Descubre las terapias naturales para la mujer con Muriel Santana

Descubre las terapias naturales para la mujer con Muriel Santana

Descubre las terapias naturales para la mujer con Muriel Santana en el post de esta semana. Tuve el enorme placer de charlar con Muriel en noviembre en un Un café en la Tribu y os debía la transcripción completa de la entrevista.

Nosotras disfrutamos mucho de este encuentro. Yo aprendí muchísimo sobre este tipo de terapias y cómo podemos aplicarlas a nuestro día a día. Te aconsejo que te prepares un té, te pongas cómoda y disfrutes de la lectura.

¿Quién es Muriel Santana?

Antes de entrar en materia me gustaría que conocieráis a Muriel un poquito más. Mi invitada vive en uno de los lugares que más bonitos de España y con el que tengo una especial conexión emocional, Las Islas Canarias, en concreto en Fuerteventura.

Muriel Santana, Cerezas

Muriel Santana, Cerezas

Muriel Santana es doula, asesora de lactancia, asesora de porteo y asesora en duelo perinatal. Ella ofrece servicios de acompañamiento y asesoramiento a familias en su centro ubicado en Fuerteventura. Además es experta en terapias naturales que es el tema por el que yo la invité a Un café en la tribu aunque podríamos haber charlado sobre otros muchos temas que ella conoce muy bien.

También es madre de dos niños, una de las razones por las que decidió lanzar su proyecto online, Cerezas. Una web donde ella ofrece todos sus servicios de acompañamiento a mujeres durante todo su ciclo vital.

Descubre la terapias naturales para la mujer con Muriel Santana

Como siempre hemos incluido un indice  un poco más arriba para facilitar la lectura de la entrevista. Puedes leerla completa o buscar aquellas preguntas que más te interesen sobre alguna de las terapias en particular de las que hablamos en nuestra charla.

Ahora sí, pasamos a la entrevista.

1.- ¿Qué son las terapias naturales?

Podemos englobar dentro de la carpeta de terapias naturales y alternativas a todas aquellas medicinas tradicionales que se basan en el conocimiento de la naturaleza a través de las plantas, de su vibración y que no entran dentro de lo que se denomina medicina alopática o medicina tradicional. Incluye la medicina tradicional china, la fitoterapia, las flores de Bach y la terapias manuales entre otras.

2.- ¿Qué ventajas tienen en general?

Depende de lo que se persiga con la terapia. Uno de los principios en los que se basan las terapias naturales es en la capacidad de restablecer nuestro propio equilibrio. En un momento de desequilibrio podemos notar como baja nuestro sistema inmune o tener algún problema en el aparato digestivo.

La finalidad de la terapia es facilitar de nuevo el equilibrio, ya que en nosotros está la capacidad de autocuración. Todas las terapias naturales parten de que nuestro cuerpo es capaz de autoregularse, de que tenemos esa capacidad dentro de nosotros.

3.- ¿Qué beneficios tienen para las mujeres en edad fértil?

Cuando una mujer está en edad fértil las terapias naturales le pueden ayudar a conocer cómo funciona su ciclo mentrual y que pueda regularlo. Si mantenemos una buena conexión con nuestro cuerpo podremos ir a favor de nuestro ciclo, de nuestra vibración y podremos fluir. Esto se traduce en menstruaciones menos dolorosas, más placenteras y armoniosas.

Nos pueden servir también para controlar en qué momento podemos quedar embarazadas y a dar respuesta a diferentes complicaciones que puedan surgir en esta etapa de nuestra vida.

Estamos muy desconectadas a través de la mente de lo que nuestro cuerpo necesita. La sociedad nos marca un ritmo tan rápido de vida que a veces no va acompasado con lo que nuestro cuerpo realmente nos pide y eso al final nos pasa factura.

4.- ¿Y para mujeres en la menopausia?

La menopausia es la etapa en la ya no menstruamos, es decir, no hay un sangrado real. Para mí es una etapa bonita para la mujer porque es una etapa de mujer sabia, de mujer madura. Es el momento de revertir todo lo que hemos dado a los demás hacia nosotras mismas. Es el momento de experimentar y de saborear todo el conocimiento que hemos adquirido durante todos estos años.

También es cierto que hay un momento en la menopausia en el que entramos en ese pequeño conflicto entre quiero que se me vaya porque es una molestia y quiero seguir teniéndola porque esto me hace sentir mujer. Es un error pensar que no tener la menstruación nos hace menos mujer. Además a nivel físico podemos sufrir algunos desajustes hormonales molestos.

Por eso es muy importante tomar conciencia y responsabilizarnos de esta etapa vital, eso nos va a ayudar a fluir y a lograr la armonía y el equilibrio. Entonces empiezas a vivirlo de forma más placentera.

De forma natural podemos recurrir a algunas plantas que nos pueden acompañar en este proceso como la draga, la borraja, o la cúrcuma. De forma individual habría que valorar que planta es más adecuada para cada mujer o que es lo que le funciona mejor en el momento personal en el que se encuentra.

5.- ¿Pueden ser perjudiciales o están contraindicadas en alguna etapa de la vida?

En principio no. Lo que si tenemos que tener en cuenta es que si estamos en tratamiento farmacológico y queremos complementar con plantas medicinales debemos informarnos bien porque puede ser que no sea compatible la combinación. Hay algunas sustancias como el triptófano que no deberíamos tomar con ciertas plantas.

Por supuesto, todas estas terapias precisan de un grado de responsabilidad propia. La persona debe tomar conciencia de la situación personal en la que se encuentra. La solución no está tanto en las cosas naturales sino en nosotros mismos y en nuestra capacidad para restablecer nuestra salud.

6.- ¿Pueden ayudar a aumentar la fertilidad?

He tenido varias consultas sobre este tema. Hace meses una pareja vino a la consulta porque llevaban buscando un embarazo durante meses y no lo conseguían. La mujer venía con un nivel alto de estrés y lo primero que hicimos fue reducir ese estrés.

El objetivo en este tipo de tratamientos es restablecer el equilibrio y fortalecer el aparato reproductor de la mujer a través de diferentes minerales. Los hombres pueden tomar complementos alimenticios como la maca o las bayas de goji. El ginseng y la jalea real también ayudan a que los espermatozoides sean óptimos para fecundar.

Esto en cuanto a complementos naturales porque existen terapias como la técnica metamórfica que nos pueden ayudar en este proceso de conectar con el momento presente y favorecen que nuestro cuerpo se abra a recibir la vida.

7.- ¿Qué es el Reiki? ¿Para qué sirve?

El Reiki es una terapia incluida dentro de las terapias naturales o alternativas y se trata de una terapia energética. El universo es energía, partiendo de esta premisa, las personas iniciadas en Reiki canalizan esa energía y son capaces de transmitirla a través de las manos con el objetivo de restablecer el equilibrio psicoemocional de quién recibe el tratamiento.

Mikao Usui, de origen japonés, fue el creador del Reiki. Usui escribió el primer manual, creó toda su simbología y fundó la primera escuela oficial donde trataba a diferentes pacientes y formaba a otros maestros. Hoy en día existe una gran variedad de Reiki ya que se han creado diferentes vertientes y escuelas.

8.- ¿Puede recibir Reiki cualquier persona?

Esta energía universal canalizada a través de las manos siempre es positiva. El Reiki no te va a transmitir nada negativo, nada que tu cuerpo no pueda asimilar.

El Reiki se puede realizar a las personas, las animales e incluso a las plantas. Cualquier persona aunque no esté iniciada pude mover esta energía universal aunque es cierto que si estás iniciada la transmisión será más intensa y efectiva.

9.- ¿La terapia de Reiki es necesario que sea física o puede hacerse online?

El reiki es una terapia física pero también puede realizarse a distancia. Al ser energía universal uno la pueda llevar a donde quiera.

Si estamos en la consulta en una sesión presencial yo pondré mis manos y tú las notarás. Si estamos separadas haremos una meditación y una relajación y yo te enviaré el Reiki y tú lo recibirás a pesar de que físicamente no estemos juntas.

También puede suceder que no podamos quedar a una hora para conectarnos online, entonces podemos pactar una hora en la que la paciente esté relajada y tranquila y el facilitador de Reiki pueda enviar la energía en ese momento.

10.- ¿Es beneficioso el Reiki durante el embarazo? ¿Por qué?

Sí, por supuesto que es positivo y beneficioso. A nivel anímico pasamos por diferentes fases y además todo nuestro cuerpo está concentrado en nutrir a la nueva vida que crece en nuestro interior.

Recibir Reiki durante el embarazo en primer lugar, va a fortalecer el vínculo con el bebé que crece dentro de nosotras; en segundo lugar, nos va ayudar a nivel emocional dándonos positividad para enfrentarnos a los altibajos emocionales; en tercer y último lugar, a nivel físico no solo reduce el estrés sino que favorece que el resto de sistemas del cuerpo humano estén en equilibrio.

Por ejemplo, facilita nuestro ritmo cardiaco y a su vez el sistema circulatorio. Ns vamos a encontrar mucho mejor en el tercer trimestre cuando ya nos sentimos agotadas por el peso.

11.- Una embarazada, ¿Cuántas sesiones de Reiki debería recibir al mes?

Depende de cómo se sienta esta futura madre. Hay madres que van a reiki dos veces por semana, otras vienen una vez en semana, otras lo prueban, se sienten bien pero no quieren continuarlo. Es una decisión muy personal y debes ser tú quien marque las pautas.

Nosotros solemos recomendar a las embarazadas en el último trimestre tres sesiones en tres semanas consecutivas. El objetivo es crear un patrón que permita que la energía fluya y no se desequilibre nuestra vibración interna.

Muchas veces recurrimos a este tipo de terapias cuando ya estamos desesperadas o agotadas, cuando ya no sabemos qué hacer. Si supiéramos que existen y que me puedo beneficiar de ellas antes sería todo más fácil.

12.- ¿Puede ayudar el Reiki a tener un buen parto?

Claro que sí. Uno de los beneficios de mantener el equilibrio espiritual y físico constante es que nos sentimos con más confianza en nosotras mismas, empoderadas y en conexión con nuestro cuerpo. A través de las sesiones de Reiki hemos fortalecido nuestro sistema inmune y nuestro aparato circulatorio está en perfecto estado.

El equilibrio propicia que el parto fluya de una forma natural y sea más armonioso. Luego, será más largo o más corto dependiendo de la circunstancias de cada una, pero nosotras nos sentiremos más fuertes y conectadas para afrontarlo.

13.- ¿Se recomienda también durante el postparto y la lactancia?

Mi experiencia personal me dice que sí es positivo tanto para la madre como para el bebé. El tipo de parto que hayamos tenido repercute o afecta a nuestro estado anímico, físico y hormonal. Situaciones como  un parto muy intervenido, una separación madre e hijo y cualquier otra circunstancia adversa pueden afectar a nuestro equilibrio.

Por otro lado, las hormonas se hallan alteradas durante el puerperio y a veces no sabemos cómo manejar los sentimientos encontrados, por ejemplo, de felicidad y tristeza. El Reiki nos ayuda a restablecernos y a recuperar la armonía.

Con respecto a la lactancia, los primeros días pueden ser complicados y estresantes por la subida de la leche o si surgen problemas de enganche del bebé. El Reiki puede facilitar que la lactancia fluya mejor. Yo tuve un principio de mastitis con mi primer hijo y me di Reiki a mí misma. Cuando me daba las sesiones notaba alivio casi al instante y la mastitis no fue a más.

14.- ¿Es beneficioso para los niños? ¿Desde recién nacidos?

Sí, sin ninguna duda. Hay bebés que nacen con un nivel de estrés muy alto debido al parto, ya sea porque ha sido una cesárea de urgencia o han utilizado fórceps u otro tipo de instrumental. Los partos muy instrumentalizados provocan un gran estrés en los bebés. También puede ser  que haya una separación forzosa entre madre e hijo durante las primeras horas y eso puede provocar en el bebé una subida del cortisol y un gran desasosiego.

Este tipo de niños tienen un comportamiento muy característico, suelen ser bebés muy difíciles de calmar, que necesitan mucho contacto físico y que cuando duermen parecen que sueñan con su llegada al mundo.

