por Rosa Martínez Marán | Oct 23, 2017 | Maternidad y Crianza Sostenible
La importancia del piel con piel para el establecimiento de la lactancia es un hecho. La comunidad científica ha determinado que la separación madre e hijo tras el parto conlleva más probabilidades de tener una lactancia más corta o de que ésta fracase directamente.
EL PARTO Y LA PRIMERA IMPRONTA
Juana y Felipe están esperando la llegada de Alberto, acontecimiento que está a punto de suceder aunque todavía no se cumplen las 40 semanas. Resulta que Alberto está sentado y por más que han intentado la rotación externa, el bebé no se gira. En el hospital donde va a dar a luz han decidido que lo mejor es practicar una cesárea y hoy mismo Juana ha sido ingresada.
Elena y Fran están también deseando conocer a Eva. Su pequeña no se ha hecho esperar y Elena está de parto. Sin embargo, Elena vive relativamente cerca del hospital y decide esperar en casa unas horas antes de irse al centro sanitario. Cuando llegan está dilatada de 6 cms y en poco tiempo entra en la fase del expulsivo.
Tras nacer la primera impronta que debería dejar huella en cualquiera de estos bebés es el contacto físico con sus madres. Ni es necesario pesarlos inmediatamente ni hacerle un sinfín de pruebas que obstaculizan un momento sagrado. Lo ideal sería colocarlos en el regazo de su madre desde el primer minuto.
Se trata de un encuentro añorado por ambas partes, durante el tiempo que ha durado la gestación tanto Juana como Elena han imaginado cómo serían sus hijos y esperan ansiosas poderl verlos por primera vez. Sin embargo, al bebé de Juana se lo muestran un momento de pasada y se lo llevan inmediatamente. Elena tiene más suerte y tras el expulsivo, tiene que esperar cinco minutos a que le pesen y le hagan una pequeña revisión.
Aunque algunos organismos internacionales como la OMS insisten en recomendar no separar a madre e hijo al menos durante la primera hora de vida no siempre se cumple. Depende del hospital donde des a luz y de sus protocolos. Por desgracia, no se le da la importancia que merece a esta cuestión.
Ya en 1960 Jhon Bowlby establecía que la impronta es la capacidad biológica para establecer apego en la primera exposición a un objeto o una persona. El ser humano nace con la tendencia innata de apegarse a sus cuidadores porque necesita asegurar su supervivencia.
EL PERÍODO SENSITIVO
Si dejamos a un recién nacido en la barriga de su madre reptará hasta su pecho y con toda probabilidad se enganchará de forma espontánea y podrá hacer una toma de hasta 70 minutos. Además es muy probable que el agarre sea perfecto. El bebé nace con ese instinto y esa capacidad, hemos tenido millones de años como especie para interiorizar este conocimiento innato. Debemos recordar que somos mamíferos y que no es hasta hace relativamente poco que existen las leches artificiales.
Y en efecto, cuando Eva vuelve al regazo de su madre comienza a succionarse las manos que tienen el olor del líquido amniótico y le recuerdan que tiene que buscar alimento. Ella comienza a buscar y su madre intenta ayudarla allanando el camino descubriendo su pecho. Eva toca el pezón con la mejilla y poco a poco se va acercando al pezón hasta que consigue agarrarlo. Es entonces cuando comienza a succionar como si lo hubiese hecho toda la vida y así permanece durante un largo rato.
Las dos horas inmediatamente después del parto abren una ventana de oportunidad altamente valiosa denominada “período sensitivo”. El bebé se encuentra bastante despierto gracias a la noradrenalina que se ha segregado durante el parto. Aunque la noradrenalina es una hormona relacionada con el estrés, en este caso es un estrés beneficioso que le va a permitir a este bebé permanecer durante unas horas en un estado de alerta tranquila. Asimismo, por la sangre de madre e hijo también circulan altas dosis de oxitocina y endorfinas. Las denominadas hormonas relacionadas con el amor.
Por esa razón, Eva busca la mirada de su madre y esta no deja de mirarla y de admirarla con gran emoción. Las hormonas del amor han contribuido a ese proceso mutuo de enamoramiento que tan beneficioso ha sido para la supervivencia de nuestra especie. Pero además ayudan a establecer el vínculo de apego entre madre e hija.
Asimismo lo primero que entra en la boca del bebé también crea impronta por lo que en la medida de lo posible lo ideal sería que fuese el pezón de su madre y no una jeringuilla, una sonda, una tetina o un biberón lo primero que entrase en su boca.
LA VINCULACIÓN AFECTIVA MADRE E HIJO
No solo la primera toma es beneficiosa para el bebé también lo es para su madre que experimenta hormonalmente una gran subida de oxitocina, este subidón hormonal provoca la contracción del útero y previene posibles hemorragias.
Es durante esta ventana cuando se establece el primer vínculo madre e hijo tras cortar el cordón umbilical. Hasta ahora ambos han sido una sola unidad, sin embargo, el bebé tardará aún mucho tiempo en hacer esa diferenciación. La lactancia le permitirá continuar manteniendo ese vínculo con su progenitora, que le nutrirá a nivel físico y emocional. Así el bebé podrá prolongar en el tiempo esas sensaciones placenteras que experimentaba en el vientre de su madre. Además, el contacto con su progenitora le permite mantener sus constantes vitales y la termorregulación.
Elena no puede parar de acariciar a su hija y de tocarla la cabeza. Siente la necesidad de besarla, incluso de olerla. Eva por su parte, se vincula a su madre a través de todos sus sentidos que se hayan alerta en esos primeros 120 minutos de vida. Reconoce la voz de su madre, ahora la escucha ligeramente diferente, pero sin duda es ella. También es capaz de reconocer su olor, mientras sigue succionando y saboreando la leche materna que tiene un sabor muy parecido al alimento que tomaba dentro del útero. Podríamos decir con toda rotundidad de Eva está absolutamente relajada y que se siente en un ambiente cálido y seguro.
MIL MINUTOS QUE VALEN POR TODA UNA VIDA
¿Pero qué paso con Juana y su pequeño Alberto? El protocolo del hospital determina que en una intervención por cesárea la madre debe permanecer en reanimación durante, al menos, dos horas. Siguiendo este obsoleto protocolo, Alberto es separado de su madre inmediatamente después de nacer. Ella apenas lo ve un momento y se lo llevan al nido con la promesa de que podrán reencontrarse dos horas más tarde. En este hospital no permiten que ya que la madre no puede hacer piel con piel lo haga el padre.
Sin embargo, la cosa se complica y madre e hijo vuelven a reencontrarse cuatro horas después. En el nido detectan que Alberto tiene baja la glucosa en sangre y sin preguntar le alimentan con leche de fórmula para prevenir una posible hipoglucemia. Siguen aplicando el protocolo defensivo. Cuando se reencuentran, Juana intenta poner al pecho a su hijo pero éste no se engancha. El bebé está dormido y la lactancia debe esperar a que el bebé esté más despierto.
Nils Bergman defiende que los primeros mil minutos de vida determinan nuestra existencia futura.
El acto de nacer produce estrés en los bebés, salimos de un hábitat húmedo y cálido a un hábitat desconocido en el que la temperatura ha descendido notablemente. Ese bebé que debe aclimatarse a un ambiente seco y completamente nuevo puede estresarse de forma importante si se ve separado de su madre.
¿COMO FUNCIONA NUESTRO CEREBRO?
Nuestro cerebro es muy complejo y desde el primer momento empiezan a funcionar los circuitos neuronales de la inteligencia emocional. Así, la amígdala que contiene el cerebro emocional se conecta al lóbulo prefrontal donde se aloja el cerebro social. Si el bebé se ve alejado de su madre activará el circuito que conecta el cortisol mientras que si se ve protegido por los brazos de su madre se conectará con el de la oxitocina.
