Una Navidad Laica o los orígenes de la Navidad

Una Navidad Laica o los orígenes de la Navidad

Ya está aquí la Navidad de nuevo, cita anual con el gasto desmedido y la eterna sonrisa navideña de postal. Sin embargo, este año estoy dispuesta a disfrutar de la Navidad de verdad desde una perspectiva más amplia. Los que seguís este blog desde hace dos años sabéis que no me gusta la Navidad, siempre estoy con lo mismo. Parezco el Grinch navideño.

Mis sentimientos encontrados con respecto a estas fiestas son un tema recurrente para mí. Me producen un sentimiento agridulce. Por un lado, hay algunas cosas que me gustan como reunirnos para cenar todos juntos; por el otro, me producen una sensación de tristeza y desazón que no sé explicar.

Tanta felicidad artificial de supermercado me produce un gran rechazo. Esa imposición de paz y amor con calzador me incomoda, como si no pudiéramos ser felices en otra época del año o solamente la solidaridad y la cordialidad fuera patrimonio de las fiestas navideñas.

Por no hablar de la locura consumista, eso de ir a cualquier parte y que esté todo lleno a las 10 de la mañana. ¿Dónde está esta gente el resto del año?

¿Por qué tan pocas ganas de Navidad?

Tras mucho reflexionar sobre mis pocas ganas de Navidad me di cuenta de que era un tema de conciencia. No sé vosotros pero yo no sé vivir dando la espalda a lo que siento, me produce una enorme incomodidad. Comprendí que los hábitos adquiridos durante una vida a veces pueden pesar más que la coherencia.

Porque al final lo que subyace a este desagrado navideño es una mera cuestión de coherencia. Y sentía que estaba siendo incoherente.

Aunque crecí siendo educada en la religión católica, en un momento determinado perdí la fe, mi madre aún no se explica cómo pudo pasar. Tras una crisis existencial en la adolescencia dejé de creer. Me convertí en agnóstica.

Para quién no lo sepa un agnóstico es aquel que no niega la existencia de Dios, pero considera que el conocimiento de Dios es inaccesible al hombre. En otras palabras, no niega que exista un Dios pero tampoco lo afirma.

Por cuestiones del amor uní mi vida a una persona atea, aquel que sí niega la existencia de Dios y de cualquier tipo de divinidad. Mi agnosticismo y su ateísmo no eran un problema cuando no teníamos hijos.

No obstante, al ser padres la cuestión cambia totalmente. Debes decidir cómo vas a educar a tu hijo. Desde el principio tuvimos claro que le daríamos una educación laica. ¿Qué hacemos entonces con la Navidad que es una festividad religiosa?

¿Cómo llegamos a la Navidad Laica?

Desde el pensamiento más ateo alguien me dirá que directamente dejemos de celebrar esta fiesta y se acabó. Sin embargo, no es tan fácil tomar esa decisión y tampoco siento que esté acorde con nuestros deseos. ¿De verdad esta fiesta es religiosa? ¿Lo fue siempre?

Nuestro hijo tiene ya dos años y medio y empieza a enterarse de qué va todo este asunto aunque todavía sea pronto para explicaciones largas y detalladas. ¿Qué hacer entonces?

¿Obviamos la Navidad y no celebramos nada o tratamos de integrarla en nuestro estilo de vida? Tras mucho darle vueltas decidimos optar por la segunda opción.

Los dos vivimos la Navidad muy intensamente cuando éramos niños y  no queríamos que nuestro pequeño perdiera esa magia. También hay otra cuestión importante y es que en nuestro entorno familiar la Navidad sigue celebrándose. Para mi madre y mis hermanas la Navidad sigue siendo un tiempo muy especial en el que compartir y disfrutar. Por nada del mundo quisiera hacerles sentir mal con mis dudas y mis malestares.

Pero tampoco quiero vivir de espaldas a mis sentimientos, así que tras mucho hablar y debatir tomamos la decisión de celebrar una Navidad laica. Aunque el concepto suena horrible, también para mí, quiere decir que podemos celebrar la Navidad sin ser creyentes y disfrutarla. ¿Cómo llegar a eso sin entrar en conflicto con nuestras creencias?

Entendiendo que la Navidad es cultura de nuestro país y que es patrimonio de occidente al igual que lo es Anfiteatro de Mérida. Implica vivir la Navidad desde una perspectiva más amplia y conectada con la historia, las costumbres y la tradición.

Así que hice lo que más me gusta, ponerme a investigar. Me puse a buscar información sobre los orígenes de la Navidad y lo que representa, y un enorme abanico de perspectivas se abrió ante mis ojos. Algunas cosas ya las sabía  otras las fui aprendiendo por el camino.

Soy una apasionada del mundo grecolatino y de las grandes civilizaciones de la antigüedad. Me fascinan por completo. Es una parte de la historia de la que sabemos muy poco pero que me resulta apasionante sobre todo porque estoy convencida de que no eran tan distintos a nosotros.

En la antigüedad clásica ya existía la Navidad, tan solo que entonces no se llamaba como ahora. En la Europa de antes de Cristo se celebraba el solsticio de invierno, que daba lugar, dependiendo del lugar de origen, a una celebración o a otra.

¿Qué es el solsticio de invierno?

Marca el día más corto del año o lo que es lo mismo, el día con menos horas de luz anual en el hemisferio norte. La tierra se encuentra más inclinada con respecto al astro rey y recibe menos luz solar. El solsticio suele estar situado el 21 de diciembre que también indica el comienzo del invierno.

Y digo suele porque es entre el 21 de diciembre y el 23 de diciembre cuando tiene lugar la noche más larga del año. A partir de entonces empezaremos a recuperar muy lentamente minutos de sol cada día. En el hemisferio sur se produce precisamente lo contrario, esta fecha anuncia la llegada del verano y la noche más corta del año.

Las Saturnalias

El solsticio marcaba el inicio de numerosas fiestas paganas por todo el planeta. Una de las más famosas y origen de nuestra Navidad judeocristiana son las Saturnalias romanas. Tenían lugar entre el 17 de diciembre y el 23 de diciembre y honraban al Dios Saturno.

Eran unas fiestas en las que probablemente se conmemorase el fin de los trabajo en el campo y de la siembra. Cabe pensar que era el momento propicio para sacrificar a los animales ya que alimentarlos durante el invierno constituía un esfuerzo extra que la economía familiar no podía sostener.

Era por tanto, un tiempo de descanso y de ocio muy propicia a la fiesta y a la veneración de los dioses. Se cerraban los comercios, las escuelas, la vida pública se paralizaba para dar lugar a la fiesta. Incluso los esclavos tenían días libres y podían disfrutar de una libertad que les estaba vetada el resto del año.