El Reiki puede ayudar muchísimo a estos pequeños rebajando su nivel de estrés. Es sorprendente ver como durante la sesión de Reiki el bebé se relaja muchísimo y va soltando la tensión. Para los bebés igual que para los niños las sesiones son más cortas que para los adultos, también ellos necesitan menos tiempo de sesión.

15.- ¿Qué es el masaje metamórfico?

Me gusta más denominarlo técnica metamórfica que masaje metamórfico. Se basa en la reflexología y fue creada por el doctor Robert St Jhon que era reflexólogo. Este señor pasaba consulta y descubrió tratando a sus pacientes que tocando unos puntos concretos, denominados reflejos espinales, que se encuentran en los pies, las manos y la cabeza, sus clientes mejoraban su estado de salud. Sus pacientes llegaban a una relajación profunda que favorecía la autosanación.

El masaje metamórfico nos conecta con nosotras mismas. Tras una sesión sales muy relajada y en sintonía con la naturaleza. Hay personas que afirman que sienten que se les aclaran las ideas o que un bloqueo se deshace. En otras ocasiones, las sensaciones son más sutiles y la persona puede experimentar como poco a poco recobra la confianza en sí misma o aumenta su positividad.

El masaje metamórfico nos produce un gran bienestar a nivel físico y psíquico.

16.- ¿Se recomienda la técnica metamórfica durante el embarazo?

Sí, por supuesto. Es de las terapias que más recomiendo durante sobre todo cuando nos queremos quedar embarazadas o estamos en un proceso de fertilidad. Durante el embarazo es muy aconsejable porque nos ayuda a conectar con la situación y con nuestro bebé de una forma mágica.

También es muy útil para liberarnos de preocupaciones que pueden amargarnos esta etapa. Cuando llega el momento del parto facilita que nos enfrentemos a él de forma consciente y con una fuerza interior brutal.

17.- ¿Es recomendable el técnica metamórfico para los bebés?

En recién nacidos o bebés muy pequeñitos es preferible seguir haciendo la terapia a la mamá.

Piensa que los bebés llegan al mundo sin ningún tipo de estructura externa que les pueda afectar en su camino, lo máximo que tienen como referencia es sus padres. La técnica metamórfica mueve mucha energía y no es necesario moverla cuando aún son tan pequeños.

A partir de los 3 o 4 años si podrían recibir la terapia sin problemas. Por otro lado, niños con síndrome de Down o con trastorno del espectro autista (TEA) entre otros trastornos pueden beneficiarse en especial de esta terapia. Estos niños a través de las sesiones de metamórfico conectan con su ser, con su esencia y mejora mucho su calidad de vida.

18.- ¿Qué es la terapia floral?

Se trata de la terapia a través de las flores del doctor Bach. La terapia se basa en 38 remedios, 38 esencias básicas, que él creo en vida a través de las cuales se trabajan distintos aspectos psicoemocionales de las personas.

Hoy en día existen muchos tipos de terapias florales y se ha ampliado el abanico de esencias pero yo solo trabajo con los 38 remedios que ideó este doctor. Edward Bach era médico alópata y tenía una consulta donde atendía a sus pacientes, fue allí donde se dio cuenta de que a través de las plantas sus clientes mejoraban. Entonces empezó a elaborar sus esencias en un pequeño laboratorio con las plantas de que disponía en su entorno y que él conocía.

19.- ¿Cómo funciona la terapia floral?

La terapia floral conecta con nuestra energía y nuestra vibración reequilibrando nuestra verdadera dimensión.

Se puede utilizar para tratar gripes y resfriado pero sobre todo se emplea en momentos de crisis o de cambio emocional. Debemos partir de la idea de que las crisis no son algo negativo sino oportunidades de cambio.

El distingue varios grupos: el grupo del miedo, de la confianza, de la valoración de uno mismo, de la autoexigencia, de la ansiedad y el estrés. Por ejemplo dentro de la categoría del miedo encontramos cinco miedos diferentes. Cada uno de nosotros tiene miedo a distintas circunstancias o situaciones.

Por ejemplo, no es lo mismo temer al momento del parto que temer a lo que pasará cuando seas madre. El primer miedo, el del parto, es un miedo concreto, a una situación concreta; el segundo miedo es más abstracto, es un miedo de incertidumbre. Cada uno de estos miedos debe tratarse de forma diferente porque son miedos distintos y no deben tratarse con las mismas plantas.

20.- ¿Por qué recomiendas las flores de Bach?

Las flores de Bach tienen como función que sintonices con las emociones negativas que estás experimentando y que las transformes en positivas.

Esta terapia es una de mis favoritas porque es aplicable desde 0 años hasta los 99. No tiene contraindicación con nada ni con medicación ni con patologías. Es perfectamente compatible con todo. Las flores de Bach las puedes tomar como complemento a una medicación o por sí solas.

Yo las he utilizado cuando las he necesitado en algunos momentos de mi vida, por ejemplo, cuando me cambié de residencia y también cuando he cambiado de trabajo. Han sido momentos en los que yo me he sentido superada y la terapia floral me ha ayudado a transformar los sentimientos y pensamientos negativos en positivos.

 21.- ¿Cuántas veces deben tomarse al día?

La indicación más frecuente cuando empezamos un tratamiento con flores de Bach es tomarlas a diario tres veces al día. Si estamos en un momento muy crítico como por ejemplo con una ansiedad muy grande es posible que necesitemos tomarlas un poquito más. Se pueden tomar directamente desde el gotero poniéndolas bajo la lengua o podemos administrarlas con un poquito de agua.

Se pueden tomar durante toda la vida aunque esto no significa que desarrollemos una dependencia a las flores de Bach. Al contrario, la terapia floral nos puede acompañar en cada etapa vital ayudándonos a restablecer el equilibrio.

22.- ¿Son adecuadas durante el embarazo y el parto?

Sí, así es. Cuando pensé en que regalo hacer a mis suscriptores pensé inmediatamente en la terapia floral. Todas las personas que se suscriben a mi web reciben como regalo una guía de flores de Bach en el embarazo y en el parto. Aparecen los 38 remedios del doctor Bach pero aplicados a esta etapa vital.En la guía podemos consultar que planta es más adecuada en función de la emoción que estamos experimentando. Fue muy laborioso crearla pero me siento muy orgullosa del resultado.

Es una terapia estupenda que hace cambios realmente importantes en nosotras y es necesario darla a conocer. Me parecía que era un buen regalo para ofrecer.

23.- ¿Y durante el posparto y la lactancia?

Claro, por supuesto. Durante el puerperio las hormonas se alteran y nos podemos encontrar con diferentes altibajos que van desde la euforia descontrolada al miedo y la incertidumbre.

La terapia floral nos ayuda a canalizar nuestras emociones, a darles su sitio y fluir de manera armoniosa con lo que estamos viviendo.

24.- ¿En niños también es adecuada la terapia de Bach?

En niños es más que recomendable.  No les podemos medicar pero podemos acompañarles en muchos procesos. Hay cambios como al comenzar la guardería o cuando dejan el pañal que les cuesta gestionar por sí mismos porque no tienen las herramientas o los recursos necesarios para ello.

Por eso es tan importante que nosotros como adultos validemos sus sentimientos y nos apoyemos en las flores de Bach si lo consideramos oportuno. Para mí casi siempre es la primera opción y después ya veremos si podemos complementar con otra cosa.

25.-  ¿Cómo debo elegir al profesional en terapias naturales?

La elección de terapeuta es una cuestión compleja. En muchos herbolarios el personal que nos atiende puede no estar formado en naturopatía o no tener una formación que respalde sus conocimientos.

Yo aconsejo escoger un terapeuta que nos trasmita buen feeling, que nos inspire confianza y que pueda demostrar unos conocimientos. Por ejemplo, si necesito recurrir a la terapia floral es imprescindible que busque un terapeuta especialista en los 38 remedios.

26.- ¿Suelen estar colegiados?

Dentro de España no existe esta posibilidad. Hay escuelas a nivel nacional que tienen más reconocimiento que otras ya sea porque están respaldadas por sus años de experiencia o por los profesionales que han salido de sus aulas pero no existe un reconocimiento oficial.

Hasta hace poco la homeopatía estaba reconocida dentro de la universidad pero hace unos meses dejó de estarlo. Lo que prima en nuestro sector es la honestidad propia y la profesionalidad de cada uno que se transmite a través de los clientes que tenemos y del boca a boca.

27.- ¿Hay algún directorio dónde encontrar a los profesionales?

Hay directorios por escuelas y escuelas que tienen directorios de profesionales pero no están colegiados tal y como lo estaría un médico o un psicólogo.

Este gremio ha crecido exponencialmente mucho y de forma muy rápida en los últimos años y cada profesional viene de una escuela distinta. Hay que hacer una labor de criba hasta dar con el profesional que nos resulte más adecuado.

28.- Si quiero iniciarme en estas terapias, ¿Cómo debo hacerlo?

Yo comenzaría poco a poco escogiendo la terapia que más me interese y formándome en ella. En mi caso, yo comencé por el Reiki porque mi madre es maestra de Reiki y se despertó mi interés precisamente por influencia suya.

Normalmente nos aparecen los maestros cuando realmente estamos preparados para recibirlos.

Cuando alguien me pregunta que dónde pueden formarse yo les remito siempre a la fuente original. Todas las terapias tienen un fundador o una escuela y es a ella a la que deberíamos dirigirnos para formarnos a nivel profesional.

29.- ¿Qué podemos encontrar en el espacio físico de Cerezas?

El centro está en la isla de Fuerteventura y está gestionado por mi madre y por mí. El proyecto nace hace seis años porque mi madre es terapeuta emocional y natural. Yo decido formarme en esta dirección y es entonces cuando me sumo a ella.

Lo que hago es integrar todas las herramientas que he ido adquiriendo durante todos estos años para dar un acompañamiento personalizado y acorde a cada etapa y a cada mujer. Además yo añado la parte online para poder ofrecer un servicio a distancia a las madres y a las familias que necesiten de nuestro acompañamiento y no pueden visitar nuestro espacio físico.

Hasta aquí llegó nuestro encuentro que fue muy intenso.  Podríamos haber seguido charlando durante bastante más rato porque el tema da para mucho. Espero que te haya gustado o, al menos, te haya parecido interesante conocer otro tipo de terapias alternativas a la medicina convencional.

Si tienes alguna duda o quieres hacernos llegar alguna pregunta puedes dejar un comentario en el post o mandarme un correo a mamaylatribu@gmail.com. Te contestaremos encantadas.

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Cómo mantener la lactancia si tienes que viajar por trabajo

Cómo mantener la lactancia si tienes que viajar por trabajo

¿Cómo mantener la lactancia si tienes que viajar por trabajo? O en otras palabras ¿Debo destetar si voy a ausentarme durante unos días? Estas eran preguntas que me asaltaban poco antes de marcharme de viaje de trabajo el pasado mes de marzo.

Reflexionando sobre la cuestión me di cuenta de que no soy la única madre trabajadora que se ve obligada a viajar por cuestiones de trabajo y que sigue dando pecho a su hijo. Seguro que otras madres se han visto en la misma situación y han dudado entre destetar definitivamente o intentar mantener la lactancia a pesar de la separación.

También puede ocurrir que tengamos algún problema de salud y sea necesaria una intervención quirúrgica y una hospitalización. En ese caso, la lactancia se verá también interrumpida aunque no queremos y nuestro peque, tenga la edad que tenga, tendrá que adaptarse a la nueva situación.

En el post de hoy os daremos todas las claves para mantener la lactancia si es tu deseo a pesar de que tengas que ausentarte unos días. Veremos varias situaciones a las que nos podemos enfrentar y las distintas opciones que tenemos.

La situación previa

Es muy importante saber en qué momento vital nos encontramos nosotras y la edad de nuestro pequeño. No será lo mismo si acabamos de incorporarnos después del permiso por maternidad que si nuestro hijo ya ha cumplido los dos años. Tampoco es lo mismo si damos lactancia materna exclusiva o mixta. Son cuestiones que nos pueden ayudar a delimitar la situación de partida.

