El COVID-19 y su estrecha relación con el cambio climático es la cuestión que vamos a abordar hoy en el blog. El Coronavirus ha cambiado nuestras vidas, quién lo hubiera pensado cuando nos comíamos tranquilamente las uvas el 31 de diciembre de 2019. Para entonces la enfermedad empezaba a cobrarse sus primeras víctimas, pero para nosotros eso sucedía muy lejos.
Yo misma escribí un post que hablaba sobre los Desafíos climáticos de la próxima década y no se me pasó por la cabeza hablar de una pandemia mundial que nos paralizase a todos. Sin embargo, aquí estamos teletrabajando desde casa, con los niños sin colegio y con medidas de restricción que no sabemos hasta cuando se van a prolongar.
El COVID-19 y su estrecha relación con el cambio climático
Un porcentaje bastante alto de las personas que leerán este post pensará que el Coronavirus no tiene nada que ver con el cambio climático o con la emergencia climática, no relacionarán ambos hechos porque a priori parecen dos cuestiones independientes. Sin embargo, el Covid-19 y los anteriores Coronavirus, afortunadamente menos letales que esté, llevan tiempo avisándonos de que su presencia ni es anecdótica ni era imprevisible.
El mundo de la ciencia lleva alertando desde años de que este escenario era posible, no quizás de la forma en que se ha desarrollado. No obstante, si sabían que la incidencia de enfermedades infecciosas había aumentado considerablemente los últimos años y que una posible pandemia podía llegar en cualquier momento. Hoy sabemos que el 60% de las nuevas enfermedades que amenazan al ser humano han saltado desde los animales. Y muchas de estas enfermedades tienen que ver directamente con la pérdida de biodiversidad.
El COVID-19 y la pérdida de biodiversidad
Algunos investigadores relacionan directamente el deterioro del medio ambiente y la pérdida de la biodiversidad con enfermedades recién llegadas a nuestras vidas como el COVID-19. Mientras que antes se pensaba que en los bosques donde no habitaba el ser humano se escondían virus letales, hoy se ha demostrado que es la invasión humana de esos entornos vírgenes lo que está provocando esta y otras enfermedades modernas. Estas zonas tropicales guardan una gran variedad de especies animales y de fauna salvaje que arrasamos sin detenernos a pensar. Muchos de estos animales son encarcelados en jaulas y vendidos en mercados para satisfacer el paladar humano. Esto produce un desequilibrio entre ecosistemas que lleva a liberar a ciertos virus de su huésped primario.
En las últimas décadas se han extinguido numerosas especies animales que tenían una función en su ecosistema y que funcionaban como diques de contención. Cuando hay muchas especies distintas que conviven en un mismo ecosistema ellas mismas a través de esa interacción se controlan entre sí y regulan la población y, por lo tanto, existen muchas menos posibilidades de que un virus se haga fuerte y llegue hasta nosotros. Algunas especies animales funcionan como cortafuegos antes determinados virus y consiguen reducir su incidencia o simplemente han conseguido acotar o minimizar sus efectos, ya que son un mal hospedador para el virus. Así ha sido durante milenios hasta que el ser humano rompió ese equilibrio natural permitiendo la extinción y desaparición de un buen número de especies necesarias para la vida en este planeta.
La enfermedad y el tráfico de animales salvajes
No solo la pérdida de la biodiversidad nos muestra la estrecha relación entre el COVID-19 y el cambio climático, también el tráfico de animales salvajes contribuye a que tengamos más posibilidades de enfermar por un Coronavirus. El Centro de Prevención y Control de Enfermedades de EEUU (CDC) afirma que el 75% de las enfermedades que han aparecido recientemente y que afectan a los humanos provienen de animales salvajes. Son malos tiempos para construir una urbanización y un campo de golf en un paraje virgen.
Ironías aparte, en el mercado de Wuhan de donde se supone que salió el COVID-19 se venden todo tipo de especie salvajes sin ningún tipo de medida de control o de seguridad alimentaria. Un lugar perfecto para que los virus y patógenos salten fácilmente de los animales a los humanos.
Además, estos animales sufren de un gran estrés por ser arrancados de su entorno, no ser alimentados como corresponde y acabar sus vidas hacinados en un puesto en el mercado. Numerosos estudios experimentales sobre el estrés realizados en animales han demostrado que cuando el estrés sube el sistema inmunológico baja drásticamente haciendo que estemos más expuesto a los virus y que estos nos ataquen de forma más virulenta, lo que puede hacer que nuestra carga vírica se dispare. No sabemos que pasó en Wuham hace unos meses y si fue el pangolín u otro animal el que contagió al enfermo cero, pero si podemos suponer que estos factores tuvieron una influencia en el desarrollo del trastorno.
Enfermedades bajo el hielo
Los coronavirus han venido para quedarse, al igual que llegarán otros virus cuando acabe por descongelarse lo que queda del Ártico. Virus que llevan allí decenios esperando ser despertados y que el calentamiento global nos ha traído de nuevo. Y aunque parezca increíble no es la sinopsis de una película o una serie de televisión, es la realidad que nos espera.
Se estima que en el Ártico hay atrapados virus de la época prehistórica, virus que circularon por este planeta mucho antes de que nosotros lo poblásemos. Cuando salgan a la superficie es muy posible que nuestro sistema inmune no sepa combatirlos porque nunca antes nos habremos enfrentado a ello, la reacción de nuestro sistema inmunológico es imprevisible. También quedan vestigios en el hielo de la temida gripe de 1918, el precedente más cercano en el tiempo que tenemos de esta crisis, entre otras enfermedades que fueron superadas hace décadas.
El deshielo es parte del calentamiento del planeta y sí, el clima influye en la forma en que se desencadenan las enfermedades. De hecho, el calentamiento global ha hecho que las estimaciones de contagio para la malaria se disparen en el caso de que se cumpla una subida de la temperatura global. Para 2030, apenas dentro de diez años se estima que 3.600 millones de personas estarán expuestas a esta enfermedad.
La degradación de la tierra y sus consecuencias
Kate Jones una eminencia en biodiversidad de la Universidad UCL de Londres, lo tiene claro, la degradación de los suelos contribuye a las pandemias. La destrucción de los ecosistemas tiene un precio que no podíamos imaginar hasta ahora, las especies que suelen sobrevivir suelen hospedar virus que potencialmente pueden dañar nuestra salud. Los sistemas simplificados, despojados de su identidad, producen un efecto de amplificación de enfermedades. Sin duda debería preocuparnos mucho más ver incendiarse el Amazonas para posteriormente cultivar soja o dejar espacio a la ganadería intensiva.
La investigadora Felicia Keesing en la misma línea afirma en un artículo publicado en la revista Nature que muchas de las enfermedades que han llegado a nosotros y que tienen la potencialidad de enfermarnos han tenido su origen en el abuso al que se ha sometido a la tierra y a la agricultura intensiva que mata la biodiversidad para cultivar miles de hectáreas de una sola variedad. Y en esa explotación de monocultivos es muy habitual que se produzcan diferentes plagas que amenacen los cultivos, ya que hemos acabado con toda la biodiversidad susceptible de proteger a las plantas de las los organismos que los atacan.
La desforestación es otro gran problema. Se extiende por el planeta a un ritmo vertiginoso y difícil de frenar, a la misma velocidad con la que nuevas amenazas en forma de virus y patógenos hacen peligrar la vida humana. Todavía no hemos entendido qué si dañamos un ecosistema, rompemos el equilibrio y que si ese equilibrio se rompe, el resto de ecosistemas se ven afectados por esa fractura. En otras palabras, estamos conectados unos a otros y un cambio en un eslabón de la cadena afecta a la cadena completa y la modifica por completo.
La enfermedad y la regeneración de la naturaleza
Mientras nosotros seguimos confinados la naturaleza sigue su curso y se regenera. Por supuesto, esta reducción de la contaminación ambiental es un beneficio colateral de una tragedia que se vive puerta con puerta. Venecia hasta unas semanas uno de los destinos turísticos más masificados del mundo era uno de los lugares más contaminados del planeta. Sin embargo, hoy se ven los canales de Venecia como sus vecinos no recordaban haberlo visto en años. Ha vuelto la vida y regenera los canales, una imagen que nos lleva a reflexionar el impacto del ser humano sobre los ecosistemas. ¿Puede Venecia subsistir sin el turismo masificado? Depende del modelo económico que escojan y de que peso que le den a las cuestiones medioambientales que hasta ahora no han importado nada a pesar de que los canales están en peligro desde hace tiempo.
Si comparamos el índice de contaminación de marzo de 2019 con el mismo mes en 2020 en algunas de las principales ciudades de la península observaremos una disminución importante de la contaminación atmosférica. Por ejemplo, en la ciudad de Madrid según el Sistema de Vigilancia de la Calidad del Aire del Ayuntamiento ha catalogado el aire de muy bueno durante los primeros días de confinamiento y se han reducido los gases de efecto invernadero aproximadamente un 57%. La contaminación se ha reducido considerablemente. Ha desaparecido el sombrero gris de las ciudades y desde Madrid hoy se divisa la sierra nítidamente.
Es solo un espejismo, el dióxido de carbono sigue disparado
Sin duda hoy el aire es mucho más respirable y sano que hace un año. La mala noticia es que aunque respiremos mejor y creamos que los problemas de contaminación se han resuelto milagrosamente, no es cierto y los datos así lo demuestran.2019 se cerró como el año que superamos las 415 partes por millón de dióxido de carbono a la atmósfera, ya lo comentaba en el post, Emergencia climática un caminante blanco en tu sofá.
Hace unos días hemos logrado otro nefasto record al superar esa terrible cifra. El Observatorio de Vigiliancia Atmosférica Global situado junto al Teide detectó el 18 de abril que habíamos llegado a los 418,7 partes por millón de concentración media diaria de dióxido de carbono. Debemos remontarnos tres millones de años tras en el tiempo para albergar concentraciones similares.
Y no es el único observatorio que ofrece resultados similares, el observatorio de Mauna Loa situado en Hawai detectó 417 PM días antes del registro efectuado en las Islas Canarias. ¿Cómo es posible si durante el confinamiento hemos parado industrias y dejado en tierra aviones? Muy fácil, porque la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero que hemos visto estos días tiene un impacto nulo en el cómputo global.Los gases de efecto invernadero que hoy son tan altos son consecuencia de la contaminación emitida a la atmósfera desde hace décadas. No hemos resuelto el problema medioambiental ni mucho menos porque el problema es muy complejo.
La contaminación afecta al desarrollo del COVID-19
Asimismo, se está alertando que la contaminación también contribuye al contagio del COVID-19 y otros patógenos debido a que las partículas en suspensión se quedan más tiempo en el aire y pueden viajar a más distancia. Esto puede aumentar la carga vírica a la que estamos expuestos o exacerbar nuestros problemas respiratorios sobre todo si ya existe una patología previa o tenemos un sistema inmune deprimido.
Con este panorama vislumbramos el final del confinamiento, sin ser conscientes de que el Coronavirus es una advertencia de la naturaleza contra nuestro estilo de vida y nuestro modelo productivo y económico. Cuando acabe el confinamiento todo volverá a funcionar y la contaminación volverá a consumirnos lentamente. De hecho, en Wuham ya han vuelto a funcionar las fábricas y como era de esperar ha empezado a subir la contaminación. Nos curamos temporalmente del Covid-19 y la contaminación empieza a resurgir tal que ave fénix. Paradojas de la globalización.
La emergencia climática suspendida
La COP26, la cumbre del clima que iba a celebrarse en noviembre de 2020 ha sido aplazada a 2021. Una decisión incomprensible que nos confirma que la emergencia climática es la gran olvidada de esta crisis sanitaria. Ningún país va a parar su economía por el cambio climático tras esta crisis, el impacto de la pandemia es tan duro que un gran número de países entrarán en recesión este año, entre ellos España. Nadie querrá hablar de medio ambiente y mucho menos de jubilar los combustibles fósiles. Les daremos un poquito más de tregua esperando que el modelo no se acabe como la gallina de los huevos de oro. Y seguiremos con la huida hacia adelante.
La contaminación y todo lo que conlleva el cambio climático matará más personas que el COVID-19, se estima que siete millones de personas mueren al año por complicaciones de salud relacionadas con la contaminación del aire. Una muerte silenciosa, lenta y dolorosa que no aparece en ninguna estadística. Una agonía retransmitida como un reality desde una plataforma de streaming a la que estamos invitados y de la que seremos protagonistas estelares.
¿Es la pandemia por Coronavirus más importante que la emergencia climática?
Me pregunto esto todos los días desde que empezó el confinamiento y nos metimos en casa por tiempo indefinido. No, sinceramente no lo creo. No es menos importante la emergencia climática, creo que es más inminente o más urgente la pandemia por Coronavirus porque la estamos sufriendo ahora, en este instante. Desde que empezó esta pesadilla se cuentan los muertos cada día por países, por comunidades por localidades y probablemente nos quedemos cortos sumando a los fallecidos y haya otros muchos que fallecieron por otras patologías y que no aparecerán en ningún recuento.