Es muy posible que Alberto se haya sentido estresado porque ha sido alejado de su progenitora y se haya activado el circuito del cortisol, lo que le haya llevado a percibir el mundo como un lugar inhóspito. Quizás por eso, en la cuna aprieta los puños.
Diferentes estudios han demostrado que los bebés separados al nacer de sus madres mantenían seis horas después de nacer el doble de hormonas del estrés que aquellos que tuvieron la oportunidad de realizar piel con piel con su madre. Por tanto, que se active el circuito del cortisol o el de la oxitocina tiene una enorme importancia. La ciencia determina que los bebés que no han sufrido estrés al nacer tienen mejor tolerancia al estrés.
Dos días más tarde, Elena y Eva abandonan la clínica. Han decidido optar por la lactancia materna y están muy contentos porque su pequeña se agarra bien al pecho y la madre no siente dolor. No sabemos que pasará en un futuro cercano pero hay muchas posibilidades de que la lactancia se prolongue en el tiempo.
Juana se marcha un día después, bastante más preocupada que Elena. Alberto no se engancha bien al pecho y ella siente dolor cuando él succiona. En el hospital han intentado ayudarla pero lo único que han conseguido es marearla con tanto consejo inútil. Como la succión es ineficaz les han recomendado lactancia mixta, de hecho, Alberto ha tomado ya algún biberón de refuerzo. Por supuesto, que Juana puede lograr una LME (Lactania Materna Exclusiva) si se lo propone, pero no debemos obviar que si el pecho no se estimula lo suficiente, cada vez produce menos cantidad. La tendencia es a abandonar la lactancia materna en un plazo relativamente corto.
¿QUÉ CUENTAN LAS MADRES?
Estás dos historias son absolutamente hipotéticas, no existen en realidad estas dos madres y sus bebés. No es más que una recreación literaria para este post. Eso sí, basada en casos reales. Son un mero ejemplo de los muchísimos que podríamos encontrar.
En mi experiencia personal hubo separación al nacer que ya relaté en Nuestro piel con piel frustrado, una separación de cuatro días que complicó muchísimo nuestra lactancia. Y al final lo conseguí, tal y como contaba en Así logramos el enganche al pecho a las tres semanas de nacer. Mi vivencia demuestra que aunque haya separación, la lactancia no es imposible, aunque sí muy sacrificada.
Esta otra madre tuvo más suerte que yo y a pesar de la separación consiguió su lactancia casi inmediatamente:
No pudimos hacer piel con piel porque mientras me cosían los puntos de la episiotomía se llevaron a mi bebé. Establecimos la lactancia 3 horas después del nacimiento. Inexplicablemente todo fue bien, buen agarre, tenía ganita, etc. A pesar de esa espinita clavada y de no contar con ‘la hora sagrada del nacimiento’. Sonia Del Faces.
En otros casos, a pesar del piel con piel y del agarre inicial surgen problemas como los que nos comentaba esta otra madre.
Los inicios fueron duros y eso que se agarró a la primera. Tuve una mastitis y aunque me animaron a dejar de darle el pecho, seguí con ello. Montse Carpintero
Y como en este último caso, el piel con piel es una forma perfecta de iniciar una lactancia feliz y de vincular a madre e hijo.
Los inicios fueron buenos, después de un piel con piel de más de seis horas, la peque poco a poco se iba enganchando cada vez mejor. Mamaba bastante y al segundo día me subió la leche. Estábamos tan tranquilos e informados que sabíamos que iba a ir todo bien. Gema García López
En definitiva, el piel con piel al nacer es fundamental para una lactancia feliz y prolongada. Por ello, deberíamos luchar por partos cada más vez más respetados, por la desaparición de los protocolos que separan a madres y a bebés y por fomentar y defender la lactancia desde el minuto uno. Podemos parir y podemos alimentar a nuestros hijos.
Como dice Neils Bergman: “El cuerpo de la madre es la mejor máquina jamás inventada: aporta nutrición, temperatura, glucosa, desarrollo cerebral, optimismo y salud con el mínimo coste.”
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por Rosa Martínez Marán | Oct 6, 2017 | Maternidad y Crianza Sostenible
Hoy voy a contaros como logramos que mi Vikingo se enganchase al pecho a las tres semanas de nacer. Se trata de una vivencia personal que con motivo de la semana europea de la lactancia me apetecía compartir con vosotras. Llevo casi dos años posponiendo este post por diversas razones, así que ya es hora de que os cuente cómo fueron mis inicios con la lactancia y cómo a pesar de todas las dificultades lo conseguimos.
Un principio difícil
Tenía claro desde el principio que deseaba darle el pecho a mi hijo, entre otras razones porque no hay mejor alimento para un bebé que la leche materna.
Sin embargo, la lactancia no tuvo el inicio que yo quería o que había soñado. El parto inducido y la separación inmediatamente después de nacer, que ya os conté en el post Nuestro piel con piel frustrado, comprometieron nuestra lactancia de forma muy grave.
Durante el embarazo me documenté, leí todo lo que pude sobre el tema y acudí a las clases de preparto. Creía estar preparada para la lactancia. No obstante cuando me encontré de frente con los problemas me quedé paralizada. En ninguno de los libros que había leído se presentaba un escenario como el que yo tenía ante mí.
La separación al nacer fue inmediata. Acababa de ponerle al pecho y su padre estaba sacándole una foto cuando observamos que no respiraba. Se había puesto azul.
El sufrimiento fetal no fue dentro del útero sino fuera. Se lo llevaron y yo me quedé en la sala de reanimación sola y sin saber que había pasado con mi bebé. Fueron unos momentos angustiosos. Conseguí recuperar el móvil gracias a una auxiliar que buscó entre mis cosas y al rato el papá me mandó una foto de mi pequeño. Estaba vivo e ingresado en la unidad de neonatos.
La tan deseada hora sagrada pasó estando separados y cuando subí a planta aún sin poder mover las piernas por el efecto de la epidural inmediatamente fui a ver a mi pequeño. Lo habían ingresado, en principio, para unas horas. Sin embargo, una vez recuperado del episodio de hipoxia perinatal habían detectado una hipoglucemia.
Inmediatamente y siguiendo el protocolo del hospital le habían alimentado con leche de fórmula, a nadie se le ocurrió ir a buscarme e intentar darle mi propia leche. Mi bebé no metabolizó bien la fórmula y la vomitó. Eso les puso de nuevo sobre aviso y determinaron dos cosas: por un lado, que se quedaría en observación unas 24 horas más y por el otro, prohibirme la lactancia materna durante ese primer día.
Como debían suplementar esas 24 horas con leche de fórmula sí o sí, solicitamos que le dieran la leche a través de jeringuilla para evitar el biberón. Una de las cosas que más temía era la interferencia entre el biberón y el pecho. Me daba miedo que él aprendiese a succionar con biberón y cuando le ofreciese el pecho ya no lo quisiera.
Absolutamente nadie me dijo que era muy importante que me estimulase el pecho con un sacaleches de forma inmediata después del parto. Yo me sentía agotada y aturdida y esa idea tampoco pasó por mi cabeza. Perdimos un tiempo precioso.
Esa tarde-noche de sábado en la unidad de neonatos pasó sin poder ofrecer el pecho a mi Vikingo y sin estimulación alguna.Al día siguiente la sala se llenó de madres y pude observar cómo se estimulaban el pecho con sacaleches que había en la propia unidad. Entonces, yo también solicité uno, aunque aún no se hubiese levantado la prohibición médica. Nadie fue capaz de decirme cuanto tiempo debía estimularme el pecho ni cuantas veces al día.