Los habitantes del imperio también se hacían pequeños regalos como sacos llenos de nueces, velas o muñecos de arcilla. Que marcaba una época más distendida lo demuestra el que a veces, se hiciesen regalos de broma que suscitaban la burla de sus más allegados.

El culto al Dios Invictus

Sin embargo, la romana era una sociedad politeísta en la que creían en diferentes dioses, por ello no es extraño que a finales del siglo I d.C adopten un nuevo Dios, Mitra. El culto a este Dios de origen persa tenía una antigüedad en aquel momento de más de mil años.

La festividad tenía lugar entre el  24 y el 25 de diciembre, se celebraba el dies natalis invicti solis que se traduce al castellano como día del nacimiento del sol invencible.

El sol triunfa sobre las tinieblas, ya que a partir de ese momento el astro rey comienza a ganar minutos a la oscuridad. Mitra se convirtió en una de las religiones más importantes de Roma, sobre todo entre los soldados.

En Mitra se hallan concentradas algunas características similares a las que encontramos en el cristianismo: Mitra estaba situado entre el bien y el mal y funcionaba como un mediador que procuraba mantener la armonía del mundo; había venido al mundo para redimir a los hombres de sus pecados; había nacido de una madre virgen, en una cueva y había sido adorado por magos y pastores; Tras ser perseguido y asesinado había resucitado al tercer día;

No me negaréis que existen muchas semejanzas entre sí.

¿Cuándo el solsticio de invierno se convierte en Navidad?

El emperador Constantino, el Grande sube al trono en el año 306, siete años más tarde convierte el Cristianismo en la religión oficial del Imperio.

Cabe pensar que el emperador fuese seguidor de los cristianos desde antes, sin embargo, como jefe militar que era, rendía culto a Mitra. Se convierte al cristianismo tras una visión en la que se le aparece una cruz y una voz que le dice “con este signo vencerás”. Y no se equivocó porque venció.

Fuese la visión verdadera o no, le interesaba convertir al cristianismo en religión oficial del imperio ya que sus seguidores eran mayoría dentro del estado. No obstante aún no se prohíben el resto de cultos, para ello tenemos que esperar al año 391.

Poco antes de su muerte el emperador en colaboración con el Papa Julio I sustituye las fiestas paganas por celebraciones cristianas. Así en el año 336 aparece por primera vez la Navidad el 25 de diciembre como festividad romana.

Debemos tener en cuenta que los cultos paganos llevaban celebrándose durante siglos y eran costumbres muy arraigadas dentro del Imperio. La prohibición o tratar de acabar con ellas por la fuerza era muy posible que no surtiese efecto. Por tanto, se procede a la adaptación al cristianismo de todas aquellas fiestas de origen pagano, como la fiesta de Mitra o las saturnales que pasan a convertirse en los carnavales.

A día de hoy esta sustitución que llevó a cabo el Imperio Romano es pública, en 2009 el papa Benedicto XVI afirmó lo siguiente: “La navidad asumió una forma definitiva en el siglo IV cuando tomó el lugar de la fiesta romana del Sol invictus”.

¿Entonces Jesús no nació el 24 de diciembre?

Es muy posible que no. Es más, muchas investigaciones indican que tampoco nació en el año cero de nuestra era. Pero vamos por partes.

En los evangelios no aparece el 24 de diciembre como fecha de nacimiento de Cristo. Ciertos datos que aparecen en las escrituras indican que es muy posible que naciese entre mayo y octubre, en época seca.

Poco antes de su nacimiento, César Augusto obliga a sus habitantes a censarse en su ciudad de origen, eso implicaba viajar desde  las aldeas a los núcleos urbanos más grandes para cumplir el mandato. Era imposible que en época invernal la gente iniciase ese largo viaje ya que los inviernos eran especialmente crudos, con nevadas y  temperaturas por debajo de los cero grados. Tiene sentido pensar que el censo se realizase en una época con un clima más propicio.

En la Biblia también se hace referencia a los rebaños de ovejas que pastaban en el campo. Era imposible que el 24 de diciembre el ganado estuviese suelto por los prados, ya que la época de pasto tenía lugar entre finales de marzo y mediados de noviembre.

¿Nació Jesús de Nazareth en el año cero?

Parece ser que no.

Antes de adoptar el calendario cristiano nuestro calendario era el romano que comenzaba con la fundación de Roma. Será Dionisio, el Exiguo, quien romperá con este calendario y propondrá un calendario nuevo basado en el nacimiento de Cristo.

En primer lugar fija la posible fecha de nacimiento en los últimos días del año 753 del calendario romano. Y fija como primer día de la era cristiana el año 754. Sin embargo, hierra en sus cálculos ya que Herodes el grande muere en el año 750. Por tanto, y siempre dando como verdadero el infanticio de los niños ordenado por él, cuando nace Jesús, Herodes ya estaba muerto desde hacía años.

El monje no fue consciente del error y entregó sus cálculos al Papa Julio I que se encargó de difundirlos. No fue el único error cometido, se olvidó también del año 0. En su calendario se pasaba del año -1 al +1 sin más preámbulos.

En realidad no fue un error sino una falta de conocimientos que le impedían corregir este cálculo. Por aquel entonces el concepto de cero matemático no existía como tal. Este concepto no llegaría a Europa hasta 200 años después procedente de la India y a través de los árabes.

El calendario se implantó prácticamente enseguida en Italia, aunque en Europa lo fue haciendo paulatinamente. Uno de los estados que más tardó en adoptar este calendario fue España que lo hizo en el siglo XIV.

¿En qué año nació entonces?

Es imposible saberlo con exactitud. En el siglo XX los investigadores fueron conscientes de estas equivocaciones y trataron de delimitar la fecha exacta del nacimiento de Cristo.

No obstante, se trata de un objetivo complejo que no permite hacer una datación exacta. Se cree que el nacimiento se dio entre el año 8 A.C y el año 4 A.C. Con más probabilidad entre el año 7 A.C y el 5 A.C.

Pero imposible precisar más con los datos que tiene la ciencia hoy. Es muy posible que en el futuro consigamos resolver este enigma.

Podría seguir porque, aunque agnóstica, me fascinan la Biblia y las civilizaciones antiguas pero me parece suficiente información para este post que ya supera las 2000 palabras.

En conclusión, la Navidad lleva celebrándose con este nombre u otro desde hace miles de años. Por lo tanto, creyente o no merece la pena seguir festejándola. Esto no significa que vaya a festejar al Dios Mitra o el solsticio de invierno, aunque os confieso que tendría su gracia.

Significa que voy a deshacerme de todo lo que me incomoda de estas fechas y voy a disfrutar  sintiéndome libre de interpretar y vivir la Navidad a mi manera. Porque creo que cada uno de nosotr@s encierra una Navidad especial y mágica en lo más adentro.