En mi caso, mi Vikingo va camino de los tres años y nuestra lactancia sigue principalmente por las noches ya que por el día apenas pide ya. Seguimos practicando colecho y él se sirve a su gusto durante la madrugada. Es una situación que a mí personalmente no me incómoda. Claro que de vez en cuando tiene una noche mala pero por lo general duerme toda la noche de seguido o se despierta un par de veces se engancha y vuelve a dormirse.

Se ha acostumbrado a dormirse en brazos de mamá y con su tetita, es un ritual para nosotros que fortalece nuestro vínculo afectivo. A veces nos da una sorpresa y se duerme solo, lo que me recuerda que cada vez se hace más mayor y que en un futuro ya podrá dormirse solo.

¿Es imprescindible la separación?

Esta es una pregunta que deberemos hacernos. Si van a operarnos y debo permanecer hospitalizada 5 días estará más que justificada mi ausencia y es muy probable que no sea negociable un aplazamiento.

Si es un viaje de trabajo me puedo plantear no viajar, siempre y cuando, tenga muy claro qué consecuencias tiene para mí esa decisión.

En otras palabras, si viajar es imprescindible para el desempeño de mi trabajo, mi remuneración o mi puesto dependen de ello me veré obligada a hacerlo. Si tu bebé es muy pequeño puedes tratar de pactar con tu empresa y aplazar unos meses los viajes. Habrá empresas en que esto sea posible y otras en las que no.

En mi situación no era obligatorio viajar, se trataba de un viaje de estudios de una semana de duración con el grupo de alumnos del que soy tutora. En un principio, cuando me propusieron el viaje mi primer impulso fue decir que no. Me horrorizaba la idea de separarme de mi pequeño y me preocupaba que se destetase de forma forzosa.

Se lo comenté a Papá Idiota siendo consciente de que era una locura. Sin embargo, él me animó, lo veía como una buena oportunidad de viajar a un sitio espectacular. Estaba convencido de que iba a vivir una experiencia enriquecedora desde el punto de vista personal y profesional. Además creía que me vendría muy bien desconectar de la rutina y tomar aire en la crianza.

Al final tomé la decisión de irme y entonces llegó la culpa.

Minimizar la culpa

Lo sé. Este es un post de lactancia. Pero como madre lactante que eres te habrás sentido culpable en más de una ocasión, o aún peor, te habrán hecho sentir culpable más de una vez.

Yo me sentía culpable por desear ir a ese viaje y tener que separarme de mi hijo. De haber podido me lo habría llevado conmigo pero no existía esa posibilidad. Estuve reflexionando sobre mi ambivalencia de sentimientos y llegué a la conclusión de que la culpabilidad no conduce a nada. No era imprescindible viajar pero tampoco debía sentirme culpable si me apetecía hacerlo o el viaje me resultaba atractivo.

Mi hijo no se quedaba solo, y desde luego, no lo abandonaba porque en unos días estaría de vuelta y podríamos recuperar el tiempo perdido. Su padre que es una persona perfectamente capaz iba a estar a su lado y se iba a ocupar de él.

Me pregunté si de haber sido hombre me habría hecho las mismas preguntas. ¿Me habría sentido culpable? ¿Me habría planteado no ir? Posiblemente no. Es más que probable que no se me hubiera pasado por la cabeza. Me habría ido sin preocuparme de nada convencido de que su madre cuidaría muy bien de él.

Así que si tienes que viajar que no te asalte la culpa. Eres un ser humano libre y estás ejerciendo tu liberad eso no te convierte en una mala madre o en una egoísta. En ocasiones, no es tu libertad es simplemente una obligación con la que debemos cumplir. La presión que las madres aguantamos en ocasiones puede ser insoportable,  así que ánimo.

Cómo mantener la lactancia si tienes que viajar: antes del viaje

En función de los días que vayas a ausentarte y de la edad de tu pequeño tendrás diferentes opciones. Si tu bebé es muy pequeño y seguís con lactancia materna exclusiva es muy importante que prepares un banco de leche para él.

Para quién lo desconozca un banco de leche es una reserva de leche materna refrigerada con la finalidad de que a tu hijo no le falte alimento durante tu ausencia. Cuánto más pequeño sea el bebé o más tiempo estés fuera, más grande tendrá que ser el depósito.

Si sabes con antelación las fechas en las que vas a viajar o en las que vas a ser intervenida puedes planificar con antelación las extracciones y la cantidad estimada de leche materna que vas a depositar. Cuanto antes empieces a hacerte pequeñas extracciones y a crear tu propia reserva mucho mejor. Te dejo el enlace a un post de LactApp sobre cómo hacer un banco de leche casero por si necesitas algo más de información.

Otra cuestión importante es delimitar cómo le van a dar la leche materna a tu peque en tu ausencia. Si no quieres que utilicen biberón o él lo rechaza pueden intentar dársela en un vasito o incluso con jeringuilla si es muy bebé.

Yo valoré la posibilidad de crear o no un banco de leche y al final decidí no hacerlo. Tras más de dos años y medio mi producción es mínima, mi niño come absolutamente de todo y solo toma leche por las noches. Por supuesto, que me preocupaba que se destetase pero esa es una cuestión que abordaremos más tarde.

¿Meto el sacaleches en la maleta?

Pues depende del sacaleches y de tu relación con él.

Debido a los inicios que tuve con la lactancia, que ya relaté en el post Así logramos el enganche al pecho a las tres semanas de nacer, le he cogido bastante manía al sacaleches así que en ningún momento se me pasó por la cabeza llevármelo en la maleta.

Cuando aprendí a sacarme leche de forma manual ya no volví a utilizar más el sacaleches porque me parecía un engorro.Tenía pensado recurrir a la extracción manual si sentía que se hinchaban los pechos.

Ya cuando iba a la academia cuando preparaba las oposiciones lo hacía así. Me sacaba manualmente, lo refrigerábamos y se lo dábamos al día siguiente en biberón. Luego, cuando mi hijo ya no quiso más biberón el padre se lo daba en un vasito.

Ahora bien, si tu hijo es más pequeño o la teta es todavía su alimento principal, menos de 12 meses, si deberías llevar el sacaleches contigo de viaje. Si conoces la extracción manual y te va bien entonces no es necesario. 

También es importante estar muy atenta a la evolución de tus pechos ya que podrías sufrir una obstrucción o una mastitis. No te asustes, simplemente cuando notes que tienes los pechos hinchados intenta vaciarlos. Recuerda que no solo es útil para evitar complicaciones también si necesitamos mantener la producción.

Si tienes pensado sacarte leche y tienes donde refrigerarla en el hotel es buena idea que lleves también bolsitas y un rotulador para etiquetarla con su fecha de extracción. La leche puedes llevarla en la maleta y facturarla pero no olvides ponerla dentro de una nevera para mantener la cadena de frío.

Si te gotean los pechos es buena idea seguir utilizando discos de lactancia. Yo los usé durante bastantes meses cuando volví a trabajar en otoño de 2016. La verdad es que pasé un poco de vergüenza el día que estaba en clase con primero de la ESO y noté como en la camisa se formaba un redondel alrededor de los pezones. Lo arreglé poniéndome encima una chaqueta que por suerte tenía a mano.

No metí en la maleta ni sacaleches, ni discos de lactancia. Si compré una botella de agua en el aeropuerto que pensaba reutilizar para sacarme leche si fuera necesario. No lo fue. No noté absolutamente nada. Ni se me hincharon los pechos, ni sentí la necesidad de sacarme leche en ningún momento. Ni molestias, ni pinchazos, ni nada parecido.

Cómo fortalecer el vínculo con mi pequeño

Por supuesto, que las cuestiones prácticas son importantes pero a mí me preocupaba especialmente fortalecer el vínculo con mi pequeño antes de la separación y minimizar su sufrimiento.

Sabía que me echaría de menos porque nunca nos hemos separado y el vínculo que hemos establecido es muy poderoso. Teníamos un reto muy potente por delante, estar separados físicamente pero al mismo tiempo mantener el vínculo a pesar de la distancia. ¿Lo entendería? ¿Sería capaz de estar separada de él tanto tiempo?

Desde que mi hijo nació e incluso desde antes siempre le he explicado las cosas. Le he contado lo que pasaba y le anticipado los acontecimientos que he considerado que eran importantes para él. En esta ocasión era imprescindible hacerlo también.

Unos días antes del viaje allanamos el camino. Empezamos a contarle que mamá se marchaba por unos días, que mamá no iba a estar. Inmediatamente mi pequeño preguntaba, «¿Y Guille?», «No, Guille se queda con papá». La conversación se repitió varias veces, supongo que él no acababa de entender eso de que me iba.  Por supuesto, un niño tan pequeño no tiene noción del tiempo, así que hablarle de una semana, unos días o de mañana era difícil que lo entendiese.

Esos días previos a mi viaje no dejé de repetirle lo mucho que le quería a pesar de que no fuese a estar físicamente. Le decía que podríamos hablar por teléfono todos los días y que mamá se iba a acordar mucho de él.

Aunque tu bebé sea muy pequeño o creas que tu hijo es pequeño para entenderte no solo comunicamos con palabras, también con nuestro gesto, nuestra actitud o nuestro tono de voz. Así que cuéntaselo, hazle participe de la situación. Aunque no pueda comprenderlo todo, la comunicación no verbal es más del 70% de la comunicación.

El día del viaje

Aunque sientas mucha pena por tener que separarte de tu pequeño intenta aparentar cierta normalidad. Si no despedimos del niño llorando le estaremos transmitiendo nuestra inseguridad y nuestros miedos.

Es mucho más efectiva una despedida afectuosa en la que le recordemos el reencuentro en unos días. Por supuesto, que puedes besarlo, abrazarlo o ambas cosas pero siempre manteniendo la calma. Yo le dije muchas veces que le quería y le di muchísimos besos aunque en más de una ocasión tuve que contener las lagrimas.

La logística familiar

En tu ausencia habrá alguien que se ocupe de tu pequeño cuando no está en la guardería o en el colegio. Ya sea el padre, los abuelos o una tía los que se ocupen del niño es básico que mantengas una buena relación con ellos y que la comunicación sea fluida. Así te aseguras que todo está en correcta sintonía.

Para facilitar la logística en casa, ya que no disponemos de ninguna ayuda contamos con el apoyo de la hermana de Papá Idiota que se tomó vacaciones para venirse a casa durante mi viaje de trabajo. (Muchas gracias, Carmen 🙂 )Que ella pudiera recoger a Guille de la guardería y estar con él hasta que llegará su padre nos solucionaba mucho. Además tía y sobrino se adoran así que la ausencia de mamá también se hacía más llevadera.

Llegados a este punto tengo que decir que la confianza en Papá Idiota es absoluta. Si no hubiera estado convencida al 100% de ello no me hubiese marchado. Es un gran padre, perfectamente capacitado para cuidar del Vikingo y responder de todas su necesidades. Además padre e hijo mantienen una excelente relación desde siempre. Así que me fui muy tranquila y confiada.

El sistema de papá

Si tu peque es aún muy bebé está parte quizás no te sirva de mucho ahora pero sí en el futuro si necesitas volver a viajar.

Papá Idiota que es un genio ideó un sistema para que el Vikingo fuese más consciente del paso del tiempo y pudiese ir minimizando su ansiedad.

En un calendario que tenemos en la habitación señaló los días que mamá estaría fuera y el día de regreso. Se lo fuimos contando los días previos como una cuenta atrás. «Mamá se va esté día y vuelve este otro«. No teníamos muy claro si lo entendía o no pero lo miraba atentamente y lo repetía ante nuestras miradas. Papá Idiota había hecho dibujos y había pintado los días de colores para hacerlo más llamativo. El día de mi regreso se destacaba por encima de los otros con mayor colorido y un dibujo especial.

Durante mi viaje su padre todas las noches le ponía delante del calendario. Le hablaba de los días que faltaban para que volviese mamá y tachaban el día en el calendario. Él enseguida empezó a repetir “Mamá vuelve en unos días” y a pedir revisar el almanaque todos las noches. Papá le hacía dibujos, como el avión en el que volvería mamá o el volcán que mamá iba a visitar.

Desde el primer día señaló el día en que volvía mamá y lo repetía antes de irse a dormir, supongo que era la información que más le interesaba. Creemos que este método fue básico para reducir su ansiedad ya que la información estaba ordenada y era lo bastante clara para que él la entendiese.