Una pandemia es mucho más tangible, es un estresor agudo que nos obliga a detenernos con todas las consecuencias y que capta toda nuestra atención. El cambio climático es ese estresor crónico para el que nunca tenemos tiempo pero que convertirá el cáncer en metástasis antes de que podamos darnos cuenta. Un estresor con la capacidad de matarnos o de que nos extingamos como especie.
¿Estamos dispuestos a cambiar nuestro estilo de vida por la emergencia climática?
Esa es la gran pregunta. ¿Seremos capaces de encerrarnos en casa por tiempo indefinido? ¿Dejaremos de volar a menudo o de conducir nuestro vehículo cada mañana? ¿Y si el estado nos lo impusiese cómo lo tomaríamos? ¿Lo entenderíamos? Creo que no, como sociedad aún no estamos del todo concienciados para afrontar estos retos y este sacrificio.
¿Sacaremos alguna reflexión de esta pandemia? Es pronto para saberlo. Sí, sé que es una grandísima oportunidad para impulsar un cambio de modelo y para reivindicar políticas medioambientales firmes y sensatas. La pandemia hoy es una noticia que copa toda la atención en los medios de comunicación, pero esta pandemia no será la última.
La emergencia climática seguirá estando ahí cuando llegue la siguiente pandemia, delante de nosotros como un enorme gigante que nos mira atónico porque no nos alejamos de su trayectoria. Si salimos de esta pandemia y de esta crisis con la misma mentalidad arrolladora e irresponsable no habremos aprendido nada y lo peor de todo habremos perdido un tiempo precioso. Y no me cansaré de decirlo, el tiempo se agota. El COVID-19 mantiene una estrecha relación con el cambio climático y si no ponemos medidas, el Coronavirus no será una pandemia que sufrimos en 2020, será el comienzo de una pandemia tras otra.
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Hoy en el blog, Seis champús sólidos y ecológicos libres de tóxicos que debes probar. En el anterior post cómo escoger un champú sólido ecológico hablábamos de las ventajas de usar champú sólido y de cómo hacer la mejor elección teniendo en cuenta mis circunstancias y las características de mi pelo.
He estado dudando si sacar este post en este momento o no por las circunstancias tan adversas y complejas por las que estamos pasando, no solo en España que es mi lugar de residencia sino también a nivel mundial. No obstante, considero que es importante mantener la normalidad y ocupar nuestra mente y energía en actividades que nos mantengan en calma y conectadas con nuestro ser. Para mí escribir es una necesidad y una forma de sobrellevar esta situación y probablemente para muchas de vosotros leer y entretenerse también sea una forma de afrontar este tiempo de encierro que aún nos queda por delante.
Así que aquí tenéis el post prometido. Eso sí, te aconsejo que te hagas un buen café o un té y que lo leas con tranquilidad porque es muuuuy largo.
¿Qué es un champú sólido?
Antes de seguir me gustaría hacer una aclaración, cuando me refiere a champú sólido me estoy refiriendo a una pastilla de jabón con una formulación específica para cuidar el cabello. Aunque en el anterior post lo explicaba no viene mal recordarlo brevemente: es un jabón formulado con hidróxido de sodio, conocida popularmente como sosa caustica, agua y aceites que favorecen la saponificación como el aceite de oliva virgen extra o el aceite de coco.
¿Por qué la selección solo incluye champús sólidos ecológicos?
Porque los champús convencionales sean líquidos o sólidos llevan una serie de sustancias tóxicas que dañan nuestra salud. Por supuesto, no negaré que doman nuestro pelo y que nos lo dejan fenomenal, están formulados para eso. No obstante, contienen sustancias como parabenos, siliconas o PEGS que son muy dañinas para nosotros y para el medio ambiente. Si ponemos ambas cuestiones en una balanza desde mi punto de vista no compensa, ya que desde la cosmética ecológica se están ofertando productos igual de buenos y eficaces con la importante salvedad de que no llevan sustancias nocivas para nuestra salud.
En el post, Ingredientes a evitar en tu champú, acondicionador o mascarilla explico estas cuestiones en profundidad. Te lo dejo aquí por si quieres echarle un vistazo.
Por supuesto, dentro de la cosmética ecológica encontramos champús sólidos formulados de una forma más limpia que otros, pero desde luego, nada que ver con lo contaminantes que son los champús convencionales. Además, los champús convencionales suelen ser fabricados de una forma industrial y una buena parte de los champús sólidos ecológicos se elaboran de una forma artesanal manteniendo mucho mejor las propiedades de los ingredientes que emplean en sus fórmulas.
Una razón más, menos plástico en mi vida
Dentro del mundo de la cosmética ecológica, tenemos una enorme variedad de productos para el cabello, así que cuando decides utilizar un champú ecológico la siguiente cuestión es si utilizarlo líquido o en pastilla de jabón. Existen champús líquidos ecológicos estupendos en el mercado. De hecho, durante algunos años y tras mi transición al mundo ecológico estuve utilizando un champú de la marca Logona y me iba muy bien. Si quieres saber más sobre esta desintoxicación de los champús convencionales lee este post:
No obstante, llegó un momento en que el plástico que generaba el envase me pesaba y mucho sobre la conciencia. Estaba en un proceso de eliminar el plástico de mi vida o ir reduciéndolo al mínimo. Y decidí que era el momento de probar los champús sólidos y darles una oportunidad. Y no me arrepiento porque desde hace años ya solo utilizo champú sólido para el cabello sea elaborado por otros o creado por mí.
Mi experiencia con los champús sólidos
En todo este tiempo he tenido la posibilidad de ir probando diferentes jabones sólidos y de formarme una opinión sobre ellos, de ahí parte este post. En general, mi experiencia ha sido muy buena, los que he seleccionado se han ajustado bien a la rutina capilar que suele llevar a cabo para cuidar mi cabello, si quieres ampliar información en este post puedes hacerlo en, Mi rutina capilar libre de tóxicos.
Si es importante tener en cuenta que cada cabello es un mundo, por muchas cuestiones como la hidratación, el encrespamiento, el grado de grasa o lo fino o grueso que sea. Los champús que voy a recomendar son champús sólidos que he usado para mi cabello que es muy fino y tiende al encrespamiento. No obstante, todas estas marcas que voy a citar a continuación tienen mínimo una gama de champús sólidos para poder elegir el que mejor te convenga. Asimismo, las personas que se hallan detrás de estos proyectos siempre están dispuestos a asesorar y a aconsejar a sus clientes sobre cuál de ellos es mejor por su tipo de cabello y características personales.
Por supuesto no están todos los que son, puesto que es posible que haya algún champú que no haya probado, pero sí son los que aparecen en este post, cada uno de ellos es una excelente elección.
Y ahora sí, empezamos.
Champús sólidos de Matarrania
Me vais a permitir que empiece el repaso por los diferentes champús sólidos seleccionados conMatarrania. Es una de mis marcas favoritas y los que me seguís desde hace tiempo lo sabéis. Les he dedicado varias post, que te dejo por aquí:
La entrevista que le hice a Evelyn Celma en la que nos contó con detalle cómo surge Matarrania, sus valores de marca y como se elaboran sus productos.
Todavía tengo pendiente un post sobre ellos reseñando algunos de sus productos espero sacarlo más pronto que tarde.
¿Por qué me gusta tantísimo Matarrania?
La razón es muy simple, es una marca de una gran calidad, que mima los ingredientes desde el primer momento y que cuida el proceso de producción minuciosamente. Solo utilizan productos ecológicos, certificados y de origen vegetal. El aceite de oliva virgen extra de primera presión en frío es la base de la mayoría de sus formulaciones y eso me entusiasma ya que es un ingrediente local con una gran cantidad de propiedades.
¿Qué es un aceite de 1º presión en frío?
Se obtiene a través de un proceso tradicional en el que el aceite es extraído a presión a una temperatura inferior a 27º. Cuanto menor es la temperatura a la que se somete mayores son las propiedades que mantiene el producto.
Además, y eso también me encanta, los INCIS son cortitos y claros, lo que se agradece. Por otro lado, es una marca con certificado ecológico y avalada por el sello Organic Soil Association lo que siempre da una gran tranquilidad.
Y no, no me llevo comisión si es lo que están pensando ni promociono en ninguna parte estos productos entre otras razones porque no va ni con la filosofía de este web que es siempre imparcial ni con la filosofía de Matarrania.
Y tras decir esto vamos a conocer con más detalle los champús sólidos que nos ofrece Matarrania, en concreto nos da dos opciones: champú sólido bio cabello seco y fino y champú sólido bio Cabello graso.
Matarrania champú sólido bio Cabello seco y fino
Este es el que yo he probado ya que es el champús que mejor se ajusta a mi tipo de cabello. De hecho, fue el primer champú sólido que probé hace ya años y fue determinante para abandonar el champú líquido convencional.
INCI
-Olea europaea fruit oil (Aceite de Oliva virgen extra ecológico)
– Aqua (agua)
– Cocos nucifera oil (aceite de coco ecológico)
– Sodium Hydroxide (sosa caústica)
– Rosmarinus officinalis extract (extracto de hoja de romero ecológico)
– Rosmarinus officinalis oil (aceite de hoja de romero ecológico)
– Lavanda Officinalis oil (aceite esencial de lavanda ecológico)
– Cananga odorata flower oil (aceite esencial de Ylang-Ylang ecológico)
El INCI no es relativamente corto, se compone de ocho ingredientes, todos ellos ecológicos excepto el agua. Lo primero que nos llama la atención es que el Aceite Oliva virgen extra de primera presión en frío es el primer ingrediente junto con el agua y el aceite de coco y la sosa caustica. El resto de ingredientes están en menos proporción ya que aparecen después.
Con respecto a los aceites esenciales naturalmente presentessu presencia en el producto no significa que se hayan añadido al producto para darle aroma, sino queestán presentes en los aceites vegetales empleados en el INCI. Aunque su presencia sea mínima y sea consecuencia de la introducción en la formulación de un aceite como el de romero, por ley es obligatorio declarar que están estos aceites esenciales.
Se les considera alérgenos para algunas personas y es una de las razones por las que hay que especificarlos en el INCI cuando su concentración sea superior a 0,001. Por supuesto, si sospechas que eres alérgica a alguno de estos aceites esenciales en ningún caso utilices este jabón sólido porque puede producirse una reacción alérgica indeseada.
Opinión personal
Me gusta mucho este jabón sólido deja muy bien mi cabello, suave y fácil de peinar y además tiene un olor muy agradable. Lo he usado durante meses y la pastilla de jabón suele durar bastante tiempo. También me gusta que hace espuma suficiente para poder lavarte el pelo cómodamente, eso sí evita que te entré el jabón en los ojos porque al llevar sosa caustica puede irritarte la zona.
La forma de aplicarlo es muy sencilla, mojas tu cabello y la pastilla de jabón, a continuación, empiezas a frotar la pastilla en el cuero cabelludo. En Matarraniarecomienda hacer dos aplicaciones del producto para que quede bien y sobre todo aclarar con mucha agua para evitar que queden residuos en el cabello. Después de aplicar el producto suelo utilizar como acondicionador vinagre de manzana diluido en agua.
El precio del champú sólido es de 11,70 y la pastilla de jabón es de aproximadamente 120 gramos.
Matarrania Equilibrio-Champú sólido bio Cabello graso
Esta marca también nos propone otro champú solido en el caso de que tengas el pelo graso. La formulación es muy parecida a la anterior, aunque cambian algunos ingredientes. Vamos a echarles un vistazo.
INCI
-Olea europaea fruit oil (Aceite de Oliva virgen extra ecológico)
– Aqua (agua)
– Cocos nucifera oil (aceite de coco ecológico)
– Sodium Hydroxide (sosa caústica)
– Rosmarinus officinalis extract (extracto de hoja de romero ecológico)
– Citrus limonun (limón/lemon) peel oil (aceite esencial de cáscara de limón ecológico)
– Maleleuca alternifolia leaf oil (aceite de árbol de té ecológico)
– Lavanda Officinalis oil (aceite esencial de lavanda ecológico)
– Aceites esenciales naturalmente presentes: Linalool, Limonene, Geraniol y Citral.
El INCI se compone de nueve ingredientes, uno más que en su otro champú. Los cinco primeros ingredientes son los mismos y constituyen la base de sus champús sólidos. A partir del sexto ingrediente se añaden tres ingredientes que no estaban la anterior formulación, el aceite esencial de cáscara de limón, el aceite esencial de pomelo y el aceite de árbol de té.
Los dos aceites cítricos son específicos para cuidar el cuero cabelludo graso, ya que ayudan a neutralizar la grasa y nutren y fortalecen el cabello. Propiedades muy similares tiene el aceite de árbol de té que ayuda a controlar el exceso de grasa en el cabello. Los tres aceites son también muy útiles cuando hay problemas de caspa, ya que favorecen su desaparición y el equilibrio capilar.
Experiencia con Equilibrio
No os puedo proporcionar mi experiencia directa con este champú sólido porque no lo he probado directamente en mi cabello, no obstante, si se lo he recomendado a alguna amiga con el cabello graso y ha quedado contenta con el resultado. Si tienes el cabello graso, es una buena idea probarlo.