En nuestra presencia se alimentaba al bebé con jeringuilla, de hecho, pedimos que nos enseñaran a utilizarla para alimentarle nosotros. Cuando por fin pude ofrecerle el pecho mi Vikingo no se enganchó pese a intentarlo en cada toma. En los cuatro días que estuvo ingresado las enfermeras de la unidad se dedicaron a darme información contradictoria sobre como tenía que ponerle al pecho. Algunas me indicaban que le enchufase el pecho sin más, vamos lo que no hay que hacer. Más o menos las enfermeras me venían a decir que era una inepta y que todo era culpa mía porque no sabía ponerle bien al pecho o no seguía sus consejos.
Traté de aplicar todo el conocimiento que había leído, pero me fue inútil. No era tan fácil como en la teoría. Por supuesto, nadie tenía en cuenta que el bebé era prematuro, que pesaba apenas 2 kilos y que no tenía fuerza para succionar. Eso lo supimos más tarde.
Poco antes de irnos a casa descubrimos que cuando le daban las tomas nocturnas aprovechaban para dárselas con biberón. Lo supimos porque a una enfermera se le escapó un comentario en nuestra presencia: “¡Qué bien se toma los biberones!”. Nos pusimos furiosos porque lo habíamos dejado muy claro que de ninguna manera queríamos que se le alimentase con biberón. Hoy sé que teníamos que haber denunciado pero yo solo quería irme a casa y estar tranquila para conseguir mi ansiada lactancia.
No podrás amamantar a tu hijo
Dos días después de nacer el Vikingo seguía sin salirme absolutamente nada del pecho, ni gota, a pesar de estar estimulándome el pecho con sacaleches. Empezaba a estar preocupada. La mañana del lunes en la revisión rutinaria con la ginecóloga se lo comenté. Ni corta ni perezosa me agarró el pecho y empezó a estrujarlo hasta que salieron unas gotitas. Me hizo un daño horrible, pero ver esas gotitas de calostro me hicieron enormemente feliz.
A partir de entonces empezaron a salir gotas y los siguientes dos días pudimos completar la leche de fórmula con mi escaso calostro. Aún así seguimos intentando el enganche sin ningún éxito.
Yo estaba convencida de que el ambiente del hospital, mi nerviosismo y los malos consejos del personal sanitario eran el motivo por el que la lactancia no se lograba. Pensaba que al llegar a casa, una vez estuviera relajada, el problema se arreglaría.
Pero al llegar a casa, el peque siguió sin engancharse al pecho. Y para nuestra desesperación y desconsuelo tuvimos que optar por comprar leche de fórmula. Seguía sacándome leche y dándole pero era tan poquita que cubría solo una toma al día. Esperaba la subida de la leche, pero nunca llegó. Para colmo, el sacaleches que tenía no iba bien, el embudo era demasiado pequeño para mi pecho y me hacía daño.
La jeringuilla era complicada de conseguir e incómoda para nosotros, así que también tuvimos que ceder ante los biberones. Al menos elegimos una marca que parecía respetar el patrón de succión de los niños de pecho. ¿Era cierto? Imposible saberlo, pero fue lo que más nos convenció en ese momento.
Llegados a este punto, más de una habría pensado en abandonar:”Lo he intentado todo””No se agarra””El biberón no es tan malo después de todo”. Incluso tu entorno trata de rebajar la tensión intentando convencerte de que no hay ningún problema por dar biberón. Pero yo me resistía con todas mis fuerzas. No era lo que queríamos y no estaba dispuesta a rendirme aunque si empezaba a desesperarme.
Pon una asesora de lactancia en tu vida
Al día siguiente del alta fui a ver a la médica de cabecera y le comenté muy angustiada que el bebé no se enganchaba al pecho. Entonces ella me habló de la existencia de las asesoras de lactancia y me dio algunos contactos por si quería buscar asesoramiento personalizado.
Ese mismo día llamé a algunas de las asesoras recomendadas y me decanté por la que me atendía más rápido. Me daba cita para el día siguiente, 15 de mayo y festivo en Madrid. La asesora era Bettina Gerbeau, una reconocida IBCLC. Ella tuvo la deferencia de atenderme en ese día de fiesta. Algo de la que le estaré eternamente agradecida.
La consulta fue clarificadora en todos los sentidos, ya que dio con la clave del problema inmediatamente. Al revisar al bebé y observar mi pecho detectó lo que pasaba: por un lado, mi pezón era demasiado grande para la boca del bebé y su boca de prematuro demasiado pequeña, había un impedimento fisiológico en ese momento para lactar. Vino a decir, más o menos, que era imposible que se enganchase al pecho en esas circunstancias. Por el otro, nuestro bebé era prematuro y no tenía fuerza para succionar.
Era necesario esperar. Cuando alcanzase aproximadamente los tres kilos podría engancharse al pecho. Eso podía suceder en dos o cuatro semanas aproximadamente. ¿Y qué hacer hasta ese momento?
Yo le comenté que apenas me salía leche, que ni siquiera había tenido la famosa subida. Y ella estuvo de acuerdo en que había que reactivar mi producción porque era francamente escasa. Me explicó que íbamos a tratar de hacer una relactación. Que era lo habitual cuando un bebé no ha tomado nunca leche materna o que ha estado haciéndolo pero se ha interrumpido la lactancia durante un largo período por algún motivo.
Yo estaba convencida de ello, estaba dispuesta a hacer lo que hiciese falta con tal de conseguir lactar a mi pequeño.
En un momento que fui al baño, la asesora le dijo a Papá Idiota que lo tenía muy difícil pero que le sorprendía verme tan decidida de llevar a cabo el plan de relactación, ya que requería de un gran sacrificio. Y entonces, Papá Idiota le dijo que eso era porque no me conocía, que la palabra rendición no forma parte mi vocabulario.
La extracción poderosa y mucho apoyo
El método era bastante sencillo aunque no exento de sacrificio y ayuda logística. Debía estimularme el pecho entre 10 y 12 veces al día y en períodos de 5-10 minutos incluso durante la noche. Algo así como cada 2 horas y no dejando que pasasen más de tres horas entre una extracción y otra. Además, debía intentar hacer piel con piel todo el tiempo que pudiera siempre en ratos en los que el bebé estuviese relajado. Se trataba de que el tuviese el pecho al alcance y que pudiese recordar el efecto de succión.
Me dejó muy claro que el Vikingo no se engancharía hasta que no creciese un poco más, siendo más precisos, hasta que no alcanzase los tres kilos. Para entonces debía haber aumentado mi producción o el bebé rechazaría el pecho si no encontraba alimento suficiente.
Uno de los problemas que tenía era el sacaleches, que no me iba bien. Ella me vendió el Medela Swing. Me decanté por el doble porque si tenía que estar constantemente conectada al sacaleches al menos que pudiera estimular los dos pechos a la vez.
Al principio, fue un poco locura porque estaba conectada al sacaleches todo el día. Mientras que yo me sacaba leche Papá Idiota aprovechaba para darle el biberón al bebé. Las horas que Papá Idiota estaba trabajando seguía el plan como podía porque mi pequeño prematuro pasaba más tiempo despierto de lo esperado.
Sin el apoyo incondicional de mi pareja no hubiese podido lograrlo, ya que logísticamente él se ocupaba de todo lo demás. Además me apoyaba y estaba tan convencido como yo en que debíamos intentarlo hasta el final. Gracias infinitas Papá Idiota, hoy y siempre formamos un gran equipo.
Mi producción aumentó, pero tampoco de una forma escandalosa, como mucho pude cubrir alguna toma más. Por supuesto,que intentaba ponerle al pecho cada vez que podía pero no se enganchaba. Su boca seguía siendo muy pequeña. Era cuestión de esperar y seguir intentándolo.
Y un día se hizo el milagro: logramos el enganche al pecho
Entre medias acudí a la matrona unas cuantas veces. Mi adorada Pilar, que ahora disfruta de su jubilación, siempre me recibía con una sonrisa y me animaba. Me decía que no tenía ninguna duda de que lo conseguiría. Ella también veía el problema del tamaño de la boca del bebé pero ni le parecía patológico ni insalvable.