De hecho, hoy seguimos tachando días en el calendario y anticipando lo que sucederá al día siguiente porque él nos lo ha pedido. Este es el sistema que nosotros hemos seguido y nos ha ido muy bien. Tan solo es un ejemplo, si encuentras otro método que sea también adecuado para tu peque perfecto.

Cómo gestionar las noches 

Lo principal mucha paciencia y empatía por parte de la persona que cuide de tu hijo en tu ausencia. Aunque regreses en unos días tu hijo es muy posible que no lo entienda. Cuánto más pequeño sea será más difícil que lo pueda llegar a comprender. Si empatizamos con su sentimiento será más fácil poder consolarle.

Nada sustituye a mamá pero su padre puede abrazarle, cantarle e intentar calmarle de la mejor forma que se le ocurra. Por supuesto que un niño llorando desconsolado crispa los nervios de cualquiera, por eso es el momento de respirar hondo y de ejercitar la paciencia.

La función del cuidador en ese momento es validar los sentimientos de vuestro peque, sostenerlo y acompañarlo en su malestar.

Te confieso que esta era la parte más difícil para nosotros porque, tal y como he comentado, mi peque siempre se ha dormido con mamá. Sabíamos que era un importante escollo que tanto Papá Idiota como yo temíamos. No nos equivocamos, por el día parecía estar entretenido con su padre y la tía pero al llegar la hora de dormir llamaba a mamá y a su tetita.

La primera noche fue la peor. Le costó dormirse sin su teta y se despertó a las dos de la mañana llorando y llamando a mamá. Estuvo un buen rato llorando en brazos de papá que con mucha paciencia le explicó que mamá volvería en unos días. El pobre señalaba el día de mi vuelta y decía llorando “Yo quiero esté”.

La situación se volvió a repetir un par de días más aunque ya de forma más suave. Siempre se despertaba a la misma hora y cada vez tardaba un poquito menos en volver a dormirse. Hasta que llegamos al día en que durmió toda la noche del tirón. No me lo podía creer cuando me lo contó Papá Idiota al día siguiente.

La comunicación con tu peque

¿Cuántas veces debería comunicarme con mi hijo al día? Pues depende. Me parece una cuestión muy personal que cada madre debería meditar o simplemente decidir en función de sus impulsos o necesidades. Habrá madres que necesitarán llamar a sus hijos cada dos horas y otras que preferirán no hacerlo para no desestabilizar a su pequeño.

Depende también de la edad de tu hijo, si es muy pequeño no será posible establecer un diálogo y si escucharte le produce un llanto inconsolable quizás pienses que es mejor no llamar. En cualquier caso, depende de ti, de la reacción de tu hijo y de las sensaciones que experimentes.

En mi caso, decidí muy a mi pesar solo comunicarme con él una vez al día y opté por no mandarle ni fotos ni vídeos. Si hubiera pensado en lo que yo necesitaba le hubiera llamado cada hora para preguntarle cómo estaba o solo por escuchar su voz.

Tomé esta decisión tras cierta reflexión y pensando en el bienestar del Vikingo. Me parecía innecesario y angustioso estar creándole una expectativa constante de que mamá está y no está al mismo tiempo. Su paz y su tranquilidad eran lo más importante, así que lo mejor para los dos fue destinar un rato todas las tardes para comunicarme con él.

Aprovechaba el regreso de las excursiones del día para llamar y charlar un ratito con él. Todos los días se puso al teléfono muy contento de escucharme y de hablar con mamá. Me contaba cosas y yo se las contaba a él. Aprovechaba ese rato para decirle que le quería y que mamá volvería en unos días. Me mandaba muchos besos y se volvía a jugar con sus coches como si nada. La verdad es que colgaba el teléfono de lo más tranquila.

Prepararlo para tu regreso

Tan importante como facilitar las cosas en tu ausencia es preparar a tu pequeño para tu regreso. Tenga la edad que tenga tu hijo, es fundamental que las personas a su cargo le recuerden que estás de regreso y que en pocas horas podrás estar con él. También puede recordárselo tú a través de una llamada telefónica o un audio de voz.

Nosotros lo teníamos fácil porque el día antes habló con mamá y Papá Idiota hizo los deberes. Mamá le explicó que volvía al día siguiente y que volveríamos a estar juntos. Papá por su parte, marcó con él el último día en el calendario y le explicó que al día siguiente llegaba mamá en avión.

Desde que se despertó al día siguiente no paraba de decir que mamá volvía a casa loco de contento. Cuando mi cuñada fue a buscarlo a la guardería decía que a buscar a mamá y no se quería ir a casa a merendar. Fue difícil convencerlo pero al final la tía lo consiguió. Estaba muy emocionado y no paraba de repetir que mamá volvía en avión y luego en autobús.

Ni que decir tiene que yo estaba deseando llegar y abrazar a mi pequeño. Cuando nos bajamos del autobús no paraba de buscarlo con la mirada porque estaba deseando abrazarlo y comérmelo a besos. El reencuentro fue espectacular. Nos besamos, nos abrazamos, nos reímos. Fue tal y como lo había imaginado.

De todos modos, también estaba preparada por si su reacción no era la que yo esperaba. A veces los niños no reaccionan como deseamos, puede ser que nos muestren cierto rechazo o que se queden impasibles. Eso no significa que no les importe o que ya no te quieran. Es una reacción infantil como otra cualquiera que si no estamos preparadas nos puede hacer mucho daño y que debemos relativizar e interpretar en su contexto.

¿Cómo retomo la lactancia?

Tras tu regreso tu pequeño lo más probable es que se acuerde de su teta y quiera volver a engancharse. Si es muy bebé es muy importante que le pongas al pecho lo antes posible y que hagas tomas de forma frecuente para que poco a poco la producción se restablezca.

Si has traído leche refrigerada que te has sacado en tu viaje de trabajo etiquétala y guárdala en el congelador porque quizás la necesites los próximos días ya que tus existencias de leche materna pueden estar bastante mermadas.

Aunque te parezca que no sale nada enseguida volverás a producir y si mantienes la lactancia a demanda en pocos días recuperaréis el equilibrio. También puede suceder que ahora que has vuelto se agarre a la teta y no se suelte y quiera teta a todas horas como si fuese un recién nacido. Deberemos tener paciencia porque en unos días la lactancia volverá a la normalidad y él ya no demandará tanto.

¿Se habrá destetado?

Uno de mis miedos y de los de cualquier madre lactante es que nuestro hijo se destete en nuestra ausencia. Si tu hijo rechaza el pecho no insistas y en un rato en que te sientas más relajada vuelve a intentarlo. Ofrece pero no obligues porque lo que consigues es agravar la situación. Mantén la calma y respira hondo.

Posiblemente sea una reacción fruto de la separación y en unas horas o unos días la situación vuelva a la normalidad. Busca momentos de complicidad con él en un lugar cómodo y cálido para los dos. Haced algo divertido juntos como bañaros o leer cuentos en la cama, es muy posible que en el momento más insospechado vuelva a pedir teta.

Yo temía que al regresar no quisiera teta nunca más. Sin embargo, en nuestro caso, mi Vikingo pidió teta al rato de llegar a casa. Empezó mamando en seco porque no salía absolutamente nada aunque a mí no me hacía daño. Por la noche volvió a engancharse para dormirse y varias veces durante la madrugada. No sé cuánto tiempo he tardado en volver a producir, pero mi leche ha vuelto y ya no mama en seco.

En pocos días hemos vuelto a la situación anterior, es decir, como si nunca me hubiese ido. Esto  me ha hecho muy feliz porque yo no quería que nuestra lactancia se acabase aún aunque estaba mentalizada de que podía suceder. 

Si has llegado al final del post doy las gracias por ello, cada día me alargo más. Espero haberte ayudado y sobre todo haberte mostrado que es posible mantener la lactancia a pesar de una separación forzosa madre e hijo. Lo importante es estar informada y tomar la decisión que tú consideres la más adecuada para vosotros desde la calma y la serenidad. Las separaciones no son fáciles pero son un camino de aprendizaje.

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La maternidad idealizada: el mito de la madre feliz y el nirvana

La maternidad idealizada: el mito de la madre feliz y el nirvana

El mito de la madre feliz es uno de los grandes mitos de nuestra cultura y sociedad. Maternidad y felicidad parecen ser un binomio perfecto, por lo que cualquier fisura es vivida con auténtica angustia vital.

Si prefieres escuchar en vez de leer aquí tienes el Podcast del post 🙂

Desde que te conviertes en madre tienes que ser feliz sí o sí, cueste lo que cueste, aunque tengas que negar tus sentimientos no vaya a ser que resulten ofensivos a otras personas. Como si la felicidad en la maternidad fuese un estado autoimpuesto u obligado. ¿Pero de qué trata?

¿En qué consiste el mito de la madre feliz?

Se corresponde con esa imagen bucólica e irreal de la madre abnegada y voluntariosa que nunca se enfada  y que impenitente exhibe una eterna sonrisa mientras sus hijos ahogan al gato en la bañera.

Es la imagen de la maternidad sofisticada y glamurosa que se nos vende en la televisión, en la publicidad y en algunas cuentas de Instagram. Esas madres de halo angelical y ropa impoluta, sin ojeras, delgadísimas y con un estilismo fruto de horas de maquillaje y mucho amor propio.

También se identifica con la imagen de la maternidad plácida y serena que se materializa en la embarazada descansada e ideal, que en el sumun de la felicidad acaricia su abultada barriga desde un estado que raya con el nirvana.

La maternidad idealizada

Todas estas imágenes tienen en común que son más propias del imaginario colectivo que de la realidad. Destacan por la idealización de la maternidad como un fin en sí mismo y no como un proceso que dura toda una vida.

Cuando los focos se apagan se impone la dura realidad, la maternidad no es fácil y no está exenta de esfuerzo y sacrificio. Aprendes a ser madre sin ensayo y sin red. Debes aprenderlo todo sobre la marcha, muchas veces, con un enorme ruido a tu alrededor personificado en comentarios y consejos que no has pedido y que lejos de ayudarte te generan aún más inseguridad. En el post La maternidad: viaje al corazón de las tinieblas, abordaba la ambivalencia de nuestros sentimientos, cómo la maternidad saca lo peor y lo mejor de nosotras mismas.

¿Cómo tengo que sentirme?

Ya te dicen desde el embarazo como te tienes que sentir, que es lo que se espera de ti. Existe un único discurso y quién se sale de él se convierte en  blanco de las críticas por parte de su entorno.

Para las que hemos pasado por un embarazo no idílico al malestar físico se une el malestar psicológico, ya que acabas sintiéndote culpable por no sentir lo que se supone que tienes que sentir en ese momento: una felicidad loca. Cuando vas arrastrándote por el mundo porque no puedes con tu alma lo que sientes precisamente no es felicidad sino desesperación.

Ese síndrome de culpabilidad lo arrastraremos hasta el parto. Que tampoco se te ocurra quejarte mucho que, al fin al cabo, solo es un rato. Cómo te sientes después de parir y las secuelas temporales que haya podido dejar en ti, a las visitas les importa bastante poco. Y ojo, no des detalles escabrosos que más de una se puede escandalizar. “No son temas para hablar en la sobremesa”. Sin embargo tú necesitas expresarlo y esa falta de empatía puede hacerte sentir aún peor.

La crianza los primeros meses puede llevarnos a un estado de agotamiento extremo. Es el momento en que surgen todas las dudas y los interrogantes a los que se enfrenta cualquier madre puérpera con las hormonas absolutamente alteradas.

Recuerdo con absoluta nitidez el día que dieron el alta a nuestro Vikingo en neonatos. La felicidad por tenerle a nuestro lado se mezclaba con una sensación de pánico. En el coche camino de casa no paraba de mirarlo y de preguntarme “¿Y ahora qué?

¿Qué es la  felicidad?

Según la RAE es un estado de grata satisfacción espiritual y física. Una satisfacción a la que todo el mundo aspira y de la que no paran de hablarnos a todas horas en la publicidad. La mayor parte de las veces es para vendernos algo que no necesitamos en absoluto pero que calma nuestra sed de bienestar.

