pequeño para tu regreso. Tenga la edad que tenga tu hijo, es fundamental que las personas a su cargo le recuerden que estás de regreso y que en pocas horas podrás estar con él. También puede recordárselo tú a través de una llamada telefónica o un audio de voz.
Nosotros lo teníamos fácil porque el día antes habló con mamá y Papá Idiota hizo los deberes. Mamá le explicó que volvía al día siguiente y que volveríamos a estar juntos. Papá por su parte, marcó con él el último día en el calendario y le explicó que al día siguiente llegaba mamá en avión.
Desde que se despertó al día siguiente no paraba de decir que mamá volvía a casa loco de contento. Cuando mi cuñada fue a buscarlo a la guardería decía que a buscar a mamá y no se quería ir a casa a merendar. Fue difícil convencerlo pero al final la tía lo consiguió. Estaba muy emocionado y no paraba de repetir que mamá volvía en avión y luego en autobús.
Ni que decir tiene que yo estaba deseando llegar y abrazar a mi pequeño. Cuando nos bajamos del autobús no paraba de buscarlo con la mirada porque estaba deseando abrazarlo y comérmelo a besos. El reencuentro fue espectacular. Nos besamos, nos abrazamos, nos reímos. Fue tal y como lo había imaginado.
De todos modos, también estaba preparada por si su reacción no era la que yo esperaba. A veces los niños no reaccionan como deseamos, puede ser que nos muestren cierto rechazo o que se queden impasibles. Eso no significa que no les importe o que ya no te quieran. Es una reacción infantil como otra cualquiera que si no estamos preparadas nos puede hacer mucho daño y que debemos relativizar e interpretar en su contexto.
¿Cómo retomo la lactancia?
Tras tu regreso tu pequeño lo más probable es que se acuerde de su teta y quiera volver a engancharse. Si es muy bebé es muy importante que le pongas al pecho lo antes posible y que hagas tomas de forma frecuente para que poco a poco la producción se restablezca.
Si has traído leche refrigerada que te has sacado en tu viaje de trabajo etiquétala y guárdala en el congelador porque quizás la necesites los próximos días ya que tus existencias de leche materna pueden estar bastante mermadas.
Aunque te parezca que no sale nada enseguida volverás a producir y si mantienes la lactancia a demanda en pocos días recuperaréis el equilibrio. También puede suceder que ahora que has vuelto se agarre a la teta y no se suelte y quiera teta a todas horas como si fuese un recién nacido. Deberemos tener paciencia porque en unos días la lactancia volverá a la normalidad y él ya no demandará tanto.
¿Se habrá destetado?
Uno de mis miedos y de los de cualquier madre lactante es que nuestro hijo se destete en nuestra ausencia. Si tu hijo rechaza el pecho no insistas y en un rato en que te sientas más relajada vuelve a intentarlo. Ofrece pero no obligues porque lo que consigues es agravar la situación. Mantén la calma y respira hondo.
Posiblemente sea una reacción fruto de la separación y en unas horas o unos días la situación vuelva a la normalidad. Busca momentos de complicidad con él en un lugar cómodo y cálido para los dos. Haced algo divertido juntos como bañaros o leer cuentos en la cama, es muy posible que en el momento más insospechado vuelva a pedir teta.
Yo temía que al regresar no quisiera teta nunca más. Sin embargo, en nuestro caso, mi Vikingo pidió teta al rato de llegar a casa. Empezó mamando en seco porque no salía absolutamente nada aunque a mí no me hacía daño. Por la noche volvió a engancharse para dormirse y varias veces durante la madrugada. No sé cuánto tiempo he tardado en volver a producir, pero mi leche ha vuelto y ya no mama en seco.
En pocos días hemos vuelto a la situación anterior, es decir, como si nunca me hubiese ido. Esto me ha hecho muy feliz porque yo no quería que nuestra lactancia se acabase aún aunque estaba mentalizada de que podía suceder.
Si has llegado al final del post doy las gracias por ello, cada día me alargo más. Espero haberte ayudado y sobre todo haberte mostrado que es posible mantener la lactancia a pesar de una separación forzosa madre e hijo. Lo importante es estar informada y tomar la decisión que tú consideres la más adecuada para vosotros desde la calma y la serenidad. Las separaciones no son fáciles pero son un camino de aprendizaje.
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por Rosa Martínez Marán | Mar 28, 2018 | Maternidad y Crianza Sostenible
El mito de la madre feliz es uno de los grandes mitos de nuestra cultura y sociedad. Maternidad y felicidad parecen ser un binomio perfecto, por lo que cualquier fisura es vivida con auténtica angustia vital.
Si prefieres escuchar en vez de leer aquí tienes el Podcast del post 🙂
Desde que te conviertes en madre tienes que ser feliz sí o sí, cueste lo que cueste, aunque tengas que negar tus sentimientos no vaya a ser que resulten ofensivos a otras personas. Como si la felicidad en la maternidad fuese un estado autoimpuesto u obligado. ¿Pero de qué trata?
¿En qué consiste el mito de la madre feliz?
Se corresponde con esa imagen bucólica e irreal de la madre abnegada y voluntariosa que nunca se enfada y que impenitente exhibe una eterna sonrisa mientras sus hijos ahogan al gato en la bañera.
Es la imagen de la maternidad sofisticada y glamurosa que se nos vende en la televisión, en la publicidad y en algunas cuentas de Instagram. Esas madres de halo angelical y ropa impoluta, sin ojeras, delgadísimas y con un estilismo fruto de horas de maquillaje y mucho amor propio.
También se identifica con la imagen de la maternidad plácida y serena que se materializa en la embarazada descansada e ideal, que en el sumun de la felicidad acaricia su abultada barriga desde un estado que raya con el nirvana.
La maternidad idealizada
Todas estas imágenes tienen en común que son más propias del imaginario colectivo que de la realidad. Destacan por la idealización de la maternidad como un fin en sí mismo y no como un proceso que dura toda una vida.
Cuando los focos se apagan se impone la dura realidad, la maternidad no es fácil y no está exenta de esfuerzo y sacrificio. Aprendes a ser madre sin ensayo y sin red. Debes aprenderlo todo sobre la marcha, muchas veces, con un enorme ruido a tu alrededor personificado en comentarios y consejos que no has pedido y que lejos de ayudarte te generan aún más inseguridad. En el post La maternidad: viaje al corazón de las tinieblas, abordaba la ambivalencia de nuestros sentimientos, cómo la maternidad saca lo peor y lo mejor de nosotras mismas.
¿Cómo tengo que sentirme?
Ya te dicen desde el embarazo como te tienes que sentir, que es lo que se espera de ti. Existe un único discurso y quién se sale de él se convierte en blanco de las críticas por parte de su entorno.
Para las que hemos pasado por un embarazo no idílico al malestar físico se une el malestar psicológico, ya que acabas sintiéndote culpable por no sentir lo que se supone que tienes que sentir en ese momento: una felicidad loca. Cuando vas arrastrándote por el mundo porque no puedes con tu alma lo que sientes precisamente no es felicidad sino desesperación.
Ese síndrome de culpabilidad lo arrastraremos hasta el parto. Que tampoco se te ocurra quejarte mucho que, al fin al cabo, solo es un rato. Cómo te sientes después de parir y las secuelas temporales que haya podido dejar en ti, a las visitas les importa bastante poco. Y ojo, no des detalles escabrosos que más de una se puede escandalizar. “No son temas para hablar en la sobremesa”. Sin embargo tú necesitas expresarlo y esa falta de empatía puede hacerte sentir aún peor.
La crianza los primeros meses puede llevarnos a un estado de agotamiento extremo. Es el momento en que surgen todas las dudas y los interrogantes a los que se enfrenta cualquier madre puérpera con las hormonas absolutamente alteradas.
Recuerdo con absoluta nitidez el día que dieron el alta a nuestro Vikingo en neonatos. La felicidad por tenerle a nuestro lado se mezclaba con una sensación de pánico. En el coche camino de casa no paraba de mirarlo y de preguntarme “¿Y ahora qué?”
¿Qué es la felicidad?
Según la RAE es un estado de grata satisfacción espiritual y física. Una satisfacción a la que todo el mundo aspira y de la que no paran de hablarnos a todas horas en la publicidad. La mayor parte de las veces es para vendernos algo que no necesitamos en absoluto pero que calma nuestra sed de bienestar.
Nos prometen que lograremos el unicornio dorado y la felicidad definitiva con un maravilloso curso de autoayuda o con un libro que hará que nuestro hijo duerma durante toda la noche. La mayor parte de las veces nos venden una felicidad falsa y edulcorada, a la que por mucho que aspiremos no alcanzaremos jamás, porque no existe.
Sin embargo, la felicidad es un concepto escurridizo e incomprensible porque cada una de nosotras tenemos una idea diferente de lo que es la felicidad. Y se trata de una idea absolutamente personal e intransferible: lo que a ti te hace feliz a otra madre pueda hacerla sentir incómoda y viceversa.
¿En qué basamos nuestra felicidad?
¿En qué basamos nuestra felicidad? Algunas personas en tener o acumular más cosas, eso da la seguridad que proporcionan los objetos pero poco más. Cuanto más tenemos más infelices nos sentimos porque estrenar un bolso cada semana no nos hace más felices solo nos deja con veinte euros menos en el bolsillo. La historia está llena de personas que tuvieron todo lo material pero que fueron profundamente infelices.
Otros basan su felicidad en disfrutar de la vida pero no nos engañemos las facturas no se pagan solas y en el añorado camino del hedonismo también hay que asumir obligaciones. Sí, también el gurú de turno que aparece tumbado plácidamente en la tumbona trabaja pero eso no queda tan bien la foto.
Es muy común que basemos nuestra felicidad en los otros. Cuando no eres madre en complacer a tu pareja y cuando tienes hijos en complacerlos a ellos. Nos equivocamos al basar nuestra felicidad en los demás cuando ser felices depende únicamente de nosotras. La felicidad está en nuestro interior.