Ese apoyo incondicional para mí fue vital, porque necesitaba seguridad en mí misma y deseaba con todas mis fuerzas que el milagro se diese. Cada vez que acudía a la consulta tratábamos de engancharlo, primero con pezoneras por si era más fácil. Lo logramos en dos ocasiones, pero mamaba un poquito y enseguida se cansaba. Su reflejo de succión era muy débil.
En esto pasaron casi tres semanas. Tiempo suficiente para que más de una hubiese tirado la toalla sobre todo por el cansancio acumulado, la ausencia de resultados y la falta de sueño que me tenía agotada.
Pero yo soy de ideas fijas y nunca me rindo. Y esperaba y me desesperaba por que llegase el momento en que mi bebé pudiera agarrar el pecho y succionar. En una de las visitas a la matrona el Vikingo se enganchó sin pezonera. Volví muy contenta a casa y convencida de que lograría mi propósito. Me dije a mi misma: “Si lo he conseguido allí también puedo conseguirlo en casa”. Y en efecto, dos días después logramos el añorado enganche al pecho. Lo recuerdo como uno de los días más felices de mi vida.
Estábamos como siempre tumbados y desnudos, haciendo piel con piel para favorecer el autoenganche. Él descansaba entre mis pechos y de repente, no sé cómo, ladeó la cabeza, se encontró con el pezón, abrió la boca y se enganchó. Así de fácil. No podía creerlo. Estaba succionando y no se soltaba. Estaba loca de alegría.
El camino hacia la lactancia materna exclusiva (LME)
Lo malo es que me dolía el pecho, veía las estrellas cuando se enganchaba. Y volví a visitar a Bettina y revisamos el enganche. Logramos mejorarlo un poquito y buscar posturas más cómodas para lactar.
Poquito a poco nos fuimos acoplando, el Vikingo tuvo que aprender a succionar mejor, yo a colocarlo de forma correcta al pecho para que no me hiciese daño. Y despacito empezamos a retirar la leche de fórmula y a sustituirla por una toma de pecho. Yo deseaba una lactancia en exclusiva pero me conformaba con una lactancia mixta. De hecho, en las revisiones del hospital me habían insistido en que optásemos por complementar porque era prematuro.
Sin embargo, la asesora de lactancia y la pediatra nos apoyaban en el objetivo de alcanzar una lactancia materna en exclusiva. Y la verdad es que nuestro peque llevaba un ritmo de crecimiento perfecto, siempre teniendo en cuenta su prematuridad.
Lograr la lactancia exclusiva nos llevó algo más de un mes. Las últimas tomas que incluí fueron las de la noche. Temía que durmiese peor cuando lo hiciera. Sin embargo, era imprescindible si quería que la lactancia se estableciese correctamente y fuese duradera. Y fue maravilloso porque empezamos a dormir.
Yo le dejaba el pecho disponible y él se enganchaba. Apenas me despertaba me volvía a dormir. Ya no había que levantarse medio dormida y preparar un biberón ni a las tres ni a las seis de la mañana. Él se servía a su gusto y los tres descansábamos tan felices. Y hasta hoy, que seguimos lactando dos años y medio después.
Dos años y medio después puedo afirmar con rotundidad que luchar por mi lactancia fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.
Me siento muy afortunada porque pudimos superar todas las dificultades y disfrutar juntos de esta experiencia. La lactancia me ha ayudado a conectarme con mi hijo y a fortalecer el vínculo entre él y yo y eso es algo que nunca nadie podrá arrebatarnos a los dos.
En aquellos momentos en los que me desesperaba y sentía que se acababan las fuerzas me prometía a mi misma que si lograba dar el pecho a mi hijo, algún día yo también ayudaría a otra mujeres a hacerlo, que sería asesora de lactancia.
Me hice esa promesa y la cumplí.
Ya soy asesora de lactancia y poquito a poco voy a asesorando a aquellas madres que lo necesitan en mi entorno. Creo firmemente en nuestra capacidad para lograr cambios a base de conocimiento, apoyo y compromiso. Nada me hace más feliz en el mundo que sembrar lactancias felices y duraderas en el tiempo.
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por Rosa Martínez Marán | Sep 25, 2017 | Vida Sostenible
En el post de hoy te vamos a dar 5 poderosas razones por las que merece la pena volver a estudiar en la edad adulta. No importa en qué momento dejaras tus estudios y los motivos que te llevaron a tomar esa decisión.
Cabe dentro de lo posible que estudiases aquello que querían tus padres pero no lo que tú realmente querías. O que estudiases algo que hoy ya no te motiva o que ya no te interesa lo más mínimo. Entra dentro de lo posible que dejases de estudiar por las circunstancias más pronto de lo que hubieses deseado y tengas clavada esa espinita.
Detrás de cada abandono hay una historia personal: en unas ocasiones fue la necesidad, en otras el aburrimiento o un suculento contrato laboral que luego se tornó en pura y dura explotación. Pero cuando eres joven la independencia que da el dinero suena a música celestial.
Los posibles son infinitos, únicos e intransferibles. Dependen de la persona y de sus múltiples circunstancias. No importa el pasado porque ya no podemos cambiarlo pero sí podemos cambiar el futuro. Podemos y debemos hacerlo si está en nuestra mano.
Sin embargo, una voz te disuade de la idea cada vez que pasa por tu cabeza. Tienes hijos, una pareja, un trabajo, un hogar, unas responsabilidades diarias que no se acaban nunca, que abarcarían las 24 horas si no decidieses que es el momento de parar. ¿Te suena?
¿Qué es lo que tú quieres? ¿Te has parado a pensarlo? Date un minuto para reflexionar, seguro que vas a necesitar más de uno.
¿Ya lo sabes?
Si estás pensando en volver a estudiar te doy la enhorabuena porque has tomado una gran decisión que puede cambiar tu futuro y el de tu familia. Retomar los estudios, reciclarse en otra profesión o estudiar unas oposiciones son estupendas opciones, la elección de una u otra depende de tus circunstancias.
Ahora sí, va a ser duro. No te voy a mentir y decirte que una carrera o unas oposiciones se aprueban en dos ratos y sin hacer sacrificios. Somos adultas, así que mejor te hablo con sinceridad. Será difícil pero no imposible. Tendrás que pactar con tu entorno y sacrificar muchos momentos pero la recompensa puede ser inmensa.
1.- Mejores perspectivas laborales
Si estás trabajando actualmente piensa en tu trabajo, ¿te gusta? ¿Te has sentido quemado en los últimos meses? ¿Te sientes desaprovechada o desmotivada?
Todas pasamos por momentos en los que el trabajo nos agobia o nos hace sentirnos sobrepasadas sobre todo si trabajamos por objetivos de empresa. Pero si la situación se alarga desde hace tiempo y ya no eres feliz haciendo lo que haces igual es el momento de plantearse otras posibilidades.
¿Dónde te ves dentro de cinco años? Seguro que en la idílica imagen que tienes en tu cabeza no estás en tu trabajo actual aguantando a un jefe malhumorado o perdiendo la vida detrás de un mostrador.
Puede ser que estés en paro y que las ofertas de empleo que te llegan sean para trabajar en precario. Puede ser que tu viejo empleo hoy ya no exista o esté en vías de extinción. Nosotros crecimos en una imprenta que era el negocio de mis padres y que luego continuó mi hermano. Hoy en día las imprentas son pequeños reductos que resisten a la era digital con la certeza de luchar contra Goliat. Es una vía muerta. ¿Cuántas vías muertas ves en tu camino?