Así que como estoy en plena reconciliación con el espíritu de la Navidad no puedo acabar este post sin desearos, ¡Felices fiestas!

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Sorteo 2º Aniversario de Mamá y la Tribu

Sorteo 2º Aniversario de Mamá y la Tribu

Aquí tenéis el Sorteo 2º Aniversario blog. ¡No puedo estar más contenta! Espero que os guste tanto como a mí lo que os tengo preparado.

Empezamos.

¿QUÉ SORTEAMOS?

Sorteamos una SELECCIÓN DE NUESTRAS MEJORES SEMILLAS, una CAJA DE PAÑALES de la marca PINGO, y dos ASESORÍAS DE CRIANZA SOSTENIBLE online.

Como tengo tanto seguidores de España como de otros lugares del planeta he decidido hacer dos sorteos: uno para la gente que reside en España y otro para los que viven fuera.

Sorteo residentes en España

Sorteamos una Selección de Nuestras Mejores Semillas y una caja de pañales Pingo.

¿Por qué Nuestras Semillas Ecológicas?

En nuestro proyecto vital el cultivo de nuestro huerto es una pieza clave y fundamental. Nos gusta cultivar nuestras propias verduras y que nuestro hijo sea participe de todo el proceso. Creemos que a través de la agricultura se transmiten grandes valores.

En estos años hemos ido adquiriendo por diferentes vías numerosas semillas ecológicas que conservamos como tesoros ya que muchas de ellas son variedades tradicionales que se habían perdido o que ya no se cultivaban. Para nosotros también es muy importante la recuperación de  variedades locales porque la diversidad de cultivos es fundamental para el equilibrio de los ecosistemas.

Estas semillas tan valiosas y que tienen tanto significado para nosotros y para nuestro proyecto vital son el mayor regalo que podríamos haceros.

Habíamos pensado poner un precio de valoración, pero en realidad es una selección que no tiene precio a nivel emocional y medioambiental.

Nada nos haría más feliz que verlas crecer en cualquier jardín o terraza de nuestros seguidores.

 

¿Por qué pañales Pingo?

Cuando nació el Vikingo nos decantamos por los pañales de tela pero necesitábamos escoger unos pañales desechables para compaginarlos en momentos puntuales en los que no tuviéramos disponibles los de tela.

Estuve buscando y encontré la marca por internet, luego además me regalaron unas muestras y pude probarlos. Desde el primer momento me encantaron. Eran lo que estaba buscando: pañales sin tóxicos, sin cloro, sin blanqueantes y sin todas las porquerías químicas que llevan los pañales convencionales. Y además eran de una gran calidad. Si queréis saber más sobre los Pañales Pingo tenéis el post Pañales de emergencia, donde hablo de ellos.

En noviembre de 2015 conocí en Biocultura a Sebastien Favier, su distribuidor en España. Estuvimos charlando un buen rato y nos contó entre otras cosas que hacía poco que habían introducido la marca en nuestro país y que estaba funcionando muy bien.

Al año siguiente volvimos a encontrarnos en nuestra cita anual en la feria, de nuevo fue un placer compartir un rato con Sebastien. Le conté que tenía un blog y además nos propuso grabar un vídeo para su canal en Youtube contando nuestra experiencia a lo que accedimos enseguida.

Aquí os dejo el vídeo por si queréis verlo.

 

Este año al volver a Biocultura pasé por su stand en la feria para saludarle. En cuanto le dije que iba a lanzar un sorteo para celebrar el segundo aniversario del blog me propuso que sorteásemos una caja de pañales de su marca.

Nos pareció una idea fantástica ya que es un producto que conocemos muy bien y que seguimos usando. Desde aquí te doy las gracias de nuevo, Sebastien, por confiar en nosotros.

Sorteo residentes fuera de España

Sorteamos dos Asesorías de Crianza Sostenible valoradas cada una de ellas en 60 dólares (53,74 euros).

Sé que me sigue mucha gente de fuera de España y no quería de ninguna de las maneras que mis seguidores que no residen en España se quedasen sin un regalo. Así que me rompí la cabeza pensando qué podía ofrecerles.

Fueron dos grandes amigas las que me sugirieron que ofreciese una asesoría online y tras meditarlo me pareció que era una excelente idea. Se trata de un servicio que aún no ofrezco de forma online pero que sí he implementado a nivel local con éxito.

¿En qué consiste la asesoría de Crianza Sostenible?

Voy a explicar de forma lo más clara posible su funcionamiento:

  • Nos reuniremos por Skype o a través de la plataforma Zoom a la hora que hayamos convenido previamente.
  • La reunión durará unos 45 minutos aproximadamente.
  • En este tiempo analizaremos juntas tus hábitos de vida a través de un sencillo formulario que nos indicará las áreas de mejora.
  • Juntas trazaremos el plan que mejor se adapte a tu familia y a tus circunstancias.
  • Después de la reunión podrás implementar cambios prácticos en la senda de la Crianza Sostenible.

¿CÓMO PARTICIPAR?

En tres sencillos pasos que voy a detallar a continuación:-

 – Rellena el siguiente Formulario para poder adjuntarte a una lista u otra: seguidores dentro de   España o fuera de España. Imprescindible indicar tu lugar de residencia.

– Suscribirse al blog. Este es un requisito obligatorio. Si ya eres suscriptor nuestro no hace falta que vuelvas a cumplir con este paso 🙂

Suscribirse implica cumplir todo el proceso, es decir, confirmar la suscripción.

¡Ojo, aunque en el Formulario se recoge el correo electrónico eso no significa que el usuario quede suscrito al blog! Suscribirse implica rellenar el cajetín que encontráis en el blog y confirmar la suscripción.

Compartir la entrada en Facebook. En el formulario sería conveniente que adjuntarais el perfil con el que vais a participar para que sea más fácil verificar que la entrada ha sido compartida.

¿CUÁNTO DURA EL SORTEO?

El sorteo comienza el lunes 27 de noviembre a las 14:00 y finaliza el 11 de diciembre a las 23:59. Estas horas indican el horario de la España peninsular.

Si participas desde otro lugar del mundo, revisa cuál es tu hora real a mis 23:59 del 11 de diciembre para evitar malentendidos.

¿CUÁNDO SABREMOS EL GANADOR ?

El miércoles 13 de diciembre a las 17:00 anunciaremos los ganadores en la Fanpage de Mamá y la Tribu.

Muy importante: las personas ganadoras contarán con 48 horas para ponerse en contacto con nosotros. En el caso de no hacerlo en el plazo establecido procederemos a repetir el sorteo.