Nos prometen que lograremos el unicornio dorado y la felicidad definitiva con un maravilloso curso de autoayuda o con un libro que hará que nuestro hijo duerma durante toda la noche. La mayor parte de las veces nos venden una felicidad falsa y edulcorada, a la que por mucho que aspiremos no alcanzaremos jamás, porque no existe.

Sin embargo, la felicidad es un concepto escurridizo e incomprensible porque cada una de nosotras tenemos una idea diferente de lo que es la felicidad. Y se trata de una idea absolutamente personal e intransferible: lo que a ti te hace feliz a otra madre pueda hacerla sentir incómoda y viceversa.

¿En qué basamos nuestra felicidad?

¿En qué basamos nuestra felicidad? Algunas personas en tener o acumular más cosas, eso da la seguridad que proporcionan los objetos pero poco más. Cuanto más tenemos más infelices nos sentimos porque estrenar un bolso cada semana no nos hace más felices solo nos deja con veinte euros menos en el bolsillo. La historia está llena de personas que tuvieron todo lo material pero que fueron profundamente infelices.

Otros basan su felicidad en disfrutar de la vida pero no nos engañemos las facturas no se pagan solas y en el añorado camino del hedonismo también hay que asumir obligaciones. Sí, también el gurú de turno que aparece tumbado plácidamente en la tumbona trabaja pero eso no queda tan bien la foto.

Es muy común que basemos nuestra felicidad en los otros. Cuando no eres madre en complacer a tu pareja y cuando tienes hijos en complacerlos a ellos. Nos equivocamos al basar nuestra felicidad en los demás cuando ser felices depende únicamente de nosotras. La felicidad está en nuestro interior.

El error de proyectar nuestros deseos

Cometemos el error de proyectar nuestros deseos insatisfechos y nuestros anhelos más profundos en nuestros pequeños.

Nuestra felicidad personal se transfiere a esa personita en la que ponemos nuestras esperanzas, que vaya a un buen colegio, si es de pago y se codea con la alta sociedad tanto mejor. Quizás algún día llegue a ministro o a embajador o sino que estudie lo de su padre y se gane la vida.

En el camino se nos olvida que nuestro hijo aunque lo hayamos gestado durante 9 meses es un ser independiente y libre con sus deseos personales y preferencias. Sin embargo, nos ciega el amor y queremos que tengan los mismos intereses que nosotros en pos de esa felicidad idealizada.

Posiblemente amas la música y siempre soñaste con ser pianista, pero ese es tu deseo. Si tu hija estudia música te sentirás feliz aunque tal vez no le interese realmente y lo que le guste sea el ballet o el ajedrez. Si lo hace por complacerte es muy posible que acabe aborreciendo la música. Por no hablar de la enseñanza que le hemos proporcionado: niega tus sentimientos y tus deseos por complacer a otros. Dudo mucho que sea esto lo que realmente quieres transmitirle.

El camino de la felicidad

¿Entonces cuál es el camino hacia la felicidad? La reflexión y el autoconocomiento.

Sí, ya lo sé. No tienes ni cinco minutos. Quizás ese sea el problema: no tener ni cinco minutos para reflexionar y para conectar con nosotras mismas. Si eso no lo logramos, difícilmente conectaremos con nuestros hijos y podremos ofrecerles esa seguridad y ese afecto que demandan y que necesitan.

¿Qué es lo que te genera malestar? ¿Qué te impide disfrutar del momento? Posiblemente sean una serie de ideas erróneas sobre que es la felicidad o la maternidad las que estén minando tu confianza. Somos seres únicos y vivimos conforme a nuestras vivencias y deseos. Cuando no lo hacemos, cuando no escuchamos nuestro interior y se imponen las voces de otros, entramos en conflicto.

La felicidad no es absoluta ni es un estado permanente. La felicidad es un estado continuo que puede alargarse más o menos en el tiempo según las circunstancias a las que nos enfrentamos.

Nuestros hijos van a generar problemas, contratiempos o disgustos, es parte de la vida. Lo importante es cómo nos enfrentemos a ellos y la enseñanza que padres e hijos saquemos de esa vivencia. Esa es la única forma de crecer y de evolucionar juntos.

Aceptación sin reservas

Si deseas alcanzar la felicidad siendo madre olvida las expectativas que tenías y mira a tu hijo como si no le hubieras visto nunca. No con los ojos de tus deseos sino como es. Sin juzgar, sin opinar, sin valorar. Míralo a los ojos y acéptalo incondicionalmente y sin reservas.

Este es el camino a la felicidad: la aceptación sin bagajes. Con sus defectos y sus virtudes. Aunque haya sacado tu cabezonería o tu timidez. O tenga esa manía que heredó de su padre que a tu personalmente no soportas.

Ser madre es aceptar a tu hijo y reconciliarte contigo misma. Sí, he dicho reconciliarte. Reconciliarte con la madre que querías ser, con la que fuiste y con la que eres.

Todas son importantes y todas ellas te hacen más humana y más sabia. Así que vamos a practicar el autoconocimiento y vamos a crecer acompañadas de nuestros pequeños. Nuestros hijos pueden ser grandes maestros que nos obliguen a enfrentarnos a nuestros miedos.

La maternidad y el autoconocimiento

Como ves ser madre no es alcanzar el nirvana sino iniciar un viaje hacia el autoconocimiento. En el proceso vas a descubrir cosas de ti que no sabías como que la paciencia se entrena y que puede ser infinita cuando se trata de tus hijos. Aprenderás a esperar y a no dar nada por supuesto. Los niños siempre te sorprenden.

Observaras como determinadas actitudes y situaciones te sacan de quicio y aprenderás a gestionarla a base de mano izquierda. Mirarás a tu hijo y sabrás lo que viene después o lo que ha pasado, a veces, una simple mirada puede ser esclarecedora. Pero para todo ello necesitas amar y aceptar de forma incondicional y desechar tus ideas preconcebidas.

Creeme serás más feliz si asumes que tendrás subidas y bajadas que en ocasiones la maternidad será alcanzar el nirvana y en nosotras morirte de la desesperación. Te reirás de ti misma y de tus ideas del pasado y abrazarás el amor sin excusas e incondicionalmente. Al igual que tú amas a tu hijo de forma incondicional él te amará de la misma forma.

Recuerda todos los días que tú y solo tú eres la persona más importante de su vida, demuéstrale que él también lo es. El matiz está en demostrar, en querer y en aceptar.

No queremos vivir una maternidad idealizada, ni queremos tener hijos idealizados. Queremos ser madres felices, con hijos felices con los que vivir y crecer en armonía.

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María de Zayas, una feminista barroca

María de Zayas, una feminista barroca

María de Zayas, una feminista barroca es el titulo que he elegido para inaugurar esta nueva sección el blog, Mujeres y Madres Sostenibles.

Si prefieres escuchar en vez de leer aquí te dejo el Podcast del post 🙂

Mujeres y Madres sostenibles es el título que escogí cuando abrí mi grupo privado de Facebook. Tras darle muchas vueltas decidí que ese era el mejor nombre posible para explicar su finalidad y su propósito: unir a todas aquellas mujeres que siendo madres o no quisieran luchar por un mundo más justo y más sano. Mujeres fuertes y valientes que apostarán por la sostenibilidad y por otro modelo de mujer más consciente, comprometida y más humana.

El 8 de marzo un gran número de mujeres paramos para reivindicar nuestros derechos y salimos a la calle para manifestarnos pacíficamente en 170 países con un sentimiento mutuo de sonoridad y empatía. Todas compartimos un mismo deseo, vivir en una sociedad que no nos menosprecie por ser mujeres y en el que podemos desarrollarnos y crecer en libertad.

Fue así como nació la idea de crear esta sección en el blog para homenajear a todas aquellas mujeres que han luchado y que siguen luchando porque seamos más libres. Son todas ellas mujeres y madres sostenibles, ya que abrieron caminos impensables y creyeron contra todo pronóstico en sí mismas y en su mensaje.

Son mujeres que me inspiran, que merecen recuperar el espacio que el olvido les robó. Por ello, es momento de rescatar su memoria y de darles la voz que les negaron. La primera entrega tiene como protagonista a una escritora española prácticamente desconocida pero que fue una adelantada a su tiempo.

María de Zayas y Sotomayor, una feminista barroca

Descubrí a María de Zayas acabando mi Máster en Literatura y me emocioné con las mujeres valientes y decididas que aparecían retratadas en sus novelas. La elección de María de Zayas, por tanto, viene determinada por su condición de precursora por la igualdad entre hombres y mujeres en una época, el Siglo de Oro,  en la que las mujeres no tienen voz en ningún espacio público y aún menos se dedican a la literatura que es un campo destinado al género masculino.

Aunque María de Zayas sea desconocida y no se estudie su obra en los libros de texto, fue mi famosa en su época, gozó de una gran popularidad comparable a la de sus compañeros del sexo masculino. Recibió numerosos elogios por parte de sus contemporáneos y logró algo inaudito, ver publicada su obra en vida firmada con su nombre de mujer. Además, las dos novelas que escribió se convirtieron en bestseller ya que fueron reeditadas constantemente y traducidas a diferentes idiomas. Ese clamoroso éxito contrasta con el olvido en que quedó sumida posteriormente.

La  vida de María de Zayas

Los datos que poseemos sobre su vida son muy escasos, su trayectoria vital es casi un misterio. No sabemos si porque no se documentó en la época o porque la información se perdió intencionadamente. Se ha situado su nacimiento en torno a 1590 aunque algunos historiadores se inclinan por la década de los sesenta ya que se han encontrado documentos como una partida de nacimiento en la que aparece su nombre y apellidos. De todos modos, estos hallazgos tampoco resultan concluyentes porque su apellido y su nombre eran muy comunes en el siglo XVI.

Era hija del capitán Don Fernando de Zayas y Sotomayor, caballero del hábito de Santiago y María de Barasa. Su familia era acomodada por lo que es muy posible que contase con un preceptor que le instruyó en lo más elemental. En cualquier caso, su madre también era una mujer muy culta y se cree que contaba con una biblioteca muy amplia para la época. Es fácil imaginarnos a María leyendo durante horas en un diván absorta en una novela de caballerías. Quién sabe si ya entonces soñaba con ser escritora. Ella afirma en el prólogo de una de sus obras que su afición a la lectura la convirtió en autodidacta.

Su estado civil es una incógnita más sin resolver, aunque todo indica que lo más probable es que permaneciese soltera. Su buena posición económica posibilitó su independencia civil y su entrega a la actividad literaria que no parece muy compatible con el desempeño de la labor de abnegada esposa. De hecho, su protagonista, Lisis, decide al final de las novelas no optar por el matrimonio y entrar en un convento. Por supuesto, debemos entenderlo según la perspectiva vital de estas mujeres que tienen pocas o nulas opciones: o casarse o meterse a monja.

La primera opción era vivir sometida, la segunda escondía un cierto espacio para la libertad personal. En el caso de María su posición le permitía elegir una opción que estaba negada para la mayor parte de las féminas de su tiempo: ser una mujer independiente y libre. Aunque no tenemos más que su obra para conocer su pensamiento podemos observar como sus heroínas persiguen escapar del marco patriarcal y alcanzar la autonomía femenina.

Su vida pública

María de Zayas cultivó todos los géneros aunque alcanzó la fama como prosista. Se dio a conocer primero como poeta, concurriendo a las academias más prestigiosas de su tiempo y participando en justas poéticas entre 1621 y 1639. En 1632 ya era conocida como poeta y escritora, de hecho, Lope de Vega la ensalza en El Laurel de Apolo y Pérez de Montalbán en su obra Para todos.

Alonso de Castillo Solórzano en La garduña de Sevilla (1642) va más allá y la llama “Sibila de Madrid”. El escritor muestra tener un conocimiento importante de la actividad literaria de Zayas ya que elogia “sus admirables versos” y define sus novelas como “diez asombros”. Estos comentarios de sus contemporáneos masculinos nos hacen pensar que entre los círculos literarios fue aceptada como una más, que se hace un hueco en la esfera cultural y se gana el respeto y la admiración de sus colegas. También su pluma brillante y lúcida debió de granjearse bastantes enemigos, podemos encontrar comentarios despectivos hacía María como los del poeta Francesc Fontanella que la descalifica por su aspecto hombruno en uno de sus poemas.