Vivimos en una sociedad cambiante, lo que ayer era un trabajo seguro hoy ya no lo es. En la época de nuestros padres o de nuestros abuelos la gente se jubilaba en la misma empresa en la que había obtenido su primer empleo. Hoy las relaciones laborales no se caracterizan por su fidelidad, cuando ya no te necesitan o pueden contratar más barato te despiden sin darte ni las gracias. ¡Bienvenidos al libre mercado!
Muchas profesiones van desapareciendo para dejar paso a otras muy relacionadas con el devenir de los tiempos. Hace 20 años era inimaginable el perfil profesional de un comunity manager. Hoy es una de las profesiones más demandadas en el mundo online. Todo aquel que tiene una empresa necesita una presencia online y gestionar redes sociales. Es solo un ejemplo de cómo el mercado laboral evoluciona a un ritmo loco y vertiginoso.
Reciclarse no es un drama, es una necesidad si quieres tener mejores oportunidades de futuro. Puede ser que estés pensando en emprender, si es así, la formación es básica para poder sacar adelante tu proyecto y lograr tener tu propio negocio y no depender de nadie.
Merece la pena formarse en aquello que nos gusta o que nos motiva, son dos ingredientes básicos para lograr el éxito en los estudios. Mejores conocimientos se traduce en mejores puestos de trabajo, mejores horarios y mejor salario.

Razones por las que volver a estudiar
2.- Serás un ejemplo para tus hijos
No hay mejor arma educativa que el ejemplo. No puedo pedirles a mis hijos que tomen verduras si yo no las pruebo o pongo cara de asco cada vez que las veo. Es una incongruencia.
Igualmente que tus hijos te vean estudiar y esforzarte para sacar adelante tus estudios es una semilla sembrada para el futuro. Ellos te van a animar y van a celebrar cada examen aprobado porque tú les vas a hacer partícipes de ello. Pues sí, amiga, les estás inculcando el esfuerzo, el deseo de superación y la motivación en estado puro.
Se tomarán más en serio su formación y querrán estudiar. Tus hijos te imitarán y querrán algún día ser como tú.
3.- Mejorará tu autoestima
Hace años fui profesora en un centro de Educación de adultos, gran parte de mis alumnos eran personas entre los 30 y los 40 años que habían decidido retomar sus estudios a pesar de todas las responsabilidades que tenían encima.
Yo no me cansaba de decirles lo orgullosa que me sentía de ellos. Recuerdo en especial a un alumno que nos contó un día que había abandonado sus estudios porque se sentía inferior a sus compañeros y pensaba que era tonto. Había vuelto a estudiar porque necesitaba el titulo para ser ascendido en su empresa. Estaba perplejo ya que había empezado a sacar buenas notas por primera vez en su vida.
Así que si alguien te dijo que no eras inteligente o que no servías para estudiar, te mintieron. Todo el mundo puede estudiar si se lo propone y trabaja duro. Habrá materias que te cuesten más que otras pero sí se puede. Retomar los estudios es un poderoso acicate para la autoestima. Sacar buenas notas es un chute más potente que cualquier droga.
Solo te pondré otro ejemplo, al acabar el curso, mis alumnos tenían una mejor autopercepción de sus capacidades y habían ganado en seguridad en sí mismos.
4.- Harás nuevas amistades
La amistad es un potente antídoto contra el estrés y la soledad. Volver a estudiar te permitirá conocer a otras personas y relacionarte con gente que no pertenece a tu círculo más cercano. Eso siempre resulta enriquecedor, ya que se amplía tu visión del mundo. Hacer nuevas amistades ayuda a no abandonar cuando uno siente que flaquean las fuerzas.
Es muy importante apoyarte en personas con tus mismos intereses, podéis intercambiar apuntes, consultar dudas, repasar un examen en la biblioteca o crear un grupo de trabajo. Durante mis años de estudio he hecho grandes amig@s que aún hoy me acompañan en el camino.
Quién sabe si de esa relación sale una amistad, un proyecto común o una pareja. Ya se sabe, los designios del señor son inescrutables.
5.- Por el placer de aprender
Sí, has leído bien. Absolutamente por placer. El ser humano es curioso por naturaleza y nuestro cerebro está diseñado para aprender continuamente. De hecho, aprender en la edad adulta hace que se generen neuronas en el hipocampo lo que se traduce en una mayor plasticidad cerebral en la vejez.
Aprender por placer, porque sí. Porque este tema me interesa y quiero profundizar en él. Aprender sobre aquello que nos gusta o que nos apasiona es una forma de realización personal.
Te confieso algo, yo no dejo de aprender, me interesan muchos temas y me encantaría poder saber más sobre ellos. Mi sueño: un año sabático en el que poder aprender y poder saciar mi sed de conocimientos.
No hace falta que seas tan radical como yo, pero si algo te motiva y te apetece saber más sobre ello, adelante. Puede ser que algún día ese hobbie se convierta en tu forma de ganarte la vida.
¿Todavía tienes dudas sobre si deberías volver o no a estudiar? Cuéntame que es lo que te frena.
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por Rosa Martínez Marán | Ago 31, 2017 | Maternidad y Crianza Sostenible
Regresamos con Un café en la Tribu con una invitada especial, Lédif Torres de Aranguren de la comunidad Soy un Cerezo. Lédif es una de mis mejores amigas virtuales y una gran profesional experta en lactancia, puerperio y crianza respetuosa. Además es madre de dos preciosas niñas a las que adoro.
A finales de junio me acompañó en la Fanpage de Mamá y la Tribu, estuvimos charlando sobre puerperio, un tema que ella conoce muy bien y que es la base de esta entrevista escrita. Si quieres vernos en directo te dejó aquí el enlace: charla sobre puerperio.

Lédif Torres de Aranguren: el puerperio es la etapa más intensa de la transformación femenina
Además en pocos días da comienzo su primer curso online, Los ocho principios de la crianza respetuosa y tenemos una sorpresa muy especial para las lectoras de Mamá y la Tribu que desvelaremos al final del post.
Y sin más, empezamos 😉
ENTREVISTA
- Defínenos que es el puerperio. Seguro que entre las seguidoras del blog hay alguna mamá que esté embarazada o que haya dado a luz recientemente y no lo tenga muy claro. ¿Cómo lo definirías?
Puerperio si lo buscas en el diccionario, lo puedes encontrar de dos maneras: por un lado, se puede definir como el período que ocurre inmediatamente después del parto y que dura entre 6 y 8 semanas. Por otro, se define como el período de recuperación del aparato reproductor de la mujer después del parto. .
- Entonces, ¿puerperio y posparto son lo mismo?
No, no lo son. Estas definiciones que acabamos de dar pueden confundir a las madres y hacerlas creer que puerperio es lo mismo que posparto. El posparto forma parte del puerperio y se enfoca más en la recuperación física de la madre, lo que se ha denominado cuarentena. Las expertas en puerperio lo definen como el período de recuperación física y emocional que tiene la mujer desde el momento que nace su hijo hasta incluso dos años después.
- Por tanto, entiendo que el período puede ser más amplio de lo que nos han contado.
Por supuesto, el período marcado de 4 a 8 semanas es un invento de la parte médica. El objetivo es que la madre vuelva a ser “normal” cuanto antes, es decir, vuelva al trabajo y cumpla con todo lo que la sociedad exige a las madres. Una cosa es lo que dicen los médicos y otra cosa lo que nosotras vivimos, sentimos y experimentamos.
Yo suelo definir el puerperio como la etapa más intensa de la transformación femenina. Las mujeres, como somos cíclicas, sentimos más y tenemos una mayor sensibilidad para entregarnos a la transformación. Aunque sea tu quinto hijo o el primero, el cambio que da tu vida no se compara con nada que hayas vivido antes.
- La sociedad te pide que vuelvas a ser normal. Sin embargo, ¿qué entendemos por normal? Porque si normal es volver a tener la misma vida que tenías antes, eso es imposible. Y si es igual, quizás hay un problema de desajuste.