Si tenéis cualquier duda o queréis ampliar la información, podéis consultar las bases del sorteo en este enlace.

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Recuerda que puedes suscribirte al blog y recibir completamente gratis mi ebook, Guía de Crianza Sostenible: 12 consejos para mejorar tu vida. Y por supuesto, estás invitad@ a mi Comunidad de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles.

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Cumple blog: 2 años caminando por la senda sostenible de la vida

Cumple blog: 2 años caminando por la senda sostenible de la vida

Estamos de cumple blog. Cumplimos dos años y queremos compartirlo contigo. En estos dos años caminando por la senda sostenible de la vida nos han pasado grandes cosas y hemos conocido a gente tan extraordinaria como tú.

Empezamos tal día como hoy hace dos años con muchas ganas y con el compromiso de hacer de este mundo un lugar mejor. La idea del blog nació con el Vikingo, la experiencia de la maternidad fue tan brutal que necesitaba compartirla y vivirla en tribu.

Parece que fue ayer cuando con el Vikingo muy pegadito a mi pecho soñaba con crear un blog. ¡Y hoy cumplimos dos años!  Recuerdo nuestro primer post con lágrimas en los ojos, me costó dos meses sacarlo a la luz ya que no me atrevía a publicarlo. Desde entonces no ha vuelto a temblarme la mano al darle a publicar.

Te confieso que no sabía dónde me llevaría el blog pero tenía clarísimo que nacía con vocación de servicio. Tenía como objetivo ayudar a otras madres que quisieran vivir bajo otro paradigma compartiendo mis experiencias y mis conocimientos.

En estos dos años hemos crecido y evolucionado en todos los sentidos. Quién me hubiera dicho entonces que haría entrevistas en directo en mi Fanpage. Empecé yo sola este camino y hace unos meses se sumó Papá Idiota, mi pareja. Los dos formamos un gran tándem, su visión complementaria a la mía ha enriquecido e impulsado este proyecto.

Me acuerdo como si fuera hoy de la emoción de recibir mis primeras visitas y los primeros comentarios que alguien dejó en el blog. Luego llegaron muchos más y me convertí en una asidua de otras bitácoras. Entré en contacto con otras blogueras e hice grandes amistades que hoy me acompañan y a las que puedo llamar amigas.

Me gustaría dar las gracias a todas aquellas personas que hacen posible que este proyecto siga en pie dos años después y que nos impulsan a seguir adelante todos los días:

  • A los lectores del blog, sin vosotros esto no sería posible
  • A todos los que han enriquecido mis post con sus comentarios, la falta de tiempo hace que no pueda contestaros a todos.
  • A los que me seguís en redes sociales y siempre tenéis un like para Mamá y la Tribu.
  • A todos los que estáis suscritos al blog, gracias por dejarme entrar en vuestro correo.
  • A todas las mujeres y algún hombre fascinante que se sumaron a mi grupo de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles.

GRACIAS INFINITAS.

Quiero deciros que aquí seguimos con la misma ilusión de entonces y con muchas ganas de continuar el camino contigo y de disfrutar de muchos cumpleaños más. Siempre siendo fieles a nuestra esencia: la coherencia, la imparcialidad y el compromiso con un mundo más sano y más justo.

Y como estamos de celebración, me gustaría compartir con todos vosotros el Top 10 de mis post más visitados y queridos. Por supuesto que también hay otros muchos post importantes. Hemos creado más de 70 publicaciones en dos años pero tocaba escoger.

Esta selección es una pequeña parte de Mamá y la Tribu. Cada uno de ellos tiene una historia y un porqué. Una razón de ser en mi proyecto.

Los he ordenado por temáticas para que sea más fácil visitarlos. Espero que disfrutes tanto con ellos como nosotros hemos disfrutado escribiéndolos.

VIDA SIN TÓXICOS

Desde el principio del blog nos preocupaba enormemente los tóxicos cotidianos a los que día a día nos exponemos. Es un tema de vital importancia para nosotros y al que intentaremos dedicar los próximos meses algunos post necesarios e imprescindibles para vivir minimizando los tóxicos a los que nos enfrentamos diariamente.

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MATERNIDAD

Este es un blog de maternidad y de crianza, por lo tanto, la maternidad debía estar presente como un faro. Maternidad entendida desde un paradigma respetuoso. Siempre desde la aceptación y la visión realista de lo que supone la maternidad y sus luces y sombras.

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LACTANCIA MATERNA

Si algo tenía claro desde el principio es que desde esta plataforma iba a defender y a divulgar la lactancia materna. Para mí fue muy duro conseguir la lactancia materna exclusiva (LME) pero mereció la pena. Un día me dije que sería asesora de lactancia y hoy puedo decir alto y claro que lo soy.

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PAPÁ IDIOTA

Desde que empecé con el blog siempre tuve en mente que Papá Idiota escribiese para él. Me constó muchísimo convencerle para que se uniese al proyecto pero lo conseguí. Le admiro profundamente y me siento muy orgullosa de de cada uno de sus post. Él ofrece un punto de vista complementario a mis ideas pero absolutamente auténtico y comprometido con nuestros valores.

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ALIMENTACIÓN SOSTENIBLE

Una de mis grandes preocupaciones es la nutrición, como alimentarnos de la forma más adecuada y respetuosa con el medio ambiente y con los animales. Para nosotros ser vegetarianos va a más allá la salud, es una cuestión moral y ética que tratamos que transmitirle a nuestro hijo a través del ejemplo.

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Antes de irnos me gustaría contaros que en breve vamos a organizar un sorteo para celebrar este cumple blog, así que estate muy atenta 🙂

Si te ha gustado el post, comparte. Nos ayudas a seguir adelante con este proyecto 🙂

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La importancia del piel con piel para la lactancia

La importancia del piel con piel para la lactancia

La importancia del piel con piel para el establecimiento de la lactancia es un hecho. La comunidad científica ha determinado que la separación madre e hijo tras el parto conlleva más probabilidades de tener una lactancia más corta o de que ésta  fracase directamente.

EL PARTO Y LA PRIMERA IMPRONTA

Juana y Felipe están esperando la llegada de Alberto, acontecimiento que está a punto de suceder aunque todavía no se cumplen las 40 semanas. Resulta que Alberto está sentado y por más que han intentado la rotación externa, el bebé no se gira. En el hospital donde va a dar a luz han decidido que lo mejor es practicar una cesárea y hoy mismo Juana ha sido ingresada.

Elena y Fran están también deseando conocer a Eva. Su pequeña no se ha hecho esperar y Elena está de parto. Sin embargo, Elena vive relativamente cerca del hospital y decide esperar en casa unas horas antes de irse al centro sanitario. Cuando llegan está dilatada de 6 cms y en poco tiempo entra en la fase del expulsivo.