En el caso de que tras unas semanas usándolo no te fuera bien, siempre puedes lavar el cabello de tus hijos con este champú. Al contener la fórmula aceite de árbol de té se convierte en un champú recomendable si queremos prevenir los temidos e incómodos piojos. Sus componentes activos actúan como una barrera entre la fibra capilar y los piojos, evitando que se puedan criar y poner huevos.
¿Dónde puedo adquirir los jabones de Matarrania?
Los champús sólidos de Matarrania tienen una gran ventaja y es que pueden adquirirse en muchas tiendas online. Yo te recomiendo comprar directamente en su página web, el trato es inmejorable y te lo envían a casa bastante rápido. Además, hasta el próximo 13 de abril se venden sus productos con un 10% de descuento.
Si prefieres comprar en una tienda física, en su web tienen una sección denominada dónde comprar, introduciendo el código postal te indican cuál es la tienda más cercana a tu domicilio. También puedes adquirir sus productos en diferentes páginas como ecco-verde, planeta huerto,Idun Nature o Conasi. He comprado en estas tiendas online en más de una ocasión y te puedo asegurar que funcionan muy bien y que da un excelente servicio, por si tienes alguna duda sobre si comprar o no en alguna de ellas.
Jabones Beltrán
Otra marca de la que tengo que hacer un post más pronto que tarde. Hasta hace poco tiempo jabones Beltrán asociaba a esta marca con productos para el hogar. He usado mucho sus productos de limpieza porque son fantásticos. Últimamente me he decantado por elaborar mis propios productos en casa, pero siempre tengo alguno de emergencia por si se acaba la fórmula casera.
Me gusta especialmente esta marca porque tiene productos respetuosos con el medio ambiente y sin tóxicos. Recomiendo dos de sus líneas la dirigida a afectados por Sensibilidad Química múltiple y la línea Biobel con certificación ecológica.
Jabón sólido Essabo Eco
Como os decía poco a poco han ido añadiendo jabones cosméticos. Ya enBiocultura en 2018 probé algunos jabones de muestra que me gustaron mucho. En la última edición de Biocultura Madrid en noviembre de 2019 me animé a probar su jabón sólido para el cabello aún siendo consciente de que no estaba formulado específicamente para cabello fino y con tendencia al encrespamiento. El rato que estuvimos charlando me comentaron que están trabajando para ampliar su variedad de champús sólidos, así que es muy probable que en el futuro tengan un jabón que sea más adecuado para mi cabello.
INCI
– Cocos nucifera oil (aceite de coco ecológico)
– Agua
– Sodium hydroxide (sosa caustica)
– Aloe barbadensis extract (gel de aloe vera ecológico)
– Citric acid. (ácido cítrico)
– Citrus sinensis peel oil expressed (aceite esencial de naranja)
– Leche de agricultura ecológica
– Eucalyptus globulus leaf oil (aceite esencial de eucalipto)
– Simmondsia chinensis oil (aceite esencial de jojoba ecológico)
– Cinnamomum zeylanicum leaf oil (aceite esencial de canela)
– Miel ecológica
– Argania spinosa oil (aceite de argán ecológico)
– Gycerin (glicerina)
– Tocopherol (vitamina E)
– Cinnamomum zeylanicum bark poder (aceite de corteza de cinnamomun zeylanicum o canela)
Este INCI es bastante más largo que los anteriores ya que se compone de 15 ingredientes, aunque la base del jabón son ingredientes presentes en anteriores jabones como el aceite de coco, el agua y la sosa caustica.
Me llama la atención que algunos ingredientes se especifican como ecológicos y otros no. No obstante, el jabón tiene certificado ecológico y está avalado por la certificadora Bio.Inspecta. De hecho, está catalogado en la categoría I de la norma BioVidasana lo que implica que mínimo el 95% de sus ingredientes son de agricultura ecológica. Cabe suponer que los ingredientes que no aparecen como ecológicos estén en un porcentaje muy pequeño y constituyan parte de ese 5% no ecológico.
Por otro lado, si buscas un champú sólido vegano no te recomiendo esta marca ya que en el INCI aparecen ingredientes como la leche o la miel.
Experiencia personal
No me ha ido también como otros champús sólidos, me lo dejaba un poco seco y encrespado. Sin embargo, debemos tener en cuenta de que no está formulado específicamente para mi tipo de cabello y era muy consciente de ello cuando lo compré.
Si me ha gustado que hace bastante espuma y resulta fácil de aplicar. El olor también me gusta, aunque un poco más intenso que otros que he probado. Si lo han usado mi pareja y mi peque y han obtenido mejores resultados que yo. Su pelo se ajusta mucho mejor a las especificaciones del champú sólido.
También lo he usado como jabón para el cuerpo, no es un champú para eso, pero me ha dejado muy bien la piel. Si tu cabello es normal o graso, este jabón sólido te puede ir muy bien, yo al menos lo probaría. Si tu cabello es como el mío, no te recomiendo que te arriesgues a probarlo porque el resultado probablemente no te convenza. Espero que más adelante saquen un champú sólido pensado para mi tipo de cabello.
De todos modos, es bastante más barato que otros champús sólidos de los que hablamos en este post. Cuesta 5,20 y la pastilla de jabón es de aproximadamente 120 gramos, menos de la mitad de lo que costaba el jabón de Matarrania y con diferencia es el jabón más asequible de todo el listado de hoy.
¿Dónde comprarlo?
Puedes adquirirlo directamente en la web de Beltrán. Si lo haces así aprovecha para adquirir alguno de sus productos de limpieza, son excelentes, en especial sus pastillas para el lavavajillas y el jabón para lavar. Recientemente han creado una web dedicada solo a su marca de jabón Essabo, lugar donde también puedes adquirirlo. Cobran gasto de envío, así que aprovecharía para probar sus jabones que también son extraordinarios y hacer un pedido un poco más grande.
No es tan fácil adquirirlo en tiendas online como otros jabones, aunque está disponible en Planeta huerto.
Jabones Inuit
Esta marca la he probado hace relativamente poco y me ha gustado muchísimo. El proyecto nace en España, en la localidad de Castellón y lleva relativamente poco tiempo en marcha, desde diciembre de 2016 cuando empezaron a comercializar los jabones en su web.
No hay mucha información sobre ellos publicada, aunque desde su página nos cuentan un poco cuál es su filosofía en la elaboración de sus productos. Destacan por autodenominarse como un proyecto honesto que cuida la materia prima y trata de ofrecer un producto atractivo al consumidor. Además, sus productos son veganos y no han sido testados en animales.
De momento ofrecen dos tipos de producto, Soap (jabón) y shampoo (champú sólido). No puede opinar sobre los jabones porque no los he probado directamente, aunque su formulación es estupenda, pocos ingredientes, la mayoría de agricultura ecológica y un proceso artesanal.
Champú reparador Nº5. Amla y germen de trigo
Con respecto a los champús sólidos ofrecen una amplia gama, ofrecen 7 tipos diferentes para que elijas el mejor le vaya a tu tipo de cabello. Desde el típico para cabello graso hasta un champú fortalecedor. Cuando me decidí a probar estuve un rato pensando cuál de ellos me iría mejor a mi cabello fino y con tendencia al encrespamiento. Al final me decidí por el Número 5, del que hablaremos ahora. No obstante, en un futuro quiero probar el Número 3, porque según indican en su web va bien para el pelo encrespado.
Vamos a analizar los ingredientes
INCI
– Sodium cocoyl isethionate (isodionato de cocoil sódico, surfactante aniónico suave sin sulfato)
– Helianthus Annuus (aceite de girasol)
– Emblica officinalis (amla en polvo)
– Triticum Vulgare Germ Oil (aceite de germen de trigo ecológico)
– Astrocaryum murumuru (manteca de murumuru)
– Water (agua)
– Hydrolyzed Wheat Protein (proteína de trigo hidrolizada/keratina vegetal)
– Leuconostoc/Radish Ferment Filtrate (fermentado filtrado de Leuconostoc y Raíz de Rábano)
– Pelargonium Graveolens Oil (aceite esencial de Geranio ecológico)
El INCI se compone de 11 ingredientes algunos de agricultura ecológica y otros no. Lo primero que voy a destacar es que la fórmula es un poco distinta al resto de champús sólidos que hemos visto en este post. Su base no es el aceite de oliva virgen extra ni el aceite de coco, sino el Sodium cocoyl isethionate del que vamos a hablar ahora.
No es un ingrediente muy conocido, así que voy a intentar explicar que es. Se trata de un tensioactivo aniónico que favorece la disolución de sustancias poco solubles en agua como grasas y aceites. Este tensioactivo es relativamente suave y no contiene sulfatos. Se obtiene a partir de los ácidos grasos del aceite de coco y del ácido isetiónico. Se trata de un ingrediente biodegradable y en principio autorizado en cosmética natural.
El siguiente ingrediente de la lista es el aceite de girasol y la Amla en polvo ninguno de ellos de agricultura ecológica. Resulta un poco contradictorio que en las indicaciones del producto se indique que los aceites vegetales son 100% de cultivo ecológico, pero en el INCI solo aparezcan con esa denominación el aceite de germen de trigo ecológico, el cuarto ingrediente de la fórmula y los dos últimos, aceite esencial de Ylang Ylang ecológico y aceite esencial de Geranio ecológico, respectivamente.
Aunque afirman que en sus jabones no utilizan agua, sin embargo, en el INCI del producto aparece reflejada como Water, lo que resulta algo confuso ya que para elaborar un champú sólido de forma tradicional es imprescindible el uso de agua destilada.Por otro lado, me gustaría saber cómo se obtiene la keratina vegetal presente en el producto. Si bien es cierto que la keratina vegetal no es tóxica como si lo es la keratina química, sería interesante conocer a través de que sustancia o sustancias se obtiene.
Sin certificado ecológico
Por otro lado, y es importante que lo tengamos en cuenta, los productos no tienen certificado ecológico ni están avalados por ninguna certificadora. Desconozco si están en trámites de conseguir esa certificación en un futuro. Sin ánimo de ser purista, los sellos de acreditación ecológica nos garantizan la procedencia ecológica de los ingredientes y que han pasado los controles adecuados para ser marcados y vendidos con el sello orgánico estatal o de la Unión Europea. Acreditación que suele llevar tiempo y dinero conseguir.
En cualquier caso, decidirte a probar o no esta marca es una cuestión personal, dependiendo del peso que le des y de la importancia que para ti tenga que el producto este certificado o no. Yo preferiría que lo estuviera, no obstante, me parece un producto de buena calidad y sin sustancias tóxicas que merece la pena que forme parte de este post sobre champús sólidos ecológicos libres de tóxicos.
Opinión personal
Sencillamente le doy un 10. Se trata de uno de los champús sólidos que mejor me ha dejado el cabello con diferencia. Su aplicación ha sido fantástica ya que la pastilla es más cuadrada y gorda que otras. Además, hace espuma muy rápido, probablemente por el Sodium cocoyl isethionate del que hablamos anteriormente.
Me ha dejado el pelo suelto, suave, con volumen y ha reducido considerablemente el encrespamiento natural de mi cabello, algo a lo que precisamente contribuye la keratina vegetal presente en la fórmula. Me ha hecho más fácil peinarme ya que apenas se me hacen nudos. Por otro lado, el olor me ha resultado muy agradable.
La única pega que le pongo es que la fórmula no parece tan natural como la de otros champús sólidos que he probado. No obstante, lo recomiendo porque aún con sus posibles inconvenientes es un muy buen producto.
Su precio es de 9,95 y el peso aproximado del producto es de 90 gramos. Resulta el más caro de los champús sólidos que he recomendado en función del peso y del precio.
¿Dónde comprarlo?
Sus jabones pueden adquirirse en su página web, el precio del envío dentro de la península es de 4 euros y para el resto de España entre los 7,14 y los 9 euros. Nunca les he comprado directamente, así que desconozco como es el proceso de compra con ellos.
Ajedreaes otra de mis marcas favoritas que ya he recomendado en alguna otra ocasión. Sus cremas solares ecológicas están en mi top 5 de protectores solares. Llevo años siguiendo la evolución de Ajedrea y cada vez me gustan más sus productos y su apuesta por la cosmética ecológica.Se trata de un proyecto granadino que poco a poco ha ido creciendo hasta ofrecer también formación presencial y online.
La gama de productos se ha ampliado mucho últimamente tenemos la gama de jabones, faciales, corporales y para el cabello, las cremas faciales, corporales y protectores solares, perfumes, aceites puros o de masaje, desodorantes e incluso esponjas. Tengo muchas ganas de dedicarles un post a sus productos ya que he probado algunos de ellos y me parecen excelentes.
Otra de las cosas que más me gustan es que el proceso de elaboración de los productos es artesanal y está cuidado al detalle. Desde los ingredientes ecológicos certificados hasta los INCIS que suelen ser cortos y fáciles de entender. Una cosmética sin adornos como ellos dicen en su web pero de una grandísima calidad.
Además se trata de una cosmética certificada y avalada por diferentes organismos. Su proceso artesanal está certificado por laJunta de Andalucía como Zona de Interés Artesanal en Granada, lo que les convierte en un taller de cosmética ecológica pionero en este reconocimiento.