En aquella época que una mujer se introdujera en el ámbito público era considerado inmoral y era duramente condenado por predicadores, tratadistas y escritores. Además solía provocar mofas y duras burlas contra su persona ya que se interpretaba como una amenaza al orden social. Una mujer que aspirase hacer pública su obra era una desvergonzada y una mujer sin honra. Una buena mujer era aquella que se refugiaba en el silencio, ya que el silencio representaba la castidad y el decoro. Sin embargo, María de Zayas y sus heroínas rompen con ese silencio impuesto y alzan su voz para expresar sus sentimientos, para cuestionar el trato que reciben por parte de la sociedad y para defender sus derechos.

Amistad con Ana Caro de Mallén

No es la única mujer con una presencia pública en el Siglo de Oro, igual de olvidadas están otras mujeres que también gozaron de un gran éxito como la dramaturga Ana Caro de Mallén que fue conocida en su tiempo como “la décima musa andaluza”. Ana caro de Mallén alcanzó una gran fama y consiguió el el favor y la protección del Conde Duque de Olivares y del cabildo sevillano. Con toda probabilidad cobró por la venta de alguna de sus obras, por lo que se la considera una de las primeras escritoras profesionales.

María de Zayas y Ana Caro de Mallén coincidieron en los mismos círculos intelectuales de Madrid y enseguida se hicieron amigas. Es muy posible que su condición de mujeres intelectuales favoreciese el acercamiento y la necesidad de apoyarse mutuamente en un espacio dominado por hombres donde ellas eran las intrusas.

Se cree que convivieron un tiempo en 1637, no sabemos si solo como amigas o si su amistad se convirtió en una relación sentimental. El estrecho vínculo que mantienen queda demostrado en los preliminares de la primera obra narrativa de María de Zayas, Novelas amorosas y ejemplares, ya que la obra se publica con unas décimas que Ana Caro de Mallén le dedica.

La obra

Con respecto a la producción de María de Zayas, está recogida en dos libros: Novelas amorosas y ejemplares. Honesto y entretenido sarao. (1637) y Desengaños amorosos. Parte segunda del sarao. (1647). La primera es más convencional, en ella se nota la enorme influencia de Cervantes en su obra, la segunda contiene una reivindicación femenina más directa y trata temas como la sexualidad femenina abiertamente. También escribió teatro posiblemente influida por su amistad de Ana Caro de Mallén que era dramaturga. Por desgracia, solo tenemos noticia de una de ellas, La traición en la amistad. Similar destino tuvieron sus poemas que se perdieron en su mayor parte, tan solo, podemos rescatar alguno de ellos en antologías.

Un olvido injusto

Perdemos la pista a María después de la publicación de la segunda parte de sus novelas ejemplares en 1647. No por falta de éxito precisamente ya que la obra se convierte en un bestseller inmediatamente después de su publicación. Sin embargo, aun siendo una mujer con una actividad pública y reconocida una espesa niebla cae sobre su figura. Desconocemos si siguió escribiendo o si murió de forma temprana truncándose su carrera literaria.

El caso es que María de Zayas fue olvidada injustamente. Varias circunstancias favorecen esta situación, por un lado, sus obras fueron prohibidas durante la Ilustración porque se consideraba que atentaban contra la moral imperante; por otro, la historia de la literatura está escrita por hombres por lo que es muy posible que el olvido sea más intencionado que casual. No volvemos a encontrar la obra de la autora publicada hasta 1847 ya que la censura manda su obra al cajón de los libros prohibidos. En esos doscientos años se califica su obra de inmoral y se rechaza su publicación por ser considerada libidinosa.

Emilia Pardo Bazán y el rescate del olvido

Será otra valiente mujer y escritora, Emilia Pardo Bazán, quién rescatará su obra del olvido. Cómo llegó Emilia Pardo Bazán hasta la obra de María de Zayas es un misterio. Es posible que leyese alguna copia prohibida y quedase fascinada. Emilia descubre una excelente escritora que se dirige directamente a las mujeres a las que incita a defender sus derechos y a no dejarse atropellar por el abuso de poder.

Existen enormes similitudes entre Emilia Pardo Bazán y María de Zayas ambas pertenecían a la nobleza y gozaban de una posición acomodada.  Eran mujeres libres, sin marido y con una presencia pública en los círculos literarios. Emilia debió sentirse muy identificada con aquella mujer desconocida que había logrado ver publicada su obra en el barroco. Desde entonces, Pardo Bazán se toma como una cuestión personal la reedición de la obra de María de Zayas. Sin embargo, no puede publicar su obra en su totalidad. En los dos siglos transcurridos los editores han mutilado el texto con total impunidad, extirpando pasajes completos, prólogos y poemas.

No es hasta el siglo XX que se despierta el interés por María de Zayas y Sotomayor y su obra. El objetivo principal es recuperar su obra en su totalidad, sin amputaciones, hecho que se consigue a mediados del siglo XX tras una minuciosa investigación.  Desde entonces su obra no ha dejado de analizarse y estudiarse desde diferentes perspectivas.

¿Es María de Zayas una feminista barroca?

Desde luego, no podemos interpretar el feminismo de María de Zayas tal y como lo entendemos hoy porque en su época no existía este término y resulta un anacronismo. Pero si podemos considerarla precursora del feminismo y de la igualdad. Se adelantó a su tiempo planteando los conflictos de género desde una perspectiva femenina algo absolutamente insólito en el Siglo de Oro.

La mayoría de los conflictos que plantea María de Zayas en sus obras se inician donde acaban los cuentos clásicos, en el matrimonio. El final feliz se convierte en el principio de una pesadilla para muchas de sus protagonistas que de pronto  son conscientes del sometimiento y del abuso que se comete contra ellas por el hecho de ser mujeres.

Gerda Lener ofrece un punto de vista sobre el feminismo de María de Zayas centrado en su contexto sociohistórico. Una serie de criterios nos sirven para medir su conciencia feminista:

– Reconocer que se pertenece a un grupo subordinado.

– Sentir pertenencia a un grupo sometido o que sufre injusticias.

– Tener conciencia de que su condición subordinada no es algo natural sino que está socialmente determinada.

– Unirse a otras mujeres para remediar las injusticias.

–  Ofrecer una alternativa de organización social.

Si tenemos en cuenta estos principios veremos como en María de Zayas se cumplen los tres primeros criterios pero no el resto. La falta de referentes femeninos hace que su feminismo solo pueda darse a nivel individual.

La educación de las mujeres

Para María de Zayas la clave está en la educación. Defiende que si las mujeres tuvieran acceso a la educación también podrían alcanzar un lugar destacado en la sociedad y que serían: “tan aptas para los puestos y para las cátedras” como los hombres. Su pensamiento choca frontalmente con un entramado social que considera que el fin de una mujer es el matrimonio y tener hijos. Ofrecer a las mujeres la posibilidad de adquirir cierta cultura suponía un peligro ya que la educación proporcionaba deseos de autonomía y libertad, algo que la sociedad no estaba dispuesta a permitirle.

En su obra encontramos numerosos ejemplos de rebeldía contra el statu quo, como cuando se pregunta, “¿Qué razón hay para que ellos sean sabios y presuman que nosotras no podemos serlo?” Al introducir el “nosotras” está tomando conciencia de su condición de mujer sometida y se está hermanando con todos aquellos seres que comparten su mismo sexo. Aboga por su género y revela que la desigualdad ha sido creada por los hombres para someter a las mujeres: “Esto no tiene, a mi parecer, más respuesta que su impiedad o tiranía en encerrarnos y no darnos maestros.”

El legado de María de Zayas

María de Zayas podría haber sido la maestra de la siguiente generación de mujeres pero la prohibición de su obra y la ausencia de féminas con una presencia pública en la sociedad de la Ilustración truncó cualquier atisbo de continuidad. Debemos esperar 200 años para encontrar de nuevo mujeres con una presencia pública y reconocida como Emilia Pardo Bazán.

El puritanismo de la sociedad del siglo XIX vuelve a situar a la obra de María de Zayas en la lista de las obras prohibidas. La censura alega que sus novelas son demasiados crudas y libertinas y que atentan contra los valores tradicionales. El hilo se resquebraja de nuevo. Aunque hay atisbos de recuperación de su obra a principios del siglo XX debemos esperar a la década de los 60 para que María de Zayas sea reivindicada por otras mujeres. La crítica feminista encuentra en María una brillante precursora de la igualdad de género.

Hoy podemos disfrutar leyendo a María de Zayas a pesar de la distancia temporal que no ideológica. Leer su obra nos permitirá descubrir los retos a los que se enfrentaban las mujeres hace 400 años. Podemos observar que no hay tantas diferencias entre ellas y nosotras.

La sociedad ha evolucionado pero todavía existe una desigualdad que se instaura desde la cuna y que muchas veces está determinada por nuestro lugar de nacimiento o por el entorno en el que hemos crecido. Por ello, es tan importante la educación en la igualdad desde la infancia.

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Yo parí con un Arnold Chiari

Yo parí con un Arnold Chiari

Yo parí con un Arnold Chiari de tipo I, ponte cómoda porque voy a contarte mi historia, algo de lo nunca he hablado.  Ayer, 28 de febrero, fue el día de las enfermedades raras y yo por fin doy el paso y hablo de mi enfermedad y de lo mucho que me cambió la vida.

Si prefieres escuchar el post en vez de leer, aquí te dejo el Podcast del post 🙂

Llevo posponiendo escribir este post más de dos años. En el tiempo que llevo escribiendo este blog he tratado de publicarlo en varias ocasiones, pero al final un sentimiento de pudor me ha impedido hacerlo y se ha quedado guardado en el cajón de lo pendiente. He descubierto que los post más personales son los que más me cuestan, suponen desnudar mi alma y ofrecer un testimonio vivencial íntimo y privado.

Hoy lo digo alto y claro: sufro una enfermedad rara.

Las enfermedades raras son, por desgracia, patologías a las que se les presta nula atención. Aunque cada vez se hace más por hacerlas visibles, siguen siendo las grandes olvidadas en sanidad y en los programas de investigación, sencillamente porque no es rentable invertir en ellas. Por eso, es tan importante que exista un día al año en que se conviertan en noticia, al menos durante 24 horas.

No obstante, me siento en el deber de contar esta historia, de arrojar luz sobre este asunto y de ofrecer esperanza a otras mujeres que se hayan visto en mi misma situación y se hayan podido sentir perdidas o desamparadas.

Si tienes un Arnold Chiari y quieres ser madre este post puede ayudarte a no rendirte y a luchar por cumplir tu deseo. Nadie debería enturbiar ni obstaculizar tu voluntad por miedo a que algo pueda fallar o por desconocimiento de la patología. Desde luego, no estás sola en esa lucha.

Antes de empezar es necesario aclarar que es la malformación de Arnold Chiari.

¿Qué es un Arnold Chiari?

La malformación debe su nombre al neurólogo austriaco Hans Chiari que en 1891 escribe un artículo en el que da a conocer la patología. Años más tarde, en 1907 la investigación del doctor Julius Arnold en este campo hace que se anteponga su nombre al de Chiari. Desde entonces la enfermedad será conocida como malformación de Arnold Chiari, aunque podemos encontrarla tan solo con el nombre de malformación de Chiari.

Se trata de una enfermedad congénita que se manifiesta como una malformación cerebral. La base del cráneo se desarrolla de forma incompleta durante el desarrollo embrionario en la gestación. Esto provoca que las amígdalas cerebelosas que cierran el cráneo o la fosa posterior no tengan suficiente espacio y se produzca un descenso a través del foramen magnun, el orificio mayor del cráneo, del cerebelo.

El descenso hace que las amígdalas cerebelosas presionen el tronco encefálico y la médula espinal produciéndose una herniación cerebral que según el caso puede ser más acusada o más leve. Existen cuatro grados: I, II, III y IV, siendo el más leve el tipo I (que con frecuencia se diagnostica en la edad adulta) y el más grave el tipo IV.

¿Cuál es su causa y su pronóstico?

Es una enfermedad congénita en la que existe un componente genético difícil de determinar. Podemos encontrar bibliografía en la que se identifica el cromosoma X como el responsable pero no es una información concluyente.