Claro. El posparto es la palabra que nos ha sido comercializada, que conocemos. Se suele decir “está en postparto”, casi que con desprecio. Se trata de un período en el que cambiamos, pero es que una mujer después de tener un hijo jamás vuelve a ser lo que era antes. Y hombres y mujeres debemos sensibilizarnos sobre ello. El mundo va muy rápido y pretendemos que una mujer en 40 días vuelva a ser lo que era y eso no va a pasar.
- ¿No piensas que lo que hay es un gran desconocimiento sobre el tema? Parece que el posparto es una cosa terrible que hay que pasar lo antes posible y que llegas al día 41 y estás estupenda. Te valen tus vaqueros que te ponías antes del embarazo y estás superfeliz. Y esa no es la realidad.
Estoy contigo en que hay cierta desinformación o ignorancia sobre la cuestión. Hemos recibido una información adulterada. Por eso, yo decidí que tenía que transmitir este mensaje a otras mujeres, porque merecemos saber la verdad. Tenemos que darnos permiso para expresar lo que sentimos “Soy puérpera y me estoy volviendo loca, ¿y qué?”.
El término se va a seguir usando por parte de nuestro entorno pero nosotras debemos saber que su significado es mucho más amplio. Incluso llega un momento en que el médico que nos atiende nos da licencia para volver a tener relaciones sexuales con nuestra pareja.
- Toda la razón, y es posible que no te apetezca o que aún no te hayas recuperado del todo del parto sobre todo si fue muy intervenido.
Efectivamente, no se ha pasado. Siempre insisto en mis consultas en que todo depende de tu propia historia familiar, quién eres tú, como te sientes tú, como vives tú, qué quieres, qué necesitas y a partir de ahí se crea tu historia como puérpera. Hay mujeres que salen del puerperio antes de que su hijo cumpla los dos años, otras cuando han cumplido los tres años. ¿Quién puede saber eso? Cada mujer. Y nadie tiene derecho a decirte que en 40 días, en 50 días o un año vas a volver a ser como antes, porque eso no va a pasar. Así el puerperio es el período que empieza cuando la madre da a luz y que se puede extender un año y medio, dos años o tres años. Todo va a depender de la situación real que este viviendo esa madre. Además cada puerperio es diferente.
- ¿En el puerperio influye el parto que has tenido?
Por supuesto. Todo depende de cómo tú te encuentras en el momento en que te conviertes en puérpera y eso lo vas a descubrir tú misma. Depende de si tuviste cesárea por decisión propia o por indicación del doctor, si tuviste un parto respetado, si sufriste violencia obstétrica, si el parto fue en tu casa o en el hospital.
- Supongo que también influirá el cómo hayas vivido tu parto. Por ejemplo, una mujer puede tener un parto muy intervenido y tener la sensación de que ha tenido muy buen parto.
Absolutamente. Por eso, te decía que va a depender de la realidad actual de la mujer una vez que nace su bebé. Una mujer puérpera vive en una onda o en una sintonía completamente diferente a la de la gente que no está en ese período.
- ¿Debería una mujer prepararse para el puerperio ya desde el embarazo?
Sí, rotundamente. La mujer embarazada, su pareja y las personas que la vayan a acompañar deberían estar informadas.
- ¿Qué siente una madre cuándo está en el puerperio?
Muchas veces en mis consultas de lactancia atiendo a mujeres que acaban de tener a sus bebés y que lloran y lloran y no saben por qué. Cuando una mujer está embarazada se ve bella y está contenta porque va a ser madre. Nadie nos cuenta que cuando nazca el niño va a haber una explosión total dentro de nosotras. Se inicia un proceso de transformación que si no estás preparada o no tienes una información veraz te puede desestabilizar y llevarte a lo que se conoce como depresión posparto.
Aunque el bebé ha nacido madre e hijo siguen formando una sola cosa durante meses. Un solo sentir, la diferencia es que ya no está dentro de ti. Ahora tienes que cargar al bebé 24 horas al día y amamantarlo.
Se crea una burbuja en la que solo tienen cabida madre e hijo y el entorno no siempre lo entiende y la madre puede sentirse rechazada. Nos falta información y no estamos preparados para aceptar lo que ella está viviendo y poder arroparla. Una mujer puérpera pasa por un proceso que se conoce como desestructuración emocional. Tu cuerpo físico se abrió para darle paso a un bebé. La desestructuración emocional es que por dentro te rompes en pedacitos y eso nos pasa a todas. Como lo lleves depende de ti, de tu historia familiar, de tu entorno. Yo tengo una maestra de puerperio, Raquel Tasa. Ella hizo un vídeo donde recopiló varias respuestas de mujeres que contestaban a esta pregunta: “¿Qué es para ti el puerperio?”. Y cada una de ellas daba una respuesta diferente. Lo que sí sucede es que algo se rompe dentro de ti. Por eso es tan importante el tiempo, para que tú recojas esas piezas que se soltaron y empieces a armarlas de nuevo. Y las a vas a armar aprendiendo a cuidar a este hijo.
- Yo mi puerperio lo recuerdo como una etapa muy intensa. Los primeros cuarenta días fueron horribles, necesitaba curarme de ese parto tan intervenido. Además mi hijo no se enganchaba al pecho porque era muy prematuro y yo quería dar lactancia materna. Me costó muchísimo que se enganchase al pecho pero al final lo conseguí.
Claro, es que no se trata solo de un trabajo físico sino también emocional. Cuando la madre se permite sentir lo que está sintiendo, llorar, drenar, el niño se agarra al pecho. En este punto es donde yo trabajo en mis consultas, donde se encuentran puerperio y lactancia.
Me pasó algo muy curioso con una amiga embarazada. Cuando ella me contó que estaba esperando un hijo yo empecé a pasarle mucha información, pero la espanté y ella salió huyendo. Cuando le faltaba un mes para dar a luz volvió a mí. Y me dijo: “Cuando empezaste a hablarme y a mostrarme todo eso yo no estaba preparada y me asusté mucho porque eso no tenía nada que ver con lo que yo quería escuchar. Pero ahora me doy cuenta de que tu punto de vista ha sido el más sensato hasta ahora, así que me puedes acompañar hasta que nazca mi bebé.” Más tarde, cuando nació su hijo, ella me dio las gracias por haber insistido porque todas las madres deberían saberlo.
- Por eso es tan importante el apoyo emocional en esta etapa. No solo de tu pareja y del entorno, sino que también llegados al caso recurrir a una asesora de lactancia o a una consejera para que te ayuden a canalizar tus emociones.
Es indispensable. Es muy importante que la mujer y su pareja sepan. Una amiga online, Eva, de Mamá Convergente en una charla online dijo: “La mujer recién parida no necesita un padre para sus hijos, sino que necesita a esa pareja para ella”. A mí me impactó porque era algo que yo pensaba desde hace tiempo y no lograba encontrar las palabras. Yo tengo como regalo de suscriptores una guía: El rol del padre en la lactancia materna. Y le dije a Eva que iba a editar la guía para introducir su comentario.
El apoyo emocional es fundamental. Llega la suegra, la abuela, la vecina y todas quieren cargar al bebé. Pero la madre que acaba de parir y que está conociendo a su bebé lo único que desea es estar acurrucada con su hijo. Lo que necesita es que le atiendan la casa, que le frieguen los platos, que hagan la comida, etc. La persona que acompaña, el padre o la abuela, deben encargarse de todo lo que no sea el bebé y deben atender a la madre.
- ¿De lo que se trata entonces es de atender las necesidades de la madre? Si las necesidades de la madre están cubiertas el bebé también se sentirá bien.