Asimismo, su cosmética está certificada como ecológica por dos organismos: por la CAAE una certificadora andaluza especializada en producción ecológica que exige que más del 95% de los ingredientes del producto sean de origen ecológico certificado; por el otro la Asociación de Cosmética Natural y Ecológica de España verifica su proceso de producción siguiendo los parámetros de a prestigioso certificadora europea Cosmos Organic.
Por el momento su gama de champú sólido se reduce a dos variedades: Ajedrea Jabón de Menta y Tomillo y Ajedrea de ortiga y romero.
Ajedrea jabón de menta y tomillo
Me anime a probar sus champús sólidos porque he probado alguno de sus jabones y me han gustado muchísimo. Me parecía que si tenían la misma calidad seguro que el jabón no me iba a decepcionar y no me equivoqué. Opté por seguir las recomendaciones de su web y adquirí este para cabello seco.
INCI
– Olea Europaea Fruit Oil (aceite de oliva virgen extra ecológico)
– Agua destilada
– Cocos Nucifera Oil (aceite de coco ecológico)
– Castor Oil (aceite de ricino ecológico)
– Sodium hydroxide (sosa caustica)
– Simmondsia chinensis oil (aceite de jojoba ecológico)
– Thymus vulgaris oil ( aceite esencial de tomillo ecológico)
– Mentha Piperita Oil ( aceite esencial de menta piperita)
– Thymus leaf (Hojas de tomillo)
Este INCI me gusta muchísimo, se compone de nueve ingredientes, pero si eliminamos la sosa caustica y el agua se reducen a siete todos ellos de agricultura ecológica a excepción de las hojas de tomillo que aparecen al final del INCI.
Su base es muy parecida a otros champús sólidos que he recomendado en este post, el aceite de oliva virgen extra como primer ingrediente y el aceite de coco como segundo aceite más importante. Si añade esta fórmula aceites que no habíamos encontrado en otros champús como el aceite de ricino y el aceite de jojoba. Ambos tienen excelentes propiedades de entre las que destacan su capacidad para hidratar el cabello y reducir el encrespamiento.
Los dos aceites esencial que dan nombre al champú sólido, el aceite esencial de menta piperita y el aceite esencial de tomillo también tienen muy buenas propiedades para cuidar el cabello como prevenir la sequedad en el cabello o fortalecer el cabello.
Opinión Personal
Tengo que reconocer que el olor de la menta piperita no me gusta nada y tenía dudas de si el producto iba a oler mucho a menta o me iba dejar ese olor en el cabello. Sin embargo, me ha sorprendido gratamente, apenas lo noto. Hace bastante espuma, lo que hace que sea más fácil de aplicar y se ha adaptado muy bien a mi rutina capilar.
Me gusta mucho como me deja el cabello, se ve limpio, suelto y fácil de peinar. Y además me lo deja brillante y suave. La verdad es que lo recomiendo, al menos, si tienes el cabello como yo, seco y con tendencia al encrespamiento.
Su precio es muy bueno, cuesta 6,95 euros y la pastilla de jabón es de 135 gramos. En relación, calidad, tamaño y precio le doy un sobresaliente.
Ajedrea Jabón de ortiga y romero
Este es el otro champú sólido que ofrece esta marca. Vamos a revisar el INCI.
INCI
– Olea Europaea Fruit Oil (aceite de oliva virgen extra ecológico)
– Cocos nucifera Oil (aceite de coco ecológico)
– Agua (agua destilada)
– Ricinus communis oil (aceite de ricino ecológico)
– Sodium Hydroxide (sosa caustica)
– Beer (cerveza de cebada ecológica)
– Urtica leaf (hoja de ortiga)
– Rosmarinus officinalis oil (aceite esencial de romero ecológico)
La base del champú sólido es la misma que en el jabón de menta y tomillo, aceite de oliva virgen extra, aceite de coco, agua, aceite de ricino y sosa caustica. Lo único que cambia son algunos ingredientes que desaparecen de esta fórmula como el aceite de jojoba o los aceites esenciales de menta y tomillo. Se añade cerveza de cebada ecológica, la hoja de ortiga y el aceite esencial de romero. Todos los ingredientes de la fórmula siguen siendo ecológicos a excepción de las hojas de ortiga que aparecen mencionadas en penúltimo lugar del listado. Este INCI me gusta tanto como el anterior, aunque pasamos de siete a seis ingredientes (quitando el agua y la sosa caustica).
No puedo publicar mi opinión sobre este champú sólido porque no lo he probado directamente sobre mi cabello. Cuando adquirí el de menta y tomillo estuve tentada de comprar también una pastilla de este jabón. El caso es que no lo hice y luego me arrepentí. Si bien es cierto este champú sólido está formulado para desengrasar y dar vitalidad al cabello lleva una serie de ingredientes que le han ido muy bien a mi pelo como la cerveza o el aceite de romero. Así que probablemente sea el próximo champú sólido que pruebe. En ese caso, editaré este post y añadiré la información.
Su precio es el mismo que el anterior jabón, cuesta 6,95 y la pastilla es de 135 gramos.
¿Dónde comprarlo?
Si estás en la ciudad de Granada o alrededores yo me iría a su tienda física a comprarlo y me dejaría asesorar por ellos. En este enlace tenéis su dirección. Abren al público de 10-13:30 de lunes a viernes. Tengo pendiente viajar a Granada y lo haré cuando toda esta situación de pandemia pase y podamos salir de casa y hacer una vida normal. Una de mis paradas obligatorias en la ciudad va a ser visitarles.
Si no te es posible pasar por su tienda, como es mi caso, puedes adquirir los productos directamente en su web. Si te aconsejo aprovechar para probar alguno de sus jabones o cremas ya que merecen la pena. Cobran gastos de envío lo calculan en función del peso de los productos, el destino y la forma de envío escogida. Suelen llegar entre 48/72 horas.
Adquirir los champús sólidos en otras tiendas online está difícil, aunque te dejo un par de páginas donde puedes comprarlos en Biologikal y Aura Nature. No he comprado directamente en ninguna de ellas dos, por lo que no te puedo asesorar sobre su funcionamiento. También se puede conseguir en Amazon si vas a comprar alguna cosa más.
Y hasta aquí el post de hoy, que se ha vuelto a convertir en un post larguísimo. En un principio, había incluido una serie de champús sólidos artesanales, pero he decidido dejarlos para un próximo post. ¿Te animas a probar alguno de estos champús sólidos? ¿Ya los conocías?
Si tienes alguna duda sobre este post o necesitas ampliar información, puedes dejarnos un comentario aquí abajo, contactar conmigo por email o unirte a mi Comunidad de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles. Allí podrás conocer a una Comunidad de mujeres maravillosas tan preocupadas como tú por cuidar nuestro planeta y evitar los tóxicos ambientales.
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Hoy en En Rosa Martínez Marán, Mujeres que cambiaron la historia. En esta ocasión la forma de presentar el contenido va a ser diferente ya que desde hace tiempo me apetecía grabar un vídeo hablando de este tema. No sé a ti, pero a mí me encanta investigar y conocer un poquito más sobre las mujeres que nos precedieron y que abrieron el camino para todas nosotras.
Nos sobran los motivos para hablar de mujeres que cambiaron la historia, el pasado está llena de mujeres que tuvieron una enorme influencia en la época en la que vivieron, que hicieron aportaciones a la sociedad, la ciencia y la cultura tan relevantes como hicieron sus homólogos masculinos. Sin embargo, fueron olvidadas por una crónica que no dejó constancia de sus logros ni de su talento, que las sepultó en el olvido más injusto.
Afortunadamente en el siglo XX estas mujeres empezaron a ser investigadas por otras mujeres, siguiendo un hilo invisible fueron reconstruyendo su vida y su obra. Unas veces con más fortuna y otras con solo unos pocos datos. Estas mujeres recogieron su testigo y reivindicaron a grandes figuras femeninas de las que no habíamos oído hablar nunca.
Algunas aparecen mencionadas en el prólogo de un poemario o en una novela de su tiempo. En ocasiones elogiadas por sus propios compañeros masculinos de generación que se muestran admirados por su talento. Aún así muchas de ellas no aparecen recogidas en ninguna crónica, ni en ningún documento para la historia. Simplemente su recuerdo fue borrado. A veces es solo un nombre lo que nos queda, un nombre que encierra la toda la complejidad de una vida y una obra por descubrir.
Hoy 8 de marzo, el día de la mujer, volvemos la vista a todas aquellas mujeres que nos precedieron, que nos allanaron el camino y lucharon porque hoy nuestros derechos sean reconocidos y respetados. Conquistas femeninas que hoy nos parecen anecdóticas pero que tuvieron una enorme transcendencia y repercusión en su época.
Y de algunas de estas mujeres venimos a hablar hoy, la lista podría ser interminable porque hay tanto talento oculto y tantas mujeres importantes que nos faltarían horas para conocerlas a todas. Precisamente por ello, solo nos centraremos en algunas de ellas, no son ni las más relevantes ni las más famosos, tan solo son una muestra.
Y ahora sí, os dejo con el vídeo. Espero que lo disfrutéis.
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Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para cambiar el mundo?
Hoy en el blog, cómo escoger champú sólido ecológico. Tenía muchas ganas de escribir este post desde hace tiempo ya que mi Comunidad y mis lectores llevaban tiempo pidiéndome que volviese a tratar el tema del champú, en concreto que hablase de los champús sólidos. Lo positivo de haber tardado más de lo esperado es que me ha dado tiempo a probar unos cuantos champús sólidos, a comparar y sobre todo a formarme una opinión sobre ellos.
Mi experiencia con los champús sólidos
He usado champús sólidos de todo tipo, algunos me han gustado más, y otros menos, en general me parecen una muy buena elección para cuidar el cabello y no dañar el medio ambiente. Tanto me han gustado los champús sólidos que recientemente he elaborado mi propio champú sólido con excelentes resultados. Puede parecer algo sin importancia, pero me ha hecho una enorme ilusión haber creado mi propio champú sólido y que además haya funcionado con mi pelo fino y encrespado. Esto demuestra que todo es cuestión de encontrar los ingredientes adecuados y de dar con la fórmula adecuada.
Si aún no te has pasado a los champús sólidos te animo a probarlos porque te vas a llevar una grata sorpresa. Y ahora sí, vamos entrando en materia.
¿Qué es un champú sólido?
Todo el mundo habla sobre ello, pero a la hora de la verdad no lo tenemos muy claro. En realidad, es un jabón que en su formulación lleva un tensioactivo, generalmente hidróxido de sodio (más conocida como sosa cáustica), agua y aceite o aceites que favorecen la saponificación como el aceite de oliva o el aceite de coco.
¿Qué es un tensioactivo?
Se trata de un detergente o agente limpiador que tiene como finalidad acabar con la suciedad ya sea en nuestro cuerpo o en cualquier superficie susceptible de ser limpiada. Cualquier detergente que tengamos en casa o multiusos contiene tensioactivos.
Cuando se crea la fórmula del jabón se introducen una serie de ingredientes que favorecen el cuidado del cabello como la manteca de karité, el germen de trigo, la lavanda, la ortiga, la miel o la camomila. En función del tipo de cabello, fino, seco o graso, se utilizan unos ingredientes u otros. ¿Por qué se le llama entonces champú? Es una forma de diferenciarlo del resto de jabones que cuidan nuestra piel, aunque hay jabones pensados para el cabello que pueden usarse para todo el cuerpo. De hecho, en casa a veces lo hacemos así.
¿Puede dañar mi pelo la sosa cáustica?
Existen dudas con respecto a esta cuestión que merece la pena aclarar ya que en algunos medios he llegado a leer que la sosa cáustica daña el cabello o que lo reseca. Afirmación hecha por páginas que recomiendan la cosmética convencional y que no cuestionan el uso de parabenos y siliconas, lo que me llama poderosamente la atención.
No, la sosa caustica no daña el cabello. Se trata de un tensioactivo natural que se ha empleado toda la vida, mucho antes de que la cosmética se convirtiese en un rentable negocio. Durante siglos las mujeres se lavaron el pelo con jabones sólidos a base de Hidroxido de sodio y su cabello no se vio dañado. Lo que dañan son todas las sustancias tóxicas que nos cuelan sin darnos cuenta en los jabones y en los champús convencionales.
Una de las cosas que más me gusta de la sosa cáustica es que permite la saponificación en frío. Cuando se emplean otros tensioactivos es necesario llevar los aceites a grandes temperaturas para lograr la saponificación. Esto tiene como contrapartida la pérdida de las propiedades de los aceites empleados en la fórmula.
Sí, es cierto que si hacemos jabón en casa y empleamos sosa cáustica nos tenemos que proteger porque es muy abrasiva en la manipulación. Durante el proceso de curación del jabón que es de mínimo 40 o 50 días, la sosa cáustica no debe ser manipulada directamente. Una vez ha pasado este período de tiempo y el jabón está por así decirse curado o disponible para su uso, la sosa cáustica ya es absolutamente inofensiva. No obstante, los champús sólidos que solemos comprar en cosmética ecológica suelen tener una curación de al menos seis meses por lo que el riesgo o peligro es nulo.