Tras nacer la primera impronta que debería dejar huella en cualquiera de estos bebés es el contacto físico con sus madres. Ni es necesario pesarlos inmediatamente ni hacerle un sinfín de pruebas que obstaculizan un momento sagrado. Lo ideal sería colocarlos en el regazo de su madre desde el primer minuto.

Se trata de un encuentro añorado por ambas partes, durante el tiempo que ha durado la gestación tanto Juana como Elena han imaginado cómo serían sus hijos y esperan ansiosas poderl verlos por primera vez. Sin embargo, al bebé de Juana se lo muestran un momento de pasada y se lo llevan inmediatamente. Elena tiene más suerte y tras el expulsivo, tiene que esperar cinco minutos a que le pesen y le hagan una pequeña revisión.

Aunque algunos organismos internacionales como la OMS insisten en recomendar no separar a madre e hijo al menos durante la primera hora de vida no siempre se cumple. Depende del hospital donde des a luz y de sus protocolos. Por desgracia, no se le da la importancia que merece a esta cuestión.

Ya en 1960 Jhon Bowlby establecía que la impronta es la capacidad biológica para establecer apego en la primera exposición a un objeto o una persona. El ser humano nace con la tendencia innata de apegarse a sus cuidadores porque necesita asegurar su supervivencia.

EL PERÍODO SENSITIVO

Si dejamos a un recién nacido en la barriga de su madre reptará hasta su pecho y con toda probabilidad se enganchará de forma espontánea y podrá hacer una toma de hasta 70 minutos. Además es muy probable que el agarre sea perfecto. El bebé nace con ese instinto y esa capacidad, hemos tenido millones de años como especie para interiorizar este conocimiento innato. Debemos recordar que somos mamíferos y que no es hasta hace relativamente poco que existen las leches artificiales.

Y en efecto, cuando Eva vuelve al regazo de su madre comienza a succionarse las manos que tienen el olor del líquido amniótico y le recuerdan que tiene que buscar alimento. Ella comienza a buscar y su madre intenta ayudarla allanando el camino descubriendo su pecho. Eva toca el pezón con la mejilla y poco a poco se va acercando al pezón hasta que consigue agarrarlo. Es entonces cuando comienza a succionar como si lo hubiese hecho toda la vida y así permanece durante un largo rato.

Las dos horas inmediatamente después del parto abren una ventana de oportunidad altamente valiosa denominada “período sensitivo”. El bebé se encuentra bastante despierto gracias a la noradrenalina que se ha segregado durante el parto. Aunque la noradrenalina es una hormona relacionada con el estrés, en este caso es un estrés beneficioso que le va a permitir a este bebé permanecer durante unas horas en un estado de alerta tranquila. Asimismo, por la sangre de madre e hijo también circulan altas dosis de oxitocina y endorfinas. Las denominadas hormonas relacionadas con el amor.

Por esa razón, Eva busca la mirada de su madre y esta no deja de mirarla y de admirarla con gran emoción. Las hormonas del amor han contribuido a ese proceso mutuo de enamoramiento que tan beneficioso ha sido para la supervivencia de nuestra especie. Pero además ayudan a establecer el vínculo de apego entre madre e hija.

Asimismo lo primero que entra en la boca del bebé también crea impronta por lo que en la medida de lo posible lo ideal sería que fuese el pezón de su madre y no una jeringuilla, una sonda, una tetina o un biberón lo primero que entrase en su boca.

LA VINCULACIÓN AFECTIVA MADRE E HIJO

No solo la primera toma es beneficiosa para el bebé también lo es para su madre que experimenta hormonalmente una gran subida de oxitocina, este subidón hormonal provoca la contracción del útero y previene posibles hemorragias.

Es durante esta ventana cuando se establece el primer vínculo madre e hijo tras cortar el cordón umbilical. Hasta ahora ambos han sido una sola unidad, sin embargo, el bebé tardará aún mucho tiempo en hacer esa diferenciación. La lactancia le permitirá continuar manteniendo ese vínculo con su progenitora, que le nutrirá a nivel físico y emocional. Así el bebé podrá prolongar en el tiempo esas sensaciones placenteras que experimentaba en el vientre de su madre.  Además, el contacto con su progenitora le permite mantener sus constantes vitales y la termorregulación.

Elena no puede parar de acariciar a su hija y de tocarla la cabeza. Siente la necesidad de besarla, incluso de olerla. Eva por su parte, se vincula a su madre a través de todos sus sentidos que se hayan alerta en esos primeros 120 minutos de vida. Reconoce la voz de su madre, ahora la escucha ligeramente diferente, pero sin duda es ella. También es capaz de reconocer su olor, mientras sigue succionando y saboreando la leche materna que tiene un sabor muy parecido al alimento que tomaba dentro del útero. Podríamos decir con toda rotundidad de Eva está absolutamente relajada y que se siente en un ambiente cálido y seguro.

MIL MINUTOS QUE VALEN POR TODA UNA VIDA

¿Pero qué paso con Juana y su pequeño Alberto? El protocolo del hospital determina que en una intervención por cesárea la madre debe permanecer en reanimación durante, al menos, dos horas. Siguiendo este obsoleto protocolo, Alberto es separado de su madre inmediatamente después de nacer. Ella apenas lo ve un momento y se lo llevan al nido con la promesa de que podrán reencontrarse dos horas más tarde. En este hospital no permiten que ya que la madre no puede hacer piel con piel lo haga el padre.

Sin embargo, la cosa se complica y madre e hijo vuelven a reencontrarse cuatro horas después. En el nido detectan que Alberto tiene baja la glucosa en sangre y sin preguntar le alimentan con leche de fórmula para prevenir una posible hipoglucemia. Siguen aplicando el protocolo defensivo. Cuando se reencuentran, Juana intenta poner al pecho a su hijo pero éste no se engancha. El bebé está dormido y la lactancia debe esperar a que el bebé esté más despierto.

Nils Bergman defiende que los primeros mil minutos de vida determinan nuestra existencia futura.

El acto de nacer produce estrés en los bebés, salimos de un hábitat húmedo y cálido a un hábitat desconocido en el que la temperatura ha descendido notablemente. Ese bebé que debe aclimatarse a un ambiente seco y completamente nuevo puede estresarse de forma importante si se ve separado de su madre.

¿COMO FUNCIONA NUESTRO CEREBRO?

Nuestro cerebro es muy complejo y desde el primer momento empiezan a funcionar los circuitos neuronales de la inteligencia emocional. Así, la amígdala que contiene el cerebro emocional se conecta al lóbulo prefrontal donde se aloja el cerebro social. Si el bebé se ve alejado de su madre activará el circuito que conecta el cortisol mientras que si se ve protegido por los brazos de su madre se conectará con el de la oxitocina.