El error de proyectar nuestros deseos
Cometemos el error de proyectar nuestros deseos insatisfechos y nuestros anhelos más profundos en nuestros pequeños.
Nuestra felicidad personal se transfiere a esa personita en la que ponemos nuestras esperanzas, que vaya a un buen colegio, si es de pago y se codea con la alta sociedad tanto mejor. Quizás algún día llegue a ministro o a embajador o sino que estudie lo de su padre y se gane la vida.
En el camino se nos olvida que nuestro hijo aunque lo hayamos gestado durante 9 meses es un ser independiente y libre con sus deseos personales y preferencias. Sin embargo, nos ciega el amor y queremos que tengan los mismos intereses que nosotros en pos de esa felicidad idealizada.
Posiblemente amas la música y siempre soñaste con ser pianista, pero ese es tu deseo. Si tu hija estudia música te sentirás feliz aunque tal vez no le interese realmente y lo que le guste sea el ballet o el ajedrez. Si lo hace por complacerte es muy posible que acabe aborreciendo la música. Por no hablar de la enseñanza que le hemos proporcionado: niega tus sentimientos y tus deseos por complacer a otros. Dudo mucho que sea esto lo que realmente quieres transmitirle.
El camino de la felicidad
¿Entonces cuál es el camino hacia la felicidad? La reflexión y el autoconocomiento.
Sí, ya lo sé. No tienes ni cinco minutos. Quizás ese sea el problema: no tener ni cinco minutos para reflexionar y para conectar con nosotras mismas. Si eso no lo logramos, difícilmente conectaremos con nuestros hijos y podremos ofrecerles esa seguridad y ese afecto que demandan y que necesitan.
¿Qué es lo que te genera malestar? ¿Qué te impide disfrutar del momento? Posiblemente sean una serie de ideas erróneas sobre que es la felicidad o la maternidad las que estén minando tu confianza. Somos seres únicos y vivimos conforme a nuestras vivencias y deseos. Cuando no lo hacemos, cuando no escuchamos nuestro interior y se imponen las voces de otros, entramos en conflicto.
La felicidad no es absoluta ni es un estado permanente. La felicidad es un estado continuo que puede alargarse más o menos en el tiempo según las circunstancias a las que nos enfrentamos.
Nuestros hijos van a generar problemas, contratiempos o disgustos, es parte de la vida. Lo importante es cómo nos enfrentemos a ellos y la enseñanza que padres e hijos saquemos de esa vivencia. Esa es la única forma de crecer y de evolucionar juntos.
Aceptación sin reservas
Si deseas alcanzar la felicidad siendo madre olvida las expectativas que tenías y mira a tu hijo como si no le hubieras visto nunca. No con los ojos de tus deseos sino como es. Sin juzgar, sin opinar, sin valorar. Míralo a los ojos y acéptalo incondicionalmente y sin reservas.
Este es el camino a la felicidad: la aceptación sin bagajes. Con sus defectos y sus virtudes. Aunque haya sacado tu cabezonería o tu timidez. O tenga esa manía que heredó de su padre que a tu personalmente no soportas.
Ser madre es aceptar a tu hijo y reconciliarte contigo misma. Sí, he dicho reconciliarte. Reconciliarte con la madre que querías ser, con la que fuiste y con la que eres.
Todas son importantes y todas ellas te hacen más humana y más sabia. Así que vamos a practicar el autoconocimiento y vamos a crecer acompañadas de nuestros pequeños. Nuestros hijos pueden ser grandes maestros que nos obliguen a enfrentarnos a nuestros miedos.
La maternidad y el autoconocimiento
Como ves ser madre no es alcanzar el nirvana sino iniciar un viaje hacia el autoconocimiento. En el proceso vas a descubrir cosas de ti que no sabías como que la paciencia se entrena y que puede ser infinita cuando se trata de tus hijos. Aprenderás a esperar y a no dar nada por supuesto. Los niños siempre te sorprenden.
Observaras como determinadas actitudes y situaciones te sacan de quicio y aprenderás a gestionarla a base de mano izquierda. Mirarás a tu hijo y sabrás lo que viene después o lo que ha pasado, a veces, una simple mirada puede ser esclarecedora. Pero para todo ello necesitas amar y aceptar de forma incondicional y desechar tus ideas preconcebidas.
Creeme serás más feliz si asumes que tendrás subidas y bajadas que en ocasiones la maternidad será alcanzar el nirvana y en nosotras morirte de la desesperación. Te reirás de ti misma y de tus ideas del pasado y abrazarás el amor sin excusas e incondicionalmente. Al igual que tú amas a tu hijo de forma incondicional él te amará de la misma forma.
Recuerda todos los días que tú y solo tú eres la persona más importante de su vida, demuéstrale que él también lo es. El matiz está en demostrar, en querer y en aceptar.
No queremos vivir una maternidad idealizada, ni queremos tener hijos idealizados. Queremos ser madres felices, con hijos felices con los que vivir y crecer en armonía.
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por Rosa Martínez Marán | Mar 15, 2018 | Vida Sostenible
María de Zayas, una feminista barroca es el titulo que he elegido para inaugurar esta nueva sección el blog, Mujeres y Madres Sostenibles.
Si prefieres escuchar en vez de leer aquí te dejo el Podcast del post 🙂
Mujeres y Madres sostenibles es el título que escogí cuando abrí mi grupo privado de Facebook. Tras darle muchas vueltas decidí que ese era el mejor nombre posible para explicar su finalidad y su propósito: unir a todas aquellas mujeres que siendo madres o no quisieran luchar por un mundo más justo y más sano. Mujeres fuertes y valientes que apostarán por la sostenibilidad y por otro modelo de mujer más consciente, comprometida y más humana.
El 8 de marzo un gran número de mujeres paramos para reivindicar nuestros derechos y salimos a la calle para manifestarnos pacíficamente en 170 países con un sentimiento mutuo de sonoridad y empatía. Todas compartimos un mismo deseo, vivir en una sociedad que no nos menosprecie por ser mujeres y en el que podemos desarrollarnos y crecer en libertad.
Fue así como nació la idea de crear esta sección en el blog para homenajear a todas aquellas mujeres que han luchado y que siguen luchando porque seamos más libres. Son todas ellas mujeres y madres sostenibles, ya que abrieron caminos impensables y creyeron contra todo pronóstico en sí mismas y en su mensaje.
Son mujeres que me inspiran, que merecen recuperar el espacio que el olvido les robó. Por ello, es momento de rescatar su memoria y de darles la voz que les negaron. La primera entrega tiene como protagonista a una escritora española prácticamente desconocida pero que fue una adelantada a su tiempo.
María de Zayas y Sotomayor, una feminista barroca
Descubrí a María de Zayas acabando mi Máster en Literatura y me emocioné con las mujeres valientes y decididas que aparecían retratadas en sus novelas. La elección de María de Zayas, por tanto, viene determinada por su condición de precursora por la igualdad entre hombres y mujeres en una época, el Siglo de Oro, en la que las mujeres no tienen voz en ningún espacio público y aún menos se dedican a la literatura que es un campo destinado al género masculino.
Aunque María de Zayas sea desconocida y no se estudie su obra en los libros de texto, fue mi famosa en su época, gozó de una gran popularidad comparable a la de sus compañeros del sexo masculino. Recibió numerosos elogios por parte de sus contemporáneos y logró algo inaudito, ver publicada su obra en vida firmada con su nombre de mujer. Además, las dos novelas que escribió se convirtieron en bestseller ya que fueron reeditadas constantemente y traducidas a diferentes idiomas. Ese clamoroso éxito contrasta con el olvido en que quedó sumida posteriormente.
La vida de María de Zayas
Los datos que poseemos sobre su vida son muy escasos, su trayectoria vital es casi un misterio. No sabemos si porque no se documentó en la época o porque la información se perdió intencionadamente. Se ha situado su nacimiento en torno a 1590 aunque algunos historiadores se inclinan por la década de los sesenta ya que se han encontrado documentos como una partida de nacimiento en la que aparece su nombre y apellidos. De todos modos, estos hallazgos tampoco resultan concluyentes porque su apellido y su nombre eran muy comunes en el siglo XVI.
Era hija del capitán Don Fernando de Zayas y Sotomayor, caballero del hábito de Santiago y María de Barasa. Su familia era acomodada por lo que es muy posible que contase con un preceptor que le instruyó en lo más elemental. En cualquier caso, su madre también era una mujer muy culta y se cree que contaba con una biblioteca muy amplia para la época. Es fácil imaginarnos a María leyendo durante horas en un diván absorta en una novela de caballerías. Quién sabe si ya entonces soñaba con ser escritora. Ella afirma en el prólogo de una de sus obras que su afición a la lectura la convirtió en autodidacta.
Su estado civil es una incógnita más sin resolver, aunque todo indica que lo más probable es que permaneciese soltera. Su buena posición económica posibilitó su independencia civil y su entrega a la actividad literaria que no parece muy compatible con el desempeño de la labor de abnegada esposa. De hecho, su protagonista, Lisis, decide al final de las novelas no optar por el matrimonio y entrar en un convento. Por supuesto, debemos entenderlo según la perspectiva vital de estas mujeres que tienen pocas o nulas opciones: o casarse o meterse a monja.
La primera opción era vivir sometida, la segunda escondía un cierto espacio para la libertad personal. En el caso de María su posición le permitía elegir una opción que estaba negada para la mayor parte de las féminas de su tiempo: ser una mujer independiente y libre. Aunque no tenemos más que su obra para conocer su pensamiento podemos observar como sus heroínas persiguen escapar del marco patriarcal y alcanzar la autonomía femenina.
Su vida pública
María de Zayas cultivó todos los géneros aunque alcanzó la fama como prosista. Se dio a conocer primero como poeta, concurriendo a las academias más prestigiosas de su tiempo y participando en justas poéticas entre 1621 y 1639. En 1632 ya era conocida como poeta y escritora, de hecho, Lope de Vega la ensalza en El Laurel de Apolo y Pérez de Montalbán en su obra Para todos.