Cuando te llega el momento del puerperio no quieres visitas, no quieres que te hablen y menos si tienes dolor físico. El primer mes es el más impactante. Una de las frases que me gusta usar para definir las tareas del acompañante de la madre sea quien sea, es que se convierta en superhéroe porque la va a cuidar y la va a proteger. Este es el ideal, otra cosa es que se cumpla
- ¿Cuáles son las molestias más importantes que sufre una mujer en el puerperio?
Todo va a depender de la situación y del entorno en el que se encuentre. Las personas que no lo han vivido no lo entienden y es cuando te sientes fuera de lugar, sola y loca. Cuando nace tu bebé, cuando empiezas a ser madre pasa algo dentro de ti que causa mucho dolor aunque lo vivas con toda la tranquilidad del mundo. Es algo así como revivir nuestras infancias y en nuestra generación en muchísimos casos eso causa dolor. Es una de las molestias más crudas que podemos vivir las mujeres durante el puerperio.
- Sería una molestia emocional más que física, ¿verdad?
Exactamente. Molestias físicas siempre hay, tu cuerpo se abrió paso para que salga otro cuerpo y eso duele. Aunque la lactancia no debería doler, hay muchos casos en que el primer mes puede ser muy doloroso. Todo cambia y este es un cambio que te puede doler muchísimo aunque estés muy preparada. Hay momentos en que te tienes que dejar llevar y sentir ese dolor porque es el dolor de la transformación. Sentirlo y drenar para recuperarte y volver a empezar. Nosotras podemos pasar por este período de transformación porque tenemos ese gran regalo que es nuestro hijo. Esa explosión de oxitocina que disfrutamos en medio de lo que puede ser ese volcán del puerperio.
- ¿Cómo fue el puerperio de tus dos hijas?
Dos situaciones de vida completamente diferentes, por eso repito que cada puerperio es especial y es único. Con Valentina, que fue la primera, habíamos preparado parto en el agua, nos habíamos informado muchísimo. Pasé por cinco ginecólogas, mujeres, antes de irme con el doctor con el que me quedé, gracias a mi amiga Catherine que ha sido mi doula, mi matrona, mi todo. Ella fue la que me mostró este mundo. Este doctor era el único que hacía parto en el agua. Cuando estaba en la semana 39 tuve que hacer un viaje relámpago, tenía una barriga enorme y ella estaba en posición pero aún no se había colocado. A raíz de este viaje la bebé se dio la vuelta y se sentó. Así que tuvo que nacer por cesárea.
El doctor me hizo realizar antes de la intervención un ejercicio de conexión mental y emocional con mi bebé para digerir la intervención. Yo vi toda la cesárea y eso también me ayudó. Cuando ya estuvimos en la casa no lograba que Valentina se pegara al pecho y estuve llorando como tres días. Pero recuerdo que como a las dos semanas empecé a sentirme un poco más fuerte, a ver la luz. Tenía a mi disposición tres doulas maravillosas que me ayudaron, Catherine, Rina y Mar. Ellas me sostuvieron. Grecia nació en EEUU y fue diferente. Fue parto natural pero hubo violencia obstétrica. Mi madre vino para acompañarnos pero solo pudo estar tres semanas. Mi esposo trabajaba 12 horas y yo me encontraba sola en una ciudad nueva y con dos hijas, una recién nacida. Para mí este puerperio fue muy difícil, hacía el esfuerzo pero se me hacía muy duro. Me enfermé incluso de la piel. A las 6 u 8 semanas empecé a encontrarme más fortalecida. Por supuesto que contaba con el apoyo de mi pareja, él trabajaba muchas horas fuera de casa pero siempre estaba pendiente de nosotras.
- ¿Qué les dirías a las futuras madres que nos estén leyendo?
Por favor, busquen una tribu. Es algo muy importante, busca mujeres que estén en tu misma situación. Yo pertenezco a varios grupos, está el grupo de mis amigas puérperas y luego hay otras tribus para cuando los bebés han crecido. Es algo muy importante para afrontar la maternidad y la crianza.
Y ahora sí, vamos con el regalo que ha dejado para nuestra comunidad. Si tú también quieres Sembrar recuerdos de amor puedes hacerlo a un precio muy especial. Lédif nos ofrece un 40% de descuento en el curso. Si estás interesada manda un email a ledift@soyuncerezo.com y pon en el asunto del correo: cupón mamá y la tribu.
Si te ha gustado la entrevista comparte, nos hace inmensamente felices 🙂
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por Rosa Martínez Marán | Ago 24, 2017 | Solares Sin Tóxicos
Hoy descubriremos cómo tu protector solar contamina el mar sin que seas consciente de ello. En esta saga de post dedicados a los protectores solares nos faltaba hablar del enorme impacto medioambiental que supone el uso indiscriminado de las cremas solares para los ríos, mares y océanos.
El verano trae consigo las ganas de piscina, playa o río. Dependiendo de la zona en la que vivas habrás escogido uno u otro lugar para refrescarte. Irás con los niños y un sinfín de cosas entre las que no puede faltar un protector solar. Ya hablamos de lo importante que es proteger a los niños del sol y de cómo elegir un protector solar libre de tóxicos. Sin embargo, no nos detuvimos en desglosar lo enormemente contaminantes que son las fórmulas que emplean los protectores solares más habituales.
Un gesto habitual al llegar a la playa es untarnos de crema por entero para protegernos del sol. Más tarde entramos en el agua y esa crema que nos habíamos untado generosamente se diluye en el mar sin que nos demos cuenta. Más tarde volveremos a repetir la operación y un día tras otro, el tiempo que duren nuestros días de asueto. Así, cada uno de los usuarios de la playa abarrotada en la que pasas las vacaciones.
No sé si te has fijado alguna vez en la película amarillenta y grasienta que podemos encontrar en la orilla, son la punta del iceberg de la contaminación que dejan las cremas solares.
Porque ese gesto inocente y cotidiano de echarnos crema solar tiene un enorme impacto negativo para el ecosistema marino.
1.- Cómo los protectores solares contaminan el mar
Las últimas investigaciones científicas así lo determinan, como la realizada en España por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en 2013 en colaboración con la Universidad de Valencia y publicada en la revista científica Plos One.
En este estudio se analizó el impacto de los protectores solares sobre los ecosistemas marinos de las aguas de la costa de Mallorca. Para elaborar el estudio se compararon las muestras de dos playas con gran concurrencia de bañistas, las playas de Palmira y Santa Ponça, ambas situadas en la costa de Calviá, con las aguas del Cabo de Ses Salines, un lugar con poca afluencia de bañistas.
Las conclusiones de dicho estudio son demoledoras: el análisis de las muestras reveló la existencia de diversos componentes químicos presentes en la superficie de las aguas de las tres playas analizadas. Cuatro de ellos ampliamente utilizados por la industria de la cosmética: dos de naturaleza inorgánica, el oxido de titanio (TiO2) y el óxido de cinc (Zn-0); y dos de naturaleza orgánica, la benzofenona 3 (BZ-3); y un derivado del alcanfor, el metilbencilideno (4-MBC).
Estos dos últimos ingredientes peligrosos para la vida marina y para el ser humano. Se les considera disruptores endocrinos, ya que alteran el sistema hormonal. En la medida de lo posible deberíamos evitarlos en los productos de cosmética que consumimos.
2.- ¿En qué afectan al mar estos ingredientes?
Se diluyen en el mar y se localizan sobre todo en la microcapa superficial del agua. La concentración de estos tóxicos disminuye de forma importante durante la noche y a primeras horas de la mañana para ir aumentando según avanza la jornada hasta llegar a su máxima concentración entre las 14 horas y las 18 horas, como consecuencia de la mayor masificación de las playas. Se trata, por tanto, de un proceso acumulativo.
Antonio Tovar, responsable e investigador de CSIC en el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados afirma que los protectores solares tienen un relevante efecto ambiental en las zonas donde se concentra gran actividad turística.