Es muy posible que Alberto se haya sentido estresado porque ha sido alejado de su progenitora y se haya activado el circuito del cortisol, lo que le haya llevado a percibir el mundo como un lugar inhóspito. Quizás por eso, en la cuna aprieta los puños.

Diferentes estudios han demostrado que los bebés separados al nacer de sus madres mantenían seis horas después de nacer el doble de hormonas del estrés que aquellos que tuvieron la oportunidad de realizar piel con piel con su madre. Por tanto, que se active el circuito del cortisol o el de la oxitocina tiene una enorme importancia. La ciencia determina que los bebés que no han sufrido estrés al nacer tienen mejor tolerancia al estrés.

Dos días más tarde, Elena y Eva abandonan la clínica. Han decidido optar por la lactancia materna y están muy contentos porque su pequeña se agarra bien al pecho y la madre no siente dolor. No sabemos que pasará en un futuro cercano pero hay muchas posibilidades de que la lactancia se prolongue en el tiempo.

Juana se marcha un día después, bastante más preocupada que Elena.  Alberto no se engancha bien al pecho y ella siente dolor cuando él succiona. En el hospital han intentado ayudarla pero lo único que han conseguido es marearla con tanto consejo inútil. Como la succión es ineficaz les han recomendado lactancia mixta, de hecho, Alberto ha tomado ya algún biberón de refuerzo. Por supuesto, que Juana puede lograr una LME (Lactania Materna Exclusiva) si se lo propone, pero no debemos obviar que si el pecho no se estimula lo suficiente, cada vez produce menos cantidad. La tendencia es a abandonar la lactancia materna en un plazo relativamente corto.

¿QUÉ CUENTAN LAS MADRES?

Estás dos historias son absolutamente hipotéticas, no existen en realidad estas dos madres y sus bebés. No es más que una recreación literaria para este post. Eso sí, basada en casos reales. Son un mero ejemplo de los muchísimos que podríamos encontrar.

En mi experiencia personal hubo separación al nacer que ya relaté en Nuestro piel con piel frustrado, una separación de cuatro días que complicó muchísimo nuestra lactancia. Y al final lo conseguí, tal y como contaba en Así logramos el enganche al pecho a las tres semanas de nacer. Mi vivencia demuestra que aunque haya separación, la lactancia no es imposible, aunque sí muy sacrificada.

Esta otra madre tuvo más suerte que yo y a pesar de la separación consiguió su lactancia casi inmediatamente:

No pudimos hacer piel con piel porque mientras me cosían los puntos de la episiotomía se llevaron a mi bebé. Establecimos la lactancia 3 horas después del nacimiento. Inexplicablemente todo fue bien, buen agarre, tenía ganita, etc. A pesar de esa espinita clavada y de no contar con ‘la hora sagrada del nacimiento’. Sonia Del Faces.

En otros casos, a pesar del piel con piel y del agarre inicial surgen problemas como los que nos comentaba esta otra madre.

Los inicios fueron duros y eso que se agarró a la primera.  Tuve una mastitis y aunque me animaron a dejar de darle el pecho, seguí con ello. Montse Carpintero

Y como en este último caso, el piel con piel es una forma perfecta de iniciar una lactancia feliz y de vincular a madre e hijo.

Los inicios fueron buenos, después de un piel con piel de más de seis horas, la peque poco a poco se iba enganchando cada vez mejor. Mamaba bastante y al segundo día me subió la leche. Estábamos tan tranquilos e informados que sabíamos que iba a ir todo bien. Gema García López

En definitiva, el piel con piel al nacer es fundamental para una lactancia feliz y prolongada. Por ello, deberíamos luchar por partos cada más vez más respetados, por la desaparición de los protocolos que separan a madres y a bebés  y por fomentar y defender la lactancia desde el minuto uno. Podemos parir y podemos alimentar a nuestros hijos.

Como dice Neils Bergman: “El cuerpo de la madre es la mejor máquina jamás inventada: aporta nutrición, temperatura, glucosa, desarrollo cerebral, optimismo y salud con el mínimo coste.”

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Así logramos el enganche al pecho a las tres semanas de nacer

Así logramos el enganche al pecho a las tres semanas de nacer

Hoy voy a contaros como logramos que mi Vikingo se enganchase al pecho a las tres semanas de nacer. Se trata de una vivencia personal que con motivo de la semana europea de la lactancia me apetecía compartir con vosotras. Llevo casi dos años posponiendo este post por diversas razones, así que ya es hora de que os cuente cómo fueron mis inicios con la lactancia y cómo a pesar de todas las dificultades lo conseguimos.

Un principio difícil

Tenía claro desde el principio que deseaba darle el pecho a mi hijo, entre otras razones porque no hay mejor alimento para un bebé que la leche materna.

Sin embargo, la lactancia no tuvo el inicio que yo quería o que había soñado. El parto inducido y la separación inmediatamente después de nacer,  que ya os conté en el post Nuestro piel con piel frustrado, comprometieron nuestra lactancia de forma muy grave.

Durante el embarazo me documenté, leí todo lo que pude sobre el tema y acudí a las clases de preparto.  Creía estar preparada para la lactancia. No obstante cuando me encontré de frente con los problemas me quedé paralizada. En ninguno de los libros que había leído se presentaba un escenario como el que yo tenía ante mí.

La separación al nacer fue inmediata. Acababa de ponerle al pecho y su padre estaba sacándole una foto cuando observamos que no respiraba. Se había puesto azul.

El sufrimiento fetal no fue dentro del útero sino fuera. Se lo llevaron y yo me quedé en la sala de reanimación sola y sin saber que había pasado con mi bebé. Fueron unos momentos angustiosos. Conseguí recuperar el móvil gracias a una auxiliar que buscó entre mis cosas y al rato el papá me mandó una foto de mi pequeño. Estaba vivo e ingresado en la unidad de neonatos.

La tan deseada hora sagrada pasó estando separados y cuando subí a planta aún sin poder mover las piernas por el efecto de la epidural inmediatamente fui a ver a mi pequeño. Lo habían ingresado, en principio, para unas horas. Sin embargo, una vez recuperado del episodio de hipoxia perinatal habían detectado una hipoglucemia.

Inmediatamente y siguiendo el protocolo del hospital le habían alimentado con leche de fórmula, a nadie se le ocurrió ir a buscarme e intentar darle mi propia leche. Mi bebé no metabolizó bien la fórmula y la vomitó. Eso les puso de nuevo sobre aviso y determinaron dos cosas: por un lado, que se quedaría en observación unas 24 horas más y por el otro, prohibirme la lactancia materna durante ese primer día.