El pronóstico de la enfermedad es aún más complicado de predecir ya que los síntomas son muy variados y el grado de afectación cambia de unos enfermos a otros, no obstante es una enfermedad crónica que no se cura. Puede cursar sin síntomas o provocar una incapacidad severa si no se diagnóstica de forma temprana.

¿Cuáles son sus síntomas?

Debemos tener en cuenta que el cerebelo se ocupa de controlar la coordinación y el movimiento muscular. Al verse afectado por la malformación podemos encontrar síntomas relacionados con el equilibrio y el movimiento.

La sintomatología es muy variada, aunque existen una serie de síntomas que se repiten de unos pacientes a otros: fuertes dolores de cabeza, problemas de equilibrio, debilidad muscular, parestesias y entumecimiento en las extremidades, mareos, vértigos, problemas de audición y visión, problemas de coordinación en las manos y falta de destreza motora fina, dificultades asociadas a la deglución e incluso depresión.

¿Cuándo me diagnosticaron la enfermedad?

Fue en el verano de 2005 cuando descubrí que sufría un Arnold Chiari de tipo I.

Una tarde acudí a urgencias porque había perdido la sensibilidad en el muslo derecho, lo notaba como acortonado desde hacía más de 12 horas. No pudieron darme ninguna solución y me aconsejaron visitar a un neurólogo.

Unos meses antes me habían diagnosticado vértigos, ya que me mareaba con frecuencia y notaba pérdida de equilibrio generalizado, pero nadie había determinado cual era su causa ni me habían remitido a un especialista.

¿Cuáles eran mis síntomas?

Me mareaba continuamente, sentía que me faltaba fuerza en las manos, notaba falta de sensibilidad en las extremidades y sufría unos horribles dolores de cabeza que me impedían pensar y que me incapacitaban para hacer una vida normal. Sin embargo, a todo el mundo le parecía usual pese a mi juventud.

Visita al neurólogo

Como no mejoraba consulté a un neurólogo al que fui acompañada de una amiga, no quería preocupar a mis padres. A la salida de la consulta bromeamos con las cosas tan raras que me había pedido hacer, como caminar con los ojos cerrados o tocarme con un dedo la nariz. Lo que ya no encontrábamos tan divertido sino más bien inquietante fue el siguiente comentario: “vamos a realizar una resonancia magnética para descartar la presencia de tumores”. Me asusté bastante, aunque estaba convencida de que no tenía un tumor cerebral ni nada parecido.

No sé si el neurólogo sospechaba que podía sufrir la malformación de Chiari o no, pero el caso es que me recomendó la única prueba a través de la cual se puede diagnosticar la enfermedad.

La resonancia magnética

Días antes de la cita para la resonancia magnética murió uno de mis tíos de cáncer y fue tal el shock que sufrí que olvidé sellar el volante en la mutua y me presenté a realizarme la prueba sin él.

No obstante, fueron muy amables y me atendieron de todos modos. Eso sí, debía pasarme por allí en los próximos días para llevarlo. Cumplí con lo prometido y dos días más tarde me presenté de nuevo en el centro para entregarlo. No me dejaron marchar, necesitaban repetirme la prueba.

Aunque la sala estaba llena de pacientes me dijeron que esperase allí y a los pocos minutos me colaron en un hueco.  La excusa era que la resonancia había salido mal y me dijeron que no debía preocuparme. Razón de más para hacerlo.

No tuve tiempo de pensarlo, antes de darme cuenta estaba otra vez dentro del tubo. No soy tonta y sabía que algo pasaba, más bien intuía que algo no iba bien. Querían confirmar lo que fuera que hubiesen visto en la primera exploración.

El resultado

Los días hasta que pude recoger los resultados se me hicieron interminables aunque aún faltaba bastante tiempo para la cita con el neurólogo. No pude evitar abrir el sobre en el bus y leer el informe que contenía. Iba de camino a casa de mi hermana a quedarme con mis sobrinos porque ella al día siguiente trabajaba y aún no había empezado el colegio.

Allí escrito estaba el nombre de Arnold Chiari, aunque para mí en ese momento no tenía ningún significado. En adelante oiría hablar muchísimo de esta patología y me convertiría casi en una experta en su diagnóstico y en su desarrollo.

Por aquel entonces no llevábamos el oráculo de Google en nuestro teléfono así que tuve que esperar a llegar a casa de mi hermana para teclearlo en el buscador. Hice lo que no se debe hacer, buscar en Google y esperar que te dé una respuesta acertada y tranquilizadora.

En mi caso, lo que pude leer en unos minutos, era preocupante e inquietante. Ni siquiera en aquel momento fui consciente de todo lo que se me venía encima y de la prueba tan difícil que iba a tener que enfrentar en el futuro.

Miraba el informe con absoluta perplejidad, sin poder creerme que lo que ponía ahí fuera cierto. No obstante, soy por naturaleza optimista y me dije que había que esperar. El neurólogo pondría algo de cordura y de calma, no todo lo que aparece publicado en la red es siempre cierto.

La confirmación: tienes un Arnold Chiari Tipo I

La visita al neurólogo supuso enfrentar la cruda realidad: tenía una enfermedad rara de difícil pronóstico que podía llevarme a una invalidez permanente.

Agradecí al médico que me dijese la verdad sin adornos y con la mayor claridad posible. La enfermedad siempre había estado ahí latente aunque no se hubiese manifestado con toda su virulencia. El neurólogo estimaba que me encontraba en la frontera entre lo operable y lo que no. Me sugirió que debía ponerme en manos de un neurocirujano que era quién debía determinarlo. Él no podía hacer nada más.

Salí de la consulta devastada. En ese momento sientes que tu vida se paraliza y que ya nunca volverá a ser la misma. Te preguntas, ¿por qué a mí? ¿qué pasará en el futuro? Y sientes miedo, un miedo atroz que te sube por la espalda como un escalofrío.

Lo más duro fue contárselo a mis padres ya que hasta el momento les había mantenido al margen. Mi madre que es muy lista intuía que pasaba algo pero no se atrevía a preguntarme. Se asustó muchísimo, traté de tranquilizarla pero yo también estaba muy asustada. Como siempre, mi padre sabía cómo mantener la calma y la sensatez ante tan difícil situación.

A la búsqueda de neurocirujano

Iniciamos entonces un peregrinar por diferentes consultas buscando un neurocirujano que me tratase y entramos en contacto con la Asociación Nacional Amigos de Arnold Chiari (ANAC) que nos ofreció su ayuda desinteresadamente.

Tuvimos mucha suerte porque solo visitamos tres especialistas hasta dar con el adecuado. En los foros de la asociación podían leerse casos en los que el diagnóstico no se había producido a tiempo o en los que habían visitado un gran número de especialistas sin éxito.

El primer neurocirujano

El primer neurocirujano que visitamos era un experto en neurocirugía infantil y pasaba consulta en un apartamento situado en una zona céntrica de Madrid. Salimos peor que entramos. Su recomendación fue muy clara: que no me operase bajo ningún concepto.

Aunque era consciente de que mi salud era delicada, él consideraba que la intervención entrañaba muchos riesgos, como sufrir un infarto cerebral o que la médula espinal quedase dañada y no pudiese volver a caminar. Nos recomendó esperar a la invalidez para plantearnos la posibilidad de pasar por un quirófano.

Salimos hechos polvo y asustados. Desde luego, no quería llegar a una incapacidad. Así que seguimos buscando.

El segundo neurocirujano

El segundo doctor decidió de forma unilateral que lo mejor era operar inmediatamente. Su diagnóstico fue concluyente: mi salud seguiría deteriorándose en los próximos meses y si no me operaba iba directa a una invalidez permanente.

Eso sí, en cinco minutos de reloj que fue el tiempo que tardó en despacharnos con preoperatorio y fecha de operación incluida. Aunque en recepción me insistieron en dejar todas las citas cerradas no lo hice y quedé en llamar en los próximos días. Necesitaba pensar con calma y tomar una decisión.

Una vez fuera de la consulta me di cuenta de que no quería que me operase este señor porque sencillamente no me inspiraba ninguna confianza. Era evidente que mi estado de salud era delicado pero no de gravedad extrema, por lo que aún podíamos buscar otra opinión. No me fiaba de alguien que decidía meterme en un quirófano tras una exploración de apenas 5 minutos y que tenía tanta prisa por operarme.

Por otro lado, la intervención que me proponía tampoco me convencía, su plan era colocarme una placa de duramadre en la base del cráneo y listo. Tras buscar información sobre la operación me di cuenta de que era bastante invasiva y de que en un buen número de casos había dejado secuelas importantes. Antes de convertirme en un robotech con patas tendría que estar muy segura de que eso era lo que quería realmente, porque después no habría marcha atrás.

Me niego a operarme

Tras pensarlo con detenimiento me negué a operarme y decidí seguir buscando especialista. Mi entorno más cercano montó en cólera y se enfadó por una decisión que consideraron irresponsable y fruto del miedo. Pero yo lo tenía muy claro, era mi enfermedad, mi cerebro, y yo decidía.

Mis padres insistieron en que este neurocirujano pasaba consulta en una de las más prestigiosas clínicas de Madrid. Estupendo, pero no me iba a tocar un pelo. Pasar consulta en una clínica famosa no le convertía en mejor médico.

No hubo forma de hacerme cambiar de opinión por mucho que insistieron. Y aunque se enfadaron no tuvieron más remedio que respetar mi decisión. Ese señor no me operaría y no me operó.

El tercer y último especialista

El tercer especialista que visitamos fue el doctor Alberto Isla Guerrero en la clínica Fuensanta de Madrid. Buscando información por internet descubrimos que era toda una eminencia en Arnold Chiari, así que concertamos una cita.

Encontré el punto medio que necesitaba entre vas a morirte en la mesa de operaciones y te opero en 5 minutos. Una persona sensata y prudente dispuesta a explicarme todo lo  que necesitaba sobre mi patología y a escuchar mis dudas.

En un principio consideró que no era oportuno operar, que debíamos esperar a ver cómo evolucionaba la enfermedad y decidir sobre la marcha. Por fin caí en buenas manos, estábamos en octubre de 2005.

Sin embargo, la enfermedad  mostró su peor cara en navidades y sufrí un agravamiento de los síntomas. Tuve que estar algunos días en cama porque los mareos eran muy fuertes y sentía una presión insoportable en la cabeza.

Volvimos a la consulta y el doctor consideró oportuno repetir la resonancia magnética. El resultado fue demoledor, había aumentado el descenso de las amígdalas cerebelosas y se había agravado la presión en la médula.

Me explicó las opciones que teníamos, sin presionarme y sin tratar de convencerme de nada. Podíamos no operar, pero en ese caso, era muy probable que mi salud siguiera agravándose y que sufriera una invalidez en el futuro que sería irreversible.

Si algo me dejó claro es que al ser una enfermedad del sistema nervioso, el desarrollo de déficit neurológico no era reversible una vez que se producía, es decir, que si perdía la movilidad de una mano, no podría recuperarla aunque me operase después.

En caso de operar, las expectativas eran más favorables. Era más que probable que pudiese volver a hacer una vida normal aunque la operación no me aseguraba que se solucionaran los déficits neurológicos ya presentes, tan solo detenía el curso de la enfermedad.

La operación: una craniectomía

Decidí que había llegado el momento de operarme, no tenía otra elección.

El doctor Isla guerrero nos explicó en qué iba a consistir la intervención y cuáles eran sus pros y sus contras. Se me iba a practicar una craniectomía que consiste en una descompresión de la fosa posterior, es decir, seccionar el atlas (C1) y el axis (C2) para crear un espacio más amplio para el cerebelo y acabar con la presión en el tronco del encéfalo y la médula espinal.

Le agradecí su sinceridad y sus explicaciones porque me dieron la confianza que necesitaba para afrontar la operación y el postoperatorio. De momento tocaba realizar el preoperatorio para operar en febrero.

En aquel momento seguía insistiendo en sacarme el práctico del carnet de conducir, había dado muchas clases y me había presentado ya dos veces pero no había aprobado. Quería intentarlo una vez más porque sabía que no podría volver a conducir en muchos meses y temía perder la destreza que había adquirido recientemente.