A más bañistas, más contaminación en el mar.
Su valoración de estos resultados es contundente y preocupante, ya que los experimentos realizados en la isla de Mallorca demuestran que “algunos de estos productos tienen efectos tóxicos sobre el fitoplancton marino, los crustáceos, las algas y los peces”. Y lo más descorazonador, estos efectos nocivos podrían extenderse a otros componentes del ecosistema marino como las plantas marinas.
Algunas cremas solares también llevan otros ingredientes que se diluyen en el mar, como nitrógeno, fósforo o silicio que pueden ser nutrientes para las algas y estimular su crecimiento, alterando el ecosistema marino.
Pero no es el único estudio que cuestiona el uso indiscriminado de los protectores solares: una investigación de la Universidad Politécnica delle Marche en Italia y publicado en la revista científica Environmental Health Perspective establece una fuerte relación entre los ingredientes de los protectores solares y la preocupante desaparición de los corales a nivel mundial.
Para elaborar la investigación se tomaron muestras de coral de diferentes ecosistemas repartidos por todo el planeta. En el agua donde estaban las muestras de coral se añadía un poco de protector solar y se observaba el efecto producido. El resultado era sorprendente, en apenas 48 horas las algas disminuían de forma notable hasta desaparecer.
3.- ¿Por qué son tan importantes las algas?
Son fundamentales e imprescindibles para la supervivencia de los corales. Las algas viven dentro de los arrecifes de coral y les suministran la energía necesaria a través de su fotosíntesis. Sin algas los corales pierden su color hasta que finalmente mueren.
Uno de los investigadores del estudio, Roberto Danovaro afirma con rotundidad que una pequeña dosis de protector solar es tan letal para los corales como una alta concentración de estas sustancias.
Este estudio estima que se vierten al mar entre 4.000 y 6.000 toneladas de crema solar anualmente en todo el mundo y afirman que estas sustancias están provocando el blanqueamiento de los corales y comprometiendo de forma alarmante la supervivencia de estos corales. Las consecuencias de su desaparición pueden ser desastrosas.
4.- Los corales en vías de extinción
Un estudio coordinado por la organización The Nature Conservancy (TNC) en el que participaron más de 25 organizaciones ambientales y un gran número de científicos internacionales determina que el 75% de los corales del mundo están amenazados. Amenaza que se intensificará en el futuro si no se toman medidas.
Otro estudio publicado en la revista “Archives of Environmental Contamination and Toxicology” pone también la atención en la toxicidad de la benzofenona y sus efectos sobre los corales. Graig Downs, biólogo y uno de los investigadores del estudio, afirma que la benzofenona es una píldora anticonceptiva para los arrecifes de coral ya que impide que los corales juveniles se desarrollen.
La investigación consistía en diluir benzofenona en diferentes concentraciones en tanques que contenían larvas de coral denominadas plánulas. Solo en 8 horas de exposición a esta sustancia química las larvas adoptaban una forma circular y perdían movilidad y coloración.
Las concentraciones más elevadas causaron daños irreparables en el ADN de los corales provocándoles la muerte.
El tema es preocupante porque si no se observan colares jóvenes de tres a cinco años de edad se puede considerar que el arrecife está muerto. Esta situación se está extendiendo a diferentes lugares del planeta como en las Islas de Pascua, Fiji, Tonga o el Caribe. Se estima que si no se revierte la situación, en 2050 los arrecifes de coral serán solo un recuerdo.
Cada destacar que las cremas solares no son las únicas amenazas que se ciernen sobre los corales, ya que el cambio climático y la acidificiación de los mares también son responsables de esta lamentable situación.
5.- ¿Cómo nos afecta la desaparición de los corales?
Es imposible saber cuál será el impacto de la desaparición de los corales, ya que las consecuencias son imprevisibles. Los corales constituyen el ecosistema marino más importante del planeta debido a su gran biodiversidad, son equivalentes a las selvas tropicales en la tierra. Una de sus funciones es la de sumidero de CO2, en otras palabras, son como un desague por donde desaparece en CO2.
Se cree que serán sustituidos por otros hábitats pero se desconoce cómo afectará este cambio a la cadena alimentaria de la que nosotros formamos parte.
6.- ¿Y qué puedo hacer yo?
Lo primero es concienciarse de que el impacto de nuestras decisiones por banales o insignificantes que parezcan tienen una repercusión sobre nuestro entorno. No se trata de renunciar al protector solar sino de elegir una formulación que sea respetuosa con el medio ambiente. Por cierto, decisión que suele coincidir con el protector solar con menos acumulación de tóxicos para nuestra familia.
Por supuesto, que ninguna fórmula solar es inofensiva, sería muy ingenuo pensar eso. Pero sí existen cremas solares que no llevan en su composición colorantes, conservantes o perfumes, los cuales, son potencialmente dañinos.
Cuando escojas el protector solar elige una formulación que sea basada en filtros físicos, y a ser posible, sin dióxido de titanio en su composición. No solo contribuirás a minimizar el impacto de los protectores solares en el medio marino sino que protegerás a tu familia de sustancias potencialmente cancerígenas.
Cuando te eches la crema solar espera unos minutos a que la piel lo absorba antes de meterte en el agua. Si entras en el agua inmediatamente tu protección solar se quedará en la superficie del agua, tú te quedarás desprotegido de la radiación solar y contribuirás a seguir aumentando la contaminación marina. Por otro lado, tampoco es necesario echarse el bote entero, así que extiende la crema solar con un ligero masaje y asegúrate de que penetra bien en la piel.
7.- ¿Para cuándo una ley que nos proteja?
En algunos lugares del planeta ya han empezado a tomar medidas para proteger a sus arrecifes de coral de las cremas solares. En la Rivera Maya se prohíbe el uso de protectores solares convencionales y los han sustituido por cremas solares de filtros físicos biodegradables y orgánicos. Hay mucho en juego, así que han decidido tomar medidas y proteger su patrimonio bajo el mar.
En España contamos con importantes colonias de corales repartidas entre el mediterráneo, las Islas Canarias y el Atlántico Noreste que constituyen la mayor biodiversidad marina de Europa. Sin embargo, gran parte de estas colonias ni constituyen áreas protegidas ni se benefician de ninguna medida de preservación o protección especial.
Desde diferentes organizaciones ecologistas como WWF llevan años luchando por lograr proteger la biodiversidad marina. Aunque se han logrado avances, éstos son insuficientes.
Alguien puede llegar a pensar que soy demasiado alarmista y que este tipo de leyes no son necesarias ya que la salud de nuestras playas es óptima. Sin embargo, que se nos concedan numerosas banderas azules y que se considere que nuestras playas son aptas para el baño no significa que se cuide o que se proteja el entorno. De hecho, un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente, emitido en la primavera de 2016, coloca a España como el tercer país de la Unión Europea con más zonas no aptas para el baño por detrás de Italia y Francia que encabezan el ranking. Además este organismo pide el cierre de 31 playas en España por considerarlas playas no aptas para los bañistas.
En definitiva, aunque nosotros solos no podemos parar la contaminación de los mares o el blanqueamiento de los corales si podemos tomar decisiones responsables que minimicen el impacto de nuestra presencia en las playas.
Cuando era niña solíamos visitar a mi abuelo algún fin de semana, por aquel entonces aún podías bañarte en el río Jarama a su paso por Aranjuez. Hoy, el baño no es apto debido a la contaminación de sus aguas. Me pregunto, a veces, si no nos pasará lo mismo con el mar. Si la contaminación llegará algún día a ser tan elevada que se prohíba el baño y perdamos el placer de nadar en el mar o de jugar con las olas.
Si te ha gustado el post comparte, nos impulsas a seguir adelante 🙂
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Post actualizado en agosto de 2019