Alonso de Castillo Solórzano en La garduña de Sevilla (1642) va más allá y la llama “Sibila de Madrid”. El escritor muestra tener un conocimiento importante de la actividad literaria de Zayas ya que elogia “sus admirables versos” y define sus novelas como “diez asombros”. Estos comentarios de sus contemporáneos masculinos nos hacen pensar que entre los círculos literarios fue aceptada como una más, que se hace un hueco en la esfera cultural y se gana el respeto y la admiración de sus colegas. También su pluma brillante y lúcida debió de granjearse bastantes enemigos, podemos encontrar comentarios despectivos hacía María como los del poeta Francesc Fontanella que la descalifica por su aspecto hombruno en uno de sus poemas.
En aquella época que una mujer se introdujera en el ámbito público era considerado inmoral y era duramente condenado por predicadores, tratadistas y escritores. Además solía provocar mofas y duras burlas contra su persona ya que se interpretaba como una amenaza al orden social. Una mujer que aspirase hacer pública su obra era una desvergonzada y una mujer sin honra. Una buena mujer era aquella que se refugiaba en el silencio, ya que el silencio representaba la castidad y el decoro. Sin embargo, María de Zayas y sus heroínas rompen con ese silencio impuesto y alzan su voz para expresar sus sentimientos, para cuestionar el trato que reciben por parte de la sociedad y para defender sus derechos.
Amistad con Ana Caro de Mallén
No es la única mujer con una presencia pública en el Siglo de Oro, igual de olvidadas están otras mujeres que también gozaron de un gran éxito como la dramaturga Ana Caro de Mallén que fue conocida en su tiempo como “la décima musa andaluza”. Ana caro de Mallén alcanzó una gran fama y consiguió el el favor y la protección del Conde Duque de Olivares y del cabildo sevillano. Con toda probabilidad cobró por la venta de alguna de sus obras, por lo que se la considera una de las primeras escritoras profesionales.
María de Zayas y Ana Caro de Mallén coincidieron en los mismos círculos intelectuales de Madrid y enseguida se hicieron amigas. Es muy posible que su condición de mujeres intelectuales favoreciese el acercamiento y la necesidad de apoyarse mutuamente en un espacio dominado por hombres donde ellas eran las intrusas.
Se cree que convivieron un tiempo en 1637, no sabemos si solo como amigas o si su amistad se convirtió en una relación sentimental. El estrecho vínculo que mantienen queda demostrado en los preliminares de la primera obra narrativa de María de Zayas, Novelas amorosas y ejemplares, ya que la obra se publica con unas décimas que Ana Caro de Mallén le dedica.
La obra
Con respecto a la producción de María de Zayas, está recogida en dos libros: Novelas amorosas y ejemplares. Honesto y entretenido sarao. (1637) y Desengaños amorosos. Parte segunda del sarao. (1647). La primera es más convencional, en ella se nota la enorme influencia de Cervantes en su obra, la segunda contiene una reivindicación femenina más directa y trata temas como la sexualidad femenina abiertamente. También escribió teatro posiblemente influida por su amistad de Ana Caro de Mallén que era dramaturga. Por desgracia, solo tenemos noticia de una de ellas, La traición en la amistad. Similar destino tuvieron sus poemas que se perdieron en su mayor parte, tan solo, podemos rescatar alguno de ellos en antologías.
Un olvido injusto
Perdemos la pista a María después de la publicación de la segunda parte de sus novelas ejemplares en 1647. No por falta de éxito precisamente ya que la obra se convierte en un bestseller inmediatamente después de su publicación. Sin embargo, aun siendo una mujer con una actividad pública y reconocida una espesa niebla cae sobre su figura. Desconocemos si siguió escribiendo o si murió de forma temprana truncándose su carrera literaria.
El caso es que María de Zayas fue olvidada injustamente. Varias circunstancias favorecen esta situación, por un lado, sus obras fueron prohibidas durante la Ilustración porque se consideraba que atentaban contra la moral imperante; por otro, la historia de la literatura está escrita por hombres por lo que es muy posible que el olvido sea más intencionado que casual. No volvemos a encontrar la obra de la autora publicada hasta 1847 ya que la censura manda su obra al cajón de los libros prohibidos. En esos doscientos años se califica su obra de inmoral y se rechaza su publicación por ser considerada libidinosa.
Emilia Pardo Bazán y el rescate del olvido
Será otra valiente mujer y escritora, Emilia Pardo Bazán, quién rescatará su obra del olvido. Cómo llegó Emilia Pardo Bazán hasta la obra de María de Zayas es un misterio. Es posible que leyese alguna copia prohibida y quedase fascinada. Emilia descubre una excelente escritora que se dirige directamente a las mujeres a las que incita a defender sus derechos y a no dejarse atropellar por el abuso de poder.
Existen enormes similitudes entre Emilia Pardo Bazán y María de Zayas ambas pertenecían a la nobleza y gozaban de una posición acomodada. Eran mujeres libres, sin marido y con una presencia pública en los círculos literarios. Emilia debió sentirse muy identificada con aquella mujer desconocida que había logrado ver publicada su obra en el barroco. Desde entonces, Pardo Bazán se toma como una cuestión personal la reedición de la obra de María de Zayas. Sin embargo, no puede publicar su obra en su totalidad. En los dos siglos transcurridos los editores han mutilado el texto con total impunidad, extirpando pasajes completos, prólogos y poemas.
No es hasta el siglo XX que se despierta el interés por María de Zayas y Sotomayor y su obra. El objetivo principal es recuperar su obra en su totalidad, sin amputaciones, hecho que se consigue a mediados del siglo XX tras una minuciosa investigación. Desde entonces su obra no ha dejado de analizarse y estudiarse desde diferentes perspectivas.
¿Es María de Zayas una feminista barroca?
Desde luego, no podemos interpretar el feminismo de María de Zayas tal y como lo entendemos hoy porque en su época no existía este término y resulta un anacronismo. Pero si podemos considerarla precursora del feminismo y de la igualdad. Se adelantó a su tiempo planteando los conflictos de género desde una perspectiva femenina algo absolutamente insólito en el Siglo de Oro.
La mayoría de los conflictos que plantea María de Zayas en sus obras se inician donde acaban los cuentos clásicos, en el matrimonio. El final feliz se convierte en el principio de una pesadilla para muchas de sus protagonistas que de pronto son conscientes del sometimiento y del abuso que se comete contra ellas por el hecho de ser mujeres.
Gerda Lener ofrece un punto de vista sobre el feminismo de María de Zayas centrado en su contexto sociohistórico. Una serie de criterios nos sirven para medir su conciencia feminista:
– Reconocer que se pertenece a un grupo subordinado.
– Sentir pertenencia a un grupo sometido o que sufre injusticias.
– Tener conciencia de que su condición subordinada no es algo natural sino que está socialmente determinada.
– Unirse a otras mujeres para remediar las injusticias.
– Ofrecer una alternativa de organización social.
Si tenemos en cuenta estos principios veremos como en María de Zayas se cumplen los tres primeros criterios pero no el resto. La falta de referentes femeninos hace que su feminismo solo pueda darse a nivel individual.
La educación de las mujeres
Para María de Zayas la clave está en la educación. Defiende que si las mujeres tuvieran acceso a la educación también podrían alcanzar un lugar destacado en la sociedad y que serían: “tan aptas para los puestos y para las cátedras” como los hombres. Su pensamiento choca frontalmente con un entramado social que considera que el fin de una mujer es el matrimonio y tener hijos. Ofrecer a las mujeres la posibilidad de adquirir cierta cultura suponía un peligro ya que la educación proporcionaba deseos de autonomía y libertad, algo que la sociedad no estaba dispuesta a permitirle.
En su obra encontramos numerosos ejemplos de rebeldía contra el statu quo, como cuando se pregunta, “¿Qué razón hay para que ellos sean sabios y presuman que nosotras no podemos serlo?” Al introducir el “nosotras” está tomando conciencia de su condición de mujer sometida y se está hermanando con todos aquellos seres que comparten su mismo sexo. Aboga por su género y revela que la desigualdad ha sido creada por los hombres para someter a las mujeres: “Esto no tiene, a mi parecer, más respuesta que su impiedad o tiranía en encerrarnos y no darnos maestros.”
El legado de María de Zayas
María de Zayas podría haber sido la maestra de la siguiente generación de mujeres pero la prohibición de su obra y la ausencia de féminas con una presencia pública en la sociedad de la Ilustración truncó cualquier atisbo de continuidad. Debemos esperar 200 años para encontrar de nuevo mujeres con una presencia pública y reconocida como Emilia Pardo Bazán.
El puritanismo de la sociedad del siglo XIX vuelve a situar a la obra de María de Zayas en la lista de las obras prohibidas. La censura alega que sus novelas son demasiados crudas y libertinas y que atentan contra los valores tradicionales. El hilo se resquebraja de nuevo. Aunque hay atisbos de recuperación de su obra a principios del siglo XX debemos esperar a la década de los 60 para que María de Zayas sea reivindicada por otras mujeres. La crítica feminista encuentra en María una brillante precursora de la igualdad de género.
Hoy podemos disfrutar leyendo a María de Zayas a pesar de la distancia temporal que no ideológica. Leer su obra nos permitirá descubrir los retos a los que se enfrentaban las mujeres hace 400 años. Podemos observar que no hay tantas diferencias entre ellas y nosotras.
La sociedad ha evolucionado pero todavía existe una desigualdad que se instaura desde la cuna y que muchas veces está determinada por nuestro lugar de nacimiento o por el entorno en el que hemos crecido. Por ello, es tan importante la educación en la igualdad desde la infancia.
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por Rosa Martínez Marán | Mar 1, 2018 | Maternidad y Crianza Sostenible
Yo parí con un Arnold Chiari de tipo I, ponte cómoda porque voy a contarte mi historia, algo de lo nunca he hablado. Ayer, 28 de febrero, fue el día de las enfermedades raras y yo por fin doy el paso y hablo de mi enfermedad y de lo mucho que me cambió la vida.