Todo el mundo dijo que estaba loca por intentarlo, que debía estar centrada en mi operación y no perder el tiempo con esto, que debido a  mi deterioro físico no aprobaría. Sin embargo, tres días antes de operarme me presenté al práctico del carnet y aprobé. Me dio un subidón de energía y de optimismo. Estaba en buenas manos y todo iba a salir bien.

El viernes 10 de febrero de 2006 a las 14h me operaron, estuve más de cinco horas en el quirófano y una noche monotorizada en la UCI del hospital. Me gusta recordar esta fecha y celebrarla porque siento que ese día volví a nacer.

La recuperación

El postoperatorio fue muy duro porque apenas podía moverme, tenía mucho dolor y ni siquiera podía vestirme sola o ducharme. De hecho, me recetaron Valium para poder dormir y paliar el dolor. Sin embargo, yo estaba muy animada, ni 1000 Chiaris iban a poder conmigo y con mi determinación de recuperar la salud y hacer una vida normal.

Cuando iba a las revisiones el doctor siempre me decía que era la paciente ideal: optimista, colaboradora, calmada y siempre sonriente. Cada día me daba aliento diciéndome que estaba un poco mejor que el día anterior y que al día siguiente estaría aún mejor.

Mi actitud positiva ayudó muchísimo a sanar. También mi familia me cuidó de forma extraordinaria y según fueron pasando los días empecé a notar cierta mejoría en los síntomas.

Mi recuperación fue buena y rápida y sentí que podía retomar mi vida donde la había dejado. Cuando pude volver a salir a pasear a la calle me di cuenta de que habíamos cambiado de estación pero yo me había quedado anclada en el invierno. Lucía el sol, olía a primavera y después de muchos meses de dudas y miedos me sentía bien.

Aunque ya no pude volver a realizar ningún deporte de impacto, sí alcancé una calidad de vida que los últimos meses no tenía. Eso sí, debía cuidarme y hacer una vida tranquila.

¿Podría tener hijos?

En aquel momento no pensaba en tener hijos, era algo muy lejano para mí. Ni siquiera estaba segura de si algún día querría tenerlos o no. Fue pasando el tiempo y empezaron las dudas sobre si podría o no ser madre. ¿Podría quedarme embarazada? ¿Tendría un hijo sano? ¿Podría parir? Eran dudas que me atormentaban de vez en cuando.

Cuando empecé mi relación con mi actual pareja, Papá Idiota, le planteé la situación, no quería engañar a nadie y tenía derecho a saber que era muy posible que no pudiéramos tener hijos. Él me apoyó en todo momento y me indicó lo más inteligente: visitar de nuevo a mi neurocirujano y preguntarle directamente.

Volvimos a consulta y el doctor Isla Guerrero me tranquilizó. Mi enfermedad estaba relacionada con la formación neural en el vientre materno y no era hereditaria. No había ningún motivo para pensar que habría de repetirse de nuevo.

No debía preocuparme por ello, que hubiese sufrido un Chiari de tipo I no implicaba que mis hijos fueran a sufrirlo también, de hecho no aumentaba las posibilidades de tener un hijo enfermo.Con respecto al parto, él consideraba que habiendo pasado más de 9 años desde la operación y viendo mi buen estado de salud, el riesgo de padecer una recaída por el trabajo del parto era prácticamente nulo.

Insistió en que podía parir, tan solo era necesario tener cuidado de que no me aumentase la presión en la cabeza, esa fue la única recomendación.

Parto con Arnold Chiari

Parto con Arnold Chiari

Un embarazo inesperado

Sentimos un alivio inmenso y me pregunté por qué no habíamos consultado antes. Nos pusimos a intentar quedarnos embarazados pero nos encontramos con grandes dificultades como ya relaté en No podrás tener hijos de forma natural: tenía baja reserva ovárica, dos quistes en un ovario y un mioma.

Las posibilidades de embarazo de forma natural eran prácticamente nulas y nos remitieron a la unidad de fertilidad donde nos confirmaron que el embarazo era imposible. Tras realizarnos todas las pruebas quedamos en espera para una fecundación in vitro ya que ni siquiera contemplaban la posibilidad de una inseminación.

No obstante y contra todo pronóstico me quedé embarazada en septiembre de 2014. Nuestra alegría fue inmensa pero con la alegría también llegaron los miedos. ¿Y si mi bebé también sufría un Arnold Chiari? ¿Lo detectarían antes de nacer? ¿Se formaría bien su cerebro?

El desarrollo del bebé

Estaba aterrada y sobrepasada, me horrorizaba enfrentarme a esa situación. Precisamente porque necesitaba tranquilizarme me hice el Test prenatal no invasivo. Por aquel entonces, la prueba de sangre se enviaba a EEUU, lo que encarecía bastante el precio. Los resultados del test tardaban aproximadamente dos semanas pero a los diez días ya los tenía en mi correo electrónico. No pude evitar leer el informe.

Mi peque estaba sanísimo, al menos, en los parámetros analizados. Además nos confirmaban lo que yo ya sabía desde hacia tiempo, que era un niño. El resultado me tranquilizó durante un tiempo aunque estaba deseando que el embarazo estuviese más avanzado para tener más información sobre cómo se desarrollaba su cerebro porque ese tema me obsesionaba. En la ecografía de las 20 semanas nos tocó un doctor muy amable que se paró un momento a charlar con nosotros y al que pude expresarle mis miedos.

Nos mostró a través de las imágenes del ecógrafo que el cerebro de nuestro peque era absolutamente normal, que se había formado correctamente al igual que su columna. Nos sentimos aliviados y felices al saberlo.

Problemas para parir

Con respecto a mi Arnold Chiari comuniqué a los médicos la patología desde el comienzo del embarazo. Debido al desconocimiento sobre la misma y por protocolo médico nos atendían directamente en el hospital en la consulta de alto riesgo. Los ginecólogos que me llevaban el control del embarazo consideraron oportuno consultar con un neurocirujano para determinar si el parto podía ser natural o era necesario programar una cesárea.

Lo lógico hubiese sido contactar con el médico que me había operado pero esto es España y me citaron con otro doctor desconocido que no sabía nada de mi caso en particular. El neurocirujano fue muy amable pero también muy sincero: “Puedes parir pero no te van dejar porque no se van a arriesgar a que algo pueda salir mal”.

En otras palabras, iban a curarse en salud. Días más tarde una ginecóloga del mismo centro determinó de forma unilateral que pariría por cesárea. Cuando le dije que no pensaba hacerlo, me llamó irresponsable y con grandes dosis de paternalismo barato trató de meterme miedo.

Cambio de hospital

Por supuesto, me cambié de hospital, por nada del mundo quería encontrarme con esa señora el día del parto. Elegí un centro que a priori tenía menos nombre pero que defendía un parto respetado.

Traté de mantener el cambio de hospital en secreto para que mi madre no se angustiara pero acabó enterándose y me llamó indignada diciéndome que no pensaba ir a ese hospital por nada del mundo. Recuerdo haber contestado: “pues tendrás que ir porque tu nieto va a nacer ahí”.

Yo parí con un Arnold Chiari

Como ya relaté en Mi peque, un CIR, mi hijo dejó de crecer en mi vientre en el tercer trimestre de embarazo algo que detectaron en el nuevo hospital de forma temprana. Cuando realicé el cambio informé a los médicos de mi Arnold Chiari y de mi propósito de tener un parto vaginal. Entendieron mi deseo y no me pusieron ninguna pega. Tan solo determinaron que posiblemente necesitara ayuda en el expulsivo, algo que yo acepté.

En la semana 36 decidieron que era necesario inducir el parto porque mi peque estaba estancado en su peso y había peligro de que la placenta dejase de funcionar en cualquier momento. La ginecóloga que nos citó para la inducción accedió a mis deseos de no optar por cesárea directamente e intentar el parto vaginal.

Aunque tuve una inducción al parto durísima que relaté en los post Mi parto inducido: parte I y en Mi parto inducido: el desenlace se cumplió mi deseo de tener un parto vaginal. Si bien para otras mujeres esto puede no ser importante, para mí sí lo era.

Y no pasó nada. No empeoré de mi enfermedad y la descompresión que me realizaron siguió siendo efectiva.

Se puede parir con un Arnold Chiari

Se puede parir con un Arnold  Chiari, el problema es el desconocimiento de la patología, la poca investigación realizada sobre la enfermedad y los pocos casos registrados de mujeres con la malformación que se han quedado embarazadas y han dado a luz.

Sin investigación, sin estudios y sin información veraz y contrastada es muy difícil que un profesional sanitario se comprometa y acceda a tus deseos de tener un parto respetado. Lo más normal es que te encuentres con un sanitario que aplica una sanidad defensiva en la que los riesgos pesan más que la voluntad del paciente. Lo que subyace es el miedo a sufrir una demanda judicial en el caso de que algo salga mal o haya alguna complicación inesperada.

Si estás embarazada y tienes un Arnold Chiari y tu ginecólogo decide, en contra de la opinión de tu neurólogo o de tu neurocirujano, que no puedes parir, no está defendiendo tus derechos, está cubriéndose sus espaldas y evitando una posible reclamación. Así que no te dejes pisotear y lucha porque se cumpla tu voluntad

Ahora bien, si estás embarazada y tu tranquilidad depende de que te practiquen una cesárea porque crees que es mejor para ti y tu bebé, perfecto. Tú eres la paciente y solo tú deberías decidir cómo debe ser tu parto.

¿Dónde puedo encontrar más información?

Existen una serie de asociaciones que ofrecen apoyo y asesoramiento a familias afectadas por la malformación de Chiari, algunas de ellas, son específicas para esta patología y otras ofrecen una información más general sobre ésta y otras enfermedades raras. Os dejo enlaces a las que tienen su sede en España.

Específicas de Arnold Chiari y las patologías asociadas encontramos a:

Otra página donde puedes obtener información útil es la siguiente:

Por último, dejaros un enlace de ANAC donde aparecen links a otras páginas de fuera de España en donde se aborda la enfermedad.

Mi pronóstico

No sé si tendremos más hijos y que sucederá en el caso de que se produzca un nuevo embarazo. Con toda probabilidad tendré que luchar de nuevo por defender mis derechos y por poder tener un parto respetado. Si es cierto que existe un precedente, mi anterior alumbramiento, lo que me da esperanza.

El pronóstico de mi enfermedad es incierto como todo lo que rodea a esta malformación. Me operaron hace 12 años y en ese tiempo mi estado de salud ha sido bueno pero tampoco está descartado que los síntomas vuelvan a aparecer en cualquier momento.

Es posible que en un futuro sea necesario volver a pasar por un quirófano. Lo tengo asumido, es algo con lo que convivo desde hace años. En ese caso, volveré a ponerme en manos del mismo equipo médico y volveré a confiar en que las cosas saldrán bien. Si algo me ha hecho el Arnold Chiari es mucho más fuerte y más consciente de que nuestro paso por este mundo es temporal.

 

Una lección de vida

Te doy las gracias por haber llegado hasta el final del post y por haberme acompañado en la narración de esta vivencia. No te puedo decir que mi Arnold Chiari me haya hecho mejor persona pero sí me ha hecho más tolerante, más humana y más optimista de lo que ya era.

Mi enfermedad ha sido una lección de vida, me ha ayudado a enfrentarme a mis miedos y a ser consciente del enorme poder que está encerrado en nuestro interior, solo tenemos que escucharlo. Aprendí que la vida es demasiado valiosa para desperdiciarla preocupándonos o sufriendo por cosas inútiles.

Aprendí a relativizar y a resolver los conflictos que surgen por el camino, siempre suponen un aprendizaje. Comprendí el verdadero valor de nuestra existencia y lo importante que es vivir de acuerdo a nuestros valores y a nuestra conciencia.

Si tienes cualquier duda relacionada con la malformación de Chiari o sobre el embarazo y el parto con Arnold Chiari puedes dejar un comentario y te contestaré encantada. Si lo prefieres también puedes mandarme un correo a  mamaylatribu@gmail.com.

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Recuerda que puedes suscribirte al blog y recibir completamente gratis mi ebook, 3 Recetas para Vivir Sostenible. Y por supuesto, estás invitad@ a mi Comunidad de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles.

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