Escoge siempre un champú sólido ecológico
No sé si usas champú sólido o no, en cualquier caso, desde este blog siempre recomendamos cosmética ecológica y a ser posible certificadaya que en la cosmética ecológica están prohibidas la mayoría de las sustancias tóxicas presentes en los champús o acondicionadores convencionales.
¿Por qué digo la mayoría? Porque ni en cosmética ecológica podemos relajarnos al 100% ya que cada certificadora independiente establece unos criterios y algunas son más estrictas con la aplicación de los criterios ecológicos que otras. Por lo tanto, aconsejo siempre revisar el INCI del producto para evitar llevarnos una desagradable sorpresa.
¿Por qué no deberíamos escoger un champú convencional?
No es ninguna novedad que los champús convencionales llevan ingredientes nocivos para la salud, en mi post, Ingredientes a evitar en tu champú, acondicionador o mascarilla, te hablo en profundidad sobre ellos. No obstante, merece la pena hacer un breve recordatorio. Buena parte de los tóxicos que penetran en nuestro cuerpo lo hacen a través de la piel en forma de cosmética aparentemente inofensiva como jabones y champús convencionales. Estas sustancias son nocivas para nuestro cuerpo, ya que contienen disruptores endocrinos e ingredientes que se han relacionado directamente con el cáncer.
¿Por qué se venden entonces? Por un lado, la normativa es muy laxa con respecto a estas sustancias y aún no ha prohibido su uso. Por ejemplo, se sabe desde hace muchísimo tiempo lo peligrosos que son los parabenos para la salud y siguen comercializándose con total tranquilidad un sinfín de productos de cosmética en los que aparecen con ingredientes. Así con una larga lista de sustancias tóxicas.
Por el otro, desde la industria de la cosmética siempre justifican la presencia de estos conservantes y sustancias químicas con la excusa de conservar el producto, que tenga una textura agradable, que haga más espuma, que huela muy bien o que sea bonito a la vista. O simplemente diciendo que los consumidores lo demandan.
¿Los champús sólidos convencionales también llevan sustancias tóxicas?
Si bien es cierto que llevan menos sustancias tóxicas en su composición, no son champús inofensivos. A algunos de ellos se les añade a la formulación dióxido de titanio y diferentes colorantes de hierro o eosina para que resulten más atractivos a la vista para el consumidor. Práctica que resulta innecesaria y que suma al INCI del producto ingredientes que son inútiles y que solo tienen un valor meramente estético.
Así que desconfía de aquellos champús sólidos con colores llamativos y divertidos, ya que un buen jabón para el cabello no suele presentar estas tonalidades tan intensas. Tampoco las necesita.
El champú sólido y el Greenwhashing
Las grandes marcas de cosmética convencional empiezan ya a despertar y a encontrar atractivo en el mercado de los champús sólidos. En una sociedad en la que el plástico se pone cada vez más entredicho y en que la emergencia climática es una demanda social, eliminar el plástico de sus productos parece una buena elección de mercado. Por lo que poco a poco empiezan a ofrecer a sus clientes champús sólidos sumándose al Greenwashing y esgrimiendo como argumento una repentina y súbita preocupación por el cuidado del medio ambiente.
¿Qué es el greenwashing?
En castellano vendría a definirse como lavado verde. Consiste en usar técnicas de marketing en las que se usan valores ecologistas sobre el cuidado del medio ambiente para vender un producto. Se trata de una estrategia para vender más y captar a un tipo de público que tiene una inquietud ecologista o que simplemente quiere utilizar productos más naturales o que no contaminen.
El producto en sí no tiene porqué ser verde ni cumplir con ninguna condición medioambiental. La cuestión es aparentar que se sigue una política verde, aunque no se siga en realidad. En otras palabras, es un simple maquillaje para seducir a una parte de sus potenciales clientes con engaños y promesas de ecologismo vacías. En nuestras manos está desmontar estos discursos huecos y escoger marcas con un compromiso y unos valores firmes y por encima de todo reales.
Beneficios de usar champú sólido
Aquí establezco una diferenciación basada en dos criterios: por un lado, las ventajas que tiene para mi cabello y mi salud y por el otro, los beneficios que tiene usarlos para el medio ambiente. En realidad, son dos cosas que están interrelacionadas y unidas porque aquello que me daña como los parabenos o los ftalatos también daña nuestro entorno.
Una de las grandes ventajas de los champús sólidos ecológicos es que no hay sustancias tóxicas en su formulación. Otra de sus beneficios es su comodidad, las pastillas de jabón se transportan mucho mejor que el champú líquido, ocupan menos espacio y cuando aprendes a utilizarlas son más cómodas que el champú convencional. Si bien es cierto, al principio resulta un poco engorroso si no sabemos cómo usarlas en nuestro cabello, con un poco de práctica no echarás de menos el champú líquido.
Además, suelen cundir más porque sus principios activos están más concentrados, una pastilla de jabón puede durarte meses. Asimismo, la presentación en pastilla de jabón ayuda a que no malgastemos producto, algo que si sucede frecuentemente con los champús líquidos. Si malgastamos menos, nos durará más el producto, iremos menos a la tienda y a la larga ahorraremos dinero.
Beneficios medioambientales de los champús sólidos
Sus ventajas medioambientales son muy relevantes. Una de las más importantes es la reducción de plástico que supone usar este tipo de productos. Por muy ecológico que sea el champú líquido si viene en envase de plástico vas a generar un residuo que tardará siglos en desintegrarse. El champú sólido suele venir envuelto en envase de papel que es más fácil de reciclar. Aunque nos podemos encontrar alguna marca de champú sólido que todavía utiliza plástico para presentar el producto, suele ser la excepción y no la norma. En ese caso, no suelo comprar el producto por muchas bondades que me prometa.
Otra de sus ventajas es que estos champús sólidos contienen ingredientes biodegradables que no dañan el medio ambiente como si sucede con las sustancias presentes en la cosmética convencional. Podemos usarlos con absoluta tranquilidad porque no contaminan ríos ni acuiferos.
Microplásticos en los productos para el cabello convencionales
Otra cuestión controvertida que está interrelacionada directamente con la salud y con el cuidado del medioambiental es la presencia de microplásticos en los champús convencionales y en otros productos de cosmética de uso cotidiano. Cuando hablamos de microplásticos nos referimos a plásticos de un tamaño muy pequeño, aproximadamente de menos de cinco milímetros. Suelen utilizarse por sus propiedades como exfoliantes o suavizantes en productos para el cabello con y sin aclarado. Por lo tanto, susceptibles de ser encontrados en suavizantes o mascarillas para el pelo.
La asociación Amigos de la Tierra Alemania (BUND) que lleva luchando por el cuidado del medio ambientes desde 1975, publicó una guía que recoge las principales marcas de cosmética que emplean microplásticos en sus cosméticos. Aunque nos parezca increíble, a mi me lo pareció, se usan con bastante más frecuencia de lo que pensamos. Suelen aparecer con nombres como: polietileno (PE), polipropileno (PP), poliestireno (PET) o Nylon-12 entre otras nomenclaturas.
La asociación detectó estos microplásticos en champús y acondicionadores de marcas tan conocidas como Cien (marca blanca de Lidl), Nivea, Schwarzkopf, L´Oréal o Wella. No es la única asociación que ha denunciado esta situación desconocida para los consumidores. Greenpeace lleva desde 2016 denunciando la presencia de microplásticos en la cosmética convencional sin que está ahora se haya llegado a un compromiso firme por parte de las empresas que los comercializan.
También la ECHA alerta del peligro de los microplásticos
No solo las asociaciones ecologistas han dado la voz de alarma, la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) ha situado el problema de los microplásticos en primer plano al realizar en enero de 2019 una propuesta de restricción de amplio alcance. Podríamos suponer que más de un año después deberíamos conocer si al final la Unión Europea acepta o no esta propuesta de eliminar los microplásticos de la cosmética, sin embargo, no tendremos un veredicto definitivo hasta junio de 2020, un año y medio después. Desde luego, se lo toman con calma.
¿Por qué son peligrosos los microplásticos en la cosmética?
Los microplásticos dañan el medio ambiente ya que su pequeño tamaño los hace difíciles de percibir y de ser susceptibles de ser eliminados o reciclados. Cuando usamos un acondicionador para el cabello con microplásticos estamos contaminando el medio ambiente, ya que lanzamos a través del desagüe a estos pequeños polímeros. Posteriormente escaparán de las depuradoras de limpieza, ya que su pequeño tamaño les libra de quedar atrapados. Finalmente llegarán a los ríos u océanos y serán ingeridos por diferentes animales sin que ellos sean capaces de percibirlo, lo que tiene consecuencia nefastas para su esperanza de vida y su reproducción.
El ser humano plastificado
Sí, por desgracia han encontrado plástico en nuestros cuerpos y en nuestra orina en estudios en diferentes lugares del planeta. ¿Cómo puede ser posible? Porque entre otras razones los microplásticos que consumen los animales marinos por error acaban sirviéndose como comida en nuestras mesas. Se ha demostrado que los microplásticos que estos animales han tragado han pasado a la cadena trófica. En otras palabras, que no solo nos ponemos cosméticos con microplásticos sino que también nos los comemos involuntariamente.
Cómo escoger un champú sólido ecológico
Vale, me has convencido. Voy a escoger un champú sólido ecológico, ¿por dónde empiezo? Lo más importante antes de elegir una marca o decantarnos por un determinado jabón sólido es tener en cuenta nuestro tipo de cabello. Al igual que cuando buscamos un champú convencional y miramos si es adecuado o no para nuestro cabello, con este tipo champús sólidos debemos hacer lo mismo.
En el mercado podemos encontrar champús sólidos ecológicos para cabello graso, cabello seco, cabello encrespado o fino. Cada marca oferta su propia gama de productos pensada para un tipo de pelo en concreto. Desde luego, que hay un poquito menos de variedad, pero la suficiente para encontrar un champú sólido que sea el adecuado para tu cabello. Por supuesto, revisar el INCI al detalle por si hubiera alguna sustancia sospechosa. Una de mis reglas es siempre comprar cosmética con INCIS cortos y concisos. Cuantos menos ingredientes tenga un producto mucho mejor, menos posibilidades de que me encuentre un ingrediente que no deseo.
En las diferentes tiendas online que venden cosmética ecológica en las que puedes comprar champús sólidos puedes encontrar muchas opiniones de usuarias que pueden guiarte o ayudarte a decidirte por un determinado producto.
Cómo hacer la transición hacia el champú sólido
Una vez has elegido el champú que crees que puede ser el adecuado para ti, lo siguiente es mentalizarte de que toca hacer una transición. Si no has utilizado champú sólido en toda tu vida, el proceso llevará un tiempo, ya que tienes que eliminar de tu cabello todos los tóxicos acumulados desde hace años.
Si ya antes has utilizado champus ecológicos probablemente sea un poco más fácil. Si no sabes cómo llegar a cabo una desintoxicación te recomiendo que leas este post.
Durante ese proceso pensarás en más de una ocasión que te has equivocado y pensarás que no es posible desintoxicarse de los productos químicos convencionales. No obstante, yo te animo a tener paciencia, en dos o tres lavados aún no puedes delimitar si un champú sólido es adecuado o no para tu pelo.
Y sí definitivamente, sigues sin ver tu cabellera como te gustaría, puedes probar con otra marca de champú sólido. A veces es tan fácil como cambiar, ya que por mucho que un producto este indicado para mi tipo cabello no siempre tiene porque ser el que mejor le sienta a mi pelo, por muchas razones como su grado de hidratación o grosor.
Y hasta aquí el artículo de hoy, si quieres conocer una selección de champú sólidos ecológicos que he probado directamente te recomiendo que le eches un vistazo a este post, Seis champús sólidos ecológicos libres de tóxicos.
De todos modos si tienes alguna duda sobre este post o necesitas ampliar información, puedes dejarnos un comentario aquí abajo, contactar conmigo por email o unirte a mi Comunidad de Facebook, Mujeres y Madres Sostenibles. Allí podrás conocer a una Comunidad de mujeres maravillosas tan preocupadas como tú por cuidar nuestro planeta y evitar los tóxicos ambientales.
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Hoy, desafíos climáticos para el 2020. Me hubiera gustado haber publicado antes esta entrada que está relacionada con mi anterior post: Balance de la década 2010-2019, pero enero se me ha pasado volando. Últimamente mi tiempo es muy limitado y apenas saco ratos para escribir, se me juntan los diferentes proyectos en los que estoy involucrada con los exámenes de psicología de la UNED. Estoy así de loca como para retomar mis estudios de psicología a pesar de la cantidad de cosas que tengo siempre que hacer. Pero estudiar me gusta tanto como escribir, así que toca priorizar y bajar el ritmo de publicación.
Tenemos por delante un nuevo año y una nueva década que comienza en 2020. Si somos puristas la década como tal no empieza hasta el 1 de enero de 2021, pero eso no importa. A nivel mental hemos dado el salto a la nueva década, a un número redondo o dos números que se repiten.