Si prefieres escuchar el post en vez de leer, aquí te dejo el Podcast del post 🙂
Llevo posponiendo escribir este post más de dos años. En el tiempo que llevo escribiendo este blog he tratado de publicarlo en varias ocasiones, pero al final un sentimiento de pudor me ha impedido hacerlo y se ha quedado guardado en el cajón de lo pendiente. He descubierto que los post más personales son los que más me cuestan, suponen desnudar mi alma y ofrecer un testimonio vivencial íntimo y privado.
Hoy lo digo alto y claro: sufro una enfermedad rara.
Las enfermedades raras son, por desgracia, patologías a las que se les presta nula atención. Aunque cada vez se hace más por hacerlas visibles, siguen siendo las grandes olvidadas en sanidad y en los programas de investigación, sencillamente porque no es rentable invertir en ellas. Por eso, es tan importante que exista un día al año en que se conviertan en noticia, al menos durante 24 horas.
No obstante, me siento en el deber de contar esta historia, de arrojar luz sobre este asunto y de ofrecer esperanza a otras mujeres que se hayan visto en mi misma situación y se hayan podido sentir perdidas o desamparadas.
Si tienes un Arnold Chiari y quieres ser madre este post puede ayudarte a no rendirte y a luchar por cumplir tu deseo. Nadie debería enturbiar ni obstaculizar tu voluntad por miedo a que algo pueda fallar o por desconocimiento de la patología. Desde luego, no estás sola en esa lucha.
Antes de empezar es necesario aclarar que es la malformación de Arnold Chiari.
¿Qué es un Arnold Chiari?
La malformación debe su nombre al neurólogo austriaco Hans Chiari que en 1891 escribe un artículo en el que da a conocer la patología. Años más tarde, en 1907 la investigación del doctor Julius Arnold en este campo hace que se anteponga su nombre al de Chiari. Desde entonces la enfermedad será conocida como malformación de Arnold Chiari, aunque podemos encontrarla tan solo con el nombre de malformación de Chiari.
Se trata de una enfermedad congénita que se manifiesta como una malformación cerebral. La base del cráneo se desarrolla de forma incompleta durante el desarrollo embrionario en la gestación. Esto provoca que las amígdalas cerebelosas que cierran el cráneo o la fosa posterior no tengan suficiente espacio y se produzca un descenso a través del foramen magnun, el orificio mayor del cráneo, del cerebelo.
El descenso hace que las amígdalas cerebelosas presionen el tronco encefálico y la médula espinal produciéndose una herniación cerebral que según el caso puede ser más acusada o más leve. Existen cuatro grados: I, II, III y IV, siendo el más leve el tipo I (que con frecuencia se diagnostica en la edad adulta) y el más grave el tipo IV.
¿Cuál es su causa y su pronóstico?
Es una enfermedad congénita en la que existe un componente genético difícil de determinar. Podemos encontrar bibliografía en la que se identifica el cromosoma X como el responsable pero no es una información concluyente.
El pronóstico de la enfermedad es aún más complicado de predecir ya que los síntomas son muy variados y el grado de afectación cambia de unos enfermos a otros, no obstante es una enfermedad crónica que no se cura. Puede cursar sin síntomas o provocar una incapacidad severa si no se diagnóstica de forma temprana.
¿Cuáles son sus síntomas?
Debemos tener en cuenta que el cerebelo se ocupa de controlar la coordinación y el movimiento muscular. Al verse afectado por la malformación podemos encontrar síntomas relacionados con el equilibrio y el movimiento.
La sintomatología es muy variada, aunque existen una serie de síntomas que se repiten de unos pacientes a otros: fuertes dolores de cabeza, problemas de equilibrio, debilidad muscular, parestesias y entumecimiento en las extremidades, mareos, vértigos, problemas de audición y visión, problemas de coordinación en las manos y falta de destreza motora fina, dificultades asociadas a la deglución e incluso depresión.
¿Cuándo me diagnosticaron la enfermedad?
Fue en el verano de 2005 cuando descubrí que sufría un Arnold Chiari de tipo I.
Una tarde acudí a urgencias porque había perdido la sensibilidad en el muslo derecho, lo notaba como acortonado desde hacía más de 12 horas. No pudieron darme ninguna solución y me aconsejaron visitar a un neurólogo.
Unos meses antes me habían diagnosticado vértigos, ya que me mareaba con frecuencia y notaba pérdida de equilibrio generalizado, pero nadie había determinado cual era su causa ni me habían remitido a un especialista.
¿Cuáles eran mis síntomas?
Me mareaba continuamente, sentía que me faltaba fuerza en las manos, notaba falta de sensibilidad en las extremidades y sufría unos horribles dolores de cabeza que me impedían pensar y que me incapacitaban para hacer una vida normal. Sin embargo, a todo el mundo le parecía usual pese a mi juventud.
Visita al neurólogo
Como no mejoraba consulté a un neurólogo al que fui acompañada de una amiga, no quería preocupar a mis padres. A la salida de la consulta bromeamos con las cosas tan raras que me había pedido hacer, como caminar con los ojos cerrados o tocarme con un dedo la nariz. Lo que ya no encontrábamos tan divertido sino más bien inquietante fue el siguiente comentario: “vamos a realizar una resonancia magnética para descartar la presencia de tumores”. Me asusté bastante, aunque estaba convencida de que no tenía un tumor cerebral ni nada parecido.
No sé si el neurólogo sospechaba que podía sufrir la malformación de Chiari o no, pero el caso es que me recomendó la única prueba a través de la cual se puede diagnosticar la enfermedad.
La resonancia magnética
Días antes de la cita para la resonancia magnética murió uno de mis tíos de cáncer y fue tal el shock que sufrí que olvidé sellar el volante en la mutua y me presenté a realizarme la prueba sin él.
No obstante, fueron muy amables y me atendieron de todos modos. Eso sí, debía pasarme por allí en los próximos días para llevarlo. Cumplí con lo prometido y dos días más tarde me presenté de nuevo en el centro para entregarlo. No me dejaron marchar, necesitaban repetirme la prueba.
Aunque la sala estaba llena de pacientes me dijeron que esperase allí y a los pocos minutos me colaron en un hueco. La excusa era que la resonancia había salido mal y me dijeron que no debía preocuparme. Razón de más para hacerlo.
No tuve tiempo de pensarlo, antes de darme cuenta estaba otra vez dentro del tubo. No soy tonta y sabía que algo pasaba, más bien intuía que algo no iba bien. Querían confirmar lo que fuera que hubiesen visto en la primera exploración.
El resultado
Los días hasta que pude recoger los resultados se me hicieron interminables aunque aún faltaba bastante tiempo para la cita con el neurólogo. No pude evitar abrir el sobre en el bus y leer el informe que contenía. Iba de camino a casa de mi hermana a quedarme con mis sobrinos porque ella al día siguiente trabajaba y aún no había empezado el colegio.
Allí escrito estaba el nombre de Arnold Chiari, aunque para mí en ese momento no tenía ningún significado. En adelante oiría hablar muchísimo de esta patología y me convertiría casi en una experta en su diagnóstico y en su desarrollo.
Por aquel entonces no llevábamos el oráculo de Google en nuestro teléfono así que tuve que esperar a llegar a casa de mi hermana para teclearlo en el buscador. Hice lo que no se debe hacer, buscar en Google y esperar que te dé una respuesta acertada y tranquilizadora.
En mi caso, lo que pude leer en unos minutos, era preocupante e inquietante. Ni siquiera en aquel momento fui consciente de todo lo que se me venía encima y de la prueba tan difícil que iba a tener que enfrentar en el futuro.
Miraba el informe con absoluta perplejidad, sin poder creerme que lo que ponía ahí fuera cierto. No obstante, soy por naturaleza optimista y me dije que había que esperar. El neurólogo pondría algo de cordura y de calma, no todo lo que aparece publicado en la red es siempre cierto.
La confirmación: tienes un Arnold Chiari Tipo I
La visita al neurólogo supuso enfrentar la cruda realidad: tenía una enfermedad rara de difícil pronóstico que podía llevarme a una invalidez permanente.
Agradecí al médico que me dijese la verdad sin adornos y con la mayor claridad posible. La enfermedad siempre había estado ahí latente aunque no se hubiese manifestado con toda su virulencia. El neurólogo estimaba que me encontraba en la frontera entre lo operable y lo que no. Me sugirió que debía ponerme en manos de un neurocirujano que era quién debía determinarlo. Él no podía hacer nada más.
Salí de la consulta devastada. En ese momento sientes que tu vida se paraliza y que ya nunca volverá a ser la misma. Te preguntas, ¿por qué a mí? ¿qué pasará en el futuro? Y sientes miedo, un miedo atroz que te sube por la espalda como un escalofrío.
Lo más duro fue contárselo a mis padres ya que hasta el momento les había mantenido al margen. Mi madre que es muy lista intuía que pasaba algo pero no se atrevía a preguntarme. Se asustó muchísimo, traté de tranquilizarla pero yo también estaba muy asustada. Como siempre, mi padre sabía cómo mantener la calma y la sensatez ante tan difícil situación.
A la búsqueda de neurocirujano
Iniciamos entonces un peregrinar por diferentes consultas buscando un neurocirujano que me tratase y entramos en contacto con la Asociación Nacional Amigos de Arnold Chiari (ANAC) que nos ofreció su ayuda desinteresadamente.
Tuvimos mucha suerte porque solo visitamos tres especialistas hasta dar con el adecuado. En los foros de la asociación podían leerse casos en los que el diagnóstico no se había producido a tiempo o en los que habían visitado un gran número de especialistas sin éxito.
El primer neurocirujano
El primer neurocirujano que visitamos era un experto en neurocirugía infantil y pasaba consulta en un apartamento situado en una zona céntrica de Madrid. Salimos peor que entramos. Su recomendación fue muy clara: que no me operase bajo ningún concepto.