Como debían suplementar esas 24 horas con leche de fórmula sí o sí, solicitamos que le dieran la leche a través de jeringuilla para evitar el biberón. Una de las cosas que más temía era la interferencia entre el biberón y el pecho. Me daba miedo que él aprendiese a succionar con biberón y cuando le ofreciese el pecho ya no lo quisiera.

Absolutamente nadie me dijo que era muy importante que me estimulase el pecho con un sacaleches de forma inmediata después del parto. Yo me sentía agotada y aturdida y esa idea tampoco pasó por mi cabeza. Perdimos un tiempo precioso.

Esa tarde-noche de sábado en la unidad de neonatos pasó sin poder ofrecer el pecho a mi Vikingo y sin estimulación alguna.Al día siguiente la sala se llenó de madres y pude observar cómo se estimulaban el pecho con sacaleches que había en la propia unidad. Entonces, yo también solicité uno, aunque aún no se hubiese levantado la prohibición médica. Nadie fue capaz de decirme cuanto tiempo debía estimularme el pecho ni cuantas veces al día.

En nuestra presencia se alimentaba al bebé con jeringuilla, de hecho, pedimos que nos enseñaran a utilizarla para alimentarle nosotros. Cuando por fin pude ofrecerle el pecho mi Vikingo no se enganchó pese a intentarlo en cada toma. En los cuatro días que estuvo ingresado las enfermeras de la unidad se dedicaron a darme información contradictoria sobre como tenía que ponerle al pecho. Algunas me indicaban que le enchufase el pecho sin más, vamos lo que no hay que hacer. Más o menos las enfermeras me venían a decir que era una inepta y que todo era culpa mía porque no sabía ponerle bien al pecho o no seguía sus consejos.

Traté de aplicar todo el conocimiento que había leído, pero me fue inútil. No era tan fácil como en la teoría. Por supuesto, nadie tenía en cuenta que el bebé era prematuro, que pesaba apenas 2 kilos y que no tenía fuerza para succionar. Eso lo supimos más tarde.

Poco antes de irnos a casa descubrimos que cuando le daban las tomas nocturnas aprovechaban para dárselas con biberón. Lo supimos porque a una enfermera se le escapó un comentario en nuestra presencia: “¡Qué bien se toma los biberones!”. Nos pusimos furiosos porque lo habíamos dejado muy claro que de ninguna manera queríamos que se le alimentase con biberón. Hoy sé que teníamos que haber denunciado pero yo solo quería irme a casa y estar tranquila para conseguir mi ansiada lactancia.

No podrás amamantar a tu hijo

Dos días después de nacer el Vikingo seguía sin salirme absolutamente nada del pecho, ni gota, a pesar de estar estimulándome el pecho con sacaleches. Empezaba a estar preocupada. La mañana del lunes en la revisión rutinaria con la ginecóloga se lo comenté. Ni corta ni perezosa me agarró el pecho y empezó a estrujarlo hasta que salieron unas gotitas. Me hizo un daño horrible, pero ver esas gotitas de calostro me hicieron enormemente feliz.

A partir  de entonces empezaron a salir gotas y los siguientes dos días pudimos completar la leche de fórmula con mi escaso calostro. Aún así seguimos intentando el enganche sin ningún éxito.

Yo estaba convencida de que el ambiente del hospital, mi nerviosismo y los malos consejos del personal sanitario eran el motivo por el que la lactancia no se lograba. Pensaba que al llegar a casa, una vez estuviera relajada, el problema se arreglaría.

Pero al llegar a casa, el peque siguió sin engancharse al pecho. Y para nuestra desesperación y desconsuelo tuvimos que optar por comprar leche de fórmula. Seguía sacándome leche y dándole pero era tan poquita que cubría solo una toma al día. Esperaba la subida de la leche, pero nunca llegó. Para colmo, el sacaleches que tenía no iba bien, el embudo era demasiado pequeño para mi pecho y me hacía daño.

La jeringuilla era complicada de conseguir e incómoda para nosotros, así que también tuvimos que ceder ante los biberones. Al menos elegimos una marca que parecía respetar el patrón de succión de los niños de pecho. ¿Era cierto? Imposible saberlo, pero fue lo que más nos convenció en ese momento.

Llegados a este punto, más de una habría pensado en abandonar:”Lo he intentado todo””No se agarra””El biberón no es tan malo después de todo”. Incluso tu entorno trata de rebajar la tensión intentando convencerte de que no hay ningún problema por dar biberón. Pero yo me resistía con todas mis fuerzas. No era lo que queríamos y no estaba dispuesta a rendirme aunque si empezaba a desesperarme. 

Pon una asesora de lactancia en tu vida

Al día siguiente del alta fui a ver a la médica de cabecera y le comenté muy angustiada que el bebé no se enganchaba al pecho. Entonces ella me habló de la existencia de las asesoras de lactancia y me dio algunos contactos por si quería buscar asesoramiento personalizado.

Ese mismo día llamé a algunas de las asesoras recomendadas y me decanté por la que me atendía más rápido. Me daba cita para el día siguiente, 15 de mayo y festivo en Madrid. La asesora era Bettina Gerbeau, una reconocida IBCLC. Ella tuvo la deferencia de atenderme en ese día de fiesta. Algo de la que le estaré eternamente agradecida.

La consulta fue clarificadora en todos los sentidos, ya que dio con la clave del problema inmediatamente. Al revisar al bebé y observar mi pecho detectó lo que pasaba: por un lado, mi pezón era demasiado grande para la boca del bebé y su boca de prematuro demasiado pequeña, había un impedimento fisiológico en ese momento para lactar. Vino a decir, más o menos, que era imposible que se enganchase al pecho en esas circunstancias. Por el otro, nuestro bebé era prematuro y no tenía fuerza para succionar.

Era necesario esperar. Cuando alcanzase aproximadamente los tres kilos podría engancharse al pecho. Eso podía suceder en dos o cuatro semanas aproximadamente. ¿Y qué hacer hasta ese momento?

Yo le comenté que apenas me salía leche, que ni siquiera había tenido la famosa subida. Y ella estuvo de acuerdo en que había que reactivar mi producción porque era francamente escasa. Me explicó que íbamos a tratar de hacer una relactación. Que era lo habitual cuando un bebé no ha tomado nunca leche materna o que ha estado haciéndolo pero se ha interrumpido la lactancia durante un largo período por algún motivo.

Yo estaba convencida de ello, estaba dispuesta a hacer lo que hiciese falta con tal de conseguir lactar a mi pequeño.