Supongo que a estas alturas ya has pensado propósitos de año nuevo y probablemente ya hayas incumplido alguna promesa. Es genial replantearse el futuro cada nuevo año y querer ser mejor cada día. 2020 se presenta como una oportunidad para proyectar hacia el futuro quienes somos y en qué mundo queremos vivir. Y de esto vengo a hablarte hoy, de los desafíos que tenemos por delante y del compromiso y el impulso que necesitamos para llevarlos a cabo.
Desafíos climáticos para el 2020
Ya hablaba en el anterior post de que lo más relevante de esta década va a ser el calentamiento global y cómo nos vamos a enfrentar a él a nivel individual y colectivo. La mala noticia es que lo que hagamos a nivel individual es como una gota de agua en el océano. La buena noticia es que tenemos voz y voto para reivindicar decisiones responsables y adecuadas para luchar contra la emergencia climática.
Hoy sufrimos las consecuencias del calentamiento global del pasado, los efectos que sufrimos no son resultado del calentamiento del presente, sino del calentamiento que lleva produciéndose durante años y que ahora repercute en el clima.
Esto significa que el panorama será muchísimo peor cuando los efectos del calentamiento de hoy se hagan notar en el futuro. Es necesario revertir la situación o por desgracia nos veremos abocados a una extinción masiva. Sé que suena apocalíptico e incluso exagerado, pero la Comunidad científica lleva años alertando de este posible escenario.
El reloj del apocalipsis
Hace unos días los científicos que participan en la publicación académica Boletín de Científicos Atómicosadelantaban el reloj simbólico del Apocalipsis. Este controvertido reloj muestra los minutos que nos quedan hasta el fin del mundo. Desde 1947, año en que se creó, se van descontando segundos según la amenaza de nuestra extinción esté más o menos cercana.
Por primera vez desde su creación el reloj ha bajado a los 100 segundos. En otras palabras, estamos a 100 segundos de nuestra destrucción. No obstante, se trata de un reloj simbólico, no es real. Lo malo es que el grupo de científicos que avalan este empeoramiento de la situación son investigadores de reconocido prestigio que hacen esta predicción basándose en los datos de los que disponemos sobre el cambio climático y otras cuestiones relevantes que amenazan a la humanidad.
Es imprescindible actuar, pero para ello debemos saber a qué nos enfrentamos en esta década, cuáles son los desafíos que tenemos por delante y por qué es tan importante actuar a nivel individual y colectivo.
El clima extremo
El mundo está cambiando, incendios descontrolados que arrasan hectáreas sin control, sequías muy largas que resecan el aire y provocan problemas respiratorios, inundaciones y tormentas perfectas que nos dejan indefensos y con el agua al cuello. Y solo es el principio de lo que los espera. No, no es ciencia ficción, ni la nueva serie apocalíptica de moda. Es el clima extremo que ha venido para quedarse con nosotros.
No es casualidad que la EU declarase la emergencia climática poco antes de finalizar el año 2019 y durante la COP 25 celebrada en Madrid el pasado diciembre. De qué es la emergencia climática y de su importancia te hablaba en el post, Emergencia climática, un caminante blanco en tu sofá. También en ese artículo incidía en que todas estas medidas son insuficientes si no vienen acompañado de un cambio de un modelo de medidas reales y aplicables inmediatamente.
En nuestro país los fenómenos extremos relacionados con el clima empiezan a ser cada vez más habituales. Los medios de comunicación nos informan con celeridad de estos acontecimientos constantemente. Sin contar con las redes sociales que difunden de forma masiva e inmediata cientos de vídeos grabados con teléfonos móviles e información desde el lugar de las catástrofes al minuto. Las imágenes por satélite tampoco engañan y son especialmente reveladoras de la situación en la que estamos.
La borrasca Gloria y el futuro incierto del Mediterráneo
Sin ir más lejos, la última borrasca, denominada Gloria, ha destruido gran parte del litoral mediterráneo, una zona ya muy castigada por la especulación urbanística y el calentamiento del mar.
Una borrasca atípica e insólita para la época del año es la culpable. El aire cálido del mediterráneo, más propio del otoño que del invierno, ha impactado con una lengua de aire frío. A este fenómeno se le suele denominar gota fría y se da habitualmente en el Levante a final del verano.
El resultado no puede ser más desolador en ciertas zonas del litoral como en el Delta del Ebro que ha visto desaparecer bajo las aguas 3 kilómetros de costa, 25 metros de playa y ha visto amenazada la Isla de Buda, un enclave de 1 kilómetro de un gran valor para la biodiversidad.
Se trata de zonas de un gran valor ecológico y medioambiental, pero de una enorme fragilidad. Tres factores amenazan la zona: la subida del nivel del mar, el aumento de las temperaturas y la falta de sedimentos. Para 2050 se cree que la zona pueda desaparecer por completo engullida por el mar.
El mar menor o el mal mayor
No es la única zona amenaza con desaparecer, el Mar Menor lleva agonizando desde hace años ante la pasividad de las autoridades. En octubre de 2019 saltaron las alarmas cuando empezaron a llegar a la orilla miles de peces muertos por falta de oxígeno en el agua. Fue la gota que colmó el vaso a una situación que llevan denunciando los ecologistas desde hace décadas.
El biólogo marino Enric Sala en la pasada cumbre del COP 25 fue muy contundente cuando afirmó que: “el mar Menor es la película de terror del futuro del Mediterráneo”. Lo que viene a significar que es una imagen bastante acertada de lo que será el mar mediterráneo dentro de unos años si seguimos de brazos cruzados.
Cuando negar solo agrava los problemas
Mientras el clima se vuelve loco y el segundo temporal extremo nos visita en apenas unos meses, los negacionistas del calentamiento global siguen negando desde su cómodo despacho que el calentamiento exista. Parece algo tan evidente y, sin embargo, en este mundo de información y desinformación en el que vivimos tratan de convencernos de que los tornados en Málaga son algo habitual y cotidiano, tanto como las tormentas eléctricas o las riadas.
La negación del calentamiento global no solo tiene consecuencias en nuestro país. Ha tenido consecuencias desastrosas en Australia donde el país ha ardido durante semanas sin que nadie pudiera detenerlo.No obstante, su máximo dirigente se fue de vacaciones a Hawaii durante la crisis. Supongo que su casa no estaría ardiendo ni sus hijos están en peligro de convertirse en refugiados climáticos. Ni que decir tiene que pertenece a ese sector político que niega sistemáticamente que la inestabilidad del clima esté relacionado con el cambio climático.
No es el único político a nivel global que tapa el sol con un dedo cuando hablamos de cambio climático y de contaminación, volviendo a nuestro país la presidenta de la Comunidad de Madrid afirmaba que nadie muere por la contaminación del aire. Pues que se lo cuenten a los más de 5.500 madrileños que murieron por la alta contaminación en 2015. Si contar que la OMS calcula que aproximadamente 4,2 personas mueren por causas relacionadas con la contaminación al año, como el cáncer de pulmón, las infecciones respiratorias agudas, los ictus y otras enfermedades pulmonares.
Los incendios son un fenómeno global
Los incendios de Australia que parecen tan lejanos para nosotros, sin embargo, son una potente advertencia por dos motivos: el primero, y más evidente, también puede suceder aquí si las condiciones climáticas siguen empeorando; el segundo, tiene la capacidad de afectarnos, aunque esté a una distancia enorme.
La NASA alertó hace unas semanas de la existencia de enormes masas de humo procedentes de los incendios australianos llegando a la estratosfera. Esto significa que hay masas de humo descontroladas recorriendo miles y miles de kilómetros, hasta lugares impensables, como Nueva Zelanda o Argentina y afectando gravemente a la calidad del aire. Se ha constatado por satélite que la masa de humo está dando la vuelta al mundo. Esto que nos parece ciencia ficción, por desgracia, está sucediendo antes nuestros ojos.
Si antes pensábamos que lo que sucedía a miles de kilómetros no tenía ninguna relación con nosotros, ahora empezamos a entender que estamos interconectados. No es solo respirar un aire que viene directamente del infierno Australiano, es el deshielo del Ártico y las desagradables sorpresas que encierra en su interior como algunos virus que llevan congelados durante siglos o milenios.
Antes de cerrar este bloque una noticia para la esperanza, el pasado 21 de enero de 2020, el nuevo gobierno declaró la Emergencia climática en España. Nos sumamos a Irlanda, Canadá y Francia en la lucha contra el cambio climático. El gobierno se ha comprometido a adoptar treinta líneas de acción prioritarias y cinco de ellas en los primeros cien días. Por supuesto, es imprescindible observar muy de cerca como se desarrollan estas propuestas y en qué consisten. Por fin, el cuidado del medioambiente y el cambio climático se convierten en un tema prioritario en la agenda política, veremos cuánto de lo prometido se cumple y cuándo.
Un mundo plastificado
Es uno de los grandes desafíos que tendremos que afrontar la nueva década. El plástico hace un siglo era el progreso y la modernidad, una materia capaz de moldearse a su antojo y de dar forma a una gran cantidad de objetos cotidianos abaratando su precio.
Hoy el plástico constituye un problema de primer orden ya que está en todas partes y tiene el grandísimo inconveniente de que tarda siglos en degradarse. Hemos plastificado el planeta, por tierra y mar, sin ser conscientes de que este material no tiene la capacidad de descomponerse y que este plástico lo heredarán generaciones y generaciones.
De las mentiras del reciclaje a comer plástico
Por supuesto, todavía nos hacen creer que el plástico se recicla, cuando esto constituye una gran mentira. Solo un porcentaje muy pequeño del plástico que consumimos se reutiliza. Una gran parte de él, acaba en vertederos y finalmente en el mar formando parte de las islas de plásticos que flotan por nuestros océanos. Una de las más famosas es la isla de plástico del pacífico, pero no es la única.
Ya podemos encontrar microplásticos en la barriga de nuestros peces, lo que implica qué por desgracia, los plásticos han pasado a la cadena trófica o cadena alimentaria. Expresado de otro modo, estamos comiendo el plástico que hemos consumido y tirado previamente. Una investigación realizada por la Universidad de Medicina de Viena y la Agencia Federal del Medio Ambiente de Austria detectaron microplásticos en heces humanas, aproximadamente unos nueve tipos diferentes de plásticos entre las 50 y las 500 micras.
La investigación ha puesto en evidencia que el plástico ha pasado a formar parte de la cadena trófica y que involuntariamente lo estamos consumiendo. También resulta inquietante descubrir que el fenómeno no se circunscribe a una zona del planeta, sino que las muestras que dieron positivo procedían de diversos países de Europa y Asia, lo que nos hace sospechar que estamos ante un problema a nivel global.
Todo en plástico y cero reciclaje
En la pasada década nos acostumbramos a comprarlo todo en plástico, paquetes de monodosis de galletas, los tés en bolsitas e incluso la fruta ha sido colocada en bandejas de plástico y se ha envuelto con más film, desde una naranja a un par de plátanos. Determinados colectivos llevan denunciando este tipo de praxis desde hace tiempo, haciendo ver al consumidor lo absurdo, extravagante y derrochador que supone envolver un aguacate en plástico o una mandarina.
Son prácticas que están tan interiorizadas y que resultan tan problemáticas que nos llevan a contradicciones como celebrar la COP 25 y luchar por medidas contra el cambio climático, al mismo tiempo, que los residuos generados por el evento son gestionados de forma nefasta.
Estas semanas ha circulado esta foto que puedes ver más abajo por las redes sociales.
En ellas se constata que los residuos y desechos que se generaron durante el evento no solo no han sido reciclados, sino que se han tirado los desperdicios de una forma absurda y negligente. Ni un mono borracho podría hacerlo peor. Esto que nos sugiere que la discusión sobre el problema del medioambiente es más teórico que práctico porque en la práctica se hace poco y mal.
La solución es no generar residuos
El debate ya no es si reciclamos bien o mal, la cuestión debería centrarse en no generar residuos.Lo que no se genera no necesita ser reciclado. Últimamente estamos más concienciados con este problema y más preocupados por disminuir su consumo, única solución viable para enfrentarnos a toneladas y toneladas de plástico que sabemos que nos sobrevivirán muchos siglos después.
Si queremos reducir el plástico, una buena estrategia es comprar a través de un grupo de consumo o al agricultor directamente sin intermediarios. Cada vez existen más proyectos de agricultura ecológica que proporcionan al comprador productos de temporada a precios razonables sin plástico de por medio. Si necesitas saber cómo funcionan los grupos de consumo en este post te cuento un poco más sobre la cuestión.
Afortunadamente en 2020 podemos ya acudir a algunas tiendas y comprar la verdura en bolsas reutilizables de redecillas que podemos traer de casa. Algunos supermercados mayoristas como Carrefour ya lo han introducido supongo que por la demanda de sus clientes. Una buena estrategia es comprar a granel. Cada vez más comerciantes introducen este tipo de opciones para ofrecer sus productos.