Aunque era consciente de que mi salud era delicada, él consideraba que la intervención entrañaba muchos riesgos, como sufrir un infarto cerebral o que la médula espinal quedase dañada y no pudiese volver a caminar. Nos recomendó esperar a la invalidez para plantearnos la posibilidad de pasar por un quirófano.
Salimos hechos polvo y asustados. Desde luego, no quería llegar a una incapacidad. Así que seguimos buscando.
El segundo neurocirujano
El segundo doctor decidió de forma unilateral que lo mejor era operar inmediatamente. Su diagnóstico fue concluyente: mi salud seguiría deteriorándose en los próximos meses y si no me operaba iba directa a una invalidez permanente.
Eso sí, en cinco minutos de reloj que fue el tiempo que tardó en despacharnos con preoperatorio y fecha de operación incluida. Aunque en recepción me insistieron en dejar todas las citas cerradas no lo hice y quedé en llamar en los próximos días. Necesitaba pensar con calma y tomar una decisión.
Una vez fuera de la consulta me di cuenta de que no quería que me operase este señor porque sencillamente no me inspiraba ninguna confianza. Era evidente que mi estado de salud era delicado pero no de gravedad extrema, por lo que aún podíamos buscar otra opinión. No me fiaba de alguien que decidía meterme en un quirófano tras una exploración de apenas 5 minutos y que tenía tanta prisa por operarme.
Por otro lado, la intervención que me proponía tampoco me convencía, su plan era colocarme una placa de duramadre en la base del cráneo y listo. Tras buscar información sobre la operación me di cuenta de que era bastante invasiva y de que en un buen número de casos había dejado secuelas importantes. Antes de convertirme en un robotech con patas tendría que estar muy segura de que eso era lo que quería realmente, porque después no habría marcha atrás.
Me niego a operarme
Tras pensarlo con detenimiento me negué a operarme y decidí seguir buscando especialista. Mi entorno más cercano montó en cólera y se enfadó por una decisión que consideraron irresponsable y fruto del miedo. Pero yo lo tenía muy claro, era mi enfermedad, mi cerebro, y yo decidía.
Mis padres insistieron en que este neurocirujano pasaba consulta en una de las más prestigiosas clínicas de Madrid. Estupendo, pero no me iba a tocar un pelo. Pasar consulta en una clínica famosa no le convertía en mejor médico.
No hubo forma de hacerme cambiar de opinión por mucho que insistieron. Y aunque se enfadaron no tuvieron más remedio que respetar mi decisión. Ese señor no me operaría y no me operó.
El tercer y último especialista
El tercer especialista que visitamos fue el doctor Alberto Isla Guerrero en la clínica Fuensanta de Madrid. Buscando información por internet descubrimos que era toda una eminencia en Arnold Chiari, así que concertamos una cita.
Encontré el punto medio que necesitaba entre vas a morirte en la mesa de operaciones y te opero en 5 minutos. Una persona sensata y prudente dispuesta a explicarme todo lo que necesitaba sobre mi patología y a escuchar mis dudas.
En un principio consideró que no era oportuno operar, que debíamos esperar a ver cómo evolucionaba la enfermedad y decidir sobre la marcha. Por fin caí en buenas manos, estábamos en octubre de 2005.
Sin embargo, la enfermedad mostró su peor cara en navidades y sufrí un agravamiento de los síntomas. Tuve que estar algunos días en cama porque los mareos eran muy fuertes y sentía una presión insoportable en la cabeza.
Volvimos a la consulta y el doctor consideró oportuno repetir la resonancia magnética. El resultado fue demoledor, había aumentado el descenso de las amígdalas cerebelosas y se había agravado la presión en la médula.
Me explicó las opciones que teníamos, sin presionarme y sin tratar de convencerme de nada. Podíamos no operar, pero en ese caso, era muy probable que mi salud siguiera agravándose y que sufriera una invalidez en el futuro que sería irreversible.
Si algo me dejó claro es que al ser una enfermedad del sistema nervioso, el desarrollo de déficit neurológico no era reversible una vez que se producía, es decir, que si perdía la movilidad de una mano, no podría recuperarla aunque me operase después.
En caso de operar, las expectativas eran más favorables. Era más que probable que pudiese volver a hacer una vida normal aunque la operación no me aseguraba que se solucionaran los déficits neurológicos ya presentes, tan solo detenía el curso de la enfermedad.
La operación: una craniectomía
Decidí que había llegado el momento de operarme, no tenía otra elección.
El doctor Isla guerrero nos explicó en qué iba a consistir la intervención y cuáles eran sus pros y sus contras. Se me iba a practicar una craniectomía que consiste en una descompresión de la fosa posterior, es decir, seccionar el atlas (C1) y el axis (C2) para crear un espacio más amplio para el cerebelo y acabar con la presión en el tronco del encéfalo y la médula espinal.
Le agradecí su sinceridad y sus explicaciones porque me dieron la confianza que necesitaba para afrontar la operación y el postoperatorio. De momento tocaba realizar el preoperatorio para operar en febrero.
En aquel momento seguía insistiendo en sacarme el práctico del carnet de conducir, había dado muchas clases y me había presentado ya dos veces pero no había aprobado. Quería intentarlo una vez más porque sabía que no podría volver a conducir en muchos meses y temía perder la destreza que había adquirido recientemente.
Todo el mundo dijo que estaba loca por intentarlo, que debía estar centrada en mi operación y no perder el tiempo con esto, que debido a mi deterioro físico no aprobaría. Sin embargo, tres días antes de operarme me presenté al práctico del carnet y aprobé. Me dio un subidón de energía y de optimismo. Estaba en buenas manos y todo iba a salir bien.
El viernes 10 de febrero de 2006 a las 14h me operaron, estuve más de cinco horas en el quirófano y una noche monotorizada en la UCI del hospital. Me gusta recordar esta fecha y celebrarla porque siento que ese día volví a nacer.
La recuperación
El postoperatorio fue muy duro porque apenas podía moverme, tenía mucho dolor y ni siquiera podía vestirme sola o ducharme. De hecho, me recetaron Valium para poder dormir y paliar el dolor. Sin embargo, yo estaba muy animada, ni 1000 Chiaris iban a poder conmigo y con mi determinación de recuperar la salud y hacer una vida normal.
Cuando iba a las revisiones el doctor siempre me decía que era la paciente ideal: optimista, colaboradora, calmada y siempre sonriente. Cada día me daba aliento diciéndome que estaba un poco mejor que el día anterior y que al día siguiente estaría aún mejor.
Mi actitud positiva ayudó muchísimo a sanar. También mi familia me cuidó de forma extraordinaria y según fueron pasando los días empecé a notar cierta mejoría en los síntomas.
Mi recuperación fue buena y rápida y sentí que podía retomar mi vida donde la había dejado. Cuando pude volver a salir a pasear a la calle me di cuenta de que habíamos cambiado de estación pero yo me había quedado anclada en el invierno. Lucía el sol, olía a primavera y después de muchos meses de dudas y miedos me sentía bien.
Aunque ya no pude volver a realizar ningún deporte de impacto, sí alcancé una calidad de vida que los últimos meses no tenía. Eso sí, debía cuidarme y hacer una vida tranquila.
¿Podría tener hijos?
En aquel momento no pensaba en tener hijos, era algo muy lejano para mí. Ni siquiera estaba segura de si algún día querría tenerlos o no. Fue pasando el tiempo y empezaron las dudas sobre si podría o no ser madre. ¿Podría quedarme embarazada? ¿Tendría un hijo sano? ¿Podría parir? Eran dudas que me atormentaban de vez en cuando.
Cuando empecé mi relación con mi actual pareja, Papá Idiota, le planteé la situación, no quería engañar a nadie y tenía derecho a saber que era muy posible que no pudiéramos tener hijos. Él me apoyó en todo momento y me indicó lo más inteligente: visitar de nuevo a mi neurocirujano y preguntarle directamente.
Volvimos a consulta y el doctor Isla Guerrero me tranquilizó. Mi enfermedad estaba relacionada con la formación neural en el vientre materno y no era hereditaria. No había ningún motivo para pensar que habría de repetirse de nuevo.
No debía preocuparme por ello, que hubiese sufrido un Chiari de tipo I no implicaba que mis hijos fueran a sufrirlo también, de hecho no aumentaba las posibilidades de tener un hijo enfermo.Con respecto al parto, él consideraba que habiendo pasado más de 9 años desde la operación y viendo mi buen estado de salud, el riesgo de padecer una recaída por el trabajo del parto era prácticamente nulo.
Insistió en que podía parir, tan solo era necesario tener cuidado de que no me aumentase la presión en la cabeza, esa fue la única recomendación.

Parto con Arnold Chiari
Un embarazo inesperado
Sentimos un alivio inmenso y me pregunté por qué no habíamos consultado antes. Nos pusimos a intentar quedarnos embarazados pero nos encontramos con grandes dificultades como ya relaté en No podrás tener hijos de forma natural: tenía baja reserva ovárica, dos quistes en un ovario y un mioma.
Las posibilidades de embarazo de forma natural eran prácticamente nulas y nos remitieron a la unidad de fertilidad donde nos confirmaron que el embarazo era imposible. Tras realizarnos todas las pruebas quedamos en espera para una fecundación in vitro ya que ni siquiera contemplaban la posibilidad de una inseminación.
No obstante y contra todo pronóstico me quedé embarazada en septiembre de 2014. Nuestra alegría fue inmensa pero con la alegría también llegaron los miedos. ¿Y si mi bebé también sufría un Arnold Chiari? ¿Lo detectarían antes de nacer? ¿Se formaría bien su cerebro?
El desarrollo del bebé
Estaba aterrada y sobrepasada, me horrorizaba enfrentarme a esa situación. Precisamente porque necesitaba tranquilizarme me hice el Test prenatal no invasivo. Por aquel entonces, la prueba de sangre se enviaba a EEUU, lo que encarecía bastante el precio. Los resultados del test tardaban aproximadamente dos semanas pero a los diez días ya los tenía en mi correo electrónico. No pude evitar leer el informe.