En un momento que fui al baño, la asesora le dijo a Papá Idiota que lo tenía muy difícil pero que le sorprendía verme tan decidida de llevar a cabo el plan de relactación, ya que requería de un gran sacrificio. Y entonces, Papá Idiota le dijo que eso era porque no me conocía, que la palabra rendición no forma parte mi vocabulario.

La extracción poderosa y mucho apoyo

El método era bastante sencillo aunque no exento de sacrificio y ayuda logística. Debía estimularme el pecho entre 10 y 12 veces al día y en períodos de 5-10 minutos incluso durante la noche. Algo así como cada 2 horas y no dejando que pasasen más de tres horas entre una extracción y otra. Además, debía intentar hacer piel con piel todo el tiempo que pudiera siempre en ratos en los que el bebé estuviese relajado. Se trataba de que el tuviese el pecho al alcance y que pudiese recordar el efecto de succión.

Me dejó muy claro que el Vikingo no se engancharía hasta que no creciese un poco más, siendo más precisos, hasta que no alcanzase los tres kilos. Para entonces debía haber aumentado mi producción o el bebé rechazaría el pecho si no encontraba alimento suficiente.

Uno de los problemas que tenía era el sacaleches, que no me iba bien. Ella me vendió el Medela Swing. Me decanté por el doble porque si tenía que estar constantemente conectada al sacaleches al menos que pudiera estimular los dos pechos a la vez.

Al principio, fue un poco locura porque estaba conectada al sacaleches todo el día.  Mientras que yo me sacaba leche Papá Idiota aprovechaba para darle el biberón al bebé. Las horas que Papá Idiota estaba trabajando seguía el plan como podía porque mi pequeño prematuro pasaba más tiempo despierto de lo esperado.

Sin el apoyo incondicional de mi pareja no hubiese podido lograrlo, ya que logísticamente él se ocupaba de todo lo demás. Además me apoyaba y estaba tan convencido como yo en que debíamos intentarlo hasta el final. Gracias infinitas Papá Idiota, hoy y siempre formamos un gran equipo. 

Mi producción aumentó, pero tampoco de una forma escandalosa, como mucho pude cubrir alguna toma más. Por supuesto,que intentaba ponerle al pecho cada vez que podía pero no se enganchaba. Su boca seguía siendo muy pequeña. Era cuestión de esperar y seguir intentándolo.

Y un día se hizo el milagro: logramos el enganche al pecho

Entre medias acudí a la matrona unas cuantas veces. Mi adorada Pilar, que ahora disfruta de su jubilación, siempre me recibía con una sonrisa y me animaba. Me decía que no tenía ninguna duda de que lo conseguiría. Ella también veía el problema del tamaño de la boca del bebé pero ni le parecía patológico ni insalvable.

Ese apoyo incondicional para mí fue vital, porque necesitaba seguridad en mí misma y deseaba con todas mis fuerzas que el milagro se diese. Cada vez que acudía a la consulta tratábamos de engancharlo, primero con pezoneras por si era más fácil. Lo logramos en dos ocasiones, pero mamaba un poquito y enseguida se cansaba. Su reflejo de succión era muy débil.

En esto pasaron casi tres semanas. Tiempo suficiente para que más de una hubiese tirado la toalla sobre todo por el cansancio acumulado, la ausencia de resultados y la falta de sueño que me tenía agotada.

Pero yo soy de ideas fijas y nunca me rindo. Y esperaba y me desesperaba por que llegase el momento en que mi bebé pudiera agarrar el pecho  y succionar. En una de las visitas a la matrona el Vikingo se enganchó sin pezonera. Volví muy contenta a casa y convencida de que lograría mi propósito. Me dije a mi misma: “Si lo he conseguido allí también puedo conseguirlo en casa”. Y en efecto, dos días después logramos el añorado enganche al pecho. Lo recuerdo como uno de los días más felices de mi vida.

Estábamos como siempre tumbados y desnudos, haciendo piel con piel para favorecer el autoenganche. Él descansaba entre mis pechos y de repente, no sé cómo, ladeó la cabeza, se encontró con el pezón, abrió la boca y se enganchó. Así de fácil. No podía creerlo. Estaba succionando y no se soltaba. Estaba loca de alegría.

El camino hacia la lactancia materna exclusiva (LME)

Lo malo es que me dolía el pecho, veía las estrellas cuando se enganchaba. Y volví a visitar a Bettina y revisamos el enganche. Logramos mejorarlo un poquito y buscar posturas más cómodas para lactar.

Poquito a poco nos fuimos acoplando, el Vikingo tuvo que aprender a succionar mejor, yo a colocarlo de forma correcta al pecho para que no me hiciese daño. Y despacito empezamos a retirar la leche de fórmula y a sustituirla por una toma de pecho. Yo deseaba una lactancia en exclusiva pero me conformaba con una lactancia mixta. De hecho, en las revisiones del hospital me habían insistido en que optásemos por complementar porque era prematuro.

Sin embargo, la asesora de lactancia y la pediatra nos apoyaban en el objetivo de alcanzar una lactancia materna en exclusiva. Y la verdad es que nuestro peque llevaba un ritmo de crecimiento perfecto, siempre teniendo en cuenta su prematuridad.

Lograr la lactancia exclusiva nos llevó algo más de un mes. Las últimas tomas que incluí fueron las de la noche. Temía que durmiese peor cuando lo hiciera. Sin embargo, era imprescindible si quería que la lactancia se estableciese correctamente y fuese duradera. Y fue maravilloso porque empezamos a dormir.

Yo le dejaba el pecho disponible y él se enganchaba. Apenas me despertaba me volvía a dormir. Ya no había que levantarse medio dormida y preparar un biberón ni a las tres ni a las seis de la mañana. Él se servía a su gusto y los tres descansábamos tan felices. Y hasta hoy, que seguimos lactando dos años y medio después.

Dos años y medio después puedo afirmar con rotundidad que luchar por mi lactancia fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.

Me siento muy afortunada porque pudimos superar todas las dificultades y disfrutar juntos de esta experiencia. La lactancia me ha ayudado a conectarme con mi hijo y a fortalecer el vínculo entre él y yo y eso es algo que nunca nadie podrá arrebatarnos a los dos.

En aquellos momentos en los que me desesperaba y sentía que se acababan las fuerzas me prometía a mi misma que si lograba dar el pecho a mi hijo, algún día yo también ayudaría a otra mujeres a hacerlo, que sería asesora de lactancia.

Me hice esa promesa y la cumplí.

Ya soy asesora de lactancia y poquito a poco voy a asesorando a aquellas madres que lo necesitan en  mi entorno. Creo firmemente en nuestra capacidad para lograr cambios a base de conocimiento, apoyo y compromiso. Nada me hace más feliz en el mundo que sembrar lactancias felices  y duraderas en el tiempo.

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