Como desafío, tenemos por delante la necesidad de exigir que los productos se vendan sin envases superfluos. El futuro es el pasado, vender a granel y al peso. Esto probablemente también abarate los productos, ya que compraremos la cantidad exacta y no más cantidad de la que necesitamos. Todos sabemos que mucha comida que se desperdicia tiene que ver con comprar cantidades en formatos más grandes o en formatos de 3X2 porque nos hacen una tentadora oferta. Compramos más, generamos más residuos y desperdiciamos más y nuestro bolsillo está más vacío. La solución pasa por la mesura y la contención, adquirir menos productos o menos cantidad, sin envases y de mejor calidad.
La alimentación que nos enferma
Ya en la década anterior la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó una importante advertencia con respecto al consumo de carne procesada: produce cáncer. También se ha demostrado que es muy contaminante y que su reducción es fundamental si queremos hacer frente al cambio climático. Si queremos un mundo con menos emisiones de CO2 y menos contaminado deberemos reducir su consumo o eliminarlo por completo de la dieta.
La producción de carne es una de las industrias más contaminantes, por lo que se hace necesario una disminución de su consumo y de su producción. En la próxima década consumiremos mucha menos carne y volveremos la vista a los vegetales como una buena fuente rica de nutrientes. No obstante, si estos vegetales no son de agricultura ecológica posiblemente enfermaremos de todas formas debido a los pesticidas y herbicidas que se encuentran en estos alimentos y que pasan también a nuestro organismo.
Cuando hablamos de proteína animal también nos referimos a los lácteos. Mantener este sistema industrial intensivo tampoco es sostenible por no hablar de las condiciones de vida de estos animales. Aunque sigan insistiendo en la importancia de consumir lácteos acabaremos buscando otras fuentes de vitaminas y de calcio como los frutos secos o las verduras.
¿Será la gente más vegetariana? Probablemente no nos quede más remedio. Menos producción de carne probablemente haga que su precio se dispare o que en ciertos lugares de occidente no pueda consumirse por su elevado precio. Ya sucede en algunos lugares que no son occidente y a nadie le ha importado lo más mínimo.
Por supuesto, si seguimos consumiendo alimentos procesados enfermaremos sin ninguna duda. Hoy aproximadamente un 70% de lo que se consume diariamente es comida procesada lo que contrasta con el 44% de la población que no puede acceder a los alimentos frescos por su elevado precio. Sale más barato comprar un paquete galletas envueltas en plástico que un kilo de manzanas ecológicas.
Por supuesto, esta alimentación en la que el azúcar, las grasas y los aditivos E son la norma se asocian a enfermedades de relacionadas con el desarrollo de occidente como la diabetes, el cáncer o los problemas cardiovasculares. Es imprescindible un cambio de modelo y que esté se impulse desde la escuela con iniciativas como el desayuno sostenible o los huertos escolares.
¿Para cuándo una asignatura de educación mediambiental?
Antes de cerrar este post me gustaría abrir una ventana a la esperanza, ya que últimamente mis post se han tornado más pesimistas. Desde los centros educativos cada vez existen más iniciativas para concienciar a los alumnos sobre la educación ambiental y sobre la necesidad de cuidar nuestro planeta. Desde infantil a secundaria van naciendo proyectos y se van consolidando otros que acercan la conciencia medioambiental y el compromiso con el entorno a nuestros hijos.
Parte de mi trabajo como docente se centra en esta área, ya que coordino el proyecto medioambiental del centro educativo donde desarrollo mi labor profesional. Mis colaboradores más cercanos y con los que trabajo mano a mano son mis alumnos. Juntos tratamos de plantear propuestas, iniciativas y soluciones a los problemas medioambientales de nuestro entorno más cercano. Nos reunimos y tratamos de arreglar el mundo o al menos sembramos la semilla del cambio y de la concienciación. Es mi más firme compromiso como educadora por encima de si saben más o menos lengua o literatura.
Desde luego sería muy necesario que desde la administración estatal se impulsase una asignatura de Educación ambiental que llenase el enorme vacío existente y diese cobertura y presupuesto a todos estas iniciativas. No vale solo con proyectos aislados o con iniciativas de unos cuantos profesores a costa de horas de descanso y de alargar el horario laboral.
No os podéis imaginar todo el trabajo que conlleva coordinar, elaborar e implementar un proyecto de este calibre. De hecho, es una de las razones por las que mi labor como bloguera se ha visto mermada, mi tiempo libre está más que limitado por éste y otros proyectos que me encantan y que me aportan muchísimo a nivel personal, pero que necesitan de tiempo, reflexión y muchas horas de dedicación.
Y hasta aquí el post de hoy, ¿estás de acuerdo con la creación de una asignatura medioambiental? ¿Añadirías algún otro desafío climático? Estoy deseando escuchar tu voz en comentarios.
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Queremos conocerte y que te unas a nosotras, ¿estás preparada para cambiar el mundo?
Hoy, balance de la década 2010-2019. Este año toca a su fin y con él una década que dejamos atrás, la segunda década del siglo XXI. Aunque si somos estrictos la nueva década no empezará realmente hasta el 1 de enero de 2021. Esto es así por los desajustes en el calendario cristiano que no contemplaba el año 0. Ya comentaba en el post, una navidad laica que Diniosio, el Exiguo en el siglo IV hierra en sus cálculos debido a que por aquel entonces no existía el concepto matemático de cero, así que pasa del año -1 al +1. No obstante, aunque la RAE también sugiere que el inicio de la década será en 2021, me voy a tomar la libertad de comentar la última década. «
No sé a ti, pero a mí el tiempo se me ha pasado volando y desde luego me han pasado grandes cosas que han marcado un antes y un después en mi vida: he tenido un hijo, me he casado, he sacado una plaza como funcionaria, he creado este blog y he escrito muchísimo, aunque no tanto como me hubiera gustado.
No es un mal balance de los últimos diez años. Mucho ha evolucionado el mundo desde entonces y probablemente nosotros también hayamos cambiado mucho en este tiempo. Yo misma he crecido como persona, me he formado y he estudiado más de lo que lo había hecho en décadas anteriores. Ha sido una década muy fructífera en todos los sentidos. El conocimiento me ha hecho libre, pero también me ha hecho perder cierta ingenuidad e inocencia ya que las contradicciones de nuestro mundo me han hecho más reflexiva y a ratos un poco pesimista.
El balance que os presento hoy es una reflexión sobre cómo ha cambiado nuestro mundo en la última década. Se trata de un retrato de cómo éramos al inicio de 2010 y quienes somos los que cerramos este 2019. ¿Me acompañas en este viaje en el tiempo?
El fenómeno Whatsapp
Cuando iniciamos la década de 2010 Whatsapp empezaba a darse a conocer, yo no conocí esta aplicación de mensajería instantánea hasta el verano de 2011 cuando mi amiga Cristina que siempre está a la última de todo me la recomendó. Y sí, casi inmediatamente me convertí en una usuaria más, porque me era cómoda y me permitía estar más conectada con otras personas de una forma más directa que por un mensaje de texto.
Cuando Facebook se hizo con Whatsapp en 2014 muchos recelamos si seguir o no utilizando la aplicación. Yo fui de esas personas que se lo pensó, aunque decidí seguir usándola porque me negaba a renunciar a sus ventajas. Seis años más tarde aquí sigo, aunque ya no considero de la aplicación sea tan inofensiva como pensaba antes. Por supuesto, estoy de acuerdo en que nos pone en contacto con personas con las que no podríamos interactuar de otra forma. Un ejemplo, mi amiga Lédif, sería una amistad menos fluida sin la ayuda de Whatsapp, nos ha facilitado mucho la comunicación.
Hoy me preocupa que hacen con mis datos y con mis conversaciones cifradas a través de la aplicación de mensajería instantánea. ¿Seguiremos utilizando Whatsapp la próxima década? Es muy probable o tal vez sea sustituida por una aplicación más inteligente que nos mantenga más hiperconectados.
La hegemonía de las redes sociales
En enero de 2010 era reticente a las redes sociales, de hecho, no tenía perfil en ninguna red social, ni interés alguno en tenerlo. Abrir el blog fue lo que me obligó a crear un perfil social en Facebook y poco más tarde en el resto de redes sociales. Reconozco que me sigue dando pereza alimentar a las RSS y tampoco dispongo de mucho tiempo para ello. Así que hago lo que puedo.
¿Podría vivir sin redes sociales? Rotundamente sí. Aunque me costaría abandonar ciertos grupos de Facebook de los que aprendo y que me divierten o ciertas páginas de Facebook que sigo por diferentes motivos.
Las redes sociales nos han hecho más distantes, más etéreos y más callados de lo que éramos hace una década. Ahora es normal estar conectados a todas horas y relacionarnos con personas que nunca conoceremos físicamente y que están a miles de kilómetros de nosotros. Hay quien pasa más tiempo con sus amigos virtuales que con su pareja. ¿Seguirá siendo así en el futuro? Probablemente evolucionen y ofrezcan más servicios, pero no creo desaparezcan en la próxima década.
El móvil, las apps y nuestra privacidad
El móvil, otro objeto que no era tan importante como lo es hoy hace diez años. Se ha convertido en una extensión de nuestro cuerpo, una parte más de nuestra fisionomía. Nos pasamos la vida conectados a él, así que eso tiende a aislarnos mucho más. Entras en el metro y casi todo los que están en el vagón tienen la cabeza mirando a su móvil. Le hemos entregado algo muy valioso, nuestro tiempo y nuestra capacidad de diversión. En 2010 no pasábamos tanto tiempo con el móvil y no nos atrapaba tanto como lo hace ahora. También era menos atractivo y tenía menos aplicaciones interesantes.
En 2010 no teníamos aplicaciones que entrasen furtivamente en nuestra cámara o en nuestro micrófono o que supieran cual es nuestra localización todo el tiempo. Ahora es tan fácil como descargarte cualquier aplicación para que le abramos el acceso a nuestros datos a empresas a las que no conocemos de nada y de las que desconocemos su forma de proceder. ¿A nadie le sorprende que una inocente app nos solicite acceso a nuestras fotos? . Sin ir más lejos, hace apenas unos días, El diario económico Cinco Días, publicaba un listado de las aplicaciones que debemos borrarde nuestro móvil Android por su peligro potencial de atentar contra nuestra seguridad o robar nuestros datos.
Basta con tener una inocente conversación privada para que empiece a aparecerte publicidad sobre lo que comentabas hace minutos. ¿A ti también te ha pasado? ¿Casualidad? En nuestro mundo hiperconectado, dudo mucho que sea pura coincidencia que hables con una amiga de casas de madera e inmediatamente no deje de aparecerte publicidad en tus redes sociales sobre la cuestión.
¿Seguirá esta tendencia en la década de 2020? Sin ninguna duda. Nuestros datos, costumbres y nuestras intenciones son muy valiosas porque somos siempre potenciales consumidores y estas empresas necesitan saber hacia dónde se dirigen nuestros intereses de compra.
La compra por Internet tiene un rey
En 2010 Amazon no se había convertido en el dueño absoluto de la compra por internet, de hecho, en España no habíamos oído hablar de esta empresa. En septiembre de 2011 aterrizó en nuestro país, aunque todavía el usuario español no acostumbraba a comprar por internet. En diez años hemos pasado de ir a la tienda a comprar online y a recibir el paquete cómodamente en casa. Compramos desde una pantalla y no vemos el objeto físicamente hasta que no lo tenemos entre las manos.
En 2010 no compraba nada por Internet, vivía en Madrid y si necesitaba algo directamente me iba a la tienda a comprarlo, reconozco que me gustaba el comparar, mirar y tras pensarlo comprar o no. En 2012 me mudé a la Sierra de Madrid y un poco más tarde comencé a comprar por Internet porque ya me era más difícil desplazarme al centro. Al principio me incomodaba comprar sin ver el producto solo con las especificaciones online, más tarde no tuve más remedio que acostumbrarme.
Es un hecho, que nuestros hábitos de compra han cambiado en los últimos diez años y es una realidad innegable que comprar con un solo click nos ha convertido en compradores menos reflexivos y más impulsivos. Ya no necesitas comparar, ni mirar, ni desplazarte. Solo tienes que conectarte a internet y en cinco minutos el objeto está de camino a casa.
No me gusta comprar y trato de reducir mi consumo al máximo, no obstante, yo también le compro a Amazon de vez en cuando, sobre todo cuando necesito algo con mucha urgencia o me es difícil encontrarlo en una tienda física cercana.
El Streaming y el nihilismo individual
Hace diez años no existían las plataformas de streaming. Si querías ver una serie o la grababas o comprabas el DVD o te buscabas otra forma alternativa de acceder al contenido. Todavía HBO ni Netflix habían llegado a nuestras vidas.
¿Qué son las plataformas de Streaming?
Se trata de plataformas digitales que ofrecen películas, series, documentales entre otros productos audiovisuales por una cuota mensual o anual. La ventaja reside en que nos permiten visualizar el contenido desde cualquier lugar y en cualquier momento e incluso desde diferentes dispositivos entre ellos el omnipresente teléfono móvil que nunca se separa de nosotros. Es verdad que Canal + fue una plataforma de Streaming pionera en España y anterior a este período, sin embargo, desapareció precisamente en la década que dejamos atrás, concretamente en 2016.