Mi peque estaba sanísimo, al menos, en los parámetros analizados. Además nos confirmaban lo que yo ya sabía desde hacia tiempo, que era un niño. El resultado me tranquilizó durante un tiempo aunque estaba deseando que el embarazo estuviese más avanzado para tener más información sobre cómo se desarrollaba su cerebro porque ese tema me obsesionaba. En la ecografía de las 20 semanas nos tocó un doctor muy amable que se paró un momento a charlar con nosotros y al que pude expresarle mis miedos.
Nos mostró a través de las imágenes del ecógrafo que el cerebro de nuestro peque era absolutamente normal, que se había formado correctamente al igual que su columna. Nos sentimos aliviados y felices al saberlo.
Problemas para parir
Con respecto a mi Arnold Chiari comuniqué a los médicos la patología desde el comienzo del embarazo. Debido al desconocimiento sobre la misma y por protocolo médico nos atendían directamente en el hospital en la consulta de alto riesgo. Los ginecólogos que me llevaban el control del embarazo consideraron oportuno consultar con un neurocirujano para determinar si el parto podía ser natural o era necesario programar una cesárea.
Lo lógico hubiese sido contactar con el médico que me había operado pero esto es España y me citaron con otro doctor desconocido que no sabía nada de mi caso en particular. El neurocirujano fue muy amable pero también muy sincero: “Puedes parir pero no te van dejar porque no se van a arriesgar a que algo pueda salir mal”.
En otras palabras, iban a curarse en salud. Días más tarde una ginecóloga del mismo centro determinó de forma unilateral que pariría por cesárea. Cuando le dije que no pensaba hacerlo, me llamó irresponsable y con grandes dosis de paternalismo barato trató de meterme miedo.
Cambio de hospital
Por supuesto, me cambié de hospital, por nada del mundo quería encontrarme con esa señora el día del parto. Elegí un centro que a priori tenía menos nombre pero que defendía un parto respetado.
Traté de mantener el cambio de hospital en secreto para que mi madre no se angustiara pero acabó enterándose y me llamó indignada diciéndome que no pensaba ir a ese hospital por nada del mundo. Recuerdo haber contestado: “pues tendrás que ir porque tu nieto va a nacer ahí”.
Yo parí con un Arnold Chiari
Como ya relaté en Mi peque, un CIR, mi hijo dejó de crecer en mi vientre en el tercer trimestre de embarazo algo que detectaron en el nuevo hospital de forma temprana. Cuando realicé el cambio informé a los médicos de mi Arnold Chiari y de mi propósito de tener un parto vaginal. Entendieron mi deseo y no me pusieron ninguna pega. Tan solo determinaron que posiblemente necesitara ayuda en el expulsivo, algo que yo acepté.
En la semana 36 decidieron que era necesario inducir el parto porque mi peque estaba estancado en su peso y había peligro de que la placenta dejase de funcionar en cualquier momento. La ginecóloga que nos citó para la inducción accedió a mis deseos de no optar por cesárea directamente e intentar el parto vaginal.
Aunque tuve una inducción al parto durísima que relaté en los post Mi parto inducido: parte I y en Mi parto inducido: el desenlace se cumplió mi deseo de tener un parto vaginal. Si bien para otras mujeres esto puede no ser importante, para mí sí lo era.
Y no pasó nada. No empeoré de mi enfermedad y la descompresión que me realizaron siguió siendo efectiva.
Se puede parir con un Arnold Chiari
Se puede parir con un Arnold Chiari, el problema es el desconocimiento de la patología, la poca investigación realizada sobre la enfermedad y los pocos casos registrados de mujeres con la malformación que se han quedado embarazadas y han dado a luz.
Sin investigación, sin estudios y sin información veraz y contrastada es muy difícil que un profesional sanitario se comprometa y acceda a tus deseos de tener un parto respetado. Lo más normal es que te encuentres con un sanitario que aplica una sanidad defensiva en la que los riesgos pesan más que la voluntad del paciente. Lo que subyace es el miedo a sufrir una demanda judicial en el caso de que algo salga mal o haya alguna complicación inesperada.
Si estás embarazada y tienes un Arnold Chiari y tu ginecólogo decide, en contra de la opinión de tu neurólogo o de tu neurocirujano, que no puedes parir, no está defendiendo tus derechos, está cubriéndose sus espaldas y evitando una posible reclamación. Así que no te dejes pisotear y lucha porque se cumpla tu voluntad
Ahora bien, si estás embarazada y tu tranquilidad depende de que te practiquen una cesárea porque crees que es mejor para ti y tu bebé, perfecto. Tú eres la paciente y solo tú deberías decidir cómo debe ser tu parto.
¿Dónde puedo encontrar más información?
Existen una serie de asociaciones que ofrecen apoyo y asesoramiento a familias afectadas por la malformación de Chiari, algunas de ellas, son específicas para esta patología y otras ofrecen una información más general sobre ésta y otras enfermedades raras. Os dejo enlaces a las que tienen su sede en España.
Específicas de Arnold Chiari y las patologías asociadas encontramos a:
Otra página donde puedes obtener información útil es la siguiente:
Por último, dejaros un enlace de ANAC donde aparecen links a otras páginas de fuera de España en donde se aborda la enfermedad.
Mi pronóstico
No sé si tendremos más hijos y que sucederá en el caso de que se produzca un nuevo embarazo. Con toda probabilidad tendré que luchar de nuevo por defender mis derechos y por poder tener un parto respetado. Si es cierto que existe un precedente, mi anterior alumbramiento, lo que me da esperanza.
El pronóstico de mi enfermedad es incierto como todo lo que rodea a esta malformación. Me operaron hace 12 años y en ese tiempo mi estado de salud ha sido bueno pero tampoco está descartado que los síntomas vuelvan a aparecer en cualquier momento.
Es posible que en un futuro sea necesario volver a pasar por un quirófano. Lo tengo asumido, es algo con lo que convivo desde hace años. En ese caso, volveré a ponerme en manos del mismo equipo médico y volveré a confiar en que las cosas saldrán bien. Si algo me ha hecho el Arnold Chiari es mucho más fuerte y más consciente de que nuestro paso por este mundo es temporal.
Una lección de vida
Te doy las gracias por haber llegado hasta el final del post y por haberme acompañado en la narración de esta vivencia. No te puedo decir que mi Arnold Chiari me haya hecho mejor persona pero sí me ha hecho más tolerante, más humana y más optimista de lo que ya era.
Mi enfermedad ha sido una lección de vida, me ha ayudado a enfrentarme a mis miedos y a ser consciente del enorme poder que está encerrado en nuestro interior, solo tenemos que escucharlo. Aprendí que la vida es demasiado valiosa para desperdiciarla preocupándonos o sufriendo por cosas inútiles.
Aprendí a relativizar y a resolver los conflictos que surgen por el camino, siempre suponen un aprendizaje. Comprendí el verdadero valor de nuestra existencia y lo importante que es vivir de acuerdo a nuestros valores y a nuestra conciencia.
Si tienes cualquier duda relacionada con la malformación de Chiari o sobre el embarazo y el parto con Arnold Chiari puedes dejar un comentario y te contestaré encantada. Si lo prefieres también puedes mandarme un correo a mamaylatribu@gmail.com.
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Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para la crianza que cambia el mundo?
por Rosa Martínez Marán | Feb 22, 2018 | Maternidad y Crianza Sostenible
Hoy os traemos una guía de suelo Pélvico de la mano de Lorena Gutiérrez de Fisiobym. Por fin volvemos con una nueva entrega de Un café en la Tribu. Hemos seguido trabajando y realizando entrevistas tan interesantes como la que os traemos hoy pero transcribir las entrevistas y darles forma lleva muchísimo trabajo y tiempo (del que sabéis ando siempre muy escasa).
Espero que comprendáis el retraso y disfrutéis de esta guía fruto del encuentro que mantuvimos Lorena y yo en la Fanpage de Mamá y la Tribu en octubre. Nosotras nos lo pasamos muy bien grabándola y es un placer difundirla para vosotras en un formato más accesible.
Lorena Gutiérrez y yo podríamos haber charlado de muchos otros temas que ella también domina pero yo le sugerí enfocarnos en el suelo pélvico, ya que es una cuestión todavía tabú de la que apenas se habla y que afecta a muchas mujeres en silencio hayan sido madres o no.
Para facilitar la navegación por el post podéis leer la entrevista por orden o ir a las preguntas que más os interesen.
¿Quién es Lorena Gutiérrez?

Lorena_Gutiérrez_Fisiobym
Lorena es la directora de Fisiobym una web dedicada a la fisioterapia para bebés y mamás. Tuve la suerte de conocer a Lorena en la séptima edición del curso de Asesoras de Lactancia de Edulacta y enseguida me gustó su proyecto. Por esa razón, le propuse la entrevista y afortunadamente ella aceptó mi invitación.
Lorena es fisioterapeuta, está especializada en el embarazo, el posparto, el suelo pélvico, el desarrollo de los bebés y el porteo ergonómico. También imparte talleres presenciales de forma online para todos los públicos y para profesionales. Además es coautora junto con María del Mar Sánchez del libro “Bebés en movimiento: acompañamiento del desarrollo psicomotor, sensorial y postural de tu bebé”.
Por supuesto, si queréis conocer más a Lorena y los servicios que ofrece tenéis que pasaros por su página, Fisiogym. Asimismo si estáis interesadas en su libro, existe la página bebés en movimiento donde podéis encontrar toda la información.
Por último, contaros que si sois usuarias de Facebook podéis uniros a su grupo privado, Salud postural y suelo pélvico. Se trata de un grupo abierto tanto a mujeres embarazadas y mamás como a profesionales de la salud. ¡Os esperamos dentro!
ENTREVISTA
1.- ¿Por qué es tan desconocido el suelo pélvico?
Cuando me propusiste hablar de suelo pélvico me encantó porque es un tema que desgraciadamente todavía hoy es tabú. Es necesario que se visibilice porque muchas mujeres desgraciadamente por vergüenza no se tratan. Estoy muy feliz por aportar mi granito de arena y ayudar a que más mujeres sepan que no tienen porque sufrir los problemas de los que hablaremos ahora y que hay solución para ellos.
2.- ¿Qué es el suelo pélvico?
El suelo pélvico es la musculatura que tapiza la parte inferior de la pelvis, podríamos decir que es toda la musculatura que recubre la parte inferior de nuestra pelvis.
Me gustaría que tus lectoras pensarán en sí tienen consciencia de esa musculatura o no. Si piensan que son músculos pequeños, músculos grandes o si son fuertes. ¿Qué extensión ocupan en nuestro cuerpo? Debemos saber la conciencia que tenemos cada una de nuestro cuerpo.
3.- ¿Es lo mismo suelo pélvico que periné?
Suelo pélvico y periné son diferentes nombres que se le dan a la misma musculatura. Por ejemplo, en países de Latinoamérica en vez de suelo pélvico se le llama piso pélvico. En cualquier caso, llamarlo suelo pélvico no es un nombre del todo adecuado.
Cuando hablamos de suelo pensamos en algo sólido, indeformable, sobre lo que nos apoyamos y que no tiene elasticidad. Y la musculatura del suelo pélvico no es así. La musculatura del periné debería ser elástica, debería ser adaptable y debería tener fuerza también.
En este sentido, sería más adecuado el término técnico con el que lo llamamos los profesionales de la salud que es diafragma pélvico. Para quien no lo sepa, un diafragma es una musculatura que tiene flexibilidad.
4.- ¿Cómo es anatómicamente?
Si miramos la imagen que se adjunta veremos la estructura ósea y cómo se distribuye. Podemos observar que hay unos huecos a cada lado de la pelvis donde iría el hueso de la cadera. Contemplamos también el pubis en la parte delantera, el sacro en la parte posterior y encima las vertebras de la columna. Si tocamos en nuestra cadera veremos las crestas iliacas, lo que llamamos la cintura.

Suelo pélvico, imagen cedida por Fisiogym
En la parte inferior de esta estructura podríamos dibujar un rombo que recorre todo la estructura desde el pubis, al isquion, pasando por el sacro y desde el isquion volviendo a la pelvis. No es solo lo que limita las ganas de hacer pis o la continencia sino que también incluye el esfínter anal en la parte de atrás.
Como podemos observar es una musculatura bastante amplia que funciona como un entramado. Incluye varias capas musculares, músculos que van de delante hacía atrás, por ejemplo.
En los talleres que realizo siempre paso el modelo anatómico para que vean dónde está cada órgano, cómo es la musculatura, para que lo manipulen y lo desmonten. Incluso yo que soy fisioterapeuta estudié el suelo pélvico en dos dimensiones, es decir, en papel. Cuando adquirí el modelo anatómico es cuando realmente me hice una idea de la musculatura.
Como veis, está todo perfectamente pensado para que a nivel de continencia los esfínteres funcionen correctamente. En teoría si no lo forzamos demasiado debería sostener lo suficiente, por desgracia, muchas veces lo castigamos en exceso.
5.- ¿Cuáles son las funciones del suelo pélvico?
El suelo pélvico tiene tres funciones principalmente:
1) La continencia: implica que el suelo pélvico sea capaz de controlar cuando no se tiene que escapar el pis, un gas o la caca. Asimismo, que se relaje cuando estamos en el baño.
2) Una función más estructural de sujeción. Por encima del suelo pélvico están los órganos pélvicos que son muy importantes. Está la vejiga que sale por un conducto que va hacia el esfínter de la uretra. Encima del suelo pélvico encontramos al útero, la vagina, la salida de la vagina y en la parte más posterior está la última parte del intestino que va a hacia el esfínter anal. La colocación de estos órganos pélvicos depende de sujeciones internas pero también de que el suelo pélvico haga su función correctamente de sujeción.
3) A nivel sexual juega un importante papel. En esta zona se encuentra situado el clítoris y existen numerosas terminaciones nerviosas. Se trata de una musculatura con mucha inervación. De una buena recuperación tras el parto depende que las relaciones sexuales no se vuelvan molestas o dolorosas. Es muy importante la recuperación de la musculatura tanto de su tono como de su elasticidad, además de las cicatrices que hayan podido quedar en la zona.
6.- ¿Por qué se resiente el suelo pélvico durante el embarazo?
Hay varios motivos por los que esto sucede. Un motivo importante es que a medida que avanza el embarazo notamos una mayor carga en la zona del suelo pélvico.
Como a mí me gusta trabajar con imágenes te voy a proponer que imagines un globo hinchado. Una vez lo tenemos presente, vamos a fijarnos en la parte inferior del globo que se correspondería con la musculatura del diafragma pélvico. La parte central sería nuestro abdomen y en la parte de arriba del globo estaría el diafragma, es decir, el músculo con el que respiramos.
Durante el embarazo el globo cambia, ya que cada vez hay más presión aunque el abdomen se abombe hacia adelante. Según crece el bebé va presionando las vísceras y se producen alteraciones de presión en la zona.
Por supuesto, los cambios posturales también influyen mucho. Si no tenemos una correcta postura corporal y estamos como hundidas o inclinadas hacia adelante tendemos a apoyarnos en la tripa. Esto hace que el suelo pélvico se resienta más.
Otros factores de riesgo son no prevenir el estreñimiento y la falta de conciencia sobre lo importante que es cuidarlo para que no se dañe.
7.- ¿Podríamos prevenir durante la gestación que el suelo pélvico se vea dañado?
Durante la gestación existen tres cosas que podemos hacer.
- Primer consejo: tomar conciencia del suelo pélvico. Esto significa saber situar dónde está la musculatura y ser conscientes de si somos capaces de contraerla y relajarla correctamente.
Si no aislamos los músculos de la forma adecuada podemos meter muchas trampas y apretar glúteos o piernas en vez de contraer y relajar la zona, lo que no nos sirve para tonificar o recuperar nuestro suelo pélvico. Es complejo porque se trata de una musculatura que no vemos y de la que no tenemos percepción. Si estuviéramos realizando, por ejemplo, rehabilitación para la mano, todo resultaría mucho más fácil porque soy plenamente consciente de cuando abro y cuando cierro la mano.
- Segundo consejo: realizar ejercicios de Kegel. Son muy importantes para prevenir la incontinencia y para que esta musculatura tenga tono.
- Tercer consejo: masaje perineal. Es vital realizarlo durante el embarazo para que en el momento del parto la musculatura esté elástica y se estire lo suficiente para la salida del bebé.
8.- ¿Están demostrados los beneficios del masaje perineal?
Existe bibliografía y estudios que demuestran que en los casos en los que se había recomendado y practicado el masaje perineal antes del parto se dio una mejor recuperación posparto y se observaron menores tasas de incontinencia y también menos lesiones.
9.- ¿Afecta el tipo de parto al suelo pélvico?
Sí. Lo que más protege al periné es el tipo de parto.
Es muy importante que la mujer que esté en proceso de parto tenga libertad de movimientos y que pueda optar por posturas verticalizadas. La postura clásica en la que la mujer está tumbada boca arriba y con las piernas apoyadas conlleva más riesgos de lesión.
Por eso, si hemos hecho un trabajo previo en la zona con el masaje perineal y los ejercicios de Kegel nuestra recuperación será mejor, aun cuando el parto haya sido instrumentalizado. Ya sea que haya habido lesión o un desgarro el punto de partida siempre es mucho más favorable si ya sabemos contraer y relajar esa musculatura y si hemos hecho los deberes previamente.
10.- ¿En caso de cesárea se podría verse también afectado el suelo pélvico?
Puede ser que la cesárea este programada por razones de salud o que el parto comience de forma normal y derivé en una cesárea finalmente. En esos casos, tiene lógica pensar que si me han realizado una cesárea por la razón que sea el suelo pélvico no se ha visto afectado y eso no es del todo cierto.
La distensión del suelo pélvico durante el parto vaginal puede haber dejado esa musculatura más debilitada pero el embarazo también es un factor de riesgo para padecer luego incontinencia o sufrir alguna alteración del suelo pélvico. Así que no podemos relajarnos y no prestar atención a nuestro periné porque puede haberse dañado.
11.- ¿Cuáles serían los síntomas más habituales para reconocer la disfunción del suelo pélvico?
El más habitual es la incontinencia urinaria. Hay estadísticas que alertan de que una de cuatro mujeres sufre o sufrirá incontinencia a lo largo de su vida. Constituye una tasa muy alta.
La incontinencia puede ser de dos tipos: por un lado, puede ser que se nos escape el pis, por ejemplo, cuando tosemos o cuando estornudamos. En estos casos notamos que se nos escapa una gotita que no somos capaces de retener. Por el otro, puede ser que nos suceda cuando hacemos un esfuerzo importante y estemos aguantando el pis. Aquí la cantidad que no podemos retener es mayor, ya no es una gotita.
Otro problema que no quiero dejar de mencionar es el de las hemorroides. Toda la atención la concentramos en la incontinencia y nos olvidamos de que el esfínter anal también forma parte del suelo pélvico. El estreñimiento y las hemorroides son también un problema del periné y pueden retroalimentar y agravar nuestros problemas de incontinencia.
Podemos notar también dolor y pesadez en la zona vulvar, en nuestra zona del suelo pélvico, a veces por varices vulvares. Llevamos todo el rato hablando de músculos pero también es una zona muy vascularizada con muchos aportes sanguíneos. El propio embarazo también hace que haya peor circulación y las varices vulvares pueden aparecer tras el parto tanto si ha sido parto vaginal como cesárea.
12.- ¿Si una persona tiene mala circulación tendría mayores posibilidades de tener varices vulvares?
Sí. En principio mujeres que tienen tendencia a tener varices pueden desarrollar varices vulvares, ya que no deja de ser un problema circulatorio. Sin embargo, también mujeres sin varices en las piernas pueden acabar teniendo varices vulvares.