No obstante, sigue en pie Movistar + y #0 que recogen el testigo dejado por el desaparecido canal de pago. Sin embargo, la revolución del Streaming llegó a mitad de la década que dejamos atrás con HBO y Netflix.
Antes de su desembarco en España las series tenían éxito, pero no se habían convertido en el objeto de culto en que se han convertido hoy. No existían fenómenos como Juego de Tronos o El cuento de la criada capaces de tener hipnotizados a los usuarios delante de una pantalla temporada tras temporada. Por supuesto, facilita mucho las cosas el tener acceso a todos los capítulos emitidos desde el principio, ya te permite poder ver tu serie favorita durante horas o realizar un maratón el fin de semana. Además, puedes parar la ficción, echar hacia atrás o ver un capítulo todas las veces que te apetezca. El concepto de ver televisión ha cambiado y con ello nuestros hábitos.
Ya hay quién prefiere pasarse sus vacaciones encerrado en casa viendo su serie favorita que irse de viaje. O que ya no va al cine y escoge esperar al estreno en su plataforma de streaming favorita y verla directamente desde su sofá. Este tipo de consumo nos aisla y nos atonta delante de una pantalla, también es una atractiva excusa para nadar en el nihilismo de nuestra existencia y escapar de nuestra realidad. Por supuesto, nuestros hijos no son ajenos a este fenómeno y consumen cada vez más contenidos desde una pantalla.
En 2010 no consumíamos tantos contenidos audiovisuales ni estábamos enganchados a tantas series simultáneamente, ni pasábamos tantas horas delante de una pantalla disfrutando con vidas ajenas o de historias que nos mantenían en vilo, sin duda, charlábamos mucho menos sobre ellas. Tan llamativo es este fenómeno que ya sehabla de generación Netflix, aunque se trata de una generación muy amplia, que incluye usuarios desde los 17 años a los 45.
¿Seguirá la próxima década dominada por las plataformas de Streaming? Es muy probable, tan probable como que pasemos del cambio climático porque no lo pasan por HBO o por Netflix y así es imposible enterarse de nada (modo ironía).
El mundo según Youtube
En este análisis de la década no podemos dejar sin mencionar a Youtube y su implantación como nuevo oráculo junto a Google. Cada segundo se suben infinidad de vídeos y se consumen a la misma velocidad. En solo una década Youtube se ha convertido en una plataforma imprescindible con más de 1900 millones de usuarios al mes y su uso va en aumento.
Ya no solo acudimos a Google cuando tenemos una duda o necesitamos buscar algo, en esta década hemos recurrido a Youtube en muchas ocasiones, para buscar una receta, escuchar una conferencia o poner música. Yo que escribo este blog he estado tentada en más de una ocasión de abrir un canal de Youtube y sinceramente no lo he hecho por falta de tiempo. Sin duda, Youtube es un escaparate para los Blogger pero también para las empresas.
Por supuesto, también es un lugar para el entretenimiento y para las fake News. Al fin y al cabo, se trata de un contenido que no está regulado ni contrastado, así que cualquiera puede decir lo que quiera cuando quiera. De hecho, cierto contenido inadecuado y violento se filtró en Youtube Kids y ha sido visionado por parte de sus miles usuarios infantiles.
Posteriormente, tuvieron que tomar medidas y aunque parece que el tema está solucionado nos debería llevar a la reflexión. Los niños deben estar jugando, no escondidos detrás de una pantalla. Nosotros como padres debemos ofrecer otras opciones y no recurrir a este tipo de plataformas, ya que las pantallas no educan ni aportan contenido imprescindible para el desarrollo mental o intelectual de nuestros hijos.
El lucrativo negocio de las plataformas colaborativas
Otra revolución de la última década han sido las plataformas colaborativas. Cuando empezó la década no existían, pero la crisis en la que estábamos sumidos al inicio de 2010 trajo consigo una serie de iniciativas a priori positivas para el usuario. Parecía que iban a resolver algunos de nuestros problemas a través de la colaboración entre particulares, alquilar, compartir, e intercambiar. Parecían un soplo de aire fresco en nuestro competitivo mundo y han proliferado como las setas, ejemplos de ello, son Blabacar, Globo, Airbnb, Uber o Cabify.
La realidad a cierre de 2019 es que ni soplo, ni aire, ni nada que se le parezca. Las empresas dedicadas a la economía colaborativa han crecido de una forma exponencial y por el camino se han llevado décadas de derechos laborales. Hoy muchos de sus trabajadores son falsos autónomos explotados vilmente por un sueldo misero, bienvenidos a la esclavitud del siglo XXI. Resulta escandaloso descubrir que detrás de algunas ellas están algunos fondos de capital de riesgo y fondos de inversión. Tal es su éxito que muchas de estas empresas colaborativas ya cotizan en bolsa.
Su éxito radica en ofrecer servicios baratos, rápidos a través de plataformas digitales fáciles e intuitivas de manejar. Parece imposible resistirse a los encantos de contratar algunos de sus servicios, aunque si soy sincera no las he utilizado nunca porque no me gusta el modelo que proponen. Supongo que cuando estaban en alza desconfiaba por desconocimiento y ahora que están en todas partes su lado oscuro me pesa tanto en la conciencia que no quiero ser usuaria de ellas.
Es estupendo poder alquilar una casa en Airbnb en pleno centro de cualquier ciudad europea o un apartamento a pie de playa, lo triste es que este modelo ha hecho subir el precio de los alquileres de una forma escandalosa e inmoral. Sale más rentable pagarle a la plataforma colaborativa que tener un inquilino a tiempo completo por un precio razonable. Menos oferta, supone más demanda y precios más altos. Ya no es un fenómeno que tenga lugar solo en las ciudades, en el pueblo donde vivo los alquileres han subido más de un 40% en los últimos años. Es solo un ejemplo de lo que nos han traído las maravillosas plataformas de economía colaborativa.
¿Seguirán teniendo éxito en los próximos años? Sin duda, aunque ya hay quien avisa de la burbuja creada en torno a ellas y su posible colapso en la próxima década.
La crisis económica perpetua
Iniciamos 2010 en plena crisis económica con recortes aquí y allí por nuestros problemas de déficit, financiación y por haber vivido por encima de nuestras posibilidades. ¿Te suena? Seguro que sí.
Te confieso que nunca he vivido por encima de mis posibilidades, ni en las décadas de bonanza, ni en época de crisis. Pero eso no importa, nosotros rescatamos a los bancos con dinero público y obtuvimos como premio el intento de privatizar la Sanidad y la Educación. Sin duda tenían la excusa perfecta para hacer saltar por los aires el estado de bienestar.
Hemos luchado mucho esta década, por una educación de calidad, por una sanidad universal y por nuestros derechos laborales, entre otras batallas. No consiguieron acabar con estas instituciones, pero se quedaron muy cerca de hacer quebrar un sistema que costó muchos años construir y que ha sido un pilar fundamental de nuestra sociedad.
No digo que hayamos perdido, pero la crisis de la década se llevó mucho más de lo que teníamos antes de la quiebra de los bancos en 2008. 10 años más tarde, ni se han revertido los recortes, ni se han recuperados los sueldos, ni hemos reducido las desigualdades sociales, al contrario, la brecha es aún más grande. Somos más pobres que hace diez años y también más viejos. Ahora la población más vulnerable son los jóvenes entre los 16 y los 29 años, ellos son quienes encabezan el ranking de la pobreza y de la exclusión social en 2019.
Comenzamos la década en crisis y con la promesa de que saldríamos de ella fortalecidos. Algunos gurús hablaban de que era una oportunidad para apostar por una nueva economía y un nuevo modelo productivo. El capitalismo había colapsado y había que buscar nuevos caminos. Por desgracia, en esta década descubrimos que el capitalismo salvaje siempre tiene un as detrás de la manga, ya que tiene la capacidad de reinventarse aún estando moribundo. «Qué todo cambie para que todo siga igual«
¿Seguirá siendo vulnerable nuestro estado de bienestar? Absolutamente. Ya se habla directamente de una nueva recesión y eso va a traer de nuevo la misma doctrina y el mismo modelo de recorte y privatización. Nos tocará volver a salir a la calle a defender nuestros derechos y a nuestras instituciones públicas.
Ser vegetarianos en el siglo XXI
En 2010 no era aún vegetariana y no consumía aún en ecológico. Comía muy poca proteína animal y siempre por obligación. La carne no me gustaba, así la evitaba todo lo que podía, pero si solía comer pescado. Fue durante esta década que nos hicimos vegetarianos y ha sido una de las mejores decisiones que hemos tomado en toda nuestra vida. Si quieres conocer como hice la transición te invito a leer este post, una hija vegetariana.
Sin embargo, era muy difícil encontrar productos vegetarianos en los supermercados, aunque siempre encontrabas una pequeña oferta en algunos herbolarios. Salir a comer fuera, era bastante más complicado que ahora, si pedías opción vegetariana no salías de la ensalada, aunque en Madrid ya existían restaurantes emblemáticos como la Biotika que llevaban funcionando desde hace mucho tiempo.
Hoy afortunadamente no solo hay una interesante oferta de restaurantes con opciones vegetarianas y veganas, sino también restaurantes completamente vegetarianos que ofrecen menús de gran calidad.
¿La dieta vegetariana seguirá en la próxima década? No tengo ninguna duda. Es un hecho, que como sociedad amenazada por el cambio climático necesitamos reducir nuestro consumo de carne drásticamente. Además, cada vez hay más personas concienciadas, que han decidido no consumir productos animales por voluntad propia.
El auge de los productos ecológicos
Los productos ecológicos los tomaba en 2010 de forma ocasional, pero ni estaba informada de sus características, ni sabía los perjudiciales que pueden ser los productos convencionales. En mi ignorancia pensaba que sí se vendían era porque habían pasado por todos los controles y no había ningún peligro. Cuando me puse a investigar me di cuenta de que eso era una enorme falacia, que un producto pueda ser comercializado no significa que sea bueno para la salud, a modo de ejemplo, tenemos el aspartamo que sigue comercializándose o las grasas hidrogenadas. Si quieres saber más sobre los productos ecológicos te dejo un enlace a un post que trata de la importancia de ofrecer a nuestros hijos productos ecológicos.
Al inicio de la década, los productos ecológicos eran tan residuales que no podíamos encontrarlos en los supermercados ni en lugares cercanos. Queríamos consumirlos, pero no sabíamos dónde comprarlos y en las pocas tiendas que encontrábamos tenían un precio tan alto que era prohibitivo. Siempre digo que a nosotros nos salvó el grupo de consumo, ya que a través de él hemos tenido acceso a los productos ecológicos a un precio razonable.
¿Seguirá el consumo de productos ecológicos en la próxima década? Sí, de hecho, son el futuro. Cada vez más personas quieren consumir productos sin pesticidas y herbicidas Cada vez más pequeños agricultores se animan a cultivar en ecológico porque empieza a existir un consumidor en España concienciado y con ganas de consumir sus productos. Durante mucho tiempo casi todo lo que se cultivaba en España en ecológico se exportaba a otros lugares de Europa. Hoy existe un consumidor en ecológico en la península y es un consumidor en alza.
Del cambio climático a la emergencia climática
Y he dejado para el final del artículo la parte más importante de todas, la crisis climática. No pensaba marcharme sin hacer una reflexión sobre como ha cambiado nuestra perspectiva en los últimos diez años. Ya se hablaba de cambio climático en los primeros años del siglo XXI pero se veían como discursos apocalípticos de ciertos sectores de nuestra sociedad que chocaban con nuestro optimismo vital.
En aquel tiempo todavía pensábamos que los recursos eran ilimitados y que los combustibles fósiles no se agotarían nunca. Hace 10 años el calentamiento global se veía como algo lejano, como un suceso que llegaría mucho más tarde de lo que podíamos imaginar y que seguro que podríamos resolver con inteligencia artificial.
Hoy somos más conscientes que nunca de que vivimos en un mundo finito con unos recursos limitados y dependientes de una fuente de energía muy contaminante, los combustibles fósiles. Hoy somos más conscientes que nunca, de que sí, hemos vivido por encima de nuestras posibilidades con respecto a la explotación de este planeta. Nuestro estilo de vida occidental es altamente contaminante y tiene unas repercusiones no solo en nuestro entorno sino también a miles de kilómetros de nuestros hogares. La globalización nos ha hecho estar más interconectados de lo que estuvimos antes y ser más vulnerables.
Hemos entrado en lo que se ha denominado la emergencia climática y que no existe un plan B, no tenemos una solución para este grandísimo conflicto.
¿Seguirá siendo un problema el calentamiento global en la próxima década? Será el problema con mayúsculas al que tendremos que dar respuesta como sociedad y cómo individuos. Se trata de un reto inmenso del que depende nuestro futuro y el de nuestra especie.
En el próximo post hablaremos de los desafíos para la próxima década.¿Echas en falta algo que haya cambiado nuestro mundo, pero que yo haya olvidado mencionar en este post? Cuentámelo en comentarios.
Un abrazo enorme y nos vemos el próximo año.
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