13.- ¿Un suelo pélvico débil puede afectar a las relaciones sexuales?
Sí. Es otro de los síntomas importantes. Puede aparecer dolor que provoque un rechazo a reanudar las relaciones sexuales. Este es un tema tabú del que no se suele hablar por vergüenza.
En ocasiones, se mezcla con otros problemas relacionados con el puerperio, la lactancia, o simplemente la falta de sueño. Con la llegada del bebé cambia la vida sexual pero aún más si se ha producido un parto traumático o existe una cicatriz dolorosa. El momento de presión en esa zona puede ser muy desagradable y provocar rechazo. Puede suceder por varios motivos como son la sequedad vaginal pero también porque nos hayan quedado secuelas del parto.
Por ejemplo, una episiotomía o un desgarro dejan una cicatriz que con frecuencia va hacia uno de los lados y suele abarcar la parte más interna. En el momento de la penetración la cicatriz puede provocar que notes que la musculatura se contrae o simplemente una sensación desagradable.
Poniendo un ejemplo visual, es como cuando remendamos un jersey. En la zona donde hemos realizado el remiendo notamos que hay menos elasticidad que en el resto de la prenda. Digamos que hay algo que no está haciendo bien su función. Además de ser una zona menos elástica también las terminaciones nerviosas se han podido ver afectadas.
14.- ¿Qué podemos hacer para recuperar en esos casos?
Yo recomiendo el masaje perineal sobre todo incidiendo en la cicatriz. Nos lo podemos realizar a nosotras mismas o podemos acudir a fisioterapeutas especializados en suelo pélvico que nos ayuden a tratarlo para recuperar la función lo antes posible.
15.- ¿Cuántas veces a la semana deberíamos realizarlo?
Si es antes del parto se recomienda hacer el masaje perineal 3 o 4 veces a la semana. Cuando somos madres el factor tiempo es importante ya que no disponemos de tanto tiempo para cuidarnos, aún así deberíamos realizarlo al menos dos veces por semana sobre todo incidiendo en la zona de la cicatriz.
Si es una cicatriz muy profunda o con retracciones sería necesario un tratamiento más especializado. Es posible que no sea suficiente con la técnica manual y que haya que recurrir a otras técnicas, como la electroterapia. En definitiva, se trata de que los tejidos recuperen su elasticidad.
16.- ¿Habría diferentes niveles de gravedad?
Sí, los hay. Puede ser un grado leve que se traduce en una incontinencia puntual que se da cuando tosemos o estornudamos y que puede tener un carácter pasajero. También puede ser una lesión más grave en la que se haya producido u prolapso que provoca una incontinencia importante.
17.- ¿Qué es un prolapso?
Se trata de un descenso de los órganos pélvicos. La vejiga, la vagina, el útero, el recto y el intestino están como apoyados unos en otros y cada uno depende de la postura del otro. Podríamos decir que son como equilibristas ya que están colgados y en equilibrio. Dependen también del suelo pélvico y hay ligamentos que los unen a la pelvis.
Durante el embarazo cambia la postura de estos órganos, incluso su orientación. En el posparto puede suceder que se encuentren descolgados, es decir, descendidos. Los prolapsos pueden tener diferentes grados de gravedad. Es muy posible que hayas oído alguna vez a tu madre o a tu abuela hablar de matriz caída. En realidad están hablando de un prolapso en el que útero y vagina está descendidos. Si el prolapso afecta más a la parte delantera se notan más ganas de hacer pis y hay incontinencia.
El prolapso se puede superar pero para ello hay que realizar un trabajo especializado y prevenir que no empeore con la edad, ya que con la menopausia y los cambios hormonales puede agravarse.
18.- ¿El prolapso sería el grado máximo de gravedad?
El prolapso es de las peores lesiones del suelo pélvico. Dentro de él puede haber grado I, grado II y grado III según como de descendido esté.
Hay mujeres que incluso notan al limpiarse tras hacer pis que la zona de la vagina sale un poquito hacía afuera. Notamos como un bultito y son las vísceras de arriba que están bajando. Se trata de un grado más grave y severo ya que el suelo pélvico está descendido y realmente descolocado.
19.- ¿Si hemos tenido un parto en el que el suelo pélvico ha quedado dañado cómo puedo recuperarlo?
Para recuperarse es fundamental no resignarse. Me da mucha tristeza escuchar a mujeres que han dado a luz decir que es normal tener el suelo pélvico dañado. No, no hay que resignarse nunca. Que sea una patología frecuente no significa que sea normal.
Algunas mujeres que tienen incontinencia piensan que pasará, pero si no se trata, no solo no pasa sino que se agrava el problema. Yo animo a todas las mujeres a que se informen, a que consulten con su matrona o con su ginecólogo. Cada vez los profesionales de la salud estamos más actualizados pero si damos con un médico que tristemente no lo está busca otra opinión.
20.- ¿Con qué opciones terapéuticas contamos?
Hay muchas opciones terapéuticas donde elegir. Se puede hacer una terapia manual trabajando las tensiones que están afectando a nivel del suelo pélvico, Otra posibilidad es optar por realizar ejercicios hipopresivos que ahora están muy de moda y que vienen muy bien para recuperar la zona. Si hablamos de técnicas especializadas yo recomiendo la electroterapia, existen diferentes técnicas que se pueden utilizar en consulta y que dan muy buenos resultados.
Lo que no debemos hacer es tomar como solución la compresa o la operación. Hay mujeres que deciden esperar a que la cosa vaya a más y directamente operarse cuando la situación sea insostenible.
Sin embargo, una operación aun en los casos más severos, debe ir acompañada de un trabajo muscular en el suelo pélvico previo, preoperatorio, y de un trabajo posterior, posoperatorio.
21.- En el caso de que tuviéramos un segundo embarazo, ¿cuántas posibilidades existen de que volvamos a sufrir una disfunción del suelo pélvico?
En este momento no contamos con datos estadísticos que analicen esta cuestión en profundidad. Si sabemos que depende en gran parte del tipo de parto que tengamos. El segundo parto no tiene porque ser como el primero.
He tenido pacientes que tras un primer parto muy instrumentalizado y con lesiones severas han hecho un magnífico trabajo de recuperación y han tenido un segundo parto estupendo y su suelo pélvico no se ha visto dañado de nuevo.
Si la mujer tiene la motivación tras el primer parto de recuperar la zona, de no resignarse y de tomar conciencia de su suelo pélvico las posibilidades de volver a sufrir una lesión se reducen. Hay veces que damos por hecho que irá a peor e incluso decidimos no tener un segundo hijo por este motivo, y es muy posible, que si nos hemos preparado y nos hemos puesto las pilas la lesión no vuelva a producirse.
22.- ¿Qué podemos hacer en casa para prevenir y fortalecer el suelo pélvico?
En casa yo os propongo hacer ejercicios que nos motiven y que no nos desmoralicen. Por ejemplo, nos ponemos en casa las bolas chinas porque nos han hablado que van muy bien. Sin embargo, si tenemos el suelo pélvico débil notamos que al caminar se van cayendo y tenemos que apretar las piernas porque no las sostenemos. Esto desmoraliza y desmotiva un montón.
Deberíamos empezar por ejercicios muy simples como contraer y relajar la musculatura del suelo pélvico. Pensar, por ejemplo, en que tenemos ganas de ir al baño en ese momento y contraer sin tensar las piernas o las glúteos y después relajar.
Los hipopresivos son más difíciles de hacer en casa pero también podemos probar con ellos ya que son muy efectivos. Eso sí, no son recomendables durante el embarazo solo durante la recuperación postparto. Si estamos embarazadas lo mejor es el masaje perineal. Estas serían mis tres grandes recomendaciones para que nos cuidemos desde casa.
23.- ¿Cómo sabemos que hemos aislado bien los músculos?
Os voy a proponer un ejercicio para que observemos si tenemos conciencia de lo que estamos contrayendo y relajando. Siéntate en una silla y pon las manos por debajo de cada glúteo, es decir queda sentada sobre tus manos. Ahora probamos a contraer y relajar. Debemos poner toda nuestra atención en contraer la musculatura que queda dentro, es decir, los músculos del suelo pélvico.
Si notamos que estamos apretando las piernas o las rodillas es que no lo estamos haciendo bien. Este ejercicio nos ayuda a ir delimitando la zona y a tomar conciencia de nuestro suelo pélvico.
24.- ¿Es recomendable hacer series más largas y otras más cortas?
Debemos tener en cuenta que la musculatura del suelo pélvico es un músculo como otro cualquiera que se cansa y necesita un período de recuperación.
Yo recomiendo realizar 5 contracciones cortas y descansar y realizar varias series. Aconsejo contracciones cortas sobre todo porque al principio no somos capaces de contraer 10 segundos de forma efectiva y podemos hacer trampas.
25.- Una última reflexión para finalizar
Este es un tema del que hay que hablar y que hay que visibilizar. Todavía nos encontramos con mujeres que sufren el tabú social y una limitación física que les afecta en su calidad de vida. Por no hablar de las implicaciones a nivel psicológico que también afectan mucho. Mi consejo es que no se resignen porque el suelo pélvico puede recuperarse. Por último darte las gracias por acercar esta información a tus lectoras.
Mil gracias a ti Lorena 🙂
Espero que hayáis disfrutado y aprendido con esta entrevista. Si te apetece contarnos que te ha parecido, compartir tu experiencia o hacer una consulta puedes dejarnos un comentario y encantadas te contestaremos.
Asimismo si lo prefieres puedes contactar con nosotras por correo para hacernos una consulta o ampliar información en mamaylatribu@gmail.com o en info@fisiobym.com.
Si te ha gustado el post, comparte, nos ayudas a crecer y a divulgar la Crianza Sostenible 🙂
Recuerda que puedes suscribirte al blog y recibir completamente gratis mi ebook, 3 Recetas para Vivir Sostenible. Y por supuesto, estás invitad@ a mi Comunidad de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles.
Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para la crianza que cambia el mundo?